CP#13. No queda más que huir.

¡Maldita Sea!... Había bajado la guardia, no lo podía creer, por primera vez en siglos me toman desprevenido. ¿Qué debería hacer? No puedo pelear con ella en mis brazos, tampoco puedo dejarla, eso los pondría en peligro. Si estuviera solo no tendría problemas porque una docena de humanos no eran nada para mí. Maldecía mi suerte, una y otra vez, porque tenía que huir.

—¡MATEN AL VAMPIRO!— Se escuchó un grito tan potente en todo el lugar que Xiaoláng no vaciló en hacerla dormir y tomarla en sus brazos, su desnudez era lo de menos cuando él hizo que sus ropas de materializaron en sus cuerpos, con una fuerza sobrenatural rompió los pisos superiores al traspasarlos sin contemplación alguna, no importaba si el edificio entero se desplomaba sobre ellos, él tenía que salir del lugar, corrección, él tenía que ponerlos a salvo.

Estaba furioso por haber sido interrumpido de esa forma, justo cuando iba revelar a la mujer que yacía en sus brazos sobre el origen de su especie, el origen de su transformación, lo que crecía dentro de ella, no contó que los cazadores lo ubicaran, desde siglos atrás siempre había estado un paso delante de ellos, él no huía simplemente como todo buen depredador esperaba por ellos como sus presas y los mataba sin contemplación alguna de la manera más brutal, si algo repudiaba era la sangre de un cazador y nunca la bebía.

Ahora tenía que salir de aquel lugar infestado de cazadores, si ellos llegaban enterarse quién era ella y el lazo que lo unía a él, sabía que ellos no dudaría en matarla o tal vez algo peor tomarla para experimentar con ellos, sabían que los humanos había tomado a varios de sus especies para hacer experimentos atroces con ellos.

Esa era una de sus razones por las que los odiaba. No iba permitir que la toquen, ni que la aparten de su lado y menos en su estado.

—Tienen una victima… No lo dejen escapar… ¡VAMPIRO!— Los gritos iban y venía que realmente le estaban haciendo pasar un mal momento, porque a medida que los siglos pasaba los humanos se hacía más fuerte.

No había escapatoria tenía que hacerles frente, sin embargo al verse rodeado de aquellos cazadores, esta vez él los sorprendió a todos porque por primera vez en siglos extendió sus alas, un extraño polvo de color lila salieron de ellas, los cazadores no dudaron en disparar sus flechas de platas envenenadas y santificados, pero no contaron que las mismas al tocar algo similar a una barrera traslúcida se desíntegraran y antes que reaccionan él aun con ella en sus brazos perforó la tierra debajo de él, en el lugar un fuerte estruendo se escucho porque un enorme hoyo se abrió.

La única manera de escapar era bajo tierra, los cazadores no esperaron que el tierra se derrumbe debajo de sus pie, tuvieron que huir del lugar porque el hoyo se hacía tan profundo, y a los pocos segundos la tierra cedió, si hubiera sido un humano hubiera muerto bajo tal cantidad de tierra que empezó a caer en ese hoyo, pero ellos lo sabía el vampiro había escapado con éxito, mientras que ellos habían fracasado por completo.

El vampiro no se detuvo mientras traspasaba la tierra, necesitaba llegar a lo más profundo de aquel hoyo, hacía varios siglos que no hacía eso pero era necesario para reponer sus fuerzas, un humano no soportaría esa temperatura a grandes profundidades pero él era un demonio, eso no importaba, por primera vez en siglos iba regresar a su hogar porque el mundo de los humanos ya no era seguro para él, ni para su mujer y menos para sus futuras crías.

Había llegado el momento de entrar en un largo letargo antes de revelarle aquella mujer el destino que iba tener.

Continuará