Nexus
Fue durante el momento de necesidad por parte de Draco, pero no de una necesidad física, de ningún tipo, si no emocional. Una respuesta para lo que hicieron, para lo que querían volver a hacer. Comprender que todo lo que hacían, lo que sentían y que les movía a acercarse de una manera tanto física como emocional, se debía a un hecho muy profundo. A un sentimiento que compartían los dos con respecto al otro.
"¿Te gusto, Granger?
Yo también podría hacerte esa misma pregunta: ¿te gusto, Malfoy?
Por supuesto, Granger.
¿Realmente crees qué me acostaría contigo si no fuera así, Malfoy?
No lo creo, Granger, pero me gustaría escuchártelo decir.
Eres un capullo, Malfoy. Claro que me gustas pero no creas que te diré cuando fue la primera vez que me percaté de ello."
Habían confesado sentirse atraídos pero, en el fondo, no lo hicieron solamente de una manera física si no que, lo que querían decir, era que se gustaban.
Hermione sintió como sus mejillas se ruborizaban pero, a pesar de ello, no iba a apartar la vista de aquella mirada tan intensa con la que Draco estaba mirando para ella. Con la que parecía estar memorizándola y bebiendo de su presencia.
—¿Puede ser porque simplemente admitimos que nos gustamos?— Hermione vio como Draco frunció ligeramente la mirada.
—¿Simplemente? y lo dices como si fuera cierto, Granger. Tal vez para cualquier otro pudiera ser simplemente pero, ¿para nosotros dos?— Draco se acercó al rostro de Hermione haciendo que sus frentes entrasen en contacto—. Fuimos más que antagonistas pues sentíamos un profundo rechazo el uno por el otro, sin importar que pudiéramos tener estos sentimientos muy en el fondo porque, sobre ellos, la rivalidad, el odio a nuestro alrededor, les impedía el poder acceder a la superficie— le recordó, por mucho que no habría tenido necesidad de ello porque era imposible el poder olvidar esa época de sus vidas—. Si este lugar pretendía ser nuestra prisión, es lógico suponer que la manera de salir, la única que quién nos trajo aquí pensaría como un imposible, sería la de admitir lo que sentimos el uno por el otro.
Las palabras de Draco acariciaban los labios de Hermione proporcionándoles una calidez que la hacía desear el tenerlos sobre los suyos y poder volver a saborearlos.
—Primero usaste Revello en la pared y luego, con… con nuestras acciones hicimos que la rueda se moviera para accionar el primer click de la combinación— tan cerca que casi parecía que, en vez de estar hablando, estaban besándose.
—¿Nuestras acciones?— preguntó Draco con fingida confusión—. ¿Te refieres a nuestras confesiones acerca de nuestros sentimientos por el otro, o por…?
—No hace falta que sigas por ahí, Malfoy. Ambos sabemos cuales son el otro tipo de acciones— Draco se encogió de hombros de manera inocente—. Supongo que podemos probar nuestra teoría aunque, a pesar de que el suelo sigue igual de frío…
—Es preferible a ser arrojada por los aires hasta que una dura pared de piedra detenga tu vuelo sin escoba— Draco terminó por ella su frase.
A Hermione no le gustó lo que aquellas palabras podían llegar a insinuar porque ella seguía siendo una Gryffindor pero, no por ello, iba a dejarse recibir un golpe de aquel calibre sabiendo que sucedería y que no podían hacer nada para impedirlo. O eso pensaba hasta que captó la sonrisa de Draco, que no venía a cuento debido al diálogo que trataba acerca de recibir un fuerte golpe, hasta que se fijó en donde se dirigía la acerada, y maliciosa, mirada de Draco.
—Ni pienses que me pondré detrás tuya para pararte… con mis pechos, Malfoy— le avisó con gran seriedad en su voz, a pesar de lo absurdo de la discusión.
—Pero ahora que sé lo dúctiles que son, me ayudarán a evitar que me abra la cabeza nuevamente, Granger. A no ser que te guste ver como me abro la cabeza, por supuesto— añadió con un deje de falsa sospecha que indignó a Hermione, tal y como Draco había supuesto que lo haría.
—Me parece que ya has tenido suficiente ración de mis pechos, Malfoy. Por lo que, de seguir insistiendo, no te me quejes luego si te pongo a dieta de ellos— le espetó Hermione con firmeza, a pesar de encontrarse en brazos de Draco que atenuaba, de una manera ligera, el peso de sus palabras—. Y, si te preocupas el abollarte la carrocería— aquí Draco la miró con curiosidad pero no con ignorancia pues, a estas alturas, ya tenía un buen entendimiento del Mundo muggle, aunque algunas expresiones le cueste pillarlas a la primera—, pues podías darme unas clases rápidas para que pueda hacer un simple hechizo Revello sin varita, Malfoy.
—Me extraña mucho que, precisamente, la bruja con mayor talento de nuestros tiempos sea incapaz de realizar magia sin varita— le dijo con cierta diversión en su voz—. ¿Se puede saber qué has estado haciendo estos años, Granger?
El autocontrol era una disciplina que uno tenía que practicar para no cometer una serie de actos que te llevarían a ser un asesino en serie, por lo menos eso parecía cuando uno mantiene una conversación con Draco Malfoy. Le resultaba más que curioso a Hermione que este tipo de pensamientos no le hubieran venido ni en sus momentos de mayor tensión en su vida, o en el trabajo, pero, apenas unas horas con Draco, y ya temía el segarle la vida de soltarle una nueva de sus perlas de sabiduría.
—Trabajar, Malfoy— tal vez usó algo más de fuerza en su voz, podría decirse que furia o irritabilidad por su parte, pero no pudo evitarlo—. Algunos de nosotros no tenemos la vida asegurada por su apellido.
Sorprendentemente, o ya no tanto, Draco no se mostró molesto por la actitud de Hermione hacia su persona.
—Soy consciente de eso, Granger. Pero me sorprende que la misma bruja que fue capaz de asistir a todas las clases en tercer año, sin contar lo de cruzarme la cara de una bofetada, y con las mejores notas en sus EXTASIS, no haya podido encontrar un tiempo entre trabajo y vida personal, lectura de libros y amigos, para seguir aprendiendo magia y practicándola, sin ser por motivos laborales.
Y, por primera vez desde que se despertó junto a Draco, Hermione sintió que se ruborizaba por vergüenza personal y no debido a comentarios de índole sexual o doble sentido por parte del Slytherin o, simplemente, por la presencia del mismo.
Era cierto que no había puesto en los primeros puestos de su deber el aprendizaje de la magia, ajena a su trabajo, pero por culpa de que ahora, al vivir en un Mundo que no se encontraba bajo la sombra de Voldemort, ya no se trataba de una cuestión de vida o muerte. Hasta ahora en el que se encontraba encerrada en una extraña prisión en donde no tenía su varita y le habría sido de gran ayuda el poder realizar magia sin varita.
—¡Oh, Merlín! No puedo creerme que tenga ganas de pedirte perdón por ello en vez de mandarte callar por hablarme de semejante manera, Malfoy.
—¿De qué manera, Granger? ¿Siendo sincero?
En verdad debían estar en un Mundo paralelo u otra dimensión porque no podía ser que Hermione Granger estuviera recibiendo clases de educación y aprendizaje por parte de Draco Malfoy.
Peor sería que fueran Ron o Harry quienes te la dieran, Granger. Eso si que no lo podrías soportar conociendo su vida escolar pero, por lo menos, Malfoy tiene un excelente curriculum académico… lo que tampoco es que sea una fiesta con el tenso pasado que compartimos. Bueno, está claro que el presente no tiene nada que ver con esos recuerdos, ¿verdad? Ahora no creo que te puedas quejar de nada.
—Salvo por no saber realizar magia sin varita— farfulló para si misma pero, al estar en brazos de Draco, para si misma quería decir para los dos.
—Tampoco es muy complicado, Granger— la mirada que le lanzó la castaña dejaba claro todo lo contrario. Aparte de que le decía algo así como que no jugase con ella con esos temas—. Vale, tal vez un poco. ¿Pero para ti? Tú no eres como los demás, Granger. Eres muy inteligente y sabes encontrar la manera de adecuar, tanto las situaciones como la magia, para tu propio fin.
—Enséñame.
Draco se quedó observando con gran atención aquellos orbes castaños brillantes y que mostraban la férrea determinación que siempre había representado a Hermione. La verdad es que, a pesar de la utilidad de realizar magia sin varita, en este momento y situación, serviría para que no fuera únicamente Draco el que saliera despedido por los aires por culpa de las paredes protegidas contra la magia.
—Está bien— aceptó finalmente Draco logrando que Hermione sonriera muy satisfecha de si misma—. Y no te preocupes porque estaré ahí para cogerte al vuelo, Granger.
—Más bien para poder tocarme los pechos de manera legal, Malfoy.
La seguridad con la que se lo dijo Hermione no hizo si no sonreír a Draco que, con un sutil movimiento de su mano, llegó a cogerle el pecho izquierdo logrando sacarle un suspiro de sorpresa de parte de la Gryffindor.
—Soy un Slytherin, Granger. Prefiero otra clase de métodos no tan legales pero si igual de efectivos.
Hermione escuchaba sus palabras pero también sentía el masaje que le estaba ofreciendo sobre su pecho izquierdo y las sensaciones físicas estaban en primer lugar dejando atrás a las, insulsas, auditivas. Además de que, cuando trató de pedirle, ¿lo qué? ¿Qué se detuviera, o que no lo hiciera? Draco atrapó los labios de Hermione con los suyos y cualquier atisbo de queja o protesta murió en aquel beso.
La verdad era que si alguien le preguntara a Hermione cómo lo hizo, le sería completamente imposible el poder explicarlo ya que, si en un momento se encontraba en los brazos de Draco, postura nupcial, en el siguiente estaba con sus manos agarrándole por el pelo mientras sus piernas habían hecho presa en la cintura del Slytherin mientras seguían devorándose con hambre y necesidad.
La señal para detenerse, a pesar de haberlo hecho tantas veces aún consideraba un crimen, merecedor de un severo castigo, el abandonar los labios, y el cuerpo de Draco, cuando sintió el contacto de su erección contra su trasero.
Al separarse de Draco, Hermione pudo disfrutar, y casi podía decirse que gozar, de un gemido de protesta por su parte, dejando claro que le gustaba todo lo que ella le proporcionaba. Y si fuera de igual manera a lo que ella misma sentía, podía entenderle porque se estaba maldiciendo por atreverse a separarse de Draco, de sus labios y de su cuerpo.
—Enséñame, Malfoy— le repitió Hermione con un tono de voz que apenas pudo reconocer como propio de lo fogoso que sonaba. Cada palabra era una tortura porque podía sentir el temblor, y calor, de sus labios pidiendo regresar al húmedo contacto con los de Draco. Esto si que era una prueba de férrea voluntad por su parte—. ¡Ahora!
La verdad era que Draco tenía unas ganas horribles de hacerla callar, fuera con sus labios o con otra parte de su cuerpo, pero también era consciente de que su situación no haría si no ir empeorando con el paso del tiempo. Un tiempo que, por muy que se sintiera, no podía ponerse a medirlo mediante las veces que lo hacían.
—Muy bien, Granger. La alumna aplicada quiere una nueva porción de su pastel de conocimientos— a pesar de usar un tono, y unas frases, que parecía que estuviera hablando con una niña de jardín de infancia, ni siquiera de primer año de Hogwarts, no podía evitar el aceptar que no decía ninguna mentira—. Y, para ello, lo primero que tendrás que hacer es sentir la magia que posees.
—¿Cómo, Malfoy?— le preguntó con cierto tono condescendiente—. Para eso te estoy pidiendo ayuda, para que me enseñes los pasos a dar para lograr realizar magia sin varita pero me será imposible sin ofrecerme la serie de pasos y como darlos.
El que Draco sonriera de aquella manera mostrando una gran suficiencia le producía sensaciones contradictorias a Hermione porque, por una parte, quería decir que Draco podría ayudarla pero, por otra muy distinta, estaba disfrutando, como nunca, de su posición superior. Y no tenía nada que ver con la postura en la que se encontraban porque, de ser así, sería Hermione quien se encontraba sobre Draco.
—Recuerda las sensaciones que obtuviste cuando nuestros cuerpos entraron en contacto, Granger. Simplemente la suave caricia de piel contra piel. Recuerda lo que sentiste en el interior de tu cuerpo cuando te hice gozar y explotaste en tu clímax. Recuerda todo lo que sentiste cuando fuiste tú quien me provocó esas mismas sensaciones y que reverberaron en tu propio cuerpo— los ojos de Draco mostraban una férrea disciplina que indicaban que sus palabras no estaban siendo dichas para turbarla si no para dirigirla hacia lo que le había estado pidiendo—. ¿Puedes poner en palabras esas sensaciones, Granger, y que puedan explicar realmente lo que verdaderamente te hicieron sentir?
Hermione sabía que podía poner en palabras lo que sintió pero, tal y como dijo Draco, no se acercarían ni por asomo a lo que había llegado a sentir con aquellas sensaciones. Con aquel contacto íntimo con Draco. Con sus besos. Con su sola presencia. Le era imposible ser totalmente fiel a sus sentimientos si tenía que ponerlos en palabras.
—No hay palabras capaces de describir esas sensaciones, Draco. Son como…
—¿Cómo son, Granger? Lo sabes y puedes decirlo porque es parte de ti desde el mismo momento de tu nacimiento, incluso diría que de tu concepción.
Hermione se sintió desbordada por la profundidad de aquellos ojos glaciales en donde parecía estar cayendo en un pozo sin fin.
—… magia.
Cerró sus ojos cuando sintió el contacto del dorso de los dedos de Draco trazando el contorno de su mejilla, descendiendo hasta su mentón donde se detuvieron para atraparlo entre sus dedos y alzarle su rostro. La respiración de Hermione salía necesitada y sintió como chocaba contra la de Draco y se arremolinaban de la manera en que sus lenguas lo habían hecho previamente. Si, sentía sus labios tan cerca que, solamente con la calidez que emanaba de ellos, podía decirse que se estaban besando sin ni siquiera llegar a tocarse.
—Siente la magia de tu cuerpo, Granger. La magia que se encuentra en cada una de tus células y viaja con ella hasta que sientas como se calman sus turbulencias y te encuentres en harmonía más allá de tu propio cuerpo, de tu mente y todo tu ser. Debes ser uno… con todo— los dedos de Draco ahora descendían fantasmagóricamente por su espalda hasta detenerse en la última letra de su espalda y abandonando su nombre. Un estremecimiento recorrió el cuerpo de Hermione pero su gemido fue inaudible a pesar de haber separado ligeramente sus labios para hacerlo brotar—. Más que un todo físico de dos personas haciéndolo, Granger. Más que un todo espiritual cuando crees que formas parte del Universo. Lo que debes sentir… ¿lo sabes, Granger?
—Yo… soy.
Draco no pudo reprimir una sonrisa. No obstante estamos hablando de la bruja más talentosa de su generación. No cabía posibilidad de error y fallo por su parte.
—Conoces la manipulación de este hechizo porque eres el hechizo, Granger— la voz de Draco era un susurro apenas audible pero que llegaba con fuerza y perfectamente claro a oídos de Hermione—. Ilumínanos, Granger.
Los ojos de Hermione se abrieron y su visión se apoderó de todo o, más bien, todo se encontraba en aquellos ojos marrones.
—Lumos.
Continuará
Muchos se preguntarán el por qué de tan larga espera, aunque otros aún se estarán preguntando lo mismo acerca de otros de mis fics -.-U, y debo admitir que no hay ninguna excusa y, por tanto,...
Draco-profesor… un travieso, y desnudo en estos momentos, profesor pero que sabe cuál es la lección que Hermione debe aprender.
Magia sin varita. Desde un principio se ha dicho que la varita es un conducto que se utiliza para poder manipular la magia pero esta es propia de cada uno de los magos y brujas. Ellos son la magia y, por eso mismo, con práctica, ellos también, sus cuerpos, pueden actuar como las varitas. Podría decirse que las varitas son los rodines con los que practicar hasta que uno pueda moverse sin su ayuda.
Por supuesto que esto es mi opinión al respecto y nada que ver con lo que J. K. Rowling pudiera llegar a decidir si algún día quiere hacerlo. Yo, como hago siempre, me baso en lo que leo en la historia y a esta conclusión he llegado. ¿Bien o mal? Eso queda a decisión de cada uno de los lectores de esta historia, o de cualquier historia basada en el Universo de los libros de Harry Potter.
Disclaimer: Todos los personajes relacionados con las novelas de Harry Potter, así como lugares, objetos, y demás, pertenecen a J. K. Rowling. Lo único que me pertenece es el argumento de la historia, y eso es algo que se nota dada su sencillez.
No puedo decir nada más que: Muchísimas gracias por los REVIEWS recibidos por parte de…
Brooke Silva.
Anyels.
Luna-maga.
Parvati 32.
Sabaana.
Beautifly92.
Elodieh.
Haruka-Evans28.
Nenita Malfoy.
Ginegine.
Sakuri9.
y por añadir esta historia a los Favoritos de:
RubbyMoon-chang-Sly.
Nenita Malfoy.
Darell.
Caritay.
Como también a los que han puesto la Alerta de Historia como:
Nenita Malfoy.
sara malfoy black.
DanGrint.
Agradecido por comprobar que la historia no está siendo olvidada por vosotros aunque, casi pareció que si por mi, y espero, si habéis perdido el tiempo leyéndola o esperándola, podéis disfrutar escribiendo vuestras opiniones y comentarios al respecto en algunos…
REVIEWS.
REVIEWS.
Nos leemos.^^
