13-Kimeramon y la debilidad de Davis.
Narrador: T.K
Habían pasado muchas cosas desde que Erika se había ido pero yo como buen "hermano postizo" como ella me había comenzado a llamar, le contaba todo o casi todo lo que pasaba.
"Hermanita postiza, aquí todo va regular estamos en el Digimundo de acampada buscando la fortaleza de Digimon emperador. Tranquila, si la encontramos te avisaremos.
P.D.: vigila más a tu Davis porque me tiene arto de fingir ir detrás de Kari, no es que tenga celos es solo que no me gustaría que el te dañase"
Este mensaje se lo mande por D3, cuando llegamos al Digimundo y ella me contesto con otro pero cuando de verdad encontramos la fortaleza y entramos Codi y yo no le dije nada. No quería tenerla preocupada y mucho menos sacarla de su picnic familiar y menos para luchar contra su primo. Yo más que nadie no quería estropear su picnic familiar, era el único del grupo que sabia de sus problemas familiares, talvez ella confiase en mí porque yo tenía una familia dividida mi padre y mi hermano por un lado y mi madre y yo por otro. Erika tenía miedo de que a sus padres les pasara lo mismo porque nunca estaban juntos y esas pocas veces discutían según ella por su culpa.
Cuando estábamos dentro me llego un mensaje de ella que decía:
"T.K voy a ir me da igual que no me tenga que preocupar, se que lo que querías era que no faltase a mi picnic familiar pero… se ha suspendido. A mi madre la necesitaban en su trabajo, así que voy a ir con vosotros a patearle el culo a Digimon Emperador.
P.D. Me da igual lo que me digas o me escribas en menos de cinco minutos me vais a tener allí, y por Davis no te preocupes que a dar celos podemos jugar todos."
Cerré el mensaje y levante la vista hacia una especie de ventana, allí estaba en ese torbellino negro justo en el centro ese maldito de Devimon, sentí una furia incontrolable y mire de soslayo a Patamon que estaba petrificado a mi lado.
- ese idiota de Digimon emperador ¿Qué pretende? – ese estupido había llegado a colocarse enfrente de Devimon y lo estaba absorbiendo. Me puse a recordar como Angemon había dado su vida la primera vez que Digievoluciono para sellar el poder maligno de Devimon y ahora este perverso, niñato creído iba a liberarlo. "En ese momento desee desesperadamente que el tiempo diera marcha atrás. Pero el tiempo nunca marcha hacia atrás, nos guste o no tenemos que afrontar la realidad. Estaba tan desesperado que no deje de maldecir el destino. ¡Y tu, sin saber nada…" –… sin comprender nada! – Dije arrancándome el gorro de la cabeza y estrujándolo fuertemente - ¿Pero como te atreves? – tire el gorro con furia hacia el suelo, iba a ir a darle una paliza a esa escoria, me daba igual que fuera el primo de mi mejor amiga me las iba a pagar.
- uuumm, ¡T.K! – me llamo Codi preocupado pero yo le ignore.
- Ya es suficiente no puedo dejarlo así – dije girándome y dándole la espalda a Codi. - ¡Tengo que resolverlo! – estaba cegado por el odio y todo a mi alrededor había desaparecido, me invadía el deseo de acabar con ese mal nacido de una vez y para siempre.
- ¿Adonde vas? – me grito Codi asustado y muy preocupado.
- T.K espérame – grito Patamon volando hacia mi.
Nos dirigimos hacia delante sin mirar atrás, iba a matarlo, "Espero que me perdones, Erika" pensé fugazmente. Pero ni ella ni Kari podrían detenerme, ni siquiera mi hermano me hubiese podido calmar en ese momento.
Narradora: Erika
T.K no me había respondido y eso me preocupaba. Fui a mi ordenador lo encendí y me dispuse a entrar con Demikikamon cuando aparecieron Tomas y Monymon.
- nosotros también vamos – dijo mi hermano tajante. – Etemon podría servir de gran ayuda si se diese el caso.
- No, Nano esta no es tu lucha – dije preparándome para entrar al mundo Digimon.
- Claro que es mi lucha – dijo muy enfadado – Ya no soy tu Nano, ahora también puedo luchar para recuperar al primo Ken. – dijo cogiéndome de la mano. – No estas sola hermana, nosotros y tus amigos estamos contigo. – en sus ojos vi la misma chispa de vida que tenia Osamu cuando tenia su edad.
- Tomas pero yo… - dije con la voz apagada – no quiero que te hagan daño. Podrías morir, T.K me contó que cuando ellos lucharon contra los cuatro amos oscuros y los demás casi mueren.
- Pero no lo hicieron – dijo serio. – y yo tampoco pienso morir. Además he de volverte a repetir que tengo a Monymon para protegerme, todo ira bien.
- esta bien – dije aun sin estar convencida pero te quedaras con Codi y le harás caso en todo. – dije preparada para irme con Tomas. - ¡ADELANTE NIÑOS ELEGIDOS!
Cuando aterrizamos estábamos en una playa en la cual había una fila de torres negras que se adentraban en el mar. Mar adentro había un gran torbellino negro y volando sobre el estaban Pegasusmon y T.K, detrás mío venían corriendo Kari y Yolei aun sin haber hecho la Armodigievolución.
- ¿Tomas puedes hacer que Monymon Digievolucione? – pregunte y mi hermano me respondió negando con la cabeza. - ¿te acuerdas de cómo se hablaba el Japonés? – asintió y yo le bese en la mejilla. – ¿Si te dejo aquí con Davis me seguirás? – Asintió otra vez – pues entonces agarrate fuerte. – Dije y se sorprendió - ¡Digihuevo evolución!
KIKAMON ARMODIEVOLUCIONA EN… TAKANMON DEL FILO DE LA IMAGINACION.
- Vamos, Nano y Monymon subir – dije cogiendo a mi hermano del brazo – y agarraros fuerte. – volví a decir para que me hicieran caso. – Takanmon al torbellino T.K y Pegasusmon se han metido allí.
- Erika, creo que oigo los pensamientos de T.K y Codi cerca de aquí. – dijo mientras volábamos al lado de un pequeño agujero en la base de la fortaleza. - ¡no miréis el abismo! – dijo muy nerviosa Takanmon. – podría tragaros y allí están todos los datos de los Digimons malvados y oscuros. – a pesar de sus advertencias mire y vi un Digimon oscuro que al verme sonrió maléficamente, era Devimon el primer digimon oscuro contra el cual los Digielegidos habían luchado. - ¡No lo mires! – me ordeno Takanmon leyendo mis pensamientos. – Recuerda que Angemon murió una vez para sellarlo.
Dijo mientras nos metíamos por el agujero de la fortaleza. Al entrar Takanmon volvió a transformarse en Kikamon y seguimos andando hasta encontrar a Digmon, Tentomon y Codi liberando a los Digimons apresados por Digimon emperador. Codi era muy pequeño como mi hermano pero aun así ellos poseían habilidades como un sentido de la justicia y distinción del bien y el mal que yo envidiaba, sanamente pero lo envidiaba; a mi me costaba distinguir entre el bien y el mal.
- Tomas, quédate aquí con Codi – le dije hablando ya en Japonés, dado que mi madre era medio japonesa; mi madre era hermanastra de la madre de Ken por lo que en teoría Ken y yo éramos solo familia de hecho pero yo lo quería como si fuese parte de mi corazón. "La familia son todas aquellas personas con las que te consideras en tu hogar" decía mi difunto amigo Rubén. – yo voy a ir a buscar a T.K, mi hermanito postizo seguro que se ha metido en algún lío. – dije intentando sonar divertida para que los pequeños hombrecitos no se asustasen. – Volveremos en seguida.
- Erika, ten cuidado T.K tiene un ataque de furia – dijo Kikamon sobrecogida – sus pensamientos cambiaron de pronto al ver a Devimon. Quiere matar a Ken, y quiere que le perdones por lo que va a hacer.
- ¿Pues a que esperamos? – dije empezando a correr. - ¡Date prisa si los ataques de furia de T.K son como los míos es mejor apresurarse! – dije ya algo lejos de Tomas, Codi y los demás pero con Kikamon muy pegada a mi.
Corrimos por aquellos pasadizos que parecían ser un laberinto. No encontrábamos ni a T.K ni a Patamon y yo empezaba a preocuparme, pero no paraba de pensar en porque Devimon me había sonreído, no lo entendía yo era una Digielegida y se supone que el querría vengarse de los niños elegidos por mandarlo allí.
- "Tu eres superior a ellos" – me dijo una voz oscura en mi cabeza bloqueándome por completo y haciendo que me parara en seco – "Tu guiaras a Kimeramon y a la oscuridad hacia el poder y la victoria sobre y bien" – esos pensamientos que no eran ni míos ni de Kikamon me impedían contactar mentalmente con mi compañera que había comenzado a llamarme a gritos con lagrimas resbalándole por debajo del antifaz. – "ella no es lo suficientemente fuerte para ti. Erika, tu eres la legitima Emperatriz del mundo Digimon, su regidora eterna eso es lo que significa tu nombre, pues cumple con tu deber" – eso me asusto y desperté de mi ensimismamiento.
- hay que tener mucho valor – oí la voz del emperador por el pasillo. No sabia si me hablaba a mi – nunca pensé que alguien se atrevería a entrar en la fortaleza de Digimon Emperador el que controla la oscuridad – no se porque pero en mi cara se dibujo una sonrisa arrogante y corrí hacia la voz. Alguien se rió y Ken se enfado. - ¿¡De que te ríes!?
- oye ichijouji – dijo muy serio T.K - ¿Cuánto tiempo llevas jugando a conquistar el mundo? – no parecía T.K su voz era macabra como… la mía cuando me convertía en la emperatriz Digimon. - ¿te diviertes? Sea como sea sobre ese poder de la oscuridad del que as estado hablando no tienes ni idea ¿verdad? – dijo T.K aun más macabro y desafiante. Yo había llegado a la esquina que estaba detrás de Ken no sabia como pero había ido por un camino distinto al de T.K – deberías crecer un poco. – me recordó a Osamu y me prepare para entrar pero algo me detuvo - Casi matas a tu prima por ser un niño tonto y malcriado.
- ¡eres escoria, escoria! – dijo recordándome a mi después del funeral de Osamu. – ¡escoria, escoria, escoria!
FLASHBACK
Era ya de noche y yo lloraba mientras Ken miraba con la vista perdida por la ventana, desde que había llegado no me había hablado, ni dado un abrazo como hacia siempre, ni siquiera me miraba a los ojos y me esquivaba todo el tiempo.
- Erika – dijo muy serio - ¿Por qué lloras por Osamu? – dijo frío y yo me asuste, ese no era el Ken que yo conocía. – después de todo lo que nos hizo le lloras, ¿Por qué?
- No te entiendo – dije algo molesta levantándome y yendo a ponerle la mano sobre el hombro. – Hablas como si hubieras querido que esto pasara. – vi su reflejo en el cristal, Ken sonreía, como ahora lo hacia siendo Digimon Emperador de una manera arrogante, despreciable y con aires de superioridad.
- yo desee que Osamu muriera – dijo triunfal, y yo aparte mi mano y retrocedí. – el era un estorbo, nosotros somos mucho mejores que el y nadie nos prestaba atención pero ahora… - le abofetee
- ¡eres escoria! – Le grite llena de rabia y furia - ¡eres igual que esa puta escoria que lo mato y se fue a la fuga! – dije lanzándome sobre el para pegarle, pero apareció mi tía Tomoko y me llevó fuera.
FIN DEL FLASHBACK
- Vaya, ¿es todo lo que sabes decir? – lo papeles se habían cambiado ahora T.K parecía el malvado arrogante y Ken el chico desesperado aunque T.K nunca se desesperaba para algo tenia el emblema de la esperanza.
- ¡Cállate idiota! – dijo golpeándolo con el látigo pero T.K ni se inmutó, no se movió. Yo estaba asustada la oscuridad me rodeaba, no sabia si T.K era el bueno o el malo. Mientras yo estaba confusa T.K se toco la herida causada al lado de su oído izquierdo y miro la sangre de su mano con cara de decepción y enfado.
- Así que primero insultas y luego usas la violencia ¿no? – dijo mirando su mano con cara de arrogancia y superioridad.
- No es verdad – dijo Ken sorprendido y algo menguado en ego y furia.
- ¿no lo es? ¿En serio? – dijo T.K como si Ken fuera el más mentiroso del mundo. – Bueno en realidad no me importa, nada, - dijo aburrido o eso aparentaba – dime ¿ya as terminado? – Ken lo miro con miedo, no lo vi pero por la forma que había adoptado tenia algo de temor. – Bueno entonces – dijo T.K con su voz dulce cerrando los ojos y eso me preocupo. – me toca a mi. – dijo lanzándose a pegar a Ken con toda su rabia y este retrocedió un paso asustado pero no le sirvió de nada, T.K le asesto un puñetazo muy fuerte, sus brazos eran fuertes porque jugaba al baloncesto pero yo esperaba que se contuviera un poco, lo lanzo dos metros para atrás tirándolo al suelo.
No sabia que hacer, estaban pegándose en el suelo, bueno más bien T.K le golpeaba a Ken y este no conseguía a penas reaccionar. Algo golpeo la fortaleza y T.K rodó haciendo que el Emperador recuperase su látigo. Este intento golpear a T.K que intercepto el látigo - ¿Qué? – grito sorprendido el emperador, mientras T.K se le volvía a echar encima.
- Red pegajosa – ataco Wormon asustado al ver que su compañero iba perdiendo.
- Disparo de aire – contraataco Patamon defendiendo a T.K y dándole de lleno a Wormon.
- ¡NO! – grite pero los chicos no parecieron darse cuenta de mi presencia intente acercarme a Ken y a T.K pero algo me detuvo, una sonrisa maliciosa de placer me detuvo. Sus digimons también se estaban enfrentando o iban a hacerlo cuando.
- ¿Qué ha pasado? – dijo T.K mirando el gran agujero de la pared causado por Kimeramon.
- ¡Kimeramon! – Grite tirada en el suelo a menos de medio metro de donde había impactado el ataque – T.K vayámonos, Devimon me dijo que Kimeramon me busca. – dije asustada y mi amigo se levanto y se acerco a mi, no me podía levantar, al saltar por la pequeña pero potente honda expansiva del ataque de Kimeramon me había torcido un tobillo.
- Es kimeramon el digimon que yo mismo he creado – dijo el Emperador aun desde el suelo mientras T.K me ayudaba a levantarme y me apoyaba sobre su hombro. – a que es impresionante, aunque unáis vuestras fuerzas nunca podréis vencerle.
- T.K – dijimos Patamon, Kikamon y yo al unísono y este asintió, Kimeramon tenía a Nefertimon y a Halsemon. T.K hizo la Armodigievolución pero yo no se porque no pude.
- Ichijouji ya terminaremos nuestra pelea en otro momento. – dijo T.K cuando todos estábamos sobre Pegasusmon y estábamos saliendo de la fortaleza. Pegasusmon libero a Halsemon y a Nefertimon, esta les dio las gracias y le dijo a T.K que me llevara con los demás pero en mitad del trayecto me caí de pegasusmon al mar.
- "Tu destino es la oscuridad" – dijo Kimeramon en mi cabeza – "Ken nunca podría con tanto poder pero tu y yo… - dijo sacándome del agua con una de sus manos del cuerpo de Devimon – tu y yo seriamos invencibles, imparables"
- ¡NO! – Dije mientras mi emblema brillaba irradiando una luz azul celeste que le abraso la mano y me soltó, pero no caí de nuevo al agua si no que caí sobre la isla en la que viajaban Davis y Veemon pero suavemente como si fuera una pluma.
- ¡Erika! – grito Davis quitándose la chaqueta, haciéndola un burruño y colocándomela de almohada bajo la cabeza. – Tus ojos se están volviendo rojos – dijo asustado – por favor cálmate, te lo suplico – dijo besándome en los labios lo cual me calmo sentí que estaba en casa. "La familia son todas aquellas personas con las que te consideras en tu hogar"
- Tus besos son mi refugio – dije acariciándole la cara - ¿Dónde esta Kikamon? – Pregunte sin poder moverme – Hay que salvarla.
- Tranquila esta con T.K – dijo Davis acariciándome la cara – ahora duérmete mientras dirigimos Veemon yo la isla otra vez hacia la playa.
- ¿y Kimeramon? ¿Nonos sigue? – dije asustada si Kimeramon nos atacaba y hacia daño a Davis jamás me lo perdonaría.
- No se que le has hecho pero ha dejado de moverse – dijo feliz – y eso tenemos que aprovecharlo. Así que duérmete estate tranquila que Veemon y yo nos ocupamos de todo. – yo cerré los ojos y me quede dormida, con Davis allí sentía que nada podía hacerme daño.
Narrador: Davis
Ella estaba dormida, recostada con la cabeza sobre mi cazadora. Siempre parecía un ángel, dormida era un ángel, despierta era también igual o más bella que un ángel. Pero por más que la amaba seguía sintiendo celos de T.K por estar con Kari, ver como se besaban y se abrazaban me daba latigazos al corazón, pero cuando estaba con Erika el dolor menguaba considerablemente casi hasta desaparecer, sin embargo seguía allí. Yo sabía perfectamente lo egoísta que estaba siendo, Tai aparte de ser uno de mis mejores amigos era mi ídolo y yo le había traicionado robándole la chica, quitándole el puesto de líder de los niños elegidos y el emblema del valor, pero haría lo que fuera para que Erika estuviera conmigo. Ella sacaba lo mejor de mí, dejaba de ser irresponsable y cabeza hueca, y comenzaba a pensar en las consecuencias de mis actos.
- Davis – grito Yolei desde lejos sacándome de mis pensamientos. - ¿estáis bien?
-silencio – dije en voz baja haciendo que Yolei se callase – esta dormida – dije acariciándole la mejilla cariñosamente – después de lo que ese maldito bicho le ha hecho, menos mal que es de hierro, mi Erika. – Yolei y Kari soltaron un "Que monos" y yo me sonroje.
- ¡Quítale tus manos de encima a mi hermana! – grito un chico de la edad de Codi corriendo hacia nosotros mientras Codi le seguía. - ¿Tu eres el famoso Davis? – dijo como si yo no fuera gran cosa y salto encima de su cabeza un pequeño digimon con forma de mono rojo. – Yo soy Tomas el hermano de Erika – dijo muy orgulloso apartándome de un empujón del lado de su hermana – sabes, te imaginaba mucho más alto, más mayor y más apuesto. – dijo con una sonrisita y una mirada maliciosas, me molesto ese comentario me molesto.
- Oye, enano – dije molesto, haciendo que las chicas y Codi se rieran. Me miro de pies a cabeza y yo hice lo mismo, no se parecía mucho a Erika ella era de piel clara y pelo negro mientras la piel del niño también era clara pero un tono más oscura que la de su preciosa hermana y su pelo era de un castaño casi rubio; en lo único que se parecían era en los ojos el tenia los mismos ojos marrón tierra que Erika. - ¿Qué te creías que era? ¿George Cluney? – dije haciendo que el niño se riera.
- No solo que creí que eras como… - se quedo pensando y busco con la mirada un chico que se pareciera al que el creía perfecto para su hermana, entonces T.K volvió con Tai, aun estaban algo lejos pero se distinguían perfectamente. - ¡Como el! – dijo señalando a Tai, "Genial hasta su hermanito pequeño quiere que Tai sea el novio de Erika" pensé desilusionado.
- Nano ¡Cállate! – le ordeno Erika que acababa de despertarse. – Davis, me ayudas a levantarme, por favor – dijo más cariñosa pero algo apurada – tengo que irme ¡YA!
- Te llevare ahora mismo a España – dije viendo a Tai y a T.K peligrosamente cerca de nosotros. No me gustaba nada como Tai la miraba ella era lo único que me impedía hundirme y no quería perderla. – A Tomas lo llevara Codi más tarde. Así se conocen.
Me la cargue en los brazos, pesaba poco por eso era tan delgadita, Tomas me miro entre furioso y contento y Erika y yo nos fuimos por una de las Televisiones que casualmente estaba en la playa.
- ¿Por qué no has insistido en que me quedara? Sabes que hasta que no derrotéis a Kimeramon no voy a volver al mundo Digimon. – Pregunto mientras yo la ayudaba a recostarse en su cama.
- No quiero volver a pasar por aquello otra vez – dije abrazándola muy fuerte – Pensé en matarme y también casi mato a Tai y a T.K – dije avergonzado.
- Lo siento – dijo llorando – Todo seria mejor si yo nunca hubiera existido.
- No – dije abrazándola más fuerte – Lo único que me mantiene vivo es la idea de haberte conocido, y poder pasar la vida junto a ti. Recuerda que en dos años estaré aquí cerquita, en Portugal y ya nada podrá separarme de ti.
Me beso, normalmente yo era el que la besaba y ella más tarde me correspondía a ese beso pero esta vez fue ella la que me beso.
- Prométeme que venceréis a Kimeramon y devolveréis a Ken a la normalidad. – dijo mirándome a los ojos como nunca me había mirado, siempre después de que yo la besara desde ese beso en la puerta de la casa de sus tíos, la miraba a los ojos y siempre había una mezcla de vergüenza y cariño pero esta vez había amor y preocupación en sus ojos. – se que Ken y tu seréis muy buenos amigos. – puse buena cara yo había admirado a Ken muchísimo antes de saber que era Digimon emperador y si ella decía que seriamos buenos amigos debía de ser verdad porque ella era un ángel y los ángeles no mienten.
- Te lo prometo – dije embobado mirando sus preciosos ojos color tierra – es más Veemon y yo nos encargaremos de todo. – dije más seguro de mi mismo.
- No hace falta tanto – dijo preocupada y ¿enternecida? – con que entre todos lo hagáis me basta y me sobra, - dijo acariciándome el brazo – tu eres fuerte pero… no quiero correr el riesgo de perderte. – dijo muy cariñosa, se movió rápida no pude reaccionar, me cogio de la camiseta me llevó hacia su cara para darme un beso en los labios mientras cogía su D3 y abría la puerta al Digimundo y me empujo hacia esta, cuando quise reaccionar estaba sentado en la arena de la playa y Veemon se acercaba corriendo.
- Davis, los demás te esperan cerca de un pueblo, - dijo tirándome del brazo – Tai ya se ha ido, pero agumon se a quedado con Kikamon y a mi me han mandado a venir a buscarte.
- ¿y el hermano de Erika? – pregunte recordando al niño entrometido.
- Se va a ir ahora con Kikamon, Codi y Monymon; así es como se llama su digimon. – dijo mi compañero mientras corríamos hacia el pueblo. Allí fue donde estuvimos escondidos viendo como masacraban el pueblo hasta que por fin vimos el oleoducto y el resto ya lo sabéis.
