¡Hola! Lo siento por la tardanza. No volveré a pasar meses sin actualizar, pero a finales Mayo tuve un examen muy importante y consumió mi vida por un instante(?) sigo en exámenes, pero sólo una semana más y estoy de vacaciones, así que a partir de entonces actualizaré muy seguido.

La canción en este capítulo es Under Pressure de Queen ft David Bowie.

No tengo más que decir, excepto que este fic es un regalo que hago con mucho gusto para Gene o Coffig aquí en fanfiction. Los personajes pertenecen a Matt y Trey.

pd: No me maten tras el final de este capítulo. Los amo(?)


*Capítulo 14: Darle tiempo a este momento

Los brazos de Stan alrededor suyo se sentían bien.

Aquello fue lo primero que la mente de Kyle pudo formular tras recibir el abrazo. Se encontró paralizado durante lo que parecieron largos segundos, pues no esperaba una bienvenida así. Sentía su corazón latir fuertemente, con una rapidez increíble, y durante un instante temió que Stan fuera capaz de escuchar y se asustara al notar las reacciones que provocaba en él.

Correspondió el abrazo con torpeza, y en el siguiente instante, cuando Stan lo soltó, Kyle admitió sentirse un poco decepcionado de que el abrazo hubiese terminado tan pronto.

Sonrió, y Stan le devolvió la sonrisa con un gesto que nunca antes había visto en él. Kyle arqueó una ceja, divertido y con su corazón aún algo inquieto.

-¿Qué sucede? -rió.

-Venga, hombre, ¿es que no puedo extrañar a mi amigo?

-Idiota -continuó sonriendo, y esta vez fue Stan quien rió. Kyle sabía que él había entendido; aquella era su forma de decir "yo también te extrañé".

-¿Iremos a tu habitación o nos congelaremos en el frío?

-Por más que quisiera salir a 'congelarme', tampoco quiero pescar un resfriado. Me acabo de duchar y no sería una decisión sabia ir al exterior... Por ahora.

Stan negó con la cabeza, soltando un suspiro resignado, no obstante, sonreía.

-Tampoco quiero que te resfríes. Andando.

Se encaminaron escaleras arriba hacia su habitación, con Stan detrás de él. Una vez dentro, Stan cerró la puerta y Kyle se encontró repentinamente más nervioso de lo usual. Pasó una mano por su cabello buscando una distracción. Sentía los ojos de Stan sobre él, y por alguna razón, algo entre ellos se sentía diferente desde la última vez que estuvieron solos.

Se sonrieron con timidez, y cuando Stan bajó la vista por unos segundos, Kyle atisbó un ligero sonrojo sobre las mejillas de su amigo. Decidió no comentar nada al respecto. En su lugar, sacó de debajo de su cama un paquete, y tras tomarlo cuidadósamente, se lo extendió a Stan.

-No es mucho. Pero espero que te guste -. Kyle se encogió de sombros, fingiendo restarle importancia. Se sentó en su cama, observando atentamente la reacción de Stan mientras lo abría, curioso.

La verdad era que sí que le importaba.

Lo primero que Stan tomó fueron los dos libros que había elegido. El primero era "Los fantasmas del invierno", por Kate Mosse. Un libro que sí había leído en el pasado y le gustó bastante. Con la segunda opción se había arriesgado un poco más. La hermosa portada azulada llena de detalles a los costados, con el dibujo de un viejo automóvil rojo en un solitario paisaje al anochecer, y la descripción en la contraportada le habían llamado tanto la atención, que terminó comprándolo. A pesar de que la chica a la que le preguntó por el libro dijo que se trataba sólo de una 'novedad'. Esperaba haber tomado la decisión correcta.

-...Y también sé que probablemente no has leído muchos libros, pero si no regalo un libro a alguien, entonces no es mi amigo. -Kyle rió nerviosamente, preocupado por el hecho de que Stan aún no decía ni una sola palabra-. Entonces, perdona si...

-Amigo, cállate. A veces hablas demasiado, ¿lo sabes? -Stan rió- ¡Me encantan! Tienes razón, no he leído muchos libros, lo lamento. Pero estos parecen interesantísimos. Te prometo terminarlos en máximo dos semanas, ¿sí?

Kyle se mordió el labio. Al menos no los había odiado.

Stan colocó los libros sobre su escritorio, y esta vez tomó un gorro azul rey. Tenía cierto parecido con el que comúnmente usaba, sin embargo, a Kyle le había gustado el hecho de que fueran de un azul diferente, parecido al de los ojos de Stan. Estaba seguro de que se le vería estupendo.

Y Stan no dijo ni una palabra. Sólo sonrió ampliamente, con tal expresión de cariño y gratitud que Kyle se sintió abrumado. Entonces reemplazó de inmediato el gorro que traría puesto por el nuevo que Kyle le había obsequiado.

Por último, la postal de la que Kyle tanto había hablado. Era bastante bonita, pues mostraba el gran Golden Gate y la ciudad de San Francisco de noche, con las luces en su máximo esplendor.

Era lo que más le avergonzaba, pues se había expresado de una forma que su amigo nunca antes había visto, al menos viniendo de él, siendo que Kyle era más bien reservado y no exactamente la clase de persona que expresaba cariño con facilidad hacia otros.

Kyle creyó distinguir en el rostro de Stan algo parecido a un sonrojo. ¿O era acaso un sonrojo? Era la segunda vez que ocurría, y tan sólo habían pasado un par de minutos desde que volvieron a verse.

-Gracias. Me encanta -sonrió, y tomó asiento en la cama de Kyle, guardando los libros y, principalmente, la postal con especial cuidado-. En comparación mi regalo se queda corto, lo lamento.

-Para nada -Kyle negó con la cabeza, aún sintiendo timidez al saber que Stan había leído lo que había escrito.

-Pensé en regalarte un libro. Pero seamos honestos, sería terrible para elegir uno, y no me perdonaría si te diese uno que odiaras, o, ¿qué tal si ya lo tenías? así que... Espero que esto te agrade. -Stan sonrió con esa expresión que a Kyle tanto le gustaba, con sus facciones relajadas y al mismo tiempo atento a su reacción o cualquier palabra que saliera de sus labios.

Tras buscar en su mochila, le extendió un paquete mediano que Kyle observó, y no pudo evitar sonreír aún sin saber que había dentro. Honestamente, Stan podía regalarle un simple lápiz y Kyle no lo adoraría menos. El sólo saber que se había tomado la molestia de buscar algo que le gustara era más que suficiente.

No podía estar más equivocado, pues se quedó más que anonado cuando vio lo que Stan le había obsequiado. Era un libro con la historia detrás de cada una de las canciones de Los Beatles, con increíbles fotografías incluidas. Pero lo que derritió por completo su corazón fue el CD grabado en casa, que decía "Para Kyle", con las canciones más precisas, las que Kyle más solía tararear, las que significaban tanto para él por una razón u otra.

Stan prestaba atención cada vez que mencionaba una nueva canción, o tarareaba, y notaba cuando repetía la misma una y otra vez.

No podía sentirse más dichoso de ser amigo de alguien como Stan, y aún así, maldecía por dentro el hecho de que estaba jodidamente perdido, había caído con fuerza, y no quedaba nada más que hacer que esconder lo que sentía por el bien de su amistad.

Kyle decidió que podía permitirse un abrazo. Eso no haría mucho daño. Así pues, reemplazando cualquier palabra, se acercó a Stan, abrazándolo con fuerza. Y cuando correspondió al gesto, se arrepintió inmensamente, pues deseó quedarse en esa posición para siempre. Eventualmente, tuvo que separarse antes de que la acción sobrepasara los límites permitidos en una amistad.

Suspiró, tratando de alejar su mente de aquella clase de pensamientos.

...

Habían acordado verse un par de horas antes de la fiesta que organizaban los padres de Stan. Así tendrían oportunidad de ver al menos una película sin el ruido de la música en alto volumen que los adultos solían poner una vez pasados de copas. Cuando Kyle le preguntó a Stan si alguien más de la escuela iría, dando casi por hecho que al menos Kenny estaría presente, se sorprendió al escuchar la respuesta.

Serían sólo ellos dos.

Era cierto que Kenny solía ir, Stan se lo había comentado en una de sus llamadas telefónicas, sin embargo, al parecer en esta ocasión había aceptado un turno en su trabajo, pues la paga por trabajar en un día festivo era bastante buena, y Kenny no había podido dejar pasar la oportunidad. Stan alguna vez le había mencionado algo sobre "ahorrando para cuando Karen vaya a la universidad", y de paso descubrió que Karen era la novia de Ike. Fue una grata sorpresa; Kenny le agradaba.

Y era tan sólo una fiesta de adultos a la que había sido invitado para no sentirse tan solitario, por Moisés, no obstante, Kyle no podía dejar de sentir nervios.

Se miró en el espejo. Sus ojeras eran cada vez menos visibles, su cabello lucía decente, y notó que había ganado algo de peso. Aún le faltaban un par de kilos para entrar en lo que era sano considerando su edad y estatura, sin embargo, era un avance.

Envió un texto a Stan comentándole que se encontraba en camino, y partió deseando que su cabello se mantuviera firmemente en su lugar al menos por el resto de la noche.

Cuando Stan le abrió la puerta, Kyle sintió su mirada recorriéndole de pies a cabeza sutilmente, y entonces esbozó una gran sonrisa.

-Anda, pasa, no quisiera que te congelaras ahí afuera. Además, ya tengo las palomitas de maiz y el reproductor listos.

Kyle sonrió.

-Sabes que eso es imposible.

Stan soltó una suave risa, y tras cerrar la puerta lo guió hacia su habitación con su brazo posado sobre sus hombros. Kyle había notado que recientemente Stan lo tocaba más de lo que ambos acostumbraban, y no era que no le agradara, todo lo contrario, sino que cada vez que esto ocurría, le era imposible concentrarse en otra cosa por un buen rato.

De un segundo a otro, se encontraban cómodamente sentados en un par de almohadas en el suelo, la espalda recostada contra la cama, y sus hombros rozándose. Stan tomó en mando y seleccionó la opción de 'play', colocando las palomitas en medio.

La primera hora de la película fue interesante, y mantuvo a Kyle un poco distraído de la cercanía entre ambos. Era acción con algo de misterio, lo que hacía que ambos hablaran poco y se encontraran expectantes a la pantalla. Durante los siguientes diez minutos, no obstante, a Stan al parecer le pareció una excelente idea recostar su cabeza sobre su regazo, haciendo que Kyle casi soltara una exclamación de sorpresa y nerviosismo. Siendo casi imposible seguir prestando atención, Kyle volvió su vista hacia la pantalla.

En el siguiente par de minutos, Stan se quedó dormido. Aún en el regazo de Kyle. Éste, en esta ocasión, apagó el televisor, rindiéndose. Suspiró, y algo dubitativo, acarició el cabello de su amigo con delicadeza. Stan se removió un poco, soltando algo que sonaba como "mhhhm", haciendo a Kyle casi dar un brinco del susto por ser descubierto.

Afuera comenzaba a escucharse la música y el ruido de cada vez más personas charlando. Entonces, ocurrió algo que Kyle jamás hubiese esperando. Sonaba una canción que le encantaba. De alguna forma, esto lo animó a volver a colocar sus manos sobre el cabello de Stan, recorriéndolo y pasándolo entre sus dedos.

-Um boom ba bay...-comenzó a tararear, tras sonar los indistinguibles primeros acordes.- Pressure... Pushing down on me, pressing down on you...

El cabello de Stan era suave, y su cuerpo cálido contra el suyo propio.

-Cause love's such an old and fashioned word... And love dares you to care for the people on the edge of the night...

Cuando Kyle volteó su vista hacia Stan, se encontró con los ojos azules de su amigo. Del azul más azul de todos.

-No te detengas -sonrió, y Kyle en esa ocasión no pudo evitar ponerse completamente rojo. Había sido descubierto no sólo cantando, sino también acariciándole el cabello a Stan.

And love dares you

to change our way

of caring about ourselves...

-¿Hace cuánto estás despierto? -preguntó, casi en un susurro.

-No mucho. Poco después de que la canción comenzara, creo...

El silencio reinó por un par de minutos que se sintieron eternos. Con la música y los sonidos de la fiesta de fondo, ambos parecían incapaces de retirar la mirada el uno del otro.

This is our last dance

This is our last dance

This is ourselves

Under pressure...

-¿Sabes? He roto con Wendy.

El corazón de Kyle pareció detenerse por un segundo.

-¿C-cómo? ¿Por qué? Me refiero, ¿está todo en orden? -logró decir, intentando no sonar tan animado como en el fondo lo estaba.

Stan se encogió de hombros.

-Seremos amigos. Y Wendy ya sospechaba que... -Stan se mordió el labio inferior, como si de repente recordara que probablemente no debería decir aquello.

-¿Sospechaba qué? -Kyle alzó una ceja, ahora curioso.

-Me he dado cuenta... Que quiero a alguien más. Ella, tan lista como es, ya lo había visto venir.

Entonces todas las esperanzas de Kyle se desmoronaron. De repente fue consciente del nudo en la garganta que se le había formado, e intentó que sus siguientes palabras no reflejaran su decepción.

-¿Ah, sí? ¿Y me dirás de quién se trata? -sonrió tristemente.

Stan sonrió, incorporándose un poco, con ese extraño brillo en los ojos que, ahora, Kyle podía decir, se debía al recuerdo de la afortunada chica en la que Stan estaba interesado.

-Nunca. Es un secreto. -sacó un poco su lengua, juguetonamente.

Kyle rodó los ojos, mas no dijo nada. No estaba del todo seguro de ser capaz de retener todas las palabras que tenía en la punta de la lengua. Te quiero, date cuenta, idiota. ¿Qué no ves que esto me duele?

-No, hablando enserio... Claro que te diré, amigo. Sólo que no ahora. -Stan carraspeó, de repente su rostro recuperando toda seriedad, y adoptando cierto nerviosismo.

-Claro. -Kyle asintió, fingiendo indiferencia.

Pasaron unos incómodos segundos de silencio hasta que Stan volvió a hablar de nuevo.

-Sabes que me encanta tu cabello, pero, ¿dónde está tu gorro? Usualmente no te veo sin el.

-Lo olvidé en casa de mis abuelos en San Francisco. -Kyle respondió, agradecido por el cambio de tema.

-Aguarda un momento... -Stan se dirigió hacia su armario y tomó su antiguo gorro, el que siempre solía usar antes del obsequio de Kyle. Se acercó nuevamente, y acarició su cabello rojo y rizado- Hablo enserio cuando digo que me encanta tu cabello -murmuró, con una expresión de concentración que abrumó a Kyle. Y sin más, colocó el gorro sobre su cabeza.

Kyle lo miró, incrédulo.

-¿Estás seguro...? Tú adoras este gorro.

-No es la gran cosa. Ahora me gusta más el que me has regalado tú. -sonrió.

Por primera vez en los últimos minutos, Kyle le sonrió honestamente de vuelta. Le resultaba difícil, sin embargo. Wendy ya estaba ahí antes se hacerse amigo de Stan, Wendy seguía estando ahí cuando descubrió que quizá sus sentimientos iban más allá de la amistad, y siempre creyó que Wendy seguiría estando ahí. Ni siquiera se había puesto a pensar en la posibilidad de que terminaran, y tras haber ocurrido, abrió paso a la más mínima esperanza de que su amistad tomara otro rumbo. Esperanza que no duró mucho, pues se vio derrumbada ni bien había pasado un minuto.

Si bien dolía, Stan no dejaba de ser el gran amigo que era. Y Kyle quería ser un buen amigo también, por lo que reuniría todo el esfuerzo con el que contaba y trataría de encerrar aún más todo lo que era necesario guardarse. No debería de ser tan difícil, siendo que llevaba haciéndolo desde hacía bastante tiempo atrás.

Y entonces ocurrió algo que dejó a Kyle fuera de sí del todo, mandando a volar todo lo que alguna vez se cuestionó acerca de Stan, anulando sus sospechas previas y poniendo en duda una vez más algo de lo que no estaba seguro si era mejor mantener esperanzas o no, o si estas volverían a caer abruptamente como lo hicieron minutos atrás.

Stan miró a sus labios, entonces hacia sus ojos. De nuevo a sus labios. Se inclinó un poco, y a Kyle se le cortó la respiración porque, maldita sea, ¿es que acaso...?

Stan se acercó un poco más, y Kyle parecía haberse quedado estático en su lugar, preguntándose si su mente no le estaría jugando una mala pasada o si se despertaría en su cama, sudoroso tras el recuerdo de un sueño que parecía muy real.

Y quizá lo fue, porque entonces, el móvil de Stan comenzó a sonar, haciendo a ambos sobresaltarse y apartarse. Kyle incluso llegó a pesar que se lo había imaginado todo y que empezaba a volverse loco. Pero podría haber jurado que habían estado a punto de besarse, y los incontrolables latidos de su corazón y la sensación de que necesitaba sostenerse de algo para que sus piernas no le fallaran eran la prueba de ello.


No me maten :)

Ahora, si alguien adivina cuál es el segundo libro que menciono en este capítulo, increíble. Regalaré un drabble o algún one-shot de la pareja de su preferencia si alguien adivina. xD

Saludos!