Unos pasos a su espalda alertaron al ojiverde, se levantó y volteó mirando a un ceñudo Viktor Krum.
— ¿Qué quieres? — le preguntó con desgano.
— Hablar — dijo hoscamente.
— Pues yo no quiero hablar contigo — dijo Harry aunque no pudo evitar mirarlo sorprendido.
— Tendrás que hacerlo, es sobre Hermione y estoy seguro que te incumbe.
Hermione entró a la Sala Común y subió hasta la habitación de las chicas, se detuvo en la de Ginny y respiró profundamente.
— Ginny — llamó tímidamente mientras abría la puerta de su habitación.
La joven pelirroja se encontraba sentada en su cama y a un lado de esta estaba una copia de Corazón de Bruja mientras miraba el suelo. La castaña pasó saliva dificultosamente y entró.
— Ginny, yo… — empezó a decir mientras se acercaba insegura.
— ¿Leíste el nuevo número de Corazón de Bruja? — cuestionó cabizbaja la joven pelirroja.
— Si… — titubeó la castaña — escucha… — se acercó a una distancia prudentemente cerca, recargándose en uno de los postes de su cama.
— No-quiero-escucharte. Pensé que eras mi amiga pero me equivoque, sólo fingiste serlo para burlarte de mi — masticó entre dientes viéndola furiosa.
— Ginny, eso no… — la miró sorprendida.
— ¡Es verdad!, — la interrumpió de forma tajante — seguramente te reíste mucho cuando te confesé que me gustaba Harry mientras probablemente ustedes eran novios, ¡¿no es así? — se levantó.
— ¡No Ginny!, lo que dice el… — se estaba desesperando.
— ¡No trates de echarle la culpa a la maldita revista!, — levantó la voz perdiendo la paciencia — ¡SI NO FUERA POR ÉSE ARTÍCULO USTEDES SEGUIRÍAN VIÉNDOME LA CARA! — vociferó enojada.
— ¿Qué tiene que ver Hermione? — trató de hacerse el desentendido.
— Todo.
— Bueno… tú dirás — se cruzó de brazos.
Viktor exhaló profundamente y ablandó un poco su rostro.
— Supongo que leíste el artículo de la revista… — Harry asintió en silencio — bien, lo que decía sobre lo que siento por Hermione y la invitación, es cierto — declaró. Harry le sostuvo la mirada.
— ¿Por qué me dices esto? — preguntó secamente.
— Porque quiero que Hermione sea feliz y si lo es contigo, lo acepto. Yo la amo demasiado como para dejar que sea feliz al lado de otra persona que la valore y ame como se merece… — Harry lo miró anonadado — pero tendré que advertirte Potter, que si le llegas a hacer algo… — se vio amenazante.
— ¡Ginny es mentira lo que dice la revista! — se exasperó Hermione y levantando la voz para ser escuchada.
— Si, claro — satirizó. Hermione apretó los dientes con furia.
— ¡ES CIERTO!… — gritó indignada.
— ¡¿Entonces me dirás que lo de Viktor también es mentira? — exclamó.
— Yo… bueno… no, pero… — balbuceó completamente desarmada.
— ¿Lo ves?, ¡¿qué me asegura que no me estas mintiendo con lo de Harry también? — cuestionó.
— ¡Porque es diferente! — se exasperó nuevamente.
— Claro que es diferente, ¿y sabes porque?, ¡porque a Viktor y a mí nos vieron la cara de idiotas!, ¡mientras tú lo ilusionabas y te hacías pasar por mi amiga te enredabas con Harry y se reían de lo estúpidos que somos ¿VERDAD?
Hermione luchó contra las ganas de querer golpear a su dizque mejor amiga mientras respiraba pesadamente.
— ¡¿Qué crees que soy?, ¿eh? — preguntó furiosa.
— No lo sé, dímelo tú. ¿Qué clase de persona te consideras?, después de todo tu autoestima debe estar por las nubes al traer a tus pies a dos grandes jugadores de Quidditch y campeones del Torneo… — conforme hablaban se fueron acercando hasta que quedaron cara a cara, sintiendo unas tremendas ganas de arañarse la una a la otra.
— ¿Qué si le llego a hacer algo? — lo retó.
— Desearas no haberlo hecho ¡jamás!, ¡me encargare de cobrármelas y desaparecerte de su vida para siempre! — sus ojos brillaron peligrosamente.
Harry permaneció en silencio unos minutos mientras el búlgaro no le quitaba la vista de encima.
— No la dañare jamás, — terminó diciendo, tranquilo — ella es muy importante para mí como para causarle dolor de alguna forma — se sinceró. Viktor vio verdad en sus palabras y no pudo luchar contra la siguiente pregunta.
— ¿La amas? — preguntó directamente.
— Yo… — titubeó Harry.
— ¡Cállate Ginny! — siseó peligrosamente Hermione.
— ¿O que harás?, ¿me pegaras?, — se burló — ¡admítelo de una maldita vez Hermione!… ¡tú lo amas ¿verdad? — se exasperó.
— ¡¿Y QUÉ SI LO AMO? — gritó enloquecida sin darse cuenta de lo que dijo.
— ¿Ves que yo tenía razón?, — expresó con tristeza — tú lo amas… y al parecer él a ti también — se alejo de la castaña y dirigió a la puerta.
— No Ginny… yo… — reaccionó tarde — yo no quise… es que tú… espera… — trataba inútilmente de reparar su error.
— Si les queda alguna consideración no vuelvan a hablarme y finjan que no existo al igual que para mí murieron hoy — expresó con dolor abriéndole la puerta.
— Ginny pero… — se acercó, mas la pelirroja desvió la mirada y le abrió más la puerta en una petición silenciosa. Hermione suspiró con tristeza y una lágrima rodó por su mejilla — ¡lo siento! — balbuceó y salió.
Harry pasó saliva y sintió que la garganta le quemaba mientras su estómago se revolvía nerviosamente.
¿La amas?, se repitió la pregunta en su cabeza.
— Si la amas, Potter… — sonrió con desgana el búlgaro.
— No… yo… este… — su mente era un remolino de confusión.
— Aun así no me daré por vencido. He notado como la miras y lo celoso que te pones cuando la ves cerca de alguien, en especial de mí, pero si no haces nada yo no dudare en actuar y ganarme su corazón… — Harry lo volteó a ver rápidamente sintiendo una indescriptible furia crecía dentro de él — siempre juego limpio, — aclaró — pero tengo ventaja porque yo ya le confesé lo que siento, es sólo cuestión de tiempo para ganarme su amor. Adiós.
Harry se quedo maldiciendo mientras veía como el búlgaro se iba hacia el barco de Durmstrang y él se quedaba absorto en sus pensamientos.
El día se pasó muy rápido y la castaña había pasado la mayor parte de éste en la Biblioteca, necesita estar sola, ¿y que mejor que ahí?, nadie iba a ese lugar ni aunque le pagaran. Harry por otro lado se pasó todo el día en el lago, necesitaba aclarar sus sentimientos y ciertamente la conversación con Viktor y el artículo en el Corazón de Bruja no le ayudaron de mucho.
Cerca de las 11 de la noche dos jóvenes llegaban a la Sala Común y la señora Gorda los regañó por no llegar antes de la hora permitida pero los dejó pasar. Harry y Hermione entraron cabizbajos y evitaron mirarse mientras atravesaban la sala.
— Hermione — la llamó el ojiverde sin poder contenerse. La castaña se detuvo en el primer escalón pero sin voltear a verlo.
— ¿Si? — se mordió el labio inferior y rogó mentalmente para que no le pidiera hablar ahora.
— ¿Podríamos… hablar? — titubeó.
— D-de acuerdo — tartamudeó.
Resignada se dio la vuelta y se sentó en el sofá que anteriormente era del trío de oro. Harry la siguió en silencio.
— ¿Y bien? — preguntó nerviosa viendo el fuego.
— ¿Leíste… leíste… — carraspeó — emh… el Corazón de Bruja? — Harry se estrujaba las manos con nervios mientras veía sus zapatos.
— S-si.
— Oh… — sintió que las manos le sudaban y las tenía heladas — estuve… umh… hablando con Krum esta tarde — balbuceó.
— ¿En serio? — preguntó un tanto temerosa y se mordió el labio.
— Si… y dijo… dijo que… ¿es verdad que se te declaró y te invitó a visitarlo a Bulgaria? — preguntó atropelladamente y con temor. Hermione se mordió los labios y se aparto un mechón de cabello de su rostro con torpeza.
— Aja… — balbuceó.
— Ah… — se sintió intranquilo — ¿y que le dijiste? — la volteó a ver.
— Yo… eh… pues… le dije… — evitó su mirada a toda costa.
— ¿Si? — se mostró impaciente.
— ¿Por qué me preguntas esto? — desvió el tema. Harry la vio desconcertado y por la forma en que cambió de tema estaba seguro que la respuesta de la castaña era afirmativa.
— No lo sé… — suspiró — supongo que porque somos… amigos — tartamudeó.
— Harry… nosotros… nosotros ya no somos amigos — expresó con tristeza mientras se lastimaba con sus propias palabras.
Harry sintió un balde de agua fría al escuchar aquello y sintió que algo se rompía dentro de él.
— Ah… yo pensé… que quizás… — se aclaró la garganta — ¿entonces ya no somos amigos? — preguntó con la voz normal.
— Es que… Ron y tú… bueno… yo… — trató de explicarse — las cosas han cambiado, ¡ustedes han cambiado conmigo! — no pudo evitar decir con reproche.
— No somos los únicos, tú también… — recriminó — desde lo del Torneo nos abandonaste por Viktor y… — trato de defenderse.
— Eso no es cierto, — lo encaró — esto viene desde el Baile de Navidad, ustedes nunca me dijeron porque se enojaron y dejaron de hablarme. ¿Qué querían que hiciera?, ¡no les voy a rogar toda la vida! — refutó.
— ¡Lo sé!, ¡es sólo que…! — sonaba desesperado mientras la veía.
— ¡¿Es sólo que, qué Harry? — se exasperó.
— Tú… nosotros… ¡AH!, — exclamó frustrado pasándose una mano por el cabello — ¡nos enojamos contigo porque saliste con Krum, ¿entiendes?… ¡y no nos dijiste nada!, ¡¿cómo crees que nos sentimos cuando apareciste en el baile con él?… ¡llevaban días viéndose y nunca nos dijiste nada!… — le espetó — Ron se enojó porque no quiere que salgas con alguien mayor, cree que Krum sólo juega contigo y… — Hermione abrió la boca para replicar pero prefirió dejarlo terminar, se limitó a verlo indignada — y yo… y yo… ¡AH!, — exclamó otra vez frustrado y estrujándose el cabello — ¡porque me puse celoso!… — Hermione lo vio sorprendida, conteniendo el aliento — ¡como tu amigo!, — agregó rápidamente dándose una patada mentalmente — ¡nos estabas dando la espalda por ése idiota de Durmstrang y yo te necesitaba, te necesito, pero tú te fuiste con él y yo me quede solo, y te extrañaba y quería que te quedaras conmigo y… — empezó a decir todo tan atropelladamente que ni él se entendía muy bien, sin embargo la castaña si y se mordía los labios para no sonreír — y… — miraba desesperado la alfombra mientras poco a poco sus sentimientos afloraban — por mi estupidez perdí tu amistad! — finalizó abatido.
— Harry, yo…
— ¿Qué hacen ustedes dos aquí?, ¡a la cama, ahora! — los reprendió Percy Weasley entrando a la Sala Común.
— ¡Pero…! — empezó a objetar Harry.
— ¿Quieren que los reporte con McGonagall? — amenazó el pelirrojo.
— Para mí que es adoptado, no se parece nada a los demás Weasley — dijo por lo bajo el ojiverde mientras él y Hermione se iban cada quien a su habitación y sintiendo la mirada del Premio Anual taladrando a su espalda.
Harry y Hermione se pusieron el pijama y se dispusieron a dormir pero la conversación inconclusa que tuvieron hace unos minutos estaba en sus mentes.
Harry había llegado a la conclusión de que tal vez lo que decía en el Corazón de Bruja era cierto, pero ¿acaso también lo de sus sentimientos hacia la castaña?
Hermione se preguntaba si de verdad Harry sentía todo eso por ella y si lo que le había gritado a Ginny era cierto, ¿acaso ella estaba sintiendo algo por su ojiverde amigo?
¿Es verdad?, se cuestionaron los dos jóvenes esa noche mientras revivían las conversaciones de esa tarde.
No sé que decir… una amenaza bastante limpia del búlgaro… una amistad rota por un malentendido…
Demasiadas cosas…
Pero lo que más me enoja es que ¡nuevamente los interrumpieron!
Dios, hasta parece que se ponen de acuerdo.
Jeje
Los sentimientos están despertando y esto les traerá problemas, un mar de confusión es lo que les avecina a éste par y por supuesto que no podrán perdérselo… ya sé, ya sé. Seguramente se preguntan cuando demonios van a aceptar o darse cuenta de lo que sienten y estar juntos… bueno, creo falta algo para eso… mientras tanto ustedes sigan disfrutando de mis maquiavélicas ideas.
Muchas gracias por sus cometarios, etc., etc.
Actualizare pronto. Déjenme comentarios.
Y recuerden: ustedes tienen el poder de cambiar la historia, sólo tomen un pedazo de pergamino, una pluma y dejen salir las ideas.
Con cariño.
Yuly
