Los buenos

Advertencia: Me han salido unas cuatro páginas de Word en las que cuento muy explícitamente el trío entre Hermione/ Pansy/ Tonks. Aparte de esto… bueno. Hay temas sucios relacionados con el dinero y hablan también un poco de drogas, menos que en el episodio anterior. Y luego lo de siempre: malos modales, insultos rastreros, amenazas de crucios, actitudes chungas, etc.

X-X-X

Las manos de Tonks acariciaron los pechos de Pansy tras sacarle la fina camisa de tirantes y el sujetador de unos pocos tirones mientras Hermione había bajado hasta el cuello y daba pequeños chupetones y mordidas en esa zona. Pansy le facilitaba la tarea girando la cabeza para dejar expuesto el cuello. Volvió los ojos hacia arriba mientras Tonks apretaba sus pezones y le pidió que le tirase del pelo.

-No estoy segura de querer hacer eso- respondió la metamorfomaga.

-Hazlo. Piensa en lo de hoy en la votación. Lo del ED-.

Tonks resopló -¿Por qué me recuerdas eso ahora?- y le tiró del pelo hacia atrás, tan fuerte que Pansy se quejó suavemente.

-Pensaba que esto te gustaba. Aunque si quieres te suelto.

-No, pero no tires más, así está bien, dijo con voz ahogada.

Hermione las miró un poco alarmada a las dos. Todavía no se habían quitado ni las bragas y ya estaban pasando cosas raras. –No quiero ver pollas. Lo digo ahora antes de que me tenga que enfadar-.

Tonks se rio, pero a Pansy no le hizo ninguna gracia -¿En serio, Hermione? A ver, que si tú no la quieres, bien, ¡pero a mí déjame en paz!-

-No seas así Pansy, alégrate de que te haya dicho que sí a lo del trío, en vez de quejarte porque no vas a tener absolutamente todo lo que quieres.- Y tirando un poco más del pelo de Pansy atrajo su cabeza hacia ella para seguir besando y lamiendo el lugar donde Hermione había parado para protestar, y luego soltó la mano sobre el pelo para rodearla con sus brazos mientras le mordisqueaba el cuello y los hombros. Las manos de Pansy estaban yendo solas bajo sus bragas, pero Tonks se dio cuenta y se las apartó.

-Así no. Deja que nosotras lo hagamos, ¡no seas ansiosa!

Hermione no sentía un gran deseo de hacerle sexo oral a Pansy y tras levantarle la falda y quitarle las bragas se acercó a su coño, rasurado y de tono un poco más oscuro que el de Tonks, y acarició con un dedo desde el clítoris hasta la vagina. Estaba suficientemente húmedo para intentar meter un dedo sin miedo de hacerle daño, y aunque Hermione se sentía un poco tímida, se obligó a ello pensando que era mejor darle lo que quería antes de que tuviese oportunidad de pedirle barbaridades a Tonks y ella se viese allí entre las dos, con cara de "mejor me muero". Empezó a masturbarla suavemente mientras la besaba de nuevo. En esos momentos la barra de labios de Pansy estaba en todas partes de la cara de ambas menos en sus labios. "Qué guapas estáis las dos" comentó Tonks riendo mientras se desnudaba y a continuación pasaba por detrás de Hermione para bajarle los pantalones.

Mientras Hermione daba placer a Pansy a gatas sobre ella y sujetándose con una mano al colchón, notó como por detrás Tonks le bajaba las bragas y le separaba las piernas. Sintió sus caricias sobre su propio sexo y luego sus labios y su lengua trabajando a pleno rendimiento en la zona. Costaba concentrarse en Pansy teniendo a Tonks debajo pidiéndole que bajara un poco el trasero para facilitarle el trabajo. Como estaba viendo que no podía con las dos cosas a la vez, decidió concentrarse en dejar satisfecha a Pansy para que luego alguien (preferiblemente Tonks) se ocupase de ella, así que añadió otro dedo dentro de Pansy que fue recibido con un gemido de aprobación, y se empleó a fondo hasta que Pansy eyaculó soltando un pequeño chorrito de líquido que sorprendió a Hermione sobremanera.

-¡Anda! ¿Eso no te lo esperabas, verdad? –dijo Tonks que había parado momentáneamente para comentar, como si estuviera en un partido de Quidditch.

Ciertamente era la primera vez en su vida que veía algo así, pero también había que tener en cuenta que solo se había acostado con dos mujeres y besado con un par de chicos, y ahí acababa su historial amatorio.

Pansy cogió su varita e hizo un hechizo de limpieza sobre las sábanas y sobre sí misma, para luego recostarse de lado como una sirena, viendo el espectáculo de una Hermione siendo complacida por Tonks mientras sonreía y se servía una copa, que se iba bebiendo a sorbitos, sin perder detalle.

Como ya no tenía que estar en una postura incómoda para complacer a Pansy, ahora Hermione se hallaba de espaldas en la cama con las piernas echadas sobre los hombros de su amante, que le daba sexo oral con todas sus ganas.

-Pansy, se supone que ahora deberías hacer algo por mí, si quieres, vaya –dijo en tono de reproche Tonks.

-Es más divertido veros. Voy a tener material para masturbarme en un montón de noches solitarias para el resto de mi vida.

-No tienen por qué ser solitarias, a lo mejor si te esfuerzas mínimamente en ser buena chica te dejamos jugar más veces con nosotras, le dijo Tonks sonriendo y guiñando brevemente un ojo.

Hermione giró la cabeza hacia Tonks deseando que se callara. Una cosa es hacer un trío una vez y otra pasar a ser básicamente una trieja, como les habían dicho con malicia el día anterior. No estaba segura de querer a Pansy en su dormitorio gritando porque alguien había usado su peine, después de haber tenido sexo con ella la noche antes. Parecía lo más parecido a un infierno en la tierra. Aunque no era probable, pensó aliviada. En todos los años que Tonks y ella llevaban liadas, ambas habían conservado sus tiendas.

De pronto notó que Tonks ya no estaba lamiéndola, de hecho cuando se dio cuenta vio su rostro burlón a escasos centímetros del suyo. Cuando fijó la mirada en ella, le lamió la cara desde la barbilla hasta la raíz del pelo para reírse a continuación.

-¿En qué pensabas Mione? Estabas completamente fuera ¿Tan mal te lo hago? –dijo antes de besar su cuello y sus pezones para calentarla de nuevo.

Se secó la cara lamida con una mano mientras se daba cuenta con cierta alarma de que Pansy había terminado su bebida, la había dejado en la mesita de noche, y gateaba hacia ella. Enseguida estaba sustituyendo a Tonks, aunque ella no tenía tanta experiencia y se notaba. Rápidamente se cansó, y probó a acariciar su clítoris para luego pasar a penetrarla con dos dedos. Al mismo tiempo, Tonks empezó a besarla, parando un momento para decirle al oído que se relajara, pues notaba todo su cuerpo tenso -¿Quieres otro trago más? ¿O lo vomitarás?- le preguntó quedándose pensativa un momento. –Casi mejor no arriesgarnos ¿verdad? Simplemente desconecta un poco, Mione- le dijo antes de volver a besarla mientras ella sentía los dedos de Pansy entrar y salir rápidamente de su cuerpo. Estaba excitada, y sus movimientos conseguían su objetivo de enviar oleadas de placer a su cerebro, pero no estaba segura de poder correrse así.

Al mismo tiempo recordó que Dora había pedido antes atención siendo completamente ignorada, y ya que la tenía a horcajadas encima de su torso, metió la mano entre sus piernas, no sin dificultad. La otra paró un momento de besarla para mirarla con agradecimiento y cambió de postura, poniéndose a gatas sobre ella, para facilitarle el trabajo. Estaba tan mojada que tenía incluso los muslos empapados, y ni siquiera se quejó cuando Hermione tras acariciar su clítoris comenzó a penetrarla con los dedos, solo dejó de besarla y comenzó a restregar su cabeza contra su cuello dando ocasionales mordisquitos. Al poco rato ya había terminado, y se echó a un lado con la cabeza sobre el hombro de Hermione, los ojos cerrados y sus manos entre las suyas. Tanto Dora como Pansy estaban ya satisfechas y la única que quedaba era ella, pensó mientras alzaba la vista para encontrarse con la mirada de Pansy, que tenía un leve matiz de reproche.

Hermione cerró un poco las piernas para apretar la mano de Pansy entre ellas. Pansy lo interpretó de forma errónea, e hizo el amago de sacar los dedos tras preguntarle si le estaba haciendo daño, pero la mano de Hermione sobre la suya se lo impidió. La Slytherin entendió de golpe y sonrió de forma torcida, mientras metía otro dedo y empujaba hasta los nudillos, moviendo la mano bruscamente.

Empezó a gritar. Dolía. Aunque también el placer se intensificó. Sintió los dientes de Dora en su cuello mientras sus brazos la aferraban, y entre movimientos espasmódicos al fin pudo terminar. Pansy se echó al otro lado, mientras comentaba que había sido un duro trabajo y que seguía prefiriendo una polla para correrse. – ¡Claro, porque ese trabajo no lo tienes que hacer tú!, fue el comentario de la metamorfomaga.

-Me gustaría mucho hacerte un favor especial, Tonks, a pesar de que seas tan borde conmigo –dijo Pansy, mientras acariciaba su pelo por encima de la cabeza de Hermione.

-¿Qué quieres hacer? preguntó ella mientras se mordía los labios.

-¿Te lo tengo que deletrear? Te creía más lista, no mucho, pero sí lo suficiente como para eso…

Tonks sonrió mientras tocaba con el índice la nariz de Pansy, pero dijo que eso no gustaría a Hermione, y que no se sentiría cómoda si ella miraba con desagrado.

-Hermione, tenemos que hablar muy seriamente tú y yo. Lo hemos hecho todo a tu gusto, deja que al final ella y yo tengamos algo de lo que nos gusta a nosotras ¡es justo! -dijo una indignada Pansy.

-Haced lo que os dé la gana, por favor. No quiero reprimir a nadie, dijo ella volviéndose de espaldas.

-¿Ves Pansy? Ya has conseguido cabrearla.

-Hermione, no seas así. No te pido que hagas nada, pero por lo menos podías no ser tan egoísta con nosotras…

-¿Quién es egoísta? Ya os he dicho que lo hagáis ¿Qué más queréis?

-Ya la has oído. Tenemos su permiso. Venga Tonks, no te hagas de rogar, que esto principalmente te va a encantar a ti.

-¿Seguro que mañana no estarás de mala leche conmigo, Mione? -preguntó Tonks para cerciorarse de que no era una mala idea seguir la corriente a Pansy de nuevo.

-Seguro –dijo encogiendo las piernas para dejarles espacio. Pero hacedlo lejos de mí, no quiero que me salpiquéis con nada.

Cerró los ojos y se puso de lado mientras se cubría con la sábana. Ahora le estaba dando un poco de frío. La sábana estaba sudada, pero al calor de su cuerpo enseguida empezó a abrigarla. Ellas se fueron a los pies de Hermione, y empezaron con lo suyo. Hermione escuchó suspirar de placer a Tonks, y se volvió, casi con miedo de lo que iba a ver. Estaba tumbada en la cama, con los ojos casi cerrados y los labios entreabiertos, y Pansy se agachaba sobre su entrepierna chupando su miembro con delicadeza. Hermione se quedó mirando con aprensión, pero fascinada a la vez, y sus ojos se encontraron con los de Pansy, que paró para sonreírle invitadoramente mientras ella giraba la cabeza avergonzada y se tapaba con la sábana.

De pronto notó que alguien tiraba de la sábana y el roce de unos labios en su mejilla. Obviamente era Pansy. –Ven- le dijo mientras le daba la mano. –Pruébalo al menos. Si no te gusta, puedes volver a taparte con la sábana-.

-Déjala en paz, Pansy. Ha sido muy clara diciendo que no quiere. Vas a conseguir asustarla- dijo Tonks.

-No creo que Hermione se asuste por tan poco. La sobreproteges. Piensa en ella como una adulta. Ya no eres una aurora seduciendo a una adolescente, ya somos todas mayores; hazme el favor. Hermione, -dijo dirigiéndose a ella- dale una lamida. Como si fuera un helado. Y luego te la metes en la boca y chupas un poco de abajo hacia arriba, intentando tener cuidado con los dientes. Si no te gusta, no te volveré a molestar nunca con eso, te lo prometo.

-No le hagas caso. No tienes por qué hac…

Pero se calló al darse cuenta de que efectivamente Hermione estaba obedeciendo a Pansy, agarrando su polla con inseguridad para darle una lamida de abajo arriba, deteniéndose justo en el glande. Más que la propia sensación en sí, el ver a Hermione hacer eso hizo que a Tonks se le cortara la respiración. Luego se la metió tímidamente entre los labios, y chupó un poco. Tonks estaba muy caliente, y el líquido preseminal invadió su boca. Esto no le gustó demasiado, tenía un sabor áspero, diferente de los fluidos vaginales, que le parecían algo más suaves. Tonks volvió a suspirar mientras la miraba fijamente. Le temblaron los labios.

-Ven aquí, Mione. No te está gustando. Ven y bésame. Tengo muchas ganas de besarte.

Hermione dejó la polla de Tonks en las expertas manos de Pansy y buscó sus labios. El mal sabor de diluyó al instante, y mientras sus lenguas se enredaban ella notaba el cuerpo de Dora agitándose por las atenciones que estaba recibiendo de las dos. De pronto aquellos labios se separaron de los suyos para avisar a Pansy de que estaba a punto de terminar, pero ella no se separó de su miembro a pesar de que la misma Tonks se lo había cogido intentando no salpicarlo todo. Hermione vio la mirada traviesa de la Slytherin mientras su boca se llenaba de semen, y luego llegó la guarrada final, cuando la abrió sacando un poco la lengua para mostrar lo que había dentro. Tonks se rio, pero Hermione se temió una repetición de la historia que había escuchado a Tonks apenas unos días antes, y apartó la mirada.

Cuando volvió a mirar, se estaban besando. No quiso saber qué había pasado con el contenido de la boca de Pansy, pero esperaba que estuviera en la pelotita de papel que vio a su lado en el suelo. Pansy condujo la mano de Tonks hacia su propio sexo mientras la miraba con ojos de cachorrito.

-No lo vamos a hacer así, Pansy. De verdad que lo veo muy desconsiderado hacia Hermione. Pero si te pones a cuatro patas, te voy a dar tan fuerte con la mano que no vas a echar de menos mi polla. Aunque se me ocurre que podía hacerlo Hermione, y yo la abrazo por detrás, y así nadie se queda descolgada –dijo un momento antes de cerrar los ojos mientras se protegía el sexo con las manos de las miradas de ambas. Cuando las apartó y abrió de nuevo los ojos, lo que había allí era el suave, lampiño y rosado coño que Hermione tan bien conocía.

Así lo hicieron, Hermione de pie al borde de la cama con un primer plano del culo de Pansy mientras procuraba masturbarla de forma que fuera satisfactoria para ella, con Tonks abrazándola a ella por detrás mientras besaba su cuello. No fue especialmente excitante para Hermione, pero fue rápido. Al parecer tras esto se quedaron las tres completamente satisfechas, y se acostaron para dormir, con Hermione en el centro de la cama. Pansy se dio la vuelta para descansar mejor, rozándola con sus nalgas, mientras Tonks apoyaba la cabeza en su hombro. –Te quiero. Te quiero mucho ¿sabes?- le susurró al oído antes de besar su mejilla, cerrar los ojos y dormirse. Hermione tardó algo más mientras repasaba en su mente lo que había pasado en ese cuarto poco antes.

X-X-X

Se vio de pronto en sueños en un café muggle junto con Harry, Ron, su ex profesor y su ex amante. Ella estaba embarazada. Habían hecho una pausa en la búsqueda de los Horrocruxes ya que Lupin y Tonks insistían en aconsejarlos. Tonks era amigable con ellos, como siempre, salvo cuando nadie más que Hermione la veía. Entonces aprovechaba para lanzarle miradas envenenadas. Ella ya no tenía ninguna duda de que no se lo imaginaba.

En un momento dado le había pedido que le acariciase la barriga. Los chicos se habían reído. Ella había insistido, y los chicos, incluyendo a Lupin, habían intercambiado sonrisas nerviosas. Hermione acabó diciendo que sí. Notó al bebé moverse dentro. Y también la mirada horrible de Dora de nuevo, mientras los chicos hablaban entre ellos y el cuerpo de Hermione tocándola hacía pantalla, de modo que no podían ver su cara.

-Voy al baño, me estoy encontrando un poco mal ¿Me acompañarías, Hermione? –dijo Dora ¿Qué podía ella hacer?

-¿Qué te pasa? ¿Vas a vomitar? ¿Qué puedo hacer por ti?

-Estoy perfectamente, Mione. Gracias por tu interés, -dijo con voz fría, cerrando la puerta con pestillo y colocándose delante, bloqueándola.

Hermione tuvo miedo. No sabía qué quería Dora, pero no le gustaba.

-¿Te estás acostando con Ron, o con los dos a la vez? A mí me lo puedes contar, Mione. No se lo voy a decir a nadie, sabes que soy discreta –dijo con media sonrisa y una voz suave. Quizás demasiado suave.

-¿Pero qué importa eso? ¡Estamos en medio de una guerra! ¿Qué puede importar con quién me acueste?

-Oh. Eso es que sí, entonces, -dijo levantando una ceja.

-¡Estás como una cabra! ¿Qué más te da? ¡Estás casada y vas a tener un hijo!

-No me aburras con tu basura moralista, hazme el favor. Y menos después de chuparles la polla a los dos a la vez.

Sintió ganas de llorar. Que Dora la estuviese tratando de ese modo era más de lo que podía soportar.

-Déjame salir. Déjame salir o…

-¿O qué? ¿Vas a gritar? Les tendrías que explicar por qué… ¿No sería genial que todo el mundo se enterara de que hemos estado liadas más de un año?

-Dora, por favor, me estás asustando. Deja que me vaya. Además a ellos les va a parecer raro que tardemos tanto. Tú estás casada y vas a tener un bebé ¡Tienes mucho más que perder que yo!

La volvió a mirar de forma extraña. Parecía estar conteniéndose. Se relamió los labios. A Hermione le recordó algo desagradable que no podía precisar. Había deseado muchas veces volverla a ver, y ahora que sus plegarias habían sido atendidas, descubría que le daba miedo.

-Pareces asustada, Mione ¿Te crees que te voy a hacer daño?

Dora se las había apañado para acorralarla. Tenía un brazo extendido apoyado contra la pared y la barriga le rozaba. La seguía mirando de una forma muy extraña.

-Sí que estoy asustada. Me recuerdas a tu tía Bellatrix. Las pocas veces que he tenido el dudoso placer de verla, me miraba como tú ahora.

Dora retiró rápidamente el brazo, y la miró enfadada apretando los dientes y los ojos.

-Mira a ver si me escupes en la cara. Me hubiese sentido menos insultada.

-Lo siento, Dora. No era mi intención. No quería insultarte. No quería nada de esto ¿Por qué siempre tenemos que acabar discutiendo? –dijo ella casi llorando.

-Eso da igual, Mione –dijo mientras le acariciaba suavemente la cara. Su expresión se había dulcificado con las disculpas de Hermione. -Discutimos porque ambas tenemos carácter ¿Es eso lo que no te gustó? ¿Por eso te alejaste de mí? Vamos, no te pongas triste. No quiero que estés triste. No me importa lo que tengas con los chicos. No estoy enfadada-.

-No tengo nada con ninguno de los dos, Dora. Ron y yo… pero no somos nada, ni hemos hecho nada. Tú en cambio estás preñada –dijo de pronto con enfado ¿Cómo se atrevía a cuestionarla con esa barriga?

Entonces la aurora sonrió ampliamente -¿Y eso te molesta?

No supo por qué hizo lo que hizo. De repente había cogido a la aurora y la había apoyado contra la pared, y oprimiendo su barriga le había dado un apretado beso en la boca, mientras sus lenguas se enredaban y mezclaban su saliva. Hermione se sentía enfadada, en cambio podía ver cómo las lágrimas se escapaban de los ojos de la otra, que le pasó los brazos por el cuello. Se separó dando un tirón de su abrazo, dejando a Dora asombrada por el brusco cambio.

-Vamos. Tu marido nos estará esperando preocupado por si has vomitado. Le vamos a decir que sí –dijo cogiéndola de la mano y tirando de ella hacia fuera mientras se limpiaba los labios. Cuando llegaron a la mesa, vio que Dora aún se intentaba limpiar las lágrimas discretamente. Ella seguía enfadada. Le dio la impresión de haberla besado con más despecho y rabia que amor. La actitud de la otra había cambiado. Ya no la miraba con odio, sino que tenía la mirada vidriosa y parecía absorta en su propio mundo. Hasta los chicos y Lupin le preguntaron si estaba bien. Movió la cabeza y no dijo nada.

X-X-X

Después de dar vueltas en la cama sintiendo el abrazo de Dora (tranquila Mione, estás aquí conmigo, no tengas miedo, le decía) el sueño cambió. Ahora estaba en su habitación de la mansión Lestrange, con la misma Madame Lestrange que la distraía mientras leía.

-Vamos ratita, supongo que ese libro debe estar interesante, pero ahora que estoy aquí deberías prestarme atención a mí. He sacado tiempo para estar un rato aquí contigo, por si no lo sabes.

Y su mano se iba a su pelo dando suaves tirones y enredándolo en sus dedos. Tiró suavemente de su cabello y ella dejó el libro suspirando en el sofá. Estaba claro que no la iba a dejar leer. Ante esto, la mortífaga plantó un beso en su mejilla.

-¿Qué quieres? Te prometí algo bueno para compensarte por lo del otro día. Creo que no te gustó mucho lo que hicimos…

No le había gustado nada. Aquello estaba en las antípodas de lo que le hubiera podido gustar.

-Venga, no te hagas de rogar. Dime qué quieres.

-Si te lo digo ¿te enfadarás conmigo?

La mortífaga enarcó una ceja. – ¿Tiene que ver con Nymphadora o con Luna?

-Sí –dijo sosteniendo su mirada.

-Voy a hacer como que no he escuchado nada de eso. No quiero castigarte hoy. Dime otra cosa. Algo que no me haga desear azotarte con un látigo.

-Vale, otra cosa. No tiene que ver con ellas ¿No te enfadarás?

-No me enfadaré. Todo puede ser que te diga que no.

-No quiero que me obligues a hacer cosas que no me agradan y que no deseo.

La mortífaga sonrió de medio lado. –Eres muy lista. Pero dime ¿Entonces, para qué quiero yo una esclava? Podría seducir fácilmente a una sangre limpia y negociar con ella cada aspecto de nuestra relación-.

-Sí, podrías. Pero no sería yo.

Por un momento pensó que la mortífaga iba a pegarle, pero la cogió de los hombros y la besó apasionadamente.

-Nadie se atrevería decirme esas palabras, ni con sangre limpia. Tienes razón. No serías tú.

X-X-X

Ahora estaban en un campamento en un prado. Estaba peinando a Luna. Le hacía pequeñas trencitas en su fino pelo rubio. De pronto se percataba de que Dora estaba mirándolas a lo lejos. Estaban en el proceso de hacer las paces después de todo lo que había pasado entre ellas. Ayudaba el que Lupin estuviese muerto. Al pensar esto, Hermione se sintió tremendamente sucia y una mala persona.

Se acercaba a ellas preguntando si molestaba. Hermione habría podido jurar que estaba un poco celosa. Su estrategia fue entretener a Luna con alguna absurda conversación y mandarla luego a recoger setas. Hermione sonreía para sí. Dora siempre tan tontorrona…

Cuando estuvieron solas la ex aurora la rodeó con sus brazos y juntas rodaron por la hierba crecida del otoño mientras se besaban. Los dedos de Dora palpaban debajo de su ropa, bajo el elástico de sus pantalones, y sin su oposición, llegaron a acariciar su vello púbico. Hermione se encogió avergonzada.

-Mione, ¿qué pasa? ¿Sería más fácil si te regalara flores? -dijo riendo mientras arrancaba una margarita y se la colocaba en el pelo detrás de la oreja.

-Ni siquiera voy depilada…

-¿Y qué? Me encanta acariciar animalitos peludos. Si quieres puedo hacer que el mío sea también peludito, y así estamos las dos igual, -dijo cogiendo la mano de Hermione y metiéndola bajo sus pantalones. Allí no crecía vello, Hermione suponía que por elección suya. Estaba húmedo. Hermione apretó la mano provocando que Dora suspirase contra su cuello.

X-X-X

Se revolvió contra el hombro de Tonks; se acababa de despertar. No sabía si la otra estaba dormida o despierta, pero al notar sus movimientos, abrió los ojos y la besó.

-Me está doliendo un poco "ahí", le comentó mientras buscaba su mano.

-Vaya, lo siento mucho. Pero no es mi culpa –dijo riendo-. Por otra parte, no noté que lo pasaras mal cuando Pansy estaba tocándote.

-Por favor, callad –dijo Pansy desde el otro lado de la cama-. Mañana me puedes contar lo de tu coño personalmente, y ya me dices si quieres un besito para que se te cure, o que te dé aún más fuerte, y así lloriqueas con motivo. Pero ahora déjanos dormir ¿quieres?

-No me extraña que no quieras dormir con ella, -le dijo Hermione a Dora, sin preocuparse de que la otra estuviera escuchando.

-Es ella la que casi siempre me ha echado a patadas de su cama después de follar. Si está aquí ahora es por ti. Creo que se ha encaprichado contigo –dijo Tonks riendo-. Lo creas o no, a su manera te está tratando como a una princesa.

-Tonks, roncas, tía. Y yo necesito dormir ocho horas. No es nada personal, solo cuido mi salud.

-¡No ronco! ¡Qué sucia mentirosa! ¡De Slytherin tenías que ser!

-Cuando bebes roncas. Y bebes muy a menudo.

-Ah. Sí, eso puede ser.

-Si te duele mucho te puedo dar una pastillita como la de ayer. Seguro que con eso se te quita enseguida ¿quieres Hermione? –preguntó Pansy mientras Tonks se aguantaba la risa. La muy zorra le quería volver a dar sacarina.

-No, no me duele tanto como para eso. Solo es un poco de escozor. Se pasará solo. Aunque si quieres volver a ponerme las manos encima, te voy a pedir que te cortes las uñas. Buenas noches a las dos.

-Buenas noches, quejica –dijo Pansy.

-Que descanses, preciosa –le deseó Tonks mientras le ponía un beso en los labios con la mano.

Esa noche ya no volvió a tener ningún sueño especialmente relevante, tanto para bien como para mal.

X-X-X

A la mañana siguiente, las tres junto con Anne fueron a desayunar a la tienda de Angelina del modo más amistoso, tras un despertar de bromas, cosquillas, pellizcos en los pezones, besitos, y palmaditas en el culo repartidas generosamente entre las tres.

Aunque el Muffliato había funcionado, la actitud le pequeños gestos cariñosos entre las tres era tan evidente que Anne no tuvo ninguna duda de lo que había acabado pasando en el cuarto de al lado, eso por no hablar del fuerte olor que salía por la puerta, y suspiró. A ella el sexo era lo que menos le apetecía en esos momentos, y pese a las palabras de Tonks dudaba de que le volviera a apetecer alguna vez. Por otra parte seguía resentida con ella por lo que había pasado en aquél bar muggle. Desde luego que no había sido nada honesto por su parte lo que había hecho, pensó con rabia. Ojalá se dieran un poco de prisa para acelerar las cosas y que ella pudiese irse, en vez de tanto follar, se dijo.

Le tocaba hacer el desayuno a Angelina, así que no había problemas por tener que madrugar, simplemente se sentaron en la cocina y se dispusieron a disfrutar de unos huevos con tocino. Tonks había observado con preocupación que Draco se había sentado en su lugar favorito, pero ante un codazo de Hermione, decidió dejarlo pasar. Pero entonces Draco se percató de que había chicles pegados en su sitio por debajo de la mesa, y empezó el drama.

-¡Qué asco! ¡No es suficiente que viváis como mendigos, sino que ni siquiera tenéis unas mínimas normas de higiene o de comportamiento!

-Draco, te has sentado en el sitio de nuestra amada líder. Eso explica lo de los chicles. Nosotros no hacemos eso –apuntilló George.

-Sí, efectivamente es mi jodido sitio, no quise decirte nada por no liarla. Me gusta marcar mi territorio, como a los leones-, dijo haciendo un gesto con la mano como si fuera una garra. –Te diría de cambiártelo, pero ahora están Pansy y Hermione a mi vera, y no quiero dejarlas en tu desagradable compañía, así que por hoy te vas a joder con los chicles ¿cómo lo ves?-, dijo mientras encendía un cigarro y le echaba el humo en la cara.

-Por favor, no fumes en la mesa, Tonks. –Pidió Angelina mirándola con cara de "no la líes, por lo que más quieras".

-Perdona cielo. Enseguida lo apago, dijo ella guardándolo para más tarde detrás de su oreja tras restregarlo bien en su plato para apagarlo ¿Mejor así? Dijo dedicándole una genuinamente amable sonrisa a Angelina.

-Mucho mejor. Gracias por ser amable.

-Siempre soy amable contigo. Soy amable con quien lo merece ¿o no?

Angelina suspiró sirviéndose más tocino. Tonks se sintió culpable por un momento. No quería hacer enfadar a Angelina. Siempre le había caído muy bien, y tenía la impresión de haber sido una gilipollas. Era un buen momento para pasar a otro tema y seguir desayunando, pero Draco no pudo resistir la tentación de seguir discutiendo. Quería humillar a su prima, y de paso a la zorra de Pansy, no le importaba quién tuviese que caer para lograrlo, y estaba dispuesto a insistir hasta conseguirlo.

-No me cambies el sitio, no quisiera yo separar a tres chicas tan unidas. El falso pene de una metamorfomaga da para mucho ¿verdad? A Hermione la disculpo, pues nunca ha conocido varón, pero tú, Pansy… tienes que estar muy desesperada para hacer lo que haces como lo haces y con quien lo haces –dijo Draco riendo.

Era un ataque repugnante. Absolutamente rastrero y despreciable hasta para venir de los labios de su primo. Miró con sospecha a George, que le devolvió la mirada con las cejas enarcadas, como diciendo "apechuga con tu mierda, y sí, respondiendo a tu pregunta, le he contado cosas". Pansy se atragantó con la rebanada de pan que estaba tragando, pero decidió ignorar a Draco como si no lo hubiese escuchado. Hermione se había puesto roja de rabia y sentía ganas de abofetearlo o maldecirlo. Y Tonks no pensaba quedarse callada.

-Tienes que follar de puta pena si crees que meter y sacar una polla en un coño es la única manera de satisfacer a una mujer. Podría decir varias cosas más, pero no quiero dar tanto asco como tú y molestar a Pansy o a Hermione con esto.

-También podríamos preguntarle a Anne ¿Se te ha olvidado Anne? Por lo visto ella también tuvo que ver con Nymphadora, pero no sabía ese detalle, porque cuando tuvo un encuentro carnal con ella, mi querida prima estaba metamorfoseada ¿Sabías eso, Hermione? Supuestamente nuestra metamorfomaga favorita estaba buscando una poción para ti, pero no perdió la oportunidad de tener sexo con ella en un lavabo aparentando ser un hombre –contó Draco arrastrando las palabras, mirando directamente a Hermione para ver el efecto que causaba.

-Sois lo peor los dos ¿Qué necesidad tenéis de meter a la pobre chica en esto?, dijo Tonks antes de levantarse de la mesa para ir tras Anne, que había salido corriendo avergonzada. La metamorfomaga no se percató de este modo de que Hermione también se estaba yendo, y tras ella Pansy.

-Ay, qué buena mañana se está quedando ¿no os parece? dijo George sintiéndose un poco culpable, pero no lo suficiente como para pensar en intentar hacer nada para arreglar la situación. Angelina también se levantó mientras los miraba con desdén, tras afirmar que le daba igual cuál de los dos lo hiciera, pero que cuando volviera quería ver la cocina reluciente como un espejo.

X-X-X

Tras convencer a Anne de que solo se lo había contado a su amigo, el cual la había traicionado rastreramente por una vulgar lucha por el poder, y pedirle perdón por todo de nuevo, consiguió tranquilizarla un poco. –Anne, no te preocupes por Hermione, ella se ha ido por mí, no tiene nada contra ti. Seguramente piense que soy una basura que no merece respirar por no haberte advertido quién era en realidad- le dijo cogiéndole la mano, pero Anne se la retiró. Desde luego estaba muy enfadada con ella, pero había otro detalle del que Tonks no era del todo consciente: triste y preocupada se le daba un aire a Bellatrix. Que una joven Bellatrix le cogiera a una la mano, era demasiado para cualquiera, incluso sabiendo que la mortífaga estaba muerta ya. Anne solo deseaba que le dieran una varita para poder ir junto a su madre y olvidar todas las cosas horribles que le habían pasado desde que había conocido a Tonks. Escuchar eso no hizo que la metamorfomaga se sintiera mejor.

-Si me das un poco de tiempo para conseguirte algo de ropa de tu talla, te daré mi propia varita de repuesto. Ya conseguiré otra yo. ¡Por favor, por favor, no estés tan enfadada conmigo! ¡Te juro que no pensé que te fuera a causar molestias ni por un momento, solo quería pasarlo bien juntas, o juntos, o lo que sea!- dijo pasándose la mano por la frente y suspirando.

-Me parece que pensar en las consecuencias no es lo tuyo –le dijo Anne fríamente antes de irse. Tonks sintió esas palabras como una puñalada, precisamente porque sabía que algo de verdad tenían.

Una angustiada Tonks dudó entre seguirla y seguir intentando convencerla de que ella no era una mala persona en el fondo, o aceptar que estuviese disgustada y esperar que se le pasara. Optó por lo segundo. Tenía motivos para estar enfadada, no tenía por qué aguantar que le diera el coñazo además. Tras esto volvió a la cocina, para encontrarse solo a George y Draco fregando, con hechizos de limpieza, pero fregando. Si hubiese estado de mejor humor le hubiera hecho mucha gracia, pero al no encontrar a Hermione ni a Pansy simplemente se fue a su tienda sin decir nada. Antes de entrar ya escuchaba las voces. Hermione se estaba desahogando poniéndola de vuelta y media con Pansy, que solo decía algún ocasional "lo comprendo" "entiendo cómo te sientes" con cara de desesperación y aburrimiento. Cuando entró, Pansy rápidamente se apareció en su tienda con un crack (ni siquiera salió por la puerta) y la dejó sola ante la mirada heladora de Hermione. Tonks tomó aire. La que le iba a caer iba a ser buena. Se sentía como cuando era niña y la pillaban después de haber hecho una trastada bien gorda. Ojalá todo se arreglase como antes, castigada una semana sin salir, y sin postre, y con el culo rojo.

-Mione, entiendo si estás un poco disgustada conmigo…

-¿Disgustada? Di más bien decepcionada.

-Hermione… le he pedido perdón. No sé qué más puedo hacer, de verdad.

-¡Nada! Ya no puedes hacer nada. Te has comportado con ella como una cerda, y no puedes arreglarlo. Ni tampoco conmigo ¡Y encima se lo contaste a George, que es un bocazas y un gilipollas! ¡Y no me mires con esa cara! ¿Cuándo pensabas contármelo a mí? ¡Siempre soy la última que se entera de las cosas, y de rebote!

-Pero Hermione, si eso pasó antes de que tú vinieras aquí, -dijo Tonks con un hilo de voz y los ojos bajos.

-¡Podías habérmelo dicho igualmente! Ha sido muy humillante tanto para ella como para mí. Y tampoco ha sido nada agradable que ayer nos montáramos un trío a una pared de distancia de ella ¿Ni lo habías pensado, verdad?

-Hermione, ¡ni que a ella le importase! ¡Por favor, que fue un polvo en un lavabo! ¡No es mi ex novia ni nada parecido!

Hermione pasó a su lado dando un bufido y se fue dando un portazo. Tonks se encogió un poco asustada, antes de reaccionar y salir detrás de ella.

-¡No puedes irte sola por ahí! ¡No tienes varita!

-Me voy con Pansy a su tienda. Me dijo que estaría allí ¡Y ahora déjame en paz, no quiero verte hasta la hora de comer! ¡Y por cierto, me prometiste una varita! ¿Dónde está mi varita?

-¡Te daré tu puta varita cuando quieras!

-¡Ahora no quiero estar contigo! ¡Me la tenías que haber dado antes! ¡Si me pasa algo será por tu culpa, por no cumplir a tiempo tus promesas! –le gritó Hermione.

-¡Genial, ahora soy yo la que tiene la culpa absolutamente de todo! gritó ella también.

Se metió en la tienda y se tiró en la cama de su cuarto enfadada y triste. Se había quedado sola. Todos en el maldito campamento pensaban que era mala persona, o una mala líder, o directamente un monstruo, como su primo. Quizás Pansy o Angelina no la odiaran, pero Angelina estaría del lado de George, y Pansy preferiría consolar a Hermione porque sabía que tarde o temprano ellas volverían a ser amigas. Estaba igual de sola que cuando era niña y todos le regañaban, la ignoraban y la castigaban, pero ahora encima la cama donde estaba olía a Pansy y a Hermione ¡Era tan triste que todo hubiera pasado después de una noche tan intensa y bella! Se levantó, cerró la puerta mágicamente para no ser molestada y lanzó un Muffliato. Haría lo que hacía de niña y adolescente, lo único que se podía hacer en esas circunstancias: tirarse en la cama, masturbarse compulsivamente hasta que le doliera, y llorar hasta quedarse dormida. De todas formas le hacía falta dormir.

X-X-X

Cuando llegó la hora del almuerzo y ella no apareció por la cocina de Angelina, la situación fue aún más tensa de lo acostumbrado, pues ella nunca faltaba a las comidas y en el fondo todos estaban un poco preocupados (tal vez Draco no tanto) pero nadie se decidió a ir a buscarla. Le tocaba fregar a Pansy, así que Hermione y Anne se fueron a la tienda, para encontrarse Hermione la puerta de su cuarto cerrada. Llamó, tardó un rato en abrirse, y apareció una Dora con cara de haberse dormido llorando y el pelo oscuro colgando.

-¿Puedo entrar? Preguntó tímidamente Hermione.

-Claro. También es tu cuarto.

-Ven conmigo a la cama-, dijo cogiéndola de las manos. Y Tonks se dejó llevar dócilmente mientras Hermione se tendía a su lado y la acariciaba. Tras preguntarle si tenía hambre (no tenía), la abrazó y le besó el pelo y los hombros.

-Ya no me vas a ocultar nada más ¿verdad? Así, si quieren hacernos daño con eso, no podrán.

-No, Mione, dijo ella mientras se dejaba mimar. Estaba recibiendo lo que más deseaba y que con tan poca frecuencia obtenía, y no quería que terminara. Hermione le dio una palmada en el culo y le recordó que tenía que metamorfosearse para comprarle ropa a Anne –Y también está lo del costo- recordó Tonks. -Aunque me dan ganas de no comprarlo y joder a George-.

-Pues no lo hagas- dijo Hermione mientras le besaba el cuello. No os va a pasar nada porque estéis sin drogas un tiempo.

-No puedo no comprarlo, ya dije que lo haría, pero fumaré menos, te lo prometo. Sigue acariciándome un ratito más, ¡por favor!

X-X-X

Esa misma tarde Tonks se encargó de todos los asuntos pendientes: compró ropa adecuada para Anne, compró las otras cosas que había prometido comprar, y sacó dinero del cajero de un banco muggle para asegurarse de que la pocionera tendría al menos algo de liquidez hasta que pudiese encontrar trabajo. Ante la pregunta de Hermione acerca de dónde sacaba el dinero la Orden, ella le hizo elegir entre una bella mentira o una despiadada verdad. Hermione eligió lo segundo.

-Extorsionamos mortífagos y a sus secuaces. O pagan, o sus propiedades sufren lamentables accidentes. Por supuesto esto no quita para que en cualquier momento puedan recibir nuestra visita, pero no pagar hace que suban puestos en nuestra lista de gente non grata. Es lo que hay. No estamos orgullosos de eso, pero las drogas son caras. Y también necesitamos sobornar gente, y comprar arroz, pan de molde y pasta-.

-Creía que éramos los buenos.

-Somos los buenos. Los otros son mucho peores. ¡Hay que ver las cosas en su contexto, Hermione! –dijo Tonks mientras daba una profunda calada a su cigarro. Parecía incómoda con el tema. No era para menos, pensó Hermione. Casi se arrepentía de no haber elegido la bella mentira.

Sacó una varita de un cajón con llave y se la entregó a Anne. –Te servirá hasta que puedas encargar la tuya propia. Pero ahora no la necesitas. Te voy a llevar yo misma de la mano hasta que te deje con tu madre-.

Y en una hora ya la había dejado al otro lado del océano y había vuelto sola, saltando de ciudad en ciudad con ella cogida de la mano. Antes de dejarla en casa de su madre le pidió una vez más perdón. Anne la abrazó mientras le decía que no había nada que perdonar.

-Bien, ahora que ya hemos hecho nuestra obra de caridad del día, imagino que podemos centrarnos en derrocar a Quien Vosotros Sabéis -dijo Draco mientras George asentía.

-Propón un plan –dijo Tonks. Porque hasta ahora lo único que has hecho ha sido poner palos en las ruedas.

-No es mi labor, se supone que tú eres la líder. Propón tú un plan y da unas directrices, y si eres incapaz de ello, renuncia, y así tendrás más tiempo para dedicarle a tus chicas.

-Yo no quiero ser pesada, pero os recuerdo que salió aprobada mi propuesta de hablar con el ED – dijo Pansy.

-Bueno, ¿Y cómo lo hacemos? A lo mejor quieres coger un teléfono muggle y preguntar a la telefonista: ¿Es el ED? ¡Que se ponga Longbottom! Preguntó Tonks cambiando las voces y haciendo falsetes.

-Por favor, la telefonista… ¿eso de dónde lo has sacado, de un chiste que te contó tu padre? preguntó irónicamente Hermione.

-Sí, ha sido así exactamente. Lo he sacado de un chiste de mi padre ¿Ahora haces legilimancia, o qué?

-No, es que yo también me sé ese chiste. Preguntaban por el enemigo al teléfono en una guerra muggle.

-Para los que no hemos sido bendecidos con la sabiduría muggle, a lo mejor podemos reconducir el tema, dijo Draco sarcásticamente.

-Oye Tonks, te has quedado con la dirección de Anne, ¿verdad? –preguntó George.

-Claro. Esa era la idea de llevarla de la mano a casa, aparte de protegerla ¿Pero qué quieres de ella?

-Podría sernos útil para contactar con la MACUSA. Ella trabajaba para ellos ¿Habéis acabado en buenos términos, no es así? –insistió el pelirrojo.

-No gracias a ti, pero sí. Pero no quiero hacer eso. Ya le hicieron daño una vez por ayudarme. No la volveremos a mezclar en nuestros asuntos. No lo permitiré.

-¿Ves? A ese tipo de cosas me refiero, Tonks. No es nada personal contra ti, de hecho sabes que te aprecio. Pero pones a las personas por delante de la causa.

-Perdón por no ser completamente insensible. Es muy fuerte que me digas esto tú que me criticaste por torturar a Bellatrix, o por lanzar el fuego demoníaco en la fiesta del solsticio.

-Era distinto. ¡No ganábamos nada con eso! Era una rencilla familiar, o una venganza personal, o yo que sé. A veces me da la impresión de que confundes la guerra con tu guerra.

-Tocada y hundida –dijo Draco.

-Si queréis repetimos la votación. Va a salir lo mismo. Pero mientras yo sea la líder, no permitiré que se me cuestione a cada momento.

-¿Y qué vas a hacer, cruciarnos? -preguntó Draco.

-No lo haría con gusto, pero si no me dejáis otra opción, haré lo que sea necesario para que se me respete –dijo Tonks mirando fríamente a los ojos de su primo. Os diré cuál va a ser el plan: Hablaremos con Minerva McGonagall, ella sabe dónde está Longbottom, y nosotros sabemos la ubicación de ella en Francia. Le pediremos que nos ponga en contacto con el ED. Hablaremos después con Neville, y veremos qué quiere y a cambio de qué. Si nos conviene lo que nos ofrece, pactaremos. Pero es importante que la Orden conserve el control, y que les quede muy claro que una vez ganada la guerra, nosotros gobernaremos.

-O sea, tú –dijo Draco.

-Efectivamente. Mientras la mayoría me respalde, yo.

-"Duras declaraciones"-, se oyó por detrás una vocecilla, pero cuando Tonks volvió la cabeza muy airada, solo vio a Pansy con un ataque de tos, y corrió a darle palmadas en la espalda sin ver su cara de alivio.

Tras esto, se hizo el silencio.

Esa noche volvieron a dormir las tres juntas, y antes de irse a la cama, Tonks le dio a Hermione la varita que había conseguido para ella. Después de practicar un poco, vio que aunque no era ni podía ser como la que le habían roto tras ser capturada, podrían llegar a acostumbrarse la una a la otra con el tiempo.

Una vez en la cama no hubo sexo. Estaban estresadas con todo lo que había pasado, pero sí que hubo abrazos y besos de buenas noches repartidos generosamente entre las tres.