Algo que no puede faltar: los personajes no son míos, pertenecen a Stephanie Meyer, y la historia es de Rochelle Allison, yo solo traduzco.

En esta traducción como en las demás sigue presente mi amiga y Beta Erica Castelo. Gracias por seguir apoyándome.


Algo tibio se abrió paso desde mi corazón, extendiéndose por mi cuerpo. Apagué la luz y me senté en la oscuridad, mirando hacia el tenue azul brillando alrededor de las orillas de las cortinas. La lluvia había amainado por ahora, pero en la calle, el tráfico seguía pasando por el húmedo asfalto.

Se había marcado por mí. No había nada casual, temporal en eso. Edward había hablado en serio cuando dijo que vendría por mí—y esto no se trataba solo de sexo. Tal vez podría haberme convencido a mí misma de eso en la cabaña, cuando estábamos atrapados en la nieve, pero aquí, ¿ahora? No. Se hubiese evitado muchos problemas, y peligros, encontrando eso en otra parte. La culpa me invadió, porque yo no había sido fiel este último año. No había tomado en serio la palabra de Edward.

Pero, ¿por qué lo haría? Lo que tuvimos, por más especial que haya sido, por más extraño, había sido un poco más que una aventura de una noche. Y cuando un tipo que apenas conoces te dice que te encontrará—en especial en las circunstancias en las que estábamos—es difícil de creer. Recuerdo haber tenido el corazón roto en ese tiempo, no era ingenua: Edward habría tenido suerte de sobrevivir. Era poco realista, aunque terriblemente romántico, el pensar que él arriesgaría todo para venir luego por mí.

Sin embargo, lo había hecho. Había venido, y ahora estábamos aquí.

Miré el contorno de su cuerpo, anhelándolo aunque estaba justo a mi lado. Era difícil saber cuánto duraría esto—esta visita, este viaje, esta relación—pero quería disfrutarla al máximo. Bostezando, me deslicé bajo las mantas y me acerqué a él tanto como pude sin despertarlo.

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"¿Comida favorita?" Quité el cabello de su rostro—cualquier excusa para tocarlo.

"Costillas. Tocino. Pie de Calabaza." Cerró sus ojos, sonriendo. "Pie de nuez. Puré de patatas…"

"Me suena a Día de Gracias," le dije en broma.

Sus ojos se abrieron. "¿Cocinas?"

"Nop."

Edward se encogió de hombros. "Aprenderás. Puedo enseñarte."

"Oh, ¿ sabes cocinar?" Le pregunté, arqueándole una ceja.

"Sí. Mi mamá nos enseñó antes de irse."

"Me dijiste una vez…" Pasé saliva, sin querer arruinar el momento, pero con la necesidad de saber. "Que estaba muerta."

"Bien podría estarlo. No estaba con nosotros."

Podía entender su dolor a cierto grado; Renee había dejado el estado después del divorcio y vi a Charlie deteriorarse por eso. Pero con el tiempo sanó, y yo también. La vida era demasiado corta para dejar que te carcoma la amargura y la tristeza. Vi a Edward, presionando mi pulgar en la arruga entre sus ojos.

"Lo siento," le dije en voz baja.

Atrapó mi mano, sujetándola. "Está bien."

Asentí, dejando que deslizara su piernas entre las mías debajo de las mantas. "¿Color favorito?"

"Rosa," me dijo, sus ojos llenos de picardía.

"¿Qué?" Arrugué mi nariz.

"Como ese pequeño suéter que usaste esa vez."

"No puedo creer que recuerdes eso," le dije, rodando los ojos para ocultar mi vergüenza por el recuerdo. Sí, había tratado de seducirlo, supongo.

"Recuerdo todo, nena. Algo que no debes olvidar."

"Yo también recuerdo todo. Así que no puedes mentirme."

"No tengo por qué mentirte," me dijo. Esta vez, levanté ambas cejas, y él se rio entre dientes. "Está bien, ya no tengo por qué mentirte. Es diferente ahora." Su mano tocó mi cadera, y la pasó por la curva, acercándome. "Y sabré si alguna vez me mientes, así que… no lo hagas."

"No lo haré," le prometí. Era una locura, en serio, hablar así y hacer promesas que probablemente no tenían futuro. Y aun así… "Color favorito. El verdadero esta vez."

"No tengo uno favorito. Todos tienen su lugar, ¿no crees?"

"Muy sabio."

"Entonces, ¿cuál es tu favorito?"

"Verde," le dije. "Como tus ojos."

"¿Cómo mis ojos o por mis ojos?"

Sonreí. "¿Recuerdo favorito?"

"Tengo algunos. La casa de mi abuela cuando éramos pequeños. Solía pasar los veranos ahí algunas veces. A ella también le gustaba cocinar."

"Mis abuelos murieron antes de que tuviera la oportunidad de conocerlos," le dije.

"Es una lástima. La familia es importante."

"¿Extrañas a tu padre? ¿A tus hermanos?"

"En realidad, no. Los veo todo el tiempo."

"¿Qué?" Le pregunté, sorprendida. "Pero creí que…"

"¿Qué, que me traicionaron? No. Siempre supimos cómo serían las cosas, qué haríamos si las cosas se iban a la mierda. Solo fue una casualidad que yo fuera el que estuviese ahí cuando los federales cayeron de sorpresa."

"Entonces… ¿Ellos están… esperándote? ¿Ahora?"

"Algo así."

"¿Saben de mí?" Pasé mi pulgar sobre su tatuaje, y sonrió con suficiencia, permitiéndome hacerlo.

"No, ellos creen que la 'B' es por Barbacoa," dijo en broma.

Puse mis ojos en blanco, pero también me estaba riendo. "¿Lugar favorito?"

"Entre tus piernas."

Jadeando fingiendo estar escandalizada, agarré su polla, provocando que él jadeara de verdad. "Será mejor que te comportes."

"Escúchate," dijo, encima de mí con rapidez. Ya duro, empujó dentro de mi mano, mirándome como si quisiera comerme viva… empujó hasta que se zafó de mi mano y entró en mí. Agarré sus caderas, llevándolo más profundo dentro de mí.

Ahora se movió más rápido, a pesar del cansancio como resultado de beber la mitad de la noche y despertar antes de que hubiésemos descansado realmente.

Era un poco después del mediodía, todavía estaba nublado afuera, la habitación a media luz. No sabía lo que estaba pasando afuera, o en casa, o en dónde sea, y no me importaba. A propósito no había hecho planes con nadie, con lo que sabía, creí que podría haber una posibilidad de ver a Edward. Él se merecía esto—yo me merecía esto.

Se movió, tocando un punto perfecto, y gemí bajito, observándolo.

"Maldita sea," dijo entre su aliento, cerrando sus ojos y sacudiendo su cabeza. "Maldita sea."

"¿Qué?" Levanté mi mano, entrelazando mis manos alrededor de su cuello para poder acercarlo, besando su rostro.

Sacudió su cabeza otra vez. "Creo que te amo, nena."

Mi corazón se apretó. "Es tu polla la que habla."

Se echó a reír, haciendo que mi corazón se apretara una vez más, esta vez porque era tan lindo. "No, soy yo."

"¿Pero cómo?" Susurré, abrazándolo con fuerza. "Apenas me conoces…"

"¿Cómo puedes decir eso?" Me preguntó, haciendo una pausa. Besó mi cuello.

Mi boca se abrió, y quería hablar, pero no sabía qué decir. ¿También lo amaba? Pensé que sí, ¿pero cómo era posible? ¿Cómo? ¿Era un amor con itinerario? ¿Un conjunto de reglas? ¿Intercambio de información mutua? Nunca en mi vida había conocido a un hombre tan abierto, tan dispuesto a exponerse así. Y quería creerle. Tenía tantas ganas de creerle. También quería amarlo, y ser amada, y tener esto.

"¿Se siente esto como si apenas nos conociéramos?" Reanudó su ritmo, incansable, como si pudiera alejar mis dudas.

"No," Grité. "Yo—"

Se salió, respirando pesadamente, y me alentó a ponerme sobre mi estómago, levantando mis caderas. "Nunca había conocido a una chica tan determinada a…" Entró en mí por detrás.

Maldición, pero eso se sentía bien. "¿A qué?"

"A evitar el amor."

"No lo estoy," argumenté, girando mi cabeza hacia un lado. "No estoy tratando de evitar nada. Yo… yo siempre he tenido sentimientos."

Se detuvo, bruscas respiraciones interrumpieron su gemido, sus dedos enterrándose en mis caderas. "Dios, te ves bien así." Solo podía imaginarme cómo me veía, el trasero arriba, el rostro hacia abajo. Por supuesto que le gustaba.

Aunque, también me gustaba. "Te sientes bien así."

"¿Sí?" Se desplomó hacia un lado, llevándome con él. "Oye."

Lo miré, mordiendo mi labio al mismo tiempo que subía a su regazo. Además de esa vez en la cabaña, dónde habíamos estado medio vestidos de todos modos, por lo general me cohibía al estar encima. Sin embargo, la manera en que Edward me miraba, me hacía imposible el decirle que no a cualquier cosa que quisiera. Me preguntaba si en su vida había usado mucho su apariencia, para conseguir lo que quisiera. Probablemente. Aunque, al conocer sus sentimientos me ayudó a no sentirme como toda una pelele.

Lo monté despacio. Tenía que admitirlo, se sentía aún mejor. Pasó sus manos por mis senos y las bajó por mi estómago, tocando todo lo que podía alcanzar.

"Yo di el primer paso," le dije. "¿Recuerdas?"

Edward podría haber estado debajo de mí, pero me dejó inmóvil con su mirada en ese instante. "Lo recuerdo."

"Tengo miedo de amarte y luego perderte," le dije, pasando saliva.

"No me vas a perder."

"Eso es lo que dices, pero—"

"¿No regresé está vez?"

"Sí, pero—"

"¿Por qué te detienes?" Empujó hacia arriba, dándome una palmada en mi muslo.

"Porque es difícil concentrarse en amarte cuando estoy hablando de amarte," le dije, sonriendo, acercándome de manera que estábamos a unos centímetros de distancia. "Y te amo, ¿está bien? En realidad, nunca tuve opción."

Entrelazó sus manos en mi cabello y me dio un beso largo, lento y dulce. "Bien."

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Tuve que salir y conseguir comida. No me gustaba que Edward fuera, incluso si había estado jugando algo peligroso al ir a mi casa antes. Llamando para ordenar en uno de mis restaurantes favoritos de comida china en el centro, me fui cuando la lluvia comenzó de nuevo. Era difícil no sentirse paranoica, aunque sabía que probablemente era tonto.

Nadie sabía dónde estaba, y mis amigas no tenían razón para pensar que estaría con Edward. Era improbable, por lo que era seguro—por ahora. Eso es lo que seguía diciéndome.

Alice me mandó un mensaje de texto, preguntándome si quería ayudarla a planear el próximo cumpleaños de Rosalie. Le dije que me encantaría, y eso fue todo. No recibí más mensajes para cuando regresé a la habitación del motel. Edward se había duchado y afeitado, y estaba viendo la televisión cuando entré por la puerta.

"Así que, ¿cómo sobreviviste todo este tiempo?" Le pregunté, mientras comíamos nuestro almuerzo. "Me refiero a que… ¿quién te ha estado alimentando?"

Inclinó su cabeza, me miró. "¿Qué se supone que significa eso?" Había un dejo de humor en su voz, pero supuse que pensó que quería sonsacarle información.

"Me refiero a que, ¿quién te ayudó? Te has estado ocultando, Edward."

"Tengo muchos… asociados. Gente que mi papá conoce… gente que conozco. Solo fui a donde sabía que estaría a salvo hasta que me encontrara con mi familia."

"Como…" Desvíe la mirada, centrándome en mi sopa. "¿Traficantes de drogas?"

"Mmm."

Asentí, tomando un bocado.

"Te molesta, ¿verdad?" Me preguntó, después de un rato.

"Sí."

Suspirando, desenvolvió un rollo. "Es lo que hago, Bella."

"Es lo que hacías," le respondí. "No tiene que ser lo que hagas. Yo… Es la razón por la que no puedo—Quiero decir, estás huyendo, ¿sabes? Nadie sabe cuánto durará eso. Pero luego… tú solo… seguirás hundiéndote más y más en ese hoyo porque vas a continuar con esa—"Hice un gesto con mi mano—"línea de trabajo. Y no puedo ser parte de eso. No importa si te amo. No puedo."

Se quedó callado por un largo tiempo. Terminamos nuestra comida, y se puso de pie para tirar la basura. Fui al baño a lavarme mis manos, emocionalmente agotada por las constantes altas y bajas. Lo había dicho en serio, y sabía que era la elección moral correcta. Entonces, ¿por qué me dolía así?

De vuelta en la recámara, Edward nos sirvió una bebida. Tomé la mía, chocando mi taza con la suya, esperando a ver qué tenía que decir. Pero no dijo nada, solo tomó el tequila y azotó su taza en el buró.

Lo imité, tratando de no vomitar. "Muy bien," dije. "Di algo."

"¿Qué quieres que te diga?"

"No, no. No me des esa mierda taciturna. Lo intentaste en la cabaña," le dije, bocona con el valor del líquido.

Esbozó una sonrisa al escuchar eso. "Solo estoy pensando en lo que dijiste."

"¿Qué en especial?"

"Tratando de hallar una solución." Levantó un dedo antes de que pudiera decir algo más. "Es la forma en que gano dinero, nena. Mucho. Así que, si no voy a cocinar y vender, ¿qué voy a hacer? ¿Qué quieres tú?"

"Te quiero a ti. Solo a ti."

"Me tienes. Ahora déjame resolver el resto."


Y ella también lo ama, aunque ya lo sospechábamos, ¿no es así? Bella tuvo el valor de decirle que no quiere vivir así, ahora, ¿qué creen que haga él? ¿Cómo lo resolverá? Alguien comentó que sería difícil que los dos terminaran juntos, y sí, va a ser difícil. ¿Estará Edward dispuesto a dejar un negocio que le hace ganar tanto dinero? Ya lo veremos.

Como comentó mi beta en el grupo, el hdp de FF no está visualizando los reviews, pero al menos yo puedo verlos en mi correo, lo malo es que ella no los puede ver :P Espero que se resuelva pronto. De todos modos gracias por seguir constantes y seguir apoyando: JulieDeSousaRK, Gissy Cullen Swan, Lunita Black27, Marie Sellory, Adriu, Antonia, Shikara65, Wawis Cullen, alondrixcullen1498, NAIARA23, tulgarita, suhaylc, angelabarmtz, Yoliki, rosy canul, YessyVL13, lagie, labluegirl94, Sully YM, pili, EmDreams Hunter, Belen, Tata XOXO, LeidaJim, Ely Cullen M, SkyC, Roxy Sanchez, Kimm, Manligrez, Gabriela Cullen, lizdayanna, Pam Malfoy Black, Dess Cullen, Mafer, dushakis, AuroraShade, freedom2604, Bertlin, patymdn, anybella, DenniChavez, EmmaBe, Anastacia T. Crawford, Ericastelo y algunos anónimos. Nos leemos en el próximo :)