Capítulo 14.

Martín Mystery, de unos 7 años, iba sentado en el auto en el asiento de atrás, con los brazos cruzados, mostrándole a su padre que no tenía deseos de acompañarlo (al menos en esa ocasión). Pero lamentablemente, para él era obligación ir con él.

-Martín- sonrió su padre, mirándolo por el espejo retrovisor –quita esa cara...

-Hum...- el niño no se dignó a mirarlo, así que continuó con sus ojos pegados a la ventana del automóvil, ignorando a su padre.

El otro sonrió, volviendo su vista al frente y decidiendo que lo mejor era dejarlo. En algún momento debía comprender que era lo que él deseaba, y que si las cosas continuaban tan bien como hasta ese momento, los cuatro terminarían siendo una familia.

En pocos minutos su padre se detuvo en el estacionamiento de un restaurante, y bajó del auto. El niño, viendo que ya no tenía otra alternativa, bajó también, ya resignado a que tendría que acompañara a su padre a conocer a su "novia" y a la hija de ésta, que según su padre, tenía su misma edad.

El hombre lo tomó de la mano y caminaron al interior del lugar.

-No te enojes, ya verás como las dos te caerán bien...

Martín se dedicó a mirar a su alrededor. Era un lugar bonito y se notaba cierto lujo. Nunca había ido a un lugar así con su padre...

-Ahí están.

El niño las buscó, más por curiosidad que por otra cosa. En una mesa que estaba en el centro del lugar, vio a una mujer de cabello corto y negro, vestida con un vestido rojo fuerte y le hablaba a una niña de cabello castaño, que parecía tan molesta como él por el asunto.

-Mariana.

La mujer se volvió sonriendo, y luego miró a Martín.

-Hola, tú debes ser Martín- le dijo, sin quitar la sonrisa -¡eres muy guapo!. Mira, ella es mi hija, se llama Diana... Di, querida, no seas maleducada.

-Hola... Martín...- dijo la niña, aunque se notaba no muy contenta de hacerlo.

-Hola Diana...

-Bien, ya que las presentaciones están hechas, pidamos de comer...

Martín se sentó entre su padre y Diana, y de vez en cuando la miraba. A pesar que no se hablaban mucho, los dos podían notar que la tensión entre ellos cada vez era menos.

------------------------------------------------------

Diana no se movía, ni siquiera reaccionaba. Martín continuaba abrazándola, mientras que por su mente pasaban mil imágenes de ella, desde que la conoció, hace años.

-Lo siento, Martín...- dijo Aisslyn –tú hiciste que todo fuera más rápido.

Pero Martín no se arrepentía, nunca lo haría. Aunque ella fuera a morir más rápido, al menos conservaría su recuerdo y, lo más importante, se dio cuenta de sus verdaderos sentimientos hacia su hermanastra.

-----------------------------------------------

-Diana... ¿qué te pasa, por qué lloras?- preguntó el muchacho, acercándose a ella.

La muchacha estaba acostada sobre su cama, llorando de hacía un buen rato. Martín se sentó en el borde de la cama, esperando que se calmara.

-¿Qué te pasó?

Diana se sentó sobre la cama, quedando frente a él. Intentó calmarse para conversar con su hermano.

-¿Recuerdas a Max?- le preguntó entre sollozos ella, Martín asintió -¿recuerdas que me invitó a salir?- Martín volvió a asentir -¿recuerdas que me pidió que fuera su novia?

-¿Te hizo algo?- preguntó el muchacho, intuyendo que algo le habían hecho a Diana. Eso nunca lo permitiría.

-Fue por una apuesta- contestó ella, largándose a llorar –él me invitó a salir porque hizo una apuesta con sus amigos...

¿Una apuesta?. De todas las estupideces que Max había hecho hasta ese momento, esa había sido la peor. Martín estaba indignado, y dispuesto a darle lo que merecía.

-No llores más, Di... ese tipo no vale la pena, así que no quiero verte sufrir por él¿ya?- Diana se acercó a él, y lo abrazó.

-A veces me da miedo...- murmuró ella.

-¿Qué cosa?

-Que... por mi forma de ser, nadie se fije en mí- contestó Diana, con tono triste –que nadie me quiera y que al final termine sola...

-No digas eso, Di... tú vas a encontrar a alguien que te quiera por lo que eres... no te preocupes, llegará en el momento indicado...

-----------------------------------------------

Mom suspiró con tristeza. El único plan que se le había ocurrido para salvar a su agente no había resultado, ya que ella, hasta ese momento, podía dar firmado que esos dos se querían (y no como hermanos), pero parecía que no...

Marvin observó la escena, y se sintió más miserable de lo que ya se sentía. En parte, se culpaba de lo que estaba pasando, ya que Diana estaba a su cargo cuando fue atacada por Aisslyn, y ni siquiera fue capaz de ayudarla...

Pero de pronto, algo extraño...

Todo quedó en silencio. Los que estaban ahí, Martín, Mom, Marvin y Aisslyn miraron a su alrededor, extrañados por el fenómeno.

De pronto, Diana abrió lentamente los ojos.

-Martín...- murmuró débilmente la chica, él la miró.

-¡Diana!- Martín no podía creerlo -¿cómo estás?

-No... puedo moverme...- dijo ella, a penas saliéndole la voz –me siento muy mal...

-Tienes que ser fuerte...- Martín sonrió. Se sentía demasiado feliz como para disimularlo –no te puedes rendir ahora, que está todo a punto de terminar.

Diana volvió a cerrar los ojos, se sentí demasiado débil y sólo deseaba dormir. Martín la movió con brusquedad, para que ella volviera a reaccionar.

-¡No te duermas!- la regañó –Diana, todo depende de ti... quédate conmigo, por favor...

La chica lo miraba, tratando de entender lo que pasaba. Nunca se había sentido tan perdida, ni tampoco jamás se había sentido tan rara teniendo a Martín tan cerca...

-¿Contigo?- murmuró ella, a penas.

-¡Sí, conmigo!- Martín se desesperó un poco –Diana, no seas egoísta y piensa en todas las personas que te necesitan... que te necesitamos...

Aisslyn en ese momento se dio cuenta que Diana había despertado, y por momentos no supo qué decir.

-Pero... ¡tú estabas enamorado de Jenny, pasaste años tratando de lograr que te hiciera caso!- le dijo a Martín.

-Lo mismo creía yo- dijo Martín, y miró a Diana a los ojos –pero... me dí cuenta que para mí, más importante que Jenny o cualquier otra chica, es Diana... mi forma de negármelo era tratando de conseguir citas con otras chicas, pero creo que... ya no vale la pena continuar haciéndolo...

Diana miró a Martín, tratando de procesar lo que el muchacho había dicho.

-¿De qué hablas?- le preguntó Diana a su hermanastro, que se acercó a ella y la besó con suavidad en los labios -¿Martín, qué es lo que...?

-Te amo, Di... por esto tienes que estar bien...

La muchacha cerró los ojos, Martín la acercó a él y la tomó en brazos. En esos momentos, Aisslyn soltó un grito y todos la miraron. La chica estaba siendo rodeada por el mismo extraño ser que en algún momento perseguía a Diana, y parecía muy dispuesto a atacarla. A medida que se iba acercando, Aisslyn se notaba más pálida, terminando de rodillas en el suelo, perdiendo toda la energía que tenía.

Martín observó a escena y luego a Diana. Aunque no despertó, en su rostro se vio un cambio leve. Se notaba más tranquila.

-Lleva a Diana al Centro, Martín- le dijo Mom, mientras se acercaba a él -ahí podrán ayudarla.

-Bien... ¿Qué va a pasar con Aisslyn?- le preguntó Martín a la mujer.

-... Ya sabes cómo es esto... la llevaremos al Centro, al menos continuará viva.

-Ah, Mom... bueno, si Diana te pregunta sobre... lo que pasó... ehm...- Martín balbuceaba, mirando alternativamente a Diana, a la misma Mom y a Marvin.

-No te preocupes, Martín, por mí no lo sabrá.

-Por mí tampoco...- dijo el muchacho.

Diana despertó. Se encontró acostada en la cama de su habitación en la Academia Torrington. Se sentó lentamente y vio que, sentado y con los ojos cerrados, estaba Martín.

La chica lo miró, y recordó las palabras que el muchacho le había dicho. Aunque en parte, no estaba segura... ¿era verdad o lo había soñado?, ni siquiera podía asegurarlo.

-Martín...- pasaron unos momentos y el muchacho abrió los ojos, y miró sonriendo a Diana -¿Cuánto tiempo llevas ahí sentado?

-Harto, pero eso ya no importa ahora- contestó Martín, acercándose a ella -¿Cómo te sientes?

-Ya estoy bien- contestó Diana, sonriendo -... Gracias por todo, Martín.

-Je, es lo mínimo... o sea, eres mi hermana, no puedo dejar que nada malo te pase... nunca me lo perdonaría.

Los días pasaron, hasta que llegó el día sábado de la tan esperada fiesta que se realizaría en la Academia.

Diana en pocos días volvió a ser la misma de siempre, con la misma energía y mal genio de costumbre. Lo que si, a pesar que intentó averiguar por diversos lugares lo que en verdad pasó esa tarde, no pudo sacarle nada ni a Mom ni a Marvin... pero la chica estaba decidida a saberlo.

De Aisslyn nadie se acordaba en la escuela, excepto Marvin, Martín y Diana. Se la habían llevado al Centro en donde se quedaría un tiempo, según le habían dicho. Su vida se había vuelto muy monótona hasta que cierto día llegó una visita a verla. Se sorprendió mucha al ver quien era.

Martín y Jenny terminaron. Aunque fue ella quien puso fin a la relación, como Martín tenía las mismas intenciones ni siquiera le dolió. Respecto a Diana, había decidido que lo mejor era que el tiempo decidiera lo que iba a pasar entre ellos. Quería que las cosas entre ellos salieran bien.

Y ya en la noche del sábado, la mayoría de los muchachos de la Academia Torrington estaban ya en la fiesta. Martín estaba sacando algunas bebidas cuando vio que Diana estaba al lado de él.

-Necesito hablar contigo- dijo ella, entre el ruido de la música y las voves.

-Bien.

Los dos jóvenes se sentaron en una banca, en silencio. La primera en romperlo fue Diana.

-Fui a conversar con Aisslyn- dijo la muchacha, sonriendo -me contó que está llegando a un acuerdo con el Centro, en donde se compromete a no atacar a nadie más, si es que ellos le ayudan con su alimentación. Está muy contenta, podría volver a Torrington.

Martín miró extrañado a la chica. Le parecía difícil de creer que hablara de esa forma de quien estuvo a punto de quitarle la vida... pero bueno, era cosa de ella.

-Y también- continuó Diana -me dijo otra cosa, que tú no sabías...

-¿Qué cosa?- preguntó Martín.

-Bueno... que para que lo del beso funcionara- comenzó Diana, causando que Martín se sonrojara -no sólo basta con que uno esté enamorado... sino que el sentimiento debe ser compartido por ambos.

Martín se quedó con la boca abierta observando a la chica, que estaba con la vista pegada al suelo, por la vergüenza de sus palabras.

-¿Mutuo?- repitió, sin creerlo. Diana sonrió y lo miró.

-Sí, mutuo.

La muchacha lo había planeado todo durante la tarde, así que al primer descuido de su hermanastro, se acercó y le robó un beso, cerrando los ojos al sentir el contacto.

Luego, los dos se miraron, sonriendo.

-¿Vamos a bailar?- le propuso Martín, al sentir que había comenzado una música lenta en la fiesta.

-Mejor bailemos aquí...

Los dos se pusieron de pie y se abrazaron, comenzando a moverse lentamente, al compás de la música.

Fin.

Hola!!!

Por fin, el último capítulo. Les quiero pedir disculpas por la demora, pero he tenido varios problemillas (no tuve mi pc bueno algunos días, después no tuve internet, he estado buscando trabajo, y entre la Navidad y el Año nuevo se me iban los días...) En fin, ya lo terminé y se los presento, de verdad, espero que les haya gustado.

Sé que hubiera sido mejor si ponía alguna canción para que ellos bailaran, pero de verdad no se me ocurrió ninguna. La única, era "And I love her" de Los Beatles, pero como que no tenía nada que hacer en esa fiesta XD. Así que eso lo dejo a su libre elección ;)

Les agradezco a los que se tomaron el tiempo de leer el fic y de dejarme comentarios. Muchos saludos a todos, y hasta la próxima