Capitulo 11: La guerra da inicio
El cuarto de la princesa del cielo tenía las ventanas convenientemente abiertas. La entidad oscura que desde hace rato se deslizaba en silencio por la oscuridad, tele-transportándose de sombra en sombra, contempló con deleite su provechosa situación. No le costaría nada saltar hasta el balcón.
En el interior del cuarto una hermosa princesa dormitaba pues no podía conciliar totalmente el sueño. Horas antes su padre por fin aceptó la presencia de Haruka en el cielo. Estaba tan feliz que no se podía dormir, al menos no totalmente. Su rostro tenía una pronunciada sonrisa y de ves en cuando una leve riza se le escapaba.
-¿A que se debe tanta felicidad? ¿Soy la responsable? (susurró al oído del ángel).
Cuando Michiru abrió sus ojos, se encontró con la mirada rojiza de Haruka. Al principio se asustó al no reconocer esa mirada, pero su olor, su voz y su tacto le confirmaron que era la demonio que tanto quería.
Michiru sonrió a pesar de sentir el frío de una presencia maligna. Por alguna razón no sentía miedo cuando la rubia estaba con ella. Aun sabiendo que su príncipe era un demonio. O peor aun, una demonio.
-¿Por qué tus ojos están rojos?
-Siempre fueron así.
-No es cierto. Me gusta más los que tenías antes. Te veías más...
-¿Angelical? (divertida).
-Si (extrañada, no entendía lo que estaba pasando).
-No soy un ángel, Michiru (seria).
-Lo serás.
-No puedo.
-¿Por qué? (comenzó a entristecerse).
-Te deseo.
Los ojos de Haruka se volvían cada vez más rojos por el deseo que comenzaba a transformar su cuerpo. Michiru empezó a asustarse, jamás vio a Haruka de esa forma, parecía una bestia demoníaca y ya no soportaba el frío de su presencia. Quería levantarse pero no podía, estaba paralizada. El encanto del demonio la tenía inmóvil.
-Bésame (ordenó el demonio, que ahora se acomodó sobre el ángel).
-No.
-¡Bésame!
Michiru iba a responder nuevamente que no pero no pudo. El aura del demonio se estaba apoderando de su mente. La luz de sus ojos desapareció, su cuerpo dejó de luchar, su razón se perdió. Quedó a la total merced del ángel caído. Así fue como sin queja alguna se dejó besar. Al principio era suave, pero conforme fue avanzando, la intervención de sus lenguas incrementó el deseo. Convirtiendo un simple beso en otro húmedo y pasional.
Haruka sintió los brazos de Michiru rodearle el cuello y suaves gemidos escapar de su boca. Podía sentir el cuerpo del ángel moverse al ritmo que el suyo. La tenía donde quería, y como quería. Pero... no era eso lo que deseaba. Abruptamente rompió el beso y se puso de pie. Por ese acto de brusquedad Michiru despertó de su letargo y asustada se sentó en la cama mirando con decepción a Haruka.
El demonio era perfectamente visible ahora, púas, cabello rubio fuerte y erizado, colmillos, cola, y por supuesto esa mirada rojo sangre que la había delatado en un principio. El corazón de Michiru se hizo pedazos al ver a su amada en ese estado. No había ni rastro del ángel, hasta la armadura infernal traía puesta.
-"¿Qué pasa? Esto era lo que quería ¿No? Porque no puedo."
-Haruka ¿Por qué lo hiciste?
En ese momento se escuchó una explosión. El ejército infernal atacó prematuramente. Seguro idea de Seiya. Las puertas doradas volaron en pedazos porque no estaban custodiadas ni cerradas, Haruka se encargo de eso.
-No puede ser (Michiru corrió a su balcón para ver mejor).
Los demonios atacaron de sorpresa, nadie esperaba que pudieran atravesar las puertas sagradas. Para cuando los arcángeles iniciaron el contraataque, la parte externa del reino ya había sido conquistada.
Los "miles" son clases de demonios que emergen constantemente en la imaginación y maldad humana. Son demonios guerreros, que intervienen en enfrentamientos bélicos como el que se estaba llevando acabo en ese momento. Al ser superados en estrategia y número; aparecieron los Principados (ángeles integradores) aquellos que manifiestan el dominio de Dios sobre la naturaleza. Son los devas o guardianes de todos los grandes grupos, junto a los Arcángeles (ángeles superlumínicos) que manifiestan el liderazgo de Dios, daban todo de si pero fue demasiado sorpresivo el ataque, no coordinaban, mientras que sus oponentes si.
Michiru no podía creer lo que veía, era prácticamente imposible. A menos que... cuando se volteo en busca de Haruka ésta ya no estaba. No lo quería creer pero ya era un hecho, fue usada para tener acceso y así descubrir las debilidades del reino. Debilidades como el hecho de que la puerta solo puede ser abierta desde dentro y una ves que estuviera abierta, la magia que la protegía desaparecía para dar paso a los ángeles que debían pasar. Y toda esa información se la dio ella. Todo era su culpa.
Michiru salió del santuario volando. El viento de sus alas cortaba como navajas y en cuanto estuvo en contacto con una pequeña fuente de agua, convirtió las gotas en hielo y devastó a sus oponentes con diferentes clases de armas congeladas y muy afiladas. Los arcángeles no se interponían, estaba claro que la profecía se estaba por cumplir. El elegido del cielo contra el elegido de las sombras.
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Estaba muy mal herido, sus alas no le servían en absoluto. A pesar de la lejanía y la oscuridad de la noche, ya se podía divisar el encuentro bélico que se llevaba a cabo en territorio celestial.
-Esto... dijo que tenía hasta el amanecer (muy cansado).
-Pero yo no.
Tras de si, estaba parado Seiya y junto a él otra entidad maligna que Aslad conocía bien.
-Kiabi.
-Ha pasado el tiempo Aslad. Te ves horrible.
-Cortesía de tu hijo (sin quitarle los ojos de encima a Kiabi).
-No me digas. Debería recompensarlo entonces jajaja.
-Si vas a matarme. Hazlo ya, no quiero seguir escuchándote.
-Oh no, cualquiera podría hacer eso. En cambió yo mataré para que sigas con vida.
-¿Qué? (Seiya se sorprendió) Padre...
No pudo acabar porque una espada se le clavó en el estomago atravesándolo de lado a lado. Fue Kiabi el responsable, sin ningún remordimiento mataba a su propio hijo. Quitó su espada y Seiya cayó de rodillas.
-¿Por... que...
-Porque ya no me sirves.
Seiya se fue consumiendo por el mismo fuego que le vio nacer. A pesar de que sus ojos estaban nublados por la sangre que broto de ellos como lagrimas, podía ver a su padre y con profundo odio lo maldijo hasta que desapareció por completo.
-¡Era tu hijo!
-No el que me importa. Además si no lo mataba, él te habría matado.
Kiabi acarició el rostro de Aslad, pero este se rehusó a sentir tal contacto y alejó su rostro. El rey demoniaco solo podía reír por la actitud del arcángel. Le había echo un gran favor al exterminar un demonio poderoso como Seiya y a pesar de eso él no estaba feliz.
-Nunca cambias. Todavía no se lo que quieres.
-¿Qué te hizo pensar que me gustaría ver morir a tu hijo?
-Después de lo que te hicieron pasar. Supuse que no te desagradaría.
-Pensaste mal.
A cada palabra Kiabi desaparecía más y más la distancia entre los dos. Aslad no se movía porque sabía que su actual condición no le permitiría escapar del demonio. Este último lo sabía perfectamente, pero no era esa la razón por la que se acercaba. Kiabi sabía que no importaban los años que hayan pasado, Aslad nunca se resistía a sus encantos. Iba a besarlo directamente en los labios pero el rey angelical le demostró que ya no eran niños. Ladeó su rostro permitiendo que Kiabi besara su mejilla en lugar de sus labios.
-Soy yo el que no sabe lo que quieres (musitó Aslad molesto).
-Haruka y yo somos mas parecidos de lo que te imaginas (sonrisa de lado).
-Es tu hijo.
-Si (pasó a un lado de Aslad), es mi "hijo" jajaja (ironizando la palabra hijo).
Kiabi estaba muy divertido porque Aslad todavía no se daba cuenta que él no tenia un hijo, al menos con Seiya muerto, ya no mas.
En cuanto el rey infernal desapareció, Aslad cayó de rodillas golpeando el suelo con fuerza. Él no entendía, nunca entendió las razones por las que Kiabi se reveló contra el cielo. Y tampoco entendía porque hizo lo que hizo.
-No... lo entiendo.
El sonido de las espadas chocar, gritos de dolor y de guerra le devolvieron a la realidad al rey arcángel. El viento le traía el dolor que sus ángeles estaban sufriendo, pero no era solo eso...
-Michiru...
""N/A: Weeee ni me acuerdo cuando fue la ultima ves que actualice este fic jeje soy una perezosa, como todo buen gatito duermo todo el día jojo que linda seria la vida de ser así de fácil. Me gusta dormir en mi tiempo libre y eso significa hacer sufrir a quien le gusta que yo actualice. De ante mano me disculpo con los amables lectores que no me dejaron comentarios insultándome todo jeje me lo merecía pero gracias por no hacerlo.
Bueno voy a aclarar algo si no se entendió. Kiabi tiene esposa pero ¡Por favor! ¡Es un demonio! Tiene la libertad de hacer lo que quiera. Junto a Aslad tiene una historia si alguien quiere lo puedo poner o... pongo un lemon ¿Qué dicen? Nunca he escrito uno asíque si no me lo piden, chaito, no me esforzaré al pedo. Soy perezosa ¿Se acuerdan?
Hora de los comentarios:
Tutivale: Hey, que bien que te guste el caminito que estoy tomando jeje creo es lo mejor para mantener al publico curioso, ya me había dado cuenta que predecían mis pasos por la peli asíque ahora quiero conocer al que logre descifrar como terminara el fic jojo los reto. Me zarpé, gracias por el comentario espero te guste la continuación, se vienen cosas mejores.
Santana: Huyyyy me querrás matar, no te felicité en tu cumple. Perdooooooooon jeje bueno ahora las cosas son diferentes al Rey León espero te guste los cambios. Se que es tarde pero ¡¡Feliz Cumpleaños!! Seguro sos una viejita muy hermosa jajaja no me mates, acordate que te quiero mucho jeje.
Satsuki chan: Jajaja pasó un milenio pero bueno aquí tenes la conti. De nuevo perdón, faltaba inspiración u_u
¿Qué mas? Ha si Chauuuuuuuuuuuuuu.""
