Hola a todos! como les va? Bueno aca vine rapidito a dejarles el capitulo. Agradezco a los que se toman un tiempo para dejarme una opinión, aunque sea cortita, para mi sirve eh! al menos me da ánimos que vengo bastante para abajo jajajaj
La verdad no sé si el capítulo es bueno o malo, solo se que me costo muchisimo asi que espero que les guste! y sino ya saben TIRENME CHOCOLATES!Q RICO! JAJA
Nos leemos abajo! Espero que les guste!
Desde que te vi
Capítulo 14
Poesía eres tú
Te quiero como para escuchar tu risa toda la noche,
y dormir en tu pecho, sin sombras, ni fantasmas,
te quiero como para no soltarte nunca más.
Diez días después de Navidad, se acercaba la fecha de presentación del nuevo perfume que PotterAndPotions había creado junto con la colaboración del presidente Magic Fragancias, el baboso señor Lewis, quién ahora parecía mucho más recatado luego del papelón sufrido con respecto a Harry y a Ginny.
Aquella navidad fue diferente y alegre, diferente a la anterior que fue tristísima por la partida de Ian. Ginny pudo festejar que había podido cuidar a sus hijos y darles lo mejor, tenía un buen empleo y además, había encontrado a un hombre a quién amaba profundamente y sentía, otra vez, un amor que nunca creyó que volvería a sentir. Se sentía feliz con todas las letras. Las navidades las pasaron junto a Harry porque su familia se había ido a Egipto a visitar a Bill Weasley.
Ginny estacionaba su nuevo auto en el parquímetro de PotterAndPotions; Harry la había asesorado y se había comprado una pequeña camioneta Chevrolet. Los niños estaban felices con la nueva adquisición sobre todo porque ahora podían abrocharse el cinturón sin ningún inconveniente, aunque Liz a veces utilizaba para jugar. Ginny sonrió al recordar el comentario de Thiago sobre los cinturones, mientras subía al ascensor, ansiosa por ver a su amor, el presidente. ¡Unas horas sin verlo y ya sentía esa ansiedad por abrazarlo! ¿Había llegado? En el piso dos, las puertas se abrieron y una cara conocida que le resultó sumamente desagradable le sonreía.
-Señorita Weasley – la saludó.
-Señor Walker -dijo distante.
-¿Se dirige al piso de presidencia?
-Por supuesto.
-Qué bueno, el señor Potter se pondrá feliz de verla- comentó fingiendo un tono amistoso.
-Deja de ser tan cínico, sé muy bien que me estuviste espiando en la piscina, eres un desubicado - dijo repugnada.
Regan no se amedrentó.
-Estuviste nadando en una piscina donde no tienes permiso, no eres ninguna santita Weasley.
-A ti no debo darte ningún tipo de explicación – le espetó de mal modo.
-¡Cómo te gusta ser la favorita de Potter! Debe ser muy conveniente tener al presidente de tu lado ¿verdad?
-Yo no soy la favorita de nadie -replicó Ginny de mal modo.
-Por tu culpa me suspendieron, me las pagarás, ¿sabes?
-¿Me estás amenazando? – respondió, sin poder creerlo.
-Tómalo como quieras….me importa poco que estés saliendo con el jefe.
-Deja de decir idioteces, Regan.
-¿Pretenden ocultarnos a todos que están saliendo? ¿Nos toman por idiotas?
-No sé a qué te refieres – dijo fingiendo sorpresa.
-Potter jamás soportó tantas impertinencias de una secretaria, si lo hizo es porque están saliendo, no hay muchas opciones.
-Cállate.
-En esta empresa las paredes oyen, ya lo sabe todo Londres…- dijo astutamente Regan.
-Eso es porque en lugar de trabajar como deberías, solo llevas y traes chismes.
Regan iba a contestarle, pero como llegaron al piso diez de presidencia, las puertas se abrieron. Justo Hermione traía unas carpetas en la mano; al ver a Ginny le sonrió alegremente, y su expresión cambió cuando sus ojos se encontraron con la figura de Regan Walker.
-¿Qué haces aquí, Walker? –Soltó Hermione, de mal modo.- Sabes perfectamente que tienes prohibido el piso de presidencia.
-Debo darle las muestras de poción al socio minoritario, el señor Malfoy –repuso, con cierta insolencia.- Me lo pidió expresamente el señor Longbottom – agregó fríamente Walker.
-Entrégamelas, me encargo yo -Hermione tomó las cajas cautelosamente- Vuelve a tu piso, evitemos inconvenientes…. será mejor que el señor presidente no te vea aquí.
-No se preocupe, señorita Granger, tampoco me interesa verlo.
Walker, frunciendo los labios por la ira, apretó el botón y las puertas plateadas de elevador se cerraron automáticamente.
-Idiota…-Hermione miró a Ginny, tocando su hombro.- ¿Estás bien? ¿Intentó hacerte algo?
Ginny negó.
-Estoy bien, no te preocupes. Como bien dijiste, es realmente un idiota…-Hermione hizo un gesto de resignación.
-No queda otra alternativa que soportarlo.
-¿Harry ya llegó?
-Sí, tu novio está en su despacho – susurró Hermione.
-Shhh, no repitas eso aquí…recuerda que mi vínculo con Harry es confidencial.-dijo Ginny exagerando un poco y haciendo reír a Hermione.
-No exageres, Ginny, nadie nos está oyendo – bajó la voz para añadir.-Harry llegó con una cara de preocupación terrible y llamó a su abogado… ¿pasó algo este fin de semana?
-Sí… fue en el Centro comercial, justo la noche después de que cenamos juntos, -Hermione asintió.- Un sujeto misterioso estuvo sacándonos fotos.
-Qué horror, Ginny. –dijo Hermione, indignada.- ¿Lo vieron? ¿Pudieron identificarlo?
-Fue Thiago quién lo vio.
-¿Thiago? ¿No será una broma del niño? – vaticinó Hermione, abrazándose a las muestras con un gesto de consternación.
-No, Thiago tiene una imaginación frondosa; inventaría algo fantasioso y lo que contó es más bien sospechoso – dijo Ginny.
-Sí tienes razón, sería ilógico que el niño imagine algo así – coincidió Hermione.
-Además Liz también lo vio…es evidente que alguien nos estaba siguiendo, pero no imagino quién pudo haber sido.
-Harry odia a los periodistas… y no quiere que le saquen fotos ni se inmiscuyan en su vida privada –Explicó Hermione- Paga un dineral por año para evitar la exposición y lo que sucedió el fin de semana debe haberle puesto los pelos de punta.
-Yo también me quedé preocupada. Ese sujeto estuvo cerca los niños… pudo haberlos lastimado.
-Tranquila, Harry se encargará de que estén seguros. Ahora bien, si los periodistas no se atreverían a hacerlo porque saben que pagarían una cifra exorbitante de multa…. ¿quién fue?
-Quizá les ofrecieron el doble de dinero que esa multa que debieran pagar.
-Es una buena hipótesis… -admitió Hermione, sin embargo no parecía convencida. Ginny se dio cuenta.
-¿Qué pasa? ¿Piensas que no fue un periodista? – musitó Ginny preocupada.
-No lo sé. –se encogió de hombros.- Harry es famoso en el mundo mágico. Cualquiera querría saber los detalles de su vida.
-A mi no me molestan las revistas de chimentos, solo me importa que los niños estén a salvo. -confesó Ginny.- No tengo nada para ocultar…pero parece que a Harry le molesta mucho –Hermione asintió.
-No es por ti, Ginny.-afirmó enseguida.- Al contrario, solo quiere protegerte. No vayas a pensar que Harry quiere ocultarte…
-No pienso eso.-mintió y se apresuró a cambiar de tema.-Oye, ¿cómo estás con mi hermano? Se los vio muy bien en la cena el fin de semana.-comentó Ginny con una sonrisa.
-Estamos muy bien…-dijo adquiriendo el color de los tomates.-Me siento tan feliz.
-¡Estás hasta las manos con Roncito! –dijo empujándola con complicidad.- Me encanta verlos así, ambos lo merecen.
-¿Crees que a él le sucede lo mismo?
-Por supuesto – le aseguró Ginny, iluminando con la noticia el semblante de Hermione.- En serio, nunca lo he visto así. Tendrás que venir a casa para conocer a mis padres. No podrán creer que Ron por fin sentó cabeza…
-¿Y tú llevarás a Harry? – dijo con picardía.
-Te volviste loca, Granger… Aún no voy presentar a Harry a mi casa, es demasiado pronto.
-¿Y qué? A mí no me parece apresurado, Harry está muy feliz. Ni siquiera con Ayleen lo vi así.
-Dime una cosa, Hermione… ¿Ayleen es tan linda como en su fotografía? – inquirió.
-No…-negó Hermione evitando su mirada.
-¡Mírame!- Hermione la miró.
-¡Bueno sí! Es muy linda, no lo voy a negar. Pero tú eres más linda…-sonrió.
-Sólo me lo dices porque soy tu cuñada…-Las dos rieron con complicidad.-¡Ah, no sabes! –agregó acordándose.- Logré que Harry me contara algo de lo vivido Ayleen el fin de semana.
-¡Qué bueno Ginny! Es todo un logro, créeme.
-Sí, tu amiguito es demasiado hermético.-afirmó bajando el volumen.-De hecho, tuve que sacarle las palabras a la fuerza…
-Harry es así -se encogió de hombros.-¿Me pasarás cualquier información confidencial que llegue a tus oídos sobre Ron, cuñada? – la persuadió Hermione.
-Solo si se trata de un intercambio… ¿qué te parece?
-¿No piensas que sería deshonesto?
-No, es por una buena causa – dijo Ginny intentando convencerla.
-Cuando tienes razón, tienes razón –ambas rieron cómplices.-Será mejor que le entregue estas muestras a Draco, ya es muy tarde... de hecho, estás llegando media hora tarde.
-¡Porque me quedé hablando contigo! – las dos rieron. -¿Cómo va con la presentación del perfume? ¡Ya llegó la hora eh!
-Sí, todo marcha sobre ruedas…-guiñó un ojo.-Fíjate si quieres hacer algunos cambios en el discurso de Harry. Te lo envié a tu casilla.
-Genial…Hasta luego, socia.
Sonriendo, Ginny entró a la oficina de su jefe sin golpear la puerta. Para su sorpresa, Harry no estaba. Seguramente había ido a la cocina a buscarse un café, teniendo en cuenta que ella estaba llegando tarde. Distraída, atravesó la puerta transparente para ir a su pequeña oficina, pensando en qué excusa iba a inventarle para justificar su impuntualidad, y lo vio, mirando hacia la ventana que daba a la calle, con las manos en los bolsillos. El giró la cabeza al sentir un ruido y cuando sus miradas chocaron, sonrieron al mismo tiempo.
-Hola mi amor –lo saludó Ginny.
-Hola - le hizo una rápida inspección con la mirada- Cada día más hermosa.
Ginny corrió y le dio un abrazo.
-Tú estás hermoso. Siempre me gustaron cómo te quedan las camisas.
A Ginny las piernas le temblaron cuando deslizó su mano por el cuello.
-Te extrañé -acarició su mejilla y tocó su boca con el dedo pulgar, Ginny le sonrió de un modo extraño.- ¿Te pasa algo?
-No.
-Estás nerviosa.
-Sí, un poco. Cuando te acercas me pongo así –dijo suavemente.
Se besaron y las lenguas volvieron a encontrarse. Harry bajó las manos al trasero suavemente, sin ser grosero, Ginny no lo detuvo, solo se miraron y sonrieron, entregados al placer.
-El perfume que te regalé sienta muy bien en tu piel –afirmó con ímpetu.
-La vida es bella.
-A tu lado sí.
-Cómo te gusta hacerte el galán -el sonrió.-Siempre tienes las palabras justas para…
Harry la besó y luego siguió con su cuello, cerca de su oreja, pasó la lengua. Ginny suspiró y una descarga eléctrica en su parte íntima le hizo saber que quería entregarse a él más que ninguna otra cosa en el mundo. Harry la fue llevando hasta la pared, despertando sus hormonas con besos suaves y lentos, que se iban intensificando cada vez más. El placer se volvió corrosivo, infernal, sin pausas, Ginny perdió la cabeza. No soportaba más, el miedo fue reemplazado por las ansias de tenerlo y de sentirlo, su cuerpo y su mente rugían entregarse a él en cada caricia… Harry sintió que estaba rendida, y metió una mano dentro de su camisa y tocó los senos por encima de aquel sostén armado. Ginny emitió un gemido desesperado. Harry le subió la pollera y la alzó, Ginny rodeó sus piernas la cintura y la fricción no se hizo esperar; Ginny estaba sintiendo sensaciones tan nuevas que la arrancaron del mundo, que la hicieron olvidar dónde estaba, y de dónde venía, solo podía visualizar los ojos verdes de Harry dilatados, su pulso agitado, sus labios en su pera, su lengua en el lóbulo de la oreja, su mano en el pezón, frotándolo... Harry la tomó de la cintura apurando los movimientos, y Ginny volvió a gemir de placer, el movimiento llegó a tocar su punto de máxima sensibilidad.
-Ginevra, por favor…libérame de esta tortura…-dijo transpirado.
-Harry, hagámoslo.
Alguien tocó la puerta del despacho y los dos se sobresaltaron. Ginny enseguida bajó sus pies y se acomodó la falda. Harry tomó su camisa y se la colocó, nervioso.
-Señor Potter…-era la voz de Betty, del sector de Compras.- El señor Longbottom y el señor Malfoy están esperándolo para la reunión por el proyecto confidencial.
-Betty…-dijo agitado.-Ya voy, ya voy…
-¿La señorita Weasley está con usted?- preguntó.
-No… -mintió- Ella no ha llegado… gracias por avisar, Betty.
-De nada señor, hasta luego.-se escucharon ruidos de los zapatos de Bettiana retirándose.
-¿Crees que Betty se habrá dado cuenta? – susurró Ginny avergonzada.
-Tranquila, no lo creo…-la acarició.-Debo irme a la reunión, de lo contrario Draco se pondrá insoportable.
-¿Algún día sabré de que se trata ese misterioso proyecto?
-Si no te lo cuento es para protegerte…-la besó con ganas.
-Recuerda que a las cuatro tenemos el cóctel de la presentación del perfume. Tengo que afilar un poco tu discurso, te lo dejaré listo en tu escritorio. Ahora iré a hacerme un café… -le sonrió.
Harry sonriendo salió detrás de ella. Antes de que salieran, le robó otro beso.
-Me dejaste loco…mataré a Betty – Ginny sonrió.
-También yo.-repuso descolocándolo.
Se volvieron a besar y Ginny cambió su expresión.
-Se que estás apurado, pero quiero saber qué hablaste con tu abogado.
-¿Cómo sabes que hablé con mi abogado?
-Me dijiste tú, por el tema de las fotos… estoy preocupada, no quiero que nadie fotografíe a los niños, ni que los espíen.-expresó Ginny.-Temo por ellos.
-Quédate tranquila, tú y los niños estarán protegidos. –Volvió a besarla- Confía en mí.
Se retiró a grandes zancadas, para no llegar tarde.
*0*0*
Harry llegó a la reunión duro como una piedra, pero gracias al saco que tenía puesto podía disimularlo. Draco y Neville lo esperaban ansiosos en la sala de reuniones. Encima de la mesa había diferentes frascos de pociones, uno verde, otro amarillo y otro rojo.
-Llegas tarde, Potter – lo regañó Draco
-¿Desde temprano rompes las pelotas?
-Dejen de discutir, ya estamos acá – dijo Neville cortante.- Tenemos una gran noticia para ti, Harry.-Miró a Draco.- ¿Quieres decírselo tú?
-No, mejor tú, le das mejor entonación.
-Gracias – sonrió Neville.
-De nada.
-¿Pueden ir al grano? – se exasperó Harry.
-Sí, sí. La gran noticia es que la poción de invisibilidad POR FIN está lista.-reveló Neville
-¡Y gracias a ella ganaremos millones! – agregó Draco con ambición.
-¿Por qué son de colores diferentes? – quiso saber Harry.
-Bien, funciona así. La verde te vuelve invisible por tres horas…-dijo Draco.
-La amarilla por doce horas.-Continuó Neville.
-Y la última por veinticuatro…pero corres el riesgo de ser invisible para siempre, ya que no hemos podido revertir el proceso.- avisó Draco riendo.
-¡¿Qué?!
-Quédate tranquilo, Harry – dijo Neville al ver la atemorizada expresión del presidente.- Esa muestra no la sacaremos a la venta hasta no hallar el modo de controlarlo. ¿Más tranquilo?
-Prefiero no evitar problemas con el ministerio. Esto costó millones y no podemos fallar, ¿lo saben no?
-Sí, ahórrate el sermón, todo saldrá bien -apaciguó Draco- Además tú no eres el único que ha puesto oro en esto -Harry rodó los ojos.
-¿Cuándo haremos la presentación formal del nuestro nuevo producto?- indagó.
-¿En febrero? Si lo hacemos antes, le quitará protagonismo al perfume… y no creo que a Richard Lewis le guste eso -opinó Harry.
-Cierto, tu lindo perfumito femenino… ¿cómo se llamaba? –dijo Draco burlón.- "Poesía eres tú"
-Esa inversión ya nos ha dado millones, no lo critiques tanto – le espetó Harry.
-¿Te inspiraste en tu linda secretaria? – Neville le guiñó el ojo. Obviamente, sus amigos sabían que estaba saliendo con Ginny.
-Intenten no decir acotar sobre ella, porque ahora no debo disimular nada, y les dejaré un ojo morado.
-No te pongas celoso, Harry.
-Deberíamos felicitarlo. –intervino Neville- El bomboncito que está degustando… eres un ganador, Harry Potter.
-Me extraña de ti,Longobottom. Siempre fuiste un hombre ubicado, no como este idiota- golpeó a Draco en la cabeza, y lo despeinó.
-Oye Potter, me tienes podrido…
-Basta, todavía debemos que organizar las reuniones con los principales clientes de la poción – dijo Neville poniéndose serio.- La primera será el cinco de febrero.
-Perfecto, me avisan cuando todo esté organizado. –dijo Harry.- Debo ir a revisar el discurso para el cóctel. Me preocupa que pudiera haber escrito Ginny…
-¿Te hace los discursos? –dijo Neville, moviendo las pestañas
-¿Qué más te hace Ginevra?
-Seguramente algo más interesante…-
Harry sonrió.
-Son dos idiotas retrasados.
-¿Todavía no pasó nada entre ustedes? – adivinó Malfoy con suspicacia.
-Eso no es asunto tuyo, Malfoy.
-Te mantiene en la dulce espera, Potter.
-Mientras no la deje él a ella en la dulce espera…-dijo Malfoy.
-¡Callate idiota!- volvió a golpearlo y se fue, fingiendo enojo, aunque se estaba riendo.
*0*0*
Tysana 10 de enero de 2010. 12 del mediodía.
Dos hombres y una mujer estaban sentados en una mesa alargada, almorzando arroz con mariscos. Había champaña refinada en el centro, como si estuvieran festejando algo.
-Entonces fue muy oportuno que te haya presentado a mi amigo personal, Regan Walker.-
-Claro que sí, Ayleen – repuso Blaise Zabini. –La información que nos ha otorgará es de suma importancia.
-Todavía no estoy convencido de hablar– se excusó Regan, tomando un poco de champaña.
-Debes pasarte a Tysana, Regan. –Dijo Blaise.- En PotterAndPotions no te valoran lo suficiente, tú lo sabes bien.
-Lo que no sé es si tú me valorarás – se encogió de hombros, haciendo un gesto de desconfianza.- Quieres que traicione a mi jefe, Zabini y semejante cosa no será gratis.
-Por algo estás aquí. Me imagino que quieres negociar.
-Imaginas bien –sonrieron y brindaron.
-No deberías poner tantas condiciones, Regan. –intervino Ayleen.- Harry siempre fue bastante difícil de soportar.
-Tú parecías soportarlo bien hace algunos años- dijo riendo Zabini.
-No podemos negar que tiene lo suyo, ¿verdad?-Zabini dejó de sonreír.
-Le sobra arrogancia a tu ex… -afirmó con ira contenida.- por eso lo agarran desprevenidos las serpientes en medio de laboratorios… un redomado imbécil.
Regan Walker hizo una sonrisa repleta de soberbia.
-¿Sabes algo de eso, Regan? – preguntó Ayleen, interesada.
-Quizá… pero primero quiero saber que hay para mí.
-Un sueldo extra de veinte mil al mes –dijo Zabini.
-Gano lo mismo en PotterAndPotions... Los sueldos de Potter son mejores, Zabini
-Mejoraremos la oferta –concedió tranquilo- pero te queremos de nuestro lado.
-Quiero cincuenta mil al mes, o no diré una palabra- condicionó.
-Treinta y es mi última oferta.
-Treinta y cinco.
-Treinta y cinco.- Se tomaron las manos.
Zabini sacó unos papales y firmaron un contrato.
-Ahora que nos pusimos de acuerdo en los números, dinos lo que sabes sobre el incidente de Potter.
-Lo que saben todos – repuso Walker –Que a Potter lo picó una serpiente.
-Vamos eso no puede ser cierto – dijo Ayleen riendo. – Es extraño…
-¿Todavía te niegas a hablar?
-Es que quiero escuchar tu hipótesis, Ayleen, además de bonita y calculadora comprendes bien a las serpientes…
-Me pregunto por qué será…-ironizó Zabini.
-¡Oh ya cállense! –fingió ofenderse, pero ella sonreía.-Es lógica pura. –El presidente de Tysana parpadeó.- Harry derrotó al innombrable, mató un basilisco cuando tenía doce años, es un excelente buscador… en fin, ustedes saben, tiene increíbles reflejos… sería inverosímil que una simple cobra lo agarre desprevenido y lo lastime de esa manera.
-Entonces…
-No reaccionó porque algo le impidió verla y sentirla – afirmó Ayleen astutamente.- Probablemente el anfibio se hizo invisible de alguna manera.
Blaise carcajeó.
-¿Invisible? Una serpiente que oculta su materialidad…Interesante hallazgo – dijo mientras seguía riéndose, como si Ayleen hubiera contado un chiste buenísimo.- ¿Se compró una capa en Callejón diagon?
-No se refiere a eso exactamente- dijo Regan.
-¿Y bien? Te daré treinta y cinco mil galleons -dijo Zabini- Así que no te niegues a hablar, he firmado un contrato, Walker. No me hagas perder la paciencia.
-Se rumorea que Neville Longbottom ha creado una poción de invisibilidad – se hizo un silencio que golpeó a Zabini.- La comercializarán por millones de galleons, hicieron una inversión. Me temo que este nuevo proyecto los llevará a la cima.
-Eso es imposible – dijo Ayleen, estupefacta con la información.-Es imposible que hayan encontrado una fórmula para ser invisible.
-¿Estás seguro, Regan? –dijo Blaise ignorando a Ayleen.
-Completamente… yo mismo los escuché hablando. –dijo Regan- Las serpientes fueron sus conejillos de indias y como pudimos comprobar con el accidente de Potter, funciona.
-¿Es legal? ¿Cometieron algún ilícito para prepararla?
-Por supuesto que no.-Blaise golpeó la mesa, con bronca, haciendo sobresaltar a sus dos interlocutores.- Harry no haría nada fuera de la ley, es demasiado correcto.
-Mierda…. ¡mierda! ¡Esto es una muy mala noticia! – dijo Zabini hecho una furia.-Quedaremos en ruina con semejante producto en manos de la competencia.
-Hay una sola manera de evitarlo – dijo Ayleen. Zabini la miró atento.
-¿Cuál?
-Robar la fórmula…-respondió ella maliciosamente.-Y sacar el producto al mercado antes que ellos…
Zabini lo miró serio.
-No será tarea fácil -Espetó enojado.
-Es casi imposible – dijo Regan Walker con pesimismo- No creo que tengan la lista completa de los productos utilizados en PotterAndPotions. Potter es desconfiado por naturaleza y sabe resguardarse.
-No es imposible… San Potter no es perfecto y puede dar pasos en falso como cualquiera.
-Coincido, no es imposible – terció Ayleen.-Harry tiene algunas debilidades.
-Eso es Ayleen… bien dicho –dijo Blaise.-Debilitar a Potter es nuestro objetivo, la única manera de flaquear las defensas de PotterAndPotions. Agarrarlo desprevenido y atacar justo en ese momento…
-Convengamos que preparar esa poción no debe ser algo fácil. –dijo Regan.-Ellos tienen al mejor preparador de pociones, Neville Longbottom.
-Eso lo veremos cuando tengamos la fórmula…-dijo Blaise con ira. Odiaba que Walker sea tan pesimista.
-La pregunta es, ¿cómo lograr debilitar a Potter?
-Sacándole el objeto de su fuerza, Ayleen. –Repuso Regan convencido.- La mujer de la que está tan enamorado: Ginevra Weasley.
-Separarlos.
-Les comentaré el panorama, y no te enojes conmigo Zabini, lo que planeamos no es algo fácil, desde robar la poción hasta intentar separar a Harry de Ginevra…– avisó Regan.
-¿Qué tiene esa mujer de interesante? –dijo Ayleen enojada.
-Todo – le dijo Zabini-Es inteligente, buena persona, y eficiente en su trabajo.
-Ay, Zabini, no disimules – dijo Regan sonriendo.- Es realmente hermosa… en PotterAndPotions el resto de las mujeres la detestan, salvo algunas excepciones. Granger y ella son las estrellas del décimo piso…-Ayleen chascó la lengua, disgustada con todos los halagos que Ginny recibía.
-Tienes razón, es muy linda.
-¿Y tú como sabes? –dijo Ayleen a Zabini.
-Yo me informo de todo, querida.
-Harry está enloquecido con ella, en la empresa corre el rumor de que la chiquilla duerme en su casa, con los hijos de su antigua pareja, dos niños de cuatro y seis años.-explicó Walker.- Lo sabe todo el mundo.
-¿Harry aceptó a una mujer con hijos? - dijo Ayleen con el mismo tono envenenado.-Eso si que es todo una sorpresa, los niños le causaban alergia
-Míralo con tus propios ojos Ayleen, en estas fachas anda tu ex… - Zabini sacó las fotos de un sobre color madera, que le había entregado el detective. Ayleen enseguida tomó una y la miró detenidamente. Harry y Ginny estaban besándose en el centro comercial.
-Típica muñequita ingenua… ¿qué edad tiene, veinte años? –dijo con veneno. Regan rodó los ojos.
-Tiene veintitrés.
-Es de no creer… Potter resultó ser tamaño imbécil.
-¿Celosa, Forster? –Dijo Walker alzando las cejas.- Siempre estuviste muy enamorada de Potter.
-Lo que dice Regan es cierto, estabas enloquecida con Potter.
-¿Qué les importa a ustedes, idiotas? No debo rendirles cuenta.-suspiró y tomó más champaña. Parecía un poco incómoda.- Hay que destruirlos…no podemos dejar que PotterAndPotions sea líder, Blaise.
-Lo haremos.-le aseguró con crueldad.
-Ah, me olvidaba, tenemos otro obstáculo en frente…-avisó Regan.
-¿Cuál?
-No solo hay que robar la fórmula de la poción y separar a Harry de Ginevra sino también les informo Ronald, hermano de Ginevra, está saliendo con Hermione.-les informó Regan.
-¿Qué?
-Esto es más difícil de lo que pensaba- admitió Blaise preocupado.
-Lo haremos…siempre habrá un as en la manga. Myriam está enloquecida con Ronald… y quizá ella pueda ayudarnos.
-¿Y Hermione?
-Hermione tiene un ex que le quedó pendiente. Podemos llevarla hasta él.-Propuso Regan.
-Bien…empezaré a trazar el plan- dijo Ayleen- Tú encárgate de averiguar dónde esconden la poción.
-Deja de dar órdenes que el jefe soy yo…-ella rodó los ojos.
-Como quieras – se puso de pie y empezó a recoger sus pertenencias.
-¿Dónde vas?
-Al gimnasio. Encárgate tú de todo, jefe.
Se retiró, como si estuviera desfilando arriba la pasarela.
-No se le puede decir nada, pero que buen trasero tiene…-dijo Zabini, admirado.
*0*0*
El cóctel para la presentación del perfume "Poesía Eres Tú", estaba preparado minuciosamente y se celebraría en PotterAndPotions, en el hall principal. La gran tarima ya estaba instalada y las cortinas de color escarlata yacían cerradas. Las bandejas con comida y champaña sobrevolaban sobre la cabeza de los invitados y bastaba que uno estire su brazo para poder servirse comida.
Harry se había vestido especialmente para aquella velada con un traje color negro. En cambio, el color para todas las mujeres esta vez era el blanco y algunas empleadas habían comprado el atuendo con un mes de anticipación.
Ginny eligió el suyo el día anterior y no quedaba demasiado en la tienda, tomó el primero que le gustó. Sin embargo Hermione le asignó uno que la sorprendió y a último momento terminó poniéndose ese. El vestido tenía un escote en v y la espalda al descubierto. Unas piedras bordadas en la cintura, y en los breteles, hacía del atuendo un vestido de fiesta. En los pies tenía unos zapatos del mismo color, bordado con las mismas piedras.
-Moriré de frío – le dijo a Hermione en el tocador mientras terminaban de alistarse. El vestido de Hermione era largo, tenía un poco más de escote que el de Ginny.
-Estás hermosa Ginny… Harry se infartará cuando te vea.
-Gracias de verdad por este vestido – dijo Ginny con gratitud.- Es mucho mejor que el que yo había encontrado.
-De nada… sabía que lo olvidarías, y apenas lo vi en la vitrina me acordé de ti.
-¿Y Ron?
-Ronald está ilusionado con ganar el puesto…-Ginny frunció el entrecejo, sin comprender.
-¿De qué puesto hablas?
-¿No te dijo nada?- Ginny negó.-
-En el ministerio se jubila uno de los operarios mágicos de mantenimiento. El puesto se cubrirá por gestión interna, y Ron se ha postulado –informó Hermione. Ginny se sintió desilusionada, le hubiera gustado entrarse por su hermano.- No te enojes, seguramente no te contó porque teme que no lo elijan…
-¿Cómo sabes todo lo que pienso? – le dijo Ginny admirada.
-Eres muy transparente.
-Tú eres muy percepctiva. –torció los ojos. –Ojala le salga todo bien a Ron, merece ascender, ha estudiado mucho. - dijo Ginny orgullosa.
-Le tengo fe…-sonrió.
-Ay señorita enamorada.
-Mira quién lo dice… ¿estás lista?
-Sí.
-Salgamos de una vez…
-Sí quiero probar esos bocaditos.
-¡Ginny!Siempre tienes hambre…
Las dos salieron a la sala principal. Allí encontraron al presidente de Magic Fragancias, Richard Lewis.
-Este tipo es un baboso- comentó Hermione en un susurro.
-Sí, Lewis y Walker podrían ser grandes amigos –dijo Ginny.
-Sí, ¿verdad?- las dos rieron.- Me enferma como me mira el escote.
-Tengo una anécdota para contarte de Richard, no sabes lo mal que quedó hace unos meses -dijo Ginny.
-¿En serio? Ahí viene, qué pesado… ¡Hola Richard! Bienvenido a la empresa, ha llegado por fin el gran día.
-Hola señorita Granger, señorita Weasley…-besó la mano de ambas con galantería.- esta empresa está llena de mujeres hermosas.-comentó gentilmente.
-Gracias Richard.
-¿Has visto a Harry? – preguntó Hermione.
-Lo saludé, pero se escabulló detrás del escenario – repuso Richard.
De repente, Ronald Weasley con una copa en la mano se acercó a Ginny y Hermione.
-Ese tipo me cae horrible – comentó un tanto disgustado.- Harry me dijo que es el inversor principal de la fragancia.
-Ah, mira como trafican chismes ustedes- dijo Ginny fingiendo indignación -¿Así que no te gusta Richard?
-Ni un poco, te estaba mirando las tetas.
-A tu novia también le miraba las tetas
Ron se atragantó con la bebida y Ginny rió.
-Ginny solo bromea mi amor – dijo Hermione abrazándolo y mirando a su cuñada severamente.
-Tu amorcito dará el discurso que le escribiste, parecía nervioso.
-Harry odia la exposición- dijo Ginny con ternura. Hermione sonrió.
Las cortinas color escarlata se abrieron y Harry apareció en ella, con una sonrisa nerviosa. Enseguida su mirada encontró a la de Ginny y se sintió más feliz que nunca. Parpadeó. Recordó fugazmente el momento vivido en la oficina, donde estuvo tan cerca de tenerla, y de repente sintió que sus sentimientos se desbordaban. Aquel vestido blanco le sentaba perfecto, como todo lo que vestía. Estaba obnubilado con esa muchacha…¿se había enamorado de nuevo?
-El señor Harry James Potter dará su discurso en honor a este cóctel de fin de año y a la presentación del perfume Poesía eres tú, sellando el acuerdo empresarial entre PotterAndPotions y la firma Magic Fragancias presidida por Richard Thomas Lewis…
Todos aplaudieron estruendosamente.
-Hola a todos. Quisiera agradecer la presencia de todos los empleados jerárquicos aquí presentes. Es un día muy especial, este año PotterAndPotions ha sido líder indiscutible en los remedios para la gripe, para la viruela de dragón y el año que viene tenemos objetivos más ambiciosos. Agradezco a Hermione Granger, Draco Malfoy y Neville Longbottom por sus esfuerzos. –Draco le dijo algo al oído de Neville y éste sonrió.- Sabré lo que estás comentando, Malfoy.-Hubo carcajadas generales.-Especiales aplausos por favor al presidente de Magic Fragancias, el señor Richard Lewis. Hoy estamos aquí para presentar formalmente una fragancia que hemos co creado juntos, la primera fragancia femenina de PotterAndPotions llamada Poesía eres tú. –Todos volvieron a aplaudir.-Para todas las mujeres que han inspirado a los grandes artistas. Para aquellas que adoren las fragancias invernales que tiene una consistencia única. Para las que amen las rimas, los libros y los buenos momentos. Para las que se atreven…-titubeó al ver discurso.-…a volver a querer incluso cuando las han desilusionado, para las que se animan a mirarse en otros ojos, y abrazarse a otra ilusión….-Se puso rojo-Vaya, esto muy cursi.
"No revisaste el discurso, eres un irresponsable, Harry Potter", pensó Ginny divertida.
-¡Continúa! – lo animó Hermione.
-Para las mujeres valientes que saben ser inspiración y poesía de vez en cuando…Espero que disfruten esta nueva entrega de PotterAndPotions y Magic Fragancias ha creado especialmente para ustedes.
Los aplausos volvieron a multiplicarse; algunos creyeron que el discurso había terminado pero Harry les llamó la atención.
-Ustedes saben que yo no podría haber dicho todo eso sobre las mujeres…-todos rieron nuevamente.- Quiero reconocer la autoría de este discurso a una mujer que ha sabido describirse a sí misma en él... Ginevra Weasley, mi secretaria. –Todos aplaudieron y la miraron cuando las luces la enfocaron. Ginny estaba roja de vergüenza y se ocultó detrás de Ron. Harry sonrió.
-Ginny, no seas vergonzosa y acércate al escenario por favor. Ron se corrió del lugar para dejarla más expuesta.-Vamos, acércate.
Ginny no tuvo alternativa y fue hacia el escenario.
-Hola…-dijo tímidamente.
-No es tan callada durante las mañanas- Acotó Harry mirando al resto. Algunos hombres silbaron, Harry rodó los ojos con molestia.
-¿Es su novia, señor Potter? – preguntó entonces un periodista.
-¿Por qué me lo preguntas?
-Es lo que se comenta, que usted sale con su secretaria.
-Ahora que lo vemos, entendemos los motivos -dijo riendo otro periodista.
Harry sonrió y miró a Ginny.
-Contéstale tú… ¿eres mi novia? –le colocó el micrófono cerca su boca. Ella lo miró alarmada.- Sí, diles la verdad.
-Bueno… sí soy su novia – sonrió tímidamente
Y todos aplaudieron. Harry la besó.
-Felicitamos con mucha alegría al señor Harry Potter por su noviazgo. Ahora a bailar y disfruten este cóctel-Dijo la voz de la locutora.
-¿Qué hiciste? – dijo Ginny.
-Reconocerte públicamente. Ahora puedo besarte delante de todos…
-Oh Harry, gracias.
Ron se acercó.
-Paren un poco de besuquearse, asquerosos…
-Cállate Weasley –dijo Harry riendo.-Te dije que serías mi cuñado.
Los dos chocaron sus manos.
-Te conviene que te comportes, o te mataré.
-¡Felicidades Harry! – Dijo una feliz Hermione.- Estoy tan contenta por ti…- se abrazaron fuerza.
-Y yo por ti…
-Oye, deberíamos brindar los cuatro.-propuso Ron con alegría.
-Buena idea.- dijo Ginny- Por nosotros y por el amor…
Regan Walker los observaba de lejos, con una mirada fría y envidiosa. "Festejen mientras les dure…"
Faltaba una hora para que termine la velada, la mayoría de los comensales disfrutaban los manjares, bailaban, charlaban y reían. Ginny iba por su cuarta copa de una champaña tan suave que no parecía tener alcohol. Supo enseguida que sí tenía cuando se puso de pie y sintió un ligero mareo. Le sucedía siempre: sabía que en unos minutos el efecto pasaría. Enseguida buscó a Harry que charlaba con unos inversores de Magic Fragancias. El la vio acercarse, venía riéndose sin motivos.
-Hola Ginny.
-En el baño había muchas mujeres, tuve que esperar…-dijo alargando las sílabas. Harry frunció el entrecejo.
-¿Estás borracha, Ginevra?
-¡No! –Empezó a reírse- Solo tomé un poco de champaña. La amé, es riquísima.
Harry chascó la lengua y le quitó la copa.
-Ha sido suficiente alcohol por hoy.
-No he tomado tanto, eres un exagerado Harry
-¿Comiste algo?- Ginny negó.
-Debe ser por eso –Dijo preocupado.- Comerás algo de torta para absorber el alcohol…
-No quiero, Harry – dijo convencida.- Quiero decirte algo.
-Dime – la besó y sintió el gusto a la champaña.- Eres una borracha, hueles al alcohol…
-Ey, también huelo a tu nuevo perfume… soy poesía…-dijo grandilocuente, haciéndolo reír.-y rimo contigo.
-Estás muy desinhibida.
-¿Yo? Nada que ver, solo exageras – volvió a reírse.
-Eres más que poesía…-dijo seductor.
-Eres… el tiempo que comparto eso eres – se balanceó abrazándolo y luego volvió a reír sin motivos.-Quiero decirte algo muy importante. Muy importante, muy pero muy…
-Dime de una vez.
-Me encantó que hayas dicho a todos que soy tu novia, y estoy muy feliz.
-Lo sé… -se abrazaron tiernamente.- Pero no era necesario que te emborracharas… -los dos rieron.
-No estoy borracha, solo tomé tres copas…-dijo mostrando todos los dedos de la mano.
-¿Sólo tres? – dijo escéptico, alzando las cejas.
-Sí, fueron tres…-lo besó suavemente, Harry acarició su garganta.- ¿Y si nos vamos de aquí?
-¿A dónde quieres ir?
-A un lugar donde estemos solos.
-Al único lugar que puedes ir es a dormir.-dijo él riendo.-Estás muy borracha.
-¡Ey! Eres malo…-lo abrazó.
-Haremos lo siguiente…-dijo Harry decidido.- tomarás un comprimido anti borrachera inventado por el genio de Neville… y luego irás a descansar.
-¿Deseas deshacerte de mí?
Harry rió y le entregó un comprimido. Ginny sonrió. La sentó en el Audi R8 y colocó el cinturón de seguridad.
-¿Dónde vamos?
-A sacarte esa borrachera…
-No quiero que veas el estado de mi departamento…-dijo Ginny preocupada.-He dejado todo desordenado.
-No pensaba ir a tu casa, pensaba ir a la mía.-dijo Harry.- Te daré el comprimido y dormirás un poco.
Cuando llegaron Ginny tomó el comprimido y luego decidió darse una ducha. Cuando salió estaba en perfectas condiciones y el mareo por fin se había disipado. Harry le prestó un pijama sucio que le quedaba más que enorme. Salió de la habitación de huéspedes vestida así y con el pelo ya seco. Tiritó de frío, afuera hacía cinco grados bajo cero.
-Harry… ¿estás aquí? –el abrió la puerta de su habitación.
-¿Te sientes mejor? – Ginny asintió y lo observó, su novio estaba en cuero.
-Te vas a congelar… -dijo preocupada.- no quiero que te enfermes.
-Estoy bien.
-Lamento haber tomado de más, un papelón lo mío.
-Eres muy divertida cuando estás borracha. ¿Quieres comer algo? Pasa…
Ginny entró en su habitación, Harry evidentemente estaba mirando televisión acostado en su cama. Se sentó del otro lado y lo miró.
-¿Qué te pasa Gin? Estás rara…
-No sé como decírtelo.
-¿A qué?
-Lo que ocurrió hoy en la oficina…-el sonrió con lujuria.
-Maravilloso, lástima que nos interrumpieron…
-Quiero estar contigo Harry...-el la miró, incrédulo.- Quiero tener mi primera vez..
-¿Por qué me lo dices?
-Se que tú no tomarás la iniciativa, por temor a que vuelva a negarme…-Ginny se acercó un poco y lo acarició.- No quise rechazarte el otro día, solo tenía miedo.
-¿Ahora no lo tienes?
-No…ahora sé que quiero ser tu mujer.
-¿Estás segura que se te fue la borrachera?
Los dos rieron.
Ginny lo besó y Harry no tardó demasiado en reaccionar. Acarició su rostro y se dejó llevar por esa llama que invadía sus genitales cada vez que besaba a Ginny. Con sus pequeñas manos acarició el torso desnudo, sus brazos, su espalda, como clamando más y más placer. Harry enseguida la despojó del enorme pijama que tenía, intentando serenarse, o acabaría antes de tiempo. Ginny no lo ayudaba: no tenía sostén. Se miraron y él jadeó. Era perfecta… era la mujer más perfecta que había visto alguna vez. Comenzó a mordisquear y a chupar los pezones, Ginny gimió desesperada. Al mismo, tiempo, los sexos separados por los respectivos pijamas, empezaron una fricción exquisita, que los hizo excitar. Cayeron en la cama rendidos ante el contacto. Harry estaba encima de ella.
-Eres tan hermosa Ginevra…-ella sonrió, nerviosa.- Tranquila, no temas… solo debes disfrutar.
Harry bajó la mano hacia su zona íntima, y metió los dedos dentro la bombacha. Apenas sintió una mota de vello púbico. Siguió bajando y tocó sus genitales, estaba muy mojada. Ginny gimió cuando Harry introdujo un dedo en ella. Comenzó a masajear la zona, y Ginny empezó a gemir más fuerte.
-Harry…-dijo clamando piedad y alivio.
Como respuesta, el quitó la mano negándole el orgasmo. Tomó los pantalones de su propio pijama y se los quitó. Ginny solo tenía puesta una bombacha blanca de encaje.
-Eres hermosa…
Harry se quitó los pantalones y se escuchó un ruido seco de la hebilla del cinturón contra el suelo de madera. Ginny se sobresaltó.
-Tranquila. No viene nadie, estamos solos.
Harry se acomodó entre sus piernas, con los bóxers puestos. Se movió hacia delante, y luego hacia atrás y repitió el proceso varias veces. Ginny cerró los ojos y los dos gimieron. Aprisionó la cintura de Harry con sus piernas, para acrecentar el placer. Sintió un espasmo en su punto débil y gritó de placer.
-Déjate llevar…-le susurró Harry al oído, y lamió su oreja impunemente. Harry supuso que Ginny acabó con la mera fricción, por su espalda traspirada, y sus gemidos.
Empezó a quitarle las bragas lentamente y luego las tiró a un costado. Pasó su boca por su entre pierna, hasta llegar a la zona íntima. Ginny gritó de placer cuando la lengua de Harry tocó su zona más sensible.
Se quitó los bóxers y desesperado manoteó un preservativo de su mesita de luz y se lo coloco…Ginny lo miró mientras él empezó a penetrarla.
-¿Te duele?
-Un poco…-dijo dolorida.
-Iré más lento… Tú avísame si te hago daño.
Ginny asintió, nerviosa y ansiosa al mismo tiempo. Harry lentamente fue entrando en ella, hasta que en el último tramo la penetró hasta el límite. Ginny gimió mitad de dolor, y mitad de placer. Harry empezó a moverse, saliendo y entrando de su interior con más rapidez y emitió un ronco gemido cuando el placer se acrecentó. Mientras tanto, con su mano izquierda, masajeaba a una velocidad media, la zona intima de Ginny, quién arqueó su espalda. Harry cambió la posición y quedaron los dos sentados, unidos por sus sexos… Ginny instintivamente, empezó a moverse, según el placer lo indicaba, Harry la animó mientras pasaba la lengua por sus senos. La ayudó a moverse sosteniéndola de cintura y los movimientos se volvieron frenéticos, desesperados, los resortes de la cama hacían ruidos, Harry y Ginny no paraban de gemir. Ginny fue la primera en acabar y Harry lo hizo dos o tres minutos después, dejándose caer, rendido, encima de su cuerpo. Enseguida se taparon con el acolchado de satén para protegerse del frío.
Cuando miró el colchón, Harry descubrió unas pequeñas manchas de sangre en él.
-Ginny, tranquilízate.
-Manché tu colchón, lo siento -dijo con los ojos acuosos, llena de timidez.
-No es nada, mi amor, tranquila…-la abrazó.-No llores.
-Me siento tan avergonzada. No quiero que Antuan lo vea -Harry rio por la ocurrencia.-No te rías, hablo en serio.
-Antuan no sabrá nada de lo que ocurrió aquí…-le aseguró tocándole el pelo.-Confía en mí.
-Confío en ti.
-Por otra parte, no hicimos nada malo. –dijo acariciando su pelo.- ¿Estás bien?
-Sí.
-Descansa, todo está bien.
-Harry…
-¿Qué?
-Te amo...-el sonrió.
-Yo también te amo, Ginny.
Nota : pido perdón por TANTA cursilería barata... jajajaja!Pero no sé, estoy romántica últimamente y vengo con mucha sensiblería. Perdón!
Espero que les haya gustado, nos leemos en el proximo.
DESDE YA GRACIAS POR LEER Y LLEGAR HASTA ACÁ.
Se los quiere!
abrazos!
Joanne.
