13

-Jaken-

Al final, todo ha sido un sueño producto de una planta maldita, que no reconoció ni siquiera la majestuosidad de mi Amo. Bien lo dijo la anciana. ¡Y qué pesadilla! Nos trastornó a todos, lo trastornó a él. Ahora lo veo y está como siempre, el líder que guía nuestro camino, al frente como siempre impasible, con esos ojos dorados, mortales, sumamente quietos y tranquilos. Pero en ellos ya he visto más sentimientos de los que creí conocer. No soy nadie para cuestionarlo, aunque lo he hecho interminables veces y salido golpeado la mayoría, pero ahora ya no me queda duda que la niña es lo que más quiere y lo que más le duele, y sé que tiene miedo todo el tiempo. Cuando se sienta callado a observarnos corretear y jugar, cuando finge no vernos y ver el cielo pero escucha cada palabra que sale de su boca, cuando camina como si no la escuchara cantar y en realidad su corazón late con más fuerza, porque puedo oírlo.

Si, tiene miedo.

Haberse enfrentado a semejante situación, haberla considerado real, y estar a punto de volverse loco de pena y angustia, han puesto un nuevo brillo en sus ojos de oro: la determinación.

El Amo Sesshomaru no va a dejar morir a Rin… Nunca.

-Jaken –dice de pronto sacándome de mis pensamientos y, por supuesto, dándome un susto.

-¿Si Amo bonito? -¿puede escuchar lo que pienso? No es la primera vez que parece que sí.

-Ya cállate –bien, si que puede.

Retrocedo un poco con la cabeza baja en reverencia, lo que menos quiero es otro golpe por mi insolencia. De pronto se detiene y todos hacemos lo mismo tras él. Ah-Un suelta un leve ronroneo, Rin va sobre éste, como es su costumbre, y aunque ya no llora tiene el aspecto de quien carga con una gran tristeza. ¡Pero qué susto nos ha dado! ¡Me parece impresionante que el Amo no la reprenda por su error que casi nos cuesta la estabilidad emocional, y a él la vida!

Da media vuelta y se acerca a la niña, con paso decidido pero siempre elegante y tranquilo, ¡muy bien! Creo que por fin la regañará como se debe, al menos debería dedicarle una de esas miradas asesinas que tan bien sabe manejar.

-Rin.

-¿Si?

La mira, pero no hay nada en sus ojos que indique que está molesto, al contrario. Aunque la mira impenetrable, ¡yo puedo ver que la está adorando! Si, piensa: "¡Está viva, está bien!" Lo sé. Y la observa como para creerlo. Alza una mano y la pasa suavemente por las mejillas de la pequeña. ¡Siento que me voy a ir de espaldas! Ella no se sorprende, es como si las radicales muestras de cariño del Amo hacia ella ya las supiera. Nunca parecen siquiera causarle algo de confusión. Es como si Rin supiera algo del Amo Sesshomaru que nadie más sabe, algo mudo y secreto. Algo perfecto que los conecta.

-Camina a mi lado.

Yo definitivamente me voy de espaldas, pero la niña entonces sonríe tan hermosamente que hasta a mí me hace sentir un amor devoto por ella, y me contagia inmediatamente. Y así, con esa facilidad, ha dejado atrás su pena. El Amo Sesshomaru la conoce perfectamente, sabe qué la hace feliz y qué no, que la asusta y qué no. Es el conocimiento que sólo da el amor. La ayuda a bajar ofreciéndole las manos para que se apoye y ella da un brinco lleno de vida, volviendo a ser quien era antes, la niña hiperactiva, hermosa, que no deja de sonreír.

Se van al frente de la fila y reanudan la marcha, Rin andando con pasitos rápidos para igualar los del Amo.

-Amo Sesshomaru, ¿puedo cantar la canción donde Jaken debe hacer el coro?

Apenas estoy tomando las riendas de Ah-Un y su petición me sorprende, claro que aunque no me molesta, finjo que sí para no dejar aquella rutina que tan bien nos cae a todos.

-¡Yo no canto, niña tonta! ¡Ni soy tu compañero de juegos, así que no pidas insolencias!

-Jaken –la voz de hielo de nuevo perforando el ambiente, de nuevo fuerte, de nuevo la voz de un dios-. Hazlo.

Y por dentro sonrió, porque las cosas han vuelto a ser como antes. Yo también me siento aliviado.

Yo también estoy feliz.

Rin comienza a cantar.


Gracias por leerme a pesar de lo oscuro y angustiante que fue.

Muchos besos.

Ciao!