A la velocidad a la que vamos entre reviews y publicaciones acabaremos el fic prontito, así que estad atentos!

Pero no os preocupéis porque en cuanto acabe este vendrán dos fics más!

Noticias:

-He repartido lo que queda en 25 capítulos.

-Ya he visto The Last, no sale nada ShikaTema así que no me afecta demasiado al desarrollo pero narraré una pequeña parte de la película en el fic con mi toque.

- Shikamaru hiden saldrá allá por Marzo. Parece ser que será una historia que contará lo que le ocurrió a Shikamaru después de la guerra. Cómo fue su vida y cómo evolucionó su relación con Temari. Por este motivo me pueden ocurrir varias cosas:
Que no me afecte y yo pueda acabar el fic como lo tengo ya planeado.
Que me afecte pero ligeramente y lo que haré será editar capítulos en base a lo que lea y los volveré a subir.
Que me afecte demasiado (al fic entero) en ese caso me dolería mucho pero tendría que dejarlo como lo haya acabado yo.

(Edito: Parece ser que lo que yo sabia era erróneo y que Shikamaru hiden no irá sobre eso! Así que ya veremos que pasa...)

Gracias por el apoyo continuo y os lo agradezco si sigue así de cara al final!

~WTK


Los personajes de esta historia pertenecen a la serie Naruto & Naruto Shippuden © Masashi Kishimoto

Capítulo 13.

- Bueno, ¿a dónde vamos? – preguntó el Nara cuando salieron del hotel.

- Hay muchos sitios para comer, pero prefiero ir a algún sitio donde te lo pongan para llevar.

- ¿Para llevar? ¿Por qué? – preguntó extrañado.

- Así podemos ir a la zona donde está el invernadero y podrás ver algo más que arena.

- … ¿no quieres que nos encuentren no?

- ¿Tan evidente es? – dijo la rubia con sonrisa incómoda.

- Eres como un libro abierto Temari – dijo él caminando a su lado mientras se reía – bueno vamos que me muero de hambre.

- Suna no es tan grande comparado con Konoha. Aquí te encuentras todos los días a alguien conocido – explicó Temari tras estar un rato caminando a su lado. Él solo asintió.

- ¡Temari-san! – gritó alguien que se acercaba corriendo por detrás.

- Oh no, oh no… - susurró Temari. - ¿Tenían que ser ellas? ¿Precisamente ellas?

- No te preocupes – dijo Shikamaru tranquilizándola – las sabré sortear.

- ¡Temari-san! – dijo Matsuri parando de correr al llegar hasta ellos. Como casi siempre con Yukata a su lado.

- Hola Matsuri, ¿qué ocurre?

Matsuri le echó un vistazo a Shikamaru pero no hizo comentario al respecto.

- Temari-san, tengo un mensaje de Gaara-sama. Dice que a partir de mañana deberían empezar a inscribirse a los aspirantes a Chuunnin.

- ¿Mañana? Pero si empezábamos en una semana.

- Dice que en esta ocasión parece que va a haber muchos aspirantes. Quiere que lo decidas con tiempo.

- De acuerdo, así se hará – zanjó Temari tratando de no prolongar la charla – Adi..

- ¡Qué suerte tiene Temari-san! ¡Shikamaru-san se ha acordado de su cumpleaños! – dijo Yukata a Matsuri intentando que no las escucharan.

- OYE, ¡que no es por eso! – exclamó Temari. Shikamaru le puso una mano en el hombro para indicarle que no se alterara. Ella le entendió enseguida y se calmó.

- Temari-san me ayuda mucho con los preparativos. Le debía horas de trabajo, por eso estoy aquí – explicó Shikamaru intentando convencerlas. – Por favor, no molesten a Temari-san con ese tema. Estoy muy lejos de ser un pretendiente apto para Temari.

- Oh, ¡lo sentimos Shikamaru-san! – dijeron a la vez las dos chicas – pero, ¿no vas a celebrarlo Temari-san?

- No, no estoy de ánimos para celebraciones – dijo la rubia – bueno, nos vemos.

- ¡Adiós Temari-san! – dijeron las dos chicas.

La joven pareja se alejó de las dos chicas que seguían parloteando de algún tema de cotilleo. Sin darse cuenta se movieron más rápido que de costumbre, por si las chicas todavía tenían ganas de incordiar.

- Este es el sitio – dijo Temari parándose delante de un establecimiento un poco escondido – Parece cutre pero es barato y se come muy bien. Tienen una carta muy amplia.

- Pocas veces he tenido tanta hambre como ahora, así que me da igual. Lo que sea – suspiró Shikamaru.

- Ya verás cómo te encanta – dijo ella sonriéndole.

Shikamaru se acercó al camarero en la barra y le pidió comida para llevar. El camarero les tendió una carta para que pidieran:

- Quiero una ración de chashu, y gyudon. Luego… unos takoyaki y unos daifuku.

- Entendido, ¿y la señorita?

- Yo tomaré una ración de kurigohan, y unos tsukune.

- ¿Y para beber? – preguntó de nuevo el camarero.

- ¿Tú qué quieres Temari? – le preguntó Shikamaru.

- Oh, nada especial. No te preocupes.

- Por favor, una botella de agua grande – pidió Shikamaru.

Esperaron alrededor de una media hora sentados en los taburetes de la barra. Uno enfrente del otro. Él con un codo apoyado en la superficie de la barra y la mano en el cuello, sin parar de mirarla. Ella miraba una tele pequeña que había en lo alto haciendo esquina.

- ¿Qué miras? – dijo ella volteando la cabeza hacia él tras un rato sintiéndose observada.

- Uy, me has pillado – dijo el Nara maliciosamente. Echando una mirada que repasaba todo el cuerpo de la rubia.

- Pervertido – dijo Temari dándole un golpe con la palma de la mano en el pecho a la altura del hombro. Él sólo se rio.

- Guapa – le susurró poniéndose las manos alrededor de la boca para que nadie más le escuchara o le leyera los labios. Temari volvió a girar su cabeza hacia la televisión con una sonrisa en los labios.

Cuando el camarero volvió, le dio a Shikamaru toda la comida en una bolsa grande. Shikamaru extendió unos billetes en su mano y le dijo:

- Está todo – indicando que ya había calculado el precio total de la comida. Temari frustrada todavía intentaba sacar billetes de su cartera. Pero entonces el camarero lo comprobó y ya estaba todo el dinero. – ¿Todo bien no? – dijo Shikamaru.

- Sí, gracias señor. Que disfruten. – dijo el camarero.

Temari guardó su cartera contrariada.

- ¿Alguna vez me vas a dejar que pague algo?

- No – respondió el shinobi tajante.

- ¡Qué seas un hombre no te da derecho a hacer esas cosas! – exclamó la rubia.

- No es por ser un hombre. Es porque quisiera dártelo todo – explicó el Nara – pero por desgracia hay cosas que el dinero no puede comprar.

Temari suspiró resignada. Esperaba una respuesta más machista pero sólo se encontró con palabras bonitas. La rubia de Suna no insistió más y simplemente le guio hasta una zona que parecía un gran parque y entre los árboles se asomaba el invernadero.

- Esta zona la tienen muy cuidada porque es de las pocas que hay hierba y árboles – explicó ella – por la parte de atrás podremos sentarnos bajo los árboles.

- Vale – dijo el shinobi aprobando la propuesta.

- Quizás he pedido demasiada comida. Pero estoy muriéndome de hambre – dijo Shikamaru sacando la comida de la bolsa y dándole los palillos a ella junto con sus recipientes de plástico.

Shikamaru empezó por el gyudon. Estaba sentado recostado en un árbol y ella sentada justo en frente.

- Kurigohan… - comentó tras acabarse el primer plato, mirando lo que comía Temari – sí que te gustan las castañas.

- La verdad es que sí – dijo ella tapándose la boca delicadamente por estar comiendo.

- Ahora estoy un poco mejor. Estaba muy bueno. – Shikamaru abrió el segundo plato y se lo acercó – ¿quieres un poco? Tiene muy buena pinta.

- Vale – dijo ella cogiendo un trozo de chasu. – Está muy rica.

- Come más si quieres – dijo él dejándolo al alcance de la rubia.

- ¿Y cuál es tu comida favorita? Nunca me lo has dicho – dijo Temari.

- Me gustan las algas y la caballa… pero no son muy adecuados para comerlo si planeas tener una cita con una chica. A lo mejor me rechaza – dijo él guiñándole un ojo.

- Baaaka… - dijo Temari sacudiendo la cabeza - ¿Cómo te iba a rechazar por ello?

- Mejor no entremos en detalles – dijo el Nara cogiendo otro trozo de chasu.

Temari entrecerró los ojos y dejó pasar el comentario. Se acabó su ración de kurigohan y fue a por el segundo.

- ¿Quieres? – le dijo a Shikamaru tendiéndole una brocheta. Él cogió el palo y Temari retiró su mano.

- Gracias – le dijo a la rubia con gesto amable.

- Sé que es muy triste poner una vela en un daifuku – dijo Shikamaru – pero, no he tenido suerte. No había pastel en aquel sitio.

Temari sorprendida simplemente sonrió un tanto ruborizada.

- No tenías por qué molestarte – dijo ella observando cómo Shikamaru sacaba el mechero para encender la velita.

- No es ninguna molestia. Vamos pide un deseo – la animó el shinobi. Ella sopló y sonrió.

- … ya está cumplido. Parcialmente… - dijo la kunoichi.

- No sé cuál será tu deseo pero, seguro que en parte tiene que ver con comerse este delicioso mochi que nos ha servido como pastel – dijo él riéndose.

- ¿Me quieres engordar como a un cerdo? – le recriminó Temari entre risas aceptando el mochi y dándole un mordisco.

- … un poquito, lo confieso – dijo Shikamaru comiéndose otro mochi.

- ¿Te acuerdas de aquel día en el hospital? Cuando tenías dieciséis – consultó Shikamaru aun sabiendo la respuesta.

- Oh, aquel día que no quieres que te recuerde – dijo ella sarcástica – claro que me acuerdo, ¿por qué?

- Tú me estabas dando un sermón… y de pronto te cruzaste de piernas y yo tuve un bloqueo mental porque no podía enfadarme contigo a pesar de que estaba molesto por lo que me decías. En aquel entonces estabas muy linda así un poco más rellenita.

- ¿Por qué vuelves a abrir ese tema? Sabes, que digas eso significa que no te gusta como estoy ahora.

- No es eso, no te lo tomes así. Me gustas estés como estés… pero yo te digo como me gustas más.

- Mmmm… - Temari suspiró – la verdad es que desde entonces habré crecido unos cinco centímetros pero sólo he ganado dos kilos y algo.

- ¿Lo ves? Tenía razón – dijo él tratando de convencerla – según mis cálculos tendrías que haber ganado como mínimo cinco kilos para mantener la misma proporción.

- Ohhg qué insoportable… ¿por qué no hablamos de ti? – dijo ella metiéndose con él - ¿cuánto has crecido desde entonces?

- Unos… veinticinco centímetros… pero, ¡no cambies de tema! – dijo el Nara dándose cuenta de a dónde quería llegar.

- ¿Y cuánto has ganado de peso? – insistió la rubia.

- Unos… ¿once kilos? Mendokusai… - dijo él poniéndole cara de lástima.

- ¿Me dices a mí que gane un kilo por cada centímetro? ¿Y tú? Te has quedado muy lejos de eso…

- Mendokusai… me cuesta ganar peso mujer.

- Entonces cómete tú los mochi – dijo ella riéndose.

- No, que yo me he comido todos los takoyaki – dijo el Nara tocándose el estómago.

- Bueno, pero si me van a la barriga no te haré más caso con eso de subir de peso Shikamaru – dijo ella como advirtiéndole de que algo malo le pasaría si ella engordaba por su culpa. Shikamaru sólo se rio y le tocó el vientre. Ella pegó un respingo sentándose de pronto más recta.

- No te agobies. Ya te he dicho que me gustas estés como estés porque me importan cosas más relevantes que el aspecto físico.

- Lo que tú digas… - dijo ella casi en un susurro mirándolo con expresión de incredulidad.

...

- ¿Quieres agua? – dijo él ofreciéndole la botella.

- Sí, arigatō – dijo ella recibiéndola.

- Oh… (suspira) he comido mucho – dijo Shikamaru sacándose algo del bolsillo del chaleco.

- ¿No irás a fumar verdad? – dijo ella amenazante.

- No, sólo son chicles. ¿Quieres? – y Temari aceptó aunque mirándole con recelo por haber creído que iba a fumar – En verdad no estoy tan enganchado como para estar fumando a toda hora.

- Ah, ¿no? – dijo ella riéndose.

Shikamaru recogió todos los restos y los metió dentro de la misma bolsa donde la habían traído.

- Ese chaleco es nuevo, ¿no? – le preguntó la rubia que llevaba un par de minutos observándolo.

- Sí… ¿qué te parece? – preguntó Shikamaru.

- Se parece mucho a los que usamos en Suna. Parece que nuestros aliados nos plagian…

- Puede ser que a vuestros aliados les gustéis demasiado… - dijo él guiñándole un ojo. Ella sonrió pero le dio un golpecito en el pecho diciendo:

- Shikamaru baka… - y el Nara estiró su brazo llevándola con delicadeza hasta su pecho aprovechando la inercia de su propio movimiento. Ella no tuvo más remedio que acomodarse entre sus piernas y recostarse en su pecho donde posó una mano – Shikamaru…

- ¿Qué pasa? – preguntó él preocupado – ¿te he molestado?

- No – dijo ella dejando una larga pausa hasta su siguiente frase – siempre consigues desmontar todas mis barreras… siempre consigues que me sienta delicada…

- Eso quiere decir que me quieres…

- Supongo – admitió ella sin mirarle.

- No me des la raz… espera, ¿me acabas de decir que me quieres? ¿O lo he soñado? – dijo el shinobi incrédulo.

- ¿Crees que si no te quisiera estaría aquí contigo? ¿Crees que si no te quisiera haría todo lo que hago contigo? – dijo ella alterada cruzándose de brazos y sin mirar hacia arriba para no encontrarse con su mirada.

- Hey Temari – dijo él tomándola por el mentón para que le mirara a los ojos – yo también te quiero.

Ella bajó la mirada de nuevo, ruborizada ante sus palabras.

- ¿Por qué te cuesta más decirme que me quieres que pedirme sexo? – preguntó él con el semblante preocupado.

- Porque decirte eso es implicarse emocionalmente… y tengo miedo – dijo ella con cierta dificultad.

- … yo también tengo miedo. Pero un día conocí a cierta kunoichi que me empezó a llenar de coraje y gracias a ella hoy soy un hombre mejor, y quiero estar con ella. Ella se convirtió en mi mejor amiga nada más conocerla y la quiero… te quiero…

- …. Shika… Shikamaru… arigatō… - dijo Temari clavando sus ojos en los ojos negros del Nara. Entonces él volvió a tomarla por el mentón y le dio un dulce y suave beso en los labios. No obstante, no tardó en separarse de su boca y se quitó el chicle dejándolo con los restos de los envases en la bolsa. Temari hizo justo lo mismo casi sincronizada con él. Retomaron su beso sin mediar palabra siendo esta vez más profundo y húmedo.

- Hhmmmm… - Shikamaru se separó de ella dejándola ansiosa por más – aquí no debería besarte así. Pero si esta noche te quedas conmigo te prometo que- ella no lo dejó acabar interrumpiendo su frase.

- Me quedaré – dijo ella rápidamente – me quedaré, definitivamente.

- Te advierto que dentro de mí hay un hombre que se muere por besarte hasta que supliques que pare – dijo él notablemente excitado.

- Dile a ese hombre que no me dan miedo sus amenazas – dijo ella sonriendo – es más, dile que tenga cuidado conmigo.

- Jaja se lo diré – dijo él riéndose.

- ¿Nos vamos ya? – preguntó ella tras unos segundos sin decirse nada.

- Espera espera… dame un par de minutos – pidió el Nara.

- ¿Por qué? – preguntó la rubia moviéndose para mirarlo más de frente. Y entonces echó una mirada abajo – Ah… entiendo - fue lo único que pudo decir.

Shikamaru sólo se encogió de hombros.