Hola a todos, hemos llegado al Destiel y al final de nuestro pequeño fic, espero que les haya agradado. Muchas gracias a todos por leer :3

Disclaimer: ni Torchwood ni Supernatural me pertenecen

Dean Winchester había soportado toda clase de torturas a lo largo de su vida, desde emocionales hasta físicas, y se puede decir que había lidiado con ellas con gran habilidad, demostrando la fuerza de su voluntad, pero los sucesos en el bunker durante la últimas semanas, era más de lo que el hombre podía soportar.

Desde que se había establecido el noviazgo entre Jack y Castiel, los nervios del mayor de los Winchester estaban siendo sometidos a más presión de la que jamás había experimentado; su hermano menor solo podía ver con cierta preocupación los cambios constantes de humor de su hermano, la falta de sueño, comer poco, beber mucho y acostarse con cuanta fémina hubiera disponible; estaba consciente que la situación con el ángel y el capitán lo estaban llevando al borde de sus fuerzas. Más de una vez expresó sus pensamientos con Jack, quien le hizo ver que todo este proceso era necesario si quería que Dean fuera feliz al lado del hombre que amaba. Sam al final terminaba derrotado por los argumentos del otro hombre y seguía con el plan que tenían desde el principio, aunque le dolía en el alma tener que ver sufrir a su hermano de una manera tan horrible.

Castiel estaba aun más preocupado, pero Jack tenia razón en cada cosa que le decía y aunque por momentos deseaba ayudar a Dean con todas sus fuerzas, entendía que el hombre tenía que pasar por todo esto para entenderse a si mismo.

Los Winchester habían sido educados por un padre estricto, pero admitámoslo, John fue padre de Dean y Dean se convirtió en padre sustituto de Sam, así que, aunque hermanos, no comparten los mismos esquemas morales. En su afán de proteger a su hermano, Dean fue mejor padre de lo que John jamás podría haber sido, pero toda la basura psicológica que el padre de los Winchester había dejado en la mente de su primogénito, había formado un gran muro casi imposible de romper, hasta ahora.

Las primeras semanas en que el noviazgo de los dos morenos se hizo abierto, Dean hizo lo posible por distraerse con alcohol y mujeres; al principio pareció funcionar, sexo salvaje, un par de borracheras épicas, pero la cruda emocional y física al día siguiente, siempre lo golpeaba fuerte; en especial cuando el ángel era rodeado de atenciones tiernas y amorosas, no eras actos de lujuria, pero el ver a Jack besar la frente de Castiel después del desayuno, le hacía sentirse completamente devastado, no importaba que él hubiera tenido el mejor sexo posible la noche anterior.

Poco a poco se dio cuenta que las mujeres dejaron de satisfacerlo y dejó de intentarlo, pero aún se negaba a dejar que sus deseos reprimidos tomaran la delantera. Durante la siguiente semana, Sam, Castiel y Jack, tuvieron que ir más de una vez a recoger a un Dean completamente ebrio del suelo de un bar o un callejón oscuro. Un par de veces trataron de asaltar al Winchester ebrio, pero con todo la furia reprimida, los ladrones pronto entendieron que era mejor no meterse con ese hombre rubio, por muy ebrio que estuviera.

Los tres hombres restantes habían encontrado una rutina para esos casos, uno lo desvestía, mientras otro lo limpiaba con alguna toalla húmeda y el tercero se encargaba de mantenerlo calmado. Por casi un mes Dean, paso más tiempo ebrio que sobrio, pero al final; eso tampoco terminaba de ayudarlo para calmar el conflicto que tenía lugar en su mente, fue cuando empezó a espiar a Jack y Castiel.

Aquella vez en que se toco por primera vez escuchando los gemidos de Cas, fue la gloria; sintió que por primera vez en semanas se sentía en paz y tranquilo. Aun cuando aquello no haya durado mucho, fue un oasis en el desierto. Entonces utilizó toda su habilidad de cazador para mantener a sus presas en la mira; y no es que necesitará mucho esfuerzo, cuando Jack y Castiel parecían usar el bunker como su paraíso personal. Toques tiernos en la cocina, besos robados en biblioteca, jugueteos en la cochera, y mucho sexo en las habitaciones, la mayoría de las veces en el cuarto de Castiel, que estaba más cerca al cuarto de Dean.

El cazador amaba la cara de Castiel cuando le robaban un beso, y más de una vez se toco los labios mientras veía al ángel rendirse ante su pareja. Se concentraba tanto en aquellos angelicales ojos azules que se olvidaba completamente de su némesis, hasta que el encanto desaparecía y la ira lo invadía en todo su esplendor, quería matar al capitán una y otra vez; pero para su mala suerte, siempre lograría regresar y sólo perdería el tiempo y la confianza de Cas. Lanzar a Jack del bunker estaba fuera de discusión, sabía que sí lo hacía, Castiel se iría con él. Nunca permitiría que su ángel se fuera con un hijo de perra cualquiera.

Dean estaba llegando a su punto límite, espiaba a Castiel en sus momentos íntimos con Jack, y minutos después se sentía hervir por dentro de rabia y vergüenza, su cerebro no podía comprender sus sentimientos y sus deseos; su mente estaba en una constante guerra entre lo "correcto" que John le había enseñado y sus sentimientos.

Su punto de quiebre llegó cuando vió a Jack acorralar a Castiel en un rincón oscuro de la biblioteca, su cuerpo reaccionó tan pronto el ángel fue acorralado contra la pared, el gemido de placer de Castiel hizo que el Winchester se excitará sintiendo su hombría aprisionada contra su pantalón. El rubio se escondió entre los estantes, sin dejar de ver el rostro de Castiel contra la pared, en un rictus de placer que en un extraño momento, Dean podía haber jurado que aquellos ojos azul profundo lo habían mirado directamente por un momento. Eso mando una corriente de electricidad por todo su cuerpo que lo hizo temblar de anticipación. Quería estar en lugar del otro, aquel que se acababa de hundir en el cuerpo del ángel y que lo hacía gemir de placer. Quería sentir el calor de aquel cuerpo divino, besar aquellos labios tibios, sentirse atrapado en aquel lugar estrecho y tibio. No necesitó más, ni siquiera tuvo que tocarse para que su cuerpo se liberara al mismo tiempo que el ángel lo hacía, como si fueran uno sólo.

Los amantes se fueron, la biblioteca quedó en silencio de nuevo; solo Dean se quedó en su escondite oscuro, sintiendo las lagrimas correr por sus mejillas, completamente roto. Le tomo varias horas dejar aquel lugar, evadiendo a todos en el bunker se encerró en su cuarto y se dejó caer en su cama completamente derrotado.

Dean se quedó dormido casi instantáneamente, estaba agotado; no siquiera tuvo fuerzas para darse un baño, simplemente quería hundirse en el olvido. Pero la mente es traicionera, ahora que al fin se había roto, seguiría adelante hasta que todo por fin saliera a la luz. Su sueño fue inquieto, hasta que la imagen de su padre apareció ante el

—Mírate Dean, como puedes haber caído tan bajo, eres… no tengo la fuerza para decirlo─

─Lo siento, papá… yo no sé lo que pasa—

Dean caminaba de un lado a otro como animal enjaulado, se tomaba la cabeza tratando de comprender que era lo que pasaba con él

—No debí dejar a Sam contigo, ahora entiendo porque escapó cuando lo hizo—

John caminaba de un lado a otro, el parecido de padre e hijo era evidente; sus posturas, el tono de sus voces tan similares y al mismo tiempo con personalidades tan diferentes. Dean explotó al oír esas palabras

—No, tienes derecho a decirme eso papá, tu eras el que nos dejaba solos por días, protegí a Sammy lo mejor que pude — Dean le dio la espalda a su padre para después regresar a enfrentarlo —Fui mejor padre para él de lo que tú fuiste— lagrimas corrían por las mejillas del primogénito de John mientras se enfrentaba a él por primera vez —Estabas tan ocupado en tu pequeña guerra que olvidaste que tenías hijos, nosotros perdimos a mamá ese día, y después te perdimos a ti—

—Hice lo que tenía que hacer, por tu madre y por ustedes —

—No me tires esa basura, lo hiciste por ti, por tu pequeña venganza y nos arrastraste contigo. Aunque ahora está es nuestra vida, no voy a dejar que sigas arruinando lo poco que tengo—

John soltó una carcajada

—Acaso lo dices por ese patético ángel al que quieres follarte—

—No hables así de él papá—

— ¿por qué no? ¿Acaso no es verdad?, has fantaseado con tenerlo, supongo que mientras estas de cacería puedes usarlo como un reemplazo para una buena mujer—

—Cállate papá, tu no lo entiendes— le gritó su hijo

—Claro que lo entiendo, es solo un sustituto. O ahora me saldrás con que lo amas, eso es caer demasiado bajo Dean—

—Y que si es verdad, que si yo lo amo— Dean lo pronunció sin pensarlo, pero una vez que sus palabras salieron de su boca, tuvo que admitir lo que le acababa de pronunciar

—Hijo de perra…— dijo más para sí mismo que para su padre, estaba profundamente enamorado de Castiel, y lo había estado desde hace mucho tiempo, se había negado a ver esta verdad por mucho tiempo, y ahora ahí estaba, por fin enfrentándose a su padre, admitiendo sus más profundos sentimientos

—Amo a Castiel papá, lo amo como a mi vida—

Y todo desapareció, el sueño se desvaneció; Dean abrió los ojos para ver el techo de su habitación, vio la hora, ya era de mañana. Necesitaba ver a Castiel, necesitaba hablar con él, saber que no era demasiado tarde. Se paró de un salto solo para darse cuenta que necesitaba desesperadamente un baño. Su apresurada salida debía de aplazarse, se metió al baño, rompió su propio record en la ducha, pero cada segundo era vital.

Estaba listo para salir cuando tocaron a la puerta de su habitación, Dean no pensaba dejar que Sam le quitara el tiempo, pero se quedó helado cuando vio a Cas frente a su puerta, viéndose hermoso con su cabello ligeramente alborotado

— ¿todo está bien Dean? Te perdiste el desayuno—

El rubio se quedo mirando al ángel por un momento completamente embelesado, todo lo que había pensado en decirle se esfumó y era solo sus labios lo que veía.

—Castiel, yo…—

Fue todo lo que pudo decir, no resistió más, tomo a Castiel por la gabardina, lo jaló al interior de su cuarto cerrando la puerta con llave, sus labios evitaron que el ángel pudiera decir algo. Era un beso ansioso, desesperado, la conclusión de todos sus deseos. El ángel no se resistió, permitió que los labios del rubio lo atraparan, que su lengua lo explorara, Castiel temblaba en los brazos de Dean, esto era lo que había esperado por tanto tiempo.

La ropa empezaba a caer en el suelo, la piel quedaba expuesta, el calor de ambos cuerpos se mezclaba con el sonido de los jadeos y gemidos de ambos, el ángel no pensaba detenerlo y el Winchester no pararía hasta llegar al final.

El calor de la pasión inundaba la habitación, era palpable que Dean no podría contenerse; llevó a Castiel a la cama, lo hizo caer boca abajo. Simplemente siguió sus instintos, se hundió en el cuerpo del ángel en un solo movimiento, provocando sonidos profanos de ambos. En otras circunstancias este encuentro podría haberse convertido en una tragedia, dejando a un ángel traumatizado y un Dean sintiéndose culpable. Pero este encuentro había sido planeado hace mucho por Jack, y el capitán había entrenado bien a su ángel.

Castiel había aprendido de Jack a estar siempre preparado, el capitán lo abordaba en cualquier momento para asegurarse que lo estaba; le había dicho muchas veces que Dean simplemente se dejaría llevar y debía estar listo para ese momento, para que ambos disfrutaran de estar juntos por primera vez.

Y era glorioso para ambos, estaban tocando el cielo con sus manos mientras Dean embestía con fuerza explorando por primera vez las fronteras del cuerpo de Castiel. El ángel por su parte sentía el placer que le proporcionaba el miembro de Dean moviéndose en su interior, no pudo más que admitir que Jack tenía razón; hacerlo con la persona que amas hacía el sexo mil veces mejor, estaba haciendo el amor por primera vez en su infinita existencia.

Sus cuerpos destinados a complementarse se liberaron al mismo tiempo, el orgasmo los golpeo al mismo tiempo, llevándolos al éxtasis total, la completa realización del amor que ambos sentían. Cuando todo terminó, ambos simplemente se acurrucaron en los brazos del otro. No había necesidad de las palabras, se amaban; ya tendrían tiempo para hablar, para establecer su relación, por el momento, solo necesitaban dormir uno en brazos del otro.

Jack había visto a Castiel ser "secuestrado" por Dean, y los sonidos que oyó le dejaron saber que habían cumplido su objetivo. Aunque con expresión triste, se dirigió a su habitación sin hacer ruido.

Sam había estado todo el día leyendo en la biblioteca, Jack se encargaba de decirle sus movimientos para evitar que estuviera en medio de algún encuentro incomodo, así que hoy le extrañaba que el bunker estuviera tan tranquilo. Cerró su libro con la intención de averiguar qué pasaba , estaba por ir su habitación cuando vio al capitán subir las escaleras. Sam se apresuro para alcanzarlo antes de que saliera.

—Jack, ¿iras al bar?—

—No, es hora que salga a explorar este mundo, hemos buscado todo sobre lo que me trajo aquí en la biblioteca y nada ha pasado; es tiempo que busque en otro lugar—

Sam frunció el ceño en un gesto de preocupación

—Aún hay muchas cosas que no hemos leído, secretos de los hombres de letras…—

—Sam… debo irme, ellos por fin están juntos y creo que tu hermano no es aún tan civilizado como para compartir su techo con el ex novio del amor de su vida— dijo Jack con una sonrisa y dirigiéndose de nuevo a la puerta

—Se que estas enamorado de Castiel, entonces no entiendo por qué hiciste todo esto por mi hermano y por él—

Jack se detuvo en seco, dio un gran suspiro antes de darse la vuelta y encarar al más joven de los Winchester

—Porque hay cosas que un inmortal debe experimentar por si mismo. Podría haberle dicho a Castiel que amar a Dean lo haría sufrir a la larga—

—No lo entiendo, ahora dices que lo hará sufrir pero lo ayudaste a lograrlo— dijo Sam algo confundido

—Cuando te enamoras de esa manera de un mortal, encuentras el cielo, es el amor más hermoso que puedes experimentar, y conforme pasa el tiempo ese lazo se refuerza, pero ver envejecer a la persona que amas mientras tu permaneces igual no es fácil, y al final, lo perderás. Castiel merece disfrutar del amor pleno de Dean y para que pueda entender completamente su humanidad, debe pasar también por el dolor de perderlo. No me interpondré entre ellos Sam, merecen esta felicidad, pero el tiempo me dará otra oportunidad, en otro momento, puedo esperar por él tengo todo el tiempo del mundo y tal vez un poco más— le guiño el ojo —Buena suerte con su cacería Sam, tal vez nos encontremos de nuevo, despídeme de ellos—

Sam estrecho la mano de Jack como despedida

—Buena suerte Jack—

El menos de los Winchester miró al hombre desaparecer por la puerta, sabía que su hermano estaría bien al lado de Castiel, habría cosas que aclarar, como que ya no era el ángel del capitán, pero al final todo estaría bien.