Por supuesto, los personajes y el universo HP son de JK. Rowling
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Disfruten este capítulo casi interminable...
VÍNCULO
6 de noviembre a 23 de noviembre
Viernes, día 39
Alguien se movía. Hermione levantó su cabeza pesada, y miró cansadamente hacia la cama.
Harry suspiró, dormido, se puso de lado y se quedó quieto otra vez. Su ceño se frunció levemente por un momento, y volvió a alisarse. A su lado, Malfoy se estiró, pero permaneció dormido.
Hermione apoyó la cabeza en el respaldo de su silla, agradecida porque, a diferencia de las vigilias muggles, las mágicas eran un poco más llevaderas, ya por el simple hecho de poder transformar los asientos en lo que sea que se necesite para estar cómodo, o para dormir, como Ron y Narcissa.
Sólo Hermione y Lucius permanecían despiertos; ella porque continuaba hecha trizas por los acontecimientos de los últimos días, y como resultado del hechizo de sanación; Y Lucius...sólo él sabía por qué. No necesitaban permanecer despiertos, ni siquiera necesitaban estar allí. Esposito controlaba a Harry y a Malfoy constantemente, seguramente ella los llamaría cuando despierten. La pregunta era 'cuándo'; no 'si'; se repitió Hermione a sí misma, aún sin poder creerlo. Probablemente no lo creería hasta verlos de pie nuevamente.
Malfoy se estiró, giró y pasó un brazo por sobre Harry, y se le envolvió alrededor. Harry murmuró algo y se arrebujó en el abrazo.
Los miembros del círculo se habían quedado un rato en la gran habitación de la torre de Astronomía, después de realizar el hechizo, recobrándose y conversando en voz baja; mientras Esposito y los otros Sanadores trajinaban alrededor de Harry y de Malfoy. En un momento, Esposito hizo señas a Hermione para que se acercara. Comenzó a mostrarle algo, luego se detuvo y llamó a Narcissa.
- Señora Malfoy, estoy enseñándole esto a la señorita Granger porque ella expresó interés y afinidad por la Sanación, pero usted también debería verlo. Estas líneas son líneas de poder: aquí, aquí y aquí-. Les señaló las líneas brillantes que los Sanadores habían creado sobre los cuerpos de Harry y de Malfoy, cerca de los centros mágicos: las manos, el corazón y las sienes. – Señorita Granger, usted debe recordar que parecían apagadas y lentas, con niveles bajos de vida mágica . Ahora puede verlas relativamente brillantes y claras.
Narcissa miró fijamente las líneas brillantes. – Eso...¿ eso significa que funcionó ?
- Así lo creemos, sí.
- ¿ Cuándo despertarán ?
- Puede que necesiten dormir por un buen rato, pero es un sueño natural, que los hace descansar, no los agota. Deberían despertar en algunas horas.
Aunque Esposito sólo estuvo hablando con ellas dos, el alivio se extendió instantáneamente a través de la habitación. Narcissa observó a su hijo un largo rato, antes de girar con mucha calma, y regresar junto a Lucius. Él la condujo a la pequeña oficina adyacente. Los otros hablaban en voz baja entre ellos. Intercambiando abrazos y sonrisas. Los Malfoy regresaron diez minutos más tarde, y aunque lucían compuestos, los ojos levemente enrojecidos de Narcissa y su voz algo ronca, indicaban que probablemente habían tenido su momento privado de descarga. Ella y Lucius agradecieron formalmente a todos los miembros del círculo, por haber formado parte; reservando el agradecimiento más cálido para Snape, Zabini y Parkinson. Luego, todos se retiraron, uno a uno, hasta que sólo quedaron Hermione, Ron y los Malfoy. Se sentaron a lados opuestos de la cama, en unas especie de tregua silenciosa; acomodándose para pasar la noche.
Hermione levantó la cabeza cuando notó otro movimiento en la cama. Harry giró y se apoyó sobre su espalda. Ella contuvo el aliento, vio que los ojos de Harry se abrían y miraban fijamente al cielo raso.
-¿ Malfoy ?- Susurró él.
Los ojos de Malfoy parpadearon y un sonido bajo salió de su garganta. Harry se volvió hacia él y se miraron a los ojos por un largo rato, luego Malfoy levantó su mano lentamente y acomodó el cabello de Harry, despejándole la cara.
- ¿ Cómo te sientes ?- Preguntó Harry, suevemente.
- Bien. ¿ Tú ?
- También- La mano de Harry se cerró sobre la de Malfoy y se puso totalmente de costado, de modo que quedaron frente a frente. Hermione se dio cuenta de que Lucius y ella estaban presenciando lo que habían esperado toda la noche. Deberían levantarse, hablarles; en cambio, los dos permanecían en silencio. Ella no quería interrumpirlos, y aparentemente, tampoco Lucius. Sus ojos se encontraron brevemente, y la atención de Lucius volvió hacia ellos, con una expresión que ella no atinó a descifrar.
Harry y Malfoy sólo se concentraban uno en el otro. Los ojos de Malfoy buscaron algo en los de Harry, y pareció encontrarlo, porque exhaló aliviado y lo atrajo hacia él, hundiendo su rostro en el cabello de Harry.
La mano de Harry tomó la mejilla de Malfoy, acariciándola lentamente con su pulgar. - Estamos bien-. Murmuró, un momento después, Malfoy asintió.
- Lo sé. Es que...
- Sí, lo sé-. Harry se aclaró la garganta y se separó apenas. - ¿ Dónde están mis lentes ?
- Accio lentes -. Murmuró Malfoy, riendo, los capturó en el aire y se los pasó a Harry.
-¿ Cómo se sienten, caballeros ?- Preguntó Esposito. Hermione dio un respingo, no había notado que Eposito estaba justo a su lado.
Harry y Malfoy se separaron de mala gana y la miraron, no sobresaltados, sino como si supiesen que no estaban solos, pero no les interesaba ver a nadie más.
- Bien- Dijo Malfoy.
- Hambriento-. Dijo Harry, y Esposito rió.
- Siéntense, entonces, vamos a darles una mirada. ¿ Usted también tiene hambre, señor Malfoy ?- Preguntó. Malfoy afirmó con la cabeza, sentándose lentamente. – Excelente. Deberían, pues no han comido nada desde el miércoles; y apostaría que muy poco antes de ese día.
Lucius se levantó, aclarándose la garganta. – Luces mejor- Dijo suavemente, cuando Malfoy se volvió hacia él. – Tu madre estará complacida-. Se inclinó y le tocó el hombro a Narcissa. – Se despertó.
Narcissa misma se despertó sobresaltada y miró a Malfoy con asombro.
- Hola, madre- Draco le ofreció una pequeña sonrisa, luego centró su atención en Esposito. – Disculpe, ¿ Cómo ?
- Le pregunté si siente algún dolor, náusea, dolor de cabeza...-Le enumeró una lista de síntomas, mientras movía la varita sobre los dos. – Lo siento-. Dijo, rápidamente, por sobre el hombro, a Hermione y a los Malfoy. – Voy a examinarlos lo más rápido posible, luego se los dejaré a ustedes. Señorita Granger, ¿ Por qué no despierta al señor Weasley ?. Sí, ya sé que esto es una formalidad, ambos lucen perfectamente sanos, sólo me gustaría cubrir todas las bases, luego podrán desayunar.
-¿ Desayunar ?- Preguntó Harry, un tanto desorientado, mirando a través de la ventana y notando, por primera vez, que no estaban en la Enfermería.
- Casi...son las cinco de la mañana.
-¿ De qué día ?- Preguntó Malfoy.
- Viernes-. Esposito rió levemente ante la sorpresa de ambas caras. – Sí, nos dieron flor de susto- Dijo, secamente. -¿ Qué es lo que recuerdan ?
Malfoy se encogió de hombros. – Bastante, creo-. Harry asintió.
-¿ Cómo por ejemplo ?
- Recuerdos-. Dijo Harry.
- Muchos recuerdos- Agregó Malfoy, con suavidad.
Esposito les dirigió una mirada evaluadora, luego asintió y se aclaró la garganta. – Bueno, creo que sus padres y amigos quieren comprobar por sí mismos que están bien, los dejo un rato con ellos. Después de que ellos se retiren y ustedes hayan descansado terminaremos con el examen médico. ¿ Sí ?
Hermione despertó a Ron y pasaron unos cuantos minutos con Harry, antes de que Esposito los sacara del cuarto. Para la joven, parecían distintos, como si estuviesen a punto de atravesar un puente que nadie más que ellos podían comprender...Se preguntó si Ron, si Lucius y Narcissa habían notado lo mismo.
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Sábado, día 40
Draco pensaba que sería muy bueno dejar de una vez esta enfermería, mientras su madre comenzaba otro largo relato sobre una reciente fiesta de sociedad. Normalmente no tenía aversión al tema, después de todo era parte de la política; pero su madre tendía a centrarse en lo trivial: el espectáculo de la moda, quién realizó los encantamientos de decoración más elaborados, los elfos domésticos más obedientes, y otras cosas de limitada importancia.
Desafortunadamente, en este momento, confinado en la enfermería, no era mucho lo que podía hacer para que ella deje de hablar. No podía excusarse diciendo que tenía clases o práctica de Quidditch; y además, aún estaba demasiado descolocado por el círculo de sanación y sus consecuencias, como para dirigir la conversación. Hacía horas que su madre estaba allí, y parecía que iba a seguir con sus largas historias de fiestas hasta la cena. Qué divertido, pensó Draco. Su madre, normalmente no se obsesionaba con trivialidades, probablemente se debía a su intranquilidad después del círculo de sanación, sumada a la presencia de Potter y sus amigos cerca de la ventana. Pero, aún así, era terriblemente irritante. No quería hablar con ella sobre moda. Suponía que su posición como familia había cambiado irrevocablemente con la entrada de su padre en el círculo, pero no sabía qué tanto; si su padre aún trataba de permanecer aliado a Voldemort o si trataba activamente de conseguir el favor del otro bando; o si elegía un perfil bajo hasta decidir a dónde ir. Era increíblemente molesto escuchar cómo era el corte de la nueva túnica la señora Crabbe diseñada por Madam Malkin, en lugar de oír lo que realmente quería saber.
Su madre hizo silencio cuando Potter se acercó. – Disculpen. ¿ Malfoy, dijiste que querías ver la práctica de Quidditch de Slytherin ?. Ya está comenzando-. Hizo señas hacia la ventana.
- Sí, ya voy, en un minuto-. Dijo Draco, sin entusiasmo. Quidditch; sería una interrupción bienvenida para las historias, pero no era algo que quisiera ver.
Su madre apretó los labios y frunció el ceño mirando a Potter, mientras Draco se levantaba. – Señor Potter, ¿ en el mundo muggle acostumbran a dirigirse a los esposos por el apellido ?
Potter parpadeó, un tanto desconcertado. Draco notó que era la primera vez que su madre se dirigía a él. – Mm..no.
- Entonces, ¿ por qué se dirige a mi hijo de ese modo ?- Preguntó ella, con bastante frialdad.
Draco frunció el ceño. –Ambos lo hacemos, madre.
- Sería más apropiado que se llamen uno al otro por sus nombres, Draco.
- ¿ Apropiado para qué ?- Preguntó Potter, pero Draco negó con la cabeza, indicándole que deje el tema. Su madre apretó los labios otra vez y caminó hacia la puerta.
-¿ Te vas ?
- Quidditch no es algo que me agrade, particularmente, tú lo sabes, Draco- Respondió. – Por favor, disfrútenlo ustedes. Visitaré a Severus.
-¿ Qué fue eso ?- Preguntó Potter, cuando Draco se les unió a él, a Ron y Ginny Weasley, junto a la ventana.
- No estoy seguro. Aunque...creo que mi madre acaba de decirme parte de lo que quiero saber-. Dijo Draco, ausentemente, observando cómo Edmund Carmichael, el chico de sexto año que había tomado la capitanía en Slytherin, ordenaba a sus jugadores que comiencen con las maniobras para entrar en calor. Trató de concentrarse en el equipo y no en lo incómodo que se sentía en la presencia de Ron Weasley, después del hechizo.
Era inútil; los tres cazadores ejecutaban unas vueltas especialmente torpes, y Carmichael no hacía nada para corregirlos.
- No son nada buenos sin ti-. Remarcó Potter. -¿ Qué quisiste decir con eso de lo que tú quieres saber ?
Draco negó con la cabeza, mirando a los Weasley. Potter asintió, comprendiendo. – Los estaba entrenando bastante bien antes de la unión- dijo Draco. – Pero Carmichael no sabe cómo manejar a los cazadores, y Baddock es un desastre como buscador.
- Sí, el partido de la semana pasada no fue el mejor que he visto-. Dijo la hermana de Weasley.
Draco dio un respingo, por mucho que le disgustara Malcom Baddock, que Slytherin haya perdido 10 a 190 con Hufflepuff, era mortificante. Quería que lo echen de menos como buscador y capitán, pero no que el equipó sea un completo caos. Qué bueno que él había estado enfermo y no había podido asistir; ni notarlo, ni que le importara en ese momento.
-¿ No lo lesionaste permanentemente, verdad ?- Le preguntó a Potter.
- ¿ A quién, a Baddock ?- Potter sonrió ampliamente. –No, pero dudo que eso haga alguna diferencia.
-¿ Lesionarlo ?- Preguntó Weasley.
- Potter le lanzó un hechizo dos días antes del partido.
-¿ Cómo ?
Potter se encogió de hombros. – Nada permanente-. Los Weasley esperaron. -Sífilis Chillona-. Admitió, finalmente, un poco avergonzado.
-¡ Harry !-Exclamó Ginny Weasley con admiración, y su hermano rió. -¿ Por qué ?
- Es una larga historia-. Respondió Potter, sacudiendo la cabeza.
-¿ Dónde fue eso ?
- En la sala común de Slytherin.
- ¿ Y no te asesinaron ?- Las cejas de Weasley se elevaron.
- Bulstrode le regaló una cerveza de manteca-. Draco le sonrió a Potter, quien le sonrió a su vez.
- Es cierto, sí.
- Creo que Owsley quería besarte. Ella odia a Baddock desde que la dejó por una Ravenclaw.
Potter rió y volvió a mirar al campo de juego, apoyándose cómodamente contra Malfoy.
- Ah...pero...míralo, ni siquiera mira a los bateadores para...por favor, dime que tú lo estás haciendo mejor-. Potter se dirigió a Weasley, el capitán de Gryffindor.
- Eso espero- Respondió. –Tú sabes que Ginny es una buena buscadora, pero Dean está teniendo problemas con el nuevo cazador. Te echamos de menos.
- Ojalá que no sea tanto como ellos extrañan a Malfoy-. Potter señaló al equipo de Slytherin que trataba de hacer una jugada de Porskoff.
- No puedo ver esto-. Dijo Draco, incrédulo, mientras Baddock casi se cae de la escoba. – Pero, aún así, no puedo dejar de mirar.
- ¿ No es fascinante ?- Exclamó Weasley, alegremente.
- ¿ Cuándo creen que podrán jugar, otra vez ?- Preguntó Ginny Weasley. Los dos, Draco y Potter, se volvieron a mirarla, desconcertados.
- ¿ Jugar ?
- Bueno, el vínculo va a menguar eventualmente. ¿ Cuándo suponen que podrán estar solos en el aire ?
- Ah...no sé-. Dijo Potter.
- Tan pronto como puedas, te queremos de nuevo- Le aseguró Weasley. –Yo soy mucho mejor que Carmichael, pero no soy el capitán, y Ginny quiere volver a su puesto de cazadora.
-¿ Vas a dejar la capitanía ?- Le preguntó Draco.
- Harry fue el elegido, no yo.
- ¿ Por qué , tú no vas a volver al equipo ?- Inquirió Ginny.
Draco frunció el ceño. – No. Tal vez. No sé, depende.
- ¿ De qué ?- Preguntó Weasley.
- De que me dejen volver o no- Respondió, cortante.
- Per...
- Ron-. La voz de Potter contenía un reproche gentil para que no siga, y Draco agradeció que Potter parecía entender lo suficiente como para no hacérselo decir en voz alta.
Sí, él quería jugar otra vez, y lo había pensado con frecuencia antes de que el vínculo comenzara a matarlos lentamente. Pero, ahora...dependería de la buena voluntad del capitán y del resto del equipo; y para obtener esa buena voluntad, necesitaría el poder para presionarlos. Y quién sabe si lo tendría.
- Por el amor de Merlín, tú eres el maldito capitán, ¿ por qué no te dejarían jugar ?- Preguntó Weasley, claramente sordo al pedido no verbal de Potter.
- No es tan simple-. Respondió, impacientemente. Densos como el barro, todos ellos. Debería aclarar la posición política de su familia lo más pronto posible, pensó, irritado, porque se rehusaba a pasar por el engorro de tratar de entenderse con los Weasley a menos que sea algo absolutamente inevitable.
- Bueno, tú volverás, Harry- Afirmó Weasley con firme desprecio por los Slytherin, reflejado en la voz. – Nosotros decidimos las cosas basados en el talento y en la justicia-. Draco puso los ojos en blanco, irritado.
- Vas a poder hacer un montón de cosas cuando el vínculo se establezca, ¿ sabes ?- Dijo Ginny. – Vas a poder ir a las clases de Astronomía más seguido.
- ¿ Creen que van poder conservar sus habitaciones privadas aunque no las necesiten ?- Preguntó Weasley.
Draco estaba tan perplejo como Potter. No había pensado en eso. –Yo no voy a renunciar a ellas sin pelear- Dijo Draco. –Es una de las pocas ventajas de esta maldita situación.
-¡ Ey !
- Yo no dije que fuera la única-. Se defendió, antes de darse cuenta de que Potter no estaba ofendido, sino divertido por su incomodidad. Sentimiento que no compartía Ginny Weasley, aparentemente, porque frunció el ceño y comentó. –Podrás salir con otros, Harry, estoy segura de que va a ser un alivio.
Las cejas de Draco se elevaron, y notó un cierto enojo de Potter por el comentario; apoyó una mano en el brazo de Harry. –Ah, sí- Respondió a Ginny, rodeando a Potter. –Esa es otra razón para quedarnos con las habitaciones privadas. Estamos planeando cómo ser desgraciadamente infieles, tan pronto como podamos. Vamos a competir para ver quién puede dormir con más gente durante el primer mes. Potter necesita toda la ayuda que pueda conseguir, así que espero que tú seas una buena amiga y te anotes-. Potter ahogó una carcajada, viendo la expresión de Ginny, pero codeó suavemente a Draco.
- Malfoy-. Advirtió, en un murmullo. – No seas desagradable.
- En verdad- Dijo Weasley, para alivio de Draco- Mejor nos vamos, tenemos práctica. Te vemos más tarde, Harry.
- Sí, nos vemos más tarde-. Respondió Potter, y ellos dejaron la sala. – Bien, ¿ qué pasó con tu madre, entonces ?- Preguntó, apenas se fueron.
- No estoy seguro. Creo, sin embargo... que las cosas han cambiado...con mi familia- Aclaró, aún observando a Carmichael.
- ¿ Cómo cambiaron ?
- No estoy seguro, ella no dijo mucho, pero...- Se dispersó, mirando a los jugadores.
- No estoy captando la sutileza Slytherin en esto, Malfoy-. Pinchó Potter, un momento después.
- Estoy seguro que hasta a ti se te ocurrió que con la entrada de mis padres al círculo, las cosas cambiaron.
- Seguro.
- Bueno, ellos...tienen que decidir para qué lado ir, desde allí.
Hubo un largo silencio, interrumpido por Potter, finalmente. – No puedo imaginar a Voldemort terriblemente contento con tu padre.
El estómago de Draco dio un pequeño salto. – Me gustaría que no uses su nombre, si no te importa-. Dijo, para tapar la incomodidad por la repentina sinceridad brutal de Potter.
- ¿ De eso estabas hablando, no ?
Draco respiró hondo. – Sí.
Otro largo silencio. No les sorprendía, les había tomado más de un mes llegar a esta honestidad entre ellos.
- Y no sé qué significa- Admitió Draco, finalmente. – No sé si eso significa que está... fuera...o no.
- ¿ Y tú qué quieres que signifique ?
- ¿ Qué importancia tendría ?- Preguntó Draco, honestamente desconcertado.
- ¿ Lo que tú quieres no tiene que ver con la posición política de tu familia ?. ¡ Eres un tercio de ella !
Draco desvió la mirada de la expresión indignada de Potter. – Mejor que no discuta contigo lo que deseo.
-¿ Por qué no ?
- No te va a gustar lo que voy a decir.
- Ya veo-. La voz de Potter sonó muy suave, se alejó de Draco y giró hacia la ventana, otra vez.
Draco cruzó los brazos, defensivamente; sintiéndose inesperadamente alterado por la abrupta distancia física y emocional entre ellos. –Potter...no es sólo...no es sólo el Señor de las Tinieblas. Es que...mi padre no seguiría a nadie sin buenas razones.
-¿ Qué buenas razones ?. A tu padre lo excitan los ataques al azar, los asesinatos y torturas, ¿ es eso ?
Draco comenzó a retirarse de la ventana, dándose cuenta de que esto era algo que, en absoluto, deberían haber mencionado. Potter le tomó el hombro y abrió la boca para decir algo con enojo, luego la cerró con visible esfuerzo por contenerse.
- Muy bien-. Potter suspiró. – Lo siento, probablemente no fue una buena idea decir nada en este momento-. Se aclaró la garganta. – Adelante. ¿ Qué sucede con tu familia, por qué lo que dijo tu madre tiene que ver con eso ?
Draco se recobró, respiró hondo otra vez. –Mis padres saben que, a veces las cosas no salen como uno desearía- Dijo, con cuidado. –y debemos adaptarnos y sacar lo mejor de lo que tenemos. Ya han hecho eso antes, con la primera caída del Señor de las Tinieblas, cuando mi padre fue arrestado.
Potter asintió.
- Cuando no podemos apoyarnos en las alianzas y conexiones que tenemos, debemos crear nuevas. Debemos poder levantarnos otra vez. Mi padre no acepta la derrota.
- Supongo que no-. Dijo Potter, observando como un Carmichael de apariencia derrotada sacaba a su equipo del campo de juego. – La última vez que tu padre tuvo que cambiar de bando, dijo que había estado bajo el maleficio Imperio. Asumo que es suficientemente brillante como para saber que nadie va a volver a creer lo mismo.
Draco se encogió de hombros. Probablemente no.
- Y salió de prisión pagándole a gente poderosa y argumentando que no estaba tan involucrado como a mi me consta que lo estaba-. Draco se tensó levemente, pero decidió dejar pasar el comentario. – Entonces, ¿ qué va a hacer ahora ?. ¿ Volver a los que fingieron creerle, darles más dinero para que ahora crean que el cambio es real ?
- Él va a hacer lo que pueda para aliarse a gente poderosa.
-¿ Y yo qué tengo que ver ?
Draco se encogió de hombros. –Creo que quieren apoyarse en ti.
- ¿ En mi ?. Tus padres me odian.
- Saben que todo el mundo no siente como ellos.
Potter reflexionó sobre eso, y Draco casi podía ver cómo unía las piezas. –Entonces...van a recordarle a todo el mundo que son los suegros del Elegido Niño Que Vivió o como mierda me esté llamando el Profeta ahora; ¿ así podrán aliarse a la gente poderosa que me sigue ?
- Algo así.
- ¿ Y ellos creen que yo voy a seguirles el tren y fingir que somos una gran familia feliz ?- Draco asintió y Potter frunció el ceño. – Sobre mi cadáver.
- Muchas gracias-. Dijo Draco, secamente, para nada sorprendido.
- Estoy casado contigo, no con tu maldita familia.
- Yo soy parte de mi maldita familia; y por mucho que te pese, tú también.
- Soy parte de nosotros dos, y por lo que a mi concierne, sólo eso.
- Estoy viendo venir otra pelea- Dijo Draco, con tono neutro.
-¿ Por qué, tú quieres que yo ayude a rehabilitar a tu familia ?
-¿ Y por qué no habría de quererlo ?
- Por que yo desprecio todo lo que tu padre simboliza, y la idea de ayudarlo me eriza la piel.
- Exactamente, ¿ Por qué lo odias tanto ?
- ¿ Además de porque intenta matarme cada par de años, de una manera o de otra ?
Draco asintió, ignorando intencionalmente el tono sarcástico de Potter.
- Odio lo que él defiende.
- Yo defiendo las mismas cosas. ¿ Me odias a mi también ?
Potter se volvió a concentrar en el equipo de Gryffindor que comenzaba sus ejercicios. –Tú sabes que no-. Murmuró, tenso.
- ¿ Por qué no ?
- Tú no eres tu padre, Malfoy.
- Yo creo en todo lo que él cree. Tú sabes eso.
- Yo...me resulta difícil creerlo. Quiero decir, ¿ cómo puedes ?
- Porque tiene razón.
- Muy bien, explícamelo, entonces. Además de atacar y de torturar muggles, qué ve él ...¿ qué ves en Vold...en él ?
- Es un líder poderoso, Potter. Tiene mucha razón en un montón de cosas.
- ¿ Tiene razón en matar gente sin motivo ?
- Es una guerra; la gente muere en las guerras.
- ¿ Sobre qué, una guerra por el orgullo de Voldemort ?
- No se trata de su orgullo, sino de la supervivencia del mundo mágico.
- Ah, no me vengas- Nuevamente Potter se contuvo con visible esfuerzo, se aclaró la garganta. – Muy bien. ¿ Puedes explicarme, qué mie- ...qué quieres decir con eso ?
- Se trata de qué queremos ser. Somos magos, y se supone que eso significa algo, no se trata de pequeños trucos para entretener a los muggles o para tejer espantosos puloveres. Se supone que la magia es poderosa y que los que la utilizamos somos fuertes. Eso significa que no debemos dejarnos contaminar por los de afuera, por gente que diluye nuestra sangre, nuestros dones y destruye nuestras tradiciones y nuestra manera de vivir.
- ¿ Gente como Hermione ?. ¿ Cuándo destruyó alguna tradición ?
-¡ No se trata de individuos, Potter !- Exclamó, frustrado. – Granger puede ser una bruja endemoniadamente talentosa- y no me mires como si me hubiese crecido otra cabeza, sólo porque puedo admitirlo en voz alta-; pero los de su clase no pertenecen a nuestro mundo. Ellos no entienden nuestras costumbres, ni lo que significa ser mago o bruja. Granger podrá estudiar hasta que se le caigan los largos dientes que tiene, pero así y todo jamás va a entender algunas cosas que los niños magos más pequeños saben instintivamente. Gente como los Weasley, que la aceptan y tratan de entender a los muggles…- Se detuvo y sacudió la cabeza. –Piensan que están construyendo un puente hacia el mundo muggle, ¿ cómo podrían ?
-¿ Qué quieres decir ?
-¿ Qué clase de futuro ven; un mundo dónde muggles y magos se tomen de las manos y canten alrededor de las fogatas en Halloween ?. Es una locura, y peligrosa, además. Si nuestro mundo fuese puesto en evidencia en este momento, querrían matarnos. Ya lo han intentado. Necesitamos mantenernos puros y fuertes para protegernos. Necesitamos que nuestra magia sea lo suficientemente fuerte para poder protegernos-. Hizo una pausa. –No es nada personal contra Granger, sino contra su gente; son irracionales y violentos, y no podemos confiar en ellos.
- Acabas de describir a Voldemort, ¿ lo sabes, verdad ?.
- Realmente, quisiera que no lo nombres.
- Voy a decir su nombre cuantas veces quiera.
- Bien. Perdón por pedírtelo-. Giró, alejándose de Potter. Quedaron en un silencio incómodo; viendo cómo Weasley trataba de arreglar una pelea a los gritos entre los bateadores y dos de los cazadores.
Draco suspiró. Esto les pasaba por intentar ser honestos y abiertos. Los Gryffindor son verdareros idiotas, si piensan que esto es mejor que el silencio y guardar los secretos.
En ese momento, Potter levantó sus lentes y masajeó sus ojos; Draco percibió una especie de cansado arrepentimiento. – Tal vez lo mejor que podemos hacer con esto es ir dando pequeños pasos-. Dijo Potter, dubitativamente, apoyando una mano en el brazo de Draco, quien asintió, tenso. Potter se acercó. – Mira, lo siento. Tú…yo te empujé a hablar de esto y cuando lo hiciste, te contesté mal. Lo siento.
- Esta bien-. Contestó Draco, a regañadientes. Potter se acercó más, y después de un momento de duda, Draco se relajó un poco. Potter se paró detrás de él, lo envolvió con sus brazos y apoyó la barbilla sobre el hombro. Draco apoyó ligeramente su espalda contra el pecho de Potter; ambos observaban el campo de juego.
- ¿ Puedo compensarte ?- Dijo Potter, suavemente, respirando sobre el cuello de Draco. Eso, combinado con la calidez del abrazo, inesperadamente movió algo en Draco. Podrían sentirse bien, pero aún estaban en la enfermería, y Potter probablemente no quiso decirlo del modo en que sonó.
- Puedes hacer parte de mis tareas de Aritmancia- Respondió, usando un tono casual, pero aparentemente, Potter captó su súbito interés.
- Soy malísimo con Aritmancia, lo sabes. Sin embargo, tengo otros talentos-. Dijo, inocentemente, sonriendo contra el cuello de Draco cuando notó que se le aceleraba el pulso.
Draco tragó saliva, se alejó apenas. – Es probable que mi madre regrese en cualquier momento-. Apuntó.
- Ah…eso sí que que cambia el humor, un poquito…
- Sólo un poquito…sin mencionar que estamos todavía en la enfermería.
- Sí…eso también-. Potter suspiró, observando cómo los bateadores comenzaban un nuevo ejercicio. –Y hablando de eso, ¿ por qué estamos aquí ?. Ayer creí que Esposito nos encontró bien, pero después con todas esas pruebas…además, echó a todo el mundo, y no nos dejó volver a casa.
- No lo sé. Piensas que…- Se interrumpió; no quería verbalizar sus sospechas de que tal vez, las cosas no eran tan de color de rosa como creían.
- No, no se preocupen por nada-. Dijo Esposito, y ambos se sobresaltaron. – Perdón, no aprendo a hacer un poco de ruido decente cuando me acerco a la gente por detrás-. Sonrió, disculpándose. – Pueden irse a casa si quieren. Realmente no los mantuve aquí por razones médicas, sólo quise darles…una oportunidad para que se pongan de acuerdo antes de devolverlos a sus compañeros.
-¿ Cómo ?- Dijo Potter.
- Una oportunidad para pensar a dónde regresar, especialmente usted, señor Malfoy-. Dijo ella, puntualmente.
-¿ Por qué especialmente él ?- Preguntó Potter, Draco frunció el ceño.
Esposito ignoró a Potter. – Usted es un Slytherin, señor Malfoy. Use su cerebro Slytherin para hacer más que pensar en lo que sus padres van a hacer ahora- Dijo. – Son libres para irse, caballeros. Les sugiero que primero vayan a sus habitaciones, en lugar de los dormitorios comunes-. Les ofreció una pequeña sonrisa. – Y no se preocupe, señor Malfoy, voy a encontrar alguna excusa para mantener entretenida a su madre por un rato decentemente largo.
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- ¿ Nervioso ?- Draco sonrió con petulancia. Potter ahogo un grito cuando entraron a sus habitaciones y Draco cerró la puerta, empujándolo contra ella.
- Sólo sorprendido- Rió Potter, relajándose. – Fue un poco inespera..Ah- Contuvo la respiración porque Draco comenzó a darle pequeños besos a un lado de su cuello.
-¿ Por qué ?- Preguntó Draco, con sus palabras amortiguadas. -¿ tenías la impresión de que veníamos aquí a estudiar ?
- No, pero pensé que…no te detengas…que cerrarías la puerta antes de lanzarte sobre mi.
- Pensaste mal- Dijo Draco, pero dejó de hablar para pasar a actividades más placenteras, rápidamente sembrando la ropa a medida que maniobraban hacia el cuarto y caían sobre la cama.
Ay, Merlín, sí. Pensó Draco, apoyando la espalda de Potter sobre las almohadas, ambos jadeando y ya erectos, y qué bueno es poder hacer esto sin luchar contra el cansancio; poder sujetarse con fuerza otra vez, porque los dedos de Potter aferraban las caderas de Draco con fuerza suficiente como para dejar moretones, porque embestían uno contra el otro, besándose con fiereza, entre gemidos y pedidos incoherentes…
- Espera… - Potter interrumpió.-…quieres..-hizo señas a la mesa de noche y a la pequeña botella de aceite.
- AyDiossí- Jadeó. -…pero, joder, apúrate-Se rieron juntos, sin aliento, con una necesidad tan apremiante que Draco se sintió mareado, y Potter se levantó, atrayéndolo y sentándolo en su regazo con fuerza casi bruta, los muslos de Draco apretaron su caderas mientras se movían juntos con urgencia.
- Ah…joder...dios…no…ah, Merlin…eres…- Gruñó, la presión crecía, se hacía más intensa. Potter le mordió el cuello.
- S-sí..ah…- Potter gimió y cerró los ojos, su orgasmo provocó el de Draco, con una oleada de calor.
Se aferraron fuertemente, jadeando juntos por un rato, antes de que Draco sintiera que había algo raro: se sentía bien, un poco cansado por el ejercicio, pero energizado y con un hormigueo placentero. Ninguna insidiosa inclinación al sueño. Levantó la cabeza y se encontró con la mirada inquisitiva de Potter. Sonrieron ampliamente, uno al otro.
- Estamos bien. Funcionó, realmente-. Murmuró Potter, y Draco le respondió con un beso, recorriéndole el cabello con sus dedos. Potter continuaba respirando pesadamente, acarició los labios de Draco con los suyos y se acostó, atrayéndolo, con una mano recorriéndole la espalda hasta el cuello, y Draco podía sentir cómo aún temblaba, mientras se exploraban mutua, lenta, y dulcemente; completamente diferente a la urgencia hambrienta de minutos atrás.
Sí, esto era mucho mejor que desmayarse, Draco definitivamente podría acostumbrarse a esto. – Mmm- Murmuró vagamente, después de un rato. – Es agradable estar arriba, por una vez.
Potter sonrió, luego se aclaró la garganta. -¿ Te…te importa ?- Preguntó, dubitativo. – que…mmm, ¿ no estar arriba ?
-¿ Y por qué debería importarme ?
- Bueno…por…
Draco sonrió, sobradoramente, mirando a Potter. –Potter, ¿ escuchaste algo de lo que nos dijo Esposito cuando nos habló de las posiciones, de las ventajas y desventajas ?
- Bueno, sí, pero…¿ quieres decir que no te importa ?
La sonrisa se hizo risa. -¿ Por qué, pensaste que estoy sacrificándome desinteresadamente por tu placer sexual ?
- Bueno, no…pero…
- Acostándome, pensando en Inglaterra y…
- Malfoy.
-…y aguantando hasta el día en que tú me permitas divertirme también a mi- Se reía a carcajadas, mientras la expresión de Potter se tornaba avergonzada.
- Basta.
- Lo siento-. Draco rió, sin sentirlo en absoluto. – No me estoy riendo de ti, sino contigo.
- Sólo que yo no me estoy riendo-. Apuntó Potter, secamente.
- Muy bien, entonces, tienes razón-. Dijo Draco, alegremente. – Me estoy riendo de ti. Es que eres…Merlín, hemos tenido sexo cuántas veces ya, y tú sigues sonrojándote. Es adorable, supongo, si te gustan los patéticos…- Esquivó una cachetada que Potter lanzó en su dirección.
- Malfoy, estoy tratando de hablar en serio.
- Ah, ya sé, ya sé…eso es lo divertido….Ah, está bien-. Se contuvo y puso una expresión que esperaba, pareciese más seria. – No, no siento que estás aprovechándote de mi, ni me siento tratado con dureza. Bueno…tal vez sí tratado con dureza, pero en el buen sentido…y cuanta más dureza mejor-. Potter movió los ojos, molesto. – Y sí, me encantaría estar arriba, si alguna vez decides aventurarte sexualmente y desplegar tus…mmm…tus alas, para..- se interrumpió otra vez, cuando Potter lo golpeó con una almohada.
- Pendejo.
- Mojigato.
- No soy un-
Sir xander se aclaró la garganta. – Los padres del señor Malfoy están en la puerta-. Dijo, disculpándose. – Quieren que se encuentren con ellos en las habitaciones privadas del Profesor Snape, en cuanto puedan. Sugirieron que el señor Potter lleve algo con qué entretenerse.
- Menos mal que iba a entretener a tu madre un rato decentemente largo- Suspiró Potter. -¿ Qué crees que quieran ?
- Espero que me informen lo que pasa con nuestra familia; tal vez quieran aconsejarme qué debo hacer ahora.
- Eso suena divertido.
- Créeme, no lo será-. Draco suspiró y se permitió un último beso, antes de sentarse, de mala gana. – Vamos- Dijo. – Ve a buscar tus tareas de Aritmancia, terminemos con eso lo más rápido posible.
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Lunes, día 42
Habían sido…consejos interesantes, como mínimo, pensó Harry, dos días más tarde, mientras esperaban su cena en las Tres Escobas. Él no estuvo en la conversación, pero Malfoy lo puso al tanto apenas se fueron sus padres.
Sin embargo, Malfoy no fingió que no quedaban cosas que tenían que permanecer ocultas, y Harry lo apreció.
Enfréntalos y no oses retirarte ni por un momento, dijo Lucius, en primer lugar. Vuelve a Slytherin de inmediato, o tu ausencia será interpretada como cobardía. No trates de insistir con el tipo de deferencia de la que gozabas antes, a menos que estés jodídamente seguro de obtenerla; porque tratar de obtenerla y no conseguirla hará que pierdas estatus. No ignores las pequeñas rebeliones; si te desafían, déjalos, pero que les quede claro que lo has notado y que lo recordarás en el futuro.
Sé escrupulosamente educado con todo el mundo- y Harry no pudo evitar reír, porque el Malfoy mayor incluyó a los Weasley y a los nacidos de muggles-. No necesitas ser exageradamente amigable, los Malfoy somos maestros en el arte de la cortesía helada; sólo no provoques a nadie, deliberadamente.
Y, sobre todo, no debía responder ninguna pregunta. 'Sin comentarios' debía ser la frase de ahora en adelante, si alguien pregunta qué hace Lucius o a quién esta aliado.
A Harry le parecía demasiado para acostumbrarse tan abruptamente, pero Malfoy mencionó que para él ya era algo viejo, los diez meses de cárcel de Lucius, aparentemente le habían enseñado a ser receptor de la mala intención de los Slytherin, y a no tomar como algo natural su supremacía sobre el resto.
Y eso era algo bueno, porque había signos inequívocos de rebelión en Slytherin, desde el momento en que estuvieron de vuelta. Nada demasiado manifiesto, todavía, aunque Nott había lanzado algunos comentarios mordaces sobre su padre; mayormente se trataba de miradas poco corteses, comentarios maliciosos semi murmurados, y una maldad casual como la de hoy, de Queenie Greengrass, en Pociones. 'Creo que es el turno de Draco, de escurrir el estiércol de murciélago, Profesor'.
Era algo muy bueno que en este momento estuviesen fuera de ese ambiente, por lo menos por ahora. Esposito le había sugerido a Dumbledore que ellos deberían poder dejar los terrenos del colegio, juntos, de vez en cuando.
Ellos decidieron aprovechar la ventaja la mayor cantidad posible de oportunidades. Constituían un enorme alivio, aunque Malfoy parecía más tenso de lo normal cuando estaban a solas. Harry sospechaba que necesitaba un poco de tiempo para dejar caer las defensas que debía mantener en guardia desde que dejaron la enfermería.
- Este lugar es agradable-. Comentó Harry, cuando llegó la comida.
- Este lugar no es agradable, es práctico-. Dijo Malfoy, bruscamente.
- No seas pendejo, es agradable, lo suficiente-. Dijo Harry, cortando su pasta.
- No tienes absolutamente nada de clase.
- Muchísimas gracias-. Respondió Harry, afablemente. -¿ Tienes alguna idea de cómo van a lidiar tus padres con mi falta de clase, entre el tipo de gente que quieren impresionar ?
Malfoy sonrió apenas. –Probablemente recordándoles a todos que tú no tienes la culpa de haber sido criado por salvajes. Y recordándoles quién fue tu padre.
-¿ Mi padre ?.¿ Por qué ?
- Los Potter fueron sangre pura, bastante bien educados y ricos- . Malfoy se encogió de hombros. – Eso les basta a muchos magos por estos días. A pocas personas, más allá de mis padres, les importaría el hecho de que seas un…- Malfoy dudó.
-¿ Un qué, un mestizo ?- Harry rió, ante la expresión incómoda de Malfoy. – Yo no me avergüenzo de eso, Malfoy- Dijo. – Y tampoco me avergüenza mi madre, nacida de muggles, ni sus padres muggles.
- ¿ De veras ?. ¿ Y qué hay de su hermana muggle ?. ¿ Y de lo que ella y su marido te hicieron ?
Harry frunció el ceño. Aún no habían discutido lo que habían visto de sus familias durante el hechizo de sanación, y este no era el mejor lugar para empezar a hacerlo. No con Malfoy malhumorado. – Malfoy-. Advirtió.
Malfoy ignoró su tono. –Los muggles que te criaron abusaron de ti. Ví tus recuerdos, Potter. Te encerraban en un maldito armario y te trataban peor que a cualquier elfo doméstico.
- Ellos…
- Ellos fueron menos que humanos contigo porque le temían a tu magia. ¿ Aún así crees que no tenemos nada que temer de los de su tipo ?
Aparentemente Malfoy ansiaba pelear. - ¿ Los de su tipo ?- Repitió Harry. - ¿ Te acuerdas de alguno de los recuerdos de Hermione ?. Porque por lo que vi de sus padres, son gente decente a los que les importa su hija.
- Ah, sí, les importa tanto que la dejaron tirada en nuestra puerta.
-¿ Eso es lo que piensas que hacen los padres de los nacidos de muggles, dejarlos tirados en el mundo mágico ?
-¿ Y cómo lo llamarías tú ?
- Sus hijos no encajan en el mundo muggle; y a sus padres les importan tanto como para dejarlos venir a Hogwarts, aunque eso signifique que terminen perdiéndolos en el mundo mágico. Mucha gente no sería capaz de hacer algo así- Apuñaló su comida, con enojo. – Tu madre ni siquiera quiso que fueras a Durmstrang; los padres de Hermione la dejaron ir más lejos de lo que ellos jamás alcanzarían-
Malfoy se encogió de hombros, sin conmoverse, y Harry exhaló, frustrado.
- Y te diré algo más de los padres de Hermione, nunca maldijeron con 'Crucio' a sus mascotas-. Murmuró Harry, iracundo, y dio un respingo apenas las palabras salieron de su boca. – Ay…Dios, lo siento…es- Se tapó la boca con una mano.
Mierda. Esa debía ser una de las cosas más indiscretas que jamás haya dicho a nadie. Casi le ganaba a la vez que le preguntó a Cho Chang cómo pasó el verano, después de la muerte de Cedric Diggory. ¿ Por qué tenía que dirigirle sus comentarios más asesinos a las personas que le gustaban ?
Malfoy se aclaró la garganta. – Mi padre quería que aprendiera una lección con eso-. Dijo, con voz tensa. – Y lo hice.
Harry levantó la vista, incrédulo; ¿ cómo podía defenderlo ?. -¿ Qué aprendiste ?
- Aprendí a abrir las puertas usando magia-. Dijo, con determinación. – Y aprendí que, a veces tienes que hacer sacrificios por cosas importantes.
- ¿ El bienestar de tu mascota a cambio de abrir puertas ?
- Hay cosas más importantes en el mundo que las estúpidas mascotas-. Dijo, llanamente.
-¿ Qué edad tenías ?
- No sé, no era un castigo poco habitual. Probablemente cinco o seis.
- Malfoy…eras…eras muy pequeño. De seguro podría haberte enseñado todo eso sin lastimarte tanto.
- Tal vez, pero el punto es que su método funcionó; y eso es lo único que importa.
- ¿ El fin justifica los medios ?. Es una manera horrible de mirar la vida.
- No es horrible, es realista.
- Es cínica y poco ética.
- Nunca hubieses sido un buen Slytherin, Potter.
- Eso no es lo que dijo el Sombrero Seleccionador-. Murmuró Harry, tomando nuevamente su tenedor, agradecido de que, en apariencia, dejaron atrás el tema de la infancia de Malfoy.
-¿ El sombrero Seleccionador quiso ponerte en Slytherin ?. Estás bromeando.
- No-. Insistió Harry. – Me dijo que llegaría lejos en Slytherin.
- ¿ Y por qué no lo hizo ?
Harry se sintió repentínamente incómodo. – Yo…le pedí que no lo hiciera.
-¿ Por qué ?
- Mm…pensé que…escuché que…- Harry se movió nerviosamente, luego se contuvo. – Tú habías sido sorteado en Slytherin-. Dijo, directamente.
-¿ Y ?
- Y yo no quería estar donde tú estabas.
-¿ Le pediste al Sombrero que te pusiera en otro lado a causa mía ?
- Sí.
-¿ Por qué ?
- Me desagradabas un poquito, ¿ te acuerdas ?
- Vívidamente. No sabía que te había causado semejante impresión.
- Eras el primer chico mago que conocía, y tú insultaste al primer adulto que había sido gentil conmigo-. Malfoy lo miraba fijo, totalmente perdido. – Hagrid. Él fue la primera persona del mundo mágico que conocí. La primera persona que fue agradable conmigo, el que me trajo al mundo mágico, allí te conocí a ti y tú lo insultaste.
Malfoy sacudió la cabeza, lentamente. – Gracioso, no recuerdo nada.
- Probablemente tú conocías más chicos magos que yo.
- Y más adultos que eran gentiles conmigo-. Dijo Malfoy con suavidad.
Harry reflexionó que era raro que la revelación de cuánto lo había detestado desde el comienzo, no parecía molestar para nada a Malfoy. Parecía más contemplativo y más calmo que cuando se sentaron a comer.
- Quisiera…quisiera que algunos de esos recuerdos no hubiesen quedado expuestos en el círculo-. Harry hizo una pausa. – Desearía que no los hubiesen visto todos…
- Somos dos-. Dijo Malfoy, con sentimiento.
Harry hizo una mueca, recordando un extremadamente privado momento que habían compartido con todos, involuntariamente. – No digo los demás del círculo, solamente…tú también-. Se aclaró la garganta. –No quería que vieras cómo fue mi infancia.
Hubo un largo silencio. – Yo tampoco-. Dijo Malfoy, finalmente.
- No, supongo que no-. Se aclaró la garganta, otra vez. – No lo menionemos más, ¿ sí ?
Malfoy suspiró. – Estoy un poco cansado de evitar temas sensibles contigo-.Dijo. – Pero si tú quieres…
- No, yo…yo lo dije por tu beneficio.
- Entonces no te molestes. Vimos lo que vimos, no quiero fingir que no lo hicimos.
- Ah- Harry volvió a su comida. – Sabes, a propósito del círculo…siento que tu familia esté en problemas por eso.
Malfoy levantó una ceja, con expresión incrédula y cínica.
- No voy a fingir que no me alegra que tu familia pueda cambiar de bando, porque estoy jodídamente cansado de dormir con el enemigo, literalmente. Pero sí me apena que los otros Slytherins se comporten como pendejos contigo.
Malfoy se encogió de hombros.
- Va a pasar, ¿ lo sabes, verdad ?
- Sí. Sólo que no lo disfruté la última vez, y tampoco lo estoy disfrutando ahora.
- No. Vamos, hablemos de otra cosa.
-¿ Cómo qué ?
- Bueno…asumamos que podremos jugar Quidditch en los próximos meses. ¿ Cómo vas a hacer que Carmichael descarte a Baddock y te acepte a ti ?
- No estoy seguro, aún-. Dijo Malfoy, jugando ausentemente con su comida.
- Sabes…la novia de Carmichael es nacida de muggles.
Malfoy arrugó la nariz, disgustado. – Lo sé. Me sorprende que sus padres no lo obliguen a resolverlo.
- Se supone que es un secreto.
- El secreto peor guardado del colegio.
- Te puede dar algo para negociar.
- ¿ Chantaje ?. Puede ser un poco arriesgado…
- No, chantaje no-. Harry rió. – Sólo que si tiene que escoger entre tú y Baddock, tal vez puedas recordarle que Baddock y su familia están del lado que lo desheredaría tan pronto como sepan que se acuesta con una nacida de muggles; y que tú y tu familia no lo están en este momento. Además del hecho de que tú puedes volar en círculos alrededor de Baddock…eso puede ayudar, nunca se sabe.
Malfoy lo miró fijo por un momento, luego su boca se curvó en una media sonrisa. – Tal vez el Sombrero Seleccionador sabía de qué hablaba, después de todo- Rió.
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- ¿ Se va ?- Preguntó Hermione a la Sanadora Esposito, sorprendida, mientras entraba a la enfermería.
Esposito levantó la vista de los rollos de pergamino que estaba guardando cuidadosamente en un bolso negro, y sonrió. – Terminé aquí, así que sí-. Dijo ella. – Me alegra que haya venido, me da la oportunidad de decirle adiós sin tener que buscarla por todo el colegio.
- Ah, gracias.
- Su ayuda fue invaluable, realmente. Lo valoré muchísimo.
- Yo no decubrí la falta de balance-. Le recordó Hermione.- Pensé que era magia de un succubus.
- Yo también, al principio.
- Pero usted lo descartó rápidamente.
- Por la investigación que usted hizo y por cómo la presentó. Fue muy completa y no escondió ninguna evidencia contra su teoría. Esa es una cualidad rara, ¿ sabe ?. Además de invaluable para un investigador o un Sanador.
Hermione asintió, aceptando el cumplido. -¿ Puedo hacerle una pregunta?
- Sí.
-¿ Por qué mantuvo a Harry y a Malfoy por dos días, aquí ?. En un momento usted iba a dejarlos ir, al siguiente no.
Esposito apretó los labios y contempló a Hermione pensativamente. – Usted debe haber notado que las cosas eran diferentes entre ellos, después de que despertaran-. Dijo, finalmente.
- Sí.
- Las cosas eran diferentes alrededor de ellos, también. Necesitaban tiempo para ajustarse a los cambios. Especialmente el señor Malfoy. Hubiese sido muy irresponsable de mi parte arrojarlo de vuelta a su casa, sin darle la oportunidad de recordar que es un Slytherin.
Hermione asintió. - ¿ Y por qué los alienta a pasar tiempo solos y juntos, ahora ?. Escuché que les permitieron ir a Hogsmeade, otra vez, solos. Usted dijo que es una buena idea que vayan una vez por semana, o algo así.
- Bueno, lo crea o no, señorita Granger, yo creo que ellos podrían tener un buen matrimonio-. Dijo, y rió, por la expresión escéptica de Hermione.
- Todo lo que ellos quieren es no matarse uno al otro hasta que el vínculo les permita estar separados.
- Sí, eso es lo que piensan; pero no tiene por qué ser así. Tienen mucho en común, y podrían hacerse mucho bien-. Hizo una pausa. – Podrían hacerle mucho bien a mucha gente-. Agregó, casi para sí misma.
-¿ Qué quiere decir ?
- Probablemente nada-. Esposito se encogió de hombros, y giró, movió la varita en dirección a su bolso, que se cerró. – Llámelo romanticismo incurable, y déjelo así-. Movió la varita otra vez, y el bolso comenzó a flotar. Ella se volvió y le sonrió a Hermione. –Fue un auténtico placer conocerla, señorita Granger. Tengo la corazonada de que nos volveremos a ver.
- Adiós, Sanadora-. Dijo Hermione, y Esposito la saludó con la cabeza, y se dirigió hacia la puerta. - ¿ Sanadora ?- Llamó, impulsivamente, antes de que salga.
-¿ Sí ?
- ¿ Usted fue buscadora cuando estudiaba en Hogwarts ?
Los ojos de Esposito centellaron. – Sí, lo fui. Gané la copa de Quidditch para Slytherin en mi sexto año. Uno de los recuerdos más felices de mi vida-. Hermione la miró pensativa. – Algunas veces, podemos ser humanos, también, señorita Granger. Trate de recordarlo. Cuídelos, a ambos. Tengo la sensación de que van a necesitar todos los amigos que puedan conseguir.
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Lunes, día 56
- Vamos, Malfoy, es hora de levantarse-. Dijo Harry, impaciente, abriendo las cortinas.
- Sal de aquí.
- No, levántate.
Malfoy se acurrucó bajo la almohada.
- Malfoy. Lunes. Pociones. Snape.
Malfoy gruñó. – Está bien, está bien-. Suspiró y se sentó.
- Las duchas están vacías-. Les informó Zabini, secando su cabello, mientras entraba al dormitorio. – Mejor vayan antes de que lo haga Nott.
Harry hizo una mueca y se apuraron en entrar a las duchas. El viernes pasado, Nott había hechizado las duchas para que les lancen pus de bubotubérculo, y sólo escaparon por suerte, porque la toalla de Harry cayó al piso y él salió de debajo de la ducha para levantarla, justo antes de que el líquido cáustico fluyera.
Por supuesto, no podían probar que había sido Nott, sólo había sido el último en salir y el candidato más probable, aunque no les faltaban otros.
- ¿ Todo bien ?- Preguntó Harry, después de buscar trucos y trampas físicas y mágicas. Malfoy asintió, con cautela.
Qué linda manera de empezar el día, pensó Harry, colocándose bajo el agua; alertas por los trucos desde que se levantaban. Se apoyó contra la pared de la ducha, disfrutando el agua tranquilizadora, e intentando intensamente, no pensar en todo lo que tenía que hacer ese día. Hacía dos semanas que habían dejado la enfermería, y aún estaban una semana atrasados en las clases; aunque probablemente ya estarían a la par si no tuviesen que perder tanto tiempo lidiando con los hechizos con que los fastidiaban los Slytherins.
Era una lástima que los exámenes no incluyeran este tipo de cosas; detección de pus de bubotubérculo no entraba en el examen de Defensa Contra las Artes Oscuras.
La puerta se abrió y Harry escuchó un disgustado resoplido. – Realmente desearía que ustedes no se duchen aquí, al mismo tiempo-. Dijo Simon Edgars, un Slytherin de sexto año, buen amigo de Theo Nott. – Particularmente no quiero tener que ver el tipo de amor especial que ustedes comparten.
- Entonces, mejor cierra los ojos-. Dijo Malfoy, gentilmente, sin molestarse en abrir los suyos. – Porque estoy a punto de darle a Potter la mamada de su vida. O puedes unírtenos. Sabes que deseo tu culo con acné desde hace años, Simon-. Se puso bajo el agua un momento, enjuagándose el jabón de la cara. –Además, es en ti en quien siempre pienso cada vez que Potter hace esa eso con su- La puerta se cerró con un golpe, detrás de Edgars, y Malfoy rió.
Uno menos, faltaban como sesenta antes del primer período, pensó Harry, sonriendo ante la expresión horrorizada de Edgars. No era para sorprenderse de que Malfoy estuviese tan tenso estos días, y que apenas abriera la boca más que para intercambiar amenazas con sus compañeros de casa. Se preguntó, otra vez, qué tan similar habría sido la situación los diez meses que Lucius permaneció arrestado, porque ni aunque se esforzara recordaba que la apariencia de Draco pareciera distinta a la usual, arrogante y repugnante.Pero Malfoy afirmaba que lo que afrontó ese año era casi tan malo como esto.
Aparentemente en esos diez meses estuvo el origen de su enemistad con Nott. En ese momento, Parkinson estuvo firme, a su lado, así como Crabbe y Goyle, cuyos padres también estaban en prisión. Zabini y Queenie greengrass se habían mantenido neutrales, Millicent Bulstrode había tenido algunos momentos de desafío. Pero, el padre de Nott, que había sido abandonado por Lucius casi al comienzo del ataque en el Departamento de Misterios, dio la orden a su hijo de que le arroje la traición de su padre, a la cara de Draco, en cada oportunidad que tuviera, mientras los Malfoy eran vulnerables. El padre de Malfoy, el de Crabbe y el de Goyle fueron liberados, no así el de Nott; y continuaba amargado, si la conducta de su hijo servía de referencia.
Harry terminó su ducha, se secó y esperó pacientemente a Malfoy.
- Malfoy, vamos…
Malfoy sacudió la cabeza, con el agua recorriéndole el cabello. – En un minuto…
- Bueno, entonces me voy, y me llevo nuestro vínculo conmigo…- Dijo Harry, retrocediendo y observando la mueca de Malfoy; ambos sentían el malestar por la creciente distancia de Harry.
Draco cortó el agua. – Maldito pendejo impaciente-. Murmuró, secándose. Se encaminaron hacia la puerta, y casi chocaron con Crabbe que entraba.
- Discúl- Crabbe dio un paso atrás, mirando furtivamente alrededor para ver si alguien había oído que se dirigió educadamente a Malfoy.
Esa era la mayor diferencia entre el sexto año y este momento; desde que el Profeta sacó el artículo titulado 'Mortífago Malfoy, ¿ Reformado ?', el lunes pasado; ambos, Crabbe y Goyle se comportaban extremadamente a disgusto alrededor de Malfoy. Él suponía que sus padres les ordenaron cortar toda relación con los Malfoy, y eso lo lastimaba profundamente. Mucho más profundamente que el cambio de Greengrass del terreno neutral al hostil, resultado de su relación con Nott, probablemente.
Y hubo muchos otros signos de falta de respeto de los Slytherin, estas últimas dos semanas, los que Malfoy, con frecuencia enfrentaba con una silenciosa sonrisa y ojos entrecerrados que mostraban claramente que sabía y recordaría en el futuro. Harry nunca lo hubiese creído capaz de semejante dominio de sí, si no lo hubiese visto.
Malfoy ignoró a Crabbe y se encaminó al dormitorio, donde comenzaron a vestirse con rapidez. -¿ Dónde está mi corbata ?- Preguntó ausentemente. Harry resopló con impaciencia viendo que Goyle abría la boca y la cerraba, nervioso, mirando la corbata de Malfoy que estaba en el suelo. Era claro que él y Crabbe querían seguir con Malfoy, por qué, Harry no tenía idea, no parecía que Malfoy los tratara particularmente bien, pero ellos no sabían cómo no seguirlo, y eso los trastornaba.
- Aquí-. Dijo Harry, levantándola. Dejaron la habitación, con Malfoy revisando distraídamente el contenido de su bolso, mientras entraban a la sala común, llena de estudiantes que iban a desayunar.
- Espera un minuto- Malfoy se detuvo.- ¿ Tienes mi trabajo de Transformaciones ?
Harry negó con la cabeza, atándose el cabello. – No, sólo tengo el mío.
- Maldición-. Malfoy revisó su bolso; sacó pergaminos y los apoyó sobre la mesa mientras seguía buscando.
- Potter, ¿ terminaste la tercera parte de la tarea de Aritmancia ?- Preguntó Parkinson.
- Eee…no, realmente no la entendí.
- Denso como el barro, te juro….- Parkinson sonrió desdeñosamente a Bullstrode. – Escucha, te lo explicaré esta noche, no es tan difícil si comprendes los conceptos que hay detrás.
- Ah, gracias-. Respondió Harry, aún desacostumbrado a que le hablen en la casa Slytherin, aunque no lo recibían con los brazos abiertos, exactamente, los Slytherin que estban del lado de Draco, lo incluían mucho más que antes, como una manera de apoyo manifiesto a Malfoy.
- ¡ Aquí está !- Exclamó Malfoy, aliviado. – Diez pulgadas sobre los peligros de las transformaciones gaseosas. No ansiaba tener que repetirlo-. Comenzó a guardar sus pergaminos, de pronto lo empujaron hacia delante y un chico casi cae sobre él.
- ¡ Ey, mira…- comenzó, viendo que ingredientes para pociones caían de la mochila del chico.
-¡ Malfoy !- Harry apartó le apartó la mano justo cuando una botella de aguafuerte cayó destapada sobre los pergaminos.
Hubo un fuerte sonido siseante, y varias varitas dispararon un 'Evanesco', y el aguafuerte desapareció. Malfoy y Harry se quedaron mirando al lugar humeante sobre la alfombra, al lado de la mesa, donde habían estado los pergaminos de Malfoy.
Hubo un pequeño silencio.
- Discúlpame, Draco, no te vi-. Dijo el chico, inocentemente, levantando los ingredientes de pociones.
- ¡ Jódete, Archer !- Dijo Malfoy, su voz sonaba tensa, y tenía los ojos fijos en el suelo.
- Qué carácter, Draco-. Exclamó Archer, intercambiando una sonrisa con Nott, encaminándose hacia la puerta. – Después de todo, los accidentes su-Tropezó y cayó de cara, aplastando su mochila, con los ingredientes de pociones debajo de su cuerpo. Harry miró a Parkinson, que estaba muy ocupada jugueteando con su corbata, con la punta de su varita visible dentro de una manga. Captó la ligera sonrisa en su rostro, y le sonrió ampliamente.
-¿ Estás bien, Archer ?- Dijo ella, en voz alta, por encima de los frenéticos esfuerzos de Archer por retirar los pedazos de vidrio e ingredientes de pociones de su ropa. – Eres un poco torpe, ¿ verdad ?. Deberías cuidarte, realmente-. Pasó casi sobre él, y se dirigió a la puerta.
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- Buen día, Harry- Saludó Hermione, cuando él se sentó a su lado. Gruñó una respuesta. -¿ No son buenos ?
- No son buenos-. Coincidió Harry, tenso. – Mira-. Le dijo a Malfoy en voz baja. –dile a Snape lo que pasó, estoy seguro que-
- No-. Respondió Malfoy, bruscamente. – Déjalo así, Potter.
- Traigan sus tareas al frente-. Dijo Snape, entrando a la habitación.
-¿ Malfoy leyó el diario esta mañana ?- Preguntó Ron, mientras iban al frente a dejar sus trabajos.
- No, ¿ por qué ?
- Su padre sale otra vez.
- Ah, maravilloso-. Harry suspiró. El padre de Malfoy le había dicho que siga cuidadosamente los periódicos, pero a Malfoy le disgustaron las noticias sobre él y su familia, rápidamente, y dejó de leerlas al tercer día.
- Malfoy, Ron dice que tu padre está en el periódico, otra vez-. Murmuró Harry cuando regresaron.
- Joder-. Exclamó Draco, con ira.
- Ah, ¿ le gusta que lo jodan a él también, Draco ?. ¿ Viene de familia ? – Greengrass rió.
Malfoy la ignoró. -¿ De qué es el artículo ?- Le preguntó a Ron.
- De los rumores usuales. Una fuente dice que tu padre está renovando una parte de la Mansión Malfoy para ustedes dos cuando terminen el colegio, que ustedes estan…mmm, bueno, enamorados o algo así; otra dice que está planeando atrapar a Harry lo más pronto posible, que ustedes aún se llaman por el apellido, y que se odian más que antes.
Malfoy gruñó. – Eso hará el día a mi padre, estoy seguro.
- Señor Malfoy- Llamó Snape desde el frente de la clase. -¿ Dónde está su tarea ?
- No la tengo, señor-. Dijo Malfoy, cortante.
- Esta es la segunda vez en dos semanas que no me entrega su tarea, señor Malfoy. ¿ Le importaría explicarme por qué ?
- No señor.
- Muy bien, entonces, cinco puntos de Slytherin, y lo veré en detención esta noche.
Malfoy asintió, rígido, ignorando las risas tontas del contingente de Slytherin. – Sí, señor.
Harry le lanzó una mirada furiosa a Snape, mientras se decía a sí mismo que en realidad, Snape no tenía mucha elección en esto; no podía ignorar simplemente que Malfoy no le entregaba cosas. Estaba siendo lo menos severo posible. A Harry, dos trabajos sin entregar le hubiesen significado, por lo menos, una quita de veinte puntos y tres detenciones, sin mencionar una dosis pesada de sarcasmo público y humillante.
Eso no ayudaba a Malfoy en este momento. – Malfoy-. Dijo, suavemente. – No dejes que eso te moleste-
- No me digas que no deje que esto me moleste-. Murmuró Malfoy, enojado, apretando las manos y comenzando a tomar notas.
- Mira, mientras tus exámenes estén bien…
- A la mierda los exámenes, esto no es por las calificaciones…
- Pero…
- Señor Potter, ¿ hay algo que quiera compartir con la clase, o debo quitar diez puntos a Gryffindor ?
- No señor-. Dijo Harry- quiero decir, sí señor. Lo siento-. Regresó a su notas, y codeó ligeramente a Malfoy. -¿ Ves ?- Murmuró. – Todavía me odia más que a ti. ¿ eso no vale una sonrisa ?
Y Malfoy rió, antes de inclinar la cabeza sobre su trabajo.
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