Disclaimer: TMNT no me pertenecen ellos son propiedad de la autoría creativa de Kevin Eastman y Peter Laird.

N/A: Se que dije que actualizaría ayer pero no pude por falta de tiempo, perdonen. Ahora sí que comience la diversión jeje.

Feudalista

—Dime otra vez como terminamos así— pregunto Leonardo al borde del la crisis de estrés más grande que hubiera tenido alguna vez, cuando escaparon rumbo a la frontera con Edo les habían cobrado el triple por hacer esperar al barquero lo que provoco que se quedaran sin medio. En ese momento Leo se encontraba susurrándole cosas a Usagi quien había puesto cuatro manzanas en su cabeza y sonreía a una multitud.

—Vamos Leo no seas así, podemos ganar un poco de dinero haciendo teatro callejero— le respondió pícaramente a lo que Leonardo rodo fuertemente los ojos y desenvaino las katanas, se volteo el antifaz para cubrirse la visión y se puso a unos metros de Usagi.

Corto las cuatro manzanas de una estocada procurando no tocar las orejas de su compañero y la gente comenzó a aplaudir, Usagi sonreía nervioso y Leonardo negaba tomándose una sien.

Más tarde habían contado el dinero y tenían suficiente para un par de días, lo traían en una pequeña bolsa de cuero, venían caminando y charlando acerca de hacer otros espectáculos (Usagi) y Leonardo solo le decía que parecían cirqueros que podían conseguir trabajo como con Gensai, en eso un niño oso pardo antropomorfo se tropezó con ellos venia a toda velocidad y los tumbo al suelo.

— ¡Perdón! — grito el niño de yukata verde y salió corriendo en otra dirección. Usagi y Leo se levantaron viéndolo y viéndose raro entre si, justo cuando se preguntaban qué rayos había pasado unos policías del régimen también venían corriendo en la misma dirección.

— ¡Atrapen a ese ladronzuelo! — grito el jefe de los efectivos y pasaron a un lado de Leo y Usagi, el ultimo se reviso entre la Yukata y noto como no tenía la bolsa de cuero con el dinero.

— ¿Nos robaron verdad? — pregunto Leonardo con una sonrisa que daba miedo. Usagi solo asintió.

Más tarde se habían unido a la cacería con los policías, Usagi tomo el rumbo norte a pie y Leonardo los tejados justamente el de azul había divisado al niño corriendo por entre la gente intentando perderse de vista, era muy bueno pero obviamente no lo suficiente para burlar a un ninja, aunque si a los policías.

El pequeño había tomado un descanso de su huida en un callejón y se detuvo a contar lo que había robado, mientras lo hacía Leo le llego por una esquina y Usagi por otra. El niño palideció y de la nada cuando se estaban acercando soltó una bomba de humo, mientras los mayores tosían el chico se había escabullido por el tejado.

—Ese mocoso— mascullo Usagi.

—Creo que tiene un nivel de Genin— informo Leo dejando de toser.

—Lo que nos faltaba más ninjas.

— ¡Hey!

—Tú eres diferente— sonrió con suma picardía y Leo le dio un zape en la cabeza, a veces se preguntaba que si Usagi detestaba tanto a los Shinobi porque se había emparejado con uno. Fetiche fue la primera palabra que le vino a la cabeza.

Estuvieron toda la tarde siguiendo el rastro del pequeño ladronzuelo hasta que por fin dieron con una escena de los mas petrificante, la policía lo había acorralado y el niño rogaba por piedad, lo tomaron del pelo de la cabeza y estaban a punto de golpearlo cuando Leonardo intervino casi como por gracia divina.

— ¡Alto! — Grito— ¡No le pueden hacer eso es un niño! — Usagi sabía que era incorrecto pero así funcionaban las cosas en su mundo y quizá en el de Leo también en algunas regiones, de igual manera ninguno de los dos dejaría que al niño le pasara nada por lo cual intercedieron lo más rápido posible.

Se pusieron en medio de todo alegando que podían pagar lo que el niño se había robado, obviamente le tuvieron que pedir la bolsa de cuero al niño quien asombrado se las entrego, había dinero más que suficiente para pagar, pero el muchacho termino al cuidado de Usagi y Leo quienes se vieron entre si con la cara descompuesta.

No estaban para cuidar niños.

—G-gracias…— mascullo el pequeño oso a lo que los dos mayores atinaron a verlo inquisidores pero al verlo tan arrepentido decidieron suspirar y bajar sus humos.

— ¿Cómo te llamas niño? — pregunto Usagi a lo que el pequeño de no más de diez años respondió:

—Ichimaru— contesto apenado.

—Soy Leonardo— se presento Leo amablemente.

—Usagi— dijo el conejo blanco.

—Y dinos, ¿Por qué robas si tienes habilidades en Ninjutsu? — pregunto Leo a lo que Usagi se le quedo viendo al niño y este apenado y con la mirada gacha respondió:

—M-mi dojo fue destruido hace unos meses y…no tengo donde vivir— esa respuesta los dejo con un mal sabor de boca.

—Igual robar no es el camino— se adelanto Usagi al sermón de Leonardo— Se que eres un niño pero con esas habilidades podrías entrar en otro dojo o servir de guardaespaldas, después de todo no tienes que ser un ladrón.

—Lo he intentado pero nadie me acepta en ninguna de las dos cosas…no tengo casi experiencia en nada robar fue lo último que me quedo— bajo las orejitas muy triste a lo que los mayores volvieron a suspirar.

Para la tarde los tres se encontraban formando un círculo en medio de la calle debatiendo como conseguir dinero sin probar el método de Ichimaru, a lo que habían decidido buscar trabajo individualmente. Al momento de separarse acordaron verse en ese mismo lugar en la noche.

Usagi aposto lo poco que le quedaba en peleas de escarabajos callejeras, no era muy bueno en el azar pero su escarabajo gano la primera contienda haciendo que ganara doce yens, a ese paso sería millonario se repitió el futuro ludópata de Usagi.

Ichimaru consiguió que le dieran dinero haciendo acrobacias en la calle, un teatro callejero era la mejor forma de conseguir dinero por aquellos lares sin que nadie lo apuntara de ladrón y con el capital reunido de seguro impresionaría a Leonardo y Usagi a quienes les debía la vida, no obstante planeaba separarse de ellos apenas tuviera la oportunidad.

Leonardo era el único que no tenia suerte, al ser un kame todos lo confundían con un miembro de los Yakuza y le tenían pavor eso hasta que un zorrillo antropomorfo se le acerco disimuladamente y con sus manos hizo un cuadrado mientras lo admiraba, Leo noto esto y le pregunto con celeridad que estaba haciendo.

— ¡Eres perfecto! — Le siguió diciendo— ¡Ese perfil ese caparazón ese rostro que parece esculpido por los dioses! Dime muchacho— dijo con un tono afeminado— ¿No quisieras ser modelo Ukiyo-e?

Leonardo descompuso la cara en el acto.

Pero…Al menos era un trabajo.