CAPÍTULO 13: TRIÁNGULOS, CÍRCULOS Y CUADRADOS
Se despertó feliz ya que esa mañana vería a Yuki y Li. Había podido lograr que los aceptaran en un hogar de niños huérfanos que también poseía una escuela. No quería dejarlos, pero no podía llevar niños al escuadrón 11 y mucho menos quería irse y dejárselos a Byakuya. Ellos eran su responsabilidad y si ella no podía cuidarlos, haría lo posible por que no los alejaran completamente de su lado.
Era difícil porque el orfanato quedaba demasiado cerca de la mansión Kuchiki y temía que pudiera cruzarse con el noble que hacía algunos días había llegado de su misión en el Mundo Real. Suspiró sabiendo que el horario de visita a los niños coincidía con el horario en que el elegante capitán salía de su casa para ir a la oficina. Pero no podía dejar pasar la oportunidad de ver a los pequeños.
Habían pasado dos semanas desde que había descubierto sus poderes. Ya todos en el Sereitei se habían enterado de la situación. Tuvo que presentarse ante Yamamoto en un juicio. La trataban de "traidora" y "salvaje", sin mencionar "intrusa". Pero todos los capitanes habían estado a favor de la chica, excepto el capitán del escuadrón 12…y el capitán Kuchiki que se encontraba todavía ausente.
Por suerte todo se había aclarado…de momento. No sabía si la paz duraría, ya que estaba siendo puesta a prueba y cualquier falta que cometiera tendría un castigo el doble de pesado. Era difícil ser aceptada, pero por lo menos en el onceavo escuadrón lo habían tomado bien.
Se había acostumbrado a pasear con su vestimenta de domadora, eran cómodas después de todo.
"Parece que hará calor hoy" pensaba mirando el cielo despejado "Quizás deba cocinar algo veraniego" Tendría que hacer las compras ya que, al recuperarse Yachiru, la alacena estaba vacía.
Pasó por la puerta de una taberna (o algo parecido) y escuchó que alguien estaba teniendo una riña. "¿Quién puede beber tan temprano en la mañana?" se preguntó. Del lugar vio salir a Kenpachi que se veía algo mareado. "¡Oh, ya veo!" pensó mirando como su capitán se tambaleaba hasta apoyarse contra la pared "Anoche salió y no volvió" No le importaba, de todos modos, ese era su día libre.
El gigante llevaba una botella en la mano y se quejaba, pero ella no entendió ni una sola palabra de lo que dijo. Al parecer hablaba solo.
_Capitán_ dijo poniendo su mano en uno de los costados del hombre_ Capitán Zaraki, ¿se encuentra usted bien?
Sólo recibió un gruñido como respuesta. "No puedo dejarlo en este estado, seguro alguien lo reportará" suspiró. Estaba a solo 200 metros del orfanato.
Tomó el brazo del capitán y lo hizo descansar sobre sus hombros para poder ayudarlo a caminar. Al ser más pequeña que él, el hombre debía ir agachado. Sin embargo, a pesar de su estatura y físico, a ella no le parecía tan pesado. Debía ser porque el sello de domadora se había roto.
Pero estaba tan concentrada en sus pensamientos que no vio la baldosa que estaba levantada. Tropezó y como consecuencia, hizo que Kenpachi cayera sentado con ella encima.
_¡Lo siento, señor!_ se apresuró a disculparse_ Déjeme ayudarlo
Estiró la mano para ayudarlo a ponerse de pie, pero en cambio, el capitán la jaló hacia él y la tomó por la nuca. La besó embriagándola con el aroma a alcohol. La chica no respondió debido a la sorpresa. "Está demasiado ebrio" pensó dándole una excusa al extraño accionar. Pero, no era la primera vez que la besaba. "¿Acaso le gusto?" se preguntó cerrando los ojos y dejándose llevar por las caricias que la lengua del capitán le regalaba.
El hombre se puso de pie, levantándola con él, pero sin separar sus labios de los de ella. Cuando se separaron, ella aún se encontraba algo aturdida. Tenía los ojos entrecerrados y las mejillas sonrojadas. Miró a su capitán mientras este le sonreía con esa sonrisa macabra. Ella le devolvió el gesto. Sintió como una gigantesca mano acariciaba una de sus mejillas. Oyó como Kenpachi, sin dejar de mirarla a los ojos, exclamó dirigiéndose a alguien que se encontraba a las espaldas de Charlie.
_¡ Bienvenida, Princesa!_ "¿Princesa?" pensó ella mientras oía la risa de su capitán_ ¿Cómo te ha tratado el Mundo Real?_ preguntó burlonamente
No escuchó respuesta por parte del otro sujeto, pero imaginaba que estaba fulminándola con la mirada a ella y su capitán. Cerró los ojos con fuerza, pero sabía que él aún seguía allí. Lentamente volteó su cabeza y vio a Byakuya mirándola. Era asco lo que veía escrito en su rostro. Lo miró y recordó lo que había sucedido algunas semanas atrás. "Él me dio la espalda, ahora es mi turno"
_ Buenos días, capitán Kuchiki_ dijo fríamente sorprendiendo a los dos capitanes_ Espero que su misión en el Mundo Real haya sido un éxito
Volteó a mirar a Kenpachi
_ Mi capitán, ¿desea que lo acompañe al escuadrón 11 o prefiere ir solo?_ preguntó dejando fuera de la conversación al capitán del sexto escuadrón
_ ¡Tsk!_ se quejó_ No necesito niñeras, puedes irte, mocosa_ terminó de mala gana
_Como ordene, Señor_ dijo retirándose _Capitán Kuchiki_ saludó al pasar por al lado del noble que estaba duro como piedra
"Misión cumplida" pensó triunfante mientras caminaba hacia el orfanato, pero no llegaría demasiado lejos.
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Había vuelto de la misión. Durante el camino de regreso había ensayado una y otra vez qué decirle a Charlie. Le dolía la cabeza de tanto pensar de qué manera decir las cosas sin sonar insensible. "No sé cómo tratarla" pensaba masajeándose la sien derecha.
Al entrar a la mansión sintió frío y silencio. No había velas encendidas y todo estaba tranquilo. "Seguro duerme" se dijo. Pero no logró sentir la presión espiritual de la chica en ninguna de las habitaciones. "No está en la mansión" se preocupó. Los niños tampoco estaban.
Sus tres mejores criadas aparecieron para darle la bienvenida y preguntarle si necesitaba algo. "Sí, quiero saber a dónde se fue" pensó irritado. Pero no dijo nada, sólo pidió que se retiraran. La mayor de las tres se volvió hacia él antes de retirarse.
_La señorita Charlie se unió al escuadrón 11 hace algunas semanas, mi señor_ dijo en voz baja e inclinando la cabeza_ Se lo informo en caso de que se sienta curioso sobre el motivo de su ausencia y la de los niños_ lo despidió y se fue
Aunque no lo demostrara, estaba en estado de shock. ¿Charlie estaba en el onceavo escuadrón? ¿Haciendo qué exactamente?
A la mañana siguiente se dirigió a su oficina.
_ ¿Escuchaste lo que pasó en el juicio?_ oyó decir a un shinigami
_Sí, al parecer es una Domadora_ contestó otro en voz baja_ Dicen que vivió en el Mundo Real hasta hace poco
_Pensé que los Domadores estaban extintos_ dijo una mujer
_ La mayoría de los capitanes estuvieron a su favor_ se escuchó la voz de una chica_ La dejaron quedarse en el escuadrón 11
Al notar la presencia del capitán del sexto escuadrón, los shinigamis se esfumaron del lugar.
"¿Qué demonios pasó mientras no estuve?" pensó confundido.
Cuando llegó a la oficina, Renji estaba organizando algunos documentos.
_Bienvenido, capitán Kuchiki_ lo saludó
Él le devolvió el saludo y se sentó en el escritorio
_Capitán_ dijo el pelirrojo haciendo que el otro lo mirara_ El Capitán General necesita una declaración suya_ continuó mientras le entregaba el documento_ Es sobre la Domadora del escuadrón 11, necesita saber si cree que la chica es de fiar.
El hombre lo miró algo confuso
_ No sé de qué hablas, Renji_ dijo cerrando los ojos_ Sabes que estuve ausente durante un mes y no estoy al tanto de muchas cosas. De todos modos, no sé por qué debo opinar sobre alguien que no conozco_ terminó de hablar sintiéndose cansado
Ya tenía suficiente con saber que Charlie se había ido de la mansión para ser la cocinera del escuadrón de Kenpachi. No le importaba una Domadora, los Domadores estaban extintos y por una buena razón.
_Bueno, señor, me disculpo por no haberle informado antes_ dijo el teniente rascándose nerviosamente la cabeza_ La muchacha pequeña que usted estuvo hospedando en su mansión…_ "¿Qué le ha sucedido a Charlie?" pensó preocupado conociendo la clase de salvajes que eran los hombres del capitán Zaraki_ …ella es la Domadora.
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Lo que le había dicho el teniente días atrás aún le daba vueltas en la cabeza. Todavía no lo podía creer. Como si fuera poco se había quedado dormido por primera vez desde que era capitán.
Decidió tomar un atajo que no usaba frecuentemente debido a que llevaba por la zona de las tabernas y bares de mala muerte. Pasaría lo más rápido posible. "Está presión espiritual" pensó "Y la de Kenpachi". Notó que la de la chica parecía agitarse y también la del gigantesco capitán. "¿Están peleando?" se preguntó apresurándose para llegar hasta donde se encontraban los dos.
Sintió como si su interior fuera aplastado con una fuerza increíble, como si su ser se rompiera en mil pedazos. Allí estaban: el tosco capitán y la pequeña jovencita. Se estaban besando como si ambos estuvieran hambrientos. No pudo mover los pies y seguir caminando, el cuerpo no le respondía. Los observó tratándose de convencer de que aquello que veía no era real, que del cansancio se había equivocado y que esa muchacha no era Charlie.
Cuando Kenpachi separó sus labios de los de ella, él entró en razón y quiso seguir su camino
_Bienvenida, Princesa_ lo escuchó decir con una enorme sonrisa_ ¿Cómo te ha tratado el Mundo Real?
Pudo notar que la espalda de la joven se tensaba. "Dime que no eres ella" pensó casi como si fuera un rezo. Pero siguió sin voltear. El silencio se hizo más incómodo. Lentamente la vio girar la cabeza en su dirección. "No" se lamentó al verle el rostro.
Luego todo pasó demasiado rápido y lento a la vez. Ella lo saludó respetuosamente pero como si fuera un total extraño, lo ignoró y siguió su camino sin mirar hacia atrás.
No iba a permitir que una mocosa se burlara de él.
