¡Hola a todos! Pasó una semana, y como les prometí acá les traigo el capitulo 13... Me sorprendí un montón por a cantidad de comentarios en el capitulo anterior. Me fascino leer todas sus opiniones del Fic, y la verdad es que me alegró mucho saber que les gusta.

La ganadora del Spoiler y a pregunta es, para mí, : LiaAndersonHale

Como dije antes TODOS los reviews me encantaron, pero este en particular me gustó mucho por la originalidad. Así que LiaAndersonHale espero tu pregunta por PM, y luego te mandaré a respuesta con el Spoiler.

Espero muchos reviews ;)

¡Que disfruten la lectura!


CAPITULO 13: Lo siento, no puedo ser perfecto.

17:00 P.M Martes.

- Vamos Kurt vuelve.

- No pienso sentarme otra vez.

- No es para tanto.

- Necesito respirar. Hace tres horas que estamos haciendo lo mismo.

- Son las cinco de la tarde, llegue hace media hora.

- Más tiempo del que ninguna otra persona me pudo retener al lado de un libro de matemáticas, deberías estar orgulloso.

El morocho puso los ojos en blanco. Kurt se apoyó contra la encimera de la cocina de su casa, y se cruzó de brazos.

- Solo un ejercicio más. – le pidió – y después te dejo un descanso de media hora.

- Un ejercicio más ¿con qué premio?

Blaine le sonrió divertido.

- Te dije que en tu casa no.

- ¿Por qué?

- Porque puede entrar alguien en cualquier momento. Si lo haces bien luego te lo recompenso en mi casa.

- Donde pueden entrar los Warblers, como el domingo. Ahora estamos solos.

Hizo un puchero, y Blaine se mordió el labio, pero negó con la cabeza. Kurt lo fulminó y le sacó la lengua infantilmente.

- Mete esa lengua en tu boca porque si la agarro no te la devuelvo.

El castaño le sonrió, y vio resignado como Blaine agarraba unas hojas y se las ponía a revisar. Suspiró y dirigió su mirada a la heladera. Casi inmediatamente una sonrisa de perversidad le cubrió el rostro. Miró al mayor de reojo, que estaba muy concentrado en su trabajo y no le prestaba atención, abrió la heladera, y localizó su objetivo: un postrecito de chocolate.

Lo abrió y comió una cucharada. Blaine levantó la vista, y frunció el seño.

- ¿Qué….?

Kurt se mojó el labio inferior con chocolate, y lo mordió levemente. Pasó su lengua tentativamente, sacando parte del chocolate.

- Mmm… estoy delicioso.

Blaine tenía los ojos clavados en los labios de Kurt de forma hambrienta. Kurt pasó su lengua nuevamente, y sacó el resto de chocolate que quedaba. Blaine sacudió la cabeza, como tratando de alejar un pensamiento, y lo miró a los ojos. Algo que no fue de gran ayuda, ya que las pupilas de Kurt estaban dilatadas solo por verlo. Trago dificultosamente.

- Vamos a seguir con esto.

El castaño negó con la cabeza y se llevó la cuchara a la boca. Dejando que el chocolate le manchara la comisura de los labios intencionalmente.

- ¿Me ayudas a limpiarme? No llego.

El morocho lo fulminó con la mirada. Se puso en pie y se acercó a él.

- Eres demasiado hermoso para mi salud, y demasiado apetecible.

- Solo bésame.

Blaine se acercó a su rostro, y lamió el chocolate que manchaba parte de la piel de porcelana. Kurt se mordió el labio, y le sonrió con cariño. Blaine le devolvió la sonrisa.

- ¿Sabes que te quiero mucho? – preguntó antes de unir sus labios.

Apoyó sus manos en las caderas del castaño, mientras este le rodeaba el cuello con las suyas, y enredaba una de sus manos en sus rizos. Blaine se separó, y apoyo su frente contra la de él.

- Lo sé, - contesto el menor – yo también lo hago.

El nuevo celular de Blaine sonó. El morocho rebuscó en sus bolsillos, sin soltar del todo a Kurt.

- Dime que no es Jeff.

- Aún no saben que tengo celular nuevo.- Revisó el número, y frunció el ceño. – es de la escuela. – atendió.

- Hola ¿estamos hablando con Blaine Anderson, el tío de Santana?

- Sí, soy yo.

- Le llamamos, para comunicarle que su sobrina tuvo un comportamiento inapropiado, y le pedimos que la venga a retirar. Nos tratamos de comunicar con el padre, pero el número da ocupado.

- Está trabajando. – miró de reojo a Kurt - ¿Qué clase de comportamiento inapropiado?

- Le pego al señor Karofsky una cachetada.

Blaine alzó las cejas, sorprendido.

- Ya voy. – dijo y cortó.

Kurt lo miraba con las cejas alzadas.

- ¿Qué sucede?

- Santana le pegó una cachetada a un tal Karosky.

Kurt empalideció un tono.

- Oh no.

- ¿Qué sucede?

- Karofsky es su novio.

- Pensé que estaba saliendo con Brittany.

El castaño asintió. Blaine abrió los ojos como platos.

- Es mejor que me vaya. – Kurt soltó un suspiro. –Hoy te salvaste de estudiar. - lo besó con lentitud, y después se separó. El castaño le sonrió, y le sacó la lengua otra vez. Blaine la atrapó con los dientes, asiendo que Kurt se riera. La succiono, y la acaricio con la suya. – Te la devuelvo porque eres muy bueno con ella.

Kurt lo acompaño hasta la puerta. Repentinamente se le ocurrió una idea, y se volvió.

- ¿Hay una posibilidad de que mañana me acompañes a ver a mi padre? – El castaño se sorprendió, pero asintió. - Ayer fui, pero no me atreví a entrar.

- Ven por mí al colegio a las cinco. Mañana tengo coro, y luego debo ir con Mike a hacer un trabajo, le diré que no puedo, y mi papá pensara que estoy con él.

- Genial – Lo besó rápidamente y se fue.


17:00 P.M Miércoles

El morocho estacionó el auto frente a la entrada del McKenley. Bajó, y se internó en los pasillos vacios buscando el aula del Club Glee.

La verdad era que no tenía ganas de ver a su padre. No sabía por qué le había pedido a Kurt que lo acompañara. Simplemente la idea se le cruzó por la mente, y la sonrisa en la cara de Kurt le dijo que estaba asiendo lo correcto. Y no iba a volver atrás en su decisión. En algún momento tenía que enfrentar a su padre. Debían hablar, despedirse y tratar de terminar lo mejor posible.

"Lo siento".

Sacudió la cabeza y levantó la vista al escuchar voces. Un grupito de chicos salían de un aula, entre ellos estaba Kurt, Brittany, Quin, Santana y Chandler, y también la prima de Sally, Rachel.

El día anterior había tenido que venir al colegio a buscar a su sobrina, que parecía al borde de un colapso nervioso. Estaba con los ojos hinchados, y el humor más cortante que nunca. Cuando le había preguntado por qué le había pegado, simplemente se largo a llorar sobre su hombro. Blaine había tenido que tragarse el nudo en la garganta, y abrazarla para que dejara de llorar. Sabía lo que estaba pasando, y ver a su sobrina en ese estado le partía el alma. No podía estar más agradecido que tuviera a un amigo como Kurt, para poder hablar, por que el castaño también la comprendía.

Se acercó al grupo dubitativo. Rachel fue la primera en darse cuenta de su presencia, se acercó a él, y le empezó a taladrar el cerebro con una incesante charla de su opinión acerca del último capítulo de Dalton.

- ¿Blaine? – pregunto Santana, salvándolo de Rachel - ¿Qué haces aquí? Cumplí mi promesa y no le pegué a nadie. – le dijo guiñándole un ojo.

- Vine a buscar a Kurt. – sintió como las miradas de todos se clavaban en él, para luego mirar a Kurt.

El castaño ignoró el ceño fruncido de su hermanastro y se acercó a Blaine. Su sobrina sonrió ligeramente y empezó a echar a todos del lugar, diciendo que ya había tenido suficiente viendo sus caras por una hora.

Al ver que la mayoría ya se estaban dispersando, el morocho le tomó la mano a Kurt, y lo acercó a él. Casi inmediatamente sintió los ojos de Chandler posados sobre él. El morocho le sostuvo la mirada, ambos se fulminaron mutuamente, hasta que Kurt se dio cuenta del intercambio de insultos no verbal y tironeó a Blaine para que le prestara atención a él.

- ¿Vamos?

- Si. – pasó su brazo por la cintura del otro, y caminaron, hacia la salida.

Blaine seguía hundido en sus pensamientos, cuando sintió que Kurt se detenía, se volteo a mirarlo.

- ¿Qué sucede?

- Eso era lo que te iba a preguntar. Estas más callado que de costumbre, y ni siquiera insultaste a Chandler, o miraste que pantalones llevo puestos, algo que haces constantemente.

El morocho sonrió levemente, una sonrisa que no llegó a sus ojos.

- Es solo que estoy algo distraído, por lo de mi padre. Ayer llamaron del hospital, dicen que cada vez está peor.

El castaño asintió, y le acarició el rostro. Blaine soltó un suspiro y cerró los ojos. Dejó que su cabeza descansara en el hombro de Kurt, mientras este le masajeaba el pelo.

- Tengo una idea, ven.

Lo guió hacia una puerta, pasaron por varios pasillos, hasta llegar a unas puertas dobles. El castaño las abrió y lo condujo al interior. Blaine se sorprendió al ver el Auditorio, era grande, muy espacioso, con cómodas butucas azules, y un gran escenario vacío. Kurt lo llevo hasta él, quedando los dos en el medio.

- Dime lo que sientes, deja que tus sentimientos fluyan de la manera en que lo hicieron cuando me cantaste esa canción en la fiesta. Exprésate como mejor sabes hacerlo.

Le besó la mejilla, y se alejo unos pasos. Se sentó sobre la madera, y lo observo con una sonrisa.

El morocho cerró los ojos, y respiró hondo. Tenía la mente en blanco. Pensó en su padre, en como lo había tratado los últimos diez años, en cómo a pesar de todo le dolía verlo en ese estado, en que él solo quería ver el orgullo en sus ojos cuando lo miraba. Pensó en cómo le revolvía el cabello cuando llegaba del colegio, cómo lo alzaba y llevaba hasta su cuarto cuando él se dormía sobre el sillón, en como lo arropaba y le besaba la frente antes de irse a dormir. Pensó en cómo había resultado su vida después de su pelea, si nada hubiera pasado, si en vez de irse él hubiese agachado la cabeza y hecho lo que James quería. No tendría que soportar a Jeff, las bromas de Nick, las muecas burlonas de Thad, los incesantes discursos de Wes. No podría ayudar a Santana, no se hubiese cambiado de escuela, no habría más Warblers, solo estaría él. No habría banda, no habría Reglamento, no habría más salidas, más jadeos en la habitación de huéspedes, no sería el mismo. Estaría sentado atrás de un escritorio en la empresa de su padre. Si no hubiese peleado por lo que quería, no hubiese salido esa noche con Thad y Santana, no hubiese conocido a Kurt. No hubiera tocado su piel, o sentido el sabor de sus labios, no hubiese conocido el calor de su cuerpo, o la suavidad de sus manos.

Abrió los ojos, y empezó a cantar.

Hey dad look at me (Hey papa, mírame)
Think back and talk to me (Piensa en el pasado y háblame)
Did I grow up according to plan? (¿Creci de acuerdo al plan?)
And do you think I'm wasting my time doing things I wanna do? ( Y ¿crees que estoy perdiendo mi tiempo hacienda las cosas que quiero hacer?
But it hurts when you disapprove all along ( Pero duele cuando lo desapruebas al final)

And now I try hard to make it (y ahora trato arduo de hacerlo)
I just want to make you proud (Solo quiero hacerte sentí orgulloso)
I'm never gonna be good enough for you (Nunca voy a ser lo suficientemente bueno para ti)
I can't pretend that (no puedo fingir)
I'm alright (que estoy bien)
And you can't change me (y no puedes cambiarme)

'Cuz we lost it all (porque lo perdimos todo)
Nothing lasts forever (nada dura para siempre)
I'm sorry (lo siento)
I can't be perfect (no puedo ser perfecto)
Now it's just too late and (ahora es demasiado tarde y…)
We can't go back (no podemos regresar)
I'm sorry (lo siento)
I can't be perfect (no puedo ser perfecto)

I try not to think (trato de no pensar)
About the pain I feel inside (en el dolor que siento dentro)
Did you know you used to be my hero? (¿Sabías que solías ser mi héroe?)
All the days you spent with me (Todos los días que pasaste conmigo)
Now seem so far away (ahora parecen muy lejanos)
And it feels like you don't care anymore (y parece que ya no te importa)

And now I try hard to make it (y ahora trato arduo de hacerlo)
I just want to make you proud (solo quiero hacerte sentir orgulloso)
I'm never gonna be good enough for you (Nunca voy a ser lo suficientemente bueno para ti)
I can't stand another fight (No puedo soportar otra pelea)
And nothing's alright (y nada está bien)

'Cuz we lost it all (porque lo perdimos todo)
Nothing lasts forever (Nada dura para siempre)
I'm sorry (Lo siento)
I can't be perfect (No puedo ser perfecto)
Now it's just too late and (Ahora es demasiado tarde y…)
We can't go back (no podemos regresar)
I'm sorry (Lo siento)
I can't be perfect (No puedo ser perfecto)

Nothing's gonna change the things that you said (Nada va a cambiar las cosas que dijiste)
Nothing's gonna make this right again (Nada va a ser que esto esté bien de nuevo)
Please don't turn your back (Por favor no me des la espalda)
I can't believe it's hard (No puedo creer lo difícil que es…)
Just to talk to you (hablar contigo)
But you don't understand (Pero tú no lo entiendes)

'Cuz we lost it all (Porque lo perdimos todo)
Nothing lasts forever (Nada dura para siempre)
I'm sorry (Lo siento)
I can't be perfect (No puedo ser perfecto)
Now it's just too late and (Ahora es demasiado tarde y…)
We can't go back (no podemos regresar)
I'm sorry (Lo siento)
I can't be perfect (No puedo ser perfecto)

'Cuz we lost it all (Porque lo perdimos todo)
Nothing lasts forever (Nada dura para siempre)
I'm sorry (Lo siento)
I can't be perfect (No puedo ser perfecto)
Now it's just too late and (Ahora es demasiado tarde y…)
We can't go back (No podemos regresar)
I'm sorry (Lo siento)
I can't be perfect (No puedo ser perfecto)

Las rodillas le fallaron y calló sobre el suelo del escenario. Kurt gateó hasta él, y le rodeo los hombros, mientras Blaine se abrazaba a él, y dejaba salir todo el llanto que había estado reprimiendo.


El médico entró a la habitación de James, donde estaba una de las enfermeras. El padre de Blaine mantenía los ojos cerrados. No quería que lo molestaran con preguntas de cómo se sentía. ¡Estaba en un jodido hospital! ¿Cómo creen que se sentiría?

- ¿Por qué esa cara? – escucho que pregunto la chica.

- ¿No has oído las noticias?

- No, ¿Qué noticias?

- El Doctor Robins, obtuvo los resultados de los análisis de un chico, Kurt Hummel.

Kurt Hummel.

Ese nombre le resultaba conocido, lo había escuchado en algún lugar.

Blaine.

Era el chico con que lo había encontrado ese día en su casa. Alto, piel pálida, y unos ojos azules que le hacían acordar a su madre.

- ¿Qué sucede con él?

El médico le contestó en un susurro bajo. Pero lo suficientemente alto para que James pudiera escuchar. Los ojos se le abrieron como platos, buscó el rostro del médico, pero no había indicios de broma, tenía el semblante serio y parecía completamente seguro de lo que decía.

- Pero es imposible. – dijo la enfermera, que se había llevado las manos a los labios.

- Lo sé, está tratando de investigar más, pero pronto le tendrá que dar la noticia al padre.

- No creo que haya que preocuparse por…

- Sí, debe preocuparse.

- ¿Es..?- El médico asintió, y la joven ahogo una exclamación.

James cerró los ojos rápidamente. Si no hubiese visto la seriedad del médico, diría que estaba fuera de sus cabales.

Casi al instante un sentimiento extraño se apodero de su pecho. Lo vio a Blaine, junto con el joven, tomados de la mano. Se quedó dormido con ese pensamiento.

- ¿James estás despierto?

El hombre abrió los ojos. Junto a su cama estaba sentado Leif, no había rastro de la enfermera o el médico, y el sol había caído bastante desde que se había dormido. James le sonrió, ese niño sabía cómo ganarse a las personas.

- Hola pequeño.

- ¿Durmió bien?

- Sí, perfectamente.

De inmediato la conversación de la chica con el médico se le vino a la mente.

- ¿Estás bien? Pareces preocupado. – el rubio lo miró con curiosidad.

- Si te cuento algo ¿Me guardarías el secreto?

Los ojos color hielo del joven brillaron, y asintió firmemente.


El morocho, entró con Kurt a la habitación. El menor le dio un apretón de manos, para darle ánimos. El corazón de Blaine se detuvo por unos segundos al ver a su padre. Era doloroso, muy doloroso verlo acostado en esas sabanas blancas, con los ojos cerrados, las agujas desapareciendo en sus muñecas, los aparatos zumbando a su alrededor. Le dolía, en verdad le dolía, y mucho.

Se acercó al lado de la cama, y tomó asiento en la silla de metal. Se quedó observando como el pecho de su padre subía y bajaba lentamente.

- Nunca entendí por qué le molesto tanto que fuera gay. – El castaño se acercó a él, y Blaine le abrió los brazos, invitándolo a sentarse en sus piernas. Kurt lo hizo, y Blaine le rodeo la cintura, apoyando su mentón sobre su hombro. – Si se hubiese enojado conmigo por algunas semanas, o meses, tal vez lo hubiese perdonado. Pero nunca pensé que me odiara tanto como para ignorarme por diez años.

- Tal vez solo estaba asustado.

- ¿De qué? ¿De qué lo contagie?

- No pienses eso. Tal vez solo no quería enfrentarse a algo nuevo.

El morocho se quedó en silencio, por varios minutos.

- Solo tenía que decirlo. – susurró. – Con un simple lo siento, le hubiera perdonado todo. Las frases hirientes, las miradas de asco. Hasta puede que lo hubiera entendido, y me hubiese dicho a mi mismo que era mi culpa.

- ¿Y por qué no lo haces ahora?

- ¿Entenderlo?

- No, decirte que es tu culpa.

Kurt volteo la cabeza, y le clavó sus ojos.

- Porque…porque no lo es. Yo no elegí ser así, es parte de mí, y nada va a cambiar eso. – respondió sinceramente.

El menor le sonrió, satisfecho por la respuesta, y le acarició las manos que descansaban sobre su estómago.

- ¿Serias capaz de perdonarlo después de diez años?

Blaine no contestó, y Kurt no insistió en saberlo.

- Gracias por acompañarme. – dijo al cabo de unos minutos.

- No hay problema, pero aún no entiendo porque no entraste la vez anterior.

- Tu compañía me da coraje, sin ti jamás hubiese cruzado esa puerta.

Pasaron varios minutos en silencio. Kurt se había recostado contra el pecho de Blaine, quien miraba a su padre con pena. Cuando no pudo resistirlo más aparto la mirada y la dirigió hacia sus manos unidas. Kurt le acariciaba con el pulgar distraídamente.

- Te quiero.

El castaño lo beso delicadamente.

- Yo también.

- Vámonos. Ya no creo soportar más verlo en este estado.

Se levantaron, teniendo cuidado de no despertarlo, y salieron de la habitación.

James abrió los ojos, y dejó escapar las lágrimas que había contenido hasta el momento.


Estaban por la recepción del hospital cuando Blaine recordó su promesa. Agarró al castaño de la mano y se acercó a la chica detrás del mostrador.

- ¿Me podría decir cuál es el número de habitación de Leif? Lo siento, pero no sé el apellido.

- No te preocupes, sé de que Leif me hablas, es muy difícil de olvidar. – les sonrió, y tecleó algo en la computadora. – Cuarto piso, habitación 713.

- Gracias. – estaba a punto de irse, pero la joven los retuvo.

- ¿Algún familiar? – parecía esperanzada.

- No. Solo amigos.

La mujer suspiró y volvió su vista a la computadora. Blaine lo llevó hasta el ascensor, y una vez adentro apretó el botón con el número 4.

- ¿Quién es Leif?

- Alguien que conocí el lunes. Le prometí que vendría contigo.

- ¿Conmigo?

Blaine asintió, y se negó a dar más detalles. Al llegar a la cuarta planta, lo llevó hasta la puerta de la habitación. Dio unos golpecitos, y la voz del Doctor Robins les dijo que pasen.

El hombre miró con curiosidad a Blaine, luego a Kurt, sus manos unidas, y otra vez a Kurt. El castaño se incomodo bajo la mirada escrutadora del médico.

- Hola Doctor…nosotros vinimos a ver a L…

- ¡Blaine!

El joven rubio salió de una de las puertas, que al parecer iba al baño. Se acercó al morocho con una sonrisa. El mayor le revolvió el pelo, en forma de saludo.

- Voy a dejarlos solos – Robins, se retiró, sin dejar de mirar a Kurt.

- Hola Leif. – Blaine se puso en cuclillas, hasta quedar a la altura del rubio. – Él es Kurt, mi novio, te prometí que te lo presentaría.

- Me llamó Leif – el chico le estiró una mano, y Kurt se la estrecho con una sonrisa. El niño se lo quedó mirando atentamente. – Tienes unos ojos muy bonitos.

- Gracias, pero los tuyos son más lindos.

El joven le sonrió aún con más ganas. Los llevó hasta su cama, se subió a ella, y les indicó que se sentaran a sus pies.

- ¿Fuiste a verlo? – le pregunto a Blaine. El morocho asintió. - ¿Hablaste con él?

- No, estaba dormido, y no quise despertarlo.

- Oh…Estoy seguro que James quería hablar contigo. – Blaine lo miró con curiosidad, pero el rubio no dijo nada más.

- ¿Los dibujaste tú? – Kurt estaba mirando los dibujos pegado a la pared.

- Sí, adoro dibujar. – Blaine vio de reojo como Kurt miraba al chico con cariño.

- Yo también.

Leif dio un saltito y se estiró hasta alcanzar un bloc de hojas blancas que estaban sobre su mesita de luz.

- ¿Quieres dibujar conmigo?

Kurt asintió, le soltó la mano a Blaine, y se sentó junto al chico. Leif apoyó el cuaderno sobre sus muslos, y le pidió a Blaine que le alcanzara una caja de lápices.

- ¿Qué quieres dibujar?

- Me gustan los pájaros.

Blaine observaba como Kurt dibujaba, y Leif pintaba. El morocho se sentó al otro lado de Leif, y ayudo al chico a pintar. Terminaron riendo debido al mal pulso del mayor.

Una hora después una enfermera les dijo que Leif debía tomar sus medicamentos, y ellos se fueron, prometiendo volver al día siguiente.

Cuando ya estaban en el auto, camino a la casa de Kurt, el castaño lo miró con curiosidad.

- ¿Cómo lo conociste?

Blaine hizo una mueca, y le contó lo que había pasado el lunes. Kurt se entristeció al oír la historia del rubio, pero al saber lo que hacía solo tuvo más ganas de conocerlo mejor. Los dos acordaron volver a la misma hora al día siguiente.


16:00 P.M Viernes.

Kurt revisó el pequeño pantalón de jean antes de convencerse de que le iba a quedar. Se había escapado de su casa para comprarle el regalo a Blaine, y había terminado comprándole ropa a Leif.

El día anterior habían ido a visitarlo otra vez. El chico se hacía querer enseguida, y Kurt no pudo resistirse a comprarle un par de remeras y varios jeans nuevos. Estaba seguro que el color oscuro le haría resaltar el pelo, y los ojos claros. Hoy iban a ir otra vez, así que tenía que estar en su casa para las cinco. Le había dicho a su padre que iba a ir a su clase de matemática con Blaine, así que no había ningún problema en salir.

Caminó hasta el mostrador y pagó las prendas, recibiendo una sonrisa coqueta de la chica. El castaño rió para sus adentros, y se fue a seguir buscando un regalo para el morocho.

Claro que la idea de Jeff aún rondaba su mente. Pero no tenía idea de cómo hacerlo, así que por el momento trataba de no pensar mucho en eso, porque enseguida sentía como su cara cobraba color.

Entró distraídamente a una de las tiendas. No se percató de donde estaba hasta que sintió como lo llamaban.

- ¿Kurt?

El castaño se dio vuelta, y se encontró con los ojos de Jeremiah.

- Oh, Jeremiah, hola.

- Hola – el rubio le sonrió. - ¿Qué haces aquí? ¿buscando otro pantalón?

- No, en realidad estaba buscando algo para mi novio.

El chico alzó las cejas.

- ¿Anderson?

- Sí – al castaño no le había pasado desapercibido el tono de molestia de Jeremiah.

El joven se acercó, y se mordió el labio.

- ¿Conoces a Sebastian Fabrey?

- Sí – ahora era él el que había sonado molesto.

- ¿Sabes que….?

- ¿Mi novio estuvo con Sebastian, mientras el suricato salía contigo? Sí, lo sé. Pero en ese momento no era mi novio, y eso quedó en el pasado. Aunque siento que la ardilla te haya hecho eso, pero Blaine no sabía. En realidad todavía no sabe que Sebastian tenía novio.

- ¿y cómo lo sabes tú?

- Lo escuche hablando con su hermana. No le dije a Blaine, porque era muy probable que acogotara al suricato. Aunque ahora que lo pienso debería habérselo dicho.

Jeremiah se río, y asintió distraídamente.

- Pensé que Blaine sabía. – el castaño negó con la cabeza – supongo que todo es culpa de Sebastian, como siempre. Como sea, ¿Quieres que te ayude a buscar un regalo?

- Te lo agradecería.

Estuvieron unos veinte minutos revisando varias remeras, hasta que Kurt tuvo una idea. Al final encontró el regalo perfecto, estaba seguro que Blaine se iba a reír cuando lo viera.


20:00 P.M Sábado.

Blaine le abrió la puerta al castaño.

- Llegas temprano. – le dio un pico, y lo hizo pasar.

- Sí. No podía irme a las diez a la noche a la casa de Santana.

- Cierto.

- ¡Feliz Cumpleaños! – lo abrazó, y unió sus labios en un beso más hambriento.

Estuvieron varios minutos probando el sabor del otro, hasta que Blaine lo pegó contra una pared. Kurt se separó riéndose.

- Tienes un problema con las paredes, mi espalda va a quedar llena de moretones si me sigues tirando contra ellas. – Blaine soltó una carcajada, y lo volvió a besar.

El morocho le dijo que lo esperara que él se iba a cambiar. Kurt tuvo acerca de un minuto para decidirse. Respiró hondo con los nervios de punta y siguió a Blaine escaleras arriba. Abrió la puerta con cuidado, sin hacer ruido. Blaine estaba de espaldas a él, llevaba puesto solo un bóxer violeta, y estaba revisando su armario. Al verlo allí, tarareando una canción, más animado de lo que había estado en varios días, se convenció totalmente.

Caminó el trecho que lo separaba de él, y lo abrazó por la espalda. Blaine saltó, y soltó una risita.

- Me asustaste. ¿Qué haces acá?

- Te tengo que dar tu regalo. – le susurro al oído, con la voz ronca.

- ¿De qué…?

- Shh…cierra los ojos y voltéate.

Blaine hizo lo que le había pedido. Kurt miró la cara del morocho, que mantenía los ojos firmemente cerrados. Se acercó y dejó que el aliento chocara contra la boca de Blaine, quien abrió los labios ligeramente, esperando que Kurt lo besara. Pero el castaño no lo hizo, en vez de eso le agarró los hombros y lo llevó hasta la cama. El corazón del mayor había empezado a latir con rapidez. Las rodillas de Blaine se doblaron al llegar al filo de la cama. Kurt se sentó a horcajadas sobre él.

- Kurt…- dijo el morocho con un hilo de voz.

El castaño unió sus labios, en un beso corto. Pasó sus manos por la espalda del morocho, sacándole estremecimientos.

- Sácate el bóxer. – le mordió el cuello lentamente, escuchando como el mayor suspiraba fuertemente.

Blaine trató de sacarse la única prenda que llevaba puesta, levantó la cadera para facilitar el trabajo, haciendo que su semi-erección se frotara contra el pantalón de cuero de Kurt. El bóxer terminó en el suelo, enroscado alrededor de sus tobillos.

- Vuelve a cerrar los ojos.

Blaine obedeció. Kurt deslizó su mano por entre sus cuerpos, y rodeó el miembro de su novio. Blaine apoyó la frente en el hombro del menor. Kurt deslizó su mano por la piel suave, a un ritmo lento, que sabía que lo volvía loco. El miembro de Blaine se endureció más. El castaño pasó su lengua por los labios del otro. Blaine abrió la boca, pero Kurt no se hundió en ella.

- No habrás los ojos.

El morocho gimoteó como única respuesta. Kurt respiró hondo y le besó la mejilla, se bajó de sus piernas, y dejo de acariciar al morocho. Se arrodillo frente a él, Blaine frunció el seño pero no abrió los ojos, poso sus manos en los muslos de Blaine, que se estremeció notablemente.

- ¿Qué estas…?

El castaño separo más sus piernas, y se acercó lentamente a su entrepierna. Dejó que su aliento golpeara contra la extensión del mayor. La respiración de Blaine se agito, y sintió un fuerte tirón de su excitación. El castaño lo miró, y sonrió al ver la cara de desesperación.

Lentamente metió la excitación del morocho en su boca, hasta que no pudo más. Blaine gritó de placer, y clavó las uñas en el colchón, todavía con los ojos firmemente cerrados.

- Dios Kurt… - El morocho retorció una mano en el pelo del castaño, mientras la otra se cerraba en un puño. Su cabeza se inclinó hacia atrás. – Mierda Kurt, tu boca.

El castaño empezó con un vaivén lento dentro y fuera, enroscando la lengua alrededor de la punta. Blaine no pudo resistirse y abrió los ojos, clavándolos en Kurt. No podía haber nada más excitante que la imagen del menor con su excitación en la boca, mientras movía la cabeza, y su lengua lo recorría con destreza.

Blaine se empujó contra la boca de Kurt involuntariamente. El castaño no hizo ademán de detenerlo, succionó con fuerza, haciendo que Blaine gimiera incoherencias sin control. El pelo pulcramente peinado de Kurt estaba revuelto, y las manos de Blaine lo tironeaban ligeramente, llevadas por el placer.

Blaine sintió como le recorrían corrientes eléctricas por toda la espalda, sabía que iba a durar poco. Le tiró del pelo, para advertirle de que se apartara, pero Kurt tomó más de él en su boca, y dejó que su lengua rodeara la punta de su miembro, succionó con fuerza, y Blaine llegó al orgasmo con un grito de placer.

- ¡Kurt! – El castaño, hizo una mueca pero tragó toda la corrida de Blaine.

Se separó con la respiración agitada, y se acostó sobre el suelo alfombrado, con una media sonrisa en el rostro. Blaine aún sentía los espasmos de placer recorrerle el cuerpo. Abrió los ojos, y vio que Kurt estaba respirando agitadamente con su vista pegada al techo. El morocho estaba completamente seguro que no podría verle los labios otra vez sin pensar en lo suaves que se sentían alrededor de él.

Se puso en pie, se sacudió el bóxer de sus tobillos, y se sentó sobre las caderas del menor.

- ¿Te gustó tu regalo? – pregunto con satisfacción.

- No puedo creer que sea la primera vez que lo haces…eres simplemente increíble.

- ¿Y quién dijo que era la primera vez que lo hago? - preguntó el castaño con una sonrisita.

Blaine rodó los ojos, y le sonrió con picardía.

- Yo tenía razón, tienes un don con el lápiz.

- Idiota. – Ambos soltaron una carcajada.

- Y si que sabes usar esa lengüita, el mejor orgasmo de mi vida.

- Siempre tan romántico – dijo con sarcasmo.

- Cállate, sé que te encanta que te hable de esa manera.

- ¿Qué paso con el Blaine que me regalaba rosas?

- Encontró un lugar donde clavar la espina.

Kurt soltó una carcajada, y se puso rojo. Blaine se unió a sus risas, miró como se le achicaban los ojos, y le produjo pura ternura. Se acostó sobre el chico, manteniendo su peso sobre sus brazos. Kurt paró de reír y lo miró a los ojos, ladeando ligeramente la cabeza. Blaine se inclinó y le besó la barbilla.

- ¿Por qué lo hiciste? – preguntó al fin.

- Jeff me dijo que sería un buen regalo, pero no estaba seguro de cómo hacerlo. Luego pasó lo de tu padre, y estabas muy deprimido. Hasta hace unos veinte minutos no estaba completamente seguro de hacerlo. Te vi semi desnudo, más feliz que los últimos días, y simplemente me decidí, quería que sintieras todo lo que yo siento cuando eres tú el que lo hace.

Blaine sonrió y lo besó con ternura. Se separaron cuando escucharon el timbre. Ambos fruncieron el seño.

- ¿Le sacaste las llaves a los Warblers?

- No.

- ¿y por qué no están entrando a la pieza en vez de tocar el timbre? ¿O va a venir alguien más?

- Que yo esté enterado no, pero con todos estos años ya me acostumbre a las locuras de Jeff, así que todo es posible.

- ¿Quieres que vaya a ver?

- Sí, - el morocho se puso en pie, y lo ayudo a levantarse. No comento que el peinado le había quedado todo revuelto, la verdad era que ese peinado salvaje lo hacía muy hermoso. – si es alguien que no sean los chicos no atiendas.

- Te recuerdo que tengo diecisiete no siete años.

El morocho puso los ojos en blanco ante el comentario, y se puso los bóxers. Kurt fue hasta la puerta, y antes de salir le lanzó una mirada al trasero de Blaine. En cuanto llegó a la puerta, el timbre sonaba cada dos segundos, algo que lo hizo asegurarse de que eran los Warbler.

Abrió la puerta de un tirón.

- ¿Quieren dejar de tocar el maldito timbre? – les gritó.

- Pensábamos que estaban ocupados y no nos escuchaban. – Le dijo Nick, le dio un beso en la mejilla y pasó, seguido por Thad, y Wes.

- ¿y no tenían llaves?

Jeff se acercó más a él.

- No quería interrumpir en el regalo de Blaine – le guiñó un ojo, y Kurt levantó una ceja, como si no supiera de qué estaba hablando. – ¿me vas a decir que no se la chupaste?

El castaño rogó a su cuerpo que no se ruborizase, se encogió de hombros restándole importancia.

- No te voy a contar lo que haga o no con Blaine.

El rubio entrecerró los ojos, pero no pudo sacarle ninguna palabra.


1:00 A.M Domingo.

- ¡Perdiste Thadeus! Sácate la remera.

- No sabía que estabas tan desesperado por verme Jeffy. – dijo con una sonrisita burlona, mientras se quedaba sin remera.

- Después de ver a Blaine, Wes, Thad, y mi novio, me quedo con Kurt y todavía tiene tres capas de ropa puesta. – expreso Jeff.

- No puedo creer que nos este ganando un chico de diecisiete años, que no sabía jugar. – se quejó Wes.

- Kurt tiene muchas sorpresas escondidas. – dijo Blaine, y le dio un beso a su novio.

Kurt los recorrió con la mirada a todos. Había pasado dieciséis años de su vida tratando de no abochornarse al ver a un hombre sin camisa, y ahora que tenía a cinco en frente suyo solo tenía ojos para uno.

Habían empezado jugar al poker, primero apostando plata, después quien perdía tenía que beber, hasta que a Jeff se le había ocurrido hacerlo más interesante: quien perdía, también perdía una prenda de ropa.

En ese momento lo único que cubría que todos los Warblers era el bóxer. El único que aún conservaba casi toda su ropa puesta era Kurt, que se había salvado con una repentina racha de suerte.

Empezaron otra partida. Después de veinte minutos de tensión, Blaine perdió.

- No pienso sacarme el bóxer. – se cruzó de brazos.

- Como si nunca te hubiéramos visto desnudo. – Jeff puso los ojos en blanco.

- Eso fue cuando teníamos catorce años. – se defendió el otro.

- ¿Y? No creo que hayas crecido mucho.

Blaine lo fulminó, mientras los otros se reían. Kurt se mordió el labio, sentía como se empezaba a ruborizar. Al parecer, para su desgracia, Jeff se dio cuenta.

- ¿Por qué estás como un tómate?

Las miradas de los demás se clavaron en él. Kurt negó con la cabeza. El rubio entrecerró los ojos.

- Esperen, él único que vio a Blaine Jr. hace poco fue Kurt… - el morocho puso cara de pánico, y los otros tres sonrieron con maldad. – dime Kurtie ¿Cómo de grande la tiene Blaine?

Blaine escondió su rostro entre sus manos. Kurt era totalmente reacio a contestar la pregunta, y los otros se dieron cuenta.

- ¿Así? – preguntó Nick, y separó sus manos. Kurt rodó los ojos y negó con la cabeza, Las separó más. Kurt negó otra vez. Las separó otra vez.

- No.

Los Warblers se miraron entre sí. Nick separo un poco más. Kurt miró de reojo a Blaine, que parecía querer morirse. Asintió.

Las mandíbulas de los chicos tocaron el piso. Nick y Jeff miraban a Kurt como si se hubiera tomado algo, y Thad estaba viendo a Blaine descaradamente. El morocho pegó sus rodillas al pecho, al ver cómo lo miraba su amigo.

- ¿Nos estas tomando el pelo?

Kurt negó otra vez.

- ¿Me vas a decir de lo que no tiene de alto lo tiene de largo?

- ¡Hey! – Blaine quería que la tierra se lo tragase.

Thad entrecerró los ojos.

- No le creo. Muéstrame.

- ¡No! – gritaron Kurt y Blaine.

Todos miraron al castaño, incluido Blaine.

- ¿tienes miedo de excitarte o no quieres que veamos lo que es de tu propiedad? – preguntó Wes conteniendo la risa. Kurt lo fulminó con la mirada.

- La segunda. – Blaine le sonrió.

Jeff se puso repentinamente en pie, y fue a buscar unos vasos. Aprovechando que todos miraban como Jeff trataba de caminar recto hacia la cocina, Blaine se levantó y se sentó en el sillón de una plaza.

En cuanto el rubio hubo vuelto con una botella de Vodka, y seis vasos, que apoyo en la mesita ratona, se volvió a sentar en el suelo, junto a los otros.

- Vamos a cambiar de juego. – la sonrisa de perversidad asusto a todos. – se llama Yo Nunca. – Blaine soltó un gruñido de desesperación, y los demás sonrieron con la misma perversidad. El rubio miró a Kurt. – supongo que no sabes las reglas – Kurt negó. – El juego es así, yo digo que nunca hice algo, si vos si lo hiciste tienes que tomar un trago. – agito la botella frente a él.

- No, espera no va a beber Vodka. – las cinco cabezas voltearon hacia Blaine. Kurt rodó los ojos, y abrió la boca para protestar. Pero Blaine lo ignoró. – cerveza sí, pero no Vodka.

- Que aburrido – se quejó Nick – ¿no tienes problemas en chupársela, pero no quieres que tome alcohol? – Kurt sonrió, y miró a Blaine que negó con la cabeza.

- Bien, como sea – los cortó Jeff. – Kurt tomará un trago de cerveza. Ahora empecemos. Yo primero, porque tuve la idea. – Se quedó callado unos segundos, antes de sonreír y hablar – Yo nunca hice un trío.

Thad bebió. Todos los miraron con las cejas alzadas, a lo que él se encogió de hombros. Le tocaba a Nick.

- Yo nunca he dudado de mi sexualidad.

Thad se mordió el labio, y fulmino a la botella antes de tomar un trago. Le tocaba a Blaine.

- Yo nunca le mire las tetas a una amiga.

Wes, y Thad bebieron. Turno de Kurt.

- Yo nunca vi porno.

Todos bebieron.

- ¿De enserio? – pregunto Jeff. Kurt asintió. – Blaine tienes que educar al chico ¿Por qué no le muestras tu colección privada?

- Cállate Jeffrey, o esta vez si te voy a sacar las llaves.

- Yo nunca creí que Blaine en verdad le iba a sacar las llaves a Jeff. – soltó Wes.

Bebieron todos. Blaine los fulminó, incluido a Kurt que lo miraba con una sonrisa, antes de tomar él un trago. Los cinco estallaron en carcajadas, y Blaine rodó los ojos. Era el turno de Thad. El chico los miró a todos y clavó sus ojos en Blaine, sonrió con malicia.

- Yo nunca me masturbe pensando en Kurt.

Kurt sintió como su cara se coloreaba, al ver que Blaine bebía un trago. Las expresiones de los Warblers cambiaron drásticamente, y los miraron con maldad. Para desgracia de Kurt, le tocaba a Jeff.

- Yo nunca soñé con Kurt esposado a una cama.

El castaño abrió los ojos como platos. Blaine se hizo una nota mental de matar a su amigo después, y bebió.

- Yo nunca me excite pensando en el culo de Blaine. – Nick miró con una sonrisa como Kurt se ponía rojo, y tomaba un trago de cerveza. Blaine tenía las cejas alzadas.

- Yo nunca tuve sexo con alguno de los presentes. – dijo Blaine.

- Por ahora – agregó Jeff bajito, mirando al castaño.

Nick y el rubio tomaron un trago.


Varias rondas después estaban todos mucho más achispados. Era el turno de Jeff, que difícilmente podía apartar la boca de la de su novio.

- Emm…- miró a todos, y se fijó en que Blaine tenía el bóxer puesto al revés. Eso lo hizo salir de su nube de alcohol y mirar a Kurt con ojos chisposos. – Yo nunca se la chupe a Blaine.

Las miradas de todos se clavaron en Kurt, que a pesar de no haber bebido Vodka, también estaba en una nube. Blaine miró con una sonrisa como el menor miraba fijamente a Jeff, mientras le daba un trago a la cerveza.

- ¡Lo sabía! – saltó el rubio.

- ¿Qué les parece si cambiamos de juego? – propuso Thad, que parecía muy animado.

- ¿Qué juego? – pregunto Wes.

- Verdad o Reto.

- No – dijo Blaine cortante, pero nadie le prestó atención.

- Yo tuve la idea, yo empiezo. - Miró a Kurt fijamente. - ¿Verdad o Reto Hummel?

Se la mirara por donde se la mirara iba a ser malo. El castaño dudó, pero se terminó arriesgando.

- Reto. – Thad sonrió.

- Excita a Blaine solo hablándole.

Las caras de los dos fueron legendarias. Blaine se revolvió incómodo en el sillón.

- No, Thad…por favor.

- Y tú tienes prohibido tocarte.

Kurt se puso en pie y se sentó en uno de los brazos del sillón, la cerveza, cómo había comprobado el día en que conoció a Blaine, hacia que su mente se pervirtiera de formas inimaginables. Blaine cerró los ojos, y clavó las uñas en la tela al sentir el aliento cálido de Kurt contra su oreja. El castaño cerró los ojos también, respiró hondo y empezó a hablar en un susurro bajo, para que solo el morocho lo escuchara.

- Me encantaría pasar mis dedos por tu pecho, para sentir lo suave y terso que eres, quiero deslizar mi lengua por todo tu cuerpo, probando tu sudor, para después probar tu dulce lengua. Tu boca es tan húmeda Blaine, tan cálida…

Blaine no pudo resistirse a soltar un jadeo, y morderse el labio con fuerza.

- Quiero sentirte otra vez en mi boca, quiero escuchar como dices mi nombre mientras deslizo mi lengua sobre ti, rodeándote. – se humedeció los labios. – me gustaría ir más abajo, ¿sabes lo que es rimmig verdad? Seguro ya lo habrás hecho con otros hombres. – Blaine no se dio cuenta de que estaba negando violentamente con la cabeza. Kurt sonrió. – si me dejaras tocarte otra vez, esa es una de las cosas que me encantaría hacerte.

El morocho arqueo la espalda, negándose a abrir los ojos. Podía sentir como el aliento caliente de Kurt le pegaba en su oído, y cuello.

- Dios, Blaine. Quiero verte llegar. Ver como abres la boca, gritando mi nombre, ver cómo elevas tus caderas. Te limpiaría con mi boca, cada gota…- El castaño cerró las manos en dos puños resistiéndose a hacerle lo que le decía. – Respondo lo que me preguntaste el domingo. Sí, lo que dijeron Jeff y Nick es verdad, tu culito me tienta demasiado. No puedo verlo y no pensar en entrar en ti suavemente, esperar hasta que me supliques que siga, me encantaría verte debajo de mí, viendo tus ojos vidriosos y tu boca pidiendo la mía, cada vez que todo ese punto de placer adentro tuyo….

- Kurt para, vas a ser que se venga.

La pareja salió del trance. Ambos volvieron repentinamente a la realidad. El castaño sentía su cara arder, pero no exactamente de vergüenza. Miró a Blaine que seguía con los ojos cerrados, y se mordía el labio.

- Blaine para de morderte estas sangrando. – le advirtió.

El morocho negó con la cabeza, pero aflojó su mandíbula. Kurt se volvió a sentar, agradeciendo que el pantalón disimulara su excitación. Blaine no tenía tanta suerte, ya que solo llevaba los bóxers.

Thad tenía las cejas levantadas y miraba a Blaine fijamente. Wes tenía una sonrisita socarrona, y Nick y Jeff, se habían empezado a besar salvajemente. Kurt se aclaró la garganta, le molestaba que Thad mirara de esa manera a Blaine. El chico volvió sus ojos a él.

- Sigues tú. – Kurt lo miró fijamente, Jeff se separo de los labios de su novio. – te recuerdo que no puedes elegir a quien te retó.

- Ya lo sé, no te iba a elegir a ti. – se volvió hacia Wes. – ¿verdad o reto?

- Reto. - dijo sin dudar.

- Cómete la boca de Thad por siete minutos.

La cara de Wes se desfiguro de tal manera que Kurt no pudo evitar comenzar a reír. Jeff parecía estar en su cielo particular, mientras veía como Thad se ponía blanco, y Wes verde. Nick estaba más entretenido acariciándole la espalda a Jeff, pero se detuvo al ver como Wes se acercaba a su amigo a paso de tortuga. Blaine, que había pegado las rodillas a su pecho, para tratar de que no se le viera nada, no le prestaba verdadera atención al juego. En su cabeza aún resonaban las palabras de Kurt.

"…entrar en ti suavemente…"

Repentinamente se acordó de por qué habían terminado bañándose juntos el domingo, el sueño. ESE sueño. Kurt era el que estaba encima de él. El morocho podía jurar haber sentido al castaño dentro de él.

"¿sabes lo que es rimmig verdad?"

Con solo imaginarse que la lengua de Kurt rozara su entrada lo hacía hiperventilar. Sacudió la cabeza para deshacerse de esos pensamientos que no lo estaba ayudando a ocultar, algo ya imposible, su erección.

Cuando volvió a la realidad, abrió los ojos como platos al ver que Wes estaba asaltando la boca de Thad, mientras Jeff se reía de las muecas de ambos. Kurt lo miró y le guiñó un ojo, con picardía.

- ¿Quieres que te ayude con tu problema? Aprovechemos que están todos distraídos para huir.

Blaine asintió enérgicamente, y los dos se escabulleron hacia el baño sin que los demás se dieran cuenta.


16:00 P.M Domingo.

El morocho se despertó y se sorprendió de la gran oscuridad. Pestaño un par de veces, y casi al instante sintió como su cabeza tenía intensiones de estallar. Gruño, y trató de incorporarse, para ver en donde estaba. Su cabeza colisionó con la parte de debajo de la cama, y sintió que podía llegar a morir del dolor. Entre gemidos de dolor, y maldiciones se trató de arrastrar fuera de el hueco, y recibió los rayos del sol en la cara, lo que lo dejo ciego por unos minutos.

Lo primero que registro era que su cuerpo parecía pesar seiscientos kilos más de lo que debería, luego de que estaba en su habitación. En cuanto se pudo mover, sin tener ganas de vomitar, se dio cuenta de que estaba completamente desnudo y tenía el pecho embadurnado en una mezcla de saliva, crema, azúcar, y chocolate. Sobre su mesita de luz había una torta, que parecía que le habían arrancado un gran pedazo a mordiscos, se alarmo a ver qué era eso lo que tenía manchado el pecho. Se podía leer claramente: ¡Feliz Cumpleaños Hobbit! Escrito con crema de azúcar.

¿De dónde había salido esa torta? Se puso en pie, y se tuvo que contener para no caerse al piso. Estudió a su alrededor, volviendo su mirada a la cama, pero Kurt no estaba allí. Busco a su alrededor pero no fue capaz de localizar el bóxer violeta que había estado usando, así que se puso otros y revisó otra vez la habitación.

Con pasos lentos, sintiendo que su cerebro iba a derretirse si abría más los ojos, logró salir de la habitación y prácticamente arrastrarse escaleras abajo. En la mitad de esta se encontró con Thad, desparramado por los escalones con la botella de Vodka, que habían usado para jugar la noche anterior, en la mano. Lo ignoró y se dirigió a la sala, donde se sorprendió al no encontrarse a los chicos tirados en el sillón, en vez de eso el suelo estaba lleno de la ropa que se habían ido sacando la noche anterior, había varias botellas de Vodka vacías y unas cuantas más de cerveza. Caminó hasta la cocina y la imagen que lo recibió lo desconcertó todavía más. Todo lo que había estado en la heladera estaba esparcido por el piso. Sobre la mesa estaban las rejas que separaban el electrodoméstico por dentro, y el morocho se dio cuenta de que estaba desenchufada. Tratando de no tropezarse con nada, fue hasta el aparato y abrió la puerta. Saltó del susto al encontrarse con Wes hecho una bolita y durmiendo como si fuera el lugar más cómodo del mundo.

Escuchó un ruido proveniente del baño, y se fue hasta allí, cerrando la puerta de la heladera sin darse cuenta. En cuanto entro puso los ojos en blanco. Nick y Jeff estaban metidos en la tina, también durmiendo, enroscados en la cortina del baño, que al parecer había sido arrancada salvajemente. El ruido que había escuchado era el caño chocar contra el suelo. Los dos se removieron, y abrieron lentamente los ojos. Gruñeron cuando la luz les quemó las retinas. Blaine se acercó al lavabo y se mojó el rostro con agua bien fría para despejarse, levanto la vista y se dio cuenta de que el espejo estaba lleno de marcas de manos.

- ¡Oh por dios! Jeff despierta. – se acercó al chico y lo zarandeo por el hombro.

- Sé que estás hablando bajito, pero siento que me estas gritando en el oído. Te agradecería que me dejes de mover de esa manera, si no quieres que te vomite encima.

El morocho se alejó, y volvió a la sala, pero no había rastro del castaño.

- ¿Qué mierda había pasado la noche anterior? Lo último que se acordaba era que Kurt y él se habían ido al baño, mientras Wes besaba a Thad.

¡WES BESABA A THAD!

Se masajeó las sienes tratando de concentrarse.

Se habían ido al baño, Kurt se había arrodillado…sí, en cuanto termino le había devuelto el favor, y habían regresado a la sala donde Jeff le estaba chupándole el ombligo, lleno de sal, a Nick, supuestamente un reto por parte de Wes. Luego no se acordaba de mucho…y no tenía ni idea de cómo había terminado debajo de la cama, o como Wes había terminado metido en la heladera.

¡WES ESTABA EN LA HELADERA!

El morocho se puso en pie, y corrió hasta la cocina. Abrió la puerta de la heladera, y casi al instante un Wes demasiado alcoholizado se le cayó encima. Blaine lo acostó en el piso, en el momento en que aparecía Jeff con la cortina del baño atada a la cintura, y arrastrándola por el piso.

- ¿Qué paso anoche? – le dijo, mientras veía como Wes se desperezaba.

- Eso te iba a preguntar. ¿No sabes dónde está Kurt?

El rubio negó con la cabeza, y salió en dirección a la sala. Wes por fin se puso en pie, y lo miró. Parecía que no sabía ni dónde estaba parado. Abrió la boca, pero enseguida se la tapo, y salió corriendo en dirección al baño, tropezándose varias veces por el camino.

Blaine se dirigió de vuelta a la sala. Jeff y Nick ya se habían puesto los bóxers, y estaban buscando algo por todo el lugar.

- ¿Por qué pareces un postre andante? – le dijo Nick. – Te falta la frutilla y estás listo.

Blaine se encogió de hombros.

- ¿Encontraron a Kurt?

- No, - Jeff se paró en medio de la habitación y cerró los ojos, tratando de concentrarse, luego de uno minutos abrió los ojos de golpe, y se arrepintió, se masajeo la cabeza. - ¿Buscaste en el balcón de tu pieza?

El morocho cerró los ojos, y negó con la cabeza. Nick se dirigió al baño, donde se oía vomitar a Wes, y Jeff lo siguió escaleras arriba. El rubio pateó a Thad en el estómago, no muy fuerte pero tampoco no delicadeza, haciendo que el chico soltara la botella y esta se estrellara contra los escalones. Los tres se hicieron una mueca de dolor.

Cuando llegaron a su pieza, y se fueron al balcón, Blaine se desesperó la no encontrar a Kurt.

- Espera, fíjate en la esquina esa. – Blaine caminó hasta la pequeña esquina, donde la pared de la casa tapaba el resto del balcón.

Efectivamente ahí estaba Kurt, y también su bóxer violeta.

El castaño tenía el calzoncillo aferrado con sus manos, utilizándolo de almohada. Para sorpresa de Blaine, Kurt tenía puesto solo un bóxer, demasiado apretado, y toda la demás ropa había desaparecido.

- Al menos ya sabemos por qué pareces un postre.

Blaine sonrió al ver como los labios de Kurt, estaban manchados de chocolate, y su mejilla de crema. Se agachó y tomó el cuerpo del chico en sus brazos. Kurt se removió y gimió de dolor al abrir los ojos. Se abrazo a Blaine, y enterró la cabeza en su cuello. Jeff lo ayudo a llevarlo hasta la cama, donde lo acostaron.

- Voy a ver cómo esta Wes.

Blaine asintió, y se quedó mirando como Kurt se retorcía. Le acarició el pelo, que estaba todo despeinado, y se dio cuenta de que el joven tenía marcas rojas por todo el cuello, el pecho y las piernas.

- ¿Recuerdas algo de lo qué pasó anoche? - Kurt asintió lentamente, sin abrir los ojos. - ¿Por qué Wes estaba metido en la heladera?

- Emm… de eso no me acuerdo….lo único que me acuerdo es que agarre una torta que Jeff había sacado de no sé donde, y la traje aquí no sé para qué. Tú me seguiste, y te termine embadurnando el pecho, y chupándotelo. Luego….luego…me volteaste y te subiste arriba mío, y empezaste a besarme la espalda. Emmm…me acuerdo que en algún momento me desperté y tenía mucho calor, así que salía al balcón…pero después tengo la mente en blanco.

- ¿Me estás diciendo que estuviste la mitad de la noche lamiendo chocolate sobre mi pecho y no me acuerdo? – gimió con frustración y cerró los ojos.

Kurt soltó una risita, pero la mueca de dolor hizo que parara.

- ¿Primera resaca? – pregunto Blaine.

- No, ya había despertado así después de una de las fiestas de Puck. Esa vez fue peor.

- Ven, vamos a bañarnos, tengo que sacarme todo esto de encima, y tú tienes que despejarte.

Bajaron. Jeff estaba preparando algo en la cocina, y los demás estaban sentados en la mesa con cara de querer morirse. Se encaminaron al baño, donde estuvieron una larga hora bajo el agua caliente. En cuanto salieron Jeff les alcanzó un té bien caliente. A eso de las cinco los Warblers se fueron a acostar, todos a la cama de Blaine, dejándolos a ellos con la habitación de huéspedes.

Kurt se recostó sobre el pecho, ya limpio, de Blaine. El morocho los tapó con una manta, y pasó sus brazos por la cintura del castaño.

- ¿Mañana iremos a visitar a Leif? – preguntó Blaine.

- Sí, ya tengo ganas de verlo otra vez.

- También yo.


20:00 P.M sábado.

Lo siento chicos pero Leif debe descansar, además ya se está asiendo tarde. – les avisó la enfermera.

- Oh, bien.

- ¿Volverán mañana? – les pregunto Leif, mientras Kurt lo ayudaba a ponerse el piyama.

- Sí. – contestó Blaine. – Me debes terminar de contar esa historia.

El rubio asintió, con una gran sonrisa en el rostro. Kurt lo acostó, y lo tapo. Le dio un beso en la frente, y Blaine le revolvió el pelo. Ambos salieron de la habitación y se encontraron con el Doctor Robins hablando con otro médico.

Blaine miró dentro de la pieza, donde Leif estaba tratando de dormir, aún con una media sonrisa en el rostro, y se le ocurrió una idea. Se acerco hasta Robins, y esperó hasta que terminara de hablar con el otro hombre.

- Hola señor. – Blaine le estrechó la mano.

- Buenas noches señor Anderson.

- Señor…me preguntaba si mañana podríamos sacar a Leif a pasear. Creo que está demasiado tiempo encerrado, y necesita salir de vez en cuando.

El hombre sonrió con entusiasmo, y asintió.

- No hay ningún problema. ¿Estarán aquí a la hora habitual?

Kurt se río al escuchar lo de habitual. Desde el cumpleaños de Blaine, que habían ido todos los días sin falta a las cinco de la tarde a ver al rubio. Todos los días se quedaban hasta las ocho de la noche, dibujando, hablando, leyendo, o jugando a las cartas. Leif disfrutaba especialmente cuando los dos se sentaban a escucharlo contarles historias que él mismo inventaba.

- Sí. Adiós Doctor.

El castaño lo tomó de la mano y se dirigieron hacia el Impala.


17:00 P.M Domingo.

Leif casi se desmaya de alegría cuando le dijeron que iban a salir del hospital. En cuanto Blaine hubo firmado algunos papeles, pudieron salir. Leif los tomó a ambos de la mano quedando en el medio de ellos. Blaine decidió que sería mejor caminar, a ir en el auto, así que se dirigieron hablando hacia el pequeño parquecito donde Blaine le había propuesto noviazgo a Kurt.

El rubio se quedó encantado con el pequeño estante, que reflejaba la luz del sol como un espejo. Estuvo correteando, obligando a Kurt a acompañarlo. Blaine sonrió al verlos, y los empezó a correr por todo el parque. En cuanto pudo agarrar a Kurt, haciendo que se tropezara y ambos cayeran al césped. Blaine le sonrió y lo beso suavemente en los labios, antes de empezar a hacerle cosquillas. Kurt se retorció bajo él, y le prometió que se las iba a pagar.

Luego de un rato, empezaron a tener hambre, así que fueron caminando al Shopping, pidieron dos ensaladas, para Kurt y Leif, una hamburguesa para Blaine. Cuando terminaron fueron a mostrarle las vidrieras al rubio, que quedó prendado de una juguetería. Blaine le sonrió, y le dijo que eligiera lo que quisiera. Leif lo abrazó, y el morocho aprovecho para alzarlo. Kurt le tomó de la mano que le quedaba libre, y revisaron los estantes rellenos de juguetes.

El chico no podía sacarse la sonrisa del rostro. Terminó eligiendo un peluche de un canario amarillo, tamaño mediano. Se acercaron al mostrador donde una muchacha pelirroja les sonrió, mientras les cobraba.

- Hacen una hermosa pareja – observó al ver sus manos unidas. - ¿es de ustedes? – dijo refiriéndose a Leif. Blaine abrió la boca, pero la chica los interrumpió. – Que lindura de hijo tienen. – El morocho se quedó callado, se había ruborizado ligeramente al igual que Kurt. La chica les entrego el cambio, y la bolsa con el peluche. – Que tengan un lindo día.

El rubio salió con una sonrisa de oreja a oreja, mientras que la pareja se había quedado callada, ambos sumidos en sus pensamientos.

Como ya se estaba haciendo tarde salieron del Shopping, y comenzaron a caminar rumbo al hospital. En el camino le compraron un helado de chocolate a Leif, que no paraba de dar saltitos.

A eso de las ocho entraron los tres a hospital, y fueron a dejar al rubio en su habitación cuando un par de médicos pasaron corriendo a su lado, casi atropellando a Blaine en el camino. El morocho frunció el seño y vio como bajaban hacia la tercer planta. La enfermera que se encargaba de cuidar al rubio les dio la bienvenida, pero antes de que pudiera ni siquiera hablar, el Doctor Robins la interrumpió.

- Joven Anderson. – su voz era casi un susurro.

- ¿Qué sucede?

- Su padre…- el corazón de Blaine dejó de latir. – Ha tenido un ataque y… - Blaine negó con la cabeza. – En verdad lo lamento.

- No…

El morocho salió de la habitación como un rayo, seguido por Kurt. Bajo al tercer piso, y se dirigió directamente a la habitación de su padre. En ese instante los dos médicos que se había cruzado antes, salieron de allí. Le dirigieron una mirada cargada de pesar.

- ¿Tú eres Blaine?

- Sí. Él es mi padre. ¿Se pondrá bien?

- No, lo siento. Él…pidió que dejemos de tratarlo…

- ¡¿Y le van a hacer caso?! – gritó el morocho. Las lágrimas habían empezado a caer incontrolables.

- Seguir con el tratamiento solo le traerá más dolor. Es su vida, y aún tiene poder sobre ella. – el hombre miró a su compañero, que le asintió. – Él quiere verte a ti…- Blaine asintió – y a un tal Kurt.

El castaño abrió los ojos como platos, pero Blaine lo tomó de la mano, y lo guió al interior. James abrió los ojos al escuchar cómo la puerta se cerraba. Blaine se acercó, estaba repentinamente pálido, y tenía un reguero de lágrimas sobre sus mejillas. Le tomó la mano a su padre, sin soltar la de Kurt.

- Blaine…- el hombre tenía la voz rasposa. – No me quedan más que minutos, y quiero que me escuches. –Blaine le apretó la mano. - No me arrepiento de haberte echado ese día de la casa. – Kurt vio como Blaine temblaba con un espasmo de dolor. – No me arrepiento de haberlo hecho hijo porque si no lo hubiera hecho no lo hubieses conocido. – sus ojos se posaron momentáneamente en Kurt, que le sonrió ligeramente. – no me arrepiento porque no hubieses sido feliz, y desde que naciste solo desee tu felicidad. – un repentino ataque de tos lo hizo callar. Las piernas de Blaine le fallaron y terminó sentado sobre la silla, con la cara enterrada entre sus manos. Kurt lo abrazó por la espalda, mientras sentía que sus ojos se llenaban lentamente de lágrimas. – acércate – el murmullo de James fue audible solo para el castaño, quien hizo lo que le pidió hasta quedar a escasos centímetros del hombre. – Prométeme que lo cuidaras. Yo le falle por muchos años, repara las heridas que le deje, - cerró los ojos, y respiró profundamente. – ámalo, Blaine es muy diferente a mí, él sabe hacer lo correcto, hazlo feliz….Espero que… – La frase que le siguió a eso hizo que Kurt se desconcertara. Miró los ojos del mismo avellana de Blaine, ambos expresaban un verdadero deseo. El castaño asintió, y James esbozó una sonrisa triste, sin energía.

El morocho levantó su rostro, y Kurt lo volvió a abrazar. James buscó la mano de su hijo, antes de volver a hablar.

- Por favor Blaine, se feliz. – los parpados comenzaron a cerrarse con lentitud. – Siento haber tardado tanto tiempo en darme cuenta de que el equivocado era yo, lo siento hijo, yo...en verdad te quiero – dijo con su último aliento y su corazón se detuvo.


La canción es: Perfect de Simple Plan.