El local está completamente lleno. Tras sentarme en una mesa en la cual estoy oculto a la vista de quien esté en el escenario, observo con atención a la mujer que sube.
Sigue tan hermosa como la recuerdo. Su largo pelo rubio cae como una cascada sobre un insinuante vestido naranja oscuro. Cuando se coloca frente al micrófono, puedo volver a ver sus ojos azules.
La música empieza a sonar, y un canto de sirena llega hasta mis oídos. Todas las personas presentes en ese karaoke se quedan embobadas mirándola, embelesados con esa voz angelical que posee.
Nunca quise reconocer su talento, intentaba quitármela de encima a toda costa. Tiempo después, cuando llevo sin verla años, es cuando aprecio su talento y me doy cuenta de su valía. Y no hablo sólo de la música.
Todos los hombres de la sala la miran. Su cuerpo atrae toda la atención, y su voz la conserva. Es hechizante oírla cantar, representar a la perfección la letra de la canción, cuyo tema trata, cómo es usual, del amor. Que casualidad¿no?
La melodía empieza a bajar, y su voz va perdiendo poco a poco fuerza, convirtiéndose en un dulce susurro hasta que finalmente, termina la última sílaba al mismo tiempo que desaparece la música.
El público se levanta emocionado de sus asientos, aplaudiendo con tal fuerza que parece que sus manos vayan a partirse.
La veo bajar del escenario y, en un acto de valentía, me levanto para ir a buscarla.
No es en absoluto difícil ubicarla, con ese brillante pelo rubio. Agradece con una luminosa sonrisa los aplausos.
Decido acercarme a ella antes de perder el valor pero, cuando sólo no separan un par de metros, veo cómo un hombre muy alto y con el pelo plateado la abraza por la cintura y le susurra algo al oído.
La sangre me hierve, pero no puedo moverme del sitio al observar la escena que sigue.
Ella se vuelve con una sonrisa y puedo apreciar que su rostro está cubierto por el rubor. Él le sonríe, y ella se tira a sus brazos.
Cuando veo cómo sus labios se unen en un beso, que sólo podría dar la diosa del amor, noto como la sangre se me hiela en las venas y mi corazón se para, para después partirse en mil pedazos.
La observo sonreír a ese hombre, y comprendo que ahora, su voz sólo le pertenece a él. Que es a él a quién ha consagrado su elemento.
Dejo unas cuantas monedas en la barra, y salgo del karaoke. Sólo pensamiento cruza y atormenta mi mente.
"La perdiste por idiota, Yaten. Su voz angelical ya no canta para ti.Has perdido a ese ángel para siempre."
¡Hola!Bueno,se que los dos ultimos han sido melancolicos y muy tristes,bastante fuera de mi estilo,pero no pude resistirme;es algo que me moria por tratar.En fin,espero que os hayan gustado,y solo me queda recordaros que no me veréis el pelo hasta Junio(no os caigais de la silla al saltar¿ok?).Fuera de bromas,espero veros pronto,y que los siguientes "Momentos",aunque tarden en llegar,os gusten tanto como estos.
¡Besos y nos vemos en Junio!
