Hola ¡hola mis queridas seguidoras! Acá hay ¡otro capi de la historia!

Espero les guste ¡y le den porras a mascarita!

¡déjenme saber su parecer!¡con un extraordinario REVIEW!

Saint seya, es propiedad de Masami Kurumada, yo solo, les regalo estas aventuras.

Cáncer, las caras del espejo.

Máscara de la Muerte, dio un suspiro de miedo, si la experiencia para Saga había sido casi fatal ¿Qué le esperaba a el? Maldito entre los malditos, Saga estaba mal, desde luego, pero el, Máscara de la Muerte no se quedaba muy atrás, miró aquellos rostos, los de esos niños, Argenis y Gabriel, miró a aquel rostro, un poco mas allá, el alma de una chica, el alma de la hermana de Milo, cuanta gente inocente, cuanta gente sin mácula había caído por el maculado caballero de Cáncer, cuya armadura al final, lo había abandonado tras ser liberado la influencia de cáncer de la voluntad de Ares.

-es seguro que moriré, es seguro que lo haré. Se dijo para si, en las tinieblas de su propia casa, una brisa helada se dejó sentir, con olor a muerte y corupción, con un nauceabundo olor, capaz de hacer retroceder a cualquiear, Máscara se miró a si mismo, su somba, le soneía con macabra malicia.

-hola llorón, al fin estás listo para atenderme, no te preocupes, no dolerá tanto ¡te arrancaré el rostro con mis propias manos! Exclamó lanzándose por el, Máscara comenzó a pelear inmediatamente, pero no con su brío habitual, se notaba el miedo en sus ojos.

-eres patético Máscaa, eres el mas patético de todos, incluso mas patético que Saga, estás mas manchado que el, tu y solo tu, eres una asquerosa cucaracha en la zapatilla de Athena, no vales nada. Máscara ugió.

- ¡ya cállate!¡ondas infernales! Lanzó, pero su sombra las desvió –seguro que si, no valen nada ¡manos de los muertos! Lanzó hacia Máscara, las manos lo atraparon y comenzaron a retorcerlo, Máscara gritó de dolor.

-así es, sufre Máscara, sufre y muere, como el maldito perro que eres, vamos ¡muere como el perro insignificante que eres! Máscara gritó de dolor, mientras las manos lo lastimaban mas.

- ¡fuego fatuo! Lnazó, pero no tuvo efecto alguno en su sombra que rió –te daré algo de verdad por lo que alegrarte ¡río de sangre! Lanzó hacia Máscara, quien se vio ahogado inmediatamente en un río de sangre, escuchando los lamentos de los muertos.

Saory había abierto los ojos y se encontraba descansando por un momento, las 3 experiencias anteriores habían sido agotadoras, la muchacha suspiró al tiempo que el brusco descenso del cosmos de Máscara de la Muerte, la hizo sentir un escalofrío –Máscara. Dijo levantándose del diván.

-Saory, debes descansar, te has agotado. Dijo Hyoga –lo se, pero debo ir por el sinó, morirá. Shiryu la miró –yo iré contigo. Dijo, Saory abrió la boca.

-pe, pero Shiryu. El no dijo nada mas –debemos darnos prisa Saory. Ella asintió, le tomó la mano y viajaron espiritualmente hacia Cáncer.

Máscara gritaba, gritaba de dolor, había logrado Salir del río de sangre - ¡gritos de la muerte! Lanzó hacia su sombra, pero una vez mas, ella lo rechazó con facilidad –no puedes hacerlo. Dijo –no puedes hacerlo porque no estás en paz, no estás decidido. Dijo ella con calma, una luz dorada se vio.

-Máscara, no dudes de ti. Dijo Saory terminando de aparecer –señorita Athena. Dijo el cuarto caballero mientras Shiryu corría hacia la sombra y comenzaba la batalla, Saory lo miró.

-Máscara, tu como Saga has sido controlado y por una técnica que limitaba tu capacidad de liberarte, por favor, deja de culparte por las cosas que no hiciste. El la miraba.

-maté a mucha gente. Volvió a mirar los rostros torturados de aquellos niños –a demasiados inocentes. Dijo una vez mas –déjalos ir, Máscara, cuando te bautizaron con tu nombre, lo hicieron porque tu serías el vengador de los inocentes y los oprimidos, no dejes que desmejoren a cáncer, cáncer es la muerte justa para aquellos que han hecho mal en el mundo. El la miraba con mas intensidad, sus ojos, clavados en los de ella.

-libéralos Máscara, se el santojusticiero que has sido siempe, déjalos ir. El la miró.

- ¡redención álmica! Millones de esferas de colores se vieron, hombres, mujeres y niños, todos lo miraban, Saory sonrió ánimo. Susurró.

-escuchen todos,lamento lo que les hice, el decir esto, no resolverá nada, lo se, porque no los podré regresar con esas palabras, fui controlado, lo lamento y lamento las consecuencias que eso ha hecho, como expiación perdí mi armadura, no una sinó 2 veces, fui lanzado con tanta crueldad por la colina Yomotsu como los lancé en un tiempo yo, no merezco su perdón, pero intentaré ganarlo, en cada día que luche por la justicia y los honre en ayudar a los demás y vivir la vida de una manera única y libre de maldad, en vivirla con alegría y moderación. 2 niños se acercaron a el.

-señor Máscaa. Dijo el mas pequeño –Gabriel, Argenis. Dijo Máscaa arrodillándose ante los espíritus de los niños –cuanto lo siento, ojalá puedan perdonarme. El mas pequeño sonrió.

-ya lo hicimos. Dijo mientras abrazaba a su amigo mas grande, poco a poco todos comenzaron a desaparecer, envueltos en una luz dorada, Máscara miró a lo lejos, a una chica rubia.

-no dejes de cumplir tu promesa. Dijo –prin, princesa escorpión. Dijo el, justo antes de que la chica desapareciera, Shiryu dio un grito, eso trajo a Máscara de la Muerte de regreso a la realidad.

- ¡oye tu!¡falso fetiche!¡deja a la lagartija súper desarrollada!¡ondas infernales! Lanzó hacia su sombra quien gritó –y para que no te queden ganas de regresar. Dijo Máscara con suavidad.

- ¡fin de la vida! Las 3 parcas hechas de energía dorada aparecieron, una de ellas, sostenía el hilo morado, la otra, las tijeras, al cortar, la sombra de Máscara dio un grito de terror.

-basura. Dijo el caballero de Cáncer, miró a Saory y Shiryu –muchas gracias, señorita Athena, lagartija. Ambos sonrieron –fue grato ayudarte. Dijo la muchacha, el asintió, ellos desaparecieron, la casa de Cáncer, se encontró con un nuevo aire, solo estaban allí, los rostros de aquellos que habían sido eliminados por su maldad, en una de las paredes, vio su propio rostro.

-esto me ayudará a recordar, lo que pasa si la maldad se apodera de alguien, gracias por mi segunda oportunidad. Dijo el caballero dorado de Cáncer.