Las lagrimas se le salían por mas que trataba de detenerelas. En un momento todo lo que creyo tener se le había desvanecido.
Por fin había aceptado lo que siempre había sabido, y eso era que siempre estuvo casada con un extraño. Nunca hablarón de su pasado, ella siempre penso que era major asi, se hizo creer que el unico pasado que el tuvo fue al lado de Shishio, nunca se detuvo a preguntar que había sido de su familia, o si siquiera tenía familia alguna.
Siempre se dejo llevar por impulsos.
'Eh? Ah eres tu….si te dejo aqui para que mueras de frío me remordera la conciencia, aunque no te merezcas mi ayuda.' Le había comentado ese hélido día cuando se lo encontro y decidio llevarlo a casa.
'Misao, que es lo que traes ahi?' Le había preguntado Okina.
'A un alma en pena que me encontre. Es patetico en realidad.'
'Como tu fuiste la que lo trajiste, tu te encargaras de el hasta que se haya recuperado.'
'Que!'
'Si Misao, nosotros tenemos cosas que hacer, asi que tu te haras responsable de el.'
Misao no discutio mas.
Asi fueron pasando los días mientras el recuperaba sus movimientos en sus extremidades y su humanidad.
Misao lo atendía a regañadientes, pero eso lo entretenía lo que hacía que Misao se enojara mas con la situación.
'Ya estaras listo para irte pronto?' le pregunto un buen día Misao.
'Creo que si, mira.' Le dijo moviendo los dedos.
Misao echo una Mirada hacia el cielo como dando gracias a los dioses, 'Que bueno.'
'Creo que ya me puedo marchar.' Contesto el, levantandose lentamente.
'No digas estupideses!' le grito Misao al momento que el perdía su equilibro.
'Perdón, creo que todavía no estoy listo.'
'Esta bien, si te fueras asi, me preocuparía.'
Misao era una buena enfermera. Le cambiaba las vendas, le curaba las heridas y lo bañaba, algo que a ninguno de los dos se les facilitaba al comienzo.
Poco a poco, y sin darse cuenta, Misao se había enamorado de el.
Suspiró, 'Si quieres, te puedes quedar el tiempo que quieras.'
Levanto la vista para encontrase con los ojos azules de Misao, 'Gracias.' Le contesto sinceramente.
'No tienes nada que agradecer.'
'De todas formas, gracias por preocuparte por mi y devolverme algo de mi humanidad.'
Misao se había sonrojado al oír sus palabras.
'No fue nada, era lo correcto.'
Encojio los hombros, 'Otras personas al darse cuenta de quien era yo me habrían dejado en la nieve para que me congelara hasta morir.'
'No te creas, que yo tambien lo pense.'
'Entonces gracias doblemente por haber hecho eso por mi.'
'No puedo esta enamorada de alguien como el. No puedo, mi gran amor ha sido Aoshi.' Se repetía hasta el cansancio a ver si con repetirselo algo cambiaba.
Se había recuperado por completo y se convirtio en un miembro mas de la Aoyia. Ayudaba con los quehaceres de la casa, y ayudaba a los demas a mantener a Misao bajo control.
En un impulso de su parte, Misao le pidio matrimonio durante la cena. Toda la Aoyia calló. Sojiro lo penso por un momento antes de acceder.
Nunca le pregunto nada. Nunca le pidio nada. Estaba contenta de tenerlo a su lado. Y eso siempre sería cierto.
