Buenas tardes, dejo el capitulo 13 no sé si subir el 14 no quiero agotar a nadie con mis desvaríos, pero este tiene ya días dando vueltas y bueno... aquí lo dejo, espero que sea de su agrado.

Gracias a todos los que se toman un tiempo para leer.

nota: Quisiera aclarar, los puntos suspensivos que encuentran al momento que cambio de escenas, es la única forma que encuentro de separarlas porque el formato de esto no me permite hacerlo como quiero, espero que se entienda bien, porque cada vez que veo como quedo al subir el capitulo, me desagrada ver que esta todo junto y temo que no se entienda.

Capítulo 13

conexión

Los estoy observando ¿Y saben que? Me aburren, llevo horas viendo lo que hacen y... ¡Oh! Acabaron con Frezzer, eso no me lo esperaba, pero que bueno, llevaba tiempo queriendo dominar el universo… algo así como…mmm jugar a ser dios, pero si saber que los dioses existen o eso es lo que nos hacen creer. No me siento un dios… si, puedo crear cosas ¿Y que? ¿Eso me hace un dios?.

Ahora que estoy viendo mejor, eso es ilegal, ¿Cómo se les ocurre viajar en el tiempo? Por eso Kibito los odia ¡A ver si ya dejan de querer controlarlo todo! Esto traerá feas consecuencias y juro por el arbolito mágico que me tiro en este mundo que no voy a ayudarlos… De todos modos en mil años más morirán. Por situaciones como estas los dioses destructores los aniquilan… ¡por imprudentes!

Hablando de dioses destructores, alguien llego al planeta y creo saber quien es.

El joven Supremo cerró su diario y acto seguido miro una vez más a lo lejos del monte, luego se incorporó para ir en la dirección en la que se encontraba aquella visita un tanto inesperada.

No tardó demasiado ya que los presentes se encontraban en el jardín fuera del templo. Allí se encontraba Kibito, manteniendo una charla con el asistente del dios destructor y sin mucho que pensar se dirigió a esa dirección para hacer acto de presencia.

Por su parte Wiss noto la cercanía del joven Supremo Kaioshin depositando toda su atención en el y observando como este acortada la distancia entre ellos. Sonrió para el de forma visible lo cual no paso desapercibido para Kibito quien a decir verdad… no le había agradado ni siquiera un poco, y todo ese sentimiento surgía por lo contado hacia ya un tiempo atrás, cuando el Jovencito apenas era un adolescente y estaba pasando por la depresión de haber perdido a sus compañeros.

Finalmente, Shin llego hasta ambos. -Buenas tardes- dijo sonriendo de forma leve.

-Hola, es bueno volver a verte- Respondió Wiss.

-Sí, ya paso un tiempo…-

-400 años- Respondió Wiss con firmeza.

Shin sonrió a esa afirmación, porque era verdad; hacia 400 años que no lo había visto, sin embargo lo recordaba.

-Sí… ¿Qué te trae por aquí?

-Tú- Respondió el joven asistente con su característica sonrisa.

Por su lado Kibito observaba a ambos y escuchaba la conversación que no le estaba gustando para nada… ¿Cómo que "EL" lo traía por aquí? Ya se estaba ganando un enemigo…

-¿Y que puedo ofrecerte?- Respondió el joven.

-¡Oh oh! Bueno… -Sonrió aun más. – Un minuto de tu tiempo estaría bien.

¿Un minuto de su tiempo? Se preguntó Kibito pensando más en algo morboso que solo una simple charla entre SU niño y el asistente del dios destructor. Rápidamente sus pensamiento fueron interrumpidos por la dulce voz de su mentor.

-Kibito ¿Podría ir por un té para Wiss y para mí?

Dejarlos solos no le era de mucha confianza, no ahora, porque recordaba todas las palabras de Wiss… ¿Qué tal si este venia a matarlo para librarlo del supuesto sufrimiento que padecía en este mundo? ¡Ni de broma! O ¿Qué tal si lo que quería toquetear a su muchachito? Pensó...

-Usted puede crearlo supremos Kaiosama…- Respondió el hombre, sonando a su vez bastante descortés con su mentor, lo cual tampoco fue su intención.

-iOh!- Fue la respuesta del Wiss, quien se sorprendió y tapó su boca.

El tanto el jovencito dirigió la mirada hacia su asistente, no por la respuesta si no más bien por quien poseía la voz de la que escucho esa respuesta, que a su parecer eran totalmente mal educadas, si contar que todo había sucedido frente a los ojos del joven asistente y no es que realmente le importará la presencia de este, solo que no era la forma de responder.

-Bien…- respondió Shin con naturalidad y con calma, como si las palabras dichas por su asistente no le afectarán.

De un solo movimiento hizo parecer una pequeña bandeja con 2 tazas de té y varias galletas.

-espero que estas galletas sean de tu agrado- Dijo sonriendo.

-Descuida…- RespondióWissrápidamente. – No vine por las galletas-.

¡Por supuesto! Pensó Kibito. Era obvio que estaba allí por su muchachito… ¡Ya quisiera ponerle sus delicadas y azuladas manos encima al dulce Shin!

-Lo imagine, entonces dime que puedo hacer por ti-. Pregunto aun con una sonrisa.

-Solo vengo a ver si te encuentras bien-.

Shin no tardó en responder. -Lo estoy, no debes preocuparte... Además no estas en la obligación de venir a verme-

Wiss sonrió ante esa respuesta, ya que en realidad lo había evitado durante años... pero si era una obligación...

-El señor Billsme dejo dicho que mientras el este descansando debía estar atento y cuidar que no te suceda nada, y eso es lo que hago-.

Por un momento Shin fijo la vista en el joven asistente, porque a su mente sólo venía una pregunta, y esa pregunta quemaba en su garganta por las intensas ganas de querer ser dichas… lo cual ni siquiera alcanzó a pensar en que ya estaba diciéndolo.

-¿yen donde estabas hace 400 años atrás?- Finalmente dejo escapar aún con la mirada fija y seria, como si de un reclamo se tratase y en efecto… era un reclamo.

Kibito se mantenía en silencio sólo observando a ambos. Por su parte, Wiss sostenía la mirada en Shin, con una leve sonrisa y no porque estuviera burlándose o algo parecido, más bien porque no tenía una respuesta convincente ¿Debía mentir?

Finalmente el silencio se rompió gracias a la voz del jovencito nuevamente.

-Dime…- dijo en un susurro dejando ver un hilo de tristeza y quedando otra vez en silencio.

Aún después de tantos años conservaba el atroz recuerdo de ver morir a sus compañeros, lo tenia tatuado en la piel… cada grito, cada golpe, cada árbol quemado, cada parte del sagrado suelo manchado… todo estaba intacto allí; tal vez por eso sentía un gran alivio al reclamar sabiendo que quizás no recibiría respuesta. Muy en el fondo de su corazón, sabía que Wiss no le diría nada, alcanzaba a sentirlo... esa vibración familiar podía resonar con claridad en su centro... porque Wiss no era ningún desconocido para él.

-Lo siento-. Respondió finalmente Wiss sólo para salir del incómodo silencio y la penetrante mirada oscura del dios creador.

De manera dolorosa, se perdía allí y no deseaba estar mucho más tiempo en el planeta sagrado...quizás había sido un grave error venir, pensó el muchacho, luego volteo su mirada a un costado perdiendo al mismo tiempo la sonrisa.

Si tan sólo supiera el sufrimiento que estaba padeciendo desde hacía mil años probablemente entendería porque no vino a ayudarlo.

-Descuida- Respondió Shin intentando sonar amigable y haciendo una sonrisa para apaciguar la incomoda situación en la que había se había metido.

-En verdad lo siento- Respondió Wiss.

-Lo se, no te preocupes-.

Kibito que se había mantenido al margen y en silencio durante todo el tiempo que estos habían tenido la conversación; apretaba los puños con la necesidad de hablar y sabía que si lo hacía pondría en aprietos al asistente del dios destructor. Algo estaba claro… Wiss se había ganado algo de odio o quizás algo parecido por parte de Kibito, porque luego de aquella charla que habían mantenido después de la muerte de los kaios, no podía dejar pensar que Wisspudo haber ayudado en algo. Finalmente no se aguanto…

-¿Por qué no le responde Wiss?-

Casi como si quiera comérselo Wiss desvío la vista a hacía el mal educado y entrometido asistente Kibito, y sin siquiera un gesto respondió rápidamente.

-Debería no entrometerse señor Kibito, usted sólo es el asistente del dios creador-.

-Y usted sólo es el asistente del dios destructor- Respondió rápidamente.

-Ya basta- Dijo el jovencito supremo. -Ya puedes retirarte Kibito-.

-¡Ohho! El que se retira soy yo- Respondió Wiss con una gran sonrisa. -Sera mejor que vuelva en otro momento y para ese entonces quizás tengas mejor educado a tu asistente Supremo Kaioshin-.

- ¿Qué?- Dijo Kibito entre dientes y apenas en un susurro aprentando sus puños.

-Lo hare- Respondió Shin de manera automática esbozando una leve sonrisa.

-Bien, nos vemos luego entonces-.

Diciendo eso, el joven asistente abandono el sitio en donde se encontraba sentado para luego hacer unos pasos más y retirarse del lugar. Lo más conveniente sería no volver a verlo nuevamente, esta vez, si algo sucediera si lo dejaría morir, ahora más que nunca sabía que Shin no tenía que estar en este mundo que se resumía a "Sufrimiento"... Estaba decidido y lo único que podía salvarlo era el despertar de Bills y ser obligado a correr en su rescate.

El joven Supremo había quedado mirando en dirección donde segundos antes había desaparecido Wiss, trayendo consigo el recuerdo del mal educado de su asistente.

-¿Acaso te volviste loco?- pregunto aun mirando en la misma dirección, lo que duro solo un segundo porque realmente era necesario voltear a ver a Kibito, quien aun permanecía de pie detrás de este.

- He... Supremo... yo...- Fue interrumpido...-. De todas formas no lograba articular ninguna oración.

-¿Cómo te atreves a poner en aprietos a Wiss?-.

- Lo siento Supremo Kaiosama...- Respondió algo apenado.

-¡No es cierto!- Respondió intentando no sonreír. Si había algo que Shin poseía era una sonrisa constante guardando también algo de picardía. -Estabas disfrutando dejarlo en ridículo-.

-¿Qué?- Respondió El asistente sorprendido. -¡No! Le juro que yo...-. Fue interrumpido.

- Eso fue divertido...- Respondió Shin sonriendo.

Kibito suspiro, el jovencito no tenía remedio... ni siquiera estaba preocupado por la descortés respuesta que recibió cuando le pidió dos tazas de té, tampoco estaba molesto por haber interrogado al coqueto asistente del dios destructor... como lo detestaba... de solo imaginarlo el coraje volvía a apoderarse de él.

-Ni siquiera dejaste que tome su te en paz...- Dijo observando las tazas en la mesa.

-Pues qué bueno que se fue...- Respondió Kibito ofendido. -No hace más que alardear de protegerte cuando en realidad...- Fue interrumpido por la dulce voz del muchacho.

-No te preocupes-.

-¿Pero acaso usted no quiere saber porque él no vino a ayudarlo? ¡Yo sé muy bien porque no lo hizo! ¿Acaso no le interesa?-.

-¿Eso cambiaria algo?-. Respondió el muchacho.

-No lo hará, pero sin duda usted vería con claridad con que clase de persona está tratando-.

-No quiero saberlo ahora Kibito, el no me respondió y no eres tu quien tiene que decírmelo, eso significa, que no debo saberlo aun o quizás no tengo que saberlo nunca... De todos modos nada cambiara-.

Un nuevo suspiro escapo del hombre mayor al tiempo que tomaba asiento en una de las sillas. -Me tomare su te y me comeré sus galletas...-. Dijo algo deprimido probando una de las galletas.

Shin sonrió divertido y no tardo en responder. -Pareces un humano deprimido y ansioso que no sabe cómo solucionar sus problemas...-

- Oh... humanos...- Respondió revoleando los ojos. - Los detesto...-

-¡Oye!- Respondió el joven casi como si estuviera reprendiéndolo.

-¡Lo siento! Son insoportables, se creen dueños de todo y ni siquiera son dueños de ellos mismos...- Fue interrumpido.

-Aun tienen que crecer-.

-¡Ni que fueran bebes!.

-Ellos deben madurar-.

-¡¿Y ahora son frutas?!-. Dijo este terminando de meter la galleta en su boca.

-¡No! No son frutas son humanos y son como semillas...-

-¡Lo que faltaba! Aplicar poesía...-

-Dales una oportunidad...- Dijo casi en un suplicio.

-¡Oh! Créeme que lo he hecho y con sinceridad prefiero que me arranque los ojos antes de que siga obligándome a verlos como si fueran... bebes o frutas... o semillas en el peor de los casos-.

-Eres un exagerado...-

-No soy un exagerado, usted es un exagerado-.

-No soy exagerado-.

-Imaginas Semillas humanas...-

-No es cierto-.

-Si es cierto-.

...

"Zamasu, hazme un té" Era la frase más utilizada por el anciano supremo del universo 10 en los últimos 100 años, era una frase mecánica, se decía sola y sin pensarlo.

La taza de té se había transformado en una alternativa para poder saber al menos el estado de ánimo de su alumno, ya que este desde hacía tiempo se había vuelto más inexpresivo y silencioso. Al principio creyó que solo era producto de su crecimiento de la adolescencia a la juventud, pero luego entendió que Zamasu empezaba a ocultarse, su silencio se hacía a cada paso del tiempo mas grande y hablaba sólo era para cuestionar algo pero nunca para hablar sobre el.

Cristal, Diamante en bruto… Así solía llamarlo su maestro... "Eres como un diamante en Bruto", Decía el anciano sonriendo cada vez que escuchaba como era cuestionado por esa sensual voz... Había crecido bastante... sí que lo había hecho, su transformación de adolescente a la plena juventud había resultado imponente, para nada desapercibida... por el contrario, no había forma de no depositar los ojos en su figura.

"Tanta belleza" pensaba el anciano mientras esperaba su ansiada taza de te... "pero tan roto por dentro" continuaba pensando el viejo. Tantos años junto al muchacho y aun no había logrado sacar a la luz toda aquella tristeza desconocida, sumándose también el constante rechazo que sentía hacia la humanidad... Ni siquiera podía decir que conocía a su aprendiz… apenas podía notar su estado de ánimo con ese brebaje...

Y ese último pensamiento lo llevo a recordar su taza de té.

¡Zamas!- Llamó en un grito- ¿En dónde está el Te?

El joven venia por el angosto camino que iniciaba en la entrada del enorme templo, y con toda la paciencia que requería para soportar al viejo suspiro bajo...casi inaudible. A decir verdad ni quería llegar allí... no estaba de humor, había despertado bastante molesto y como siempre, tendría que ponerse la careta que más le gustaba a su maestro... ¡La feliz! pero... Tarde o temprano llegaría al destino donde se encontraba el anciano, y sin pensarlo mucho más apresuró su paso con la blanca mesita que traía empujando con tal de no seguir escuchando los gritos.

Al llegar, solo se limito a verter el té en la taza, también traía en la mesita un plato cargado con lo que parecían ser pasteles... "a ver si con esto mantiene la boca ocupada" pensó el joven mientras depositaba la taza de té y el plato de pastelitos frente a su maestro.

-Te tardaste bastante...-. Dijo sonriente pero con reproche, como para ofenderlo... pero lo menos posible.

Pero el joven ni siquiera intento responder, su rostro continuaba inexpresivo, con la hermosa y delicada mirada gris posada en la taza de té. En realidad estaba bastante inquieto ese día y no había dormido bien, quizás ni recordaba cuando fue la última vez que había dormido bien y tal vez ese era también el motivo de su mal humor ¡porque los dioses también necesitan descansar!

El anciano que aun permanecía esperando al menos un gesto por parte de su aprendiz logro notar que el joven llevaba algunas ojeras, y eso sin duda era producto de no haber descansado.

-Cielos... tienes una mirada bastante cansada-. Dijo dando un sorbo a su te para luego continuar hablando. -Y este te esta algo amargo, eso significa que no estás de buen humor-.

¡Mierda! fue la primera palabra que paso por la mente del muchacho ¿Cómo demonios lo hace? continuaba pensando... Aun así, el joven se limito a responder, ni siquiera tenía ganas de responder a algo que era tan visible.

-¿Que sucede contigo Zamas?- Pregunto el viejo ahora dando un mordisco Al pastel.

Esta era la parte de decir las palabras mágicas por lo que el joven no tardo responder.

-Estoy bien- Fue la respuesta y acto seguido coloco la bandeja en la mesita dispuesto a retirarse lo más pronto posible... antes de que el viejo dijera algo más.

-Ven aquí y siéntate-. Respondió el anciano ante el inminente intento de huida de Zamasu quien ya se encontraba dándole la espalda.

Como era de esperarse este no podía negarse ante la petición de su maestro, por lo que no tuvo escapatoria. Soltó la mesita y giro sobre sus pasos para luego tomar asiento frente a su jocoso maestro.

El anciano dio una fugaz mirada al muchacho que solo mantenía la mirada fija en la taza, como si estuviera esperando otra estúpida pregunta más o algún comentario irritante para dioses malhumorados.

-¿Hay algo en lo que pueda ayudarte?-.

-Estoy bien Maestro- Volvió a responder el muchachito.

-¿Es cierto eso?- Pregunto

Pero preguntar no había captado la atención del viejo; este ni siquiera había levantado la mirada hacia su maestro. Por lo general, ese tipo de preguntas, tensionaban al joven y era allí cuando lograba captar su atención, de otro modo... según Gowasu, el muchacho vivía en la luna...

-Oye...- Se dispuso a hablar al ver que no recibía respuesta. - Era mentira lo del te... ¡Sabe bien! Solo que note que las ojeras en tu rostro hablan más que este liquido y tu silencio me está ensordeciendo, ¿tengo que volver a preguntar qué es lo que te sucede?-

Finalmente el muchacho alzo su mirada para encontrarse con la de su maestro. Este siempre lograba ponerlo en aprietos, aun sin tener deseos de responder debía hacerlo solo para conformar al irritante señor amarillento.

-Usted me dijo una vez, que el silencio dice más que cualquier palabra-.

- ¡Oh vamos!- Respondió haciendo un gesto de rechazo con sus manos. - No me salgas con mis estúpidasmetáforas...-. fue interrumpido por el muchacho quien deseaba perder oportunidad en responder.

-¿Estúpidas? ¿Ha estado enseñándome estupideces?-.

El viejo poso sus ojos en Zamas de manera veloz y en su rostro se dejaba ver claramente su sorpresa, que solo indicaba que el jovencito lo había pillado.

-Oh...- Sonrió levemente. -Eres muy listo... pero no te saldrás con la tuya, ahora dime porque no estásdescansando-.

Zamas no tardo en responder. - Tuve pesadillas... solo eso-.

-Creí que ya no tenias sueños- Respondió el hombre pensativo, aun sin creerle a su alumno.

De aquel tiempo que llevaba escuchando la palabra "sueños" aun le resultaba extraño que este pudiera soñar, y ni siquiera se atrevía a consultarlo con otros supremos kaioshines, ni Kaiosamas, o médicos Kaiosamas, ni con los habitantes del mismísimo planeta Kai-ju. Había dudado en consultarlo a las brujas, estas eran acertadas en ocasiones y solo pedían oro, metales, o piezas extrañas por una consulta. Nadie quería hacer tratos con brujas tampoco... pues estas solían ser mentirosas también y si no se tomaban las palabras de ellas solo entre comillas uno acababa por perseguirse constantemente. Por otro lado... tampoco estaba seguro de querer escuchar algo sobre su aprendiz ¿Qué tal si lo que tenían para decir no era agradable?

Zamas por su parte respondió al comentario de su maestro, sacándolo así de sus pensamientos. -Solo por un tiempo, pero siempre están-.

-Y al menos logras recordar alguno... o algo de ellos-.

-No, yo no soy capaz de recordar-.

Por un momento, el anciano dudo en hablar, pero finalmente lo hizo. - ¿Tu realmente deseas saber de tus sueños?-.

el jovencito parpadeo apenas un segundo intentando deducir que se traía en manos su maestro ahora, o de que se trataba el asunto. El viejo a veces tenia ocurrencias que solo a él se le podían pasar por la mente.

-Yo...- dudo en continuar. -... si quiero saberlo-

-Bien ¿Que conoces de tu cuerpo?.

Sin poder disimularlo Zamas hizo un revoleo de ojos casi inevitable de expresar a lo que el viejo respondió rápidamente. - ¡Oye! te estás burlando en frente mío, al menos podrías esconderte detrás del árbol para reírte de mí.

-Lo siento maestro- Respondió haciendo una leve sonrisa visiblemente burlona.

-No lo sientes.- Respondió aparentando estar ofendido. - ¿Quieres saber si o no?.

-Si quiero saberlo- Respondió con firmeza y tratando de borrar la sonrisa.

-¡Pues bien! ¿Que conoces de tu cuerpo entonces?-

-Bueno...- Dijo dando una mirada rápida a su cuerpo- Conozco todo mi cuerpo... tengo 2 pies y 2 manos, 2 ojos...- Fue interrumpido por el anciano.

-Si si... Y 2 orejas, una nariz, una boca y un pene ¿pero al menos haz mirado el centro de tu pecho?

Zamas bajo su cabeza mirando su pecho. En realidad lo había hecho infinidad de veces ¿Que había con eso? solo era su pecho... y sin vello por cierto. Rápidamentevolvió la vista a su maestro para responder. -Veo mi pecho-.

-¿Que sabes de el?- Pregunto el anciano tomando un sorbo de aquel te olvidado el cual por cierto ya estaba algo tibio.

-Oh maestro...- Dijo en un tono de cansancio.

-Deja de quejarte y cuéntame que sabes de él.

-Que solo es un pecho ¿Porque no me dice y ya?

- ¡Porque eres un perezoso y no conoces nada de ti!- Respondió el viejo molesto.

-Conozco mi cuerpo, pero desconozco que hay en el centro de el porqué solo veo mi pecho ¿qué quiere que le responda?

-Pues solo necesitas decirme que no lo sabes y ya, pero siempre respondes molestándote...- Dio un largo suspiro. - Desabróchate ese botón-. termino por decir agotado.

Zamas miro su pecho nuevamente, dudando si en verdad descubrirse. Le había entrado algo de pudor y a decir verdad no deseaba mostrarse.

-¿Y ahora que te sucede? ¿No me digas que te da vergüenza?...-

Zamas alzo su mirada nuevamente hacia su maestro con algo de pena. - No... es que yo...- fue interrumpido.

-Hazlo ya... Antes de que lo haga yo-. Respondió de manera amenazante, lo cual solo era para apurar al muchacho.

y eso había tenido efecto porque sin decir una palabra más el muchacho comenzó a desabrochar su traje para luego hacer lo mismo con su camiseta, y dejando en descubierto su pecho. -Ya..- Respondió en un susurro y volviendo a mirar a su maestro.

-Bien..- dijo relajándose sobre su asiento. -Allí en el centro de tu pecho, existen 5 puntos y se que no podrás verlos a simple vista, están ocultos...-

para ese entonces, Zamas ya tenía la mirada clavada en su pecho y su mano derecha palpándolo. En tanto, el viejo continuaba hablando...

-Hace mas 10.000 millones de años, los dioses creadores ocultaron esos misteriosos puntos...Lo curioso de estos puntos es que puedes conectar tu ser con el de otro en cuestión segundos, imposible sacar cuentas es instantáneo... esto solo funciona con los Shin jin, es una conexión particular de la raza y también fue poco utilizada por los shin jin... Pues los antiguos decían que era invasiva ¡Quién sabe! yo creo que en realidad nadie quería mostrarse como realmente era... o tal vez sentían miedo, desconozco bastante de sobre ello porque jamás lo he hecho y porque no hay mucha información en verdad. También se decía que estos antiguos dioses creadores los ocultaron porque los shin jin mal intencionados comenzaban a utilizar a otros shin jin para conectar y saber todo de ellos, sobre todo de los grandes supremos y supremos kaios... los Makaioshin... así comenzaron a llamarlos. Ellos invadían el ser de otros y lo utilizaban a beneficio...- Hizo una pausa y luego continuo. - También se dice que esa conexión es puro éxtasis si ambas energías sincronizan perfectamente... Es raro... tuve curiosidad durante muchos años cuando leí sobre estos extraños puntos de conexión...- Volvió a hacer una pausa para dirigir la mirada a su alumno que aun continuaba palpando el centro de su pecho-.

Su rostro lucia sorprendido, la gris mirada acompañaba a sus finos dedos localizando apenas esos pequeños puntos... Era real, pensaba mientras estaba escuchando a su maestro como pocas veces lo había hecho, tanto así que cuando dejo de escucharlo abandono su búsqueda para dirigir la atención a este. - ¿Y que sucedió luego?.

-No sucedió nada cariño, solo están allí y son reales. No es extraño que tengamos puntos de enlaces, de hecho estamos relacionado con el todo. Y vuelvo a preguntarte ¿Tu quieres saber sobre tus sueños?

Zamas abrió sus ojos sorprendido al escuchar la pregunta, lo que llevo de manera automática a pensar que el anciano quizás estaba pidiendo de alguna manera sutil permiso para entrar en él. Como respuesta, el jovencito solo cubrió su pecho tapándolo lentamente con los bordes de su camiseta.

Gowasu había interpretado de manera muy clara la acción de su aprendiz, a lo que solo hizo una leve sonrisa para luego hablar.

-No hare nada sin tu permiso Zamas... La idea asusta lo se... es por eso que jamás lo he hecho- Hizo una sonrisa divertida. -Además no se puede ir de promiscuo ofreciéndose para saber que se siente, o para saber que hay dentro del otro o que es el otro. Es solo que... estaba dispuesto a ver tus sueños, no es necesario que tu lo hagas conmigo, solo tenias que dejarme hacerlo a mí, pero comprendo que no quieres.

-Lo siento...- Respondió el jovencito mientras abrochaba su ropa.

-No lo sientas, no estás equivocado en rechazar la oferta, comprendo que al igual que yo, tienes dudas y miedos...- Levanto su taza de té con la intención de tomar... el ahora frio liquido que repozaba dentro de la taza. - Puajj... esta helado, ¿Quieres servirme otra taza de té?

-Claro-. Respondió haciendo una sonrisa.

...

Desde el abismo, el semblante de Daishinkai inexpresivo observaba las dimensiones existentes, en especial la tercera dimensión en cual ya había depositado toda su atención.

-Yo soy tu dios… y me escucharás a mi…-Dijo la voz dentro de su mente mientras observaba al Aprendiz de Gowasu.

Continuará…