HTF SON PROPIEDAD DE MONDMEDIA.

Chapter 12

Le entrego su bolso a regañadientes, mientras se daba la vuelta para seguir caminando. Jamás pensó que una mujer pudiera pasar tantas veces al baño.

-¡Gracias Flippy!- agradeció caminado a su par con prisa. Él tenía los pasos largos, por lo considero su posición de altura y redujo la velocidad.

Ella saco su teléfono de su bolso y lo miro por unos momentos para poner una cara confundida.

-¿Qué sucede?-

-La señora Amy me ha llamado dos veces. Y como yo tenía apagado el celular no la pude atender- comento marcando varias teclas en él.

-Quizás sea la chillona de tu amiga. Seguramente no debe encontrar el atuendo ideal para ponerse- imito la voz de la joven, haciendo que

Flaky soltara una risita leve.

Mientras escuchaba el sonido en su teléfono, miro al peli verde levemente. Todos los días al salir de trabajar lo encontraba en la puerta de la entrada esperándola, ella en ocasiones, lo comparaba mentalmente con un perrito molesto por hacerlo esperar. Dulcemente le sonrió, haciendo que él hiciera su rostro a un lado posando su mirada en un peatón que venía hacia ellos hablando por teléfono ruidosamente.

-¿Flaky, eres tú?-hablo con voz angustiada la señora Amy, haciendo que ella mirara con seriedad hacia el suelo.

-Si señora. ¿Paso algo?-pregunto sintiéndose nerviosa.

-¡Es Giggles!. Desde que se fue al colegio no la he visto. Ya pregunte a sus compañeros y a la escuela, y dijeron que no había asistido a clases. ¡Te llame, pero no contestaste y…y…No sé qué hacer…-un llanto desgarrados hizo que ella desfigurara su rostro preocupada. Flippy a su lado la miraba con su ceño fruncido- ¡Ya es tarde y ella no ha aparecido!. No llame a la policía, por las dudas de que se haya ido contigo y con el joven Cuddles….

-¿Cuddles también se fue con ella?- pregunto mirando a el peli verde seria.

-Sí. Han actuado muy extraños desde la otra noche cuando volvieron de tu casa, pero pensé que habían tenido alguna pelea o discusión. Por eso no quise indagar mucho en el tema- La voz de Amy, lentamente se iba calmando, a medida que empezaba a explicar.

-Pásame con ella-ordeno Flippy, tomando el celular de su oreja.-Dime…¿Cómo es eso que llegaron extraños?

-Estaban algo nerviosos, y no hablaron mucho conmigo como es a menudo-contesto haciendo que el ceño del demonio se frunciera cada vez más.

-Tranquilízate…-hablo con voz calmada, haciendo que la mujer suspirara levemente- Nada malo le ha pasado, es solo que yo le he pedido a Cuddles y a Giggles que guarden el secreto. Los dos debieron viajar a un país cercano, porque yo los envié allí. Por favor, se paciente te aseguro de que cuando regresen yo mismo los iré a dejar a tu casa.- Pidió mirando el suelo con apretando sus dientes con fuerza. Intentando evitar que la molestia que sentía no se trasmitiera por su voz. Flaky lo miraba entre asustada y confundida.
¿Por qué le estaba diciendo eso?. ¿Acaso le estaba mintiendo?

-Está bien…Por favor, cuídalos muchos. Y a Flaky también, protégelos- suplico haciendo que su voz suave sea algo agridulce para la garganta del demonios, que en esos momentos se encontraba seca ante el hecho.

-Sí, adiós-se despidió entregando el aparato a su dueña.

-Está bien Señora Amy. Sí, yo se lo diré cuando la vea- hablo sin apartar su mirada del demonio- Bien, adiós- Corto la comunicación con una expresión seria y confundida. Poso una mano en el brazo de él haciendo que su cuerpo temblara levemente.

-¿Qué ha pasado con Cuddles y Giggles?- Flippy la miro con cierta molestia, ella no cayo tan fácilmente. La tomo de la mano fuertemente mientras comenzaba a correr hacia su departamento.

-No hay tiempo de explicarte mis sospechas. Pero debemos ir a donde Lumpy, para ver si tengo razón- ella lo siguió sin replicar.

Cuando el trazo el ultimo trazo de aquel dibujo, ella salto junto con él hacia el hueco oscuro que se abría en el suelo. No sabía lo que estaba sucediendo, pero una preocupación se le poso en su pecho desde que la Señora Amy había llamado ante la desaparición de Giggles.
Flippy se abrió paso en la mansión, con ella tomándolo de su mano. Cuando llegaron al cuarto donde días atrás Lumpy las había recibido, se quedaron en silencio. Busco con la mirada a la peli azul, pero lo único que encontró fue el cuerpo de Handy inconsciente en uno de los sofás cercanos, y la seriedad representada en cada uno de ellos.

-¡Flashi!-Bueno, en casi todos de ellos. El cuerpo de Nutty en forma de niño se colgó de ella apartando de un manotazo al soldado de ella-¡Te extrañe mucho!-hablo de forma aniñada haciendo que su rostro preocupado se desfigurara ante la ternura. No tardo a abrazarlo con fuerza mientras chillaba acaramelada. Era tan adorable.

Apretó su mejilla contra la mejilla suave y sonrojada de él. Meciéndolo entre sus brazos, frente. Flippy lo miro con infinito odio, mientras intentaba de todas las formas sacarlo de entre sus brazos. Ella simplemente lo escondió detrás de su cuerpo, como si fuera algo de su propiedad, parecía una pequeña niña egoísta. Luego de hacer una mueca acida, poso su mirada en la mirada calmada de Lumpy.

-Los han secuestrado. Giggles, Cuddles y hasta hace unos días a Petunia- La mirada de Flippy se achico al escuchar aquello. A su espalda Flaky tembló con Nutty entre sus brazos.

Era un hecho, Giggles, fue capturada. Y junto con ella Cuddles y Petunia.

Su cuerpo tembló al sentir como un mueble cercano era destruido frente a sus ojos. Flippy estaba con su puño en alto mientras la madera pesada y rota caía con rapidez al suelo. Ella sintió como el cuerpo de Nutty de desvanecía entre sus brazos, para pasar a ser un joven alto que la tomo con protección mientras la encaminaba hacia donde Lumpy se encontraba.

-Cálmate. No lo dejes salir, Flippy- El demonio mayor rápidamente le hablo al verlo como sus manos tomaban un color tan pálido como las venas teñían de azul oscuro esos puños apretados.

Ella noto una mirada en Nutty que nunca había visto. ¿Temor?. Si, se podría decir que esa mirada tenía temor. Flippy era peligroso, y se lo decía las miradas en la habitación. Pero había dos excepciones, Lumpy y Splendid, no lo miraban con temor, sino con preocupación. Los dos eran los únicos en la sala, que no lo miraban con miedo.

-¿Cómo mierda paso?-hablo roncamente, haciendo que ella lo mirara sorprendida, esa voz era ronca no era la de Flippy. O más bien la del Flippy que ella conoció.

-La primera Senka fue la que se la llevo. Ella junto con sus demonios, ingresaron aquí disfrazados de Cuddles y su Senka.- Flippy aun mantenía su mirada tapada por su boina militar, haciendo que sus ojos sean imposibles de ver para los demás.- Por favor, cálmate.

-¿Calmarme?- pregunto con sarcasmo haciendo que Splendid diera un paso hacia adelante mirándolo con seriedad.

-Sí, cálmate. Mantén tu cabeza fría y no te dejes llevar- hablo nuevamente, dando otros dos pasos hacia atrás.

-¡Ja!-rio con voz ronca mostrando una sonrisa demente. Enferma.- ¡No me hagas reír, estúpido!...-Se llevo sus manos hacia su nuca mientras caía al suelo de rodillas y mostraba una retorcida expresión.

-¡Mierda!-gruño Splendid acercándose hacia él para tomarlo de las muñecas con rudeza-¡No te dejes dominar!-Flaky se mantuvo todo el tiempo detrás de Nutty y Lumpy que hacían una especie de barrera entre ella y el militar. No entendía lo que sucedía, pero aquella sonrisa que tenía en esos momentos Flippy la dejo paralizada ante el miedo- ¡Mantente cuerdo!-escucho que grito Splendid, antes de ser empujado hacia una estatua cercana, rompiéndola en dos.

-¿Qué me mantenga cuerdo?-pregunto burlonamente el causante del ataque haciendo a un lado su boina, dejando ver unos brillantes ojos color dorado- ¡Eso es para estúpido como tú!- grito mientras embozaba una sonrisa sínica y miraba el cuerpo inconsciente del demonio.

-Fliqpy- hablo Lumpy con voz calmada y casi divertida- Tanto tiempo sin verte.- comento sintiendo como las manos temblorosas de la Senka a su espalda se aferraban a su saco oscuro con temor.

Él rio, para luego posar su mirada en la peli roja que lo miraba asustada. Sonrió al verla temblar y soltar varias lágrimas en ellos. Le temía, y eso le encantaba.

-Matare a cada uno de ustedes- sentencio sacando de entre su ropa una cuchilla gruesa y brillosa- Cortare cada piel, y sacare cada órgano de su cuerpo- rio cerrando sus ojos por un momento para apuntar a la peli roja con una sonrisa torcida- Luego cuando sus cuerpos yacen desfallecidos a mi alrededor. Me encargare de cuidar a mi Senka

-No lo harás- Hablo Russell, seguro. Sin poder evitar sentir temor al ver esa mirada color miel posarse en él.

-Ja, parece ser que tu ojo no se ha recuperado- comento burlón, haciendo que él frunza el ceño- Si, bien el inútil, ponía resistencia, pude haber salido cuando se me ha dado gana-perezosamente se sentó en su sofá cruzando sus tobillos, mientras hacía danzar aquella hoja afilada entres sus dedos.- Pero yo quería salir cuando la diversión comenzara. ¡Y qué mejor momento que este!-Abrió sus brazos a los lados mientras miraba burlón a los dos demonios mayores.

-¿Qué es lo que quieres Flipqy?-pregunto Lumpy mirándolo con tranquilidad. Él, a cambio, de Russell no sentía temor ante ese poder abrazador que liberaba levemente para que la Senka no lo sintiera. Era poderoso, de una manera tal que los incomodaba.

-Nada, simplemente ver el espectáculo- La mirada dorada se poso en la humana, y sonrió de lado- Y, por supuesto, proteger a mi Senka.- Esas palabras, fueron dichas con tanto sarcasmo y burla. Que ella, sintió su pecho arder.

¿Ese era su guardián?. Deseaba haber escuchado a Petunia, haber escuchado esa frase completa cuando le había comenzado a hablar de Flippy. Pero ella ahora no estaba, ni Giggles, ni Cuddles. Ninguno de los tres estaba.

-Pienso prestar mi poder para que busquen a esas dos otras Senkas- hablo riendo macabramente, mientras miraba de reojo a el demonio inconsciente rodeado de escombros- Si piensan sacarlas del lugar en donde se encuentra, ese estúpido de ahí. No les servirá de nada- Apunto con su arma hacia a un lado.

-¿Tu sabes quién es el que está detrás de todo esto?-pregunto Russell atónito. Él y Lumpy, eran los únicos en la sala que se atrevían a hablarle, ya que tanto Nutty como Toothy guardaban silencio.

-Claro que si-rio de una manera espeluznante. Lumpy simplemente lo miro con atención, ese demonio era inteligente, y con una destreza admirable a la hora de mover gente. Pero lo que más a de destaca en él, era su poder de manipular.- También conozco quien podría serte de ayuda para entrar y salir con facilidad.

-¿Quién?-él apunto con arrogancia el cuerpo del demonio inconsciente- ¿Handy?

-Sus escamas negras son capaces de crear mucha cantidad de fuego y con él quemar gran cantidad territorio. ¿Verdad?-

-Y eso que…Gran parte del territorio del infierno, está quemado por causa natural- hablo Toothy ganando que un plumón de oro clavara la tela de su traje en la pared. Miro horrorizado como la mirada del demonio se posaba en él.

-Su fuego es muy característico, muy diferente al del infierno- Se tomo unos minutos para tomar una de esas esferas luminosas que reposaban sobre un estante. La metió a su boca y la trago con goce- ¡Que delicia, hace mucho que no comía un alma tan vieja!-se sobo el estomago antes de continuar- Su fuego quema todo lo que toca. Una sola llama de él y quedas con una quemadura eterna.

-Piensas usarlo como distracción…-hablo Lumpy tragando un poco de vino que se encontraba en su copa.

-Exacto. Cuando vean la magnitud del poder efectuado, creerán que es un ataque enemigo. Mandaran a una gran parte de su ejército para enfrentarse a los intrusos, dejando el castillo y a las Senka casi sin protección.

-Dime el nombre del que quien está detrás de todos esto- pidió Russell ajustando su garfio con seguridad.

-Con gusto…-hablo burlón mostrando una sonrisa salida en sus fracciones- El que está detrás de todo esto no es nada más ni nada menos, que Mole…El Señor del territorio Este.

Russell y Lumpy abrieron sus ojos exaltados. Ese nombre no les era indiferente, ni mucho menos desconocido. La duda llego a ellos al verlo estirarse un poco, y levantarse con arrogancia.

Mole, era uno de sus aliados, o mejor dicho, fue uno de sus aliados. Por lo general lo que esa faceta de Flippy decía, era cierto cien por ciento cierto. A ese demonio no le gustaba especular y decir sus teorías, hasta que no estuviera en su totalidad en lo correcto no decía nada a un tercero.

-Él es nuestro aliado. No puede ser que él dominara a la primer Senka a la perfección…- especulo Russell dando una mirada furtiva a la humana bajo la protección de los cuerpos de Lumpy y Nutty.

-¿Quién fue el que la encontró?-Pregunto mirándolo como si fuera un estúpido. Alguien capaz de no poder ver lo inevitable.

-Fue él…-murmuro bajo, levemente impotente, ante notar su error.

-Que te hace pensar que sería tan estúpido como para no adueñarse de ella apenas la vio nacer. Además…no descarto la teoría de que alguien más lo esté ayudando, para controlarla-

-¿Alguien más?-

-Un tercero, capaz de poder controlar tanto la mente de la humana como la de los dos demonios que la acompañan.

-Pero el acuerdo acordado entre nosotros fue que la Senka quedara en el centro de los cuatro territorios, para así mantenerla protegida por los cuatro lugares.- Comento Lumpy dando otro sorbo a su copa con tranquilidad. Su postura era despreocupada, y se podía ver la calma en su mirada zafiro.

-¿Qué me dices del Señor del Sur?. ¿Él está enterado de todo esto?- Flipqy lo miro con una clara expresión molesta.

-¿Acaso yo soy el que ha estado dominando por siglos un reino en el que no sé lo que sucede con los territorios vecinos?-hablo con burla relamiéndose sus labios mostrando de paso unos dientes filosos, mortales- Si con solo estar enterado de lo que sabe el inútil de Flippy, he podido sacar esas conclusiones. Imagínate si estuviera en tu lugar, amigo- aquel titulo, fue dicho con tanto sarcasmo que casi hizo que su tono de voz se volviera áspero y algo gangoso.

-Estas al tanto de la rivalidad que siempre existió entre Mole y Rat, no es así- afirmo Lumpy sonriéndole levemente, haciendo que el demonio de ojos dorados lo mirara con seriedad- Lo que dices tiene buena base para sostenerlo. Mole siempre quiso destruir a Rat, y con él hacerse dueño de las tierras del mismo- Flipqy sonrió de una manera tan espeluznante que hizo que la humana y los demonios lo miraran con cierta alerta.

-Y que mejor poder, que tener a tres Senkas de tu lado- concluyo mirando furtivamente a la peli roja a lo lejos. – Les brindare mi ayuda, siempre y cuando lo necesiten. – nombro nuevamente mirando con una sonrisa miro el techo alto de aquel castillo- Pero no pienso arriesgar mi trasero y el de mi Senka, por ir tras esas humanas olorosas- comento seguido de una risa descoordinada y ronca saliendo de su garganta.

-¿En verdad piensa proteger a Flaky?- pregunto Nutty mirándolo con el ceño fruncido. Era temerario, pero esa ocasión no era para probar su valor, ese demonio podría matarlo sin ni siquiera mover sus manos.

La mirada dorada de él paso de él a la mujer a su espalda. Sonrió de una manera extraña mientras reía con demencia.

-Es mi Senka. Y no permitiré que mugrosos como tú, se le acerquen- Antes de que Nutty pudiera comprender esas palabras, un dolor agudo llego a sus costillas, mientras sentía un mueble cercano golpear su rostro con fuerza. Adolorido, vio como ese demonio se acercaba a la humana y la tomaba de la barbillas con cierta rudeza.

-Buenas tardes Senka, mi nombre es Flipqy. Yo soy su guardián- se presento haciendo que sus dientes filosos brillaran ante la sonrisa amplia que le mostraba. Ella se paralizo en su lugar, ante el miedo. Esos ojos color dorado, con un toque amarillo cerca de las pupilas, le causaba miedo.

Pero esos labios fríos que se pagaron a los suyos, fueron los que le robaron el aliento hasta el punto de jadear entre el beso posesivo, al que era expuesta. El gusto metálico rodeo su sistema gustativo, mientras los dientes blancos de él desgarraban la piel suave de sus labios. Ese beso era muy diferente al que una vez el demonio le había robado.

El demonio frente a ella, no era el demonio que ella conocía. Ese demonio era completamente distinto.

Lo miro esos ojos, intensos, peligrosos. Antes de que el cuerpo del peli verde callera entre sus brazos adolorido. Su fuerza no fue lo suficiente para sostener su cuerpo, por lo que cayó al suelo con él encima de ella, gimiendo herido. Mientras sostenía su cabeza con sus manos con fuerza, a punto de hacérsela sangrar con sus uñas.

-Flippy…-llamo en un jadeo ahogado por las lágrimas de temor en sus mejillas. Él elevo su mirada hacia ella asustado.

Y ella lo supo. Él era Flippy, ese iris color verde no le podían mentir. Tenía temor, y la miraba como si estuviera apenado ante sus actos. Con miedo, desfigurando su expresión despreocupada y seria.

-¿Q-qué he hecho?-pregunto con su voz temblorosa mirándola con sus ojos a punto de salirse de sus orbitas. Ella ignoro la voz de los demás demonios de la sala, que le gritaran que se alejara. Rodeo ese cuello con fuerza, con temor a perderlo.

Con temor a que nuevamente sus ojos cambien de color, y que sus dientes perfectos se desfiguraran ante una sonrisa macabra y sádica.

Sintió los brazos de él rodearla con fuerza, a punto de dejarla sin aire. Pero no le importo, no le importo si moría asfixiada entre sus brazos, se aferro a él con toda la fuerza que le permitía su débil cuerpo de humana. Lo necesitaba, para saber si en verdad era él. Si en verdad era su Flippy.

Y si, era suyo. Su demonio, era ese peli verde de mirada calmada y juguetona, algo malhumorado pero con una preocupación por los que apreciaba envidiable. Lloro entre sus brazos aspirando con fuerza su olor a mentas intenso, penetrante. Calmando el latido agudo que le brindaba su corazón en ese momento.


.

-¡Ahhhh!- El grito se escucho contra el hielo frio, al sacar la ultima parte de piel que quedaba en ese costal de carne. La mujer a su lado acomodo bien ese cuerpo sobre el suelo, para así dibujar un trazo intenso sobre el abdomen, cortando lentamente aquellos ligamentos que eran estirados con fuerza ante la tensión que tenía ese cuerpo. Sus ojos azabaches, tanto los suyos como los de su hermana, brillaban de forma única, al cortar esos músculos expuestos.

La sangre bañaba la nieve a sus lados, tiñéndola de un escarlata un tanto oscuro ante la abundancia de la misma, cuando él saco su mano del estomago cálido de ese demonio, rio en una carcajada seca, admirando su obra maestra. La piel morena había sido extirpada caseramente por sus uñas filosas, dejando completamente únicamente ese rostro agonizante.

No era para menos su agonía, tanto sus intestinos, como parte de sus pulmones asomaban por debajo de esos huecos en sus musculo que su hermana, cortésmente había hecho en él. Cada fibra muscular de ese demonio estaba en completa disposición para ser cortada. Paseo una de sus uñas por esos tendones tensos, cortándolos uno por uno, escuchando con placer los gritos lastimeros de su víctima.

-E-eres…un…estúpido…Tigre- con sangre saliendo por la comisura de sus labios, esa escoria se atrevía a dirigirse a su señor con ese tono tan patéticamente forzado.

-¿Por qué soy un estúpido, Señor del Sur?- su señor, le hablo a ese demonios como si le estuviera hablando a un niño pequeño. Humillándolo en cada palabra, no pudo evitar sonreír al ver como ese cuerpo en el suelo, a quien su hermana sostenía con fuerza esa larga cabellera negra, intentaba de alguna forma salvar su dignidad.

-M-manipular…¡Cof!¡Cof!- una tos tosca hizo que más sangre saliera de esos sabios resecos- A-al idiota de Mole…No te servirá de nada…- Su General bajo una rodilla al suelo admirando su rostro desfigurado con una sonrisa victoriosa.

-¿Por qué no me servirá de nada, Señor del Sur?- Volvió a preguntar con el mismo tono sarcástico, haciendo de su estúpida última palabra, un chiste sonoro.

Una sonrisa altanera, como confiada rodeo los labios de ese asqueroso demonio.

-L-lumpy…y R-russell…Tienen ciertas armas que ni tu podrido ejercito, ni el asqueroso de Mole tiene…-La sonrisa de su Señor, se hizo una gran mueca de pura diversión, mientras aquel ojo rojo de metal, brillaba con fuerza sobre aquel escenario repleto de nieve y hielo.

-¿Sabía que tengo en mi poder tres Senkas, Señor del Sur?- Los ojos oscuros de ese patético demonio, se abrieron en su totalidad, al escuchar aquello. Se le hizo gracia, y el deseo incontrolable de arrancárselos para jugar con ellos en su aburrimiento, le llego.

Una risa ronca algo nasal, salió de la garganta de su General, mientras se giraba hacia él y su hermana. Dando una leve señal con su mano sin parar de reír como un loco ganador. Como si fueran dos niños pequeños a los que le acaban de comprar un nuevo juguete ellos se inclinaron para terminar su trabajo.

Su hermana sostuvo la cabeza de ese sujeto con fuerza, mientras una sonrisa retorcida se dibujaba en el rostro de ambos.

Arranco esa cabeza, haciéndola rodar hasta los pies de su señor. Su hermana lanzo el cuerpo decapitado hacia un lado mientras limpiaba la sangre ajena de su mejilla de niña con el dorso de su mano. Posándose a su par miro al general infernal, frente a ellos que sonreía con burla mientras admiraba la cabeza de ese demonio, con un tanto de orgullo, como si fuese un trofeo que colgaría en la pared de su sala. O en la copa de su trono si se permitía el diseño de la habitación.

Acomodo su chaqueta negra sin mangas, su torso trabajado se hizo notar por entre la tela. Sus botas militares rechinaron contra el hielo por donde caminaban a medida que se posaban a la espalda de su señor. Su hermana, en cambio, acomodo su abultado y corto vestido negro.

Imitándolo con una sonrisa infantil en su rostro adulto.

-Siempre fuiste una rata asquerosa, Rat- escucharon que su amo le susurraba a esa cabeza desfigurada ante el dolor, eternizando en sus rasgos la tortura por la que había pasado.

-Señor…¿Cuál es la siguiente orden?-Hablo un soldado que emergió entre la multitud de copias exactas, de manera mecánica y casi robótica.

Él poso sus ojos negros en él con desinterés, si no fuera porque él y su hermana se habían entretenido matando alguno de esos demonios.

Pensarían que eran robots, coordinados para obedecer. La imponente figura a su espalda golpeo la suela de su bota alta contra el suelo, llamando la atención. Su hermana y él, posaron sus miradas oscuras en sus brazos extendidos con júbilo.

-¡A gobernar este territorio se ha dicho!- grito entremedio de una carcajada burlona y ronca. Siglos de consumo de tabaco y porquerías incrustadas en su garganta, habían dejado secuelas en su voz, haciéndola sonar rasposa. Como si rasgara la piel con tal solo pronunciar una palabra fría.

-¡Como ordene, Señor Tigre!-Gritaron a coro esos demonios, comenzando a avanzar hacia los extensos territorios congelados, de ese lugar.

La nieve y el hielo, no eran problemas para ellos. Su piel no reaccionaba contra el frio o el calor.

Una vez que se quedaron a solas la mirada rojiza de ese demonio se posos en ellos, sonriéndole de forma fraternal.

-Bien, trajo mis niños- murmuro tomando del cabello a esa cabeza, mientras avanzaba a paso firme y seguro hasta el castillo a lo lejos. Su hermana tomo su mano con fuerza, mientras avanzaba a su par riendo como una niña pequeña, él gruño por lo bajo dándole un manotazo.

Pese a notar su golpe, ella aun continuo sonriendo mientras miraba a las miradas asustadas de los demonios que yacían a sus lados.

Los veían, con cierta resignación y temor. Ellos eran los nuevos dueños del territorio del Sur, no era para menos que le temieran después de ver como solo él y su hermana abrían en dos a uno de los sujetos más poderosos del infierno.

-Ant- llamo su hermana sin apartar su mirada mortal de esos demonios temerosos. Se detuvo en seco posando su mirada en uno de los demonios cerca de la puerta del palacio.

-¿Qué?-hablo él con mala gana, cruzando sus brazos a la altura de su pecho, deteniéndose en seco a la par. Miro a ese demonio amenazadoramente, era un debilucho. De compostura alta y delgada, figura escuálida, mirada escondida tras unas gafas gigantes. Temblaba como un pollo que estaban a punto de decapitar, y sudaba frio cuando su hermana dio un paso hacia él curiosa. Era patético, simplemente patético.

-Nada, no es nada- dijo rápidamente volviendo su mirada hacia el frente para continuar dando saltitos cual infante alegre.

Él poso su mirada en la espalda de ella, antes de volver a posarla en ese debilucho. Para su sorpresa, el lugar donde segundos antes estaba ese imbécil, en su lugar se encontraba un demonio con cabeza de cabra que lo hizo mostrar una mueca de desagrado. Los demonios que tenían forma de animales o forma grotesca, le daban asco. Pero sobre todo, le daban unas intensas ganas de reventar sus intestinos y colgarlos con ellos.

Asqueado ante la imagen grotesca de ese demonio alcanzo a su hermana con rapidez metiendo sus manos en sus bolsillos cálidos. Debían alcanzar a su señor.


Lamento profundamente la gran demora que he tenido. :C...(Tengo que agradecer, que no saben donde vivo) Sino me matarían dolorosamente, :)

Fuera de ello, aquí esta el capitulo de la semana. Intentare, por todo los medios posibles, subir el próximo entre el domingo y el lunes, pero no prometo nada. :(

El siguiente capitulo esta listo. Pero como a mi me gusta mimarlos mucho, estoy arreglándolo bien, para que este presentable.

Muchas gracias a aquellos, que se toman el tiempo de leer la historia y de comentar :D...Entre ellos agradezco infinitamente a: Sukima Moe (alias: Sukima-Chan XD), Shinami 69, Luna Paola Black, Kuro - Neko- Angel, Shinobubyako, zitzi 333, V- yume 2 xx.

Gracias por su apoyo, y su paciencia C:

En cuanto a:

Guest: Mi respuesta para ti es un rotundo y calmado: ¡SIII! Abra celos y otras cositas jeje ¬W¬. Muchas gracias por comentar, :D

¡MUCHAS GRACIAS POR LEER! C:

¿Reviews? ¡Son gratis! $^$