-¿Qué te ha dicho?- Preguntó Maura más nerviosa que nunca.

-Quiere que vaya esta mañana para hablar conmigo.- Contó el hombre sabiendo que eso alegraría a la rubia.- Me pidió que no te dijese nada pero no podía ocultártelo así que simplemente no le digas que te lo he contado, sino puede perder la confianza que deposite en mi.- Añadió el hombre sabiendo que Maura lo entendería.

-Tranquilo, soy la más interesada en que se recupere. No le diré nada.- Aseguró Maura que se sentía mucho más ligera y más feliz.- Gracias por avisar.- Dijo antes de despedirse del hombre y marcharse a ducharse.

Al salir de la ducha se encontró con que tenía varias llamadas perdidas del número de la morena lo que provoco que una gran sonrisa naciese en sus labios. Tras tomarse un café y hacer sufrir un poco a la morena cogió su móvil y la llamó, tan sólo un par de tonos después Jane ya había contestado.

-Rizzoli.- Dijo más por instinto que otra cosa.

-Tengo varias llamadas de tú móvil, ¿Qué necesitas?- Preguntó Maura intentando mostrarse lo más fría posible.

-Sí, esto… yo…. Quería….- La lengua de Jane parecía trabarse cada vez más lo que hizo sonreír a Maura. Era cierto que no hacía mucho que conocía a Jane pero sabía que cuando dudaba y tartamudeaba era porque tenía que contarle algo importante.

-Si no te relajas no te voy a entender.- Dijo Maura al ver que Jane no se expresaba al hablar.

-Lo siento.- Soltó sin más.- Quiero verte, necesito verte.- Espetó sin pensarlo para evitar volver a tartamudear.

-Iré en cuanto hable con mis ayudantes para que se encarguen de todo.- Aseguró Maura sin poder evitar la alegría que le producían las palabras de la morena.

-Gracias.- Contestó ella sin más.

Maura se marchó rápidamente para arreglarlo todo, después de hablar con todos sus ayudantes se dirigió al hospital donde Thomas ya había estado para ver a Jane aunque se había marchado tras dejarla sentada en la silla de ruedas y comunicarle que en un par de días empezarían con el tratamiento.

-Hola.- Dijo Maura entrando en la habitación donde se encontró a Jane vestida y sentada en la silla.

-Hola. Pasa.- Dijo Jane al ver que Maura se quedaba en la puerta sin llegar a entrar.

-¿Cómo estás?- Preguntó mirando a la morena pero sin acercarse demasiado.

-Bien dentro de lo que cabe.- Aseguró mirando sus piernas tapadas por una manta de cuadros que su madre le había traído unos días antes.

-Me alegro.- Dijo muy incómoda por la situación.

-Siéntate, por favor.- Dijo Jane moviendo su silla para dejar pasar a Maura hacía el sillón.- Siento todo lo que he dicho y hecho en estos días, soy una imbécil y os he hecho daño a vosotros.- Empezó a decir nada más que vio a Maura sentada.- Siento haberte hecho sufrir, no puedo seguir haciéndotelo, pensaba que alejarte de mí era la mejor solución para que no te amarrases a esto.- Dijo señalando entonces la silla en la que estaba sentada. Maura iba a hablar pero Jane no la dejo.- pero me equivoqué.-Soltó con simpleza la morena.- Esta noche ha sido la más larga y tortuosa de mi vida, no sabía la falta que me hacías hasta no te he tenido para abrazarte.- Aseguró dejando ver toda esa vulnerabilidad que tenía tan escondida.

-Jane…- Dijo Maura levantándose y acercándose a ella para darle un dulce beso en los labios que la morena correspondió con necesidad y anhelo obligando a la rubia a sentarse sobre sus piernas para poder estar más cómodas.- Yo también te he echado de menos esta noche.- Dijo una vez que sus labios se había separado buscando un poco de aire.

-He hablado con el doctor Gibson, en unos días empezaré el tratamiento.- Aseguró Jane acariciando las mejillas de Maura con sus manos.

-Yo estaré ahí para ayudarte.- Dijo la rubia besando nuevamente sus labios.- Es más hoy mismo puedes dejar el hospital si lo deseas.- Añadió sabiendo que esa noticia la haría muy feliz.

-¿En serio? ¿Por qué no me lo dijo el médico esta mañana?- Preguntó sorprendida por las palabras de la rubia.

-Prométeme que no te vas a enfadar.- Dijo Maura sabiendo que eso era lo que pasaría.

-¿Qué pasa?- Preguntó con vehemencia viendo como la rubia se removía incómoda sobre sus piernas.

-Le pedía al médico que te mantuviese aquí hasta que aceptases iniciar el tratamiento.- Soltó sin pensarlo mucho viendo como la cara de Jane cambiaba un poco.- Aunque realmente no fue hasta ayer que podía haberte dado el alta, si sirve de algo.- Justificó de nuevo intentando levantarse pero dándose cuenta de que Jane la tenía bien cogida.

-Supongo que has conseguido tu propósito.- Dijo Jane intentando evitar estar molesta pues sabía que además de merecérselo lo había hecho por su bien.

-¿No estás enfadada?- Preguntó algo asustada la rubia.

-Un poco, pero nada que no se arregle con una buena cerveza esta noche en mi sofá.- Dijo Jane volviendo a ser la que era antes del accidente.

-Con respecto a eso…- Maura iba a hablar pero Jane la cayó.

-No me vengas ahora con que no puedo tomar alcohol o alguna cosas de esas…- Dijo Jane que fingía haberse enfadado.

-En realidad te iba a proponer que te vinieses a mi casa- Murmuró Maura bastante insegura de sus palabras. – Es decir, vives en una tercera planta y el ascensor esta casi siempre averiado…- Maura empezó a hablar intentando justificar sus palabras pero Jane dejo de escucharla para simplemente contemplarla, le pareció lo más hermoso del mundo.

-¡Shuut!- Espetó Jane poniendo sus manos sobre los labios de la rubia.- Me iré donde me digas.- Aseguró para después empezar a besar con pasión los labios de la rubia que no podía resistirse a ellos.

Ambas pasaron varios minutos perdidas en los brazos de la otra. Había sido solo una noche pero para ambas había sido mucho más, habían comprobado que no podían estar la una sin la otra, que se necesitaban como nunca.

-¿Puedes ir a hablar con el médico?- Preguntó Jane una vez que ambas se separaron.- No es que este mal aquí pero odio los hospitales.- Dijo bajando la voz.

-Voy. Llama a tu madre y avísale.- Dijo Maura levantándose y dirigiéndose a la puerta.- ¡Hazlo!- Le ordenó al ver que la morena simplemente se quedaba mirándola.

-Voy.- Contestó Jane cogiendo el móvil de encima de la cama.

El médico no había tardado ni media hora en redactar el informe para entregárselo a Jane y que lo firmase, una vez hecho la morena se puso una chaqueta y salió del hospital empujada por Maura.

En la puerta del hospital se encontraba Frankie junto con Ángela y Tommy que habían ido para acompañarla a casa de la rubia. La mayor de las Rizzoli se abrazó fuertemente a su hija y esta para no volver a hacerle daño le correspondió el abrazo, después llegaron los de Frankie y Tommy que correspondió sin tanto entusiasmo.

-¿Cómo estás?- Preguntó Frankie que era quién empujaba la silla ahora a pesar de las quejas de Jane.

-Ahí ando.- Soltó más en broma que en serio.

-Chiste malo, Rizzoli.- Dijo Tommy que iba a su lado golpeándole el brazo suavemente.

-Te has vuelto un blandengue, Tommy.- Aseguró Jane golpeándolo fuerte en la pierna haciendo que se quejase.

-¡Niños!- Les regañó Ángela que iba delante de ellos con Maura al lado charlando tranquilamente. – Son críos.- Dijo más bajo para que sólo la escuchase la rubia.

-Me gusta verlos así.- Aseguró mirando a Jane que volvía a tener una sonrisa dibujada en su rostro.

-A mi también.- Coincidió Ángela.- Ayudad a vuestra hermana.- Les ordenó una vez que llegaron al coche de Maura.

Tommy se colocó a un lado y Frankie a otro, Jane paso sus brazos por el cuello de ambos y entre los dos la levantaron para poder subirla al asiento del copiloto del coche de Maura.

-¿Has engordado?- Preguntó Frankie una vez que estaba cómodamente sentada.

-Imbécil.- Soltó Jane colocándose el cinturón.

-Esa lengua, Jane.- Le regañó su madre pidiéndole a los chicos con una mirada que guardasen la silla.- Nos vemos en la casa de Maura.- Dijo agachándose para darle un beso en la frente que Jane no esquivo.

-Te quiero, mama.- Susurró para que nadie los oyese pero vio el rostro iluminado de su madre y fue suficiente.

-Yo también, cariño.- Dijo cerrando la puerta segundos después.

Maura se despidió de ellos y se subió en el asiento del conductor, a pesar de que todos querían acompañarlas en el coche ninguno podía pues habían traído sus respectivos coches al hospital.

-¿En qué piensas?- Preguntó Jane pasando su mano por el muslo de Maura.

-En que me gusta verte sonreír.- Aseguró entonces mirándola durante unos segundos para después volver a centrarse en la carretera.

-Sobre eso… siento lo insoportable que he estado esta semana.- Dijo suavemente pero demostrando que realmente estaba arrepentida.

-No pasa nada, está olvidado.- Aseguró Maura mostrándole una sonrisa.- Tú madre ha llevado una pequeña maleta a mi casa, espero que no te falte nada.- Dijo para aligerar la tensión.

-Seguro que no es sólo una maleta.- Dijo y vio como Maura no puedo evitar poner los ojos en blanco dándole la razón a Jane.- Sabes…- Dudó en si continuar o no pero vio como Maura la animaba.- Me apetece comer unos de esos grasientos Kebab que venden en el puesto que hay al lado de la comisaria. ¿Podríamos pasarnos?- Preguntó poniendo sus ojitos dulces para que Maura no pudiese resistirse.

-Tu familia nos espera en mi casa.- Dijo Maura que dejó de mirarla para volver a la carretera.

-También le llevaremos a ellos, por favor.- Pidió de nuevo viendo como Maura desviaba su ruta.

-Eres… eres…- Maura no podía decir las palabras que estaba pensando pues no le gustaba hablar mal aunque fuese de broma.

-¿Irresistible? ¿Adorable? ¿Sexy?- Preguntó Jane subiendo la mano por el muslo de Maura.

-Jane… para.- Dijo cogiéndole la mano para apoyarla más abajo.- O paras o no te compro nada.- La amenazó y notó como la mano de Jane paraba.- Así me gusta.- Dijo guiñándole un ojo.

El coche entró en la casa de Maura más de media horas después, la rubia veía a los tres sentados en uno de los bancos que tenía en el pequeño jardín delantero con cara preocupada. Nada más bajarse del coche todos la rodearon para saber si había sucedido algo por lo que Maura estaba completamente avergonzada.

-Dejadla tranquila.- Dijo Jane abriendo la puerta de su lado.- Hemos ido a comprar la comida.- Soltó levantando la bolsa que llevaba en las piernas.

-¡Qué bien huele!- Gritó Tommy cogiendo la bolsa para abrirla.

-¿Me sacas de aquí?- Preguntó en tono irónico la morena viendo como su hermano la miraba con cara pícara.

-Si no lo hago podré comerme tu parte.- Soltó con una gran sonrisa.

-Mi parte no va en esa bolsa.- Dijo Jane que se rió al ver la cara de su hermano.

Frankie y Tommy la volvieron a ayudar y la metieron dentro de la casa donde todo estaba perfectamente ordenado y colocado lo que no sorprendió a ninguno. Jane se acercó a la mesa apartando como pudo una de las sillas para colocarse mientras los demás ponían la mesa y servían esa deliciosa y para nada saludable comida que habían comprado antes de llegar. Maura había sacado algunas copas para servir vino por lo que Jane protestó pero al final no le quedó otra pues de momento la rubia no tenía cerveza en su frigorífico.

-Prometo que compraré lo que te guste.- Dijo Maura para disculparse y quitar los morritos de los labios de Jane.

-Te daré una lista pero pagaré mi parte.- Aseguró Jane.

-No es necesario, sabes que…- Antes de terminar la morena la interrumpió.

-Me has ofrecido tu casa, por lo que voy a colaborar con los gasto y no se hable más.- Soltó sin dejar que nadie le refutase nada.

-Está bien. –Aceptó Maura sentándose a su lado para poder empezar a comer.

El almuerzo paso en calma, las risas y las conversaciones embarazosas fueron una constante. Maura se sintió totalmente integrada y por primera vez en mucho tiempo disfrutaba de eso que tanto se le había negado en el pasado, una familia, una que estuviese presente y que la aceptase tal cual era.

Jane siempre contaba con ella para todo, las caricias y las palabras se habían hecho una constante y a todos los presentes les encantaba verlas tan unidas y tan alegres, sabían que no iba a ser fácil pero que juntos podrían ayudar a Jane a salir adelante, ya fuese caminando o sin hacerlo.

Ha durado poco el drama, espero que os este gustando, la recuperación de Jane será un proceso complejo pero veremos la evolución de la pareja y espero que os guste. Como siempre gracias por leer y comentar.