HOLLLAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA! Volvi no me extrañen... PFff (wtf?)
Daliaaaaa sé que nuestro amor-odio se basa en las tardanzas para subir caps(En las mias fundamentalmente...)...Y como dejo los finales de los caps. Asi que te prometo que vas a disfrutar este cap...
Holyyyyyyyyy, si los lugares sagrados son sagrados... Menos para ciertos vampiros profanadores...Con Zero en esa parte de la niebla lo que cuenta es la intención (solo para mantenerla a salvo). Jajaj lo del agua/hielo era una burla hacia Gray... él podía sacarla de su sufrimiento en multiples facetas... Y no es lo último que oíremos de Yuhi (ya que es el "pecado" de Kira, digamos). Yuhi es uno de mis personajes favoritos al pensar en él (no porque ya este muerto jojo). Sara Yuhi Kira... va a haber más de eso y otros personajes implicados. Zero Ayame Yuroichi, los tres fuertes luchadores, conectados entre si de alguna forma ya sea romántica o no...PEro algunos lazos se fortalecen, otros se debilitan... Peisinoe, se podría decir que es un peón más del juego. Quien está detrás de Acnología pens+o seriamente en alguien como ella... ¿Por qué? Eso ya van a ver. Y sasori tsubai kaname tienen una de las historias que más me gustan :B
Jen y Kira... Estan en el horno, con papas a la crema...
Tal vez es un poco más corto pero espero que lo disfruten, amores de la life. No pude alargarlo más me quede sin inspiration... Y no se salio asi. El próximo será más alrgo... y ya lo tengo pensado y está en producción. Quiero decir que la escena, Dalia, me costó un huevo escribirla. ¿Por qué? No me imaginaba a ya sabes quién siendo un lujurioso bestia a lo Linus... Si no más dulce, y tuve que vomitar corazones y rosas para esa escena.
A TODO ESTO... FELIZ CUMPLE HOLYYYYYYY! todos juntos! Que los cumplas feeelizzz, que los cumplas feeliz! XD sorry por nno haberlo subido ayeer en tu birthday
Mizuki tenía esa maldita sensación de que el peligro estaba en todos lados. Como un nudo en el estómago que no se iba desde la noche de la niebla negra, la corrosión oscura como la llamaban los entendidos. Tenía pesadillas con el rostro que había visto formarse en las nubes de veneno. Pero que Tobi-san la despertase a las tres de la madrugada y la dirigiese en una carroza al estilo cenicienta al edificio principal. A) La estaba secuestrando, pero ella ya tenía experiencia en esas cosas. B) Era algo muy importante ya que mañana tenía clases con el puto sabelotodo profesor Hidan. Por no añadirle loco o demente.
- Kusari-chaaan.- habló finalmente el director.- No tengas miedo, Tobi es un buen chico que recibió una llamada para tí.
- ¿Una llamada para mí?
No obtuvo respuesta ya que habían llegado al edificio central. Bajó del carro ayudada por él y subieron las escaleran en silencio. Aguardó sentada en el sillón observando a Tobi mientras sostenía el auricular contra su oreja, pero no podía ver mover sus labios por la bendita máscara. Le hizo un ademán cuando dejó el teléfono apoyado en la mesita para que se acercase y así lo hizo. Le temblaban las manos, ¿qué sucedía esa vez?
- ¿Ho-hola?- tartamudeó repleta de miedo.
- ¿Srta Kusari? ¿Es Ud. pariente del Sr. Kusari?
Ella asintió sintiendose estúpida al darse cuenta que lo había hecho. El hombre no podía verla.
- Si.
- Srta., lamentamos comunicarle esto a estas horas... Estaba en los números de emergencia del Sr...
- ¿Algo le pasó a mi hermano?
Su voz se quebró al final. No podía ser cierto... Nada de esto era real.
- Kusari-san, él está muerto. Hubo un tiroteo... Y una de las balas perdidas le dió directo en el corazón.
Ella negó horrorizada. Nada de esto podía estar pasando. Sola... Estaba sola otra vez. Gritó con todas sus fuerzas y Tobi la alejó de allí llevándola hacia el pasillo. Se hizo un ovillo en un rincón hasta que oyó a Tobi hacer otra llamada.
- Kaname-san... Es una situación... Si, es sobre Mizuki Kusari.
Damned answers or more questions
Tsubaki salió a medio vestir esa mañana. Mizuki no estaba en su cama y nadie la había visto irse. Estaba preocupada porque no había dejado nota alguna. ¿ Qué si estaba en peligro? Para su gran mala suerte ni Yuro ni Ayame estaban para ayudarla. Se habían ido a dar su vuelta matutina para controlar el perímetro. Y eso no era lo que la tenía tan intranquila. Los sueños se repetían una y otra vez menos el de esta mañana. Había sido completamente nuevo.
Como muchos otros la luz la cegaba si trataba de alzar mucho la mirada. Pero podía distinguir una figura delante de ella arrodillada hasta que notó algo más. ... Una cajita de terciopelo con un anillo en ella. La emoción había cubierto la sorpresa de quien poseía esos ojos.
- Oh, Por Dios.- había sentido sus labios moverse con una ancha sonrisa.- Si, mil veces si.
Las lágrimas de felicidad se escapaban una tras otra en su rostro ajeno. Y sintió la velocidad al precipitarse sobre aquél hombre. Sabía que lo amaba con toda seguridad.
había despertado abruptamente con su corazón marchando a mil por hora con la misma emoción que la chica de sus sueños. Ahí se había dado cuenta que mientras Masaki dormía como un tronco, Mizuki se había ido. Así estaba ella Con su camisón de noche rojo oscuro y sus pies con ojotas negras yendo a buscar a su compañera de cuarto a las apuradas.
- ¿ Benihime- san?
Sus pies se congelaron a la mitad de la escalera. No, que no fuera cierto. Se dio la vuelta encontrándose con dos pares de ojos oscuros. El primero de Yuki Cross, el otro de Kuran Kaname. Hoy no era su día de suerte.
- ¿ Qué haces despierte y así vestida?
Su cara enrojeció varios tonos y balbuceoó el nombre de Mizuki tratando de explicar la situación sin éxito. Por lo menos Kaname pareció entenderle.
- Kusari-san está con el director por una llamada de emergencias de un familiar suyo.- le explicó el vampiro y su mirada se hizo suave como una caricia al mirarla.- Eres tan amable por preocuparte por ella en tiempos así, y muy valiente por ir tu sola.
Yuki enarcó una ceja pero sonrió amablemente. Tsubaki podía ver lo que le gustaba de Yuki. Era buena y amable a pesar de que podía ver que algo se cocinaba a fuego lento entre ellos dos.
- Kaname, voy a adelantarme a lo de la oficina del rector. Pronto amanecerá y estará ocupado con los estudiantes.
- Está bien, llevaré a Tsubaki a su habitación.
En cuanto Yuuki se fue, el ambiente se puso pesado. La última vez que habían hablado... él la había besado.
- Necesito respuestas.- soltó de repente y la cara de Kaname se tornó más seria.- Sobre mí, sobre... nosotros.
Ella subió los escalones hasta quedar frente a frente. No más secretos, necesitaba saber por qué soñaba o tenia visiones de esa mujer y él estaba intimamente ligado.
- Tsubaki, a veces es mejor ni saber la verdad. - suspiró Kaname.- A veces es mejor no invitar al mal con una sonrisa Y cuidarte de las sombras.
- Eso... Sasori-san me dijo algo parecido.
Los ojos de Kaname cambiaron. Un brillo rojizo furibundo se notó al fondo de sus irises. Escuchar el nombre de Akasuna no Sasori lo había puesto de muy mal humor.
- ¿ Desde cuándo él y tú son tan cercanos?
- No somos... Lo conocí el otro día y me advirtió que no me metiese en problemas. Solo hablamos un poco.
Kaname lanzó una maldición al aire y Tsubaki pudo oírle decir algo sobre mantener promesas. Kaname le dio la espalda y se fue hacia el otro ala de la mansión residencial. Ella lo siguió hasta que él se detuvo a la mitad del pasillo.
- Tsubaki, entiende. Lo mejor para tí será no relacionarte con nosotros dos... Simplemente olvídate de nosotros.
Y con eso, él se esfumó en niebla como si jamás hubiesen tenido esa conversación. Tsubaki se dejó caer contra la pared. ¿ Qué quiso decir con eso? Su cabeza daba vueltas del enojo que sentía. ¿ Ella estaba en peligro y preferían dejarla en la ignorancia antes que prevenirla? Eso era jugar sucio, ella ni sabía por qué estaba allí. Una mañana solo le había llegado el sueño sobre ese lugar... y sobre él, el hombre que veía eb sus sueños. Pero ahora era todo tan confuso... Pero ella también sabía jugar sucio.
Física. Si los dioses hubiesen querido inventar un castigo peor para ella, no podrían haberlo planeado mejor. A pesar de que todo era tan real... No podía concebirlo en su cabeza. Dos más dos no era cuatro para ella en esos ejercicios, era pez. No entendía la lógica. No entraba en su cerebro exprimido. ¿Cómo debería poner la gravedad? ¿Qué según como pusiese la gravedad tenía que cambiar los signos? ¿La gravedad no iba siempre para abajo? La desesperación la ganó y se golpeó la cabeza contra la mesa de mármol ubicada debajo de la arboleda.
Dos horas se había internado antes de ir a la clase de economía con el profesor Kakuzu y todavía seguía sin entenderlo. ¿Por qué era tan difícil? Se acostó en el pasto mirando al cielo dándose por vencida. Incluso, se había saltado la clase de Hidan (lo cual iba a costarle muy caro). Dara y Ayame por suerte iban, no sabía que onda Mizuki y Kira.
Sus ojos se fijaron en el límite del bosque. Había algo allí, algo turbio y oscuro que quería salir. Desde la Corrosión oscura que rondaba el bosque y todos lo notaban, todos los seres sobrenaturales. Era como una tensa calma llena de humedad antes de un huracán.
¿Lo ves?
¿Qué cosa?, se preguntó a ella misma. Necesitaba acercarse más, ir a lo profundo del bosque. Sin notar ya lo que estaba haciendo sus pasos iban dejando atrás su mochila y sus libros para ahondarse en lo más oscuro del bosque. Los árboles formaban gruesos y complicados nudos con sus ramas que simulaban caras gritando de dolor, las partes más altas eran como garras dispuestas a desgarrarla a la mitad.
- ¿Qué es esto?
Levantó la mano y se encontró con un muro invisible. Bueno, no tanto. Al acercar las palmas contra él una electricidad de color oscuro se despidió electrocutando como una advertencia. Ella se alejó al sentir otra presencia allí.
- Vaya, vaya...
Una voz dulce y aguda le llegó desde una cueva. Una mujer vestida con un ajustado vestido negro medieval con detalles dorados avanzaba con paso decidido. No podía ver su rostro por la capucha y el velo que ocultaba todo rasgo facial como para reconocerla.
- Un pequeño ratoncillo que no sabe cuando parar de jugar.
- ¿Quién eres?
- Yo creo que sabes quién soy...
Escuchó una rama romperse detrás de ella y se giró a retroceder a otro lugar. Un hombre refugiado por las sombras se afilaba las uñas contra un árbol. Masaki comenzó a temblar. La risita de un tercero la llamó desde las ramas de otro cipres. Como el gato del país de las maravillas un niño encapuchado le sonreía peligrosamente. Otra mujer vestida de forma victoriana se puso detrás de la mujer de "luto". A ella si la reconocía, a la nueva... Era la mujer del juicio de Yuroichi... Peisinoe. Tragó con fuerza... No podía ser cierto...
- Acnología.
"Peisinoe" aplaudió con una risa infantil y la risa del niño se la unió. Según lo que sabía faltaba el líder Karalius pero seguramente no iba a ensuciarse las manos con una simple mortal.
- Eres realmente brillante.-se burló Peisinoe.- Ahora, lamentablemente...
No quería escuchar lo que seguía así que se largó a correr por donde vino. Podía escuchar la risa del niño entre las copas de los árboles siguiéndola, dándole caza. Al igual que las zarpas de otra criatura golpeando el suelo detrás de ella. Chocó contra un cuerpo sólido y la sostuvo al verla perder el equilibrio. Gritó pero esa persona la abrazó.
- ¿Masaki? ¿Estás bien?
A través de sus lágrimas y las pestañas pudo reconocer el rostro de Ichiru Kiryuu. Lo abrazó como si su vida dependiese de ello. Ya no había nada más que ellos dos en el bosque, pero había sentido la presencia de esa mujer, de todos ellos. No podía haber sido un simple ilusión.
- Tranquila, Masaki... Esta todo bien.- le susurraba palabras para confortarla con cariño.
Fue con él hacia la luz, el parque donde estaban sus cosas. Todo estaba tranquilo, un sueño. Eso era lo que había sido. Su mente jugando malas pasadas.
- ¿Mejor?
Ella asintió sentándose en el pasto a su lado y él sonrió tímidamente.
- Eres una chica llena de sorpresas.- se sonrojó el menor de los Kiryuu al pensar en como lo había abrazado.- De hecho, estaba buscándote, Kuromizu-san.
- ¿ Si? ¿ Para qué?- lo miró con esos ojos dispares.
- Bueno, me preguntaba... Solo si no te molesta...- la cara de Ichiru se volvía roja a medida que hablaba.- ¿ Quisieras salir conmigo?
Masaki se sonrojó hasta las orejas tal como Ichiru. Un chico muy lindo la estaba invitando a salir... Oh, por dios esto era el mejor sueño de la vida. Desvió sus ojos al inicio de los árboles y quedó pasmada. La mujer de negro... Ella le sonrió pero estaba resguardada por las sombras. No había sido una ilusión. Se levantó con sus libros en brazos y retrocedió.
- ¿ Masaki?
Se detuvo drástica mente en la puerta. Ichiru seguía allí clavado al piso entre la sorpresa y la confusión. Le había respondido, ¿ no? ¿ No le había respondido?
- Por supuesto que tendría una cita contigo, Ichiru. Mandame un mensaje para acordar lo que haremos.
Ichiru quedó encandilado por su sonrisa incluso momentos después de que se fue. Esa chica iba a darle un infarto... Al diablo con sus enfermedades recurrentes, si ella seguía sonriendo así iba a morir gustosamente. Antes de entrar registró el bosque cuidadosamente. El había sentido la energía oscura resurgiendo y había ido a ver... Zero iba a matarlo por atreverse a ir solo. Pero los habia sentido... Y gracias a Dios había encontrado a Masaki antes de que se la llevasen. Ella podría haber sido la siguiente víctima con un mensaje para Asylum.
Algunas respuestas podrían matarte.
Es mejor dejarte en la ignorancia.
La curiosidad no mató al gato,
la leyenda oculta la terrible historia.
El gato nunca fue el mismo,
y se suicidó al saber la verdad.
- Sr. Toga.
- Ayame, creo que nos conocemos demasiado para esta formalidad.
Ella se sentó en la silla y vio de reojo como el psicopedagogo cerraba la puerta tras fijarse que nadie estaba en el pasillo.
- ¿Pasó algo, sensei? ¿Hice algo que no debía?
-No, pero lo que voy a decirte puede poner un precio en mi cabeza en la asociación de cazadores y el consejo vampírico.
Él sacó de su gaveta un sobre con papeles y lo puso en la mesa. Ayame se puso a leer los papeles. Tres casos de una familia de purasangre descontrolados, que eran protegidos no solo por el consejo, sino por la misma corrupta asociación. Conocía a la del medio de hecho, esa vampireza... Era quien había destruido a su familia, y la razón por la que ella era mitad vampiro.
- Acacia Rosal.- siseó Ayame.- ¿Qué debo hacer con esto, Yagari?
- No tienes ni idea de quienes son los otros dos.- declaró el hombre sentado sobre el escritorio.
Ella negó confundida aún más. Podía notar que eran hermanos Por las fotos, la expresión. Pero no tenía ni idea. Nunca los había visto.
- ¿ Esto es una misión? - inquirió todavía sin comprender.
- No, Ayame... Los tres están muertos.
- Entonces, ¿ Por qué me los muestra?
Yagari fue a la ventana y miró a los estudiantes pasar uno tras otro saliendo de sus actividades. Ella sabía que estaba lejos, en un tiempo antiguo.
- ¿ Cuál es la regla principal de los cazadores en la Asociación?
- Nunca cazamos solos.- respondió ella por inercia.
Yuro se lo había repetido hasta el cansancio durante sus trabajos juntas. Ella prefería (antes por lo menos) hacer las cosas solas, sin equipaje. Hasta que se había dado cuenta que Yuro no era una molestia, incluso era bastante buena. (OOK, muy buena pero no iba a decírselo nunca)
- El padre de Yuroichi, Satoru, era mi compañero de caza como bien sabes. Era mi mejor amigo y mi nakama por lo que fueran nuestras vidas, tal como lo son Kaito y Yuro. Una vez que consigues ese compañero cazador es improbable que la Asociación te permita cambiarlo y tanto la familia Takamiya como la presidencia estaban ansiosos de enlazarlos de esa forma y mantener a Yuro bajo el escrutinio de la Asociación.
Ayame no vio el punto en todo ello así que pregunto lo que le vino a la cabeza.
- ¿ Por qué me está contando esto?
- Porque siempre te vi a ti como el verdadero nakama de Yuro. No porque Kaito y ella no trabajen bien juntos. De hecho son uno de los mejores equipos... Sino porque... creo que de alguna forma ella te eligió de ese modo.
Una parte de su corazón se estrujo al saber eso. Yuroichi Hakyoku, la mujer más insoportable y fría del universo la había elegido a ella de entre todos los cazadores que tenia a su alrededor.
- ¿ Nunca te pareció extraño por qué ella decidía llamar a Uroboros para la mayoría de sus trabajos?
Ella asintió. Anteriormente le había llamado "molestia" porque siempre recurría a ella cuando podía hacer el trabajo por si misma, y ji hablar de Kaito.
- Y siempre me hace acordar a la primera vez que vi a un Nii trabajar con un Hakyoku.
- ¿ Nani? - respondió con sus ojos casi saliendose de sus órbitas.
- Como te dije, mi nakama era Satoru Hakyoku y estábamos de caza a un vampiro descontrolado sin mucha información. En eso íbamos cuando nos cruzamos con un chico de nuestra misma edad quien iba detrás del mismo objetivo... Takeshi Nii.
Ella sintió sus pulmones vaciandose de aire de la impresión. Su padre... Su padre trabajando con uno de los cazadores de la asociación tan legendarios como Kaien Cross o el mismo Yagari Toga. Miró las fichas de los vampiros otra la de Acacia adjudicaban su muerte a Uroboros, en la del hombre llamado "MMiguel" estaban los nombres de Yagari, Satoru, y la inconfundible firma de su padre mismo. Acarició las letras como si pudiese sentirlo allí, lo último que quedaba de su papá.
- Lo que no imaginamos...- cortó su momento Yagari mordiéndose el labio.- fueron las represalias de sus hermanas menores. Esperaron el momebto justo para hacernos pagar por haber asesinado a su descontrolado y demente hermano.
- ¿ Qué quieres decir con eso?
- Convirtieron a mi novia y la mate cuando trató de atacar a los gemelos, tu madre... fue convertida en la organización que detesta a muerte a los vampiros. Tuviste suerte de vivir, Ayame, porque te vieron como un arma capaz de ser utilizada.
Miró la última foto. Era una niña de unos 12 años, una figura engañosa para un vampiro. Nadie podía asesinar fríamente a un niño y eso les jugaba a favor. "Mariketa Rosal".
- ¿ Qué les hicieron los Hakyoku?
- Pensé que lo sabrías.- encendió un cigarrillo el maestro.
Se veía destruido de rememorar aquello. No solo había perdido a su amor... Si mal no recordaba Yuroichi era la última Hakyoku. Entonces cayó en la cuenta de sus propias palabras y las conectó al juicio. Al momento en que la chica de ojos plateados era cuestionada ante todos. Yagari finalmente habló.
- Convirtió a Satoru y le ordenó asesinar a su propia esposa bebiendo de ella, y a sus hijos cuando regresasen. - su voz se iba debilitando a medida que recordaba más. - Mi mejor amigo murió esa noche a manos de su propia hija. Dios, deberías haber visto a Yuro cuando la encontré esa noche al lado del cuerpo de sus padres y el arma tembkando entre sus dedos. No lloraba, y estaba en shock. Pero para Mariketa no fue suficiente...
- Fue ella, ¿no?- murmuró al fin Ayame.
No hubo respuesta. Yagari no quería decirlo en voz alta.
- Fue ella quien convirtió a Caleb...
Todo para devolver lo que le habían hecho a su propio hermano. Ayame miró la foto una vez más. .. Quería saberlo. Quería saber si Yuro había acabado con esa vampireza, ese monstruo que le había arruinado la vida. Porque eso eran todos... Demonios, monstruos que se hacían las víctimas cuando ellos mismos se equivocaban.
- Aye, aye, parece que estoy destinado a encontrarte, Cazadora-san.
Yuroichi se volteó encantada de al fin de encontrarlo había tratado de rastrearlo ppr todo el bosque. Y allí estaba él, con su caperuza negra ocultando su rostro como siempre y solo podía notar la sonrisa tenue debajo.
- Estaba preocupada por ti, Ezra.
- ¿ Hu? Oh, Cazadora-san es tan linda. No debería haberse preocupado.
El niño corrió hacia ella y se sentó encima de una raíz alta. Ella lo imitó y ambos observaron el bosque en su extensión.
- Hubo una tormenta horrible hace unos días. ¿ Estuviste bien con tu tutor?
- Perfecto, mi maestro nos resguardó y ni siquiera sentimos lo que pasó.
Yuro suspiró aliviada. Había estado preocupada por las caminatas usuales del chico por el bosque pero para su suerte él había estado protegido. El niño rió al observarla de reojo.
- ¿ Qué?
- Mi hermana solía hacer la misma expresión cuando pensaba que me había metido en problemas.
- Eso es lo que hacemos generalmente las hermanas mayores. Cuidar a los que vienen detrás nuestro.- sonrió con él. - ¿ Ella vive contigo?
La cara de Ezra cambió radicalmente. A penas podía ver sus facciones pero algo le hizo sentir su perturbado corazón.
- Ella ya no está conmigo.- respondió cortamente.
Yuro quizo cortarse la lengua. Había tocado el punto sensible de un ser querido muerto. Ella se pondría igual si hablasen de su hermano menor.
- Lo siento, yo también he perdido a mucha gente cercana a mi.
- Lo supuse.- susurró Ezra.- ¿ Deja de doler en algún momento?
Ella negó con pesadez. No había momento en que ella no recordase a Caleb. Los sueños de esa noche la perseguían en cada amanecer, verse al espejo y ver a su otouto.
- Simplemente no puedo dejarlo ir, Ezra. Yo.. Era lo más preciado para mí.
- Me gustaría aferrarme a sus recuerdos, pero... Ane trató de asesinarme. Ella me odiaba, siempre pienso que su vida podría haber sido más simple Sin mi.
Yuro tocó su hombro suavemente y él se lo sacudió. Brevemente pudo ver un brillo rojizo iluminar sus ojos y apagarse otra vez.
- Por eso... Por eso ella quizo matarme.
Yuro se paró tratando de alcanzarlo cuando se apartó de ella cubriendo su cara con sus manos. Escuchaba sus quejidos y gruñidos amortiguados por sus manos. Ella lo alcanzó. Quería preguntarke si estaba bien... Algo en ella tiraba para protegerlo.
- Ezra...- lo llamó suavemente.
- Tú. .. tú me haces recordarla. - dijo él de repente.- Tú... Quisiste...
Una de las manos de Ezra se acercó a la cara de Yuro. Ella pudo verlas, sus uñas afiladas como garras. Tragó con fuerza y esperó a que él le arañase. Ella no iba a lastimarlo. Pero el niño salió despedido por los aires. Ella notó enseguida por las zarpasos en el suelo lo que había sido.
- ¡ No! ¡ Dejenlo!
Sus lobos se detuvieron en el lugar. Eisenhut le mostró sus afilados colmillos al niño. Por suerte Ezra solo había sido tironeado por la ropa. Ezra le mostró sus garras al lobo y Eisen rascó el piso al sentirse desafiado. Yuro corrió hacia su Alpha y lo sostuvo del pelambre.
- ¡ Sentado, Eisenhut!
El lobo obedeció a regañadientes y Ezra retrocedió unos pasos. Ella vio el movimiento de sus hombros y los gemidos, ni contar el puchero. Sintió una sacudida de dolor. No, no podía estar llorando, ¿ o si? Ella no manejaba bien los llantos.
- Lo siento tanto... Pensaron que eras una amenaza.- se explicó apresuradamente.- ¡ Ezra!
Yuro corrió tras de él por el bosque. No podía dejarlo ir con esa sensación de haberle fallado. Trató de seguir su rastro pero había desaparecido sin dejar rastro.
- ¿ Ezra? ¡ Ezra!
Volvió tratando de reencontrar el rastro sin éxito. Sin darse cuenta que pares de ojos la observaban desde las copas de los árboles.
- Realmente eres una carga cuando te lo propones.- dijo Volkodlak todavía agarrando lo de la nuca.
- ¿ Carga? Carga y dispara de una vez, Cazadora-san. No ves lo que está en frente.
Volkodlak entorno los ojos al ver que Ezra otra vez perdía la cordura y entraba en unos de sus repetitivos ataques de locura.
- ¿ Por qué le haces eso, Ezra? No va de acuerdo al plan que la tortures con sus errores del pasado. Ella no sabe que conocemos sus pecados.
- Pecados... Eins, Zwei, Drei, Vier, Fünf, Sechs, Seiben, Acht... Und Eins...
Volkodlak los vio bailar sobre sus talones apoyados en una rama cercana mientras contaba en alemán los tiempos y el compás. Sus dedos recorrían algún instrumento imaginario que lo hacía carcajear. Volvió a suspirar y lo dejó seguir en su mundo. Cuando se ponía así no había razón en él. Lo tomó cual sacó de papas al hombro y caminó hacia la guarida. Por lo menos allí podría perder el control absolutamente y destruir a todo lo que estuviese delante suyo.
La mentira siempre es más fácil.
Por lo menos cuando de sentimientos trata.
Pero edificarla requiere estrategia,
una vez que empiezas, debes mantenerla.
Para eso ladrillo por ladrillo construirás
el perfecto engaño hasta que se derrumbe.
No, no, no Y... definitivamente no. Sandara ya estaba a punto de quemar la biblioteca desde sus cimientos. Miles de libros y ninguno decía que rayos era ese poder del Juicio de Osiris, o más que era Acnología, de donde salía el nombre. Nada. Iba a tirar todo a la mierda. Ahora entendía por qué Sasori y Deidara se habían reído de ella cuando les dijo que iba a investigar sobre ellos... Ni siquiera lo hubiese intentado.
- ¿Necesitas algo cariño?- preguntó Konan con una sonrisa.
- No, gracias... Ya voy a irme. Déjeme guardar todos estos libros...
Ella se fue a la zona donde los había sacado. No podia prenderlos fuego... No exactamente. Pasó por la ventana siguiendo su recorrido para poner los libros en su lugar y sintió un temblor. Desde que Yuhi había controlado su cuerpo, sentía que se activaban de la nada sus habilidades. Estaba en descontrol, sentía todas las muertes insignificantes. Desde el pequeño mosquito aplastado, hasta el ciervo que era almorzado por los lobos de Yuro. Era demasiado, incluso para ella. Sus manos tenían ese pequeño tic de acalambrar sus dedos cuando sucedía eso. Los libros cayeron al no poder sostenerlo. Maldijo una vez más al sentir sus manos entumecidas. ¿Qué sentiría morir ahora? ¿Una pobre rata comida por una lechuza? Un pitido agudo inundó sus oídos, absolutamente insoportable. Era como cuando había interferencia entre un micrófono o se superponían. Sentía su cabeza explotar. Levantó la mirada al vidrio de la ventana y su corazón se aceleró. El vidrio había sido rayado para dejar un mensaje en menos de un segundo y ella ni siquiera lo había escuchado.
" «Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados...Alegraos y regocijaos porque vuestra recompensa será grande en los cielos.» Pero recuerda... Debes morir para llegar al Cielo, y si sigues insistiendo... Voy a cumplir tus deseos."
Sus ojos fueron a través del mensaje hallando unos ojos amarillos observandola. Era del tamaño de un oso de pie... Pero parecía un lobo o... no sabía que diablos era. Era demasiado monstruoso para verlo. Sus garras eran como tramontinas pegadas a las manos. La criatura se relamió los colmillos directamente hacia ella. Dara retrocedió... ¿Ella? Pensó que cuando sintiese su muerte, sería diferente. Algo que la ayudase a prepararse. El monstruo se acercó a la ventana pero un brazo fantasmal rojizo gigante atravesó la ventana sosteniendo una espada. El monstruo lo esquivo y le rugió a ella, o a la cosa que lo protegía.
- Vete.- sonó la inconfundible voz de Itachi detrás de ella.- O voy a arrancarte los miembros uno por uno.
Ella vio dudar a la cosa esa antropomórfica hasta que huyó entre los árboles. Había estado cerca, demasiado cerca. Sus piernas cedieron ante al miedo pero Itachi evitó que cayese. La sentó en el escritorio más cercana para que se recuperase.
- ¿Qué fue eso?
- Es algo... de mi sharingan. Una habilidad, Susanoo, que descubrí hace un tiempo.
Ella no podía dejar de temblar. Esa cosa quería matarla... Era una advertencia de Acnología. Se sentia tan descubierta... Tan vulnerable. Itachi la abrazó y ella lo miró. Él sabía lo que estaba pasando, ella era de Akatsuki tal como él. ¿Él habría recibido amenazas de ese estilo? ¿No tenía miedo?
- Nada va a sucederte, Dara.- susurró él con cariño.- Lo prometo, voy a protegerte con mi vida.
Se aferró a su chaqueta negra. Como siempre, Itachi temía por ella, por lo que podía pasarle. Itachi descendió lentamente hacia ella y apoyó suavemente sus labios sobre los de ella. Podía sentir su aliento escaparse entre beso y beso, él no parecía notarlo. Inclinó la cabeza para darle un mejor ángulo e Itachi aceptó la invitación. Su lengua entró acariciando la de Dara con movimientos expertos. Ella sintió un escalofrío bajar por toda su columna vertebral. La atrajó más a él y ella bajó sus manos por su pecho. Las piernas de Sandara se abrieron levemente y el Uchiha se metió entre ellas, agarrando una para enroscarla en su cintura.
- Hmmm, Itachi.- gimió al recobrar el aire.
Las manos del chico se habían metido debajo de su remera y la subía poco a poco. El día estaba frío y su piel se erizaba por ello, pero por alguna razón cada célula de su cuerpo se sentía ardiente. Su remera cayó a un costado e Itachila observó. Sus dedos recorrieron la curva de su pecho hasta su ombligo.
- ¿Q-qué sucede? - preguntó ruborizada.
- Eres más hermosa de lo que pude imaginar, Sandara, y te quiero solo para mí.
Volvieron a fundirse en un beso desesperado. No sabía cómo pero lo necesitaba más cerca a ella. Quería su piel tocando cada cm de la suya. Lo necesitaba tanto. Las manos de Itachi fueron por su espalda hasta su sostén pero se detuvo bruscamente y dos kunais salieron despedidos de su mano directo hacia la pared contraria. Quedaron clavados en el pelo al ras de la cabeza de Kira. La chica estaba pálida como una hoja y lo único que atinó a decir la vampireza hizo que Itachi se riera entre dientes.
- Dios mío... ¿Qué mierda tienen las bibliotecas para que sucedan estas cosas?
Sandara sintió su cara arder al recordar lo que Yuro le había sacado a regañadientes a Ayame... Si, las bibliotecas definitivamente tenían algo.
KKaito bajó la última caja al sótano. De repente Zero había anunciado que era demasiado chico el cuarto para ellos tres y que había conseguido que le den en sótano para instalarse. Kaito sabía internamente lo que le sucedía. Su sed iba aumentando día tras día, y él no quería forzar los límites de un E.
- Siempre podemos dormir con una pistola debajo de la almohada.
Zero lo fulminó en el acto. Ah, cierto... Ellos ya dormían con armas hasta dentro de los pliegues del pijama. O lo que se suponía que era la rooa que usaba para dormir.
- O puedes ir con Yuki por su sangre.
- Sabes que no me sacia ni la de Kaname ni la de Yuki. Seria una perdida de tiempo.
Kaito sonrió al abrir la caja. Un montón de fotos antiguas, llena de recuerdos. Los cuatro alumnos de Yagari Toga sonreían delante de su maestro. Yuro entre medio de ellos palmaba la cabeza de Ichiru con cariño y Zero apartaba la mirada de lo que fuese que le dijo ella. Como siempre él estaba a su lado derecho con expresión aburrida. Recordaba ese día como si estuviera impreso en su memoria. Pero también entendía todo lo que había pasado Zero junto a Yuki, "el cachorro de león".
- Podrías pedírselo a Yuro.- soltó mirando la fotografía.- Dudo que no te ayude.
Ichiru justo llegó en ese momento con una caja de cervezas, Zero podria haberlo molido a golpes de lo contrario. El muy bastardo del menor de los Kiryuu venía con una sonrisa de oreja a oreja.
- ¿Qué pasó? - preguntó su onii san curioso.
- Dos cosas bastante... No sé, es difícil describir como me siento.
Zero dejó más cajas apiladas y se sentó en el piso palmeando el sillón largo para que Ichiru se sentase con Kaito.
- Invité a salir a Masaki Kuromizu y aceptó.
Zero enarcó una ceja molesto. ¿No era esa criatura meteme-en-todo que había ingresado con Kira Kain a detener el juicio? Era algo extraña y siempre que la había visto de solo verla se agotaba él... Su hermano si que tenía gustos extraños (N/A: se ríe el muerto del degollado pffff).
- ¿Y lo otro?
Ichiru llevó su mano a su cabello revuelto y sonrió. Sus ojos se abalndaron y miró a Zero de soslayo.
- Va a sonar raro... Pero extrañaba la forma en que Yuro me rveolvía el pelo y me decía que no me preocupara.
- ¿Hablaste con Yuroichi?
La voz sobresaltada de Zero sorprendió a sus dos mejores amigos. El vampiro pocas veces perdía los estribos...
- Onii-san, realmente... Quieres a Yuu-chan.
No era una pregunta pero Zero se agarró la cabeza con ambas manos y negó. No sabía lo que sentía realmente. Ella simplemente ponía de cabeza todo lo que estaba en orden para él. Era desesperante. Y tenuemente el resentimiento por haberlos hecho pasar por su muerte seguía dpandole ganas de pegarle un tiro en la pierna. Y otro lado suyo quería... tantas cosas.
- Sería ciego si no me atrayera.- dijo finalmente.- Pero no, mi corazón pertenece a Yuuki.
Kaito e Ichiru lo miraron sin creerle en lo más mínimo, pero si eso queria decir... Tarde o temprano lo admitiría.
- Hablando de atracción...- dijo el albino mayor con una sonrisa maligna.- ¿ Qué infiernos pasó para que te acostarás con Yuro?
- ¡Eso!- remarcó Ichiru con ojos como platos.- Tú... Con Yuu-chan... Eso simplemente es como... que yo estuviera enamorado de Zero.
La mueca de ambos hermanos notó que ellos detestaban a todas las fangirls en Asylum que daban esos rumores de ellos. Rayos, eran hermanos gemelos... Era degradante. Kaito se rascó la nuca. Él recordaba toda esa noche como si no hubiera sido él, ninguno de los dos estaban dentro de sí realmente. Había sido hace cuatro años aproximadamente, un poco menos tal vez... cuando ambos se habían enterado del destino de los padres de Kiryuu... e Ichiru y Zero. Sus palabras salieron solas...
El bar ya estaba repleto de gente en Frankfurt a las 9 pm y ellos no podían moverse. Según el reporte, el vampiro E aprovechaba las borracheras de este bar para secuestrar víctimas fácilmente. Yuroichi estaba enfrente suyo releyendo la carta de la asociación. Con sus 15 años recién cumplidos, seguía teniendo rasgos de niña, pero un cuerpo suficientemente desarrollado como para que los adultos la miraran. ¿Cómo había ingresado al bar junto con él? Identificaciones falsas y uno billetes al gorila de la entrada. Él tenía 18 , por lo que a Yuro le parecia injusto que ella solamente tuviese problemas con eso.
- Si sigues leyendo esa carta, le vas a dejar un agujero.- tomó una shot de vodka.- No van a cambiar las palabras por ello y no vamos a poder ir hasta que terminemos.
Él compró dos shots más y le tendió uno. Yuro parecía a punto de quebrarse.
- Debería estar allí.- dijo luego de tomar el vasito.- Con Zero.
- Va a estar bien si Kaien Cross decidió acogerlo, ese tipo es legendario.
Yuu le sacó el vaso del trago que había pedido y se lo vació. Iba a quejarse de no ser porque notó las lágrimas en sus ojos pujando por salir.
- Va a estar bien.- le aseguró una vez más.- Iremos a visitarlo en cuanto terminemos si quieres.
Las mejillas sonrojadas de Yuro y su aspecto frágil atrajeron si mrada. ¿Por qué notaba eso ahora? Tragó otro vaso con otro licor tratando de apagar esa opinión. Si, Yuro siempre había sido bonita... Pero ella siempre había sido como... un brazo o una pierna suya. Algo con lo que había vivido toda su vida, incluso Taito, su difunto hermano, la había tratado como una más en la familia. Pasaron las horas y notó que los dos estaban evidentemente borrachos. Yuro más que él. Su mirada enfurruñada como la de un gatito al que han mojado de un baldazo escrutaba el lugar con molestia. Hasta que sus ojos se iluminaron... había un joven en la ventana afuera y ella fue directamente hacia él. Sabía que su postura era la de una alerta máxima, una de cazador. Ella salió a fuera y Kaito decidió que era momento de seguirla. Salió y se mantuvo en las sombras.
- ¿Qué hace una bella niña como tú bebiendo alcohol?
Los sentidos de Kaito afloraron. Vampiro. Lo tenían.
- ME siento triste.- se tambaleó ella.
Kaito quiso pegarse a si mismo. ¿Por qué había permitido que tomara?
- ¿Por qué, belleza nocturna?- se acercó el vampiro a ella y pasó una mano por el cuello descubierto de Yuroichi.
Ella hizo un puchero y lo miró con tristeza.
- Estoy enamorada de un chico.- confesó ella.
- ¿Y él no te quiere? - la tomó por la cintura irritando a Kaito.- Olvídalo y ven conmigo.
Kaito cargó el revolver y lo apuntó. Ya lo tenía en la mira pero por las dudas, necesitaba que Yuro se corriese. Ella le sonrió al vampiro y levantó el rostro sensualmente.
- No, no es eso... Sus padres fueron asesinados y su hermano también. Él fue el único superviviente... Y lo único que deseo hacer ahora es asesinar a quien lo lastimó así, al estúpido vampiro que se atrevió a hacer eso.
El vampiro se tensó soltando sus brazos de la cintura de Yuroichi. Ella alzó la mano a la mejilla y su sonrisa lo hizo estremecer.
- Pero voy a tener que conformarme contigo.
Kaito salió de su escondite y disparó. Para su mala suerte, las palabras de Yuro lo habían alertado y empujo a la chica contra él. Los dos cayeron uno arriba del otro y Kaito giró para absorber el impacto sobre su espalda. En la caída, Yuu sacó su pistola y le disparó al vampiro. Justo en el blanco. El vampiro se desvaneció en el aire hecho polvo y ella seguia sin moverse de arriba de él. Fueron juntos en silencio hacia el hotel. El cuarto que compartían era oscuro y poco ruidoso. Yuro se sacó la ropa con furia y pateó todo lo que puso en su camino. Él se recostó en la cama mirandola, ya había visto a Yuro en ropa interior. No le molestaba, para él era lo mismo que ver a Ichiru o a Zero en calzón.
- ¿Por qué no me escribe, Kaito? Solo me entero de él a través de otros... ¿No le gusto?- se mordió el labio inferior.
Jamás había visto a Yuu insegura y el alcohol seguramente tenía que ver con ello.
- Es imposible que no le gustes a cualquier cosa que tenga pene, Yuro.- dijo él apartando la mirada, ¿Por qué empezaba a sentirse incómodo mirándola?
Yuro se echó a su lado en la misma cama cuando tenía la suya propia a pocos pasos. Los ojos plateados de Yuro se veían tristes, él no quería eso. Maldijo a Zero dentro de sí. ¿Por qué no podía escribirle una sola carta por mes? Eso la haría muy feliz... Así que hizo lo más estúpido que su borracho cerebro le dio esa noche... La besó y ella devolvió el beso.
- ¿Vas a dejarlo ahí? - dijo Ichiru abrazado a un almohadón.
- ¿Qué eres? ¿Una virgen adolescente? - dijo indignado el morocho.- Si quieres una explicación detallada de sexo, lee 50 sombras de Grey.
Zero no lo había mirado en todo el relato. ¿Celoso? Probablemente. Por respeto a él también se había detenido.
-Dijiste que después de eso, irían a visitarme.- dijo finalmente Zero.- No lo hicieron...
Kaito parpadeó varias veces seguida confundido.
- Oh, si lo hicimos. Fue la primera vez que ví a Yuuki de hecho.- dijo Kaito.- Parecías muy... embobado por ella así que Yuro decidió irse y yo te dí tu primera misión de cazador después de que te convirtieran.
Zero alzó el rostro en sorpresa. Obviamente él no la había visto pero Yuro a él sí, y a Yuki... Tal vez no lo recordase, pero Kaito si recordaba su rostro al verlo pegado a la niña... Y así como los dos habían ido a la puerta, Yuu se había dado la vuelta y se había ido... Sin mirar atrás.
¿Qué es más fácil para tí, corazón?
¿Mantener tu promesa o tu odio extremo?
Buscas huir de mí como si fuera tu maldición,
destinada a castigarte y enviarte al infierno.
Quizás lo sea y debas correr,
para no arrancar tu corazón y entregármelo.
Kira acomodó otro libro, aunque sentía que estaba haciendo más lío. Sandara había despachado a Itachi con la cara roja y no se atrevía girar y ver a Kira.
- Así que... me enteré que mi hermano te posesionó.- trató de romper el hielo la albina.
- Si, era... bueno, lindo. Supongo... Mientras estaba en mi cuerpo lo único en que pensaba era en tí.
Kira se mordió el labio. Hace tiempo había superado a Yuhi de alguna forma. No se iba a quedar muerta por dentro por el resto de su vida... Tal vez al cuarto o quinto chico con el que se habia acostado el dolor había retrocedido. Pero de alguna forma siempre volvía a él.
- Debe haber sido.. raro para tí.
- Sin contar que extremadamente lésbico.- comentó de vuelta incomodada Dara.
Kira la miró sobre el hombro al mismo tiempo que Dara hizo lo mismo. Las caras de las dos se volvieron bordo y volvieron a apilar los libros que el fucking atacante misterioso había tirado (había sido el Susanoo, la técnica de Itachi, pero por culpa del tipo ese).
- Yuhi dijo... Que no te metieras con ella. ¿A quién se refería?
- Sara Shirabuki.- siseó Kira.- La perra purasangre, la tercera pura sangre en esta maldita institución. Fue ella quién lo obligó a suicidarse.
Dara la enfrentó finalmente. ¿Obligarlo a suicidarse? Dudaba que el chico fuese uno de los que podían ser amenazados y temer tanto como para quitarse la vida. Kira puedo entender su confusión.
- Los pura sangre son mucho más poderosos que cualquier vampiro, pero eso no es lo único que los hace especiales. Entre todas sus habilidades hay una a la cual todo vampiro teme: sus órdenes. Cuando ellos nos piden algo, nuestro cuerpo pierde voluntad propia y los obedece sin discutir.
- ¡Eso es horrible!
- Ni que lo digas. Especialmente si es una loca como Sara. Tengo tantas ganas de destruirla, solo que no se como.
- Oí que va a presentarse como presidenta del consejo estudiantil.
Kira bufó exasperada. Lo único que le faltaba, que Sara controlara el consejo estudiantil. Nadie podría pararla, ni siquiera Kaname... Y eso que él tampoco era su más grande amor.
- Solo los del club de debate puede participar en esa mierda.- volvió a enojarse la vampireza.- Y dudo que Yuuki Kuran tenga el suficiente encanto como para ganarle.
- Tsubaki está en el club de debate.- comentó Dara.
No se imaginó jamás que eso iluminaría la cara de Kira de tal forma. Lo pensó mejor... Tsubaki tenía su encanto, y con la ayuda de alguien seguramente podría hacerle frente a la pura sangre... Estaba el tema de que Yuuki era apoyada por Kaname. Con Tsubaki en la competencia, Kaname no se pondría de parte de nadie lo cual le daba la ventaja de ganarse a los vampiros también. Podía leer casi los pensamientos de Kira. Tsubaki era LA chica para ese trabajo.
- Oh, por Dios... Debe hacerlo. Tiene que.- empezó a hablar desaforada.
Dio u salto de emoción y varios libros volvieron a caer desparramados por el suelo. Kira agarró el que estaba más abajo. Simplemente le había llamado la atención el título "Criaturas mitológicas de cuentos e historias de terror" con un vampiro caricaturizado. Era una forma muy cruel de que los humanos los vieran de esa manera a su raza, aunque algunos si parecieran de un cuento de terror.
Abrió el índice para buscar a los vampiros en el libro. Al lado de cada apartado había una imágen que lo ilustraba. Sus ojos se abrieron como platos al pasar por "Sirenas". Una foto de una mujer desnuda salía del agua y una gran epígrafe era lo que llamaba la atención.
"Peisinoe"
- Dara... Dara... ¡Dara, mira esto!
LAs dos leyeron a la par la información que daba el libro.
Sirenas, proveniente del griego antiguo, Σειρήν Seirến, 'encadenado', son criaturas legendarias pertenecientes al folclore y las leyendas. Aunque en un principio se mostró como híbridos de mujer y ave con que los egipcios simbolizaban a Ba, posteriormente la iglesia las convirtió en representantes de la voluptuosidad y asimiló sus cantos con el atractivo de las falsas doctrinas. En Occidente, se metamorfosearon en seres pisciformes a partir del siglo IX, cuando empezó a difundirse el Liber Monstrorum. Es por ello que muchas lenguas no latinas distinguen la sirena original clásica (inglés siren, alemán Sirene) de la sirena con cola de pez (inglés mermaid, alemán Meerjungfrau). Han sido dadas en caza hasta casi la extinción por humanos y monstruos debido a su gran belleza para tratarlas de esclavas sexuales o por sus tendencias asesinas que con sus habilidades lograban.
Eran hermosas y grandes amantes, pero con sus voces encaminaban barcos, hombres y cada clase de ser a su destrucción ya sea ahogándolos para siempre o logrando que obedecieran todo lo que ellas deseaban. Aunque no hay ningún superviviente en vida, se dice que sus poderes se asemejan en forma a lo que los purasangre de los vampiro pueden lograr, aunque solo funciona en hombres o mujeres que sucumban a su belleza y atracción. Entre las grandes sirenas más famosas por los grandes genocidios que realizaron se encuentran Agláope (la de bello rostro), Telxiepia (de palabras aclamantes) o Telxínoe (deleite del corazón), Pisínoe (la persuasiva), Parténope (aroma a doncella), Leucosia (como un ser puro), Molpe (la musa), Radne (mejoramiento) y Teles (la perfecta).
- ¿Existen las sirenas?- preguntó a Kira.
- Hace tres segundos no tenía ni idea.
Las dos se observaron con el libro una y otra vez, hasta que Dara volvió a hablar.
- Tengo que llevarle esto a Tobi. Oh, Dios... Tengo que mostrarle esto a todo Akatsuki.
Kira asintió conmocionada. La suerte cada vez se ponía de su parte, como magia. O alguien estaba jalando los hilos para que todo se detuviese... No lo sabpia. Las dos se fueron dejando todo como estaba. Tenían una pista, debían aprovecharla.
Ayame salió de los arbustos tomando de sorpresa a Yuroichi. Ella quedó pasmada. Eso sucedía cada muerte de obispo... o de papa.
- ¿ Ocupada? - preguntó sentándose en el suelo.
- Aunque lo estuviera, eso no te detendría a hablar de lo que quieres. - la miró con burla.
Ella le dio un punto en eso. Hablaría de este tema de todos modos. Trataba de ellas, y notoriamente de como habian seguido los pasos de sus padres sin le dio un punto en eso. Hablaría de este tema de todos modos. Trataba de ellas, y notoriamente de como habian seguido los pasos de sus padres sin saberlos. Con el poco tacto que siempre la caracterizaba, preguntó.
- Nuestros padres trabajaron juntos. ¿ Lo sabías?
Yuu dejó de hacer lo que fuese que estaba haciendo y la miró con cautela.
- Hasta que lo mencionaste... No.
- Nuestros padres cazador al mayor de tres hermanos pura sangre... Los mismos que acabaron con nuestras familias. La siguiente fue a por mi familia... La menor...
- Por la mía. -completó la ojiplata con dureza.
Pude ver la tristeza mezclada con el odio absoluto. Sus ojos no paraban de bailar en sus manos y su arma. Como si quisiera manchar sus manos de sangre, la que fuese. Poco a poco la vio calmarse con un autocontrol sorprendente.
- Yo... la asesiné en cuanto pude- le confesó Ayame.- Estaba tan desesperada, tan llena de odio y venganza. Ella me había quitado todo lo que más amo... Ahora me doy cuenta que no fui diferente a ella en ningún sentido, me arrastré hasta matarla por este mundo y seguí matando otros vampiros solo por el recuerdo del dolor.
- ¿Es eso malo? - la interrumpió Yuro mirando sobre la copa de los árboles.- ¿Hubiese cambiado en algo que la dejaras viva? ¿Qué tuvieras compasión del resto por lo que hiciste?
Ayame meditó sus preguntas. Ella había sido reconocida como una de las mejores en la faz de la tierra cazando porque... nunca había tenido piedad, nunca se había rendido ni detenido cuando se trataba de un vampiro fuera de control. Porque no quería que nadie pasara lo que ella pasó. Y eso ahora la había traído a Asylum. Tal vez ella tenía razón, eso la hacía la persona que era ahora.
- Y... Mariketa... Fue ella, ¿no?
Yuroichi entendió. No hacía falta decir su nombre. Caleb siempre rondaba en sus pensamientos y todos lo notaban. Se iba a su propio mundo y pocos podían traerla de vuelta. Ella podía notarlo casi al acto. Era como si cargara con su propio descuido todo el tiempo, con la traición de la asociación de cazadores para retenerla. Yuro seguía pensando aunque levemente que era su culpa.
- ¿La mataste? Cuando fuiste por Caleb y... tú sabes. Tuviste que terminar su sufrimiento...- trató de tener tacto.- ¿Acabaste con ella?
El silencio reinó entre ellas. Ayame podía ver su tensión formarse en cada músculo de su cuerpo, como una serpiente lista para atacar.
- ¡Yuro! ¿Qué sucede? ¿Por qué no contestas?
- No puedo hacerlo ahora, Ayame.- la cortó.- No ahora.
La vio aullar al Cielo y miles de tonos distintos se unieron a su llamado, como un ejército listo al ataque.
El silencio solo incomoda.
No mientes, pero tampoco dices la verdad.
Los secretos mejores guardados son los no dichos,
los planes mejores manipulados son los secretos.
Dime que sería mejor saber para tí,
¿Respuestas malditas o preguntas para aclarar el misterio?
