Ohayo!!!!!! X3 … Como ven su loca escritora esta devuelta!!!! Y con las pilas recargadas!!!! Es que imagínense que encontre de nuevo a mis musas!!!! :D!! Todo gracias a Deni-chan Mafe-chan Myri-chan ii Dahia-senpai!!!!! Las adoro un montooooooonoteeeee!!!! =P Uffff …. Espero que les guste el cap!! Puse todo mi esfuerzo….Ahora a recordarles lo de siempre

Disclaimer: Anoche soñé que Naruto era mio :D!!! pero desperté ii resulta que no era asi waaaaa!!! D:

CAP.13 UNA NOCHE UN TANTO MOVIDA

Habían pasado ya unas cuantas semanas desde lo ocurrido en el Ichiraku. Desde aquel encuentro con ese aquel extraño desconocido, una duda no dejaba descansar a Naruto, quien en ese preciso momento, estaba tratando de concentrarse en su trabajo.

- Por qué no me la puedo sacar de la cabeza? – se preguntaba una y otra vez el rubio – Su imagen de ella riendo y hablando tan animadamente con ese – cuando pensaba en aquello su sangre hervía, no sabía desde cuando el consideraba a la Hyuuga como suya, solo sabía que su instinto posesivo le hacía estragos muy fuertes.

FLASHBACK

- Un gusto – dijo el rubio extendiéndole la mano para estrechar la de Naruto – Minato Namikaze.

Naruto conocía ese apellido. Además de que sus ojos le parecieron muy familiares. En un pequeño momento, recordó haber leído sobre este señor en una revista empresarial. Las empresas que dirigía el Señor Namikaze eran reconocidas a nivel internacional.

- El gusto es mío – dijo de manera fría el ojiazul mientras estrechaba la mano de el sujeto. No le iba a dar el gusto de creer que era un maleducado – Y dígame Señor Namikaze qué lo trajo por acá? Que yo sepa sus empresas más importantes se encuentran en Nueva York – dijo de manera directa el rubio sosteniéndole la mirada al otro ojiazul.

- Pues – comenzó a decir Minato – justo venía rumbo a su empresa Señor Uzumaki, pero me pareció ver a Hyuuga-san de lejos y quise pasar a saludarla – dijo ahora con una simpatía que asqueó a Naruto.

- No me diga – dijo con sorpresa fingida – y desde cuándo se conocen? – Esta vez dirigió su mirada a la ojiperla, quien era presa de los nervios por la mirada que le dirigía el ojiazul.

- Etto… - dijo un poco dudosa – el hacía negocios con Oto-sama y pues… Una vez fue a cenar a la casa – terminó un poco aliviada.

- Ya veo – dijo Naruto sin tomarle mucha importancia – Y hace cuánto fue aquello?

- Hace unos cinco años aproximadamente Señor Uzumaki – respondió de forma normal el rubio.

Naruto no dejaba de mirar con desconfianza a aquel individuo, tan absorto estaba escrutándolo que se olvidó que la pequeña Hiromi estaba terminando de hablar con el dueño de Ichiraku y ahora se dirigía hacia ellos.

- Okasan!! – gritó la muy enérgica niña – huele muuy bien!!! Y Hiromi-chan tiene mucha hambre!!

- Hai Hiromi-chan, que te parece si nos sentamos y ordenamos – dijo siempre comprensiva la ojiperla.

- HAAAI!!!! – respondió la niña.

- Con permiso – dijo Hinata antes de retirarse con la pequeña.

- Vaya!! – dijo sorprendido el rubio mayor – no sabía que Hyuuga-san fuese madre!! Su hija Señor Uzumaki? – preguntó un tanto interesado, cosa que intrigó al rubio.

- No Señor Namikaze.

- Claro – dijo el ojiazul sin darle mucha importancia a la respuesta del rubio. Miraba hacia la mesa y veía a la pequeña niña y después veía a su hijo. No cabía duda de que la pequeña era demasiado parecida como para ser coincidencia – Con su permiso yo me retiro Señor Uzumaki, espéreme pronto por su empresa – dicho esto el rubio dio media vuelta y se perdió entre la multitud de personas agolpadas en la calle.

- Créame que lo esperaré con ansias Señor Namikaze.

END FLASHBACK

Desde ese día, era común ver al Señor Namikaze por lo menos tres veces a la semana por la empresa, siempre que venía hablaba con Naruto de diferentes temas empresariales, y siempre cuando salía de su oficina lo encontraba hablando normalmente con Hinata. Pero había algo que intrigaba al ojiazul de este señor. Sus ojos. Le pareció haberlos visto en otro lado, le parecían tan conocidos, pero a la vez le daba la sensación de nunca haberlos visto antes. Sin duda su mirada le recordaba a alguien. A la pequeña Hiromi, pero cada vez que tenía este pensamiento se reprendía, el Señor Namikaze no podía tener ninguna relación con ellas.

Pero cuando se ponía a pensar en la edad de Hiromi, la cual tiene cuatro años y dentro de poco cumpliría los cinco. El hecho de que Hinata y Minato se conocieran, de que se trataran tan amigablemente, los ojos del mismo color que los de la pequeña niña. Todo, absolutamente todo cuadraba a la perfección.

- Mierda!! – cada vez que tenía ese pensamiento, sentía una gran furia recorriendo todo su ser. Tan sólo de imaginarse a Hinata en brazos de otro – No!, él no puede ser el padre de la niña – se reprendía mentalmente el rubio por tener esos pensamientos. De repente, sonó el intercomunicador. De mala gana lo respondió.

- Señor Uzumaki – se oía la tierna voz de Hinata del otro lado – el Señor Namikaze acaba de llegar, le digo que siga a su despacho? – tenía que reconocer que la ojiperla era una mujer súper eficiente en lo que abarcaba el aspecto laboral.

- Si – respondió secamente el rubio – desde el incidente en Ichiraku, digamos que todo había vuelto medianamente a la normalidad, es decir, el rubio trataba indiferente a la ojiperla. El ojiazul se prometió más nunca volver a mostrar debilidad alguna.

Pocos segundos después se podía apreciar al rubio mayor entrando por la puerta del despacho del otro rubio.

- Buenas Señor Namikaze – dijo Naruto dejando de lado lo que hacía dispuesto a atender a su visitante. A pesar de todo, aunque le hirviese la sangre cuando él hablara con Hinata, debía aceptar que Minato Namikaze era buena persona, de eso no tenía dudas.

- Señor Uzumaki, Buenas tardes – dijo muy animado el rubio. Tener tan cerca a su hijo, al hijo de él y su amada Kushina, al hijo del cual no supo hasta hace unos meses – disculpe venir de nuevo a molestarlo es que se me hace muy placentero pasar el tiempo con alguien, que a pesar de su edad, ha sabido tener éxito en la rama empresarial – Si, definitivamente eso lo había heredado de él, era todo un Namikaze.

- Usted mismo lo ha dicho, he tenido éxito únicamente en el ámbito laboral – mientras decía estas palabras una sombra de tristeza cubría sus ojos.

- Naruto – pensó Minato mientras veía a su hijo con aquel semblante de amargura. Si tan sólo el hubiese sabido de él, tal vez todo hubiese sido diferente – Señor Uzumaki, no sólo soy un empresario que charla con usted de asuntos laborales cada vez que viene, también soy un hombre que le ofrece su amistad y su consejo – Minato se arriesgó, quería convertirse en alguien para Naruto, alguien al cual pudiese contarle sus problemas, alguien en quien confiar.

- Muchas gracias Señor Namikaze, pero…

- Llámeme Minato, y no se preocupe, no le diré nada a nadie, en mi puede confiar – Minato quería poco a poco entrar en el corazón de su rubio hijo.

- Gracias Minato – dijo el ojiazul mientras le mostraba una pequeña sonrisa al otro hombre.

- No tranquilo Naruto – dijo despreocupado el Namikaze – no te molesta que te llame así verdad? – preguntó ineteresando.

- No, para nada – dijo el rubio despreocupado.

- Uff menos mal!! Ya estaba cansado de llamarnos por nuestros apellidos, odio las formalidades – dijo mientras montaba los pies sobre el escritorio como si estuviese en su propia casa – Dime, qué es lo que te preocupa? Tendrá que ver con Hyuuga-san?

- Con Hinata? – de repente el viejo Naruto empezó a aflorar. Hacía señas con sus manos de manera negativa muy desesperadamente – NO NO!! Qué te hace pensar tal barbaridad?

- Pues – empezó a decir Minato – he visto como la miras, como nos miras cada vez que hablo con ella, déjame decirte que lo único que te falta es que me empieces a lanzar cuchillos para que me aleje de Hyuuga-san. Si esto es un secreto, te puedo decir que no estás siendo naaaada discreto – sentenció el rubio ante la mirada atónita de Naruto.

- Etto… y-yo no los miro de ninguna manera – empezó el rubio mientras se sonrojaba. Hay que ver que cuando se pone muuy nervioso, el verdadero Naruto sale a flote – y yo no siento nada por Hinata, por lo tanto aquí no hay ningún secreto – (que mentiroso! ¬¬)

De repente, el rubio mayor empezó a carcajearse. Naruto solo lo veía con cara de WTF?

- Qué es tan gracioso? – lo dijo con cierta molestia. Estaba siendo sincero con el y él se reía!

- No lo tomes a mal – empezó Minato secándose las lágrimas de tanto reír – es que me recuerdas a mi cuando me enamoré por primera vez – esta frase la dijo con cierta nostalgia en su rostro y en su voz.

- En serio? Y por qué le recuerdo a usted?

- Porque yo al principio también negaba cualquier tipo de sentimiento hacia ella – el rubio se levantó de la silla y se dirigió a la ventana contemplando el paisaje, aunque lo que menos le importaba ahora era ver el paisaje, en realidad, estaba recordando su único amor – Es por eso que he vuelto en una búsqueda, sé que es tarde para enmendar ciertos errores de mi pasado – y se volteó a ver a Naruto – pero todos merecemos una segunda oportunidad no? – y dió una de esas sonrisas despreocupadas que caracterizaban a Minato.

- En una búsqueda? – se preguntó el rubio en voz alta – en busca de qué?

- De un hijo – Naruto estaba a punto de desmayarse, esas palabras, sumadas a todas sus sospechas lo confirmaban todo.

- M-Minato es e-el otosan d-de HIROMIIIII!!!!!! – gritó mentalmente el rubio mientras abría a más no poder sus espectaculares ojos azules.

De repente, se abrió la puerta del despacho mientras se escuchaba a Hinata diciéndole a la persona que estaba abriendo la puerta que no podía pasar sin ser anunciado.

- Tranquila mujer – se escuchaba una familiar voz – yo no necesito que me anuncien con mi tonto nieto – Y cuando se abrió completamente la puerta, Naruto vio a una persona no muy grata en ese preciso momento. La persona que acababa de entrar no se dio cuenta de la presencia de Minato y dirigió su vista de una vez hacia Naruto y dijo – Naruto!! Mi tonto nieto!!! – decía un hombre ya mayor de cabellera larga gris con un traje negro mientras abrasaba al rubio.

- Viejo? – Naruto aún estaba un poco aturdido por las palabras de Minato, y la rápida entrada de su abuelo Jiraiya no le había dado tiempo a recuperarse.

- Claro! Quien mas? Oye deberías venir a visitarme más seguido, si es que tu ajetreada vida llena de nenitas te deja – reclamó Jiraiya mientras le daba una mirada acusadora a su nieto.

- Tu no cambias – dijo Naruto mientras daba un lastimero suspiro – sigues tan pervertido como siempre.

- No me halagues tanto, me vas a hacer sonrojar – dijo el viejo mientras se carcajeaba.

- Etto… Disculpen yo mejor me voy – dijo Minato tratando de no llamar la atención.

- Espera! – lo detuvo Naruto – déjame presentarte al viejo - Minato de un momento a otro se tensó – Viejo te presento a Minato Namikaze – Jiraiya se dejó de reír bruscamente y volteó rápidamente hacia donde estaba el rubio mayor – Minato, él es mi abuelo Jiraiya – una atmósfera de tensión cubrió la oficina de un momento a otro, Minato estaba sudando mientras Jiraiya miraba fijamente al rubio mayor con la mandíbula tensa.

- Un gusto, Minato Namikaze, dijo el rubio extendiéndole la mano al peligris – Espero que me siga el juego – pensaba mientras tanto.

- El gusto es mío Sr. Namikaze – dijo tomando la mano del rubio mientras le daba un fuerte apretón – Qué mierda hace él aquí?

- Bueno, con su permiso yo me retiro – y Minato se dio media vuelta y, casi corriendo, salió del despacho – Uff!!! Eso estuvo cerca! – pensó al ya estar fuera del campo de visión de los dos individuos de la oficina.

Ooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooo

- Naoko, tengo que pedirte un favorcito chiquitito, te prometo que si me lo haces más nunca te vuelvo a pedir nada si?? – le dijo Ten-ten a Naoko en la cocina mientras la ayudaba a fregar los platos. Las últimas semanas habían sido casi insoportables para la morena. Primero, tenía que verle la cara a su jefe todos los días. Segundo, tenía que cuidar que Kiba no se diera cuenta de nada. Tercero, tenía que aguantarse los trabajos que le mandara su jefe que casi siempre eran podar el jardín (considerando que el jardín de los Hyuuga es kilométrico), limpiar el ático (todo lleno de polvo), bañar a los perros (por lo menos ya le hacían más caso) y demás tareas muy duras, pero ella salía airosa, demostrando una vez más que las mujeres no dependen de los hombres. Y cuarto, justo ese día le tocaba a ella ir a buscar a Hiromi a la guardería y quedarse con ella toda la tarde porque Sai tenía que ir a hacer una sesión de fotos fuera de la ciudad y Hinata se quedaría a trabajar hasta tarde.

- Qué necesitas Ten-ten? – respondió la chica con una sonrisa calmada.

- Necesito ayuda – comenzó la castaña – es que hoy me toca cuidar a…. No le puedo decir que es la hija de una amiga, que tal que Neji-baka la vea y sospeche algo… a la hija de mi novio entonces me preguntaba si la podría traer para acá – al ver la mirada de Naoko agregó – ella es muy tranquila prometo que no hará ruido, hasta parecerá que no hay nadie onegaiii – rogaba mientras juntaba sus manos.

- Por mi esta bien – dijo Naoko con una sonrisa – pero que Neji-sama no se entere porque se te puede armar una buena bronca.

- Jum Neji-baka no se enterará de nada.

- De qué no se enterará mi primo?? – tanto Ten-ten como Naoko ahogaron un grito y pegaron un salto al darse cuenta de que Hanabi estaba en la cocina.

- H-Hanabi-sama!

- Díganme, de qué no se enterará Neji?? – y con sus penetrantes ojos las observó a las dos.

- Awwww!! Esta bien Hanabi! Nos has pillado – dijo Ten-ten dándose por vencida – es que… Imagínate que Kiba pronto cumple años!! Esto ni yo misma me lo creo… Entonces Naoko y yo le estamos organizando una fiesta sorpresa

- Ah si? – dijo Naoko desorientada.

- Claro Naoko!! No te acuerdas! – dijo la morena casi arrastrando las palabras para que Naoko se diese cuenta de la estrategia.

- Ah!! Claro, claro!! Una fiesta – dijo Naoko mientras se reía de manera nerviosa.

- En serio? – dijo Hanabi viéndolas a las dos de manera sospechosa.

- Claro Hanabi! Pero como sabemos que a ti Kiba te es indiferente entonces pues… No nos pareció prudente decírtelo. Además de que Neji-baka es un amargado y nunca permitiría algo así – terminó de decir la morena – Ten-ten!! Si las monjas del orfanato te oyeran mintiendo!! Qué pensarían de ti? – se reprendía la castaña por su arte para pensar en mentiritas rápidas.

- Pues… De hecho – Hanabi se empezó a sonrojar – etto… Las q-quiero a-ayudar – dijo la ojiperla casi en un susurro.

- Nani? – dijo la morena – Por qué nos quiere ayudar?

- Es que… pues… etto… - Hanabi se empezó a poner nerviosa y a mover sus dedos de una manera un tanto tímida.

- Se nota que ella y Hinata son hermanas – pensó Ten-ten.

- Es que pues… Kiba ha sido un excelente chofer y m-me parece muy bien hacerle una fiesta sorpresa – terminó de decir Hanabi – Por qué me tengo que poner nerviosa!! Ah!! Ya hasta me parezco a mi Onee-chan!

- Segura que es sólo por eso? – dijo Ten-ten mirando a la ojiperla acusadoramente dándole con el codo en las costillas.

- Ten-ten! – la reprendió Naoko – no es problema de nosotras si Hanabi-sama se enamoró de Kiba-kun!

- A-amor?? – pensó Hanabi. Ella le tenía cierto miedo a enamorarse, siempre había visto a su hermana mayor tan despistada y tímida por ese sentimiento que se dijo a sí misma que nunca se vería así – N-no y-yo no… - trataba de excusarse la Hyuuga muy nerviosa – O si? NOOO!! CLARO QUE NO!! – mientras se debatía mentalmente su rostro pasaba por diferentes expresiones, primero por duda luego por terror luego por molestia, cosa que veían Naoko y Ten-ten con cierta extrañeza.

- Qué le pasará a Hanabi-sama? – se preguntó Naoko en voz alta mientras seguía viendo las caras que ponía la Hyuuga.

- Hanabi está en período de negación – sentenció la morena mientras iba hacia la nevera a tomar un vaso de agua.

- Período de negación? – le preguntó la chica a la castaña mientras ésta se terminaba de tomar el vaso de agua.

- Si – empezó a decir la castaña como si nada – los seres humanos siempre pasamos por diferentes etapas en el enamoramiento – comenzó a decir la morena como si fuese toda una experta en el tema – la primera es la negación, la segunda es la aceptación, la tercera es el mongolismo.

- Mongolismo? – repitió Naoko no entendiendo el nombre de esa etapa.

- Claro! O me vas a decir que no parecemos mongólicos siempre suspirando y pensando en la persona amada – Al ver que Naoko comprendía el punto continuó – la cuarta etapa es la costumbre y la quinta etapa es la desilusión.

- Siempre es así? – dijo Naoko con curiosidad – es que si lo explicas de esa manera pareciese que no existiese el amor verdadero.

- Bueno – comenzó la castaña – hay ciertas excepciones – esas excepciones son aquellas personas que se renuevan como pareja todos los días, redescubriéndose y apaleando la rutina, pero son casos muy poco comunes.

- Ya veo.

- Wow! Ten-ten tú si que sabes! – dijo Hanabi sorprendiendo a las otras dos chicas.

- Al fin saliste de tus pensamientos! – dijo Ten-ten – A propósito nadie se puede enterar de la fiesta.

- De acuerdo! – dijo Hanabi enérgica – pero a cambio las ayudaré. Cuando es el cumpleaños de Kiba?

- Etto… Pues…

- La próxima semana Hanabi-sama – interrumpió Naoko a Ten-ten.

- Perfecto! – dijo la ojiperla en voz alta – Entonces nos vemos! – y felizmente se retiró de la cocina.

- Uff! Eso estuvo cerca – dijo Naoko con un suspiro volviendo a la calma.

- Naoko… Nos hemos metido en un lío.

- Tranquila, sólo le tenemos que decir a Kiba-kun que haremos una fiesta la próxima semana para darles la bienvenida y listo!

- Entonces todo arreglado! YOSH!!!!!! – dijo Ten-ten poniendo un puño delante de ella – Creo que juntarme con Lee me está afectando -.-"

Ooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooo

Perfecto, hoy era viernes, mañana sería sábado y eso significaba no verle la cara a Naruto el fin de semana. Las últimas semanas el rubio había estado súper indiferente, la ojiperla no podía creer que ese hombre tan frío pudo haber sido alguna vez el Naruto que ella amó y el Naruto que le dio aquel beso cargado de necesidad, cada vez que recordaba ese beso tocaba sus labios para poder recordar mejor y sentir nostalgia.

- Naruto-kun – soltó al viento mientras veía la puerta del despacho de su jefe cerrada con la luz encendida.

Las últimas semanas Hinata se había estado quedando hasta tarde, es que últimamente con el acuerdo de la Corp. Uzumaki con las empresas Suna, llegaba mucho trabajo. Ella se auto-convencía de que únicamente se quedaba hasta tarde porque tenía mucho trabajo que hacer, pero su subconsciente le recordaba que en realidad se quedaba para poder estar más tiempo con el rubio. Ella no quería reconocerlo, es decir, ya cometió el error de enamorarse de Naruto una vez, no lo debía cometer dos veces. Pero bien dicen que el ser humano es el único animal que se tropieza varias veces con la misma piedra.

Por otra parte, estaba su hija, su pequeña Hiromi, cada vez que llegaba del trabajo ella estaba ahí, esperándola, por más tarde que fuese, siempre preguntando por cómo le había ido y por cómo estaba su otosan. La ojiperla dio un suspiro. Desde el encuentro de esos dos estaba siempre alerta, porque era obvio el parecido entre Naruto y la niña, y aún no quería que él se enterara de que era padre.

Digamos que en realidad Hinata le tenía un poco de rencor al rubio. Claro! Quien no! Es que, poniéndolo desde este punto de vista, el amor de tu vida te quitó la virginidad, te embarazó por lo cual tomaste la decisión de irte, después de un largo tiempo lo vuelves a ver y él te trata PÉSIMO! Sin contar de que no se acuerda de absolutamente nada de lo que pasó aquella noche, quién no sentiría aunque sea un poquito de rencor?

- Tan insignificante fui en su vida que ni siquiera se acuerda de nada? – pensaba la ojiperla mientras veía hacia la puerta del despacho – Soy una tonta! Y pensar que todavía lo sigo amando – de repente escuchó varios ruidos, primero como si algo se desprendiera, golpeando algo, un grito de dolor y después algo cayéndose al piso – Ese ruido vino de… La oficina de Naruto? – la ojiperla caminó rápidamente hacia la oficina del rubio. Tocó la puerta varias veces, y como no obtuvo respuesta, se tomó el atrevimiento de entrar.

Cual fue su sorpresa al encontrar al rubio tendido en el suelo de la oficina desmayado. Hinata se conmocionó, y salió para ver si encontraba a alguien para pedir ayuda. Buscó con sus perlados ojos para ver si aún quedaba alguien en las oficina, pero no. Por qué le ocurrían estas cosas a ella? Miró su reloj , eran las nueve de la noche, era normal que no hubiese rastro de nadie, de hecho ni Shikamaru se encontraba, es más, las últimas semanas, el de la coleta, había estado saliendo más temprano de lo acostumbrado por él, pero eso no importaba en ese momento. No tenía más remedio que ayudar a Naruto ella sola.

- Por qué me pasa esto a mi? – se recriminó en voz alta mientras se dirigía a la oficina a tratar de hacer reaccionar a un inconsciente Naruto.

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(Minutos antes en la oficina)

El rubio, después de la charla con Ero-senin se había, prácticamente encerrado en la oficina y en sus pensamientos, se sentía tan impotente, las palabras de Minato, sumadas con sus sospechas lo habían conducido a una conclusión sorpresiva para él.

- No puede ser no puede ser no puede ser!!!! – sentía tanta frustración, tanta furia, no sabía por qué, pero le frustraba no ser el primero en la vida de Hinata, no ser el primero en probar sus labios, en sentir su piel, no ser el primer testigo de su desnudez – Maldición! – dio un pequeño golpe a la pared, pero no se percató de unos trofeos en un repisa, los cuales estaban muy en el borde, y al darle semejante golpe a la pared, los trofeos le cayeron encima y le golpearon en su cabeza, dio un pequeño grito de dolor y fue cayendo poco a poco al suelo, segundos después, todo lo vio negro.

Cuando sintió que la conciencia volvía a él, aspiró un aroma que lo extasió.

- Lirios – dijo el rubio en voz baja abriendo poco a poco sus azules ojos. Dándose cuenta que estaba en el baño de su oficina. Cómo había llegado hasta ahí?

- S-Señor Uzumaki – dijo Hinata arrodillándose en el suelo para ayudarlo a sentarse – se encuentra bien? – dijo con tono que denotaba preocupación.

- No me digas así Hinata – la miró serio – por favor… Me duele que me digas así – no sabía si era la cercanía, pero no podía ser indiferente. La máscara que había tratado de mantener las últimas semanas se había roto en miles de pedazos.

- Pero usted… - trataba de justificarse la ojiperla, pero fue en vano, al ver a los ojos al rubio, recordó por qué lo amaba tanto, y se perdió en sus orbes azuladas.

- Sé lo que te dije… Y no sabes cuanto me arrepiento – poco a poco se fue acercando más a ella y tomando sus manos le dijo – No sabía que eras tú… y bueno yo… - Hinata sentía que debía parar ese acercamiento, sino quien sabe que podría ocurrir en ese preciso momento, pero no quería dejar de mirar esas orbes azules que la hipnotizaban, y por parte del rubio, tampoco quería dejar de mirar los ojos aperlados que lo hechizaban. Tomó todo su autocontrol y dijo.

- De acuerdo, Naruto – y se levantó para salir del baño. El rubio se sentía más que satisfecho, por lo menos ya lo llamaba por su nombre, y vaya que le gustaba como sonaba su nombre en su boca, boca que lo volvía loco, boca que quería hacer suya. Estuvo sumido en sus pensamientos por pocos segundos, porque de repente, se fue la luz en el baño. Sumado a esto escuchó ruidos en la puerta como si alguien la estuviese intentando abrir. Fue corriendo y se dio cuenta que era Hinata quien trataba de abrir la puerta sin éxito.

- A ver, déjame ayudarte – la ojiperla se apartó, el rubio intentó unas cuantas veces, pero nada, la puerta seguí sin ceder. De repente un rayo de lucidez iluminó su mente – Hinata Qué hora es?

- Eh? – preguntó Hinata un poco desorientada.

- Que me digas la hora.

- Etto… - Hinata miró su reloj – son las nueve y cuarenta y cinco – dijo en voz alta. De inmediato entendió lo que sucedía. Se supone que la empresa la cierran a las nueve y quince, el conserje va subiendo piso por piso y si no encuentra a nadie cierra todo y baja la luz. Y si lo analizaba bien se daba cuenta de que a lo mejor él conserje no se dio cuenta de sus cosas, sumando que Naruto y ella estaban en el baño, cualquier persona hubiese presumido que no había nadie – Oh por Dios!! – se escandalizó Hinata. Lo peor es que era viernes!! Y conociendo al conserje, ese en ese preciso momento debe de estar durmiendo.

Hinata se sintió nerviosa. Debía llegar a su casa, con su hija, no podía quedarse toda la noche ahí con Naruto, no sabría si su salud mental lo soportaría. Se dirigió a la puerta y la empezó a golpear fuerte y dar gritos de auxilio.

- AUXILIO!!! HAY ALGUIEN!!! – la ojiperla le daba fuertes golpes a la puerta, estaba desesperada, no quería ni debía quedarse ahí. El rubio al ver sus acciones, también se puso un poco nervioso y empezó a caminar de aquí para allá, pensando en que podría hacer. Buscó su celular en su bolsillo.

- Mierda! No tiene batería – se recriminó a sí mismo por ser tan irresponsable. Los gritos y los golpes de Hinata lo estaban poniendo más nervioso. De repente, como si Kami lo hubiese escuchado, Hinata dejó de gritar y de darle golpes a la puerta, en parte se sintió aliviado, pero todo cambió cuando escuchó pequeños sollozos provenientes de Hinata, eso le preocupó – Hinata, te encuentras bien?

- S-si – respondió ella tratando de controlar su llanto. De repente sintió unos brazos fuertes que la abrazaron a la altura de sus hombros de forma protectora – N-Naruto…

- Shhh – le dijo para que guardara silencio – no digas nada, sólo quedémonos así un momento - Hinata no podía decir que le desagradaba el contacto, más bien la hizo sentir mejor, hasta dejó de llorar – Ya te sientes mejor – le dijo al oído de la ojiperla, la cual sintió millones de maripositas en la boca del estómago y sólo se limitó a asentir con su cabeza de manera suave – Que bien – y alejándose de ella y sentándose en el piso le propuso – Te parece si nos sentamos aquí y tomamos un poco de agua – dijo de manera calmada.

- Hai – respondió la ojiperla mientras se sentaba y el rubio le daba una botella de agua que sacó de una pequeña nevera que había en la oficina. De ahí en adelante se pusieron a charlar para aliviar la tensión.

Hinata, realmente, nunca había tenido una plática decente con Naruto sin desmayarse o jugar de forma nerviosa con sus dedos. Pero esta vez, estaba ahí, en una oficina, sin luz, nada más tomando agua y sentía que era uno de los más bellos momentos de su vida, porque estaba hablando con él, con Naruto, y por primera vez en su vida no se desmayó, ni tartamudeó.

- Al menos algo bueno resultó de este accidente – pensó mientras veía al rubio que hablaba y recordó al antiguo Naruto, y sonrió de la forma más dulce que pudo haber sonreído.

- Qué pasó? – preguntó el rubio al ver esa sonrisa tan hermosa adornando el rostro de la ojiperla.

- Nada – dijo aún con la sonrisa en su rostro.

El rubio se quedó hipnotizado por unos segundos viéndola sonreír. Es que su sonrisa era tan bella, tan sincera, tan dulce. Pero, como lo sabemos todos, Naruto es un descuidado, y no se acordó que estaba a punto de tomar un trago de agua. La consecuencia: mojarse toda la camisa con el líquido.

- Rayos! – dijo en voz alta tratando de secar un poco la camiseta con sus manos – Ahora tendré que quitármela! – se lamentó en voz alta. Hinata al escuchar esta declaración casi se ahoga con el agua que estaba tomando. Poco a poco el rubio se deshizo de la corbata. Hinata estaba espectante. Empezó a desabotonar cada botón de su camisa blanca. Hinata estaba a punto de un sangrado nasal por ver la bronceada piel del rubio. Naruto terminó de desabotonarla y se la quitó completamente, dejando ver sus fuertes brazos y su deseable abdomen. Hinata estaba que no podía con su alma, estar ahí frente al rubio sin camisa, en una oficina sin luz y encerrados, era toda una tentación. Su mente vagaba por mil y un pensamientos pervertidos, inevitablemente su rostro se puso totalmente rojo – Hinata… Te encuentras bien? – dijo el rubio al ver a la ojiperla tan roja como un tomate mirándolo – Tienes fiebre? – dijo mientras se acercó más a ella y puso su mano en su frente.

- Y-yo… yo… - A Hinata no le salían las palabras así que dijo lo primero que se le ocurrió – tengo que ir al baño – y se levantó rápidamente dirigiéndose hacia esa habitación cerrando la puerta tras ella. Cuando estuvo en soledad, se apoyó del lavamanos, estaba nerviosa, sentía que su corazón se le saldría del pecho – Es que acaso no se da cuenta del efecto que causa en mi? – (N/A: pa mi k lo hizo a propósito!!) – Tranquila Hinata tranquila – se repetía la ojiperla en su mente – No te lo imagines desnudo lleno de chocolate atado a tu cama awwwww!! Es que es tan sexy… NO! Hinata autocontrol autocontrol! Necesito un poco de agua – se dirigió al lavamanos y mojó su rostro – Uff!! Hasta me dio calor – la ojiperla llevaba puesta una falda arriba de la rodilla, una camisa de tiros blanca y una chaqueta encima de la camisa. Se retiró la chaqueta y se dispuso a salir del baño. Y ahí estaba él, sin camisa sentado en el suelo.

- Ya te sientes mejor? – preguntó como si nada.

- Etto… Hai – respondió Hinata usando todo el autocontrol que le quedaba, sentándose de nuevo al lado del rubio, tomándose el agua que le quedaba. Se la tomó tan rápidamente que un poco se le escurrió por el labio, ella no le dio importancia, pero Naruto se fijó atentamente. El agua bajó de su rostro hacia su cuello, recorriéndolo, bajando por su pecho, perdiéndose en su blusa. El rubio tragó fuerte, y una parte de su anatomía, para desgracia del rubio, empezó a despertarse.

- Mierda! No, aquí no, ahora no! – pensaba el ojiazul – Kami-sama deseo demasiado a Hinata… Pensamientos impuros fuera!!! Naruto no te imagines siendo esa gota, aquí no! – se repetía el rubio mientras su anatomía le recordaba que tenía ciertas necesidades como hombre.

- Naruto… Te sientes bien? – preguntó Hinata de forma inocente al rubio que estaba luchando contra su propio cuerpo.

- S-si – logró decir Naruto a duras penas – Mierda! N-no puedo más! – pensó el rubio, sabía lo que iba a hacer, realmente lo quería hacer, aunque fuese una sola vez más – Hinata – llamó el rubio a la ojiperla.

- Dime – respondió ella fijando su mirada en él.

- Perdóname.

- Por… - no pudo formular la pregunta, porque de inmediato, los labios del rubio se apoderaron de los de ella, la ojiperla quedó en shock, de verdad no se esperaba ese beso, aunque lo deseaba demasiado. Antes de poder responder el rubio se separó de ella.

- Discúlpame de verdad – empezó a decir el ojiazul de manera enérgica – Yo… Pues… Etto… Perdona!!! – Hinata estaba como ida, su mirada seguía hacia la nada.

- Una disculpa… ME ESTA PIDIENDO UNA DISCULPA!! ME BESA Y SE DISCULPA!!!! AHORA SI!!! AUTOCONTROL UN CARAJO!!!! – Y así Hinata aplicó lo comúnmente llamado "mandar las cosas a la mierda".

- Y-yo Hinata no te enojes – pedía el rubio, aunque no tenía ninguna expresión, el pensaba que ella podía estar enojada.

- Naruto – Hinata lo llamó con la voz más sensual que le salió, haciendo que al rubio se le erizaran todos los vellos del cuerpo.

- Dime Hinata – dijo alzando la mirada encontrándose el rostro de Hinata muy cerca.

- No te disculpes – dijo poniéndole una mano en el rostro – porque entonces tendré que hacerlo yo - y sin dejar que el rubio emitiera palabra alguna, se atrevió, lo besó. Empezó a probar sus labios de manera suave, torturando al rubio, quien empezó a responder al instante. El beso poco a poco se fue intensificando, comenzando una lucha de lenguas, las cuales exploraban saboreaban por completo la cavidad bucal del otro. Naruto pasó de la boca al cuello, dando húmedos besos, pasando su lengua, saboreando cada centímetro. Hinata emitía leves gemidos, los cuales inspiraban al rubio a continuar.

Y se volvieron a besar, cada beso venía cargado de pasión contenida, de todo aquello que habían soportado. Naruto alzó a Hinata, y ésta enredó sus piernas en las caderas del ojiazul para no caer, lo cual hizo k la intimidad del rubio rozara con el muslo de la ojiperla, robándole un gruñido. Entonces el rubio sentó a la ojiperla en el escritorio, tirando todo lo que había sobre éste al suelo.

Él siguió besando su cuello desesperadamente, devorándolo con cada caricia de sus labios, trazando caminos húmedos con su lengua, degustando cada milímetro, mientras Hinata enredaba sus dedos en el rubio cabello de su amante y se arqueaba para darle más acceso. Poco a poco empezó a descender y a bajar los tiros de la camisa blanca, que ya estorbaba. Bajó de su cuello y empezó a besar el nacimiento de sus pechos, Hinata, ante las acciones del rubio solo gemía y se aferraba más a éste.

- N-Naruto – intentó decir la Hyuuga – b-basta, n-no deb-debemos – el rubio alzó su mirada para encontrarse con la perlada de ella, dándose cuenta de su mirada llena de pasión, sus labios hinchados por los besos dados y su cabello desordenado.

- Hinata – empezó mirándola a los ojos – sólo déjate llevar – y sin más empezó a besar de nuevo sus labios, pero esta vez más suavemente, para tranquilizar a la ojiperla, para hacerle entender que él no le haría daño. Cuando Hinata empezó a responder con más pasión el rubio se dio cuenta de que ella había tomado la decisión.

Suavemente empezó a deshacerse de la camisa de la chica la cual terminó en el suelo de la oficina. Así Naruto empezó de nuevo su labor con el cuello de la ojiperla, mientras ella delineaba con sus manos cada músculo del torso del rubio. Poco a poco una de las traviesas manos del Uzumaki, empezó a masajear uno de los senos por encima de la tela del sujetador blanco de encajes de la Hyuuga, robándole gemidos de placer, irregularizando más su respiración, la otra mano del rubio se situaba en el muslo de la Hyuuga, acariciándolo de arriba abajo, llegando debajo de esa falda que lo enloquecía.

Hinata tampoco dejaba sus manos muy quietas, ella recorría cada centrímetro de la piel descubierta del rubio con sus manos, además, empezó a brindarle placer al rubio al empezar a besar su pecho con devoción, pasando por sus hombros, abrazándose a su espalda, pegándose más a él. Poco a poco sus manos fueron bajando, encontrándose con el estorbo llamado pantalón, empezó a desabotonarlo de manera rápida.

Naruto ayudó a Hinata en su cometido y se deshizo del pantalón, tirándolo al suelo. Hinata se separó un momento del rubio, sólo para admirarlo, admirar sus fuertes piernas, acariciar su espalda, tocar suavemente su abdomen, hasta llegar a sus glúteos, y apretarlos delicadamente. Vaya que el rubio era fuerte en todo sentido, fuerte y sexy.

- Eres tan… varonil – dijo ella en el oído del rubio para luego morder el lóbulo de su oreja, robándole un gruñido de placer al rubio, siguió bajando por cuello dando húmedos besos que dejaban sin aliento al ojiazul, que no resistiendo más, buscó sus labios y la besó con deseo, casi fundiéndose con ella, Naruto era prisionero de una lujuria incontrolable empezó de nuevo su cometido y volvió a besar su cuello pero esta vez dando ligeros mordiscos, succionando, besando, lamiendo cada espacio, hasta que llegó de nuevo a la barrera comúnmente llamad "sujetador". Sin dudarlo dos veces se deshizo de esa prenda que le era un estorbo, dejando al aire libre, dos hermosos montículos que cualquier hombre desearía.

Con una de sus manos empezó a darle ligeros masajes de manera circular a uno de los pechos de la ojiperla, excitándola más, mientras que su boca se ocupa del otro pecho succionándolo, como si de un bebé de pecho se tratase. La mano que tenía libre, y que anteriormente se encontraba en sus muslos, fue abriéndose paso entre la falda, hasta llegar a la zona más delicada de una mujer, empezó a acariciar esa zona por encima de la braga.

- N-Naruto – decía Hinata entre gemidos, notablemente excitada – b-basta… Hazme t-tuya – rogaba, es que el rubio ya la estaba torturando demasiado.

- Solo un poco más – dijo el rubio, seguidamente se deshizo de la falda de Hinata para dejarla únicamente en bragas, siguió besando unos segundos más sus pechos, para después seguir bajando, propinándole caricias torturantes al abdomen de Hinata, quien sentía que desfallecía de tanto placer. El rubio marcó con sus besos cada rincón la piel descubierta de la Hyuuga, sin contenerse, hasta que llegó a la intimidad de ésta, aún protegida por las bragas. Sin titubeos se deshizo de esa prenda, para dejarla como Dios la trajo al mundo, se detuvo un momento para admirarla.

- Perfecta – dijo lo suficientemente alto como para que Hinata lo escuchase, ella por simple pudor intentó taparse, pero el rubio se lo impidió – No lo hagas, no me prives de ver tan sublime obra de arte hecha mujer – A Naruto de repente lo abordó un sentimiento como si ya hubiese vivido eso anteriormente pero no le dio importancia. Bajó de nuevo hacia la intimidad de Hinata, dispuesto a brindarle un placer inimaginable, separó delicadamente las piernas de ésta y delicadamente introdujo uno de sus dedos en su parte sensible.

Hinata no pudo callar un prominente grito de placer que vino junto con una gran oleada de nuevas sensaciones en su cuerpo. El rubio introducía y sacaba su dedo, provocando que la ojiperla gimiera cada vez más alto. De un momento a otro, acercó su lengua a la intimidad de la chica, empezando una experiencia inolvidable para ambos. Hinata sentía que explotaría de tanto placer, de pronto, como una gran sacudida, vio venir el primer orgasmo. Sentía que flotaba, se sentía desfallecer, Naruto al darse cuenta que cumplió con su objetivo se sintió satisfecho. Empezó a subir de nuevo hacia la boca de la mujer y la besó de nuevo con necesidad.

- Ahora, ya estás lista – sentenció el rubio mientras el mismo se deshacía de los bóxers negros.

Delicadamente separó las piernas de Hinata, para distraer la atención de la Hyuuga, besó sus labios, un beso lento que se convirtió en uno apasionado, y mientras la besaba la penetró. El beso ahogó un gemido proveniente Hinata.

- Estás bien? – preguntó Naruto preocupado por el estado de la ojiperla, ella se limitó a asentir mientras esperaba unos momentos para acostumbrarse a la intromisión del miembro de Naruto en su intimidad. Pocos segundos después movió un poco sus caderas para indicarle al rubio que ya estabas lista.

El rubio empezó dando lentas embestidas, robándose el aliento de los dos, torturándolos. Poco a poco empezó a aumentar la rapidez de las embestidas, provocando que una perlada capa de sudor cubriese el cuerpo de los dos amantes, mientras las embestidas se volvían más frenéticas, el rubio besaba y tocaba a la ojiperla. Ésta enredó sus piernas en las caderas del ojiazul, para poder hacer las embestidas más rápidas y profundas.

- Eres tan cálida, tan estrecha – dijo Naruto mientras daba un gruñido expresando puro placer. Los dos sentían que estaban en el clímax, en la cúspide del placer.

Unos segundos después, los dos alcanzaron juntos el orgasmo, sintiendo que volaban, así el rubio derramó todo su escencia dentro de ella. Delicadamente, salió de ella y la depositó delicadamente al lado suyo en el escritorio abrazándola, y antes de que la ojiperla cayera en los brazos de Morfeo le dio un último y tierno beso en los labios, sellando su unión. La contempló unos momentos mientras dormía.

Después de la noche tan desenfrenada que habían tenido, ya no le quedaba ninguna duda de que su vida sin ella no tenia sentido, de que sin el néctar de sus labios no podía vivir, mientras un apacible viento se colaba por la ventana de la oficina, el susurro las palabras que ahora tenían significado en su vida.

- Te amo - le dijo el rubio a la ojiperla quien yacía dormida en sus brazos. Segundos después, el también fue conducido al mundo de los sueños en brazos de Morfeo.

Ooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooo

Qué tal?

Ufff!!! No saben cuanto me costó este lemon!!! Es mi primer lemon espero que haya sido de su agrado :S…

Gomen por haberme tardado tanto… En primera instancia pensé subir el cap el 4 de septiembre (Mi cumpleaños) pero por cuestiones de ocupaciones y un viaje rápido no pude.

Awwwww!!! Ya tengo 15 años!!! Soy toda una señorita :D!!!!

Pero… No todo es bueno… tengo una mala noticia… mi querida madre desnaturalizada, ha ido a buscar el boletín y ha dicho que he bajado las notas en inglés… Asi que me ha castigado… Me ha dicho que cuando ella se acueste me llamará para que apague mi amado computador… No podré quedarme en la compu toda la noche, sin contar que le ira con el chisme a mi papa… Me las voy a ver negras… Pero tratare de seguir con mi fic contra viento y marea!!! Porque mi llama de la juventud ARDEEE!!! YOSH!!!

Gracias a todos por sus reviews!! Me inspiran a continuar!!

Agradecimientos especiales a:

Deni-chan (Okasan)  Arigato!!! Sin ti creo k seguiria en mi blokeo!!!!! Te kieroooooo!!

Mafe-chan  sin tus ideas pervertidas que me corrompen no podría escribir un lemon decente xD

Myri-chan (Tia)  Awwwww!!! Sin tu animo estaría con una nube gris sobre mi cabecita.

Dahia-sempai  Sin tus historias que me inspiran, no me hubiese animado a escribir 

Didi-chan (didiluna)  sin tu regaño recientemente no me abría puesto las pilas xDDD

Gracias profundamente a todos los que leen y comentan y a los que no comentan no sean malitos!! Con los reviwes me inspiro más!!!

Será que me merezco un review?? (ojos de cachorrito)

Emuma-chan!! ^^