.::La Ley de Murphy (Please Come Back From Me)::.
#PCBFM
Chapter 13: De lo que estás hecho.
Playlist
1.-We Are Never Ever Getting Back Together- Taylor Swift.
2.-Bring Me To Life- Evanescence.
3.-Hands All Over- Maroon 5.
4.-What You´re Made Of- Lucie Silvas.
If it's not what you're made of (Si no es eso de lo que estás hecho, )
you're not what I'm looking for. (no eres entonces lo que busco.)
You where willing but unable to give me anymore. (Querías pero no eres capaz de darme más.)
There's no way. (No hay nada que hacer. )
You're changing, (Estás cambiando)
cause somethings will just never be mine… (porque algunas cosas nunca serán mías…)
What You´re Made Of.- Lucie Silvas.
EPOV
No quería que Bella se volviese a ir. Ahora ante mi vista, ella se iba, contoneando deliciosamente sus caderas, pero a la vez, notabas que estaba de un mal humor digno de una epopeya. Su pelo se balanceaba, haciéndola ver salvaje. En ese cuerpo, que apenas había podido reconocer en el tiempo de la letal canción, no quedaba el más mínimo rastro de la dulce y pacifica Bella.
Inconscientemente rodee mi muñeca con la mano buena. Me había hecho una llave y yo no lo había visto venir. Me había quedado anonadado por el comportamiento letal de Bella. Recordaba a la Bella que era como una dulce y tranquila oveja sin meterse con nadie. Ahora la oveja había sido sepultada dando paso a una temible leona.
Lo que más me irritaba de toda la situación es que ambas partes me excitaban de manera brutal. A la oveja la mimaría y cuidaría delicadamente, mientras a la leona le enseñaría un par de modales. Esa nueva Bella era pura dinamita.
Distinguí el pelo negro revuelto y la baja estatura de Alice entre la multitud dirigiéndose a la salida. Ella seguramente ya sabía que Bella había vuelto y por eso se mostraba tan tranquila conmigo en las cenas.
Un pensamiento fugaz llegó a mi perturbada mente. ¿Alice sabía que la chica del hospital era Bella?
Intenté recordar la actitud de Alice después de su larga visita al hospital el día en que fuimos a llevarle los documentos a Carlisle. Se había visto tranquila, y varías veces había sonreído. Me sorprendí a mi mismo pensando con tanta claridad. Por una parte no me resultaba tan sorprendente, pues los efectos de alcohol habían sido anulados por la paliza de Bella. Me quité esos pensamientos de la cabeza al darme cuenta de que Alice sabía que aquella misteriosa chica era Bella.
Alice había visto mi reacción, sabía que me atraía y… Por eso seguramente lo hizo. Me atraía, ella sabía eso, y si algo sabía de la duende es que no volvería a exponer a Bella otra vez ante mi para destrozarla.
Inconscientemente mis pies se dirigieron hacia donde Alice estaba situada, esquivando la gente que me miraba como si tuviera tres cabezas. Eso me empezó a molestar a mitad de camino. Vale que Bella me acabara de dejar al nivel de la mierda, pero no era una atracción de feria para que todos me viesen con esas caras.
-¡Meteos en vuestra puta vida!-grité para todo el local que en ese momento giraron sus caras a otro lado, pero algunas eran reticentes a dejar de observarme.
Esas decidí ignorarlas. Lo más rápido que puse me escurrí como una serpiente entre la multitud, aunque un leve dolor en la espalda me molestaba. No pude evitar mostrar una sonrisa ladeada al darme cuenta de que la nueva Bella tenía agallas.
Eso me ponía.
Llegué junto a Alice antes de que saliera por la puerta, con un leve agarre en su brazo.
-Suéltame si no quieres que te patee los cojones.-su tono era monocorde, pero ella no me veía.
-Soy yo.-se giró para verme con una mueca de rareza.
-Bueno, a ti ya te los patearon.-la sonrisa ladeada que esbozó mostraba satisfacción.
No me gustaba que la duende me tratara de manera tan voluble. No me gustaba que me hubiera ocultado que Bella había vuelto. No me gustaba que me ocultara que ella había vuelto mejor que nunca…
-¿Sabías que era ella? –estaba molesto.
-No te entiendo Edward.-sonreía macabramente.
Este era el lado cruel de Alice Cullen. Ella podía ser la persona mas dulce, buena y amable del mundo, pero una vez le fallabas no te daría ni una miga de pan, y recuperar a alguien como Alice era algo demasiado complicado de hacer, aunque sabiendo tocar las partes adecuadas de su corazón, ese proceso era más sencillo.
Para mi desgracia conocía pocas formas de tocar su corazón.
-¿Sabías que la chica del hospital era Bella? ¡Sabías que ella había vuelto y no me lo dijiste! A esas alturas estaba alzando la voz pero no me importaba- ¡Soy su amigo, tengo ese derecho!
-¿Amigo?-después de realizar la pregunta empezó a reírse de manera escandalosa- No me hagas reír, Edward –su expresión cambió a una más seria-. Perdiste ese derecho el día del baile.
Eso me hizo sentirme como una mierda, mientras Alice se escurría para marcharse, seguramente al lado de Bella.
"Para ti Isabella, Cullen…"
Sus palabras volvieron a mí como cuchillos afilados sobre la carne de mi cuerpo.
Ya no era amigo de Bella Swan. Ella odiaba que la llamasen Isabella, pero a mi me acaba de imponer que la llamase de ese modo, borrando todo tipo de emociones al llamarla Bella, pues para ella su nombre completo era algo demasiado frío.
-Edward.-la voz de Emmett llamándome como un modo de saludo me hizo sonreír.
También había perdido a mi mejor amigo por el camino.
-Emmett.-le respondí al saludo.
El salio y pude ver como la rubia paranoica y el rubiales que hace unos minutos estaba atragantando a Alice con su lengua, salía justo detrás del grandullón, que en mejores tiempo había sido mi mejor amigo.
-Capullo…-murmuro la rubia paranoica mientras salía.
No dije nada. Sabía que realmente yo era un capullo, seguramente el mayor de todos, pero no me encontraba de ánimos para responderle algo.
Dejando atrás al grupo, que supuse que eran, amigos que se marchaban a casa, me fui de nuevo a la barra.
Alec no estaba. No me importó lo más mínimo. Solo quería emborracharme para quitar de mis pensamientos el par de ojos chocolates que me miraban de manera fría y sin ningún tipo de sentimiento hacía mí…
BPOV
Mis manos temblaban. Mis piernas temblaban. Podía notar a la perfección los labios de Edward sobre mi sensible piel del cuello, y su potente erección en mi baja espalda. Sensaciones que recorrían mi cuerpo a toda velocidad arrastrándome a una nebulosa de sentimientos contradictorios.
Mi autocontrol debía de ser de puro hielo para haber logrado resistirme a sus expertas caricias por la superficie de mi cuerpo. Su inconfundible olor de madera mojada, mezclada con su colonia y el propio olor que Edward contenía era un cebo que me atraía a el de la peor manera posible. Todo a el me atraía, me resultaba adictivo, dado que apenas baile con el una canción y notaba la necesidad de volver a el para no huir jamás, pero gracias a lo que sea que rija el universo, recordé donde esas caricias se habían vuelto tan expertas.
Sus manos habían pasado por la superficie del cuerpo de muchas mujeres y de la mismísima Victoria. El simple hecho de recordar el beso provocaba una sacudida a mi estomago.
Pensé en sus ojos. Ya no eran como las más bellas esmeraldas, ahora eran turbias y oscuras, del mismo color del musgo que nace en las sombras del tronco de un noble árbol.
Me sentí orgullosa de mí misma por lograr superar el control de Edward Cullen sobre mi cuerpo, ya que si había logrado superar un baile caliente, podía superar su cercanía en otras ocasiones.
Me quité los tacones y empecé a gritar de júbilo en plena calle, ganándome miradas de sorpresa de los porteros de Delfos. Me importaba una mierda que esos gorilas pensaran que estaba como una cabra, porque yo me sentía viva y en paz conmigo misma. El lograr superar aquello me decía que era mucho más fuerte de lo que pensaba.
Eso marco un antes y un después en mi. La Bella tímida, retraída y vergonzosa se acaba de esfumar con la patada en la espalda de Cullen, ahora no me iba a acobardar por nada, ni siquiera por la citas con hombres. Si uno me gustaba y el se me acercaba, le diría que sí. El hecho de no haber dado mi primer beso no me gustaba. Ahora sabía que era atractiva, pero no dejaría que eso se me subiera a la cabeza. Era una persona como otra cualquiera, no era superior a nadie.
Casi podía jurar que estaba escuchando la canción de "We Are Never Ever Getting Back Together" de Taylor Swift en mi cabeza. No quería tenerla en mi cabeza. Cogí la Blackberry y la busque en la pista de reproducción de nombre "Tanya". Esta era una de sus canciones favoritas, pues decía que le subía la moral respecto a los hombres. Ahora juraría que la entendía mejor.
Junto a los saltos que daba empecé a cantarla a pleno plumón, igual que lo hacía Tanya. No me importaba que me vieran. Por primera vez en meses me sentí libre, sin ninguna presión sobre mi espalda o mi cabeza. Podía conseguir lo que quisiera, solo estaba en mi mano el hacerlo. No era débil, era fuerte. No era una idiota, era astuta. No era una superficial, adoraba las personalidades. Era una persona compleja, pero no era débil, superficial, idiota, vanidosa. Era franca, no me atemorizaba por Edward (y mucho menos lo haría por la zorra de Victoria), no era ni la mitad de torpe de antes, me sabía arreglar, tenía buenos amigos, sacaba buenas notas.
-Bella, ¿qué estás haciendo?-preguntó una Alice a mis espaldas.
-¡Ser feliz!-le aseguré girándome y sonriendo mientras saltaba.
-Estás loca.-agregó un sonriente Emmett.
-Me importa una mierda.-le aseguré sonriendo.
-¡Esa es la actitud!-me animó una Alice que se unió a mi ritual.
-¿Qué coño? ¡Pues yo no soy menos!-sentenció Rosalie uniéndose al grupo.
Estuvimos unos minutos mientras la canción acababa, saltando, y gritando, a pesar de que decíamos que cantábamos, pero la sensación era liberadora. Nada más acabar la canción Emmett nos cargó a Alice y a mi sobre sus hombros mientras corría y pude ver como Jasper cogía a del mismo modo a Rose.
Ese momento era uno de eso momentos que quedan en el lugar de tu cerebro, catalogado como "Inolvidable" por la sensación de perfección que sientes. Ese momento era perfecto, y que fuera efímero y con las personas que quería solo lo hacía mejor. Llegamos al aparcamiento donde Emmett nos posó con delicadeza sobre el suelo y Jasper repetía la acción con Rosalie. Todos sonrientes, respirando con dificultad, y despeinados. Quien nos viera por al calle pensaría que éramos un grupo de locos recién fugados de un psiquiátrico, pero a nadie le importaba lo que la gente pensara, solo éramos nosotros, un pequeño grupo de amigos que al fin se sienten a gusto.
Y por primera vez en mucho tiempo pensé que estaba donde realmente debería estar…
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Los días fueron pasando como la arena que se escurre entre nuestros dedos. La casa de los Hale estuvo amueblada antes de lo previsto gracias a la ayuda de el grandullón de Emmett. Era obvio que a entre Rosalie y Emmett había química, pero la testarudez de mi amiga le impedía adelantar en lo respecto al hermano oso. Miré el resultado final de la casa mientras me tiraba sobre un sillón y Rosalie miraba a Emmett embobada. Estaba agotada de tanto cargar muebles, y era demasiado tarde.
Pensé en que Renee ya debería estar haciendo la cena. Miré un mensaje de texto.
Era Renee.
"¿Vas a tardar mucho o te quedas allí? No te preocupes por Charlie está mucho mejor y no te necesito, así que si te quieres quedar puedes, mi niña.
No tardes en responder.
Tu madre que te quiere."
Era un texto demasiado largo, pero esa era la gracia de Renee. Dejé mi mente en blanco para reflexionar sobre el hecho de que hacer. Rosalie y Jasper no había dicho nada de que no quedáramos, y yo no me iba a auto invitar. Noté como Rosalie estaba a mis espaldas, cosa que me provocó un escalofrío por toda mi espalda.
-Tu madre a tenido una muy buena idea -miró al frente-. ¿Os apetece quedaros aquí toda la noche celebrando la inauguración de la casa Hale?-preguntó Rosalie con una sonrisa en su rostro.
-Me encantaría pero tengo que avisar a la jefa.-Emmett cogió su LG y se fue a la cocina para llamar.
-Tu vete a la ducha, ya le digo yo a Renee que te quedas.-Alice me empujó escaleras arriba.
-¡Ya sabes donde coger los suministros de ropa!-Rosalie se fue a junto de Jasper mientras yo subía a la ducha.
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-Pizzas.
-Comida china.-Rosalie le protestó a Emmett.
-Tailandesa.-refutó Alice.
-Hamburguesas.-sinceramente me apetecían unas hamburguesas.
-Yo con un bocadillo me conformo.-Jasper siempre siendo el pacifico.
-Pues yo quiero pizzas.-Emmett se enfurruño como un niño de diez años, viéndose adorable.
-¡Vamos, la comida china es mejor!-Rosalie intentaba convencer a Emmett.
-La tailandesa es mejor, rubia.-le sonrió con suficiencia Alice.
-Pues yo una buena hamburguesa aún me la comía.-la boca se me hacía agua con solo pensar en una.
-¿Y qué hacemos?-preguntó Alice enfurruñándose como Emmett.
-Pedid cada uno lo que quiere.-Jasper se encogió de hombros restándole importancia a tan buena idea.
-Cada uno que llame lo suyo.-sentenció Rosalie cogiendo su móvil.-Mierda… ¿Alguien tiene el numero del chino?
-¡Hermano oso al rescate! –Emmett se sentó a su lado.-Deja que te marqué el numero, preciosa.
-Gracias, oso.
-Pues yo voy a por mi hamburguesa.-sentencié marcando el número que había guardado hacía unos días.
-Cuando tengamos todo empezamos…
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-No puedo más.-Rosalie se frotó la panza para acabar con un potente eructo.
Emmett silbó, se notaba sorprendido.
-Una mujer con la que competir, me gusta.-metió otro enorme mordisco a la última porción de la segunda pizza.
-Y aún no has visto nada…-Rosalie era demasiado explicita.
Puestos a decir le quedaba otra más para el solo… Y eran tamaño familiar.
Un sonoro y potente eructo nos sacó de nuestro mundo. Todos miramos de donde el ruido procedía para encontrarnos con la sonriente Alice.
-¡La madre que parió a la enana!-gritó Emmett mientras se reía de manera escandalosa.
No pudimos evitar carcajearnos de la inverosímil situación Era imposible que semejante eructo saliera de un cuerpo tan pequeño.
-¿Es cosa mía o apesta a fideos con gambas y pimiento verde?-preguntó una Rosalie que se seguía riendo.
-Sí, es lo que tiene comer esa comida, que luego los eructos huelen a ella.-respondió Alice como si nada.
-Eso es lo que me gusta de ti, -murmuró Jasper- es que eres natural, y eso lo adoro.-besó la cabeza de la duende.
Yo me quedé embobada viéndoles. Estaba segura de que el mito andrógeno no fallaba en este caso. Rosalie sonreía con su sonrisa de anuncio y Emmett… Lo miraba con ternura mientras se metía una porción entera de pizza en la boca… Que le ibas a pedir… Era Emmett.
-Bueno, después de pastelada,-Rosalie se levantó del sofá- viene la diversión.
En su rostro surgió la expresión de Satanás mientras de un pequeño mueble sacaba dos botellas. Una de Whisky y otra de tequila.
-¡Bien, al fin algo de chicha!-Alice estaba excitada por la idea.
Los siguientes minutos pasaron algo borrosos para mí. Tomé varios tragos de whisky y al final no sabía ni que hacía riéndome de cualquier tontería.
-¡Os habéis terminado el whisky!-un achispado Jasper estaba sorprendido.
-Está rico.-murmuré encogiéndome de hombros antes de tomar otro sorbo de la ardiente bebida.
-Voy a tirar la botella.-murmuró Rosalie mientras se levantaba de manera torpe.
-¡No! ¡No la tires!-gritó Alice berreando como una loca mientras se levantaba de un salto.
-¿Por qué no, enana?-preguntó un Emmett algo borracho.
-¡Porque vamos a jugar a la botella!-exclamó arrancándole la botella a Rose de las manos.
-Por mí vale.-murmuré distraída viendo la botella.
-Estupendo.-Rosalie sonrió.
-¿Por qué no?-dijo Emmett.
-La idea no me desagrada.-sonrió Jasper.
La enana puso la botella en el centro de la pequeña mesa y con un ágil movimiento de muñeca la botella empezó a girar a una velocidad alarmante.
-Aquí no habrá prenda, solo un trago de tequila.-murmuró viéndonos-. Y los besos sin lengua, y para que no haya malentendidos, si a alguien le gusta alguien que lo deje claro ¡ahora!-la duende se empezó a reír.
-A mí me gustas tu.-Jasper sin esperar reacción la empezó a besar de manera profunda.
-¡Mierda! ¡Rubia, me gustas!-exclamó Emmett abalanzándose sobre Rose.
-Ya tardabas, hermano oso.-dijo justo antes de besarle.
Me sentí un poco incomoda. Ellos estaban en sus mundos de parejas felices, mientras yo estaba más sola que la una. No quería decir nada para interrumpir el mágico momento de las parejas, pero no me gustaba nada hacer de espectador. Intenté escabullirme.
-¡Ni se te ocurra, Swan!-exclamó Rosalie.
-¿Te gusta alguien? ¡Es el momento de decirlo!-Alice estaba sonrojada y no paraba de reírse.
-¡No!-grité riéndome.
Ver la estaba de Alice riéndose mientras rodaba por el suelo era gracioso.
-¡Pues que empiece el juego! –exclamó Emmett.
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-¿Con quien perdiste la virginidad, oso?-la pregunta de Alice era maliciosa.
-Con una pelirroja de ojos azules en una fiesta hace unos dos años. Solo la vi allí, y nunca más la volví a ver.
Emmett giró al botella pero era un movimiento lento y perezoso, a diferencia de los de Alice que eran rápidos y duraban unos minutos en parar. La botella apuntó a Rosalie.
-¿Con quién fue tu primer sobeteo, rubia?
-Con un chico llamado Harry.-Rosalie puso mala cara- Era un cerdo, y apenas empezaba a besar y el me pidió una mamada el primer día.-miró la tequila.- Le dí una buena patada en los cojones al hijo de puta…
-Esta es mi chica.-Emmett se inclino para darle un beso suave.
Rosalie giró la botella. Lentamente se fue parando hasta apuntarme.
-¿Con quién fue tu primer beso?-Rosalie me miró a los ojos.
-No… No dí mi primer beso…
El silenció reinó en la estancia. Me sentía algo incomoda. Tenía dieciocho años y aún desconocía lo que era sentir el tacto de unos labios sobre los míos.
-¡Ahí que solucionarlo!-repuso una enérgica Alice.
-¡Estoy de acuerdo con la duende!-Rosalie apoyó a Alice.
-¿Cómo?-pregunté con temor.
-Te dejo besara a Jasper.-dijo una seria Alice.
-Y yo a Emmett.-Rosalie estaba tan seria como Alice.
Me limité a ver a los susodichos. Ambos se encogieron de hombros, dejándome sola ante el peligro de las amigas que quería que besara a sus novios.
Esto era una locura. Ninguna persona en su sano juicio quiere que su novio se bese con su amiga, pero por lo que estaba viendo, estábamos dementes.
-Sin tocar…
-Y sin lengua.-sentenció Rosalie la frase de Ali.
-Estaré quieta.-levante las manos en señal de derrota.
-Jazzy, tú no te metas la lengua.-Alice le advirtió a modo de regaño.
-Tu le metes la lengua y te castro, oso.-la mirada de Rose era demoledora.
-Sí, señora.-el tono cansado e ambos fue divertido para mi.
Eran increíblemente perfectos el uno para el otro en ambos casos. Se complementaban. Me daban envidia, dado que yo también anhelaba eso, quedaría esa pareja que me hiciera reír y me complementara. Pero tal vez tardaría en llegar. O no llegaría, simplemente… Mientras tanto soñaría con encontrar a un hombre como Darcy, Heathcliff, Rochester o alguno parecido que le hiciese amar intensamente y de manera desenfrenada. De cierto modo nunca me habían gustado las cosas demasiado fáciles, pero la niña que amaba los libros que habitaba en mi interior quería una aventura romántica en toda regla.
Con cuidado Jasper se puso a mi frente y me miró a los ojos, como pidiendo permiso, para cumplir la idea que su alocada novia había tenido.
-Cierra lo ojos, Bells...-susurró Jasper.
Así lo hice.
Poco a poco noté como unos tibios y suaves labios se posaban sobre los míos, acariciándolos con dulzura y cuidado. Con timidez, moví acompasadamente mis labios, intentando corresponder al suave beso que Jasper me ofrecía. Sus labios se notaban firmes y seguros, mientras que los míos no sabían ni por donde empezar. No sentí nada del otro mundo. Creo que hasta me sentí mal. Besar a Jasper era como besar a un hermano, me sentía como si estuviera cumpliendo un incesto.
Con cuidado me separe de Jasper y pronuncie un "Gracias", al cual el respondió con una sonrisa sincera.
El grandullón de Emmett se puso en el sitió, ocupado anteriormente por Jasper, y con su mirada me pidió permiso. Me limité a sonreír y el con cuidado llevó una de sus mano a mi nuca para acercarme lentamente a su cara. Cuando noté que estábamos a escasos milímetros, cerré los ojos. Percibí como sus labios rozaban débilmente los míos, para posarse con más fuerza la segunda vez. A diferencia con los de Jasper los de Emmett eran más anchos, pero más esponjosos, y su roce era más demandante que el de Jasper, pues Emmett rozaba mis labios con avidez, pero sin propasar el límite de "lengua dentro". Mis sensaciones sobre el beso fueron de incomodidad. Con Emmett me sentía cómoda y liviana, pero el beso era como algo que no encajaba del todo. Era como besar algo que no deberías hacer. Emmett besaba extraordinariamente, pero yo sabía que esos labios deberían estar sobre los de Rose y no los míos, así que con cuidado retrocedí.
Al igual que a Jasper, le murmuré un "Gracias" al cual el sonrió, marcando sus hoyuelos que le hacían verse como un niño contento por hacer bien su trabajo.
-¿Y bien?-preguntó Alice.
La miré, y ella y Rose se veían tranquilas. Era increíble lo abiertas que eran para permitir una cosa así, por que yo cuando encontrara a mi mitad no permitiría que nadie le besase como si nada.
-Ha sido extraño.-me limité a responder.
-¿No te gustó?-preguntó alarmada Rose- ¿No serás lesbiana?
-¡¿Qué?! ¡No! -exclamé sorprendida- ¡No es que tenga nada en contra de ellas, pero... ¡Yo no soy lesbiana!-grité roja de vergüenza.
-¿Pues no entiendo como no estas disfrutando por besar a estos dos?-Rosalie señalo respectivamente a Jasper y Emmett, los cuales veían la escena divertidos.
-Ni yo, solo, no sé… Besar a Jasper fue como besar a un hermano y besar a Emmett fue como besar a alguien que debería estar salvando vidas y no besándote.-intenté explicar de manera sencilla.
-Qué rara eres…-apuntó Alice.
-¡Hey Bells! ¿Quién besa mejor?-preguntó un divertido Emmett.
Me llevé las manos al pelo exasperada. Estaba que no podía. Está situación había sido demasiado para mí. Pero a pesar de eso me sentía agradecida con ellas. Ahora ya me había quitado el peso del primer beso y no debería estar nerviosa la primera vez que besara a alguien.
-Aquí la cuestión es… ¿Beso yo bien?-me atreví a preguntar con voz seductora y grave mientras ellos reían levemente.
-La verdad es que para ser "primeriza" no lo hiciste mal.-Jasper parecía pensativo.
-Para haber besado solo a Jasper antes lo hiciste bien Bells.-Emmett me sonrió con su sonrisa genuina.
-¡No te quejes, Swan!-Rosalie palmeó mi espalda.
-¿Seguimos jugando?-preguntó Jasper intentando desviar el tema.
-Yo creo que me voy a dormir que tengo sueño.-dije frotándome los ojos del cansancio.
-¿Ya?-preguntó Alice con un puchero.
-Son las cuatro de la mañana.-dije mirándola con el ceño levemente fruncido- Así que sí.-sentencie.
-Vale...-cedió la duende.
-Una última cosa.-me giré antes de subir el primer escalón- Cuando estas en las habitaciones… Intentad no ser muy ruidosos…
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Habían pasado los días desde mi llegada a Forks. Como en Forks n había gimnasio deseché la idea de ir a uno, quedándome solo la posibilidad de correr por las mañanas por la zona del bosque que tanto conocía. De vez en cuando Emmett y Jasper se apuntaban. Jasper no podía ir a natación, y eso lo compensaba. El grandullón por el hecho de divertirse un rato.
En alguna ocasión nos vimos sorprendidos por la compañía de Alice. Al parecer la duende quería estar en plena forma, y yo tenía como sospecha de que eso era debido a Jasper. Lo que hacían ellos a solas, y por qué la duende quería estar en forma, era cosa de ambos.
Corriendo a casa me centré en escuchar el electrizante ritmo de "Bring Me To Life" de Evanescence. Cada día quedaba más impresionada por la capacidad de voz que poseía Amy Lee. Voces como la suya había pocas.
Aceleré el paso, intentando seguir el ritmo de la canción. Jasper y Emmett me seguían bien. Esta vez Alice y Rosalie me esperaban en casa. Notaba como el cansancio empezaba a hacer mella en mí, por lo que decidí hacer el último tramo a toda velocidad, esquivando ramas y raíces que salían al paso. Me sorprendí al ver mi capacidad de reacción. Ahora era mucho más rápida y ágil que antes, y todo eso era gracias al ejercicio. Y claramente todo se lo debía a Tanya y los chicos. Extrañaba el grupo. Cada vez que hablaba con ellos por WhatsApp los extrañaba más. Era impresionante el como me había encariñado con todos tan rápido.
Cuando me dí cuenta ya estaba en casa con Jasper y Emmett a mis espaldas, sudando como cerdos, pero bueno, yo no me quedaba atrás. Nada más entrar en casa Rosalie y Alice recibieron a sus hombretones, mientras mi madre me decía que iba a llevar a Charlie a la revisión. A la última revisión les acompañara y según Carlisle dentro de poco Charlie podría empezar a incorporarse lentamente a su rutina.
Cinco semanas desde que había vuelto a Forks.
Tres semanas desde que había visto a Edward.
Dos semanas desde mi primer beso.
-Me voy a duchar…
No dije nada más, solamente me fui escaleras arriba mientras ponía "What You´re Made Of" de Lucie Silvas. Esa canción me hacía pensar en Edward, pero ahora me daba lo mismo. Cogí rápidamente las cosas para poder ducharme tranquila…
EPOV
Mis dedos se deslizaban suavemente sobre las duras teclas de mi piano.
Me había dado un ataqué de ansiedad hacía unos minutos al oír marchar a Alice a casa de Bella. La rubia paranoica la había venido a buscar. Yo también quería ir a casa de Bella para poder verla, con sus sonrisas, su cálida voz, sus expresivos y hermosos ojos chocolates… Por eso había tenido el estúpido ataqué de ansiedad.
Quería ver a Bella pero no podía, así que la solución estaba en esta pequeña habitación. En esa habitación estaba su aroma impreso en cada mueble y partícula de aire, haciendo que mi cuerpo se relajara al instante. Solo Bella tenía ese efecto en mí.
Ella me atormentaba en sueños. Me cantaba la maldita canción mientras mordía cada parte de mi cuerpo como si fuera su golosina favorita. Sobra decir que me levantaba duro como una piedra. Siempre me iba como un loco a justo de Victoria, para follarmela pensando que era Bella.
La piel de Bella, los labios de Bella, las curvas de Bella, la sonrisa de Bella, el pelo caoba de Bella, los ojos de Bella… Y así, callado y gritando su nombre en mi mente, venía mi fuerte orgasmo, como un tsunami que arrastraba todo a su paso de manera letal.
Victoria no tenía ni la más remota idea de que Bella había vuelto, y yo no consideré el decírselo tampoco. Ella había sido una de las causas por las que mi Bella se había ido y lo último que quería es que Victoria estuviera sobre ella.
Mis manos picaban de manera irrefrenable, en unos días vería a Bella en el instituto y eso era lo que yo quería. Verla, aunque fuese de lejos, oler su aroma, oír su voz y su risa, disfrutar de su presencia… Me golpeé a mi mismo por no haberme dado cuenta que todo ese tiempo tenía a Bella y por la estúpida artimaña de todos, menos Emmett, estaba en esta situación.
-Edward...-Esme apareció a mis espaldas.
-¿Qué pasa mamá?-mi ceño estaba fruncido.
-Tengo que llevar el Mercedes con tu padre al mecánico, ¿puedes ir a buscar a Alice a casa de los Swan?-me preguntó suplicante.
Lo vi como un milagro, la excusa perfecta para ver a Bella.
-Claro mamá.-sin más me levanté y fui a mi habitación por las llaves del Volvo.
Puse la radio mientras que el ritmo de "Hands All Over" de Maroon 5 inundaba mi Volvo.
Me había vuelto fan del grupo solo por el hecho de ser el grupo favorito de Bella y el gustarme sus canciones. Me daba la sensación de identificarme en ciertos puntos con Adam Levine. Bueno le tenía envidia… Bella amaba a Adam Levine, a mi me odiaba. Me sentía estúpido por tenerle envidia a un cantante famoso que Bella jamás, o eso suponía, conocería. Peor era ahí donde me encontraba. Celoso hasta de el aire que rozaba su piel y de su propia sombra por estar siempre con ella.
Cuando menos me dí cuenta estaba enfrente de la puerta de la casa de Bella. No pude evitar acordarme de la noche donde me dio el derechazo. Inconscientemente me llevé la mano a la nariz. También me acordé de su culo y la erección que casi tuve viéndolo. ¿Cómo me había olvidado de ese perfecto culo?
Pasé de manera nerviosa mi mano sobre mi pelo. Iba a ver a Bella y eso hacía sentir como cuando era niño y Esme me recompensaba con un pastel, y yo impaciente, esperaba viéndolo hacerse en el horno.
Aproveché un arranqué de valentía y llamé al timbre.
-¡Ya va!- la voz de mujer sonó desde el otro lado.
-Corre, Rose…-escuche a Alice al otro lado.
-Siento tardar –la rubia paranoica salia sonriendo-es que…-su voz se extinguió al ver que era yo.
-Hola.-salude de manera educada.
-¿Qué coño haces tú aquí?-preguntó como un perro rabioso.
-¿Quién es, Rose...?-Emmett salio al lado de Rose callándose al ver que era yo.
-¿Qué pasa…?-el rubiales salio del fondo repitiendo la acción de todos al verme.
-Mamá ya has llega…-Alice me miró con una ceja levantada- ¿Qué haces tu aquí?
-Buscarte.-respondí de manera contarte mientras buscaba a Bella con la mirada por la estancia.
-La llevamos nosotros.-dijo el rubiales de manera diplomática.
-No me voy sin Alice.-haría tiempo para ver a Bella.
-¡¿Quieres dejar de buscarla con la mirada, pedazo de mamón?!-me empujó la rubia hacía atrás.
-No me empujes.-apreté la mandíbula.
Si de algo me sentía orgulloso, era de no haber tocado nunca a una mujer, y no iba a empezar ahora con la paranoica.
-Edward, me voy con ellos después.-Alice me miraba seria-. Vete.
-Esme me mandó por ti, y no me voy a ir si no es contigo en el asiento copiloto, Alice.
-¿Quieres echarle cojones y dejar de mentir?-la rubia se acercó de manera peligrosa- No uses a tu madre y Alice de escusa, solo quieres verla a ella…
-¡¿Te quieres callar, paranoica?!-le grité exasperado.
-¡Paranoica los cojones!-gritó abalanzándose sobre mi.
Rápidamente Emmett la sujetó por la espalda impidiendo que me saltara a la yugular.
-Rose, amor, tranquila, ya se que es un poco idiota, pero no es tan mal tío…-Emmett intentaba razonar con ella.
-¡Le voy a cortar las pelotas en cuadraditos para…!
-¿Qué está pasando aquí?-preguntó la dulce voz de mi Bella a espaldas de los demás-. No me puedo duchar oyendo como gritáis, a este paso los vecinos llamaran a…
Se detuvo en seco al verme y yo tragué en seco al verla.
Ahí estaba ella, con su pelo caoba mojado, por el cual diminutas gotas caían por su escote y eran absorbidos por la diminuta toalla que usaba de vestido. Mi polla saltó dentro de mis pantalones al ver su cuerpo en ese estado. Podía cogerla sobre mis hombros y llevármela a mi casa para luego quitar esa toalla y hacerla mía hasta que se quedara afónica de tanto gritar mi nombre.
-Hola, Bella.-dije de manera educada y esbozando una sonrisa torcida.
-Isabella.-me corrigió al momento.- ¿Qué quieres, Cullen?-preguntó en un tono frío.
-He venido a buscar a Alice.-le conteste de manera amable.
-Te he dicho que la llevamos nosotros.-dijo la paranoica matándome con la mirada.
Bella nos miró a ambos por turnos y ladeando levemente la cabeza, seguramente pensando en que hacer.
-La llevamos nosotros.-se limitó a responder justo antes de cerrarme la puerta que me dio en la nariz, provocándome un jadeo de dolor. Notaba el pulso en la nariz…
Si ahora entendía eso de darle a la gente con la puerta en las narices…
¡Hola! Como podéis ver le cambié el nombre al fic, por "La Ley De Murphy" con el hastag en Twitter de #LLDM. La verdad creo que este titulo le pega más que "Caos" dado que por lo que vemso, si algo le pueden salir mal, a ellos les saldrá mal.
Bueno quería decirle a mi amada Jazzy (YasminaRG) que el OneShot está casi finalizado y por eso la próxima semana en lugar de subir un capitulo de #LLDM subiré (seguramente) el OS.
Quería agradecer los Follow y los favoritos y personalmente los reviews a: alimago, Vale Fierro, JustMeACrazyTwilighter, aurohex, YasminaRG, valeHale, liebende Lesung. ¡Muchas gracias por los reviews en serio! ^^
Bueno pues si todo va como lo planeo no leemos en dos semanas, aunque sois bien recibidas en el OneShot :).
Besos, Lau.
