CAPÍTULO XII

ENCUENTRO EL CIELO EN TUS OJOS

"Cielo es un lugar en la tierra contigo, sólo funciona vivir si alguien te ama… Cariño, ahora tú lo haces"

El teléfono de mi casa interrumpió nuestra conversación, era extraño, nadie me llamaba a mi casa a excepción de… oh no

– ¿Diga? – contesté con cierto matiz de horror en mi voz

– ¿Bella?, cariño es tu madre, sí me recuerdas ¿no? – rodé los ojos por lo estúpido de su pregunta, Reneé era una persona imposible de olvidar, además ¿quién no recuerda a su madre? ¡Por Dios!

– No madre, por supuesto que no me acuerdo de ti – dije mientras me frotaba la cien, no me malentiendan, amo a mi madre, pero digamos que nuestras personalidades son bastantes opuestas – ¿Qué sucede, mamá?

– ¡No uses ese tono conmigo señorita! – me contestó de manera amenazante – Estoy tomando un taxi en este momento desde el aeropuerto a tu casa, llego enseguida cariño, te amo – antes de que colgara la llamada escuché como le decía al que me imagino era el taxista que tuviera cuidado con sus maletas. Palidecí. Rose y Alice me miraban expectantes por mi repentino cambio de humor

– Mi madre está en camino para acá – les dije en un susurro, la reacción fue inmediata, las tres le dimos un vistazo al departamento por breves segundos antes de levantarnos de nuestros asientos como si de pronto nos hubiésemos quemado el trasero

– Rose, la caja de adornos; Alice, los platos; y yo buscaré los cuadros… Un, dos, tres ¡Vamos! – de acuerdo, esta no era la primera visita de mi madre, el problema era que cuando alquile mi departamento ella insistió en ayudarme a decorarlo porque según ella, tenía más experiencia

Pero mi madre y yo éramos completamente incompatibles en gustos decorativos, y otras cosas… Para ese momento yo comenzaba a bailar en la compañía sólo como extra o pocas horas, y a penas y me alcanzaba para la renta y mi comida, por lo que dejé que mamá comprara algunas o viviría en un cojín en el medio de la sala de mi departamento

A medida que comencé a ganar más dinero fui capaz de comprar cosas de mi propio gusto, pero cuando invité a mi madre a ver la redecoración se puso sumamente triste y yo me sentí la peor hija del mundo, especialmente cuando le dije que todo lo que compró lo había donado a caridad, así que en un intento de alegrarla le dije que aún debía comprar los accesorios de la cocina y algo para las paredes

De nuevo, mi madre escogió las cosas más horribles en toda la tienda departamental asegurando que eran el último grito de la moda, yo sólo podía negar con la cabeza y horrorizarme con toda la cantidad de productos que puede tener un asqueroso payaso

Terminó por comprar una vajilla completa, algunos cuadros y unos cuantos adornos de mesa que no me gustaban para nada, pero dejé que los colocara en la casa mientras se quedaba allí… Mi madre volvió a Forks una semana después, y yo reemplacé absolutamente todo, pero tuve la idea de guardar las cosas en una caja para la próxima vez que decidiera volver.

Lo que nos lleva al predicamento que teníamos Rose, Alice y yo en este momento corriendo por toda la casa a lo Martha Stewart moviendo platos, y cuadros y muchas otras cosas más. Las chicas y yo nos debatíamos sobre si el cuadro del payaso asesino – como lo había bautizado – estaba más a la derecha o si estaba correctamente colocado cuando escuchamos el timbre

Corrí a la puerta principal para encontrarme con mi madre prácticamente reprendiendo a mi portero por la falta de delicadeza con su equipaje, decidí que no quería que me obligaran a dejar mi departamento sólo porque una señora un poco alterada hizo prácticamente llorar al portero así que interrumpí la escena

– ¡Madre! – abrí mis brazos en una clara invitación a que me diera un abrazo, aunque yo no era mucho de las que abrazaba

– ¡Mi niña! – mi madre pasó sus brazos por mi cintura mientras yo por encima de su hombro le hacía una señal a Peter de que podía retirarse, o mejor dicho, huir… Le di unas cuantas palmaditas en la espalda a Reneé y cuando me solté fui directamente a cargar su equipaje

Mientras adentraba las cuatro maletas de Reneé y los dos bolsos de mano que traía, ella saludaba de manera efusiva a Alice y Rose, mi madre apreciaba mucho a mis amigas como si fueran dos hijas suyas porque decía que estando sola en una ciudad tan grande necesitaba de buenos amigos que cuidaran de mi, y bueno esas eran Alice y Rose

– Madre, no es que no te quiera aquí pero ¿cuánto planeas quedarte? – le dije señalando la pila de equipaje que traía con ella. Mi madre sonrió mientras se quitaba su abrigo y su bolso y los colgaba en el perchero

– ¡Cariño, que dulce! Yo sé que desearías que me mudara contigo de nuevo – toda la alegría y/o burla de mi cara desapareció de inmediato, mi madre sonrió de manera maléfica – pero la mayoría de esa ropa se queda aquí, porque la he traído para las tres – completó con una sonrisa

Mis amigas y yo comenzamos a dar saltitos de emoción y le dimos un gran abrazo a Reneé porque si bien sus gustos en decoración eran un asco mi madre tenía un gran sentido de la moda, y digamos que yo a pesar de ser bailarina tenía un guardarropa que parecía más de un niño que de una mujer, así que siempre era bueno que mi madre me ayudara a darle un toque femenino

Cada una arrastró una maleta a la sala y comenzamos a desempacarlas, Reneé se sirvió un poco de café que quedaba en la mesita de centro mientras nos preguntaba por nuestra vida, mantuvimos una conversación casual mientras nos probábamos la ropa, el tiempo se fue volando y cuando nos dimos cuenta era bastante tarde en la noche, definitivamente hoy había tenido un día agotador, las chicas se fueron a su departamento con una valija de ropa y maquillaje cada una, mañana ya debíamos comenzar de nuevo con los ensayos y las necesitaba bien descansadas

Llevé los trastes sucios a la cocina y regresé para verificar que todo estuviera bien en la habitación de invitados para mi madre, mientras ella comenzaba a desempacar sus cosas. Seguíamos hablando de cosas sin importancia hasta que mi madre mencionó a la última persona de la que quería saber algo en mi vida

– Me he encontrado a Jessica en el aeropuerto, cariño

– ¿Ah si? – pregunté sin el mínimo interés mientras colocaba dos almohadas extras en la cama

– Si, creo que tenía destino a Las Vegas – ¡Que novedad! – la he visto algo deteriorada… Está mucho más delgada – rodé los ojos, no me extrañaba en absoluto, Jessica era anoréxica desde que era adolescente, sólo que siempre había logrado balancear su enfermedad logrando que nadie se diera cuenta de su estado

– Mmm, supongo que Jared estará ensayando más tiempo con ellas… Como los chicos están bailando aquí conmigo – le contesté mientras quitaba el gran cobertor de la cama

– Oh sí, algo me comentó de eso… Me dijo que no entendía porque no habían llamado al grupo completo – mi madre no era muy fanática de lo artístico como lo era yo, pero ella siempre iba a mis presentaciones a pesar de que casi siempre me salía fatal, digamos que tenía que mejorar bastante, pero ella las disfrutaba

– Porque la compañía sólo necesitaba hombres mamá – le contesté revisando un mensaje de Aro que decía que mañana tendríamos un ensayo abierto con él y otros tres directores

– Me dijo también que hace casi tres semanas que no habla contigo – le terminé de teclear la respuesta a Aro

– He estado ocupada mamá, con los ensayos y todo eso – y vengándome de Edward por apostar mi virginidad con la estúpida de Jessica, pero no dije eso en voz alta

– Bella, ven… Siéntate hija – mi madre palmeó el lugar junto a ella en la cama… Oh no, preparémonos para una sesión de psicoterapia maternal

– Hija; Tú, Jessica y Ángela eran prácticamente inseparables, el hecho de que ahora vivan en ciudades diferentes no cambia el hecho de que pueden seguir comunicándose – ¡Ja! Ese si era un buen chiste mamá

– Madre, ellas eran – hice énfasis en el eran – mis amigas, hasta que me enteré que Jessica estaba enamorada de Edward y decidió quitarse toda su ropa en frente de su casa para demostrárselo – la cara de mi madre sólo demostraba sorpresa

– ¿De qué hablas? – me contestó, mi madre era una especie de madre/mejor amiga; de esas que le cuentas todo, pero yo sabía que mi madre nunca me traicionaría, por eso le contaba todo omitiendo por supuesto los detalles que sabía que no le agradarían

Comencé a inventarle una historia donde supuestamente estábamos Jessica, Ángela y yo en casa de Ángela, que casualmente vivía un par de casas de distancia de la Edward, y que Jessica nos había dicho que si Edward no la quería por lo que era quizás la querría por como estaba, así que había decidido convertirse en una pancarta andante e ir a tocarle la puerta vestida sólo con una gabardina negra y completamente desnuda bajo ella, con la inscripción "Te Amo Edward" sobre su torso

Me estaba muriendo de risa por dentro, decidí que si la perra esa había logrado separarme de Edward tanto tiempo yo sería capaz de dañar su reputación por todo el puñetero pueblo, porque si, mi mamá pertenecía al comité de chismosas de Forks, continúe inventando un poco más diciendo que Edward ni siquiera se digno en abrir la puerta y que cuando Jessica escuchó el auto de papá huyó a la casa de Ángela aterrada de que pudieran arrestarla por alterar el orden público

Mi madre sólo era capaz de reírse a carcajadas al igual que yo, ella sabía que yo salía con Edward, sin embargo, los primeros cuatro meses de nuestra relación habíamos decido mantenerla oculta para esperar estar seguros antes de hacerlo público, le dije a mi madre que Jessica a pesar de saber que Edward estaba conmigo seguía intentando conquistarlo y que por eso habíamos dejado de ser amigas

Mi madre me contestó que me entendía y que había tomado la decisión correcta, que a veces las mujeres no éramos de fiar entre nosotras, yo sólo le sonreí porque ella no tenía ni idea de lo malvada que podía llegar a ser Jessica, yo tampoco lo sabía hasta que tuve que encontrarme frente a frente con su maldad, mi madre me dio un beso en la cabeza antes de desaparecer al baño y yo me retiré a mi habitación

Antes de meterme entre las cobijas leí un mensaje recibido en mi celular. "Saludos a mi suegra, y un beso a lo más maravilloso de mi día. E". Sonreí como una tonta y permití que Morfeo me llevase a la tierra de los sueños

La mañana siguiente me desperté a causa de un maravilloso olor a Waffles por lo que supuse que mi madre estaría despierta y cocinando, me dirigí a la cocina de inmediato, parecía una niñita en pijamas, con el cabello todo revuelto y recién levantada, pero al parecer no era la única, Alice y Rosalie estaban sentadas en la barra de la cocina esperando por los Waffles, también en sus pijamas y Alice tenía unos horribles zapatos de ositos de tela

– ¿Chicas y ustedes sales de sus casas con esas fachas? – Alice y Rose voltearon a verme de manera despectiva

– Al menos es hasta el departamento de nuestra vecina, cierta persona sale en pijamas a la calle – contestó Rose con una sonrisa burlona

– ¡No son pijamas! – repliqué como una niña pequeña haciendo un puchero – Son pantalones deportivos extremadamente cómodos – completé sacándoles la lengua, después de un minuto Rose y Alice comenzaron a reírse a carcajadas, intensifiqué mi puchero mientras me cruzaba de brazos

– Ya cielo, deja de pelear y come – me dijo mi madre dándome un beso en la frente y colocando un plato de Waffles frente a mí, me relamí los labios porque hacía un día y medio que lo único que había comido era café con galletas

Escuché los planes de las chicas de ir de compras después del ensayo y la verdad es que también sentía un poco de ansias por ir, algo increíble en mí, porque yo era de las que odiaba las compras. Rose y Ali se despidieron de nosotras con la excusa de vestirse para el ensayo, yo me retiré también diciéndole a mi madre que nos veríamos más tarde

Cuando llegué a la compañía decidí dar una vuelta rápida por la oficina de Aro para tratar de averiguar quienes eran los otros directores, me encontré en el camino con Brihana quien me dijo que Aro se encontraba en su oficina

Toqué tres veces suavemente mientras escuchaba un fuerte "Pase", bueno, al parecer alguien estaba teniendo un mal inicio de semana. Al verme la cara de Aro dibujó una gran sonrisa

– ¡Bella! Que placer, justo a la persona que necesitaba ver – me dijo Aro mientras se levantaba y me daba dos besos en las mejillas – Siéntate por favor, tengo algunos asuntos que deseo tratar contigo

– Igualmente es siempre bueno verte Aro – le dije con una sonrisa, Aro me parecía un hombre de lo más adorable, con un extraños cambios de humor si, pero adorable – Bueno, tú me dirás para qué soy buena – le dije mientras cruzaba mis piernas y apoyaba mis manos en ellas

– Ya tengo el calendario de presentaciones – me dijo pasándome una hoja con un cronograma en ella – Van a ser seis meses bastantes ocupados Bella, pero veo el potencial en lo que estamos haciendo

– Si yo también – le dije en un susurro mientras comenzaba a analizar el cronograma, sonreí – ¡Genial! Celebraré mi cumpleaños en Las Vegas – Aro y yo comenzamos a reírnos, los últimos dos años había celebrado mi cumpleaños usando Skype para hablar con mis padres porque siempre coincidía con mis giras… Me explicó que sus clientes ya le habían enviado los demos que debía coreografiar y básicamente ensayaríamos por nuestra cuentas hasta tres días antes de cada concierto, que ensayáramos con los artistas. Me parecía una buena política.

– Bueno Bella, supongo que nos veremos más tarde para ese ensayo abierto – dijo mientras volvía la vista a su computador

– Acerca de eso Aro, ¿me dirás quiénes son los otros directores? – le dije mientras batía mis pestañas en un patético intento de parecer tierna

– No – me respondió Aro con una sonrisita en la cara

– ¿Por favor? – de nuevo intenté la mirada de perrito abandonado

– ¡No! – me respondió con una sonrisa más ancha – Y vete ya, tienes que calentar antes de ensayar – hice un puchero pero no repliqué más nada… Cuando llegué al salón ya estaban todos dentro menos Edward

– ¿Dónde está Edward? – dije en tono preocupado, los directores llegarían en menos de media hora

– En los vestidores, me pidió que te dijera que lo buscaras allá – me respondió Jasper que se encontraba calentando

– Gracias – le respondí en tono serio… Cuando llegué a los vestidores estaban todas las luces apagadas, genial y yo justo le temo a la obscuridad

– ¡Edward! – se escuchó el eco de mi grito – ¡Edward! – nada, sólo silencio

– Edward esto no es gracioso, ¿dónde demonios estás? – en ese momento escuché un ruido proveniente del fondo del pasillo, pegué un grito de desesperación antes de sentir que alguien me cubría la boca para evitar que gritara

– Shh, Bella cálmate soy yo


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