Los personajes de Inuyasha no me pertenecen, sino que a la gran Rumiko Takahashi

Letras en cursiva: pensamientos o cambios de historia

Letra en negrita: Yako

Sin mas, espero que disfruten la lectura, que despues de tanto tiempo demore en actualizar.


La mañana llego, los rayos del sol atravesaban la cortina de color purpura los cuales fueron a parar hacia la joven sacerdotisa que aun yacía durmiendo, de hecho, la luz comenzó a molestar su rosto, provocando que de a poco se fuese despertando, "Huich que paso, ¿no estábamos viendo una película? ¿Cómo llegue a mi habitación?… ups, creo que me quede dormida" Poco a poco iba cobrando conciencia pero aún seguía en la misma posición en la que despertó. Se encontraba pensativa, en realidad estaba pensando en el yokai que se encontraba en su casa, en su pecho sentía una calidez que pensó hace mucho tiempo perdida, ella sabía lo que era y ya no lo negaba, pues como hacerlo si de apoco sentía como se enamoraba de ese perro tonto como solía decirle, "por Kami, ¿él iba a besarme ayer o solo son ideas mías? ¿Y si Sota no nos hubiese interrumpido? ¿Y si solo estoy viendo cosas que no son?" Kagome puso su almohada sobre su cabeza y dejo salir un grito de frustración, su cabeza daba vueltas, no sabía que pensar, y hubiera seguido pensando sobre eso si no fuera porque un pequeño maullido la saco de sus pensamientos, se dio cuenta que el gatito le maullaba a través de la puerta, por lo que ella se paró de su cama para abrirla.

-Hola pequeño buyo, ¿quieres que te haga cariño? – El animal respondió con un agudo miau, por lo que Kagome se agacho y lo tomo entre sus brazos- eres muy lindo ¿sabes? Te llevaría conmigo al Sengoku pero sé que mama no me dejaría.

-En eso tienes razón, mama quiere mucho a buyo segundo.

-Hola Sota, ¿vienes a decirme algo?

-Sí, el desayuno está listo, que bueno que estas despierta, te esperamos abajo, el abuelo ya esta desayunando también en su cuarto.

-Oh, de acuerdo, déjame ponerme un chaleco y bajo.

-Bien- como apareció, desapareció-.

Bajo al gato y eligió un chaleco cualquiera, uno que estaba por encima y se lo puso. Cuando bajo Rin, Sota y su madre estaban sentados en la mesa redonda, en la cual había bol de arroz, sopa de miso, pescado a la parrilla y unas frutas.

-Se ve delicioso mama… ¿dónde está Sesshomaru?

-El amo está afuera, creo que tomando un poco de aire- le contesto Rin, "¿tomando aire?" se preguntó Kagome "¿y si me está evitando? Se sintió una especie de dolor en su pecho de solo pensar en eso, por su parte, el daiyokai se encontraba en una de las ramas del árbol sagrado, con sus ojos cerrados y el viento en su rostro lo golpeaba suavemente [Que crees que haces] "de que estas hablando" [sabes perfectamente a lo que me refiero, la estas evitando, y ella lo sabe o lo presiente, idiota] " cállate o dormirás por siempre en un rincón de tu mente" [ yo solo te advierto que si nos alejas de ella, te voy a volver loco por toda la eternidad] "tonterías, cuando ella muera" [si tu quisieras ella no moriría como lo haría cualquier humano] "no" [te gustaría que así fuese] "sufriría conmigo" [eso no lo sabes, le tienes miedo al amor, Sesshomaru, esa es tu realidad] el yokai no siguió discutiendo con su bestia interna, no quería darle la razón, pero tampoco quería contradecirlo , aunque no quería darle la razón de la primera cosa que le dijo Yako, por lo que con un salto toco el suelo nuevamente, para así, adentrarse en a casa de la miko, camino hasta llegar a la cocina, en donde se encontró con los habitantes desayunando muy tranquilamente, su mirada con la de Kagome se cruzaron por unos segundos, pero la muchacha la desvió rápidamente-.

-Buenos días señor Sesshomaru- saludo muy cordialmente la señora Higurashi- puede sentarse justo aquí- le señalo un asiento justo al lado de su hija, él no le contesto nada, simplemente se sentó. Sintió la incomodidad e inseguridad de la sacerdotisa, sin embargo él se encontraba ahí, como si nada- que le gusta comer señor.

-Cualquier cosa que sea cruda mama- contesto como si nada, el yokai la miro con el entrecejo fruncido- A Inuyasha de vez en cuando comía carne cruda, por lo que deduje debía ser su lado yokai.

- ¿Deduces mis gustos por ese imbécil? – No le gusto para nada la referencia de la joven-.

- ¿Acaso es mentira lo que dije?- Kagome giro su rostro para observar al yokai, intentaba sonar fría o algo por el estilo, pero al momento de toparse con esa mirada dorada, flaqueo, y nuevamente fijo su vista en su desayuno- solo puedes servirle eso mama.

-De acuerdo corazón- la mujer reviso el refrigerador y saco una gran porción de carne cruda para el lord, él sabía que quizás no sería muy digno de ver para los demás como el comía carne cruda, por lo que con muy buenos modales tomo un cuchillo y un tenedor-.

-Mama, Megumi y yo saldremos a pedalear, quizás llegue en un tiempo más.

-Tú y Megumi pasan mucho tiempo juntos hermanitos, ¿no has pensado en que quizás lleguen a casarse? – Decía Kagome-.

-La que quizás debiera casarse eres tu hermana, en la época antigua ya estás en la edad ¿verdad?

-No planeo casarme ni ahora, ni nunca- Sesshomaru miro de reojo a Kagome, de cierta manera no le gustó lo que dijo-.

-¿Estas segura? ¿Ni siquiera con el hombre que amas? Si es que es hombre, claro- lo último lo dijo a modo de susurro, lo que obviamente no pasó desapercibido ni por el yokai ni por Kagome, hasta Rin alcanzo a escuchar lo último, y sonrió para si misma-.

-Que es lo que tratas de decir Sota.

-Yo solo digo que…

-En que momento la conversación tomo este rumbo.

-Tú empezaste.

-Huich, pero no se supone que…- Sesshomaru se encontraba irritado, no deseaba escuchar peleas entre hermanos, ya tenía suficiente con Daichi y Hayami como para escuchar más-.

-Irritantes- dijo-.

-¿¡Y tú a quien le dices irritante!? – le grito Kagome

-A ustedes, odiosos humanos- él se paró de la mesa, y con un gesto se retiró de allí-.

-Perro tonto- dijo Kagome haciendo lo mismo que él-.

-Qué largo día será este- dijo Rin suspirando-.

-Solo hay que tener paciencia querida-.


Inuyasha estaba apoyado en el pozo devora huesos, por un segundo se quedó dormido, pero al parecer nada había pasado, pero se dijo que debía tener más cuidado, sintió incluso que sus sentidos en ese momento habían fallado. Tuvo un raro presentimiento, el aire estaba sobrecargado de energía maligna, el hanyou miraba para todas partes, no sabía de dónde provenía tal carga, hasta que lo vio.

-¡TU! ¡Maldito cobarde!

-Hola para ti también Inuyasha, que gusto me da verte.

- ¡Feh! Ahora te presentas en persona maldito bastardo, podría destrozarte.

-Quizás, pero tengo algo que podría interesarte.

- ¡No quiero nada de ti!

- ¿Y si tiene relación con tu querida sacerdotisa? – Inuyasha pareció interesado-.

-Tienes dos segundos antes de que te parta la cara con mi colmillo de acero.

-Esto te gustara, mi querido Hanyou- el ser pelirrojo metió una de sus manos entre sus ropas, y de ellas saco un frasco con un extraño liquido rojo, el Inu parecía desconcertado, no entendía que era esa cosa- solo confía en mi pequeño.


Kagome estaba en la cocina garabateando unas cuantas líneas en un block de dibujo que se encontró en uno de los muebles, ya eran como las 5 de la tarde y Rin con Sesshomaru estaban ocupados, debido a que la muchachita quería pasar más tiempo en la época futurista y no quería regresar, y eso sería mañana, una corta estadía en el presente y la jovencita ya no quería irse. La miko comenzó a dibujar unos puntos, que de apoco se iban convirtiendo en algo más, de pronto sintió la presencia del yokai que venía hacia ella, y además, estaba con una ligera molestia, o eso podía sentir Kagome.

-¿Rin no quiere irse verdad? – Pregunto Kagome sin despegar la vista de su dibujo-.

-Hn

-Supongo que no me culparas por su actitud, ya que tiendes a hacerlo Sesshomaru- el solamente la miro con algo de fastidio, aunque claro, su rostro no reflejaba nada. Sintió algo de curiosidad por lo que la sacerdotisa estaba haciendo en ese gran trozo de papel-.

-Qué crees que haces- dijo Sesshomaru arrebatándole la hoja sin ningún cuidado-.

-¡Oye! No seas mal educado Sesshomaru- Kagome le volvió a arrebatar su dibujo de las manos del yokai-.

-Porque dibujas eso.

-Bueno… se me vino a la mente, y solo quise dibujarlo, no es para tanto, no es necesario que te molestes, nadie sabría que es en esta época.

- ¡Llegamos! – Sota y Megumi venían entrando con ropa deportiva, al parecer su recorrido en bicicleta fue más largo del que Kagome pensó-.

-Hola chicos, ¿Qué tal su pedaleo?

-Bueno, estuvo bastante bien- contesto Megumi con una sonrisa, pero esta se desvaneció y dio paso a un escalofrió que recorrió por su espalda, el hombre estaba observándola muy fijamente lo que estaba provocando que la muchacha se asustara-.

- ¿Qué es lo que tienes ahí hermana? – pregunto Sota curioso-.

-Solo un dibujo hermanito, nada importante.

-Mmm, creo que he visto algo parecido entre los pergaminos- Kagome y Sesshomaru compartieron una mirada fugaz, ella sorprendida y el curioso-.

-Sota, ¿me dices que has visto estos dibujos en los pergaminos del abuelo?

-Sí.

- ¡Muéstrame! Sota si lo que dices es cierto, es muy importante que nos digas en donde está.

-Si de acuerdo, síganme, ven Megumi- los cuatro se dirigieron al santuario en donde el abuelo dejaba guardado con miles de llaves todos los pergaminos antiguos que se le fueron heredando a la familia Higurashi- Un día andaba de curioso- empezó a relatar el joven- y me tope en el santuario unos cuantos cofres que eran imposibles de abrir, créeme cuando te digo que tarde casi un mes en abrir solo uno, pero no había mucho adentro, solo un extraño dibujo con palabras escritas pero en un idioma extraño.

-Sabes que el abuelo te mataría si sabe que irrumpiste el santuario.

-Sí, eso ya lo sé- Sota recuerda el día en que su abuelo, aun sin problemas con sus enfermedades, llamo al joven muy tranquilamente, y de un momento a otro, de manera demoniaca se transformó reprimiendo al chiquillo por "robar" pergaminos- es allí- señalo un cofre que estaba en lo alto de un estante, Kagome se acercó y sin dudar lo abrió, lo que encontró ahí realmente la sorprendió-.

-Mira Sesshomaru, son ellos- el yokai se aproximó un poco a la joven, y pudo notar que lo que el hermano de Kagome decía, no era mentira. En ese papel, que ahora estaba en manos de la miko, estaban plasmados los medallones del sol y de la luna- que crees que signifique esto Sesshomaru.

-No lo sé miko- Kagome le lanzo una mirada de esas que matan, como se le ocurría llamarla así delante de Megumi, la cual al parecer no escucho porque estaba curiosa de saber que era lo que había en ese papel que llamaba tanto la atención de todos en ese cuarto, y ella no entendía nada-.

-Ven, está en un idioma extraño- dijo el muchacho-.

-Es latín- dijo Megumi, los tres voltearon a verla-.

-¿Cómo lo sabes?- pregunto Kagome-.

-Tomo clases de Latín, es el idioma más antiguo de todo el mundo… podría traducir lo que dice ahí- Kagome dudo por un segundo, si lo que dice ahí es algo de lo que las personas del presente no acostumbran a oír, estarían en problemas. Ella miro al daiyokai, y con un ligero movimiento de cabeza asintió-.

-De acuerdo, te agradecería mucho que nos dijeras que él lo que dice ahí Megu- le dijo Kagome con una sonrisa-.

-Bien, déjenme ver…- la chiquilla reviso el papel antes de comenzar a leer- bueno dice: el medallón del sol y el medallón de la luna, uno guía la noche y el otro el sol- paro de leer para seguir nuevamente- el que guía la noche tiene el poder de adelantar el tiempo, adelantar las noches, de detener la oscuridad y todos los poderes que posee Tsukuyomi, como el de curar y rejuvenecer, reparar esa piel que está a punto de morir y también de controlar los océanos y sus ciclos, además de manipular a los demás. El medallón del sol, quien este en su posesión, podrá retroceder en el tiempo, devolver los días, detener la luz y todos los poderes que posee Amaterasu, como el de destruir, el de atravesar a miles de batallones con sus destellos de luz, pero a la vez da fuerza, vitalidad y armonía. Quienes sean capaces de dominar los medallones, tendrán la capacidad tanto de destruir, como de dar paz, solo dos pueden utilizarlos, y serán aquellos que no tengan intenciones de codicia y ambición, pero además, después de – se detuvo, releyó un poco más y prosiguió- emplearlos, se podrán liberar las almas de ambos dioses, pero para eso…- Los tres presenten estaban muy atentos escuchando lo que la jovencita estaba diciendo, tanto así que se extrañaron cuando ella se detuvo-.

- ¿Que sucede Megumi? –Pregunto Kagome-.

-Es que hasta ahí llega el texto Kagome, falta un trozo… no entiendo, ¿Qué quiere decir esto?

-N-nada linda, ven, dejemos a mi hermana y al señor Sesshomaru a solas- Sota saco casi a rastras a su novia de ese lugar, dejando a esos dos solos con la compañía del otro-.

- ¿Escuchaste Sesshomaru? Esto es asombroso, alguien debió usar los medallones y por eso esta descrito el poder que pueden emplear ambos.

-Hn.

-Pero quien seria, y que sería lo que sigue si falta un trozo, Huich, no debimos quedar a medias.

-Hay que volver al palacio- dijo Sesshomaru, y Kagome estuvo de acuerdo-.

-Pero yo aún no quiero volver- dijo Rin apareciendo de la nada-.

-Rin, no seas insolente- pero lo que más le extraño al lord es que ninguno de los dos sintió la presencia de la muchachita-.

-Rin…¿acaso ocultaste tu esencia?- pregunto Kagome con una falsa cara de enojo-.

-Bu-bueno yo…

- ¡Eso es fantástico Rin! Estas avanzando muy rápido con tus poderes de sacerdotisa- Sesshomaru le dirigió una mirada asesina a la mayor- di-digo, yo… - Kagome suspiro- mira Rin, mañana a primera hora partimos de regreso al pasado, hay cosas importantes que resolver- la mirada de la chiquilla se volvió triste- pero no tienes que preocuparte, siempre volveré a mi época, y tú puedes acompañarme.

-¿De verdad? – Respondió con un cambio de emoción-.

-Por supuesto cariño.

- ¡Muchas gracias madre! – y como llego, se fue, dejando nuevamente solos a la sacerdotisa y al yokai, provocándose un silencio completamente incómodo para ambos. Nada parecía romper ese silencio que inundaba la habitación, asique ella dio el primer paso-.

-Sesshomaru… estoy confundida- dijo para voltearse y mirar al demonio- ¿porque crees que la escritura estaba en latín? ¿Quién habrá escrito las descripciones tan exactas de ambos medallones?

-Alguien que siempre ha estado cerca- respondió el, y no le gustaba pensar que alguien desconocido pudiese entrar en su palacio, sin importar cuales sean sus intenciones-.

-¿Crees que sea alguien malo?

-No.

-Mmm- ella no sabía que más decirle, se quedó pensativa un momento, y no notaba que Sesshomaru la observaba mientras ella iba cambiando de expresiones mediante pensaba- No puede ser- susurró, pero fue un susurro lo suficientemente audible para él, aunque no se le escapaba nada-.

-Que hablas mujer.

- ¿Mmm? No es nada Sesshomaru… es solo que… recordé algo- él la miro con una ceja alzada- Tengo algo que hacer- dijo Kagome antes de salir del santuario, y Sesshomaru no se quedó atrás, en ese lugar había mucha energía sagrada que le estaba empezando a molestar-.


La noche se hacía difícil para cierta sacerdotisa, primero por el hecho de que no podía conciliar el sueño, y segundo, cuando por fin logra entrar al mundo de los sueños, imágenes completamente devastadoras se presentaban en el…

- "Porque nos haces esto"

- "Aquí la primera que traiciono fuiste tú Kagome, ahora todos ustedes pagaran"

-No eres tu quien hace esto, por favor, ¡recapacita! ¡Eres más fuerte que eso!

- "Demasiado tarde"…- después la escena cambiaba a otra completamente diferente-.

-"General por favor, cuídelos, sobre todo a ella que es mas frágil, en caso de que no funcione y ambos terminemos muertos"-.

- "Mi lady, usted puede confiar en mí y lo sabe" el ruido del ambiente era completamente pesado, todo estaba en ruinas, Kagome veía a su alrededor y le dolía completamente lo que estaba mirando, sobre todo la imagen de aquel muchacho, y ella se estaba culpando enormemente por haberlo involucrado, a él y a ella, por eso estaba decidida a hacer lo que tenía en mente.

-Kagome, no sabes si funcionara.

-Claro que sí, hay que salvarlos a todos, y tú sabes que debes ir conmigo si queremos arreglar este desastroso final- el demonio la miraba, su cara estaba empapada en llanto y podía sentir su dolor, odiaba verla así, pero dudaba si lo que ella quería realmente iba a funcionar, pero ella estaba decidida, por lo que solo pudo asentir. La joven iba a sonreírle pero un estallido gigante la hizo volver a la realidad- ¡Sesshomaru!

- ¡Sesshomaru!- Kagome sudaba, el sueño se sentía completamente real, pero cuando despertó se dio cuenta que no estaba sola. Ella lloraba, lloraba porque tenía miedo de que si lo que estaba soñando, fuese lo que realmente iba a pasar en la era del Sengoku Jidai. El demonio la observaba, pudo escuchar como hablaba estando dormida, pero también pudo sentir el miedo que la joven estaba sintiendo en ese momento, por lo que sin pensarlo se dirigió al cuarto de la muchacha. Verla con su expresión de miedo y desesperación le provocaron ganas de acercarse a ella, de cambiar por completo las expresiones que ella estaba haciendo, y no dudo en hacerlo, se acercó a su cama y se agacho posicionando una rodilla en el suelo y la otra flexionada-.

-Mujer- la llamaba, pero ella no reaccionaba, seguía durmiendo metida en su pesadilla-.

-Despierta, miko-.

-No…- dijo ella entre sueños-.

-Mujer…-

-Sesshomaru… -susurro con algo de angustia-.

-Kagome, despierta.

-¡Sesshomaru! – sudaba y lloraba, apenas despertó se sentó de golpe en su cama, y fue allí que se dio cuenta de que no estaba sola, el yokai estaba junto a ella- Sesshomaru… estas aquí- dijo mientras las lágrimas caían de su rostro- estas aquí… por favor, no me dejes sola Sesshomaru, por favor- decía desesperada-.

-Jamás te dejare sola, te lo prometí miko- ella no aguanto más y se lanzó a los brazos de él, rodeaba su cuello para aferrase como nunca lo había hecho, pero él en esta ocasión, condujo una de sus manos a la cabeza de ella para acariciarla y de alguna manera consolarla, aunque no sabía cómo hacerlo-.

-Fue horrible- decía mientras lloraba- fue peor que la visión que tuve ese día en el palacio, pero se sentía igual de real Sesshomaru- el temor que estaba sintiendo hacía estragos en el yokai y en su bestia, el alejo un poco su cuerpo para tener la visión de su rostro, con ambas manos rodeo su cara con cuidado de que sus garras no la lastimaran-.

-Deja de llorar- pero era como si no le hiciera caso, ella lloraba desesperadamente- mujer…

-No…

-Suficiente- decía Sesshomaru, no en modo de orden no en tono molesto, pero alguna parte de él se removía al verla así, ella negaba con su cabeza, ni siquiera podía mirarlo-.

-E-es que…

-Kagome…- eso llamo completamente la atención de ella, las lágrimas que corrían por su rostro empapaban las manos del demonio, y aunque, el que él la llamara por su nombre no hizo que su llanto cesara, si logro que se tranquilizara y que lo mirara directamente a sus ojos-.

-Sesshomaru- dijo- me llamaste Kagome-.

-Ese es tu nombre, mujer tonta- a pesar del adjetivo que utilizo para ella, eso no le importó, porque lo que más tenía en su mente era que él le dijo Kagome-.

-Pues deberías recordarlo- le dijo con una pequeña sonrisa, pero que se desvaneció al instante-.

-No temas- le dijo el- pase lo que pase, estaré contigo siempre.

- ¿Siempre?… ¿me lo prometes?

-Hn, siempre- ella lo observaba directamente a los ojos, de cierta manera la cercanía y el consuelo que él le estaba dando lograba que su miedo pase a segundo plano, volviendo a sentir esa calidez que la envolvió en la mañana. El mantenía su mirada ámbar en la mirada chocolate de ella, se acercó más hasta juntar su frente con la de la joven, la cual suspiró por la corta cercanía de él-.

-Qué esperas Sesshomaru- le susurró ella- el yokai podía sentir los acelerados latidos del corazón de la sacerdotisa. La deseaba, la deseaba como nunca en su vida había deseado a alguien, quería que fuera suya, que nadie más la tocara, solo él [deja tus miedos en el pasado idiota] la intromisión de Yako no le importó, pero si presto atención a lo que su bestia le dijo, y como ella le menciono, él no iba a esperar. La distancia ya era corta, sus frentes unidas, se acercó un poco más y rozaba su nariz con la de ella, pequeños movimientos realizaba rozando la pequeña nariz de Kagome, ella sentía mucho calor, estaba muy segura que su rostro debía estar completamente ruborizado, pero no le dio importancia, solo quería que él se atreviera a besarla. El hizo un ligero movimiento, por lo cual sus labios estaban casi rozando. El labio superior de él rozó el labio inferior de ella, lo que le saco un muy pequeño gemido sorpresivo a la mujer, y eso al yokai le gustó-.

-Mía…- susurró sobre sus labios, ella sentía que de alguna manera la estaba torturando, haciendo tan largo el momento que sabía que se vendría. Sesshomaru quería saborearla, por lo que muy lentamente paso su lengua por el labio superior de la chica, la cual se sentía desfallecer, creía que en cualquier momento se desmayaría "por Kami" pensó, aunque el tampoco aguanto la espera y acabo con la pequeña distancia que los separaba. Primero fue despacio, presiono sus labios por los de ella, porque podía sentir los nervios que inundaban a Kagome, pero fue ella la que rompió ese beso ligero, él se sorprendió cuando ella movía sus labios para profundizar el beso. La muchacha puso sus manos en la cabellera larga y plateada, y por su parte, Sesshomaru agarro su cintura para apegarla más a él y ella muy tímidamente con su lengua pedía permiso para entrar en la boca del demonio, el cual aceptó sin reproche. Era muy íntimo, Kagome nunca en su vida había dado un beso de esa manera, tan sincero, tan fogoso, y tan apasionado, lo que le estaba provocando un enorme deseo hacia él. Se sentía fantástica y maravillosa, como jamás pensó que se sentiría, y Sesshomaru, sintió lo que nunca había sentido, el deseo de estar con esa mujer por el resto de sus días, nunca había besado así, cuando se involucraba con alguna demonesa, lo cual dejo de hacer hace bastante tiempo, era bastante frio, sin tacto, cruel, pero en cambio, Kagome lo doblego, le hizo saber que podía sentir, algo que jamás pensó que le sucedería. Si bien Rin lo había sensibilizado un poco, con esta muchacha se rompió la coraza de demonio frio y cruel, pero solo sería cálido con ella. El beso no era suficiente, y él lo sabía, pero no quería sobrepasarse, sobre todo por la pureza de ella, no quería que ese acto fuese de esa manera, si llegara ese día, lo haría como su mujer, su hembra. El beso termino de manera suave, en donde la respiración entrecortada de ambos chocaba con los labios del otro, y así se encontraban, sin separar la distancia poca que los separaba-.

-Duerme, en la mañana volvemos- le dijo él antes de separarse, dispuesto a irse, pero la voz de ella lo detuvo-.

-No te vayas… por favor- él se volteo, y no pudo decirle que no, por lo que se devolvió y se sentó en la orilla de la cama- espera a que me duerma, no quiero estar sola- el asintió con su cabeza y con su dedo, delineo el rostro de Kagome, lo que hacía que ella se estremeciera con tu tacto-.

-Duerme, Kagome- ella asintió y se volvió a recostar, mientras ella intentaba dormir el delicadamente pasaba sus manos por su cabellera, hasta que por fin, la joven se entregó a los brazos de Morfeo [Exquisita, nuestra] dijo Yako, y Sesshomaru no pudo estar, por primera vez, más de acuerdo con su bestia-.

A la mañana de ese día, Kagome despertó algo confundida, de manera inconsciente se llevó sus dedos a sus labios "¿acaso fue un sueño? ¿O realmente paso? No, debió ser un sueño, él no se atrevería a tocarme así" pensaba ella, pero también recordó el terrible sueño anterior a eso "por lo menos después de esa pesadilla el vino a alegrar mi sueño". Se dio cuenta, por sus poderes de sacerdotisa, que no estaba sola en su cuarto, giro la cabeza y se encontró con el yokai parado en el umbral de su puerta, y ella sin darse cuenta aún mantenía sus dedos en sus labios.

-Empaca- dijo el de manera fría, por lo que ella se volvió a decir "si, debió ser un sueño"- y no- dijo el-.

- ¿No? De que hablas- él se acercó a ella de manera peligrosa hasta quedar al lado de su cama, la tomo del mentón obligándola a mirarlo, eso la confundió-.

-No fue un sueño, si es lo que piensas, mujer- ella tenía una cara interrogativa hasta que se dio cuenta "oh por Kami, no fue un sueño…" Kagome se sonrojo de sobre manera, el la soltó para darse la vuelta y justo entro la madre de la miko-.

-Oh, señor Sesshomaru, no sabía que estaba aquí- ella suponía que lo estaba, puesto que en la noche también escucho los quejidos de su hija, y cuando iba a entrar en la habitación se dio cuenta de que alguien más se encontraba allí para protegerla, pero Naomi prefirió darles la privacidad que se merecían, y el demonio agradeció eso, puesto que sabía que la joven mama estaba cerca- sé que hoy se van, pero antes coman algo ¿sí? Ya lo tengo listo- y rápidamente dejo ese cuarto-.

-Rápido- le dijo el antes de irse, ella estaba anonadada, creía imposible lo que había pasado anoche, pero ahora que estaba segura de que no era un sueño, se sintió muy bien, y sonrió por eso-.

Los cuatro se encontraban en la cocina desayunando, Kagome ya tenía todo empacado, todo lo que se llevaría al pasado. Estaba sentada junto a Rin, y frente a ella estaba Sesshomaru, su madre y a un lado Sota.

-Me gustó mucho estar aquí, su casa es muy agradable señora Naomi- dijo Rin-.

-Con gusto te recibo aquí de nuevo pequeña- le dijo Naomi con mucho cariño-.

-Gracias… y sabe que, no sé si son ideas mías, pero anoche el ambiente estaba algo no sé, quizás… ¿caluroso? – dijo Rin con un tono de picardía, que tanto Sesshomaru como Kagome pudieron percibir, y la última casi se atraganta con su comida "¡¿se dio cuenta?!". A la sacerdotisa mayor casi se le cae la cara de vergüenza, en cambio Sesshomaru parecía de los más normal, igual que siempre, solo que en su interior maldecía que su protegida estuviera avanzando tan rápido, pero de todas maneras, se sentía orgulloso del poder que Rin estaba obteniendo, sabría que ella sería capaz de cualquier cosa-.

-Que quieres decir con eso Rin- le pregunto Sota-.

-¡Muy bien! Mama estaba delicioso pero es hora de irnos- acato rápidamente Kagome-.

-De acuerdo corazón- los visitantes se pararon de la mesa, Rin tenía una sonrisa traviesa en su rostro, no sabía exactamente qué había pasado, pero tenía una ligera sospecha-.

Kagome tomo todo lo necesario para llevárselo al pasado, tanto las cosas que compro como lo que su mama le obsequió, ella subió a despedirse de su abuelito, el cual le dijo que la historia estaba en sus manos, sin más que explicar, pero la joven estaba segura de que no podría sacarle más información que la que él le daba.

Su madre y hermano se despidieron de los tres, esperando que muy pronto volvieran a visitarlos, y ya estando en el templo, cerca del pozo, Kagome les dijo que esperaran.

-Necesito verificar algo- y ubicando sus manos en el pozo, puso toda su concentración en el para poder averiguar si Inuyasha estaba o no al otro lado esperándola, y en caso de ser así, enviaría energías sagradas desde esa época hasta el otro lado, para adormecer al hanyou-.

-No hay nada, de todas maneras debemos ocultar nuestras esencias, ya que Rin ya puede hacerlo sola- ambos asintieron, y al no estar expuestos, se lanzaron por el pozo devora huesos-.

Llegar al pasado era notable, el cambio del ambiente era muy notorio, el aire estaba libre de contaminación y Kagome agradecía eso, sobre todo Sesshomaru, ya que el aire del futuro era desagradable para su olfato.

-Debemos subir- pero antes de hacer algún movimiento, Sesshomaru agarro a ambas mujeres y de un salto ya estaban arriba-.

-Pudiste decirnos Sesshomaru- le dijo Kagome, pero antes de que alguien de ellos dijese algo más, otra persona, o ser, se adelantó para romper el silencio-.

-Así te quería ver, maldita – la sacerdotisa estaba sorprendida, no solo por el hecho de no darse cuenta de que él se encontraba allí, sino porque su esencia estaba completamente oculta, el yokai apretó sus puños y Rin, estaba comenzando a asustarse por lo que vendría-.

-Inuyasha…


Hola hola! Sé que no tengo perdón por todos estos meses que estuve ausente, soy malita, lo sé, pero la Universidad me tiene hasta la coronilla, he estado estresada, desmotivada y realmente cansada, no me daban ganas de escribir ya que la U me tenía (me tiene mejor dicho) muy estresada, con ganas de tomarme unas vacaciones. Pero lo que les voy a decir es que nunca he pensado en abandonar la historia, no importa cuánto tarde, yo voy a actualizar, porque sería un pecado no continuar el fic, ya que se lo que se siente que una escritora no termine de escribir su fan fic, y es horrible. Lo lamento mucho, enserio, pero estén atentas, porque como ya dije, siempre actualizare y nunca abandonare el fic, espero que aún se encuentren allí, para leer esta historia, háganmelo saber con un review sobre qué opinan de este cap ¿les gusto el beso? ¿Qué habrá pasado con Inubaka? Bueno, las leo y nos vemos en el próximo capítulo.