Los personajes le pertenecen a la genial SM y no a mí, la historia solo es de mi cabeza que divaga.
Capítulo 12. Otra vez lo mismo
Me siento sobre el retrete por tercera vez, sigo sin poder creer que sea posible que en menos de seis meses tenga que estar pasando de nuevo por esto, no puede ser que haya sido tan estúpida una vez más para en esta ocasión si embarazarme, Esme me ve desde el piso con el pequeño indicador de actual desesperación y desdicha en las manos, sigo sin poder pensar correctamente, sigo sin entender cómo es posible que el poco margen de error que existe en esas malditas cosas no me pueda suceder a mí, no después de probar con la tercera de diferente marca y en unos segundos saber el mismo resultado que en las anteriores.
―Te das cuenta de que orine en ese recipiente hace unos momentos. ―le comento a Esme intentando bajar la tensión entre nosotras.
―¿Entiendes lo que está pasando?, es la tercera prueba de embarazo Bella, esto no es un juego, es corroborar lo que las otras dos ya dijeron, sin mencionar tus análisis de sangre.
―Puede que haya un error, es que del uno por ciento, porque no me puede estar pasando a mí, no se tal vez todas las probabilidades hoy estén jugando a mi favor―comento con las manos templando y sudando mientras Esme sólo niega con la cabeza.
―¿Sabes al menos de quién es?
―Por supuesto que lo sé, ¡¿Por quién me estás tomando?!
―Lo siento Bella, pero ya últimamente no sueles ser la persona que eras antes, acabas de gritarle a su esposa…―hace una pausa y me comienza ver con toda su casi puedo oír el clic que hace su mente al lograr entender porque se hizo el escándalo.
En ese momento agradezco que la alarma suene y tomo la prueba, la volteo a ver con miedo mientras comienzo a caminar por el poco espacio que me queda, en efecto aparecen dos distintivas rayas, aunque quisiera pensar que dos rayas son un negativo muy reiterado, se lo que significa, en unos cuantos meses se supone que debo de estar dando a luz al hijo de un hombre casado al cual termine por un cobarde mensaje de texto y aún peor el cual regreso o nunca dejo a su esposa a la que acabo de llamar frígida por teléfono, -sigue por este camino Bella, vas a llegar al éxito- me recrimino mientras cierro los ojos queriendo pensar que esto es solo un mal sueño.
―Es de él, ¿verdad?, te volviste a acostar con Edward.
―En ese viaje pasaron demasiadas cosas, tantas que ya no recuerdo nada ni a nadie y es un viaje que se debe quedar donde está, en el pasado.
―Aja, dime una mentira más creíble para la próxima, no esa estupidez, ¿acaso olvidaste quien es el padre?
―No le digas así suena espantoso. ―replico enseguida sintiendo un terrible escalofrió.
―¿Cómo lo llamo?, ¿progenitor? O ¿cómo lo hago?, dime, o simplemente lo llamo tu amante del cual vas a parir un hijo―me reclama sin dejar de mirarme.
― Finjamos que no existe, no lo sé, ¡por Dios!, esto es demasiado, ¿por qué me pasa esto?, esto no debería de estarme pasando, esto es un castigo muy grande para lo que he hecho.
―¿Quieres decir que no estás embarazada?, o sí, por supuesto es tan normal que tres pruebas de embarazo fallen, y tu casualmente no estás embarazada de un hombre que te lleva como veinte años y que su esposa no te acaba de llamar para gritarte que eres una zorra.
―Exacto, eso es lo que necesito fingir por al menos cinco minutos, necesito pensar con la cabeza fría, solo una cosa a la vez y es que estoy embarazada porque lo demás ya no importa, aunque como dato adicional, no es veinte años más grande, es quince.
―Eres una descarada, eso no importa, lo que importa es que fuiste tan idiota para embarazarte, no lo puedo creer, no tienes ni idea de ser una persona normal y racional, todo lo contrario pareces hombre te domina lo que tienes entre las piernas.
―¡No ayudas!
―Lo intente hacer, y te pasaste mi ayuda por el lugar más recóndito que tienes, así que no me pidas ayuda ahora, cuando te dije desde un inicio que si querías seguir con él, al menos le exigieras que dejara a su esposa, a no pero te encanta seguir siendo la otra, es tu fascinación, el que te llame la esposa reclamándote, ¿qué piensas hacer ahora?, tienes desde ahora en alguien en quien pensar… ya no puedes hacer tus estupideces anteriores.
Salgo del baño enseguida que se levanta para continuar con su regaño que dejo de escuchar mientras me encierro en mi cuarto como una típica adolecente y es algo que no me enorgullece pero ésa es la verdad, evado los problemas, y ahora no sé que pienso hacer, si ni siquiera puedo cuidar de mí, ¿cómo cuidar de un bebé?, ni siquiera encaja en mis planes, yo ahora necesito la libertar que obviamente un hijo no me va a permitir, lo único que quiero hacer es vivir la vida, conocer nuevos lugares, no estar amantando y cambiando pañales, sin darme cuenta comienzo a llorar como loca.
Al escucharme y darse cuenta de que estoy encerrada como una vil adolecente Esme deja de hablar y azota la puerta de su habitación, me tiro en la cama, lo único que necesito hacer es solo pensar en cómo salir de este problema, sin tener que estar causando más conflicto, podía hacer lo que quería con Edward porque el único afectado en esto era nosotros y por supuesto su esposa cuando se enterara como supongo que lo acaba de hacer pero no había ninguna otra consecuencia, ambos conocíamos el precio que pagaríamos por una aventura que no debió de prolongarse de más como sucedió, y ahora no tengo ni idea de qué hacer con un ser que nada que ver, él que ni siquiera debería de existir, todo por un estúpido mal cálculo y el ser la persona más confiada y pensar que no iba a pasar nada.
¿Por qué no me cuide?, a no la señorita quería pensar que si con Marcus no había pasado nada, porque con Edward no sería igual, y exactamente la vida decidió darme la lección de que no siempre por hacer las cosas dos veces iguales vas a obtener resultados diferentes, aunque claro las cosas fueron muy distintas, Edward se tomaba su tiempo para hacerme gozar, para derribar cada uno de mis límites y esperar a que le rogara porque me hiciera lo que el deseaba, a diferencia de Marcus con el que era una pasión simple, no como la que compartía con Edward que era intensa, desesperada, siempre deseando más del otro, deseando todo del otro, sus caricias, sus acciones me hacen sentir más y más deseada cada vez y mierda por esa intensidad estoy en la situación en la que estoy.
Después de una hora sin encontrar respuestas, al menos no la que quisiera o la adecuada para esta situación, bueno claro ni tengo pensada cual sería la solución correcta para mi problema, porque todas tienen un pro y un contra, cansada de todo mi cerebro pensando en algo que es un enigma que no quiero resolver ahora llevar por mi imaginación buscando figuras que se podrían formar, en posibles resultados de una mejor experiencia de vivir en New York si todo fuera diferente a lo que estoy pasando, en todo lo que deseo hacer antes de pensar en un hijo, porque ni siquiera tengo idea si algún día quiero un hijo; escucho la puerta del cuarto de Esme ser abierta, no le tomo demasiada importancia, simplemente quisiera irme lejos sin pensar en más simplemente desaparecer sin dejar nada referente a mí, nunca haber existido para no tener que pensar en todo lo que tengo que enfrentar ahora, me dejo llevar por mis pensamientos hasta que escucho unos pasos y enseguida unos golpes en la puerta.
―Bella sé que ahorita no estaba ayudándote demasiado con tu problema, al decir todo lo que no querías escuchar, pero estoy confundida por tu situación, no tengo la respuesta a todos tus problemas pero al menos si a uno, comprende no sé cómo ayudarte para resolver lo demás.
―Supongo que si fuera diferente, yo estaría igual, así que no te preocupes―comento sin dejar de ver el techo.
―Te tengo una solución temporal para que te puedas ir al menos con tranquilidad hasta que decidas como resolver esto de la manera adecuada, en lo que pensamos en una mejor solución, aunque lo importante es que estés lejos por un tiempo .
―Ya no me puedo ir, no puedo costear el vivir en New York con la media beca que ofrecen para "mujeres embarazadas", como si fuera el pecado más grande que se pueda cometer.
―Es peor el adulterio.
―Muy graciosa―le respondo con mala cara y se ríe, ambas nos reímos y terminamos en un enrome suspiro.
―Bueno puedes obtener tu beca si no está embarazada, como es mi idea, si llevas mis pruebas, puedes irte a New York y haya pensar que es lo que piensas hacer y sobre todo como les vas a avisar a todos de tu estado actual, algo que sí está complicado de pensar al conocer a tus padres.
―Me agrada esa idea de que me ayudes irme a New York, pero hasta ahí es donde me gusta tu plan, lo de más me da un poco de miedo, porque no se ni siquiera si quiera tenerlo.
―¿Piensas darlo en adopción?
―Algo así, algo como regresarlo al lugar del cual nunca debió de a ver salido.
―No te estoy entendiendo nada, ¿A qué te refieres?
―No estoy segura de que quieras saber…―me ve extrañada y solo puedo sentarme en la cama y tomar sus manso―, Esme seamos realistas, no puedo cuidar ni de mí, ve en que situación estoy en menos de seis meses claro que con la enorme diferencia de que ahora si estoy em… en esto que ambas sabemos, no necesitamos estarlo repitiendo, es escalofriante.
―Embarazada no por decirlo te va a pasar algo, ya lo estás, dudo que diciéndolo te embaraces más.
―Ok, aun no puedo aceptarlo, así que dejémoslo así, no puedo ofrecer nada ahorita a nadie, ni siquiera a mí, porque no sé que es lo que me espera en New York, así que lo mejor por ahora es mantenerme sola.
―No te estoy diciendo que te cases con él, eso sería un error peor del que ya cometiste.
―No me refería a Edward en ésta platica, sino al… a lo que está creciendo dentro de mí, no quiero tenerlo.
―¡¿Qué estás diciendo?!
―Lo que acabas de escuchar, no quiero estar embarazada, al llegar a New York voy a buscar una clínica y voy a dejar de estar en problemas, esto es lo mejor para todos, así no tengo que enfrentar a nadie y todo se vuelve a la "normalidad".
―¿Para todos o para ti?
―Para todos, es lo mejor ambas lo sabemos, mis padres me querrán matar cuando se enteren, bueno Edward ni se diga, todos quisieran mi cabeza, me tendría que salir de estudiar para darle una buena vida, incluso para él es mejor esto.
―No Bella, es solo para ti, eres egoísta y por no querer enfrentar a nadie prefieres tomar la salida fácil que es ir y abortar a tu hijo que no tiene para nada la culpa de tus errores del cualquiera que haya sido, fuera del método que usaste, de cálculo o lo que haya sido, tu bebé es inocente y no debe de pagar por tu culpa.
―Esme hacerlo pagar por mi culpa sería trayéndolo a este mundo, donde no tendrá padre, donde yo ni siquiera sé que quiero mañana, eso sí sería egoísmo.
―No lo mates, dalo en adopción, es más fácil que hacer eso que pretendes.
―Aun no es nada seguro, pero te puedo decir que es muy probable que sea ésa mi decisión.
―Te voy a apoyar hagas lo que hagas, pero tienes que reflexionar bien que vas a hacer, todo en esta vida tiene consecuencias y aunque no estoy de acuerdo en su relación tienes que avisarle, debe de ser consciente de que estar embarazada.
―¿Qué? ―pregunto incrédula de lo que está diciendo.
―Lo que oíste Bella, tiene derecho a saber que va tener un hijo…―niega con la cabeza y se levanta de la cama―, o que iba a tener, como sea tiene derecho a saber que estar embarazada, tiene derecho a conocer que esa relación causal de esa noche tuvo consecuencias.
Al terminar de decir eso, sale de mi habitación y me vuelvo a sumergir en mis pensamientos, al menos en una parte tengo resuelto el problema, podre irme a New York sin problemas de la beca porque ella me ayudará a engañar a los asesores, comienzo a hacer cuentas y me doy cuenta de que no debo de tener al menos seis semanas de embarazo, aunque sea extraño eso me ayuda a estar un poco más tranquila, al llegar a mi próxima vivienda poder hacer los trámites necesarios para terminar con esto, y antes de irme a mi destino, por desgracia tengo que pasar de nuevo un fin de semana a Chicago, a hacer de conocimiento a mis padres de mi próxima hazaña de irme a vivir a otra ciudad, entre las anotaciones de mis próximos planes comienzo a caer en cuenta de que tengo que ver a Edward, eso me eriza la piel.
Me dejo caer de nuevo en la cama con la mirada fija en el techo, como se supone que debo de enterar a mi ex amante de mi nueva situación en la cual es muy nula la posibilidad de que sea padre, acaso en algún lado del mundo alguien ha escrito un manual de cómo dar estar noticias cuando en la última noche en la que estuvieron juntos él propuso el tener una relación más allá de la lujuria, y tu casi sales corriendo y por la buena obra mi amiga, terminaste con él por medio de un mensaje siendo un acto lleno de cobardía.
Me dejo caer para poder dormir mejor, el estar pensando no es algo que me haga demasiado bien en estos momentos, solamente me preparo para los siguientes días, a la mañana siguiente levanto a Esme quien me mira con odio cuando le recuerdo que tiene que orinar en un recipiente, antes de ir a la universidad a terminar los trámites para irme pronto de este lugar, el papeleo ya casi está listo, solo unas firmas que obtengo con rapidez, las clases, las noches haciendo de nuevo mis maletas, consultar los vuelos para irme pronto no había pensado en que tenía que hablar con mis padres a los cuales no les agradaría nada la noticia, con lo que odio viajar en avión tengo que prepararme para dos vuelos más uno a mi casa y de mi casa a New York eso podría ser tan simple de tener un coche, pero en mi casa creen que no es conveniente el tener un coche, porque no soy según ellos lo suficiente madura para conducir y según ellos cometería una imprudencia, me da escalofríos el pensar en que se pudieran enterar de mi estado.
Al pasar de la semana todo está arreglado para irme, para mi buena suerte la universidad considera mejor idea tenernos un lugar cercano a la universidad completamente amueblado cubriendo nuestras principales necesidades, esto me da un alivio el ya no tener que buscar un lugar donde vivir, me ayuda a relajarme el tener que hacer un pendiente menos, aunque sé que algunas de mis cosas son indispensables para mí, decido dejárselas a Esme, espero no morir por ellas durante el año en que este en otro lugar, el tener la idea de irme a otro lugar me hace sentir libre aunque esta sensación no dura tanto como quisiera por el hecho de que este fin de semana lo tengo que pasar el Chicago, cuando hablo con Renne la idea no le da felicidad, incluso la siento desconfiada y me doy cuenta de que debe de estarlo.
Cuando llego al aeropuerto, ni hay nadie esperándome y eso lo agradezco más con el ataque de nauseas que me da el viaje, no puedo separarme del inodoro por más de diez minutos sin no tener que estar devolviendo la comida que se me ocurrió ingerir la noche anterior por un maldito antojo, cuando termino de desechar todo enseguida tomo un taxi directo a mi casa, cuando llego nadie se encuentra, comienzo a sospechar que se olvidaron de que llegaría o no les importo, enseguida me voy a mi habitación y me dejo caer en la cama, mañana será el día de enfrentarme a mis futuros planes.
…
En cuanto salgo del lugar todo el cargo de conciencia más lo anterior se acumulan sobre mi espalda, se suponía que no lo iba a volver a buscar y que fue lo que hice, ir corriendo a sus brazos una vez más aunque ahora por una razón muy diferente e incluso que le incumbe un poco, me paro adelante del lugar porque siento el celular vibrar, lo saco y veo el nombre de la otra persona que me atormenta.
―Ya te di suficiente tiempo, Isabella, responde ahora mismo, ¿le dijiste? ―pregunta en su tono de madre regañona.
―Hola, Esme. ¿Cómo estás tú? Yo bien, no te preocupes, ¿sabes algo? Tengo antojo de unas hamburguesas, ¿deseas acompañarme por unas? Allí podemos conversar sobre lo que pasó ―comento con sarcasmo aunque lo de las hamburguesas es completamente cierto, muero de hambre.
―No me esquives con esas tonterías, no lo vamos a hablar con hamburguesas, ahora mismo vas a ir a decirle ―dice molesta.
―No voy a regresar, ya voy caminando y no lo voy a hacer ―digo haciendo casi un berrinche―está bien ganas, lo haré ―dejo el celular en mudo un momento y contesto de nuevo.
―Preguntaré una vez más, pensando que no te estás haciendo estúpida―dice molesta―. ¿Le dijiste? ―Escucho unos pasos cercanos atrás de mí y es extraño la calle está desierta pero no tomo importancia voy a la mitad de la calle cualquiera puede ser.
―No le dije ―contesto avergonzada y sólo escucho una respiración en forma de reproche y me pongo roja, pero ya la quiero ver en esta situación para que sepa lo que se siente.
― ¡Por Dios, Isabella! Tienes que hacerlo, tienes que decirle, Edward tiene derecho a saberlo ― solo niego con la cabeza, para que quiere que sepa si al final no lo va a conocer.
― ¿Qué tengo derecho a saber, Isabella? ¿Qué me tenías que decir? ―dice Edward detrás de mí y ciento como se me aflojan las rodillas, no de la manera que él siempre lo logra, sino de esa manera nerviosa y me tenso enseguida, creo que se me detiene inclusive la respiración.
― ¡Mierda! ― Es lo único que puedo susurrar después de tremendo susto y siento que el aire regresa a mis pulmones aunque ahora será lo ideal que se quedaran sin el precioso gas… para desmayarme o morirme mejor.
Mi respiración regresa entrecortada y lo único que me recuerda que sigo al teléfono es la respiración de Esme que también está pasmada.
―Creo que te dejo, Bella, háblame después de que hable ―dice la maldita de mi amiga, dejándome sola con el problema. Guardo el teléfono en la bolsa y volteo a ver a Edward, quien tiene la ceja levantada.
― ¿Qué me debiste de haber dicho, Isabella? ―inquiere mirándome a los ojos. Me muerdo el labio y trago saliva, ¿cómo se le dice a un hombre casado que su ex amante está embarazada? Y aun peor de la última vez que estuvieron juntos en la que ella lo término de la manera más cobarde que hay.
―Nada, no tienes que saber nada más. Es de mala educación escuchar las conversaciones ajenas ―respondo, haciéndome la molesta.
―No creo que sea eso, porque Esme dijo que tenía derecho, así que quiero saberlo, dímelo por favor, ¿qué tengo que saber? Si es que tengo derecho a saberlo, dímelo, no seas tímida conmigo―comenta retadoramente.
―Sí, soy tímida, contigo y con el mundo entero y como te comento fue un mal uso de palabras de mi amiga, tú no tienes que saber nada ―replico molesta.
―¿Ahora resulta que eres tímida conmigo? No sé, es algo que no me parece, nunca lo has sido, sino no hubieras sido mi amante ―comenta haciéndome enojar. Lo veo con toda mi furia acumulada por lo que me está pasando.
―Sí, gracias por recordarme que debido a eso, ahora estoy metida en este problemón ―escupo molesta e inconsciente de lo que dije. Me pongo la mano en la boca.
― ¿Qué problema tienes Isabella? ―comenta y me ve pero ahora ya no retador sino intrigado.
―De verdad, ¿quieres saberlo? ―comento y lo veo a los ojos, asiente ahora más intrigado―, bueno lo que venía a decirte y el problema en el que estoy metida es exactamente lo mismo, y el causante eres tú sin dudas. ―comento y me encojo de hombros.
― ¿Yo? ¿De qué hablas? ―dice intrigado y a la vez confundido.
―Estoy embarazada ―se lo suelto de golpe, supongo que así es mejor que darle un sermón antes, entre más preciso y conciso mejor.
…
Me despierto con el corazón desembocado, mi espalda y mi frente están mojados de sudor, me siento en la cama, ésa fácilmente es la peor de mis pesadillas, en ningún escenario posible, ni siquiera en el reino de los sueños esa conversación puede suceder, cuando pongo un pie en suelo siento que estoy en la realidad y eso me relaja, doy unos sorbos al agua que tengo a lado, y comienzo a tranquilizar mi respiración, ese tipo de sustos no están bien, me comienza a atacar un pequeño dolor en el vientre bajo, me comienzo a retorcer un poco, solo espero que sea un aborto espontáneo y eso no me haga cargar en mi conciencia que aborte un bebé por decisión no por naturaleza.
Me quedo despierta en mi cama por unas horas, me es imposible volver a conciliar el sueño, ese pensamiento es peor que cualquier pesadilla que en algún momento pude a ver tenido, el dolor se calma pronto, justo antes de que toquen a mi puerta para verificar que me encuentre, solo asiento cuando me invitan a desayunar, mi madre no se encuentra del todo contenta con mi visita relámpago, cuando llegamos a la mesa todos me observan sin poder entender lo que está sucediendo y sobre todo sin comprender que es lo que hago en esos momentos en la casa.
―Me voy a mudar ahora a vivir a New York―comento antes de cualquier otra cosa.
―¿Qué vas a hacer qué? ―pregunta mi padre incrédulo.
―Me voy a ir un semestre de intercambio a New York.
―¿Con permiso de quién? ―enseguida mi madre entra en acción una vez que sale del shock.
―Pues realmente de la escuela la cual me promovió para que me fuera, creo que si se refieren a ustedes ya no lo necesito soy mayor de edad.
―Claro que lo necesitas, o me puedes decir, ¿cómo pretendes mantenerte en esa ciudad?
―Con la beca que ofrece la escuela.
―No estoy para nada de acuerdo.
―Deben de entender algo, esto no es permiso es aviso de lo que voy a hacer, soy mayor de edad y me voy a ir un año a New York.
Mis padres enseguida ponen mala cara y me arrepiento en ese mismo instante de a ver tenido la idea de avisarles en persona y no haber hecho una simple llamada y decirle que estaba en otra ciudad en la cual me quedaría un año, eso me ayudo a rectificar mi idea de no tener al bebe y sobre todo de no enterarles de mi situación, si eso era lo que pasaba con un intercambio ahora con hijo, era algo que se volvía inimaginable.
Ese fin de semana empaque algunas cosas que quería llevarme a New York, y agradecí que estuvieran tan molestos que ni prestaran demasiada atención a mi cuerpo o mi comportamiento el cual con el pasar de los días se volvía más errático, una parte de mi necesitaba ver a Edward y decirle lo que estaba sucediendo, eso se me hacía que era lo correcto pero una mayor parte decía que no era para nada una buena idea, mientras mi cuerpo comenzaba a cambiar, haciendo que mis pechos crecieran un poco, y lo peor era muy distinguible a simple vista, pase la mayor parte del tiempo con blusas flojas y con escotes pocos profundos, en especial no salía de mi pijama la cual no rebelaba nada por ser una playera vieja y floja.
El día que partía mi avión tome un taxi para irme del lugar, al momento de subirme a este tuve un ataque de estupidez y en vez de ir directo al aeropuerto como debía de ser, le di la dirección de su departamento, por suerte no baje, cuando llegue al lugar estaba saliendo del estacionamiento con su esposa, una parte de mi realmente deseaba encontrarlo solo, al llegar al lugar donde siempre nos veíamos, a su departamento el taxista se estaciona frente al complejo de apartamentos y veo cómo sale del estacionamiento con su volvo gris y una acompañante rubia en este que lo está haciendo reír y le ofrece algo de comer en la boca, siento como mi corazón quiere romperse, ignoro esa emoción y enseguida pido que me lleve al aeropuerto.
El avión llega más rápido de lo que pensé, tomo un último suspiro, sé que éste es en unos meses el último poco de aire que tomo de Chicago, aunque sé que es lo mejor, para mí ahora no deja de afectarme, pero es tiempo de olvidar por completo a Edward, de largarme lejos de aquí para iniciar una nueva vida que comenzará en cuanto trepe ese avión, iniciará la nueva vida que me merezco, desde ahora la de una persona realmente normal. Me acomodo el cabello que el aire despeina, tomo mi bolso fuerte y me dispongo a subir al avión como alguien nuevo. Sonrío y me despido así de mi vieja vida, tomo fuerte el bolso y subo al avión con la frente en alto, la espalda recta, desde ahora dejo las sombras para ser la verdadera Isabella Swan, la nueva y renovada que acaba de nacer en cuanto subió al avión para comenzar algo realmente mejor de lo que tengo ahora.
Al iniciar el vuelo, estoy nerviosa, odio esa sensación que me da el despegue es pero que subirse a una montaña rusa, mi estómago siente ese vacío que odio tanto. En cuanto los anuncios de abrochar el cinturón desaparecen y las aeromozas inician su trabajo normal me levanto de mi asiento para ir al baño, las náuseas son terribles pero empeoran con la altura, corro al baño a vomitar todo lo que comí y lo que no también, me levanto después de haberme enjuagado la boca me veo demasiado demacrada y es algo que ya no debe de encajar en mi nueva vida en una ciudad tan glamurosa como lo es New York.
Regreso a mi asiento, no puedo creer aun por lo que estoy pasando, realmente ahora lo único que me detenía a no abortar era la opinión de Edward al respecto por el hecho de que también es suyo, pero daba igual si ahora es tan feliz con su esposa, me da gusto el poder decidir yo sola que hacer desde ahora por el hecho de que él sigue felizmente casado y yo de estúpida pensando que en algún momento sus palabras fueron verdad, que si había dejado a Tanya que de verdad quería estar conmigo, las lágrimas de coraje quieren comenzar a caer pero no lo permito, comienzo a parpadear impidiendo su transcurso, eso es lo mejor, no sentir nada por él, ni ahora ni nunca, el tener sentimientos por una persona le da la posibilidad de destrozarte y eso ya no pasara más, no en mi vida.
Regreso al asiento. Con esto inicia con toda una nueva experiencia, una nueva vida donde puedo reconstruir desde cero la parte de Isabella Swan que se perdió en este camino que llevo recorrido, ahora de mi vida inicia con algo mejor voy a hacer todo para que cambie de vida, estoy cansada de este tipo de vida donde nadie me valora, es hora de tomar las riendas de mi vida.
El viaje trascurre después de dos horas y media por un problema con el clima, me desespero un poco porque mis síntomas de vómitos constantes hacen su aparición una y otra vez, pasa por mi mente el hecho de no salir del baño para quedarme ahí hasta que termine, aunque pasa por mi cabeza no lo realizo, simplemente respiro y tomo agua para que las náuseas pasen junto con unas pastillas que se supone que en mi estado no debería de estar tomando, pero si es algo que no me interesa tener, no tendría por qué cuidarme, al fin ahora sigue siendo no más que un conjunto de células que aún no tiene vida como tal, intento dormir pero me es imposible, el sueño donde le digo a Edward que estoy embarazada sigue atormentándome.
Para cuando aterrizamos, pienso en besar el piso uno no conoce lo mucho que ama estar en tierra firme hasta que se sube a un avión estando embaraza, al parecer ese conjunto de celular y yo compartimos algo más que los genes, sino también el odiar las alturas, una vez en el suelo me comienzo a sentir mucho mejor aunque mi cara no lo rebela, al pasar frente a las puertas espejeadas mis ojeras son más grandes de lo usual, estoy pálida y me es imposible seguir viendo mi reflejo, sigo avanzando hasta encontrarme con mi compañera quien me sonríe al ver mi cara, enseguida bajo la mirada somos todo lo contrario, ella incluso anda maquillada, arreglada, su cabello peinado, me comienzo a avergonzar, enseguida comenzamos a caminar hacia la salida del aeropuerto y tomamos un taxi.
―Esta es la dirección, ¿les ayudo con las maletas? ―comenta el taxista al dejarnos frente a unos departamentos.
―¿Aquí es? ―casi comentamos en coro ambas.
Nos quedamos sin poder creer lo que está pasando, los departamentos están demasiado pequeños y en un lugar nada agradable lleno de grafiti, con gente en las calles, ambas bajamos extrañadas y no nos agarrada nada el lugar, subimos hasta el lugar que nos indica el portero, una vive al lado de la otra pero no nos conocemos en lo absoluto pero prometemos llamarnos si necesitamos algo, al entrar al lugar y dejar las maletas, comienzo a ver todo y a sentir la soledad de estar en un lugar tan lejano, enseguida saco mi celular, pero lo meto enseguida a la bolsa porque no es algo que tenga que decirle de agradable a Esme.
Con forme los días pasan comienzo a acomodar, siento un poco de dolor emocional al recordar mis estúpidos pensamientos con lo que pudo a ver pasado con Edward, sigo sin llamar a Esme aunque ella si lo hace, no le agrada nada el escuchar mi voz desilusionada por el hecho de que el departamento no era nada de lo que esperaba, comienzo a buscar un trabajo para poder rentar otro mejor departamento.
―Bella, ¿qué es lo que piensas hacer?, estás viviendo en lugar que no es nada de lo que esperabas, tienes una situación especial, ¿qué es lo que piensas hacer ahora?
―¿Situación especial? que linda manera de decirle a lo peor que me puede estar pasando ahora, mañana tengo ya la cita con la doctora para arreglar eso.
―¿Realmente estás segura? ―pregunta sin querer conocer la respuesta.
―Por supuesto que estoy segura, es lo mejor que puedo hacer, vivo en el peor lugar del mundo, no quiero seguir aquí, no tengo nada que hacer con él.
―Es tu hijo, de verdad no le piensas decir nada.
―Eso es lo mejor, para que le digo si ni siquiera lo va a conocer.
―Ok, ¿para cuando tienes planeando todo? ―comenta un poco molesta y desilusionada.
―Tiene un nombre eso, aun no tengo pensada la fecha exacta del aborto, necesito saber exactamente cuánto va a costar, no tengo el dinero necesito seguir trabajando más para juntar para el alquiler y para la intervención.
―¿Trabajo?, de que piensas trabajar si estás estudiando la universidad.
―De camarera, ni tengo muchas opciones y solo será durante unos meses, antes de que busque un trabajo de auxiliar en algún despacho o algo así, no lo sé Esme, muy difícilmente se lo que voy a hacer mañana.
Escucho su suspiro molesto al oírme, no le gusta nada la idea de verme como camarera, comienzo a acomodar mis cosas para el trabajo, enseguida que colgamos salgo al trabajo, es un poco molesto trabajar en un bar Karaoke escuchando las canciones mal interpretadas de muchos que se creen los mejores cantantes, me cambio al uniforme que corresponde a una falda pequeña y una camisa blanca, enseguida me veo al espejo y me agrada en la mujer que me estoy convirtiendo, al llegar al bar el olor a grasa me hace terminar vomitando, agradezco que mi jefa no se dé cuenta de eso, porque el embarazo no es algo que sea bien visito.
―Bella, la señora María te quiere ver en su oficina. ―avisa una de mis compañeras en cuanto salgo del baño, suspiro un poco aterrada.
―Ok, muchísimas gracias.
Al llegar a la oficina de mi jefa, tomo un enorme respiro porque lo que menos deseo es en verdad es que me despidan, no me puedo quedar sin trabajo aun no tengo el dinero suficiente para dar el alquiler de un mejor departamento al cual mudarme, necesito algo mejor que lo que tengo, un poco aterrada toco la puerta.
―Pasa Bella, te estaba esperando―por un momento esas palabras me dan miedo.
―¿Hice algo mal? ―pregunto aterrada de que se haya dado cuenta de mi estado.
―No para nada, todo lo contrario―comenta y enseguida suspiro aliviada―, no te aterres Bella, no es nada malo, tu trabajo ha sido tan bueno que pienso cambiarte de establecimiento, ¿te gustaría?
― Por supuesto, ¿dónde sería?
―Te daré la dirección, es un lugar con más categoría que este y dirigido a un público diferente, será un público mucho más adulto y con mejores propinas.
―Muchísimas gracias, realmente lo agradezco.
Al salir de la oficina, comienzo a caminar con toda tranquilidad, inclusive esta misma noche no me molesta los cánticos desafinados de todos los cantantes improvisados, camino con toda la tranquilidad del mundo por la calle al saber que falta tan poco para que mi vida mejore, al llegar al departamento cuando me acuesto en la cama tranquila al saber que mi vida por fin ya va a mejorar.
Al despertarme mi sigo sintiendo cansada pero antes de llegar a la universidad tengo que ir con la ginecóloga para saber qué es lo que va a pasar ahora, suspiro tranquila sé que es lo mejor que puede pasar realizar esto pero algo no se siente tan bien dentro de mí, el cargo de conciencia comienza atormentarme, la consulta se da rápido y no hay muchas complicaciones, eso me relaja un poco aunque no me hace sentir tan bien y tranquila como esperaba, al contrario me comienzo a sentir ansiosa al hacer la cita formal para después de tres semanas de la cita.
…
El nuevo trabajo me trae mejores cosas de las que en algún momento me pudo a ver quitado, en menos de dos semanas tengo ahorrado el suficiente dinero para irme a otro departamento con un mejor lugar para vivir, al caminar por la calle el viento frió me hace sentir mejor, este día en especial me he sentido realmente muy bien, al parecer sospecha que la fecha designada para la cirugía es mañana, camino con tranquilidad, al saber que tengo un descanso por unos días después de la intervención, no le quise decir ni siquiera a Esme por más que prometió que ella me ayudaría por si me sentía mal, pero al saber que no estaba de acuerdo preferí no decirle nada.
Al llegar me comienzo a cambiar por el uniforme, enseguida que me voy a atender las mesas que me son designadas por mi nueva jefa, comienzo a atender a todos como siempre, me cansa decir lo mismo siempre, como si fuera importante que conocieran mi nombre y que los voy a atender como si no fuera obvio, después de levantar la orden para la mesa regreso a la barra para pedir las bebidas, siento una mirada en mi espalda, pero eso es tan seguido que pase en este lugar que no le tomo importancia.
―Bella, ¿eres tú? ―esa voz me deja estancada en mi lugar frente a la barra.
…
Hola chicas, ¿cómo están? Realmente espero que muy bien y que sobre todo sigan leyéndome, la verdad es que no se me paso para que me tardara tanto en actualizar esta historia pero la verdad es que sentía que se me estaba yendo de las manos y por eso no quería continuar hasta retomarla bien, como ahora, espero estar pronto de nuevo con ustedes y no tener una pausa de un año.
Sé que me merezco sus insultos por el hecho de que me tarde muchísimo tiempo en actualizar pero no sean muy severas por favor, nos estamos viendo chicas.
XOXO
Bere.
