13. La carta

Todos los chicos se quedaron con la boca abierta. No podían creer que el profesor los hubiera pillado in fraganti, y más cuando William lo acompañaba.

"Tal vez intentó que no llegara aquí" se dijo a sí mismo Albus.

-Veamos -dijo el profesor-. Supongo que están buscando alguna cosa que me ligue con la magia oscura. Pues tengo que decirles que no encontrarán nada.

Los chicos se sorprendieron aún más. ¿Acaso William los había traicionado?

William tenía la vista clavada en el suelo, y Justin le dirigió una mirada asesina, mientras que Rose, Albus, Peter, Harry y Sandy le dirigieron una de desconcierto. Scorpius era el único que seguía mirando al profesor sin demostrar emoción alguna.

-No, no quiero que se molesten con William -les dijo Edward Sinclair, especialmente a Justin-. No es su culpa, yo soy demasiado persuasivo. Sabía que tenían algo entre manos, y creo que lo mejor es que aclaremos éste malentendido antes de que suceda algo más.

Los chicos volvieron a centrar su atención hacia el profesor. El profesor no parecía ni siquiera molesto. Más bien lucía divertido, como si encontrara gracioso el hecho de que Albus y los demás lo consideraran como alguien peligroso.

-Bien -dijo el profesor después de un rato-. William me contó lo de la plática entre la profesora Phoe y Minerva, y también del hecho de que ustedes encontraron la profecía. Tengo entendido que haciendo el trabajo sobre el colegio que les encargué, ¿cierto? -inquirió volteando a ver a William.

William asintió sin despegar la vista del suelo.

-No tienes nada de que avergonzarte William -le dijo el profesor-. Está bien que me lo hayas contado, ya que de otra manera no podríamos dejar las cosas en claro.

William volvió a asentir, pero siguió sin animarse a levantar la cabeza.

-Bueno, supongo que necesitas que tus amigos te disculpen, y no tengo ninguna duda de que lo harán -expresó el profesor mientras volteaba a ver a los demás-. Deben de saber que yo no llegué a este colegio a despertar a ningún Señor de las Tinieblas. Llegué simplemente para sustituir al profesor Binns, una desaparición misteriosa sin duda, pero en la que les aseguro que yo no tuve nada que ver. El profesor Binns desapareció hacia finales de julio, y yo llegué a Inglaterra hacia finales de agosto.

-Entonces, ¿por qué la profesora Phoe desconfía de usted? -inquirió Rose.

-Me temo que no soy muy de su agrado -contestó el profesor de Historia de la Magia-. Cuando me presente para suplir el puesto de Binns tuvimos una pequeña discusión, y me temo que ahí comenzó todo.

-¿Por qué fue la discusión? -inquirió Albus.

-Si es imprescindible que se los diga para que confíen en lo que digo, les diré que la discusión comenzó después de que la profesora Phoe recibiera un informe del antiguo colegio en que di clases -contestó el profesor-. Tuve problemas, y… eh… prefiero omitir los detalles. Solo les diré que la profesora Phoe se convenció de que yo no era la persona adecuada para dar clases. Pero aún así Minerva me dio el puesto.

William volteó a ver sorprendido al profesor, y Albus se dio cuenta de que el chico estaba pensando lo mismo que él. ¿Serían ciertos los rumores de los que les habló Peter?

-¿Le dio el puesto aun sabiendo que no tenía buenas referencias? -inquirió sorprendidísima Rose.

-Minerva sabe dar nuevas oportunidades -respondió el profesor-, aunque he de admitir que me ha estado vigilando. Ella me dijo que tenía evitar cometer otro error como ese, y en caso de que lo cometiera sería despedido. Es por eso que me vigila. Además, soy la única persona que estuvo dispuesta a dar clase aun después de que me dijeran que el profesor Binns era un fantasma. La mayoría rechazaban el empleo en cuanto se enteraban de eso.

-¿Por qué? -preguntó Harry.

-Por temor -contestó Rose-. Supongo que tenían miedo de lo que les pudiera pasar a ellos. Solo alguien muy poderoso pudo haber hecho desaparecer a Binns, si es que éste no se fue por su propia cuenta.

-Nadie se imagina a Binns yéndose por su propia cuenta -opinó Justin.

-¿Y cómo fue que usted superó ese temor? -inquirió Scorpius.

-Por la misma razón que ustedes decidieron investigar sobre mí: la curiosidad -respondió el profesor-. Yo conocía la profecía al igual que ustedes y la profesora Phoe, y de la misma forma estaba convencido de que la desaparición del ex profesor de Historia de la Magia tenía que ver con ésta. No soy un tipo malvado, y pueden estar seguros de que en cuanto aparezca aquel hombre dispuesto a traer de regreso al Señor de las Tinieblas yo lucharé por detenerlo.


-¿Eso les dijo?

Albus, Rose, William, Peter, Justin, Scorpius, Harry, Sandy y Alice se encontraban en una gran mesa de la biblioteca. Los primeros habían puesto al corriente a la Ravenclaw sobre lo que había sucedido en el dormitorio del profesor Sinclair.

-Sí, eso fue lo que nos dijo -confirmó Albus.

-Ahora la pregunta es si debemos creerle o no -comentó Justin.

-Yo le creo -contestó de inmediato William-. Siempre sostuve que el profesor no era ninguna persona malvada.

-Y supongo que por eso le contaste todo -expresó molesto Justin.

William bajó la cabeza sin decir nada. La verdad el chico todavía sentía que había traicionado a sus amigos, y eso le provocaba un profundo dolor, como para encima oírselo decir a su hermano.

-¡Ya basta! -exclamó Albus-. Lo hecho, hecho está. Si William decidió contarle lo que sabíamos al profesor está bien. Yo todavía no me fío totalmente de él, pero he de confesar que el saber que tenemos un aliado contra el hombre que despertará al Señor de las Tinieblas me tranquiliza.

-¿Qué quieres decir? -inquirió Harry.

-Bueno, si el profesor Sinclair no es el hombre que resucitará al Señor de las Tinieblas, eso quiere decir que necesitamos hacer una búsqueda -dijo Albus.

-¿Estás loco o qué? -saltó de inmediato Rose-. No podemos seguir investigando. Además, ¿qué tal si fuera solo una estúpida profecía?

-El profesor Sinclair y la profesora Phoe creen en ella -comentó Sandy.

-Y el antiguo profesor de Defensa Contra las Artes Oscuras también creía en ella -comentó Scorpius.

Todos voltearon a ver a Scorpius. El chico parecía pensativo, y se hallaba con las piernas y brazos cruzados.

-¿Cómo sabes eso? -inquirió Justin.

-Encontré esto -dijo mientras sacaba una carta de su mochila y la ponía sobre la mesa.

Todos se inclinaron para poder leer la misiva.

31 de octubre

Querido hermano:

Sé lo que piensas sobre el hecho de que me ponga a investigar, pero tengo que hacerlo. Ambos sabemos que solo un poder oscuro muy poderoso podría haber hecho desaparecer al profesor Binns, y como profesor de Defensa Contra las Artes Oscuras de este colegio es mi misión protegerlo de estos ataques. Sé que será difícil, pero necesito hacerlo. Me temo que en esta ocasión no se trata de alguna criatura tenebrosa que alguno de los fundadores del colegio dejó en el castillo, ni de algún mago tenebroso. Ninguna criatura conocida por los magos tiene tanto poder, y dudo que un mago en la actualidad tenga tanto poder. Y si existe alguien que lo tenga, éste alguien debe tener un objetivo.

Te preguntarás ¿cuál objetivo? Pues bien, hay una profecía sobre una fuerza que vendrá al colegio con el fin de traer de regreso al Señor de las Tinieblas. ¡Estoy seguro de que aquella fuerza es la que acabó con Binns! Aquella fuerza ha llegado al colegio y está buscando la forma de traer de vuelta a la vida al Señor Oscuro.

Ya tengo un sospechoso en la mira, y si todo sale como quiero lo capturaré muy pronto. Estoy seguro de que él es quien busca traer de vuelta al Señor de las Tinieblas. Si logro capturarlo no me preocuparé más, ya que el colegio y el mundo entero estarán a salvo.

Me despido hermano.

Martin Alexo

Todos se quedaron con la boca abierta en cuanto acabaron de leer la carta. La caligrafía del ex profesor era inconfundible, y el mensaje en la carta no podía ser más explícito.

-¿Dónde conseguiste esto? -inquirió Rose.

-Lo encontré antier en las mazmorras -contestó Scorpius-. Supongo que quien quiera que la tuviera la dejo caer sin darse cuenta.

-¿Ya vieron la fecha? -cuestionó Alice.

-Sí, escribió la carta en Halloween -respondió Sandy-. Exactamente el día de su muerte.

-¿Creen que por eso se encontraba en los piso superiores? -inquirió Al-. ¿Para intentar capturar al sospechoso?

-Es muy probable -contestó Justin.

-¿De qué hablan? -preguntó William.

Los chicos les contaron a William, Harry y a Peter como habían visto al profesor Alexo correr por los pasillos superiores el día de Halloween, cuando se suponía que todos los profesores se hallaban en las mazmorras.

-Oigan, ¿y si aquella persona fue quien dejó entrar a la mantícora? -inquirió Harry.

Todos sopesaron esa posibilidad. Tal vez sí, tal vez el individuo había dejado entrar a la mantícora con el fin de distraer a los profesores y que él lograra traer de regreso al Señor de las Tinieblas. ¿Qué mejor momento para hacerlo que la noche de brujas?

-Es muy probable -concluyó Alice-. Sin embargo, eso quiere decir que también es probable que esa persona sea la misma que había conservado esta carta.

-Alice tiene razón -dijo Rose-. Seguramente esa persona no quería que se levantaran investigaciones, ya que si otro profesor hubiera encontrado la carta empezaría a sospechar.

-Pero esto significa que nos enfrentamos a un enemigo despiadado -opinó Harry-. Un enemigo al que no le importa matar.

-Y esa es otra razón para confiar en el profesor Edward -dijo William-. Véanlo de este modo: el profesor sabía desde hace tiempo que nosotros sospechábamos de él. Si hubiera querido pudo habernos matado. La muerte de unos estudiantes es menos sospechosa que la desaparición de un fantasma.

-Creo que William tiene razón -opinó Rose-. Nuestra muerte se hubiera podido hacer pasar por un accidente, mientras que la desaparición de Binns ha desatado un gran revuelo, ya que no hay explicación para ella.

-¿Eso quiere decir que esa persona todavía no sabe que nosotros sospechamos de ella? -inquirió Sandy.

-Es casi seguro -respondió Alice-. De lo contrario ya nos hubiera matado. Pero hemos de tener cuidado, ya que si se llega a enterar… Y supongo que ahora estará más alerta.

-¿Por qué? -preguntó Harry.

-Por la carta -contestó Rose-. Supongo que ya se habrá dado cuenta de que ha perdido la carta, y eso significa que alguien más puede tenerla y posteriormente sospechar de él.

Todos los chicos se quedaron pensativos. Sabían que corrían grave peligro, y varios de ellos se estaban preguntando si no sería mejor contárselo a algún profesor.

-Me gustaría saber quien era aquel de quien sospechaba el profesor Alexo -comentó finalmente Albus.


¿Quièn serà el responsable de la muerte del ex-profesor de DCAO? ¿Realmente el profesor Sinclair será inocente?

Espero hayan disfrutado de estos dos capítulos tanto como yo al escribirlos. Les pido perdón por el retraso, pero creo que así será de ahora en adelante, ya que no tengo mucho tiempo para escribir. Sin embargo, espero seguir contando con todos ustedes, ya que es por ustedes que esta historia sigue y seguirá.

Muchas gracias a todos.