Después de un tiempo bagando por la inmensidad del espacio, la Nave Gumi llegó al mundo de Olimar. El pequeño cosmonauta, que pilotaba la nave con gran maestría, aterrizó suavemente sobre la superficie del planeta, al lado de una ciudad. Él se levantó de la silla del piloto.

-Bueno, ya hemos llegado...-Olimar empezó a hablar con algo de pesar.- Kairi, recuerda lo que te enseñé.

-Intentaré pilotar la nave como me has enseñado.- Respondió Kairi con algo de nerviosismo.

Olimar le dio un corto abrazo a Kairi en señal de despedida, luego, le dio la mano a Link.

-Gracias, me salvasteis la vida.- Dijo Olimar emocionado.- No tengo palabras de describir lo que siento ahora mismo.

-No hacen falta las palabras.- Dijo Link con serenidad.- Seguramente querrás ver a tu familia, ve sin dudarlo.

-¿Nos volveremos a ver?- Preguntó Kairi.

-Por supuesto.- Respondió Olimar de forma inmediata.- Tarde o temprano.

No dijeron nada más, las palabras sobraban en ése momento. En silencio, Olimar avanzó hacia la salida de la nave, pisar otra vez el suelo de su planeta era una sensación de lo más reconfortante, con alegría en el rostro se quitó su casco transparente e infló sus pulmones de aquel aire casi carente de oxígeno (Ése aire es el que los de su especie respiran). Kairi cerró la escotilla para evitar que entrase mucho aire de aquel mundo, desde la ventana, se despidió de Olimar con la mano.

-Esto... ¿Qué hacemos ahora, Kairi?- Preguntó Link confuso.

-De momento tendremos que salir de este mundo, no podemos quedarnos aquí mucho tiempo.-Respondió Kairi algo pensativa, fastidiando las ganas de explorar que tenía Link.- Los niveles de oxígeno son bajos, creo que será mejor volver a Vergel Radiante.

La muchacha fue al asiento del piloto y agarró los controles, se quedó un momento en silencio, dio un largo suspiro y encendió los motores. La nave empezó a despegar lentamente, se dirigió directa hacia al cielo, llegando al espacio. Una vez allí, la velocidad de la nave descendió drásticamente.

-Bueno... Estamos vivos.- Dijo Link con una sonrisa nerviosa.

-Vaya, gracias.- Dijo la pelirroja sarcástica.- Es bueno saber que confían en ti.

Link iba a responder pero fue interrumpido por el gran monitor de la nave, en la pantalla apareció la palabra "Signal entry" seguido de un pequeño pitido. Kairi fue a ver que pasaba, dejando el asiento del piloto libre, pulsó el botón de "Aceptar" y la imagen de Cid apareció en el monitor.

-Cid, ¿Como puedes contactar con nosotros?- Preguntó Kairi.

- El Ícaro II puede aceptar transmisiones desde largas distancias.- Dijo Cid con orgullo, aunque luego se puso serio.- ¿Cerrasteis una cerradura?

-Si, apareció una y la cerré con la llave-espada.- Respondió ella.- ¿Hice mal?

-No, para nada.- Exclamó Cid.- Pero ahora ha aparecido otra cerradura en otro mundo, os enviaré las coordenadas.

-Gracias.- Dijo ella, luego se le formuló una pregunta en la mente.- Cid, ¿El sujeto del amuleto de invocación habla nuestro idioma?

-¿Te refieres a Arkantos?- Dijo Cid con tranquilidad.- Habla nuestro idioma, aunque a veces habla en un idioma antiguo que ni siquiera Merlín entiende, pero él os entiende perfectamente.

-Una cosa más, Cid- Dijo Link con prisa.- ¿Como demonios te has metido aquí dentro?

-Luego te lo explico.- Dijo Kairi ante la mirada confusa de Cid.- Iremos a ése mundo a por la cerradura.

-Mejor, ya sebéis que la aparición de un cerradura causa un grave peligro al mundo, un sincorazón puede devorar el núcleo del mundo, osea, su corazón.- Dijo Cid muy serio.- No se cuánto nos queda de tiempo antes de que deforme el mundo en cuestión...

-Pero sin presiones ¿Vale?- Dijo Yuffie, apareciendo de forma repentina al lado de Cid.

La conexión se cortó y la nave se quedó en silencio. Kairi se sentó de nuevo al asiento del piloto, y puso rumbo en pos de el mundo indicado en las coordenadas.

-Que los dioses nos protejan.- Dijo Link con algo de temor.

-¡¿Quieres callarte?!- Exclamó Kairi cansada.

Mientras tanto, Gant, se encontraba de pie, frente a una enorme montaña nevada, mirándola fijamente. Todo el paisaje que le rodeaba estaba nevado, el helado viento que soplaba fuertemente se calaba en los huesos, no habían plantas, animales, nada... Ése desolador paisaje carecía de vida. Una enorme figura se acercó a él por la espalda.

-¿Qué demonios haces? Vuelve al trabajo.- Dijo la amenazante voz de Voleph.

-¿Te importaría dejar de poner ése tono de superioridad?- Respondió Gant sin apartar la mirada del frente.- Has hecho que pierda el hilo de mis pensamientos.

-¿¡Te atreves a responderme!?- Exclamó la enorme mole muy molesto.- ¡Te estás buscando la ruina, niñito!

Gant se giró, quedándose mirando los desafiantes ojos de Voleph. Su mirada causaría temor a cualquiera, pero Gant se las ingenió para aguantarle la mirada, con algo de dificultad. Los dos enmascarados, Voleph con su máscara negra y Gant con su máscara plateada, compartían una mirada asesina mutua con sus ojos marrones repletos de odio cruzándose entre sí.

-Los que sois como tú me ponéis enfermo.- Dijo el hombre de negro sin apartar la mirada.

Voleph iba a responder, pero fue interrumpido pon N. Gin, que apareció de forma repentina.

-Chicos, el señor Mann nos reclama.- Dijo el pequeño cyborg con algo de alarma.- Tenemos que terminar con ésas máquinas de una vez, además, se acerca una ventisca.

Gant y Voleph se miraron con recelo, pero, luego, accedieron a seguir a N. Gin en dirección a lo que parecía ser un colosal vehículo azul, con tracción oruga, con antenas y pararrayos a la parte superior del vehículo, mientras que el viento empezaba a soplar.

Al cabo de un tiempo, en otro lugar de aquel mundo...

La nave "Ícaro II" se aproximaba a alta velocidad a la superficie nevada de ése mundo, en medio de la ventisca. Kairi, que intentaba realizar un aterrizaje forzoso, había perdido el control de la nave y luchaba por recuperar-lo, consiguiendo estabilizarla lo suficiente por no realizar un picado. La nave aterrizó de forma muy violenta, dañando la parte inferior del fuselaje y levantando una espesa cortina de nieve-polvo. La escotilla se abrió, donde salieron Kairi y Link, ambos magullados y mareados (Link presentaba algunas heridas sangrantes en ambos brazos y otra en la frente).

-¿Estás bien, Link?- Preguntó Kairi intentando reponerse.- ¿Link?

La muchacha se giró y vio a Link al suelo, medio inconsciente. Con prisa, le ayudó a levantarse, pudo apreciar que pesaba bastante, así que le costó un poco levantar al hyliano.

-Que golpe más tonto...- Dijo Link un poco ido.

La pelirroja se pasó el brazo de Link por encima de sus hombros e intentó iniciar la marcha en busca de ayuda, pues la nave había perdido toda su energía, la temperatura de su interior era tan baja como el exterior. Entre la espesa ventisca se pudo divisar una sombra humana dirigiéndose hacia ellos.

-¡No mováis ni un pelo, gusanos!- Dijo una voz desgarrada, proveniente del sujeto frente suyo.

-Espera, no creo que sean una amenaza.- Dijo otro sujeto, al lado del otro. Éste se acercó, Kairi pudo observar al hombre que se encontraba frente suyo. Era un hombre adulto, su expresión parecía amable, de estatura media, presentaba una ligera barba mal afeitada, llevaba un pantalón de trabajo marrón (Pantalón de peto), una camiseta roja, botas marrones, rodilleras amarillas, un guante de soldador amarillo en su mano derecha, gafas de soldador y un casco de obrero amarillo, iba armado con una escopeta con un extraño dispositivo de color rojo en la parte superior de ésta. El hombre se quedó mirando a la muchacha.

-Por favor... Ayuda...- Dijo Kairi con mucha dificultad. El inmenso frío debilitaba a la joven de manera muy acelerada (Sus ropas no ayudaban tampoco).

-Hmmm... Descuida.- Dijo el hombre después de meditarlo un poco.- Hey tú, ayudame con ése.

-¿Es necesario?- Dijo el otro hombre con fastidio, dejándose ver finalmente. Era un hombre fornido, vestía una camisa roja, pantalones y botas militares marrones, una cinta negra colgada en su hombro que "atravesaba" su pecho en diagonal, dónde colgaban un par de granadas amarillas, su expresión era ruda, aunque la mitad de su cara era ocultada por un casco plateado militar, también presentaba una ligera barba en el rostro, como arma llevaba un imponente lanzacohetes sobre su hombro.- Engineer, ¿Crees que ése de allí sobrevivirá?

-Si, Doc sabrá que hacer con ése, tendrás que cargar con él, Soldier.- Respondió con rudeza, el Soldier empezó a refunfuñar insultos, pero accedió.- No te preocupes muchacha, te vamos ayudar.

-Je... No me gustaría estar en su pellejo ahora mismo.- Respondió el Soldier con sorna.- Cuándo Doc empieza a cortar piel es difícil pararlo

-¡Cállate!

El Soldier cargó con Link y con su propio lanzacohetes, uno en cada hombro, demostrando una fuerza más que considerable, mientras que el Engineer ayudó a Kairi a andar entre la espesa ventisca. Al poco rato, llegaron a lo que antes fue un pequeño pueblo (Todos los edificios eran de madera), reconvertido en una base. El Engineer abrió la puerta de madera de una de las cabañas, e invitó a Kairi a pasar. Dentro de la habitación habían un par de butacas al lado de una estufa de leña que estaba encendida, además de una mesa con algunas sillas.

-Ponte cómoda, voy a llamar a los demás chicos.- Dijo el hombre con amabilidad.

- Espera, ¿Y mi amigo?- Preguntó Kairi algo alarmada.

-No te preocupes.- Respondió el con una sonrisa en la cara.- El Medic se cuidará de él, el Soldier lo llevó con él.

-Tenéis nombres muy raros.- Mustió la pelirroja.

-No son nuestros nombres.- Respondió con mucha seriedad.- Son nuestras especialidades como mercenarios... Pero estoy hablando demasiado, trata de descansar.

-Un momento.- Exclamó tomando la atención del Engineer.- ¿Por qué nos ayudas? No nos conocemos de nada.

-En estos tiempos es mejor ayudar a los necesitados, lo último que necesitamos son enemigos.- Dijo el hombre con tono amable.- Descansa, y no te preocupes... Estás a salvo.

-Espera, no te he dicho mi nombre.-Dijo la pelirroja.

-No lo hagas.- Respondió él mientras se alejaba.- Aquí nadie tiene nombre.

Después de éso el Engineer salió por la puerta, cerrándola tras de sí, dejando a Kairi sola en esa cabaña de madera. En ese momento empezó a preguntarse si hizo bien en pedirles ayuda, era gente muy rara y encima estaban armados, Link estaría sometido a los tratamientos médicos de un doctor sin escrúpulos y encima tenían que buscar la cerradura en ése mundo desolado... Con todas ésas cosas en la cabeza, Kairi dejó caerse sobre la butaca frente la estufa, el cansancio y el frío dejaron mella en ella. El calor de la estufa la reconfortó, empezó a entrarle sueño, luchó para mantenerse despierta pero sucumbió ante la tranquilidad que había en la habitación.