DISCLAIMER: Ni Bleach, ni la historia de "The Academy", me pertenecen, todos los personajes así como la historia original son propiedad de sus creadores: Emmaline Andrews y Tite Kubo. Yo solo los utilizo sin ánimo de lucro.

Primero que nada: Gomene *haciendo reverencias* Se supone que iba actualizar ayer como había sugerido, pero tuve un día de locos, la selec de mi país ya está en el mundial y al inteligente del presidente se le dio por dar feriado nacional lol y bueno algunas ocupaciones, además que anduve comprando la tela para mi próximo cosplay x3 Y cuando llegue a mi casa estaba súper cansada y no me dio tiempo para actualizar, pero ya estoy aquí con el próximo capítulo ^^

Bueno hoy no responderé reviews ya que me perdí en entre ellos xD Son muchos los que me han dejado en estos días y en serio se los agradezco de todo corazón :3 Además de que no cuento con mucho tiempo para contestarles u.u

No creí que mi fic llegara a tener 46 reviews, es mas creí que no llegaría a gustar y eso es mucho siendo mi primera adaptación T-T

Mil gracias a: ninasifuentes, majrob, Ana-Friky-chan, jailys-sama, antonia. , Gabi kurosaki, Adrii Kyouyama, Guest, rukiruki16. Gracias por seguir mi fic.

Ahora si, que disfruten de la lectura y nos leemos abajo n_n

.

.

.

Capítulo 13

La cena fue una velada relativamente tranquila. Kurosaki y yo caminamos juntos hacia el arruinado pasillo pero nos separamos afuera, como de costumbre. Ayasegawa se sentó conmigo y exclamó sobre mi nariz. Le dije la verdad sobre lo que Jaegerjaquez había hecho y él hizo los apropiados ruidos de simpatía. Hablando de Jaegerjaquez, él y sus compinches se carcajeaban ruidosamente como de costumbre en la mesa de cuarto curso. Tuve cuidado de terminar mi cena e irme bien antes de que ellos terminaran pero, aunque mi nariz seguía adolorida, Jaegerjaquez y sus matones no estaban en lo más alto de mi mente. En todo lo que pensaba era en mi plan—mi plan de conseguir una ducha.

Esa noche cambié mi guardarropa como siempre y me salté la hora de la ducha de la tarde antes del RLO. Kurosaki hizo un comentario sobre como empezaría a hundirme si mantenía esto pero lo ignoré y traté de no mirar cuando él casualmente se desnudó preparándose para su propia ducha. Aunque no pude evitar notar, cuan amplios eran sus hombros y lo musculosa que era su espalda. Y cuando regresó a la habitación, su cabello naranja peinado hacia atrás y gotas de agua salpicando su pecho, admito que lo miré un poco más de lo que era apropiado.

Afortunadamente para mí, Kurosaki no pareció darse cuenta de mi escrutinio. Nos dijimos buenas noches y nos colamos en nuestras respectivas camas, después él apagó la luz.

Entonces esperé.

Y esperé.

Y esperé un poco más.

Finalmente escuché el pitar de mi cronómetro y sabía que era la hora. Lentamente, siendo cuidadosa de no hacer ruido, me deslicé desde debajo de mis cobijas. Estirándome debajo de mi cama, conseguí mi toalla la cual estaba enrollada en un cilindro apretado y encontré el pequeño envase de champú que había escondido ahí más temprano—uno de los pocos lujos que había traído de casa.

Moviéndome tan silenciosamente como un ratón, me arrastré hasta la puerta, puse mi mano en la perilla y…

—Esa es realmente una mala idea, lo sabes.

La suave y profunda voz de Kurosaki desde la oscuridad me sorprendió tanto que por poco grité. Me giré lentamente para verlo sentado en la cama, su lamparita de bolsillo iluminando su cara.

—¿De qué estás hablando? —Traté de sonar soñolienta y enfadada—. Sólo voy a usar el baño. Tuve mucha bebida de fruta en la cena.

—Mentiroso. Vas a tratar y escabullirte para tomar una ducha. —Kurosaki me frunció el ceño—. Pero ahora no es un buen momento.

—¿Por qué no? —demandé, muy exasperada para mentir más—. Pasa de media noche, todo mundo debería estar dormido.

—Pensarías eso, ¿no es cierto? —dijo secamente—. Pero no lo están. El monitor del dormitorio nunca se va a la cama antes de la 1:00 a.m. y siempre hace una ronda más a los novatos antes de acostarse. Si te atrapa fuera después del RLO por otra razón cualquiera que hacer una rápida orinada, obtendrás barridas. Sin mencionar el hecho que Jaegerjaquez podría aparecer en cualquier momento y atraparte desnudo y solo, no es bueno.

Sentí la urgencia más impropia de una dama de maldecir. En su lugar mordí mi lengua hasta que probé un ligero toque de sangre cobriza.

—¿Entonces que se supone que voy a hacer?

—Tú debiste ducharte con los demás como el resto de nosotros.

—Bueno, no puedo —espeté—. Y no lo haré. Si hubiera sabido sobre las instalaciones aquí, nunca habría venido en primer lugar.

—Entonces te habrías dado por vencido con la oportunidad de estar en el Cuerpo Especial ¿sólo porque no te gusta ducharte con los otros chicos? — Kurosaki levantó una ceja hacia mí.

—Sí… No… No lo sé. —Pasé una mano por mi cabello corto en frustración. Mi corto, cabello sucio. Honestamente, si no tomaba una ducha pronto sentía como que iba a volverme loca.

—Esto no es realmente por pudor, ¿lo es? —La voz de Kurosaki se suavizó más y sus ojos se entrecerraron mientras me miraba—. Es algo más, ¿no es cierto, camarón?

—Es nada —dije secamente—. Sólo regresa a la cama.

Frunció el ceño.

—¿Así puedes ser asesinado por Jaegerjaquez o atrapado por el monitor del dormitorio? No lo creo.

—No puedes detenerme —dije, dándole una feroz mirada asesina—. Así que tú te das la vuelta en la cama y pretendes que no me ves.

—No. —Sacudió su cabeza—. Mira, sólo espera un poco más e iré contigo.

—Kurosaki —dije con exasperación—, aprecio tu preocupación pero no quiero tomar una ducha contigo más de lo que quiero tomar una con el resto de nuestros compañeros de dormitorio.

—No voy a ducharme contigo. —Ahora él era quien sonaba exasperado—. Voy a cuidar tu espalda.

—¿Qué? ¿Por qué? —Puse una mano en mi cadera—. ¿Por qué harías eso por mí? ¿Por qué te ayudé con esa ecuación?

—Tal vez. —Kurosaki se encogió de hombros, luciendo incómodo—. O tal vez porque sé sobre tener algo que quieres ocultar, algo sobre tu cuerpo de lo que estás avergonzado.

—No estoy avergonzado —dije con rigidez—. Sólo soy… diferente. Eso es todo.

—También sé sobre ser diferente —dijo en voz baja.

—¿Cómo podrías saber sobre ser diferente o avergonzado? —demandé—. Sólo mírate, eres perfecto.

Se echó a reír secamente.

—Gracias, enano. Pero no estaba hablando sobre mí.

—¿Entonces quién? —Regresé a mi cama y me senté enfrentándolo.

Se encogió de hombros otra vez y miró lejos, sin encontrarse con mis ojos.

—Alguien a quien solía conocer. Alguien que… me importaba.

—¿Quién…? —rogué pero él me cortó.

—Mira, no quiero hablar sobre eso, ¿vale? —Sus ojos ardieron ferozmente en la luz tenue—. Estoy ofreciendo ayudarte a romper las reglas y que consigas una ducha ¿quieres mi ayuda o no?

Mordí mi labio y lo miré vacilante.

—¿Y no … me mirarás?

Kurosaki ladró una carcajada.

—Tú puedes tener una cara bonita, camarón, pero no creo que vaya a tener que contenerme de echarle un vistazo a otro tipo. No, no miraré.

—Entonces, está bien —dije con tanta dignidad como pude reunir—. Acepto tu ofrecimiento.

—Bien —bostezó—. Entonces regresa a dormir.

—¿Qué? —Fruncí el ceño—. Pero pensé…

—Si vas a escabullirte fuera, la mejor hora para hacerlo es a las dos o tres en punto de la mañana. —Kurosaki frunció el ceño hacia mí—. Confía en mí, lo sé. Así que ambos vamos a conseguir algo de sueño hasta entonces. Pondré la alarma y te despertaré a la hora correcta.

Vacilé por un momento, no queriendo ir a la cama mugrienta otra vez, pero al menos tenía que admitir que su plan era mejor que el mío.

—Bien —suspiré y regresé a ponerme debajo de mis cobertores—. Pero esto tiene que funcionar. Me siento tan sucio que me voy a volver loco.

—Suena como un corto viaje, camarón. —Kurosaki bostezó otra vez—. Ve a dormir. Te despertaré más tarde.

Todavía quejándome conmigo misma, puse mi cabeza en la almohada y traté de ponerme cómoda. Estaba segura que nunca sería capaz de dormir sintiéndome tan irritable y asquerosa mientras lo hacía pero de alguna forma mis párpados vagaron cerrándose todo al mismo…

La siguiente cosa que supe, alguien estaba sacudiendo mi hombro.

—¿Qué? —Me senté en mi cama, repentinamente entré en pánico y una mano grande me abofeteó sobre la boca.

—¡Shhh! —siseó Kurosaki en mi oído—. Baja el volumen. ¡No tiene sentido despertarse en medio de la noche si también despiertas a todos los demás en el dormitorio! ¿Ahora vas a estar callado? —Silenciosamente, asentí y quitó su mano de mi boca—. Bien, ahora ven. Vamos a hacer esto rápido.

Hicimos nuestro camino en el largo pasillo oscuro hacia el baño prácticamente por sentido. Una vez tropecé pero Kurosaki me atrapó por el brazo, casi levantándome del piso con una mano grande. Me las arreglé para reprimir un grito aunque un pequeño chillido de sorpresa se me escapó. Me silenció y continuamos con él todavía sosteniendo mi brazo— supuse para protegerme de tropezar otra vez.

Una vez dentro del baño, teníamos una pequeña luz de las iluminadas baldosas en las esquinas. Estas tenían un débil brillo azulado y sombras de aspecto espeluznante en la habitación oscura, haciéndome sentir contenta de que no estaba sola.

Fuimos a través del estrecho pasillo con eco que guiaba, del baño principal al cuarto de las duchas y entonces Kurosaki se detuvo e iluminó su lamparita de mano. La atoró en sus dientes y luego desenrolló una manta que aparentemente había estado sosteniendo bajo su brazo. Estirándose alto, amarró las esquinas de la manta a los dos ganchos en ambos lados de la estrecha entrada embaldosada.

—Amortigua el ruido y bloquea la luz —explicó en una voz suave, asintiendo hacia la manta—. Los ganchos supuestamente son para una cortina de ducha pero nunca se decidieron a poner una.

—Ya veo —asentí.

—Bien. Sólo mantén la regadera encendida en el ajuste más bajo y ve tan rápido como puedas, entonces podemos salir de aquí.

—Está bien —asentí otra vez y entonces sólo me quedé parada ahí con mis brazos sobre mi pecho.

—Bueno, ¿qué estás esperando? —Kurosaki me dio una mirada de pura exasperación—. Date prisa.

—¿Te vas a quedar aquí conmigo? —Crucé mis brazos más apretados, abrazándome protectora—. No es que no confíe en ti, pero Kurosaki no puedo…

—Está bien… —suspiró y giró su espalda hacia mí por lo que él enfrentaba la improvisada cortina—. Adelante. No miraré.

Por un largo minuto me quedé parada ahí, moviéndome de un pie a otro, mirando fijamente hacia su amplia espalda en la luz tenue. ¿Mantendría su palabra? ¿Y estaba realmente a punto de desnudarme y tomar una ducha con un hombre en la misma habitación?

—Vamos, enano. —La voz profunda de Kurosaki era de alguna forma más amable esta vez—. Está bien, juro que no me giraré. Confía en mí.

Había algo en su tono que me tranquilizó. Eso y la posición de sus hombros, que parecían decir que él estaba preparado para esperar por mí mientras tuviera que hacerlo sin mirar. Me pidió confiar en él y de alguna forma, en ese momento, sabía que podía.

Mis sensibilidades japonesas gritaron contra lo que estaba a punto de hacer pero no podía aguantar estar mugrienta por más tiempo. Tomando una profunda respiración. Me deshice de mis pijamas y las colgué en el gancho del armario.

Aferré mi toalla en mis pechos, mi piel desnuda estallando poniéndome la carne de gallina mientras caminé a lo largo de varias duchas hasta una que estaba en el centro del largo pasillo embaldosado. Tenía la urgencia de echar un vistazo sobre mi hombro y ver si Kurosaki no miraba. Pero cuando lo hice, él estaba todavía parado ahí, con sus pies ligeramente separados, amplios hombros fijos, mirando fijamente hacia la manta. Sintiéndome aliviada, regresé a la ducha caliente y con el ajuste más bajo, poniendo mi toalla a un lado, y entrado en el rocío humeante.

No puedo expresar mi placer con la sensación de las gotas de agua caliente golpeando mi cansado, cuerpo mugriento. Sentí como que el estrés de los últimos días se estaba desvaneciendo, disipándose por el delicioso calor del agua sedosa cayendo sobre mí. Ah, felicidad…

—Date prisa —gruñó Kurosaki suavemente y me sacó de golpe de mi feliz trance.

No importa lo bien que se sentía la ducha, lo sabía, no tenía el tiempo de saborear la sensación. Rápidamente, destapé el envase del champú sobre mi cabeza y lo froté en mi cabello, introduciéndolo totalmente.

Usé algo de la abundante espuma para limpiar el resto de mi cuerpo también, tallando mis pechos y entre mis piernas, asegurándome de mantener mi espalda hacia Kurosaki todo el tiempo. No era que no confiaba en Kurosaki—mis instintos me decían que él era honorable. Pero no lo conocía lo suficiente, después de todo. De esta forma si él sucumbía por la curiosidad y se giraba, vería nada más que mi trasero. Y mientras yo era un poco más curveada en las caderas de lo que un hombre debería, no creía que era lo suficientemente curvilínea para encender su sospecha.

Este era posiblemente la más rápida —y la mejor— ducha que alguna vez haya tomado. De regreso en casa yo usaba diferentes productos en mis largos mechones para mantenerlos sedosamente suaves. Pero con mi nuevo, corte varonil, una simple botella pequeña de champú era suficiente. Enjuagué mi cabello y cuerpo, apagando la regadera, y froté la toalla vigorosamente sobre mi cabello goteante. Satisfecha de que finalmente estaba limpia, envolví la toalla húmeda a mí alrededor, anudándola con seguridad sobre mi pecho.

—Está bien —susurré, tomando mi pijama del gacho donde la había dejado—.

Terminé.

—Bien. —Él mantuvo su cabeza apuntando directamente hacia adelante—. ¿Es seguro mirar?

—Sí, eso creo. —Aferré mis pijamas en mi pecho—. Yo, uhm, todavía necesito vestirme.

—Espera hasta que estemos de regreso en la habitación —aconsejó en voz baja—. Estamos empujando nuestra suerte cada minuto que estamos aquí afuera.

Por dentro, suspiré. Otra larga caminata hasta el vestíbulo vestida solo en toalla.

Bueno, para obtener la sensación de estar limpísima yo estaba realmente disfrutando, valía la pena.

—Está bien —asentí y Kurosaki me miró.

—Luces más feliz —observó en voz baja mientras descolgaba la manta y la enrollaba de nuevo.

—Lo soy. —Le sonreí con agradecimiento—. Gracias.

—De nada —dijo con brusquedad—. Venga, vámonos.

Caminamos de regreso en silencio, llegando a nuestra habitación sin incidente. Kurosaki se deslizó en su cama con un crujido de cobertores y comencé a dirigirme hacia el closet como siempre.

—No te molestes. —Kurosaki apagó su lámpara de mano con la que había iluminado cuando entramos en la habitación—. No te puedo ver con la luz apagada, no es que quiera hacerlo.

—Oh. —Me paré en el lado de mi cama, cambiando de un pie a otro indecisa por un momento. Luego decidí que podía confiar en él otra vez. Dándole la espalda, solté la toalla y me puse mis pijamas tan rápido como pude. Luego me deslicé en la cama tiritando y puse mi todavía húmeda cabeza en la almohada.

—¿Terminaste? —preguntó Kurosaki en la oscuridad.

—Sí. —Me giré para enfrentarlo, vi que él había encendido la lámpara de mano otra vez y me miraba con el ceño fruncido.

—Vas a tener que ser más rápido y más callado la próxima vez que hagamos esto, sabes —dijo.

Lo miré fijamente sorprendida.

—Quieres decir que… ¿irás conmigo otra vez?

Suspiró.

—Mientras Jaegerjaquez siga disparándote, no veo que tenga otra opción.

Fruncí el ceño.

—No quiero ser una carga. Me las puedo arreglar por mi cuenta ahora que sé la mejor hora para escabullirme fuera.

Kurosaki sacudió su cabeza.

—Nop, demasiado arriesgado. Iré contigo.

—¿Todas las noches? —Levanté mis cejas—. ¿No será agotador para ti?

Inesperadamente, destelló una amplia sonrisa hacia mí.

—No mientras ayudarme en la clase Cálculo no sea agotador para ti.

—En realidad no necesitas mucha ayuda —objeté—. En el minuto que te mostré mi boceto captaste la idea.

—Sí, pero no lo habría hecho si tú no me lo hubieras mostrado. Tienes una manera diferente de ver las cosas, camarón. —Sonó amable—. He estado aquí por cuatro años, más o menos, nunca he conocido a alguien como tú. Tú eres… único.

—Único no es siempre bueno —dije en voz baja, pensando en mi secreto—. Algunas veces es peligroso.

Kurosaki se echó a reír.

—En este caso, creo que está bien. —Se estiró a través del estrecho espacio entre nuestras camas y apretó mi brazo brevemente—. No estaba seguro al principio pero ahora creo que tenerte como mi compañero de habitación podría no ser tan malo. Estás bien, enano. Quiero decir, no sé porqué pero me agradas.

—Yo... —No sabía que decir, mi lengua estaba repentinamente atada en nudos—. También me agradas, Kurosaki. —Finalmente me las arreglé para sacarlo—. Gracias por protegerme de Jaegerjaquez y por venir conmigo esta noche.

—Ni lo menciones —dijo con seriedad—. Es tarde. Vamos a dormir un poco.

—Está bien —murmuré, tratando de sonar normal. Pero por dentro sentí que mi corazón había aumentado de tamaño tres veces. Le agrado, susurró una pequeña voz en mi cabeza. Le agrado a Kurosaki.

Sabía que su cariño por mí era sólo como amigo pero no podía evitarlo. Esas simples palabras causaron que mi corazón latiera y mis rodillas se sintieran débiles. Si no hubiera estado acostada podría haber colapsado.

¿Qué está mal conmigo? Me pregunté. Mi corazón latiendo, los nervios revoloteando en mi estómago—había leído sobre ese tipo de cosas lo suficientemente seguido en algunas novelas de romance aburridas, las cuales habían escapado la censura de la sociedad. Pero nunca las había sentido hasta este momento. Nunca había esperado sentirlas, para ser honesta. Ahora, sin embargo…

Él es mi compañero de habitación—No debería estar teniendo estos sentimientos sobre él, me dije con fiereza.

De hecho, debería de ser más cautelosa de Kurosaki que de nadie más en la Academia, excluyendo a Jaegerjaquez, claro. Siendo el más cercano a mí, él era el más probable a descubrir mi secreto, si nadie lo ha hecho. Pero no podía evitarlo. Mientras Kurosaki se daba la vuelta para ir a dormir, miré el techo oscurecido y repetí sus palabras en mi cabeza. "...me agradas".

También me gustaba—mucho más de lo que era seguro. Era increíblemente estúpido de mi parte pero estaba bastante asustada de que podría estar enamorándome de mi compañero de habitación.

.

.

.

Bueno por fin Rukia pudo conseguir su más preciado baño xD Le a costado un poco pero por fin pudo ducharse XD Y que mejor que Ichigo le ayudo muy amablemente, después de todo conoce mejor cómo funciona la Academia y vio la mejor oportunidad para que ella tomara su ducha ^^

Y lo que es mejor, al parecer Rukia se está empezando a enamorar de su compañero de habitación, como podrá sobrevivir a la academia sintiendo esto por Ichigo? E Ichigo será que está siendo atraído por el "sexo opuesto"? O será que ella le recuerda alguien?

Mmm tienen que seguir leyendo minna-san ^^ Esto se pone cada vez mejor. Muchas gracias por ser pacientes y seguir mi historia. Nos leemos el domingo Jane!