YEEEEIIIIII! 80 REVIEWS!
HOLA OTRA VEZ MIS QUERIDAS LECTORAS!
Antes de comenzar me gustaría agradecer a todas las lectoras antiguas y a las nuevas por seguir esta historia, muchas gracias! :3
Segundo, antes de que empiecen a leer me gustaría hacer algunas aclaraciones importantes para que no se enreden XD.
- En este fic, Lily quedó embarazada de Harry a los 17 (en noviembre aproximadamente XD) por lo que tuvo a Harry a los 18 :3. Lily falleció joven, a los 19 (a diferencia del libro en el que murió a los 21). Ella mantuvo oculto su embarazo con un "Glamour" durante los meses que estuvo en el castillo terminando su séptimo año :3.
-Tanto Sevy, Sirius y Remus tienen 33 en el tiempo en el que se desarrolla la historia.
- Voldy fue derrotado y murió a los 46 años, cuando Sevy se le unió tenía 31 (y Sevy 17 XD)
- Dumbly tiene 112 años.
- CHARLUS POTTER ES MALO XD
Es todo por ahora ;)
Espero que disfruten este capítulo pues en este al fin se revelará la verdad sobre la familia de Lily!
DISCLAIMER: Los personajes pertenecen a J. K. Rowling T.T escribo esta historia sin fines de lucro, sólo por diversión.
Las dejo con el DÉCIMO SEGUNDO capítulo del "RECUPERANDO EL TIEMPO PERDIDO"!
Capítulo 12
Los últimos días de vacaciones pasaron volando. Durante ese tiempo, Harry y Severus entablaron una relación bastante estrecha. Atrás quedó el Severus Snape amargado e hiriente que le hacia la vida imposible al Gryffindor, dando paso a un padre muy comprometido con su pupilo.
En cuanto a Harry, el adolescente estaba más que complacido y muy feliz con el lazo que había formado con su padre. El hombre se preocupaba por él y lo hacía sentir importante y querido, logrando que poco a poco el ojiverde fuera perdiendo el miedo que le habían inculcado los Dursley, dejando salir a la luz al verdadero Harry, un chico alegre, muy cálido y en cierto grado, tierno.
Severus se encontraba en una nube, había resultado mucho más fácil de lo que había pensado el poder acercarse a Harry. El menor poseía una personalidad similar a la de Lily, aunque también tenía algunas actitudes muy Snape. Lo cual facilitaba la tarea de Sev de acercarse a él.
Durante las tardes, padre e hijo, se sentaban frente a la chimenea a conversar envueltos en una manta mientras tomaban té o café. Hablaban por largo rato hasta que el Gryffindor sucumbía víctima del sueño y acurrucándose en las piernas de Severus se dejaba llevar por Morfeo. Ante esto, el ojinegro no hacía más que sonreír mientras acariciaba los rebeldes cabellos azabaches de su hijo.
Esos últimos días de vacaciones le sirvieron al pocionista para conocer algunos gustos de su primogénito. Por ejemplo, Harry amaba las frutillas y cualquier postre que las contuviera. También, el ojiverde se inclinaba más por las verduras que por las carnes, sin embargo, un plato de spaghetti con salsa boloñesa lo volvía loco. Otra cosa que el pocionista notó, fue que Harry aún mantenía algunas costumbres, o mejor dicho, temores que infundidos por los Dursley. El menor siempre comía porciones pequeñas, tan pequeñas que entre Draco y Sirius se encargaban de llenarle más el plato. Además, el Gryffindor siempre era el primero en levantarse, antes del amanecer, y vagaba por la mansión hasta que Severus se levantaba a eso de las 7 y al verlo en pie lo obligaba a recostarse otro rato para luego pedirle a un elfo doméstico que les llevara el desayuno a la habitación del pequeño donde ambos, acostados en la cama, se lo servían mientras mantenían una amena conversación.
Lo que nunca fue novedad en esa última semana, fueron las constantes discusiones entre Severus y Sirius. El que siempre comenzaba era el animago, quien disfrutaba provocando al pocionista. No obstante la diversión acababa cuando Remus, de la oreja, se lo llevaba a la habitación. Estas situaciones, divertían sobremanera a los 2 adolescentes que habitaban la mansión. Cuando notaban que una nueva confrontación se acercaba Harry conjuraba unas palomitas de maíz y le ofrecía a Draco mientras ambos disfrutaban del espectáculo.
Finalmente, el día del regreso a clases Severus llevó personalmente a Harry y a Draco al andén 9 ¾. Una vez en el andén Severus ayudó a los adolescentes a encontrar un vagón vacío para, una vez acomodados, despedirse cálidamente de los jóvenes causando revuelo entre todos los estudiantes que presenciaban la escena.
Una vez que Snape abandonó el vagón de sus protegidos, Harry y Draco se acomodaron en uno de los asientos sentados una al lado del otro. Cuando el tren emprendió marcha el moreno apoyó la cabeza en el hombro de Draco, se sentía cansado y tenía mucho sueño. A pesar de los esfuerzos de su padre por combatir la anemia y la anorexia del ojiverde, era un proceso que largo y complicado, por lo que la mayor parte del tiempo el cansancio lo invadía, todo por culpa de sus padecimientos. Estaba a punto de quedarse dormido cuando golpearon la puerta del vagón y una cabeza pelirroja asomó.
- Harry, ¿Puedo hablar contigo?- preguntó Ron un poco nervioso.
- Claro… pasa.- dijo el moreno un poco somnoliento mientras se erguía.
- Yo… esto… ¿Podemos hablar a solas?- pidió el ojiazul dirigiéndole una mirada ansiosa a Draco.
- Draco no se irá de aquí, Ron.- sentenció molesto el ojiverde ante la actitud del menor de los hombres Weasley.
- Está bien…- aceptó con pesadumbre.- Harry… yo vine a disculparme por mi comportamiento en el despacho de Dumbledore… los celos… por Malfoy me cegaron y… lo siento.- cuando terminó bajó la cabeza con lo cual no pudo ver como la expresión en el rostro del rubio cambiaba de extrema indiferencia a enojo total.
- ¡ERES UN ESTÚPIDO, WEASLEY!- rugió el ojigris parándose de un salto del asiento y tomando al pelirrojo por el cuello de la camisa.- ¡TU ATAQUE DE CELOS INFUNDADOS POR POCO Y LE CUESTA LA VIDA A HARRY!- Ron, que había estado forcejeando intentando liberarse del agarre del Slytherin se detuvo en seco mirando con incredulidad al ojigris. Luego su mirada se iluminó con entendimiento y rápidamente miró a Harry con preocupación.
- ¿E-Es c-cierto, Harry?
Desviando la mirada el moreno asintió.
- ¿Q-Qué ocurrió?- preguntó con ansiedad el Gryffindor más alto.
- Lo siento, Ron… pero en estos momentos no me siento preparado para hablar sobre eso…
- Harry… lo siento tanto…- insistió Weasley.- Por favor perdóname…
- Acepto tus disculpas, Ron… pero no estoy seguro de querer seguir con nuestra amistad…- se sinceró el menor.- necesito tiempo…
- Bien… esperaré.- aceptó con tristeza el ojiazul.- pero te prometo que haré méritos.- dicho esto, el menor de los Weasley salió del vagón dejando solos a Harry y Draco.
El rubio al ver la tristeza en la mirada del moreno lo abrazó fuertemente acariciando sus rebeldes cabello con una mano. Volvieron a sentarse, pero esta vez, Draco le indicó a Harry que se recostara en el asiento y que acomodara su cabeza de oscuros cabellos en sus piernas. En cosa de minutos el Gryffindor sucumbió al sueño. Draco convocó una túnica y cubrió con ésta el delgado cuerpo del ojiverde. Luego de entre sus cosas extrajo un pequeño libro de pociones y se dispuso a leer.
Oculta bajo una capa de invisibilidad, una persona observaba con odio la escena. Sus ojos adquirieron un brillo malicioso mientras una sádica sonrisa se formaba en sus labios. "Falta poco", murmuró para luego desaparecer del lugar.
Un par de horas más tarde, frente al vagón de Draco y Harry, se encontraron Hermione y Blaise. Ambos buscando a su respectivo amigo. Cuando iban a ingresar al pequeño cuarto se detuvieron en seco al ver a ambos jóvenes durmiendo plácidamente. Comprendiendo la situación de sus amigos la castaña y el moreno sonrieron con satisfacción. Seguidamente, los ojos castaños de los jóvenes se encontraron y un brillo de complicidad se dejó ver en ellos.
- ¿Te das cuenta de lo que esto significa?- cuestionó el Slytherin.
- Sí, estoy consciente y considero que sería el primer gran avance para eliminar la rivalidad entre casas.- argumentó la chica.
- Concuerdo contigo… entonces… ¿Los ayudamos?
- Harry es demasiado inocente y un poco despistado, necesitará toda la ayuda posible.- expresó la castaña.
- Algo parecido ocurre con Draco. Los Slytherin somos astutos y el rubio es el más Slytherin de todos. Pero eso no quita que en esta clase de tema sea un desastre. También necesitará toda la ayuda posible.- finalizó con una sonrisa juguetona la cual fue correspondida por Hermione.
- Entonces no hay más que decir. Lo único que deseo es ver a Harry feliz y si es al lado de Malfoy, que así sea.
- Pienso lo mismo.
Cerraron su pacto estrechando sus manos y con una sonrisa de complicidad bailando en sus labios. Hermione Granger y Blaise Zabini se unen en una causa común: "Ayudar a un amigo a alcanzar la felicidad"
Cuando finalmente le tren se detiene, un sonrojado Harry Potter (el moreno aún mantiene el apellido de James pues Sev aún no inicia los trámites para validar la verdadera acta de nacimiento) se disculpa con Draco por haber dormido todo el trayecto usando sus piernas como almohada. Draco le sonríe cálidamente diciéndole que no le molestó en lo absoluto, logrando, con esa sonrisa, que el rostro del ojiverde adquiriera el mismo color que el cabello de Ron.
La cena en el Gran salón transcurrió con normalidad, Draco y Blaise se sentaron junto a Harry y Hermione en la mesa Gryffindor, conversaron tranquilamente toda la velada. Luego, Harry tuvo excusarse por no poder seguir participando de tan agradable conversación, pues Dumbledore lo mandaba a llamar.
En la puerta del Gran Salón se encontró con Severus. Ambos se sonrieron a modo de saludo y comenzaron a caminar hacia el despacho del anciano Director.
-"Tarta de frutas"- dijo Snape y el guardián del despacho de Albus les permitió la entrada.
Subieron tranquilamente las escaleras hasta llegar a la puerta de la oficina. Suavemente el pocionista golpeó y al instante la puerta se abrió permitiéndoles el acceso. El anciano los esperaba en una esquina de la estancia junto a una pequeña puerta, con un movimiento de la mano les pidió que se acercaran a él.
- Es hora de que conozcan toda la verdad.- expresó con seriedad el Director pero sin perder el brillo amable de sus azulados ojos.
Agitando levemente su varita, la pequeña puerta se abrió permitiéndoles el paso. Los condujo en silencio hasta el fondo de la pequeña habitación.
- Mis muchachos, hay alguien que quiere hablar ustedes.- mencionó el peliblanco y agitando nuevamente su varita el cuadro frente a ellos quedó iluminado.
- Lily…
- Ma-má…
- Hola mi amor.- dice la pelirroja mirando con calidez al ojinegro.- ¿Cómo estás, corazón?- preguntó esta vez la joven buscando sumergir su mirada esmeralda en la de su pequeño retoño.
- Lily… ¿Por qué?... ¿Por qué no me lo dijiste cuando te enteraste?- cuestionó el pocionista.
- Tuve miedo… cuando me enteré que te habías unido a las filas del Lord Oscuro… no quería que mi hijo creciera en ese ambiente.- explicó con tristeza la ojiverde.
- Yo nunca habría permitido que les pasara algo… debiste haber confiado en mí.- reprochó el moreno.
- Estoy consciente de eso querido y no sabes cuánto lo lamento…- por la mejilla de Lily rodó una lágrima de óleo.
- ¿Por qué tardaron tanto tiempo en decírnoslo?- cuestionó el ojinegro mirando tanto al retrato de Lily como a Albus.
- Porque los dos habrían corrido peligro si se hubiesen enterado mientras Voldemort seguía vivo.- explicó el anciano.
- Cuando Harry nació Albus me habló sobre una profecía en la que Harry podría estar involucrado. Por eso se creó éste cuadro, mi cuadro. En caso de que Harry fuera en elegido – tal y como ocurrió – ustedes correrían grave peligro… ambos, por eso con Albus acordamos que se enterarían cuando Voldemort fuese derrotado.- expresó la joven.
- Comprendo.- murmuró el Slytherin.
Mientras los adultos continuaban discutiendo, Harry comenzó a recorrer el cuarto con la mirada. Algo lo llamaba… podía sentirlo… de repente sus ojos se posaron en un cuadro que permanecía en las penumbras.
Como si de energía magnética se tratase fue atraído por el aura de misterio que rodeaba al objeto. Una vez frente a él se dedicó a escrutarlo con la mirada. Podía apreciar, a duras penas, la silueta de un hombre, mas no era capaz de distinguir edad, color de cabellos, ojos o incluso cómo vestía. Entrecerrando los ojos, forzó un poco más la vista logrando apreciar, con dificultad, que la persona en el cuadro dormía.
No supo por qué, pero una fuerza invisible lo llevó a acercar la mano al cuadro hasta posar los dedos en el lienzo. Al instante, la persona en el retrato abrió los ojos, sorprendiéndolo. Tal como lo hiciera él en un comienzo, la persona en el cuadro empezó a examinarlo con la mirada. A pesar de no poder distinguir el color de los ojos del desconocido en el lienzo, podía sentir la fuerza en esa mirada, era tan penetrante y profunda que provocaba que un escalofrío recorriera su columna vertebral.
Después de unos instantes pareció ser que había aprobado el examen visual al que lo había sometido el retrato, pues, su mirada se suavizó adquiriendo cierta calidez que lo descolocó. Luego, el cuadro le hablo, más bien, le susurró. A pesar de hablar bajo, el ojiverde claramente pudo apreciar lo aterciopelada y profunda que era la voz del hombre en el cuadro.
- Debes tener cuidado, ángel.- Harry iba a preguntar por qué pero la voz de Severus lo exaltó.
- ¡Harry!, ven un momento, tu madre quiere decirnos algo.
- S-Sí, papá.
Dándole una última mirada al cuadro notó que nuevamente el hombre en él, dormía. Frunciendo el ceño contrariado caminó al encuentro con su padre.
- ¿Qué ocurre pequeño?- preguntó el ojinegro al notar el desconcierto en las esmeraldas de su hijo.
- N-Nada papá… mamá, ¿Qué era lo que nos querías decir?- preguntó el menor intentando desviar la atención del pocionista.
- Mi bebé… estás tan grande. Eres tal como te había imaginado y no sabes lo orgullosa que me siento de ver el joven en el que te has convertido.
- G-Gracias, mamá…
- Al fin puedo ver a toda mi familia reunida… soy tan feliz… los 3 juntos.- canturreó la pelirroja.
- ¿Los 3?- cuestionó confundido el menor.
- Así es, Albus, Sev y tú, cariño.- explicó la chica.
- Lily… sin ofender, Albus.- se excusó con el anciano.- pero él no es familiar tuyo.- completó volviendo a centrar sus obsidianas en las esmeraldas de Lily.
- ¡Oh, claro que lo soy, mi muchacho!- contradijo el peliblanco.- de eso les quería hablar Lilian.
- Así es… verán, hay otra cosa, muy importante que deben saber…-empezó la pelirroja.
- ¿Qué es mamá?
- Lo que ocurre es que ustedes no son mi única familia viva…
- Lily, eso es imposible, tus padres fallecieron unos meses después de tu muerte. El Lord Oscuro lo hizo.- acotó el pocionista con tristeza.
- Es verdad… pero yo no me refería a mis padres.- las miradas de Severus y Harry estaban cargadas de ansiedad y expectación.- De quien estoy hablando es de mi abuelito…
- ¿Abuelito?- preguntó con incredulidad el ojinegro.- ¿Quién es?
- Yo…- contestó con tranquilidad el anciano de brillantes ojos.
- ¿Q-Qué?- los oscuros ojos del moreno estaban muy abiertos.- ¡Lily, explícate!- gruñó mirando a la joven nuevamente.
- Papá, tranquilízate, por favor.- rogó el pequeño ojiverde.
- jejejej, cuando no se trata de una poción eres bastante impaciente, amor.- comentó con nerviosismo la pelirroja.
- Lily, ¿permites que yo se los explique?- consultó el director con voz calma.
- ¡Claro!- aceptó aliviada Lilian.
- Querido muchacho, la culpa de todo es mía, no la culpes a ella.
- Entonces empieza a hablar, Albus.- siseó el maestro de pociones.
- Tranquilo, se los contaré todo.- continuó el mayor.- "Cuando tenía 45 años comencé a salir con una mujer, Ana. Era una persona maravillosa, cariñosa, inteligente y comprensiva. Después de 10 años de relación ella quedó embarazada. Sin embargo, cuando esto ocurrió estábamos en plena guerra contra Grindelwald y yo era su principal opositor, por lo que no podía darme el lujo de arriesgar a mi familia. Convencí a Ana para que se ocultara en el Londres Muggle, donde dio a luz a mi primogénito, Claus.
Debido a que la guerra se estaba poniendo cada vez más cruda, decidimos que lo más seguro era que Ana criara a Claus en el mundo Muggle. Ella se encargó de instruirlo tanto en las costumbres Muggles como en las del mundo mágico pues acordamos que Claus no asistiría a Hogwarts por su seguridad.
Con la derrota de Grindelwald vino un corto periodo de paz. Durante esa época, me dediqué a mi familia, conocer mejor a mi hijo y cuidar de mi mujer. Con el tiempo, Ana aceptó volver al mundo mágico junto a mí. No obstante, Claus se negó. Al haber vivido toda su vida en el mundo Muggle se había acostumbrado por lo que no quiso dejar esa vida.
Los años pasaron y con ello, a la edad de 25 años, Claus fue padre. Kristen, su pareja Muggle, dio a luz a Petunia. Tristemente, la joven nació como una Squib pero independiente de eso, mi hijo la amaba con todo su corazón. 5 años después, la pequeña Lilian vino a este mundo.
Lilian nació como una bruja, Claus y Kristen estaban felices. Mi hijo se encargó de enseñarle todo lo referente al mundo mágico y la pequeña Lily se fue convirtiendo rápidamente en una bruja muy poderosa e inteligente.
Por petición de Claus, la comunidad mágica no se enteró del parentesco entre nosotros. Mi hijo quería darles a sus hijas una vida feliz y tranquila y si el mundo mágico se enteraba que Lily y Petunia eran mis nietas, eso no sería posible. Además, yo siempre he tenido muchos enemigos, esa también fue una de las razones.
Cuando Lily tenía 10 años, Voldemort se erigió como nuevo mago oscuro sumergiendo nuevamente al mundo mágico en una época de terror. Por eso, cuando Lily cumplió los 17, Charlus Potter vino a hablar conmigo y solicitó que Lily se comprometiera con James, argumentando que con esa unión sería más fácil ganar la guerra, además que su familia ganaría más estatus y poder. Quise negarme pero amenazó con revelar la verdadera procedencia de Lilian. No podía permitir que eso ocurriera, por la seguridad de ella… me vi obligado a aceptar, cuando Claus se enteró también dio su consentimiento.
Ese mismo año nos enteramos del embarazo de Lily, asumimos que era de James… yo tenía pleno conocimiento de tu relación con mi nieta, Severus.- comentó el anciano deteniendo unos momentos su relato.-cuando hablé con ella, negó que el hijo que esperaba fuera tuyo… asumo que fue porque se enteró de que te habías unido a los mortífagos.- Lily asintió.
Luego, la profesora Trelawney reveló la profecía… profecía que tú también oíste…- Severus evitó su azulada mirada avergonzado.-… Y entregaste a Voldemort…
Cuando Harry nació a pesar de la felicidad por su llegada, también nos llenamos de incertidumbre pues la fecha de nacimiento del pequeño concordaba con la mencionada en la profecía. Por eso mandé a hacer este retrato.-Señaló el cuadro de la pelirroja.- Pues estaba la posibilidad de que Harry fuera el elegido… cosa que ocurrió… y por medio de este cuadro Lily podría explicarles todo".- Albus posó su brillante mirada tras sus gafas de medialuna en el pocionista.- El resto ya lo conoces…
- ¡Woow!… ¿Entonces el profesor Dumbledore es mi bisabuelo?- consultó el menor con expectación.
- Así es pequeño.- afirmó Dumbledore para luego acercarse al ojiverde y revolverle su enmarañada cabellera negra.
- Bien… creo que ya oí suficiente…- murmuró cortante el maestro de pociones.- Vamos, Harry… ya es tarde y debes ir a tu sala común.
- S-Sí.- acto seguido el Gryffindor caminó hasta posarse junto a su progenitor.
- Severus…- suplicó Lily.
- ¡No!- cortó el ojinegro.- necesito… necesito tiempo para asimilar todo lo que me acaban de decir… vendré a hablar contigo cuando me sienta listo…
- Está bien…- aceptó con tristeza la pelirroja.
- N-Nos vemos después mamá…- se despidió el menor.
- Cuídate, cariño.- le dijo con dulzura la joven.
- S-Sí.- Harry caminó hacia la salida del pequeño cuarto donde Severus lo esperaba, pero antes de salir volteó y enfocando sus esmeraldas en los zafiros de Dumbledore, habló.- Nos vemos mañana… abuelito.- expresó esbozando una cálida sonrisa en sus pálidos labios.
- Sí… Nos vemos mañana pequeño.- corroboró el viejo devolviéndole la sonrisa.
Harry abandonó el despacho cerrando la puerta tras de sí sintiéndose muy feliz por el nuevo descubrimiento… tenía un bisabuelo y había conocido a su madre.
Caminaban por el pasillo y el "Chico dorado de Gryffindor" inspeccionó con la mirada a su padre, lo notaba tenso y un poco enojado.
- ¿Papá?- lo llamó.
- …
- Papá…
- ¿Qué ocurre, Harry?- respondió cortante el ojinegro.
- Por favor, no te molestes con mamá y con el abuelito.- pidió el ojiverde.
- Harry… necesito tiempo para calmarme…- dijo el jefe de la casa de Slytherin.-pero tranquilo… se me pasará.- finalizó dedicándole una sonrisa conciliadora.
- Está bien.- aceptó un poco más alegre el menor.- m… ¿Papá?
- ¿Sí?
- Y-Yo… ¿puedo pasar la noche contigo en las mazmorras?- pidió ruborizado el Gryffindor.
- Claro… precisamente te iba a proponer eso.- comentó Snape.- quiero hablar contigo.
- ¡Bien!, iré por mi pijama.- anunció mientras empezaba a correr hacia las escaleras.- ¡te veo en las mazmorras!
- Está bien.- aceptó el mayor feliz de poder tener una relación tan estrecha con su hijo en tan poco tiempo.- ¡NO CORRAS POR LAS ESCALERAS!- advirtió preocupado al percatarse de que su hijo tropezaba con un peldaño de la escalera.- Un día terminará matándome de un infarto.- murmuró con diversión.
Mientras tanto, en el cuarto de los retratos tanto Lily como Albus permanecían sumidos en sus pensamientos.
-¿Crees que pueda perdonarnos?- preguntó la pelirroja acabando con el silencio en la estancia.
- Costará… pero ten por seguro que lo hará.- aseguró el anciano.
- Merlín te oiga…- susurró Lilian y nuevamente ambos se sumergieron en sus pensamientos.
- Me dijo abuelito…- murmuró Dumbledore, rompiendo el silencio.
- ¿Eh? ¿Dijiste algo?- preguntó la ojiverde.
- Me dijo abuelito…- respondió un poco más alto.
Ante lo dicho por el director, Lily no hizo más que sonreír con calidez, sonrisa que se ensanchó al ver el brillo de felicidad que cruzaba los azulados ojos del anciano… estaba feliz, muy feliz… Harry lo había aceptado… LOS había aceptado.
AQUÍ FINALIZA EL CAPÍTULO 12! ESPERO QUE LES HAYA GUSTADO :3
¿Y?, qué opinan de la verdad sobre la familia de Lily?
Pues dejen sus reviews! ;)
No se pierdan el próximo capítulo! Será un capítulo tierno que será dedicado mayoritariamente a la relación padre e hijo de Sevy y Harry :3
Muchas gracias a todas por sus reviews, son las mejores n_n ustedes me animan a seguir con la historia :3
UN GRAN ABRAZO Y MUCHOS BESOS! GRACIAS POR SEGUIR ESTA HISTORIA! :3
CUIDENSE Y SEAN FELICES!
