Yo tambien quiero un epílogo... jjj... y aunque viene con tardanza, aquí va! Espero que os guste!
Cuddy camino deprisa hacia el salón intentando disimular las lágrimas. Al llegar a él, levanto la cabeza y observo la sala repleta de invitados. La música sonaba alto, los camareros iban y venían con bandejas repletas de copas y aperitivos, y la gente parecía divertirse… Todo el mundo parecía ajeno al drama que se había vivido hacía apenas unos instantes…
Jamás había sentido un dolor así, pensó Cuddy. Ni cuando perdió a su padre, ni cuando temió por la vida de su madre, ni cuando temió por la suya propia…Aquel dolor que oprimía su pecho, y que apenas la dejaba respirar, se parecía sospechosamente al que había sentido la otra vez… cuando rompió con él… sin embargo, en esta ocasión, la molestia era más aguda, más intensa, más opresora, pues sabía bien, que aquello era un adiós definitivo…
Se secó las lágrimas, que inevitablemente rodaban por su cara y con la mirada perdida en un punto indefinido de la sala, comprobó que lejos de lo que había pensado, no se sentía aliviada… ya está, - se decía a sí misma - se acabó, la cuerda de tanto tensarse al fin se rompió… - No era eso lo que querías? – se preguntó – entonces por qué este frio? Por qué esta desesperanza? Por qué este… vacio? Sí…aquella era la palabra, aquel era el sentimiento…vacío, pues una parte de ella había muerto esa noche y la felicidad, si es que ésta existía, se había ido tras sus pasos… Negó con la cabeza y pensó – Merecía la pena? Ser infeliz? Desahuciar su corazón?
Con la cabeza ocupada en estos pensamientos, se adentro en el salón, caminando de forma automática, golpeándose los hombros con los invitados, cuando… sintió que unas manos le agarraban del brazo:
- Señora! Señora! – le dijo apresurada la mujer del guardarropa – Se deja esto…
Cuddy bajo la mirada y tomó en sus manos el documento que le ofrecía la empleada… Con la cabeza, agradeció el gesto de la mujer y haciéndose a un lado, observo el manuscrito. Era curioso, ya no se acordaba de él... Lo había llevado aquella noche porque quería dárselo a David, que él fuera su salvaguardia y depositario, pero en aquel instante, observando la caligrafía y su nombre escrito en la primera página, ya no lo tenía tan claro... Lo había leído varias veces, decenas incluso… y vio su vida reflejada. Sus fallos, sus errores… también sus aciertos, y comprobó que en todos había un denominador común: House, él… podría olvidar también su propia historia? Olvidar quien fue? Cómo llego hasta aquí?...
Puso sus manos sobre las hojas, acariciando la caligrafía…y suplicó ante aquellas páginas encontrar una excusa… encontrar la respuesta a la pregunta que se formaba una y otra vez en su mente, la misma que no la dejaba dormir, la misma que amartillaba su cabeza en ese mismo instante… - Oh, House…Como puedo perdonarte?-
De repente, un impulso recorrió su cuerpo… Por qué no? Por qué no preguntarle?... Se dio la vuelta y caminó de nuevo hacia el hall suplicando que no fuera tarde, que no se hubiera ido… Pero como era de esperar, el hall estaba vacío y también la entrada. Corrió entonces hacia la calle tan rápido como sus tacones y su vestido ajustado le permitían y ya en ella, maldijo en alto su suerte, al comprobar que no estaba ni a un lado ni a otro… El nerviosismo se apoderó de ella y con la intención de parar un taxi, cruzo el asfalto apenas sin mirar…
El brusco frenazo, y el claxon del coche que casi se la lleva por delante, la hicieron volver a la realidad… respiro aliviada, sacudiéndose el susto del cuerpo, y levantando la mirada, observo cómo un grupo de curiosos la miraba… Negó con la cabeza y acabo de cruzar la calle, esta vez con más cuidado.
Ya en la otra acera, miro a los dos lados y su cuerpo se estremeció al comprobar cómo a unos cincuenta metros, un hombre alto y delgado la observaba… Ajusto la mirada y a pesar de la oscuridad de la noche, comenzó a caminar hacia él, con la certeza de que era House…
Ambos se encontraron delante de nuevo y sin casi recobrar el aliento, simplemente a bocajarro, Cuddy preguntó…
- Cómo puedo perdonarte?
- Qué? – dijo perplejo House – yo…
Pero Cuddy no le dejo seguir y continuó hablando…
- He intentado odiarte y durante un tiempo lo conseguí. Huí lejos, rehíce mi vida, obtuve el éxito de nuevo… pero a cada día, por las noches, sentía como algo dentro de mí se apagaba. A pesar del tiempo y las circunstancias, no he logrado olvidarte y aunque me odie al hacerlo, tan solo encuentro la paz con tus recuerdos. Jamás he sido tan feliz como en aquel tiempo House… Siempre supe que sería así… y al leer esto – dijo Cuddy elevando el manuscrito que llevaba en la mano – comprendí que tú sentías lo mismo… que lo nuestro fue algo bueno, y que tan solo nuestros temores a ser felices nos separaron… No puedo renunciar a nuestra historia, eso sería negar quién fui…pero lo que hiciste… Cómo puedo olvidarlo? Dame una excusa! Algo a lo que agarrarme… Oh House! Cómo puedo perdonarte?...
- No puedes hacerlo, no puedes perdonarme… – dijo House acercándose a ella – Ni tampoco debes olvidar, yo jamás lo haré… Pero sabes que te quiero, y que de una forma en que tan solo tú y yo comprendemos, estamos conectados y hechos para estar juntos…
House acorto la distancia, y cogiendo a Cuddy por la cintura, la atrajo hacia sí para besarla. Fue un beso contenido pero apasionado, de reencuentro, con sabor a sal y a amargura… al que Cuddy no tardo en corresponder. La pasión dio vida a sus cuerpos, y abrazados, el mundo poco a poco quedó atrás. Sedientos, los labios que no comprendían de esperas, intentaron recuperar el tiempo perdido, y los brazos exploradores incansables, recorrieron cada rincón de sus cinturas… tan solo el aire, tan necesario para vivir como importuno en aquel momento, consiguió separarles...
Ambos se miraron a los ojos durante unos instantes, y todavía unidos por la cintura, House susurro…
- Déjame intentarlo… con cada beso, con cada abrazo… Déjame amarte el resto de mi vida. Y que cada día junto a ti me gane tu perdón…
Cuddy posó sus dedos sobre los labios de House, silenciándolo. Ambos sonrieron tímidamente y acercándose de nuevo, se besaron más intensamente, haciendo que el relato que Cuddy aun sostenía en la mano, cayera al suelo…
Al otro lado de la acera, David observaba la escena. Con una sonrisa en la cara, espero a que ambos se fueran caminando con las manos entrelazadas, y disimuladamente, cruzo la calle para recoger el manuscrito del suelo. El pequeño relato, con sus nombres, con sus vidas, había acabado en una esquina a causa de la marabunta de gente y piernas… David le sacudió el polvo, estiro algunas de sus páginas y guardándolo bajo el brazo, juró hacer honor aquella historia… la mejor que había visto nunca.
Ahora sí que sí… FIN.
Muchas, muchas gracias a tods los que habeis llegado hasta aquí. Este es mi último fic, con el adios definitivo de Lisa ya no hay esperanza para nada más... Asi que aprovecho para agradecer todos los reviews y todos los minutos entregados a leer alguno de mis fics... Para mí todo esto ha sido una experiencia maravillosa...
Os deseo lo mejor. Suerte y salud a todos los que formais parte de esta comunidad.
HUDDY POR SIEMPRE!
