- CAPÍTULO 13 -

La estrella roja

Lo cierto era que Harry se había sentido avergonzado y halagado a partes iguales por el cambio de nombre del grupo de Defensa. "Entidad de Defensa", como la había llamado Cho dos años atrás. No le veía el sentido, pero no podía evitar estar un poco orgulloso de sus compañeros, que tanto habían mejorado en Defensa Contra las Artes Oscuras gracias al ED, y más orgulloso aún al ver que ellos querían seguirle, querían ayudarle pese a no saber en qué andaba metido, e incluso querían incluir su nombre en el nombre del grupo... Y, sin embargo, lo del cambio de una letra le había recordado que, fuese con el nombre que fuese, estaba allí para avanzar en su lucha contra Voldemort. Una letra. Cuestión de siglas. R.A.B.

- ¿Pero quién demonios es R.A.B.?

Ron y Hermione levantaron la cabeza, sorprendidos, de sus libros de Transformaciones.

- ¿Pero qué demonios tiene que ver ahora eso? - exclamó Ron, desconcertado -. Estábamos hablando del Hechizo Convocador aplicado a mamíferos...

- ¡Me dan igual los mamíferos! - casi gritó Harry, cerrando su libro de golpe y volcando sin querer un tintero encima del pergamino sobre el que Hermione hacía anotaciones. Malhumorado, sacó la varita -. Perdona. Fregotego.

- ¿Harry? - preguntó Hermione, vacilante, ignorando el estropicio que Harry intentaba arreglar sobre la mesa. Harry chasqueó la lengua, impaciente, y dejó caer la varita encima de la mesa.

- ¡Estoy perdiendo el tiempo! - exclamó, dejándose caer sobre el respaldo de la silla y cruzando los brazos -. Ya debería saber quién diablos es, o era, R.A.B... ¡Necesito saberlo para encontrar el Horcrux!

- Bueno - dijo Ron, cerrando su libro y mirando a Harry -. En realidad, no. En la nota que nos enseñaste decía que había destruido el Horcrux, ¿no? Pues entonces no necesitas saber quién era, porque ya te ha hecho el trabajo.

- Sí, pero ¿cómo puedo saberlo? - preguntó Harry, frustrado -. Evidentemente, la nota la dejó antes de llevarse el Horcrux... ¿Realmente lo destruyó antes de morir? ¿O no le dio tiempo? Quizás lo mataron antes de poder destruirlo...

- Sí, pero también tendrías que preguntarte si murió o no - intervino Hermione guardando el libro en su mochila -. Como has dicho, la nota la escribió antes de escapar con el Horcrux. ¿Y si realmente consiguió escapar, y todavía está vivo?

- Entonces, la pregunta sigue siendo la misma - dijo Harry -. Si sigue vivo, ¿ha destruido el Horcurx?

- No tendría ningún sentido que no lo hubiera hecho - dijo Ron -. ¿Para qué iba a meterse en aquella cueva y a enfrentarse con esos... esos..., para robar el Horcrux y luego no destruirlo?

- Eso depende de para qué quisiera el Horcrux - respondió Hermione.

Ron la miró con expresión de incomprensión.

- Pero vamos a ver - dijo -: En la nota ponía que había robado el auténtico Horcrux y que intentaría destruirlo en cuanto pudiera, ¿no? ¿Entonces? ¿Cuál es el problema? Es evidente que tenía intención de destruirlo...

- O de hacer que Voldemort creyese que iba a destruirlo - apuntó Hermione. Ron la miró con los ojos vidriosos.

- No entiendo cómo...

- Es igual - le cortó Harry -. Para saber todo eso, lo primero que tengo que averiguar es quién era. O es.

- ¿Por qué? - preguntó Ron.

- Porque cuando sepa quién es - explicó Harry -, sabré qué motivos tenía para robar el Horcrux, y entonces sabré si quería realmente destruirlo o podía querer otra cosa...

Aunque, por el tono en que estaba escrita la nota, aquello no le parecía posible. El tal R.A.B. parecía haber odiado mucho a Voldemort... Pero Harry había decidido no volver a dejarse engañar: era posible, como Hermione había dicho, que sólo quisiera que Voldemort pensase que lo había destruido.

- De acuerdo - dijo repentinamente Hermione, apoyándose sobre la mesa -. Hay que saber quién es ese R.A.B., ¿no?

Harry se encogió de hombros. - Es la única pista que tengo por el momento, Hermione...

- Bien - dijo ella -. ¿Qué sabemos de ese hombre?

Harry la miró, exasperado.

- ¡Nada! - exclamó -. ¿No te lo estoy diciendo, Hermione? ¡No sabemos nada de él, sólo que se llamaba "R.A.B."!

- Bueno, eso no es del todo cierto - respondió Hermione -. Sabemos algunas cosas -. Ignorando la mirada de enojo de Harry, continuó: - Sabemos que debió ser alguien muy ducho en la Defensa Contra las Artes Oscuras, teniendo en cuenta lo difícil que os resultó a Dumbledore y a ti encontrar el falso.

- Vaya una cosa - bufó Ron.

- Eso, o era un mortífago - dijo Hermione.

- ¿Un mortífago? - preguntó Ron, asombrado.

- Claro - dijo ella -. Veamos: tenía que saber mucho de Defensa Contra las Artes Oscuras... o de Artes Oscuras, para el caso... Además, las trampas estaban intactas cuando Harry y Dumbledore las encontraron.

- Sí - asintió Harry -. Incluso la poción...

Se interrumpió. Prefería no volver a pensar en aquella poción en toda su vida.

- Y R.A.B. conocía personalmente a Voldemort - añadió Hermione -. ¿No os fijásteis en lo que decía la nota? Cuando firmó sólo con sus iniciales, supuso que Voldemort sabría quién era. Era alguien del círculo más cercano a Voldemort, seguro.

- No puedo imaginarme a un mortífago robándole un Horcrux a Quien-Tú-Sabes - rezongó Ron.

- Para empezar, Ron, porque ni siquiera los mortífagos saben lo de los Horcruxes de Voldemort - respondió Hermione.

- Ya - dijo Harry, pensativo -. Pero R.A.B. lo descubrió...

- ¿Y no es lógico pensar que, si lo descubrió, fue porque tenía toda la confianza de Voldemort? - preguntó Hermione -. Quizás Voldemort cometió un error, se le escapó algo en su presencia...

- O habla en sueños... - musitó Ron.

- Sí - asintió Harry -. Tienes razón, Hermione. Lo más lógico es pensar que era un mortífago.

- ¿Y entonces, por qué traicionó a Quien-Vosotros-Sabéis? - preguntó Ron -. No sé, me resulta muy extraño...

- Bueno - dijo Hermione, pensativa -, puede ser que se arrepintiera, o algo así, ¿no?

Ron puso cara de escepticismo.

- Lo sabríamos si supiéramos quién era - suspiró Harry -. Pero, aparte de que era un mortífago, o que lo más probable es que lo fuera, sólo sabemos que se llamaba R.A.B.

- Y no sabemos de ningún mortífago que se llamase R.A.B., ¿verdad? - preguntó Ron, desanimado.

- No - dijo Hermione en tono lúgubre -. Los únicos a los que encontré no eran mortífagos, ya sabes, Rosalind Antigone Bungs y Rupert "Axebanger" Brookstanton, te lo comenté después de que me enseñases la nota...

- Bueno - dijo Ron, encogiéndose de hombros -. Supongo que sólo tenemos que coger todos los nombres que empiecen por "R", todos los que empiecen por "A" y todos los apellidos que comiencen con "B", y combinarlos hasta que alguno coincida con el de algún mortífago.

- Sí, y que dé la casualidad de que conozcamos a ese mortífago - dijo Harry en tono lúgubre -. O que hayamos oído hablar de él. O que haya existido. Es imposible - dijo, notando cómo la desesperación crecía en su interior.

- Hay miles de nombres que empiezan con esas siglas - dijo Ron -. Sin contar con los sobrenombres, los apodos, los nombres de sus mascotas, los nombres de los pueblos donde nacieron...

- Un momento - dijo Hermione de pronto, irguiéndose en su asiento, excitada -. Un momento... Eso es, chicos.

- ¿Qué dice? - preguntó Ron, mirando a Harry, extrañado. Éste se encogió de hombros.

- ¡Es un apodo! - exclamó Hermione -. ¿No lo veis? R.A.B. estaba en el círculo más cercano a Voldemort...

- Eso porque tú lo dices, Hermione - dijo Ron -. No lo sabemos...

- ¡Pero no hemos encontrado a nadie que responda a esas iniciales! Vamos a ver - recapituló -: ¿a quién conocemos que fuera cercano a Voldemort?

- A Snape - gruñó Harry, entrecerrando los ojos.

- ¡Claro! - exclamó Hermione -. ¡"El Príncipe Mestizo"!

Ron hizo un sonido a medio camino entre un gemido y un ladrido.

- Eso sería "E.P.M.", Hermione, no "R.A.B."...

- ¡Ron, no seas obtuso, por Dios! - gritó Hermione -. ¿No te das cuenta? ¡"El Príncipe Mestizo"! ¡"Lord Voldemort"! ¡Son apodos! ¡Y, si R.A.B. estaba entre ellos, a lo mejor también se puso un apodo! ¡Quizás quería imitarlos, o algo así, y por eso se cambió el nombre!

Harry la miró, descorazonado.

- Eso lo hace todavía más imposible, Hermione - dijo, abatido -. Si ya sería difícil que diéramos con la combinación de nombres adecuada, imagina dar con la combinación de palabras que forman el apodo...

- Sí - dijo Ron -. Con esas letras, podría ser cualquier cosa... No sé, "Rinoceronte Asfixiado por una Boa", "Rosa de Azafrán con Bichos"...

- Demasiado poético, ¿no crees? - dijo Harry, sin saber muy bien si tenía ganas de reír o de llorar de desesperación.

- ¿A ti te parece poética una rosa con bichos? - preguntó Ron, sonriendo.

- ¿Y para qué demonios se iba a poner un mortífago el nombre "Rosa de Azafrán con Bichos"? - preguntó Hermione, impaciente.

Ron se encogió de hombros.

- Igual era un mortífago de la otra acera, yo qué sé.

- Entonces, se llamaría "Risas, Amor y Bisutería".

- Supongo que sí - dijo Ron, levantando la mirada al techo -. No sé, Hermione, podría ser cualquier palabra... ¿Quieres que cojamos el diccionario y combinemos todas las palabras de la "R", de la "A" y de la "B", y veamos cuáles tienen sentido? Y claro, que tengan sentido para nosotros y para él, porque no creo que sea "Rabos de Ardilla Batidos".

- ¡Puaj! - exclamó Hermione con cara de asco.

- ¿Qué pasa? - dijo Ron -. Están muy buenos... Algún día le diré a mi madre que te los haga para cenar.

- ¿Y tú crees que un mortífago se pondría de sobrenombre un plato de Nouvelle Cuisine? - preguntó Harry.

- Bueno, cosas más raras se han visto - respondió Ron -. ¿Se te ocurre algún otro? Si, en lugar de ser un amante de la comida experimental, resulta que le gustaba viajar, podría ser "Radiante, Australia Brilla"...

Harry no pudo reprimir una carcajada.

- Los países no brillan, Ron - dijo -, lo que brillan son las estrellas...

- ¿Quieres decir que se llamaba "Radiante, Aestrella Brilla"? - dijo Ron, sonriendo socarronamente -. Igual lo que se le daba mal era la ortografía...

- Entonces sí que no lo encontraremos en la vida. ¿Qué pasa, Hermione? - preguntó Harry, mirando a su amiga, que se había quedado pensativa y se daba golpecitos con la pluma en la mandíbula.

- Mmm - dijo ella, torciendo los labios -. Una estrella...

Harry soltó un bufido.

- ¡Hermione, hay millones de estrellas! - exclamó -. ¿Qué vas a hacer, buscarlas todas y luego buscar a ver si algún mortífago se puso el nombre de una? ¡Sin tener en cuenta que no sabemos si ese tipo se puso el nombre de una estrella, de un cometa o de toda una maldita galaxia!

- ¡Ginny! - dijo Hermione en voz alta, ignorando a Harry y volviéndose en su asiento hacia la mesa de la ventana, donde Ginny hacía los deberes junto a Colin Creevey -. Ginny, ¿me prestas tu libro de Astronomía?

- ¿En qué estás pensando, Hermione? - preguntó Harry en un susurro, observando a Ginny inclinarse para buscar en su mochila.

- Se me acaba de ocurrir una cosa - dijo ella en el mismo tono -. Sólo quiero comprobarlo...

- ¿Y cómo es que no sales corriendo a la Biblioteca? - dijo Ron, malhumorado.

- Por si no te has dado cuenta, Ron - respondió Hermione -, son casi las diez de la noche, y no está permitido salir de la Torre tan tarde.

- Como si eso te hubiera detenido alguna vez... - gruñó él.

- Además, creo que lo vi en el libro de Astronomía, así que no hace falta ir a la Biblioteca para mirarlo - dijo Hermione.

- Toma, Hermione - dijo Ginny, de pie junto a su mesa, tendiéndole el libro.

- Gracias - respondió ella -. El mío me lo he dejado en casa, y quería comprobar una cosa...

- No me lo pierdas, ¿vale? - dijo Ginny -. Los de sexto nos examinamos de los TIMOS en diciembre, y voy a tener que volver a estudiarme todos los examenes otra vez porque ya no me acuerdo de nada de lo que estudié en junio.

- No te preocupes - respondió Hermione. Ginny se inclinó sobre la mesa, con expresión de curiosidad.

- ¿Qué hacéis? - preguntó. Ron frunció el ceño.

- Estamos haciendo un crucigrama - dijo en tono desagradable -. Muchas gracias por el libro, Ginny - añadió, en una despedida más que evidente.

Ginny lo miró, despectiva.

- Si no me lo queréis decir, no hace falta que inventes tonterías, Ron - dijo -. Tú no has terminado un crucigrama en tu vida.

Y, dicho esto, giró sobre sus talones con un revoloteo de túnicas negras y cabellos rojos y volvió a su mesa.

- Pensaba que no conocías los pasatiempos muggles, Ron - comentó Harry, mientras Hermione abría ávidamente el libro de Ginny.

- ¿Muggles? - preguntó él, con la mirada fija en la portada del libro que Hermione hojeaba frenéticamente -. ¿Los muggles también hacen crucigramas?

- ¡Aquí está! - exclamó Hermione, excitada -. Sabía que lo había leído cuando estudiaba para... Mirad: Arcturus - leyó - es la estrella más brillante de la constelación del Pastor, también llamada "Boötes". Se encuentra a unos 36 años-luz de la Tierra, y es una estrella roja, visible sobre todo en verano.

Harry dio un salto en su silla.

- ¡Una estrella roja! - exclamó, animado -. ¡Una estrella roja!

- ¿Qué pasa porque sea una estrella roja? - preguntó Ron, desconcertado.

- ¿No te acuerdas de lo que decía Firenze? - dijo Harry -. Lo de la estrella roja que brillaba sobre nuestras cabezas, que significaba que la raza de los magos se encontraba en un período entre dos guerras... También lo dijeron Ronan y Bane, hace seis años...

Una noche oscura, un bosque peligroso lleno de criaturas a cual más extraña, una de las cuales no debía estar allí...

- Aunque - añadió, un poco alicaído -, ahora que lo pienso, se referían a Marte, el planeta. Una estrella roja...

- No importa - dijo Hermione, con la mirada fija en el libro -. Lo que estamos buscando es un símbolo, y una estrella roja, aunque no sea Marte, probablemente sea un símbolo de guerra tan poderoso como el planeta.

- Sí, bueno - respondió Harry -, además, nunca hay que hacer demasiado caso a los centauros, ¿verdad? ¿Cómo los llamó Hagrid? "Unos malditos astrónomos".

- ¿Y por qué buscamos un símbolo de guerra? - preguntó Ron -. ¿No sería más lógico buscar un símbolo de sumisión al poder? ¿O de maldad? Estamos hablando de un mortífago, ¿no?

- ¿Y la guerra no te parece suficiente maldad? - dijo Hermione, recorriendo la página del libro con el dedo -. Te recuerdo, Ron, que la guerra era el medio que Voldemort pensaba utilizar para hacerse con todo el poder... Y, por lo que ha ocurrido en los últimos años, parece ser que sigue pensándolo.

- Sí - asintió Harry -. Pero, Hermione... El hecho de que Arcturus sea una estrella roja, o sea, un símbolo de guerra, no nos asegura que esa "A" sea de Arcturus... Hay muchos símbolos de guerra, ¿sabes?

- Sí, ¿pero cuántos empiezan por "A"?

- ¿O por "R"? ¿O por "B"? - añadió Ron, apoyando la cabeza sobre el brazo que tenía extendido encima de la mesa.

- Hay más - dijo Hermione, pasando una página del libro de Ginny -. Según esto, "Arcturus" también significa "Guardián de Osos" o "Guardián de Carros".

Ron suspiró. - Estupendo, Hermione - dijo -. O sea, que, según tú, hay un mortífago por ahí que quiere llamarse como un puñetero conductor de mulas...

Hermione levantó la mirada del libro. - No, Ron - respondió -. La constelación del Pastor rodea a la Osa Menor y la separa de la Osa Mayor, por eso el nombre de Arcturus significa eso, porque vigila a las Osas y las mantiene separadas. A las Osas o los Carros, ya sabes que la Osa Mayor y la Osa Menor también...

- Se llaman Carros, sí - admitió Ron de mala gana -. ¿Y qué? Sigo sin entender por qué un mortífago querría ponerse un apodo que quisiera decir que separaba a esas dos malditas constelaciones...

- Bueno - respondió Hermione -, mira esto: Arcturus es, en todos los mitos, una figura protectora y vigilante, y El Pastor es una constelación anunciadora de tormentas y del bienestar y la calma posterior... Oh, vaya - añadió, asombrada -. En Mesopotamia, Arcturus era el hijo del Dios del Cielo, destinado a sucederle... Oh, vaya - repitió, moviendo la cabeza.

- ¿Oh, vaya, qué? - preguntó Harry con curiosidad.

- Mira, Harry - contestó Hermione, cautelosa -, creo que ese mortífago pudo ponerse el nombre de Arcturus, de verdad que lo creo. Todo esto parece... bueno, mira, hemos quedado en que es probable que R.A.B. perteneciera al círculo más íntimo de Voldemort, ¿no, porque si no, habría sido muy difícil que descubriera lo de los Horcruxes...

- Sí, ¿y qué?

- Verás, Harry - continuó Hermione -, según esto, Arcturus era el hijo del Dios del Cielo, ¿verdad?

- Destinado a sucederle, vale. ¿Y qué más?

- Pues que sabemos que este mortífago en particular se volvió en contra de Voldemort - dijo ella -. Robó el Horcrux, y tenía intención de destruirlo, ¿no? Pero, ¿y si no fue algo casual? Quiero decir, ¿y si no traicionó a Voldemort por... no sé, porque se arrepintió después de unirse a él?

- ¿Quieres decir - preguntó Harry lentamente -, que R.A.B. podría haber estado pensando en traicionar a Voldemort desde antes de unirse a los mortífagos? ¿Que por eso se puso ese nombre?

- Más aún - continuó Hermione -. R.A.B. no traicionó a Voldemort porque estuviera en contra de su causa, ni porque se arrepintiera de convertirse en un mortífago. ¡Lo que quería era suplantarlo!

Harry la miró, boquiabierto.

- Eso es - dijo, asombrado -. ¡Eso es, Hermione! ¡No quería destruir el Horcrux porque hubiera cambiado de bando, quería matar a Voldemort para hacerse con su poder! ¡Para convertirse en el jefe de la banda, o como quiera que se diga en término mortífago!

- El Señor Tenebroso, creo - apuntó Ron.

- Lo que sea - respondió Harry -. Tiene sentido... Los mortífagos son todos bastante ambiciosos, pero también sienten bastante miedo por Voldemort, el suficiente como para no intentar nada contra él. Pero, ¿quién nos dice que no hay alguno que tiene tantas ganas de hacerse con todo el poder que pueda que supera el terror que siente por Lord Voldemort?

- Exacto - dijo Hermione. Volvió a bajar la mirada al libro y pasó otra página. Su rostro tenía una expresión anhelante que a Harry le resultó bastante familiar: había visto muchas veces así a Hermione delante de un libro. Su sed de conocimiento era insaciable.

¿Era posible que fuese cierto? ¿Que R.A.B. fuese un mortífago que no quería derrocar a Voldemort para acabar con su reinado de terror, sino para reinar él? Desde luego que sí. Pero... ¿se habría puesto realmente el nombre de aquella estrella? ¿Tenía razón Hermione? Aquella referencia a la mitología era muy vaga... Harry tenía la sensación de que, si Hermione hubiera buscado otra estrella cualquiera, la mitología habría dicho algo que también se adaptase a la supuesta personalidad del supuesto mortífago llamado, apodado o simplemente denominado "R.A.B."... Había tantos mitos, tantas mitologías distintas, y todas ellas aplicadas a las estrellas, además de a otra enorme cantidad de cosas, los fenómenos naturales, los mares, las montañas... La cabeza comenzó a darle vueltas.

En ese momento, Hermione dio un respingo.

- ¿Qué? - se sobresaltó Ron, levantando la cabeza -. ¿Qué pasa?

- ¡La constelación del Pastor comparte el cielo del Círculo Polar con Draco y Serpens! - exclamó ella, impresionada.

- ¿Qué? - casi gritó Harry, asombrado.

- Sí - contestó Hermione -. Serpens es una serpiente enorme, y Draco un dragón, claro... Espera - dijo, y siguió leyendo -. Serpens es una serpiente a la que otra constelación, no dice cuál, estrecha entre sus brazos, controlándola...

- ¿El Guardián de Osos puede ser también el guardián de la serpiente? - preguntó Ron, desconcertado -. ¿Es el Pastor el que la controla?

- No lo dice - respondió Hermione -. Pero no creo, porque esa otra constelación debe formar parte de la de Serpens, y el Pastor está al lado, no entremezclada con ella... Pero mirad - adelantó el libro para que Harry y Ron pudieran ver un abstruso esquema de puntos, latitudes y dibujos superpuestos -, Draco es un dragón en forma de serpiente, sin nadie que la controle... Domina todo el Polo Norte... Y su estrella más brillante, Alpha Draconis, fue la Estrella Polar hasta el inicio de esta Era...

- ¿Qué estás diciendo, Hermione? - exclamó Ron -. Todo esto no tiene ningún sentido...

- Bueno - Hermione se encogió de hombros -. Parece ser que incluso la Pirámide de Keops está orientada de forma que la luz de Alpha Draconis entraba hasta la sala sepulcral... cuando era la Estrella Polar, claro.

Ron soltó un gruñido gutural.

- Hermione - dijo en voz baja -, esto es absurdo... ¿Qué tiene que ver la estrella polar, el antiguo egipto, e incluso una constelación, con R.A.B. y con Quien-Tú-Sabes?

- No lo sé - contestó Hermione -. No lo sé, Ron. Pensé que quizás...

- Bueno - intervino Harry -, a Voldemort le gustan los símbolos, ¿no?... Puede ser que a sus seguidores le gusten tanto como a él. E incluso que alguno sea un amante de los viejos mitos y todo eso. Pero se me hace muy cuesta arriba pensar que uno de ellos haya...

- Si la estrella esa de la constelación de Draco era la Estrella Polar - dijo Ron -, lo más lógico es pensar que un mortífago que quisiera hacerse con el poder de Quien-Tú-Sabes eligiera ese nombre, ¿no crees? No el de un ridículo pastor...

- Pero es que Voldemort era la estrella más brillante, Ron - contestó Hermione pacientemente -. Y R.A.B. quería suplantarlo. Quería ser "el hijo del Dios del Cielo, destinado a sucederlo". Arcturus.

- Según eso, Draco es el Dios del Cielo, ¿no? - dijo Harry.

- Alpha Draconis, sí - respondió Hermione -. La Estrella Polar. Draco domina el cielo, y Alpha Draconis domina a Draco.

En ese momento, Ron soltó una risita incongruente.

- Me hace gracia - explicó, ante las miradas interrogantes de Harry y Hermione -. Qué megalómanos pueden llegar a ser los Malfoy...

- ¿Por qué? - preguntó Harry, desconcertado.

- Llamaron a su hijo "Draco", ¿no? - rió Ron -. ¿Qué esperaban, que se convirtiera en la súper estrella, o algo así?

Harry sonrió y se encogió de hombros.

- Teniendo en cuenta que ellos mismos se creen los reyes del cielo, supongo que sí - dijo.

Hermione sonrió ampliamente, con la mirada fija en el libro de Astronomía, Nivel Avanzado.

- ¿Y a ti qué te pasa? - le espetó Ron, malhumorado -. ¿Alguna otra referencia a mitos extraños? ¿Qué creían los Aztecas sobre el particular?

- Ni idea - contestó ella, sonriendo aún más ampliamente -. Pero... ¿no queríais un símbolo?

- ¿Más? - exclamó Ron, con expresión horrorizada.

- Un símbolo concreto, quiero decir - dijo ella -. Bien... Arcturus es considerada también la Estrella de Job.

- ¿Job?

- El de la Biblia, Ron - explicó Hermione pacientemente.

- Sé quién es Job, muchas gracias - dijo él abruptamente -. ¿Pero qué tiene que ver con las estrellas, y con los mortífagos, y con Quien-Tú-Sabes?

Hermione cerró el libro de golpe.

- Supongo que para saber eso tendremos que buscar una Biblia - dijo -. Creo que, al final, sí que voy a saltarme las normas, Ron. ¿Me prestas tu Capa de Invisibilidad, Harry? Volveré en seguida.

- ¿Crees que es necesario? - preguntó Harry, levantándose de la silla -. No veo por qué eso de la "Estrella de Job" puede interesarle a un mortífago... No sé, la idea que tengo de los seguidores de Voldemort no es precisamente piadosa, ¿sabes?

- Ya - dijo Hermione -, pero creo recordar algo acerca de ese libro de la Biblia... Puede ser que... No estoy segura, pero esto puede demostrar que tengo razón.

Harry se encogió de hombros. - De acuerdo - dijo, y se encaminó escaleras arriba hacia su dormitorio. Apenas dos minutos después, bajó con la Capa de Invisibilidad escondida bajo la túnica -. Toma.

- Gracias - contestó ella, cogiendo la Capa y escondiéndosela a su vez -. En seguida vuelvo.

- Hacía mucho que no nos lo hacía, ¿no? - comentó Ron, observando cómo Hermione salía tranquilamente por el agujero del retrato, como si nada.

- ¿El qué?

- Eso de salir pitando hacia la Biblioteca sin contarnos qué es exactamente lo que sospecha.

- Ah.

- De todas formas - continuó Ron, dando golpecitos en la mesa con los dedos distraídamente -, todo eso de Arcturus... No lo veo nada claro, la verdad. Un guardián de osos que controla serpientes y quiere ser el Dios del Cielo... Menuda chorrada - añadió, soltando un bufido -. Casi tenía más sentido lo del Rinoceronte Asfixiado por una Boa...

Hermione apareció al cabo de un cuarto de hora, sudorosa, sonriente y cargada con un libro de grandes dimensiones, que dejó caer sobre la mesa con un fuerte golpe.

- ¿No podías haber cogido una edición de bolsillo? - preguntó Ron.

- Tenía razón - dijo Hermione, ignorando el comentario de Ron y abriendo el libro por una página que había marcado con una cinta roja -. El libro de Job, mirad: hay una oración... - carraspeó, y leyó:

Él es sabio y poderoso en fuerzas;

¿Quién se endureció contra él y le fue bien?

Él arranca los montes con su furor.

Él remueve la tierra de su lugar

y hace temblar sus columnas;

él manda al sol, y no sale;

y sella las estrellas.

Él hizo la Osa, el Orión y las Pléyades,

y los lugares secretos del sur.

Él hace cosas grandes e incomprensibles

y maravillosas, sin número.

Arrebatará: ¿quién le hará restituir?

¿Quién le dirá: qué haces?

No volverá atrás su ira

y debajo de él se abaten los que ayudan a los soberbios.

Harry y Ron la miraron, desconcertados. Hermione, al levantar la mirada de la Biblia y verlos, hizo un gesto de impaciencia.

- ¿No lo entendéis? - exclamó -. A Arcturus la llaman la Estrella de Job por esta oración... por esa referencia a que hizo la Osa, el Orión y las Pléyades. En esta oración habla de sumisión, del inmenso poder de... de quien sea, porque no creo que un mortífago sea muy devoto de Dios, la verdad. Pero también ofrece la posibilidad de una rebelión, ¿no?... ¿Quién le hará restituir? ¿Quién le dirá: qué haces? ¡Está diciendo que puede haber alguien que se rebele ante ese poder inmenso! ¡Está diciendo que él puede rebelarse!

- Eh... ¿No dice también algo así como "¿Quién se rebeló contra él y le fue bien?" - preguntó Ron -. Creo que es más bien una advertencia para que nadie se rebele...

Hermione cerró la Biblia.

- Mira, sólo estoy diciendo que es posible que ese mortífago se pusiera este nombre, ¿vale? - exclamó, enojada -. No tenemos nada más, de modo que es una pista tan buena como cualquier otra. ¡Y, desde luego, mucho mejor que la de los Rabos de Ardilla esos! - añadió, con los ojos brillantes de furia.

- Está bien - terció Harry, viendo venir una discusión que no les iba a llevar a ninguna parte -. Es verdad que no tenemos nada más, de modo que no importará que, mientras buscamos a R.A.B., nos fijemos en todos los Arcturus que veamos, ¿de acuerdo?

Hermione asintió, todavía mirando a Ron con el ceño fruncido.

- De todas formas, se te ha pasado una cosa, Hermione - dijo Ron, sonriendo con suficiencia.

- ¿Ah, sí? ¿El qué?

- Que a lo mejor toda tu estupenda teoría no sirve para nada - respondió Ron -. "Arcturus", aparte de una estrella, es también un nombre propio.

Hermione frunció el ceño.

- Ya veremos - dijo -. De cualquier forma, me parece posible que la "A" sea de "Arcturus", ¿y a vosotros?

Harry se encogió de hombros. - Supongo que puede ser ese... y que también puede ser cualquier otro.

Hermione sonrió.

- De acuerdo - dijo -. Por si acaso, me leeré de nuevo todo el libro de Astronomía, a ver si encuentro otra estrella que empiece por la "A".

- Busca también en los manuales de Geografía, a ver si hay también montañas, ríos, volcanes... - rezongó Ron, pero, afortunadamente, Hermione no le oyó.

- Mientras tanto - continuó Harry -, creo que lo mejor será que empecemos a pensar dónde pueden estar los otros Horcruxes, porque todavía tenemos que encontrar otros dos, aparte del medallón de R.A.B. y de Nagini. Y, sinceramente, todavía estamos muy lejos de encontrar ninguno.