Cita Trece – Lepidopterrador
Cheerilee desaceleró por un momento, quedándose detrás del masivo Pegaso, y luego trotando a su lado izquierdo al pasar. Ella había estado caminando a su sombra durante varios minutos, y ella había empezado a tener frío. A medida que el sol la calentó de nuevo, ella volvió su cara hacia él, suspirando felizmente.
"Así que... trabajas en el gimnasio", dijo ella, aporreando su cerebro buscando algún tema de conversación que involucrase al semental. Hasta el momento, Snowflake no había demostrado ser un gran conversador. "¿Cómo es?"
"¿Eh?", Dijo el semental, su cara se arrugo mientras procesaba lentamente la pregunta.
"¿Te gusta trabajar allí?", Preguntó Cheerilee lentamente, pronunciando cada palabra con cuidado.
"¡YEAH!"
Cheerilee se estremeció, bajando sus orejas ante el volumen de su grito.
"Bueno, eso es bueno", dijo, escudriñando el camino boscoso por cualquier cosa que pudiera provocar algún tipo de diálogo entre ellos dos. "Um, todos los ponis deberían tener un trabajo que les guste." Terminó, forzando una frescura en su voz que ella normalmente solo reservaba para los potrillos.
"¡YEAH!", Respondió, alzando su pezuña en el aire.
"¿Podrías bajar el volumen un poco?", Preguntó Cheerilee, haciendo una mueca. "Eh" y "YEAH" eran casi todo lo que este semental parecía decir, y su grito constante era como una púa de metal clavándose en sus huesos.
El semental de repente se puso de pie con sus patas traseras, dando un paso adelante y flexionando sus impresionantes músculos hasta que estos amenazaban con estallar de su piel. "¡YEAH!", Gritó a los cielos. "Quiero decir, está bien", dijo, mientras Cheerilee se tapaba los oídos con sus pezuñas.
¡Oh, gracias a Celestia! ¡Él puede hablar! Cheerilee pensó, masajeando su sien. Estamos haciendo progresos.
Snowflake se detuvo bruscamente, sus ojos lentamente viajaban de izquierda a derecha y viceversa. "El... gimnasio", murmuró. Cuando Cheerilee abrió la boca para preguntar si todo estaba bien, él levantó su pezuña para hacerla callar, con su ceño fruncido de la profunda concentración. "Cuando pienso en el gimnasio, pienso en..."
Cheerilee saltó al verlo saltar en el aire, sus diminutas alas eran borrosas ya que de alguna manera lograban transportar su corpulencia desde el suelo. "Um... espera un poco, ¿de acuerdo?", Dijo mientras se posó en una rama muy por encima de su cabeza. La cual gemía bajo su considerable peso.
"Que estas ha-"
"Me olvidé... de algo..." le dijo hacia abajo. Ocultos por las hojas, ella no podía ver qué era exactamente lo que estaba haciendo, pero él estaba haciendo un alboroto bastante grande. Varias ardillas y pájaros pequeños huyeron mientras las ramas se quebraban.
Queridas Hermanas, ¡¿y ahora qué?! Pensó Cheerilee, frotándose las sienes con más vigor.
"OK, lo siento", dijo, cayendo varias yardas antes de que sus alas de alguna manera lograran frenar su descenso. "Lo siento, sólo necesitaba... um..." Aterrizando, miró de un lado al otro, mordiéndose el labio.
Cheerilee tosió al ser rodeada de una nube de dulzura empalagosa. Dando un paso atrás, tomó unas cuantas bocanadas profundas.
"Uh...", dijo Snowflake, su rostro enrojeciéndose rápidamente.
"¿Acabas de... bañarte en colonia?", Dijo Cheerilee, estirando su cuello para tomar otra bocanada. El enorme semental apestaba a frutas maduras y flores silvestres tropicales. La maestra luchó para no estallar en carcajadas al ver como una mariposa se posó en su nariz.
"Bueno, yo... um" dijo Snowflake, soplando la mariposa de nuevo en el aire. "Bueno, es que sudo... mucho, y cuando mencionaste lo del gimnasio, empecé a pensar-" Snowflake se detuvo abruptamente cuando la mariposa se posó en su oreja y luego comenzó a arrastrarse por su cara.
Con los ojos cruzados, vio como caminaba entre ellos antes de sacudir la cabeza vigorosamente para espantarla. "De todos modos", continuó ruborizándose, "Yo solo-"
El semental emitió un gruñido cuando varias mariposas más se posaron en él, arrastrándose a través de su pelaje y lo saboreaban con sus largas lenguas pegajosas. Cheerilee dio unos cuantos pasos hacia atrás mientras él se sacudía como un perro. Las mariposas volaron en el aire brevemente antes de aterrizar en él de nuevo.
"Snowflake, ¿que era esa cosa?" Cheerilee dijo mientras varias docenas de mariposas revoloteaban desde los árboles hacia ellos.
"¡No lo sé!", Respondió, elevándose en el aire mientras las mariposas intentaban aterrizar en él de nuevo. "Sólo algo que ordene. ¡La revista decía que tenía PHERO-algo que hacia que ponis como tú!" Él hizo una mueca, torciéndose y agitándose por encima de Cheerilee cuando un segundo grupo de mariposas llegó y aterrizó sobre él.
"¡Bueno, deja de entrar en pánico!" Cheerilee le gritó mientras trotaba hacia atrás y adelante. "Son sólo mariposas."
"¡No!" Gritó. "¡Me están lamiendo, y tienen pies extraños que son pegajosos o algo!" girando rápidamente, Snowflake arrojó lejos los insectos de él. Segundos después estos re convergieron, cubriendo casi la mitad de su cuerpo en un enjambre multicolor. "¡Se sienten tan escalofriantes!"
Se ve como un mosaico viviente, pensó Cheerilee, tratando de pensaren algo que pudiera ayudar al pobre semental. Ella hizo una mueca mientras más mariposas comenzaron a filtrarse a través de las hojas y se espacian por encima de ellos. Alrededor de Cheerilee, mariposas de todas las formas y tamaños estaban llegando en números cada vez mayores.
"¡Quítamelas! ¡Quítamelas!" Gritó el semental, cayendo al suelo y rodando. Mientras intentaba aplastar a los insectos, estos se elevaban, aterrizando de nuevo inmediatamente cuando se detenía.
"¡Snowflake, cálmate!" Gritó Cheerilee, corriendo hacia él. Ella barrio su pata a través del mar de insectos, pero o se arrastraban hacia un lado o se elevaban en el aire. Y un instante después, reclamaban nuevamente la zona. "Sólo mantén la calma. ¡No pueden hacerte daño!"
"¡Están en mis oídos!", Gritó, girando la cabeza con violencia. "¡Ellas están trepando por mi nariz!"
"¡Shuu! ¡Fuera de aquí!", gritó Cheerilee, saltando a través del aire y agitando sus cascos en la vasta nube de insectos, surtiendo poco efecto. "¡Snowflake, creo que vas a tener que correr!" Cheerilee suspiró, dándose cuenta de la inutilidad de esa sugerencia tan pronto como la dijo.
En el camino delante de ella, el Pegaso se sentó, frotándose la cara en un intento de obtener algún tipo de respiro del enjambre de mariposas. Se había librado de ellas el tiempo suficiente como para tomar un respiro antes de que volvieran a aterrizar de nuevo, ahora con tres niveles de profundidad.
¡Ya ni siquiera puedo verlo! Pensó, respirando en jadeos desiguales cuando el pánico comenzó a invadirla. ¡Él está en un problema de verdad! Cheerilee se movió en varias direcciones diferentes, antes de que finalmente se detuvo en la que pensó que sería la ruta más rápida a la ciudad. "¡S-Solo aguanta un poco!", Exclamó. "Yo voy a conseguir..."
Sus palabras se perdieron a medida que la bola de mariposas comenzó a levantar lentamente desde el suelo. Batiendo al unísono, ya estaban varias yardas en el aire antes de que llegara la profesora. Saltando, trató de agarrar donde una pata podría estar, pero lo que agarro fue nada más que un casco lleno de delicados, insectos multicolores. Mientras miraba la enorme nube de mariposas ascender, ella inconscientemente alzo su casco, permitiendo que la última de las mariposas se uniera al enjambre.
"¡¿En serio?!", les gritó. "¡¿Cómo siquiera se supone que reporte algo como esto?!"
