Hola mis queridas seguidoras, lamento la tardanza, pero acá hay ¡otro capi de la historia!
Espero les gueste, un poco violento, pero muy bueno.
Gracias a todos los que leen, a mis lectores de siempre y a mis queridos anónimos.
¡déjenme saber su parecer!¡con un fantástico REVIEW!
Sailor moon, es propiedad de Naoko Takeuchi, yo solo, les regalo historias de Diamante que las llenen de ilusión.
La amenaza a la madrastra.
Si bien la fama de mujeriego del príncipe era grande, no se comparaba a los niveles que alcanzó haciendo esa divertida fiesta erótica, que fue copiada por todo el mundo en el reino, Serena estaba feliz, pues nuevamente trabajaba para su príncipe, Diamante estaba muy complacido, los juegos en la piscina con las mucamas de su hermanastro habían sido el dolor de cabeza perfecto para su madrastra.
-ya está listo el salón. Dijo Háruka mientras lo miraba - ¿y los invitados? Preguntó el alzando la vista de sus papeles –Serena los está acomodando en el salón. Diamante suspiró.
-bien, no queda mas que ir a negociar con ellos, no olvides los bocadillos Háruka. La chica le sonrió –descuida, preparamos la lista en base a cada región nemesiana, no tienes de que preocuparte. Diamante asintió sonriendo, acomodó sus papeles.
-muchas gracias. Dijo mientras miraba a su alrededor, Háruka asintió.
-llamas si necesitass algo. Informó, Diamante asintió de igual forma –gracias. Dijo mientras se alejaba al salón para la reunión de dignatarios extranjeros.
Galaxy llegó en la tarde al castillo, Serena fue la encargada de atenderla, Galaxy hubiera preferido a Háruka, pero Sims era el que mandaba en esos asuntos y a la joven, no le quedó de otra que resignarse, aunque la mirada que Serena le lanzaba, era suficientemente agresiva para partirla en 2.
-el príncipe ya sabe de su llegada. Le dijo –muchas gracias Serena. Dijo la sacerdotisa, Serena asintió.
-no me lo agradezca, cumplo con mi deber. Anunció la muchacha mientras salía del salón, Galaxy suspiró.
-mas vale, que hable pronto con ella, antes de que con un cuchillo quiera quitarme la cabeza. Dijo la rubia mientras suspiraba de desencanto.
Serena llegó al salón donde Diamante salía de su reunión muy complacido –ya llegó tu amiga. Dijo la muchacha de forma fría, el se quedó mirándola.
¿algún problema? Preguntó –no, que va, en lo absoluto. Dijo ella, el la estudió.
- ¿podrías traernos unos bocadillos? Le preguntó con tacto, Serena negó.
-dile a Háruka, yo voy a hacer otras cosas. Y se alejó batiendo sus colas, como un pato herido.
- ¿Qué le pasa? Se preguntó Diamante, de repente sonrió.
Celos, vaya. Dijo mientras se alejaba al trono de su padre.
El re
Y
, terminaba con su reina, de atender a un gobernador, cuando el heredero a la corona inrrumpió, el padre abrió la boca pero Diamante lo interrumpió.
-no hables. Le dijo con aspereza –he venido a hablar con la zorra de tu mujer. El rey se alzó.
-es tu madrastr… Diamante negó –ella no es nada mío, solo es la mujer con la que te acuestas. Puntualizó el príncipe.
-que rosero eres Diamantito. Dijo Lizzy.
-cállte. Dijo el príncipe –se que tu eres la que ha intentando matarme, quieres el trono, y no lo tendrás perra. El rey se acercó a su hijo –te prohíbo que le hables así a tu madrastra. Dijo, el príncipe rió.
Y a mi, eso que me importa, tu prohibición es tan insignifamnte para mi, padre ¿no te has puesto a pensar de que manera murió mi madre? Preguntó el príncipe.
-ella murió de desangramiento, de plecancia. Dijo el rey, el príncipe rió fríamente.
Tu perra descarada, tu puta de quinta, se que mataste a mi madre. Lizzy se hechó hacia atrás –yo no he hecho nada de eso. Dijo.
-no te hagas la mosca muerta, maldita reina con pedigrí de perra pulgosa, yo se que si, yo lo se, tu enviaste esa horrible estatuilla el día de mis 15 años y te advierto, que si algo me llega a pasar a mi, o a mis hermanos, te arrancaré personalmente la piel, así deba regresar de la tumba. El rey le lanzó un puñetazo a su hijo, pero este le retuvo la mano.
-no te atrevas a ponerme una mano encima, rufián asqueroso, tu eres el único culpable de esta situación, si no te hubiera interesado meter tu asqueroso miembro en la cavidad infectada de esta zorra no pasaría nada, ya no soy aquel chiquillo de 14 años que podías golpear a voluntad. El rey se separó de su hijo y alzó el broche.
¡cristal obscuro! La sala se llenó de azul al el rey Diamante invocar el poder del cristal.
¡te combido a dejar el poder de mi hijo mayor y servirte de Archimedes!¡mi hijo menor! Diamante se alzó en protesta.
- ¡maldito débil!¡siento vergüenza de que tu seas mi padre!¡te odio! Exclamó el príncipe mientras la reina ponía cara de felicidad, una figura se manifestó, era un joven igual al heredero solo que vestía todo de blanco aprovechando la luz de bondad que regía la estrella de Némesis.
No puedes desligarme del poder de tu hijo, lo he reclamado como mío, es el mas fuerte de los 3 que pueden acogerme. El rey miró a su cristal.
¿de los 3?¿que pasa con mi cuarto hijo? El cristal rió colocándose detrás del príncipe –tu cuarto hijo tiene el alma tan podrida como la de la mujer que está a tu lado. Dijo el cristal señalando a Lyzzy.
-es por eso, que el no podrá usarme, además, no cuenta con el poder para reclamarme, es tan enclenque y tan débil que una solo batalla a mi lado, lo mataría sin remedio. El rey se alzó.
-pasa a manos de Zafiro entonces, quiero que te separes de este maldito bastardo que de hoy en adelante, deja de ser mi hijo. El cristal negó.
-no puedes hacer que me separe de el, lo he reclamado como mío y lo quiero, el es carne de tu carne, sangre de tu sangre y aunque lo quieras negar ante los hombres, esa negación no tiene efecto ante mi, puedes repudiarlo, pero de tus 3 hijos es el mas fuerte para utilizarme. Diamante le sonrió con frialdad a su padre.
Que bien que nos quitemos las máscaras Diamante, eres débil, estúpido e idiota por creerle a esta puta, repúdiame como tu hijo, no me importa, me sentiría mejor al saber que tu, no eres mi padre, ojalá mi padrino fuera mi padre. El rey dio un paso hacia atrás.
El cristal es mío, lo reclamo como tal. Dijo el príncipe, el rey miró como el cristal se convertía en broche y se adería a la camisa de su hijo.
No te preocupes, que me casaré igual. Dijo Diamante alejándose hacia la puerta, se dio la vuelta para mirar por encima del hombro a su madrastra.
Cuida el cuello de tu marica, no te metas con mis hermanos. La reina sonrió.
¿tampoco con tu mucama hijito querido? Se que estás enamorado de la puta de Serena, dime ¿ya te has acostado con ella?¿gime como una perra en celo cuando la penetras? Diamante no lo pensó, se acercó con rapidez a su madrastra, la estampó de un empujón en la pared y la alzó por el cuello asficiandola.
-para tu información, Lizzy querida, la única que gime como una perra en celo cuando la penetran eres tu, no, no me he acostado con Serena, si, puedo estar enamorado de ella, pero eso no impedirá mi compromiso y ella se merece algo mejor que inclusollegar a ser mi querida, a diferencia de ti, que te han encontrado en los mejores bares de la ciudad, ahora dime ¿Qué sentiste cuando Phanton te rechazó en su cma? Preguntó el príncipe dejando al rey pálido de la impresión, Lyzzy intentaba respirar, Diamante rió suave y malignamente.
Pues, imagino que habrá sido decepcionante para ti, reina cobra, no te atrevas a comparar a Serena contigo, ella es mas mujer, de lo que tu serás. Y dejando caer a su madrastra con desprecio salió silenciosamente del trono dejando ese señor lío encendido.
Leg
Gllegó a donde Galaxy lo esperaba, entró y cerró con pestillo, comenzó a desnudarse, ella lo miraba.
-tienes prisas de ira. Dijo mientras comenzaba a imitarlo –necesito desahogar esta ira volcánica. Dijo el acercándose a ella.
- ¿hacer el amor con violencia te ayudará? Preguntó ella, el asintió.
Lo haremos hasta desfallecer. Dijo mientras se acercaba y la besaba desahogando su ira y su dolor, cuando terminaron, acostados en el sofá, Diamante dejó salir la segunda parte de sus emociones volcánicas.
-tu padre por fin te negó. Dijo la muchacha viendo las lágrimas de su amigo, le acariciaba la espalda y el cabello, el asintió.
Ya lo hizo, intentó darle el cristal al idiota de Archimedes. Lizzy asintió –por eso, al fin lo tienes tu. Dijo la sacerdotisa, el príncipe asintió.
Lamento tu dolor. Dijo mientras lo abrazaba para confortarlo, las veces siguientes, Diamante le hizo el amor, con desesperación, con soledad y fialmente con trosteza, se quedó dormido en el sofá.
Amigo querido, que tiempos difíciles veo para ti, pero ten fe, Serena es tu llave. Dijo mientras le acariciaba el cabello y besaba su frente.
Ella es la llave de tu futuro, tu eres la llave del suyo. Y como en respuesta a su afirmación, Diamante comenzó a murmurar su nombre entre sueños.
