Hola hola hola!!! Aquí volvemos con la tan esperada obra! Espero que les guste ^^
Capítulo Doce: La obra
Relena retorció entre sus manos su ya muy arrugado guión. No estaba nerviosa, para nada. El ser la protagonista de una obra que vería toda la escuela y besarse con el chico de sus sueños frente a la filmadora de su hermano no era algo que la estresase.
Sí, claro.
Se levantó de la silla y comenzó a dar vueltas, enredándose continuamente con la voluminosa falda que la encargada de vestuario le había hecho. Unos suaves golpes la hicieron volverse bruscamente para encontrar a Mari apoyada en la pared.
-¿Puedo pasar?- preguntó sonriendo- Quería conversar algunos puntos del guión y ver que tal estabas.
-Claro, pasa. Estoy bien, estoy perfectamente bien. No estoy para nada nerviosa.
-Me alegro- respondió Mari, aguantándose la risa al ver lo alterada que estaba su amiga- Es bueno que estés bien, porque acabo de ver al público. Se llenaron todos los asientos y vi a tu hermano y a Noin en primera fila. Y creo que contrataron un camarógrafo.
Relena palideció y se dejó caer nuevamente en la silla. Desdobló el guión y volvió a leerlo, segurísima de que saldría a escena con la mente en blanco. Mari se acercó y se lo quitó de las manos.
-Tranquila, lo has ensayado muchas veces. Saldrá genial- e ignorando los brazos extendidos de la ex reina del mundo y sus ojos llorosos y suplicantes, se guardó el guió en el bolsillo y tomo el cepillo de pelo- Déjame ayudarte.
Relena suspiró mientras se dejaba peinar. No sabía qué la asustaba más: si equivocarse en escena, besarse delante de su hermano o tener que ver como Heero le declaraba su amor una y otra vez, sin ser cierto.
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-Está todo llenísimo ¿no crees, Zechs?- preguntó Noin mirando por encima de su hombro.
-Sí. Menos mal que se me ocurrió reservar estos puestos con tres semanas de anticipación- respondió él, sacando una cámara digital miniatura de su bolsillo.
-Ehhh… recuérdame porqué trajiste una cámara cuando tienes a cinco camarógrafos grabando desde todos los puntos posibles.
Milliardo miró su cámara con duda y luego le sonrió a Noin.
-Porque nunca se sabe… una cámara puede congelar una mala cara para siempre- contestó sonriendo maléficamente.
Noin suspiró. Parecía no tener remedio. Iba a reprender a Zechs por el afanoso interés en molestar a su hermanita cuando Hilde apareció en el escenario. Inmediatamente, todos los espectadores guardaron silencio.
-Querido público- comenzó Hilde- les agradezco su presencia hoy. Como habrán notado, se han dejado panfletos en sus asientos explicando de qué va la obra. Esperando que disfruten lo que hemos preparado con tantas ganas, los dejo con "Sueños de amor y libertad".
Una salva de aplausos precedió a la apertura del telón (N/A: waa que me salió intelectual xD). La escena mostraba una elegante habitación donde una joven, sentada frente a su tocador, cepillaba su cabello con aire de tristeza.
-¡Mira! Ahí está Relena- susurró Noin, saludando. A su lado, Milliardo comenzó a sacar fotos, murmurando algo de que esa cara de pena no se la compraba nadie.
Relena, o más bien Kathryn, dejó escapar un suspiro que más parecía un sollozo. Dejó el cepillo sobre la mesa con suavidad y se dirigió hacia su cama. Se dejó caer en ella con pesar y cogió una cajita que había sobre su cómoda. La abrió de tal manera que todo el público pudo ver el fastuoso anillo de compromiso (N/A: que seguramente era de plástico rociado con spray dorado).
La puerta de su habitación se abrió repentinamente, asustándola. Enseguida entró otra chica que, por el maquillaje y la ropa, se deducía que era su madre.
-Kathryn, querida. Esta noche será el ensayo de la cena con tu prometido, Richard. Espero que luzcas lo más bella posible.- exclamó la chica, con algunas dificultades, pero logrando decirlo con fluidez.
-Oh, madre, no entiendo porqué tiene que pasar esto- Relena se había metido bien en el personaje. Su voz parecía estar cargada de lágrimas y su propia pose era del mismísimo desconsuelo. Milliardo dejó escapar una risita.- ¿Por qué debo casarme con ese hombre? No lo amo, si apenas lo conozco.
-Mi pequeña, el verte tan infeliz me parte el corazón, pero debes acatar lo que dice tu padre. Ya sabes que tu unión con el hijo de su jefe favorecerá su trabajo. Y, por ende, mejorará nuestra situación.
-Pero madre…
-¡Ni una palabra más!- exclamó la "madre", al parecer ya harta de que su pobre hija no cumpliera con sus caprichos- Te casarás con Richard y no se hable más del asunto.
La chica abandonó el escenario, dejando a Relena hecha un mar de lágrimas. O un supuesto mar de lágrimas. La verdad era que ninguna lágrima se asomó por los ojos de Relena, pero lo compensó con un mar de sollozos xD.
-Oh Dios, esto está buenísimo- murmuró Milliardo, sacando fotos como loco.
El principio de la obra se desarrolló sin ningún inconveniente. Iyomi se lució actuando como la amiga y única persona que comprendía a Relena, tratando de consolarla del hecho de que a sus padres no les interesara que su hija viviera infelizmente casada mientras ellos volvieran a ser ricos.
Luego de una conmovedora escena de Relena llorando sobre el hombro de Iyomi y confesándole su amor por otro hombre, terminó el primer acto. A partir de ese momento, casi toda la obra giraría en torno a los románticos momentos entre Heero y Relena, como bien se recordaba Heero en esos momentos, casi temblando tras bambalinas.
-"Kami-sama- comenzó a rezar- sé que nunca he creído en ti. Sé que no he sido un muy buen chico que digamos. Sé que he robado, torturado y matado, pero ahora te suplico, escúchame y no permitas que ese loco de Zechs Marquise me mate. Por lo menos no en vista de Duo. Amén"
Se sentía nervioso y además ridículo. Vestía un incómodo traje del año de los dinosaurios que apenas le dejaba moverse con agilidad. Había protestado impetuosamente por lo poco favorable del trajecito, pero nadie lo había escuchado. Perfecto, había pensado, si alguien interrumpe la obra con una bomba o metralletas, que no esperen que él los salve.
-¡Heero!- exclamó Hilde, sacándolo de sus pensamientos- ¡No te quedes ahí parado, ya vas a entrar! Recuerda, esta es la escena donde tú y Kathryn se declaran su amor por primera vez, así que trata de que salga bien o te desollaré.
-"A veces pienso que la postura de Wufei contra las mujeres no está tan mal"-pensó Heero malhumorado mientras se dirigía a su puesto.
El telón volvió a abrirse y dejó a la vista una hermosa escena. Se notaba que Midi y Trowa se habían esforzado al máximo con la escenografía. De fondo se veía un extenso jardín pintado a mano, pero muy realista, con un cielo nocturno cubierto de estrellas y la luna creciente. Además habían agregado una pérgola de piedra y algunos árboles pequeños que habían sobrado de otras obras. Apoyada en uno de estos se encontraba Relena. Contemplaba la luna con una mezcla de tristeza y ansiedad.
-"Muy bien Kami-sama, ahora es el momento para demostrar tu existencia." - pensó Heero antes de salir a escena.
Relena se sobresaltó al sentir el ruido detrás de ella y, antes de seguir sus líneas, miró hacia el público disimuladamente. Sí, ahí estaba su hermano, cámara en mano y otros cinco tipos grabando. Que el cielo protegiera a Heero, pero si no lo hacía, entre Hilde y Amy la decapitarían.
-¡Edward!- exclamó con alegría. Corrió a sus brazos y lo abrazó con fuerza, colgándose de su cuello. Incluso a esa distancia, oyó la exclamación ahogada de su hermano.
-Mi adorada Kathryn, no sabes cuánto he esperado este momento- murmuró Heero con voz algo débil. Le había encantado el abrazo, pero sintió un escalofrío en la espalda al advertir la mirada asesina de su jefe. Tratando de olvidar las feroces torturas a las que lo sometería, alzó la voz- Verte con aquel tipo me dan náuseas, si solamente pudiera tomar un arma, le dispararía sin dudarlo un segundo.
-Yo voy a ser el que le dispare a él- masculló Milliardo con fuego en los ojos.
-Pero Zechs, ¿qué diablos te ocurre?- susurró Noin.
-¡Nadie me dijo que mi hermanita haría un papel romántico con Yuy!- exclamó el conde relámpago, recibiendo muchos "Shhhh" y miradas reprobatorias del público.
Gracias a su buen oído, Heero y Relena escucharon todo eso. Pensando que si Zechs llegara a hacer algo no lo haría frente a tanta gente, se relajaron un poco.
-No lo hagas, mi amado Edward. Conoces las consecuencias que eso tendría- respondió Relena a la anterior frase de Heero.
-Y tú sabes que poco me importa pasar el resto de mi vida en la cárcel si eso impide que te cases con ese sujeto. Pero no vine para hablar de él- dijo Heero y tomó sus manos mirándola con algo que pareciera amor incontrolable- Kathryn, el tiempo pasa demasiado lento cuando no estoy contigo. Estos momentos a tu lado son los que más deseo.
-Yo también deseo pasar todo mi tiempo a tu lado, Edward- continuó Relena- pero me es casi imposible. Mi padre observa todos mis movimientos, si se enterara de lo nuestro…
-Calla, mi amor. Todo saldrá bien, te lo prometo. Te juro, por todo el amor que hay en mi corazón, que encontraré la manera para que te quedes conmigo- Heero tomó la barbilla de Relena, acercándola a él, mientras que con la otra mano acariciaba su mejilla, igual que en el primer ensayo, si no es que mejor- para siempre.
Todo el público lanzó un suspiro ante lo romántico de la escena. Todos menos uno, claro. Milliardo estaba ya con miles de millones venas asesinas y parecía una bomba a punto de explotar. ¿Cómo había osado a esconderle que harían de amantes en la obra? Si se lo hubieran dicho, él se hubiera ahorrado la ida. O tal vez no. Tal vez hubiera ido mejor preparado, con una bazuca bajo la chaqueta o algo así.
La obra continuó sin tropiezos, aunque a partir del segundo acto, Noin tuvo que sujetar firmemente del brazo a Zechs para impedirle realizar un asesinato del cual más tarde se arrepentiría. O tal vez no. Pero, en fin, no podía permitir que el conde relámpago hiciera de ese Festival una masacre.
Relena observaba la escena donde su "padre" trataba de razonar con su "futuro suegro", asegurándole que la boda haría infelices a sus retoños. Al suegro no parecía importarle y solo le recordaba al padre que, si su hija no se casaba mañana con su hijo, ya podía despedirse de su trabajo.
-¿Estás bien?
Se sobresaltó al escuchar la voz de Heero a su espalda. Tenía que admitir que se veía muy atractivo con ese traje a la antigua. Parecía más que nunca un príncipe azul. Agitó la cabeza bruscamente, tratando de alejar esos pensamientos de su mente. Necesitaba estar completamente relajada para la escena siguiente.
-Por supuesto. ¿Por qué no debería estarlo?- preguntó tratando de aparentar indiferencia.
-Supongo que por nuestra siguiente escena. Sé que te incomoda- respondió Heero con tono neutro y sin mirarla.
Relena sintió como se sonrojaba. ¡Esa sí estaba buena! ¿Y acaso a él no le incomodaba andar besuqueándose con ella frente a mil personas? No quiso contestarle y se sumió en algo que esperó fuera un silencio digno.
-No tienes porqué incomodarte- siguió Heero, todavía sin mirarla y con el mismo tono- Después de todo, es una actuación y todos, incluidos tu hermano y sus camarógrafos, saben que nada es real. Son solo palabras y acciones sin sentido.- y añadió en voz más baja- Si no hay sentimientos de por medio, no significan nada.
Relena estaba paralizada escuchándolo. Con que eso era. Le decía que no se preocupara, pues aunque se besaran, eso no significaba nada, por lo menos para él. Sintió que los ojos se le llenaban de lágrimas y se reprochó por ello.
-"¿Qué importa si no significó nada para él? Ya va siendo hora que me olvide de estas tontas emociones infantiles, tengo que empezar a acostumbrarme."
-Me alegro que signifique nada para ti. En todo caso, esas palabras tan profundas cayeron en saco roto, porque créeme que no las necesitaba. Estoy perfectamente consciente de que nada de esto es real- susurró Relena casi sin poder ocultar su ira. Sintiendo que las malditas lágrimas volvían, dio media vuelta y dejó a un sorprendido Heero con la palabra en la boca.
-"¿A qué se debió eso? Diablos, uno ya ni puede tratar de calmar a alguien sin que las palabras se malentiendan"- pensó enojado. No había querido decirle a Relena que no le importaba, solo había tratado de tranquilizarla. Obviamente, ese no era su día.
Malhumorado, esperó apoyado en la pared a que le dieran su entrada. Vio como Relena salía a escena junto con Katsumoto. Supuestamente, Richard había ido a visitar a su prometida y trataba de obligarla a mostrarse más cariñosa con él. Esa escena le hacía hervir la sangre. Además, ese idiota de Katsumoto se estaba aprovechando del pánico, abrazando a Relena más tiempo del necesario. Por suerte, a Kathryn le desagradaba tanto su prometido que Relena no tuvo que fingir la expresión de repulsión de su rostro al separarse bruscamente de él. Fue tan real que el público comentaba entre susurros el gran talento de la joven.
Finalmente, llegó la hora. Hilde se le acercó y comenzó a arreglarle el traje mientras le transmitía palabras de aliento, como buena directora:
-Si llegas a arruinarlo, Heero Yuy, te destriparé y lanzaré tus restos a los cerdos.
-Gracias- masculló Heero.
Esperó a que Relena dijera sus líneas antes de salir a escena. Había llegado el momento.
-"Kami-sama, este es mi último deseo. Protégeme de la ira del idiota de Zechs."
-Mi amor, te he extrañado tanto- la abrazó mientras escuchaba un gruñido amenazador entre el público- Me llegó tu mensaje. ¿De qué quieres hablar?
-Mi querido Edward- comenzó Relena. Pero seguía algo enfadada, por lo que no le salió como si realmente estuviera loca por él. Trató de tranquilizarse y siguió- ya es suficiente. No podemos seguir torturándonos con esto. Mañana me casaré y, si volvemos a vernos, mi esposo te matará. Prefiero vivir toda una vida infelizmente casada que vivirla de la misma manera sabiendo que moriste por mi culpa. Te lo suplico, ya es hora de despedirnos.
-"Realmente, necesito despedirme de ti, Heero. Ya han sido suficientes años de amor no correspondido."- nuevamente, sintió el escozor de las lágrimas. Pero esta vez no las contuvo, sino que las dejó fluir libremente. Quizás ella no se permitía llorar frente a él, pero Kathryn sí.
Otro murmullo de asombro entre el público. Esa chica sí que sabía actuar. Amy, tras bambalinas, contemplaba embelesada, al igual que el resto del elenco. Solo las amigas de Relena, su hermano y Noin sabían que esas lágrimas eran demasiado reales para que pudieran haber sido fingidas.
-¿Qué le ocurre? No me digas que se ha metido demasiado en el papel, porque no me lo creeré-preguntó Miliardo ceñudo.
-No lo sé, Zechs, no lo sé.
Heero también la miraba sorprendido. Veía en sus ojos un dolor real, no causado simplemente por lo sentimental de la obra. Se quedó callado más tiempo de lo normal, observándola, tratando de encontrar la respuesta a su tristeza. Pero, antes de que pudiera hacerlo, escuchó el susurró de Amy a sus espaldas.
-¿Qué esperas? Tus líneas, di tus líneas.
-No, nunca- dijo Heero, su voz algo endurecida- Kathryn, puedes pedirme mil cosas, pero eso es lo único que jamás cumpliré. Prefiero morir mañana que pasar el resto de mi vida sin ti.- Tomó las manos de Relena con tal firmeza y decisión que ella lo miró sorprendida- Te amo, y no me cansaré de repetírtelo. Juro que hallaré la forma de impedir tu boda, nada logrará separarme de ti. ¿Comprendes? Nada.
Relena lo miró boquiabierta. No entendía cómo, pero de alguna manera sabía que no era Edward quien le decía esas palabras, sino el propio Heero. No se había recuperado de la sorpresa cuando Heero soltó sus manos y tomó su barbilla. Todas las personas presentes contuvieron la respiración.
-No hará lo que creo, ¿verdad?- dijo Miliardo con voz ahogada- No, no sería capaz, no conmigo mirando, no…
-Dios, sí lo hará- murmuró Noin.
Heero alzó el rostro de Relena y le acarició la mejilla, secando sus lágrimas.
-Te amo- susurró, sorprendiéndola. Eso no estaba en el guión.
Inclinándose sobre ella, Heero la besó.
-¡¡¡¡YUYYYY!!!!- exclamó Zechs convertido en energúmeno y saltando de su asiento. Por suerte, Noin alcanzó a sujetarlo y, en una hábil maniobra, lo dejó amarrado en la silla con una cuerda que sacó de quién sabe dónde.
-Y ahora compórtate- murmuró y volvió a prestarle atención a la obra, con los ojos muy abiertos.
Relena tardó en captar que tenía que cerrar los ojos y parecer "deseosa". Sintió las manos de Heero en su espalda y en su cabello y creyó derretirse bajo sus caricias. ¿Qué sucedía? Ni en el mejor de los ensayos había sido así. Aunque no fue más allá de un roce en los labios, fue suficiente para hacerla flotar.
Heero presionó un poco más antes de separarse. Estaba un poco sorprendido. Sabía que lo había hecho más en serio de lo normal y no le importaba, ni siquiera le molestaba el haberlo hecho delante de tanta gente y que con seguridad su jefe estaría a punto de explotar. Se concentró en mirar a Relena a los ojos y sonrió al verla toda ruborizada y con los ojos muy abiertos por el asombro.
Podría haberse quedado mirándola durante toda la noche, pero tenía un guión que seguir.
-Sólo confía en mí, Kathryn.
Y el telón se cerró, dando por finalizado el segundo acto.
Mientras los escenógrafos se encargaban de cambiar el escenario, Heero y Relena se dirigieron tras bambalinas, sin mirarse. Allí sus compañeros los recibieron con aplausos y sonrisas. Pero ninguno tan emocionado como Amy.
-¡Oh, mis queridos, queridísimos estudiantes! ¡Son brillantes, son maravillosos, son un milagro!- Se tiró al cuello de ambos, haciendo que sus cabezas chocaran- El drama, la tensión, el amor… ¡todo se sintió de una manera absolutamente perfecta!
Heero y Relena le sonrieron, pero no dijeron nada. Ella aún estaba anonadada y no le salían las palabras. Él... bueno, simplemente era su naturaleza.
La obra continuó sin más encuentros amorosos, para gran alivio de Noin. A su lado, Zechs parecía un volcán en erupción. No estaba seguro a quién dirigir su enojo, si a su hermanita por no haberle advertido y haber permitido semejante ultraje o a Yuy por atreverse siquiera a ponerle un dedo encima. ¿Quién se creía? Lo despediría inmediatamente, aunque antes le gustaría hacerlo sufrir un tantito. En la enorme y antigua mansión Peacecraft había unas mazmorras donde solían encarcelar a los delincuentes. No sería mala idea convertirla en sala de torturas. Solo le bastarían unos cuantos retoques...
Mientras Miliardo maquinaba maléficos planes, en escena se desarrollaba la boda entre Katsumoto y Relena. Este último parecía algo picado porque Heero había logrado ganarse al público más que él. Su cara se avinagró aún más cuando el público lanzó un grito de alegría cuando Heero y Duo entraron en escena para anunciar que "el suegro de Kathryn" había cometido varios robos a la empresa en la cual trabajaba, por lo que lo despedirían. El matrimonio ya no salvaría a la familia de Kathryn, así que ya no era necesario. Edward y Richard se baten a duelo por el honor y todas esas cosas. Heero le saca la #%/($#% a Katsumoto, haciéndolo un poco más real de lo debido y dejándolo realmente medio muerto. Finalmente, Kathryn y Edward se abrazaron en medio de las ovaciones de los espectadores. (N/A: sí, sí, sé que el final es un poco demasiado fome, pero esta es una historia de GW, y ya me aburrí de explayarme tanto con la obra xD pasemos a lo interesante)
La última escena sería la boda entre Edward y Kathryn, teniendo como testigos únicamente a Iyomi y a Duo. Relena tendría que usar un bonito vestido blanco un poco abultado y con una enorme falda de esas pesadísimas y llenas de capas. Como era toda una tarea meterse en semejante atuendo, apenas terminó su parte corrió a los vestuarios para cambiarse.
-"Definitivamente, hay que hablar seriamente con Amy. Estos trajes son imposibles."-pensaba mientras se embutía en la enorme falda. Le llegaba hasta más abajo de los tobillos, lo que era un problema para caminar cómodamente. Tendría que andar levantándosela cada vez que quisiera dar un paso. Demasiado absorta en esos pensamientos, apenas sí escuchó abrirse la puerta de su vestuario.
-Ya voy, Hilde. Es que esto es muy difícil- comenzó, pero antes de que pudiera voltearse, una mano le cubrió la nariz y la boca con un pañuelo. Sintió un extraño y desagradable olor dulzón. Antes de poder gritar siquiera, la oscuridad se cernió sobre ella.
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-¿Has visto a Relena?- preguntó Hilde por decimocuarta vez.
-No.
-¿Has visto a Relena?
-No, lo siento.
-¿Has visto a Relena?
-Creo que... no.
-¿Has visto a Relena?- preguntó ya con una nota de histerismo.
-¿No estaba cambiándose?- preguntó a su vez Midi mientras arreglaba un jarrón con flores.
-¡Cierto!- exclamó Hilde antes de correr hacia el vestidor de su amiga. Tocó frenéticamente la puerta mientras hablaba- ¡Lena! Lo siento, pero te estás tardando mucho. Duo e Iyomi ya salieron a escena y tú y Heero salen en unos segundos. ¿Lena? ¿Me está escuchando? Voy a entrar, aunque te encuentre en paños menores.
Abrió la puerta para que el vacío la encarara. Relena no estaba en ninguna parte.
-"¿Qué rayos...?"
Sacó su celular del bolsillo y la llamó. Pronto escuchó el vibrador y se fijó que el celular de su amiga estaba sobre la silla. Relena no iba a ninguna parte sin su teléfono, incluso en la obra lo traía en un bolsillo...
-Oh, Dios mío- murmuró.
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-Relena ha desaparecido- exclamó Hilde con voz ahogada por el miedo. Por supuesto, no lo gritó a los cuatro vientos, sólo se los dijo a los pilotos presentes y a sus amigas.
Al oírlo, Heero se envaró.
-¿Cuándo?
-No pudo haber sido hace mucho. La vieron por última vez hace unos diez minutos- susurró Hilde.
No se necesitó más. Heero se sacó la incómoda chaquetilla y sacó un arma de algún bolsillo secreto. Sin decir palabra, se largó.
-¡Eh, espéranos!- exclamó Wufei, dejando su puesto. Quatre lo siguió, pero no antes de pedirles a unos estudiantes que ocuparan sus lugares. Trowa hizo otro tanto.
-Queremos ir con ustedes- exclamaron Midi y Hilde casi al mismo tiempo. Mari asintió, expresando su opinión.
-De eso ni hablar- repuso Trowa muy serio- estaríamos demasiado preocupados de que no les sucediera nada a ustedes.
-Somos capaces de cuidarnos solas- contradijo Hilde molesta, pero Quatre la interrumpió.
-Lo sabemos, pero por esta vez, necesitamos que se queden aquí. Será más rápido si vamos solos.
No pudieron seguir reclamando y aceptaron a regañadientes. Los demás se apresuraron a seguir a Heero, que hace rato ya que se había marchado.
-¡Ah! Y díganle a ese idiota de Duo que sería bueno que deje su papel ridículo y venga a ayudar- exclamó Wufei.
Hilde se dirigió al escenario y se detuvo justo antes de salir a escena. Durante una milésima de segundo, se lamentó de que la obra fuera a arruinarse. Luego agarró un delantal, se lo colocó de cualquier forma y salió.
Duo e Iyomi la miraron sorprendidos, pero no se fijó en sus caras ni en lo que decía el público. Fue directo hacia Duo y se inclinó para susurrarle al oído.
-Relena ha desaparecido. Los demás han ido a buscarla. Vete.
La cara de Duo apenas cambió y a Hilde le pareció que realmente tenía madera de actor.
-¡Dios, qué se le va a hacer! Seguramente Edward y Kathryn no serán los primeros ni los últimos enamorados en fugarse. Hubiera preferido que se quedaran para ver su boda, pero lo hecho, hecho está. Espero que sean realmente felices.- Y dicho esto, les hizo una graciosa reverencia a las damas y salió con paso distinguido, dejando a una sorprendida Amy y a un alborozado público que estalló en aplausos. Apenas se perdió de la vista de los demás, echó a correr.
¿Dónde diablos estaba Relena?
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Uufff por fin algo nuevo! Lo siento, pero parece que mis profesores están jugando "el que las sobreexplote, gana" =__= … en fin…
Sé que me apresuré un poquitín mucho con el final de la obra y para las que se quedaron con ganas de ver a Heero sacándole la mugre a Katsumoto les digo ¡No desesperen xD! Como todo villano odioso, ¡Katsumoto volverá!
Estoy cansadita después de mi agotadora semana, así que no haré más que saludar a todos los que me apoyaron y pedir, rogar, suplicar (la arrastrada xD) Reviews!!!! No subo otro capítulo hasta alcanzar la centena!! Así que a escribir se ha dicho!!!
