DEVIL MAY CRY
THE BLOOD OF SEPHIROTH
Misión 13 "Errante II":
Habían pasado un mes desde el comienzo del viaje, y cada tiempo juntos los amantes aprendían a conocerse mas, aquellos secretos oscuros del pasado se develaban el uno al otro lentamente mientras su amor crecía desmesurado sin limites, las dudas y temores les perseguían mas.
Durante el viaje vieron cosas maravillosas, aquellas cosas que Astarte durante su vida siempre tubo en sueños, pero desde su encierro creyó que no disfrutaría, por su parte Dante aprendía a valorar cosas que en algún momento parecieron insignificantes, que jamás existieron debido a que nunca reparo en ello, y ahora abría lentamente los ojos a un mundo maravilloso que siempre estuvo frente a sus narices, que gracias a la guía de su compañera podía disfrutar, vivir, y experimentar algo nuevo aparte de la soledad y la muerte que lleva consigo su legado demoniaco.
Era una hermosa tarde, mientras ambos amantes seguían en carretera, el lugar donde estaban poco importaba, llevaban mucho tiempo viajando siguiendo solo el instinto de la dama. Pero aquella tarde el calor y el follaje que los rodeaba logro que detuvieran su camino cerca de un arroyo oculto entre un frondoso bosque. Ambos amantes estaban cerca de aquel rio, disfrutando la frescura que solo podría proporcionar la naturaleza, Dante, trataba de encender una fogata, para calentar algunos alimentos que llevaban, mientras la joven jugueteaba y se refrescaba en el agua, atrapando algunos pececillos que se posaban a sus pies en sacrificio voluntario.
- ¿Por qué hacen eso? –pregunto Dante, a sabiendas que en su lugar meter un solo pie en el rio ocasionaría que todos los animales de un kilometro a la redonda huyeran temerosos.
- saben que tengo hambre, por ello voluntariamente aceptan sacrificarse –Dante la miro confundido, al ver que ella aceptaba tal sacrificio, después de estudiar su rostro, ella entendió lo que pensaba, no disimulando la sorpresa del rostro femenino- no es como imaginas, la muerte de muchos animales es un ciclo natural, ellos saben que pueden morir en cualquier momento siendo alimento y que al mismo tiempo matan para alimentarse, es una ley de naturaleza que se sabe de forma innata y que se reafirma al pasar la vida… ellos no sacrifican a pescados con alguna importancia, como reproductiva, normalmente son peces ancianos que no tendrán mucho mas tiempo con vida.
Pasaron algunas horas, los jóvenes aun seguían en aquella perdida estadía, Dante cada vez se sentía mas cómodo conviviendo con la naturaleza de la forma en que Astarte lo hacia, y cada vez hacia mas una idea de cómo era el destino de aquella fantástica mujer.
El sol aun resplandecía sobre el cielo imponerte, pero ambos amantes se protegían resguardados bajo las sobras de frondosos arboles, Dante descansaba plácidamente recostado entre las raíces de un árbol con sus brazos tras su nuca igualmente cruzados que sus piernas. Astarte por su lado estaba jugando con sus piernas dentro de la parte mas baja del rio. Durante largo rato el sonido del agua correr, el viento meciendo las ramas de los árboles y la contagiosa risa inocente de Astarte inundo aquel lugar, ese tiempo parecieron horas, sin embargo en algún momento que Dante no se percato la risa se acabo, cuando aquella ausencia se hizo presente en su mente, se incorporo de inmediato buscando con una rápida mirada a aquella mujer, encontrándola mirando tranquilamente el cielo, de una manera casi infantil, como si fuera la primera vez que lo observara, mirándole con anhelo, conociéndole, seguro estaría hablando con los espíritus.
- ¿Qué sucede? – pregunto el hombre manteniéndose de pie a una corta distancia de la dama.
- es solo… pensaba que si llegase a desaparecer esta belleza…
- no pasara, los detendremos –dijo Dante en su habitual tono, sin embargo le preocupo la mirada perdida de la joven, como si algo le perturbara realmente- ¿Qué es en realidad?
- no se trata de Mundus, es un enemigo aun peor que el… hablo de la misma humanidad, ellos están tan perdidos en la oscuridad como los mismos demonios en el inframundo… pero mas peligrosos, jamás piensan en las demás criaturas, siquiera piensan en su misma especie… rompen los equilibrios naturales como si fueran los amos y señores de este mundo, olvidan que solo estarán en este mundo un instante… el cual terminan desperdiciando haciendo daño… salvaremos este mundo, protegeremos a Gaia, y ¿para que? Al final el puñado de humanidad descontrolada que se hunde en los vicios terminara con ella, por es desde que empezó ese declive de la humanidad… por ellos pide…un precio muy alto.
- ¿Qué precio?
- olvídalo… prefiero dejar de hablar de ello… por favor –la joven se puso de pie y aventó un poco de agua al peliblanco, quien quedo estupefacto unos minutos antes de reaccionar acercándose al rio para regresarle la acción. Así jugaron durante varios minutos, introduciéndose cada vez mas al agua que corría inagotable, empaparon completamente sus cuerpos y ropas, pero su alegría era contagiosa a toda la vida de alrededor. En algún momento los jóvenes quedaron muy cerca, sin poder huir de aquel deseo interno, se abrazaron y besaron, sus brazos se enredaron en el cuerpo del otro, mientras no podían detenerse, inconscientes del grado de su propio deseo y embriagados de pasión anduvieron cruzando aquel manado pluvial llegando a la orilla y sin importar nada se tumbaron en la hierba, abrazándose y besándose sin descanso, no cruzaron palabras bastaban sus miradas llenas de jubilo, las manos de ambos comenzaron a reconocer al otro, buscando acariciar por completo cada zona de piel, y al encontrar esta mayormente cubierta decidieron actuar deshaciéndose de las prendas con prisa. Parecía que la vida se les iba entre los besos y sentir la piel húmeda del otro con urgencia.
Pasaron preciosos momentos eternos donde solo los jadeos de aquellos amantes se escuchaba debido a sus eternos besos que consumían su aliento, sus cuerpos ahora desnudos no paraban de frotarse uno en contra del otros, incluso las extremidades se abrazaban entre si enlazándose, creando una nueva criatura que no tenia un comienzo o un fin.
Dante se separo un minuto de su amada, alejándose levemente la observo con ternura sus ojos zafiro escudriñaron el rostro femenino, aquellos ojos llenos de amor, sus labios hinchados por la fricción de los besos y sus mejillas sonrojadas, miro aquel cuello apetecible y deseado, sus hombros cremosos, y la gloria de sus senos pujantes de pasión abiertos como botones de flor. Entonces se encontró de nuevo con aquella mirada dulce, y sus ojos le reflejaron lo que bien sabia, entre ellos se había creado un vinculo inexorable, y aquel sentimiento que jamás llego a imaginar tomaría esa intensidad se veía reflejada en aquel intercambio de miradas. Sin pensarlo Dante comenzó a deslizar sus labios por el fino cuello, devorando con pasión aquellos redondos hombros, sus manos exploradoras enmarcaban la silueta de aquella damisela apreciándola de la manera mas intima que un hombre puede conocer a una mujer. Astarte por su parte, besaba apasionadamente a Dante, mientras sus manos acariciaban su rostro, su cabello, sus hombros y enterraba sus dedos en la musculosa espalda del hombre mientras sensaciones primitivas se apoderaban de ella dejándose llevar por la intensa pasión y deseo, sentía pena ante la intimidad del cuerpo de Dante sobre el suyo, al sentir su desnudez, la fuerza del hombre y la virilidad que rozaba su vientre. Pero toda duda o temor se desvanecía en cada beso y caricia trasmitida, y ella trataba de imitarle pensando que tal vez sintiera lo mismo que ella.
Dante saboreaba cada milímetro de piel de aquella mujer que sencillamente le enloquecía, ya no soportaba mas y deseaba hacerla suya, deseaba culminar en su vientre, adentrarse lo mas profundo que aquella flor inocente pudiera brindarle. A cada instante sentía perder mas el control de su cuerpo, mientras de el se apoderaban sentimientos oscuros de necesidad, ansiaba tanto sentirla de la forma mas intima y peleaba contra si mismo para mantener un ritmo lento y no lastimarle.
Las manos de Dante comenzaron a tocar zonas inexploradas de aquel cuerpo, sintiendo el calosfrió en su cuerpo de la delicia de aquel momento, estaba nervioso y ansioso al mismo tiempo, beso cada milímetro de piel expuesta, saboreando el delicado aroma y dulce sabor, sus cuerpos reaccionaban ansiosos al contacto, como si sus vidas dependieran de ello.
Pero entonces aquel estruendoso sonido, sus ojos zafiro hasta ese momento relajado y entregados a sus emociones, retomaron su frialdad natural para detectar la proveniencia de aquel sonido, en su corazón albergaba la idea de que no fuera lo que imaginaba, pero su mente ahora mas cabal sabia que no era así, decidido se puso de pie, y con rapidez solo se coloco el pantalón de mezclilla, tomo a rebelión y desapareció entre el espeso bosque, Astarte que igualmente había reconocido aquel sonido salió del estupor del momento de pasión, aunque debía reconocer que se decepciono por la situación y aquel placer que su cuerpo recibió se convirtió en un leve dolor debido a la prolongación junto con el declive drástico de aquellas emociones.
Dante transitaba entre los árboles, sabia que esa energía no era de un ser humano, y le alteraba… últimamente toda la energía que le pareciera sospechosa le alteraba desde que estaba a lado de esa mujer… ella que alteraba todos sus sentidos, que le hacia vulnerable, mas que lo que nunca fue, ahora se sentía frágil, sabia que podían herirlo en lo mas profundo de nuevo, como la mujer humana que le dio la vida, y se llevo parte de ella cuando falleció… no quería que ese episodio volviera a repetirse, no dejaría que ningún demonio lastimara a esta mujer que se había vuelto tan importante para el.
Astarte seguía de cerca de Dante, sabia que aquella energía que perseguía era singular… le inquietaba que le alcanzara observo delante suyo como el relámpago rojo se perdía entre el follaje del bosque, cambiando su expresión a una mas audaz, la joven extendido sus brazos mientras corría, mientras ramas firmes de arboles se hacían flexibles para sujetarla y bajarla a la tierra tragándosela por completo. Dante por su parte alzaba su espada, y decidió lanzarla a un golpe que hubiera sido certero si no fuese por que aquella mujer que protegía apareció frente a el deteniendo su ataque con un gran y poderoso montículo de tierra, la expresión de aquella mujer volvía a sorprenderlo, no es que no le hubiera visto antes, le sorprendía verlo constantemente, es como si esa niña que amara fuera madurando secretamente.
Astarte miro aquella frágil figura detrás de ella, se acerco con lentitud removiendo los arbustos, le tomo entre sus manos, hablando en secreto, dándole la espalda a su amado, pasaron unos minutos, antes de que la joven se volviese a ver directamente a los zafiros de aquel masculino rostro.
- no perseguías ningún enemigo –la joven abrió sus manos que formaban una pequeña cajita, y entonces observo con atención una pequeña figura femenina, de color azulado, brillante que al moverse lazaba pequeños y tiernos destellos. El hombre podía ver a perfección que aquel ser le miraba molesta, confundido dirigió su gélida mirada a aquel ser que derretía su mirada- creo confundiste un poco esta energía… nunca la habías detectado por que siempre te concentraste solo en lo que vivías, los demonios. Ahora que has estado en contacto conmigo, los rituales y la naturaleza veo con satisfacción que abrimos un poco tu mente, es fácil saberlo, puedes ver a esta hada del bosque… la cual se acercaba porque no podía evitarlo, mi energía les atrae.
Dante no dijo nada mas, se sentía un poco confundido, Astarte por su parte hablo algo, pero el joven no entendió a que se refería, decidió ignorarlo y de nuevo concentrarse en lo que le sucedía a el, se perdió en la oscuridad que cayo en aquel bosque, nubes negras cargadas de agua se asentaron sobre ellos, llenando el ambiente a una fragancia de tierra mojada, Dante miro al cielo, sintiendo su corazón negro como la tormenta, e impredecible como el caer de la lluvia, se encontraba frustrado por la confusión que estaba adquiriendo, y eso le molestaba de sobremanera.
Paso un rato y el camino hacia donde sus cosas, pasa un tiempo antes que su acompañante le alcanzara, la tención se hizo presente y en silencio guardaron todas sus cosas, para luego emprender camino en la sepulcral afonía.
La joven sabia perfectamente que le pasaba a Dante, estaba confundido con su vida, estaban perdidos, ahora no solo eran errantes del mundo también eran de sus propios corazones, y era lógico, una persona como ella desprendida del afecto a los 10 años, pero con un registro de la vida normal, armoniosa que logro darle su familia, hacia un efecto diferente en la vida pesada y llena de lucha interna y externa que vivió Dante con sus propios demonios, aparte de aquellos que perseguían a su familia, sus registros del afecto y sus maneras de demostrarlo, ella podía controlar algunos impulsos, sabia muchas maneras de demostrar el cariño, en cambio Dante no tenia esa naturaleza, era explosivo en su afecto, y ahora se sabia vulnerable por sus sentimientos y ella no quería ser la causa de un nuevo sufrimiento del peliblanco.
Pasaron las mas largas horas de silencio, sus corazones y sus mentes no se ponían desacuerdo, y si ellos mismos no podían poner orden en si mismos, jamás lo podrían en aquella relación. Mas fue ella la que al caer la noche decidió hablar, encerrados en aquella habitación de hotel barato de carretera, la temperatura comenzaba a bajar, la mala calefacción provocaba que al hablar su respiración expulsara vapor, las ventanas ya se encontraban empañadas debido a los dos cuerpos cálidos dentro de la habitación.
- Dante… yo, -la joven se acerco al muchacho peliblanco recostado en la cama, quien al escucharla de un movimiento se sentó sobre esta, la miro con su intensa mirada, y se desarmo totalmente al verla confundida, deseo tanto abrazarla, y quitarle esa expresión del rostro, pero estaba igual o peor que ella- se que es difícil para ti… darte cuenta de muchas cosas que salen de tu control.
- ……………
- Dante, yo quiero… -en ese momento algo les interrumpió, era una poderosa fuerza que se acercaba, y esta no pertenecía en nada a la naturaleza- es… nuestro enemigo, viene…
- Jamás le permitiré que te toque –dijo el semidemonio poniéndose su gabardina para luego acercarse a ella, una vez armado- no importa cuanto divague mi mente sobre lo que sucede a mi alrededor y lo que me provocas… lo que hace tu presencia en mi vida es valioso… te amo –dijo el joven pocos segundos antes de besarla y después salir a buscar aquel temido rival.
Dante corrió hacia aquella zona que sentía la poderosa fuerza de su enemigo, esta vez no cavia duda alguna, era una fuerza totalmente oscura, incapaz de confundirse, un enemigo que conocía bien y no permitiría que volviera a cambiar su vida. Pero al llegar ante aquella maligna presencia no pudo si no sorprenderse de lo que sucedía, acciones que le provocaban a sus sentidos mostrarse mas alerta, observo con atención a su enemigo, Mundus en un cuerpo mas compacto del que había conocido, su poder igual a pesar de su tamaño.
- Sparda… tanto tiempo sin verte –dijo aquella voz espectral.
- Hubiera preferido no volver a verte hasta que llegara muerto al infierno.
- No vengo a pelear contra ti, vengo por la dama… debes entregarla…
- ¿o que aras? Ya te vencí una vez, lograre hacerlo de nuevo.
- En esta ocasión no vengo a luchar Dante… la Dama es poderosa y su destino esta marcado desde antes de su existencia… debe impedirse… nada de lo que observas es real, yo no soy real… debes asesinarla – un hilo de sangre se deslizo por la blanca frete de Mundus- aunque tu humanidad agá un caos en tu cabeza, debes darte cuenta de la verdad tarde o temprano, destrúyela o despertaras algo mas poderoso que nada de lo que conocieses jamás… sus hermanos…
Una poderosa energía cubría el actual cuerpo de su antiguo enemigo, como si fuera un frágil humano lo hacia arrodillarse, ¿Qué clase de ser, tendría la fuerza para dominarlo como si fuera una ser sin poder alguno?, Dante se dio cuenta inmediatamente de donde provenía, tras la oscuridad de la escasa naturaleza cercana, había dos figuras de mirada decidida que se acercaban lentamente, entonces Dante lo observo todo sin poder creerlo, aquel ser que por venganza arruino su vida, que destruyo a su familia, que se creía el amo del infierno, solo era un peón de esos dos hombres… los hermanos de Astarte. Su conciencia volvió a los hechos cuando vio a Lugh aplaudir llamando su atención.
- veo que al fin te diste cuenta que tu enemigo no es mas que nuestro esclavo…
- engañaron a Astarte… ella piensa que ustedes…
- sabemos lo que piensa –dijo Itazama- será tu decisión que le digas y que no, mientras nos llevaremos a este esclavo traidor… quería sabotear nuestros objetivos… merece un castigo –dijo esto ultimo de forma tan sombría que la expresión de Mundus cambio a terror. Ocasionado miedo en Dante, que solo pensaba en cuanto poder tendrían sus enemigos, para doblegar a Mundus como un niño asustado,
Un resplandor demasiado intenso provoco que Dante cerrara un poco los ojos, pero en cuestión de segundos esos seres desaparecieron sin dejar rastro alguno, y ahora el peliblanco debía enfrentarse a una realidad peor, decirle a su amada que sus propios hermanos son los manipuladores de todo aquello.
Continuara…
Hola, saludos a las personas que lean este capitulo, primero debo pedirles una sincera disculpa de todo corazon, lamento mi ausencia y el no cargar tan pronto nuevos capitulos, creo que ustedes entienden que ay momentos en los cuales las prioridades son otras, son pocos los fics de otros grandiosos autores que pude leer y es poco lo que e podido escribir, no puedo decir que ahora volvere con frecuencia debido a que en estos momentos eso no esta en mis manos, pero si are todo lo que pueda por leer nuevos fics y aquellos que e dejado pendiente, de nuevo disculpenme y gracias.
