Y bien, acepto que esto está 'ligeramente' atrasado. Pero primeramente he estado corta de inspiración y luego corta de tiempo. ¿Y cuál es el resultado de eso? Un capítulo corto, naturalmente.

Veremos un cambio en Shizuru, espero que para bien. :P

Por cierto, todas esas cosas que comenté al principio me llevan a plagios implícitos. No es cierto, este plagio lo tenía planeado desde hace mucho tiempo. Bien, el punto es que entraré en la era de los concursos, tan popular entre las escritoras y quien me diga qué estoy copiando, se ganará... 100 peluchólares. Mentira. Quien adivine podrá pedirme un oneshot o drabble, que entregaré quién sabe cuándo, pero lo haré.

Este es un capítulo algo romántico, o al menos eso quiero creer yo, espero que les guste.


Capítulo 14 ― 7 de Julio

Nunca me habría esperado una invitación por parte de Natsuki a un festival de verano, mucho menos en el tanabata.

Me pregunté si Natsuki llevaría una yukata también; yo había sido educada en el seno de una familia tradicional y me era impensable asistir a un festival de verano con otro atuendo, a pesar de haber vivido tantos años en el extranjero, pero el caso de Natsuki era diferente, no era su estilo ni hacia parte de sus tradiciones. A pesar de todo, me recreé imaginándola en una.

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Esa noche, el templo estaba lleno y era, ciertamente, a causa de la fecha; habíamos tomado el tren para llegar a una antigua zona de la ciudad y ahora podría decirse que caminábamos, pero no, la verdad es que yo flotaba mientras Natsuki me llevaba de la mano recorriendo el festival. Sabía que no era una acción inconsciente, sabía, de hecho, que era una declaración implícita, sabía que trataba de decirme sin palabras que me amaba y su forma de demostrarlo no era otra que por medio de pequeños gestos cariñosos en público.

Irónicamente para mí no había nadie más, solo estábamos ella y yo, caminando a la luz de la luna. Oía murmullos, escuchabas voces y risas, veía rostros borrosos; todo lo demás estaba en un segundo plano mientras disfrutaba de nuestro contacto, de su sonrisa y la forma encantadora en que me miraba.

Ni siquiera noté en qué momento llegamos hasta un lago bastante apartado de todo lo demás, hasta que nos detuvimos.

―¿Traes ya escritos tus tanzaku? ―preguntó suavemente mientras hacia una ligera presión en mi mano.

―No estoy segura de querer pedir algo ―a menos que seas tú, añadí para mí misma.

―Yo sí lo haré. Por primera vez, este año pediré un deseo ―dijo, ligeramente tímida.

―¿Sabes que puedes pedir dos deseos, verdad? ―Natsuki me miró significativamente, antes de responder.

―No necesito dos deseos, con uno es más que suficiente ―sonrió de forma espléndida, iluminándolo todo―. Iré a comprar un tallo de bambú, ¿me esperas aquí? ―asentí y ella desapareció entre los árboles.

Aquellos segundos a solas me permitieron reflexionar sobre esa pregunta que hacía días daba vueltas en mi cabeza, ¿qué debería hacer? ¿Qué debería hacer con Natsuki? ¿Con nuestra relación?

Una cosa era aceptar mis sentimientos, incluso disfrutarlos, como estaba haciendo justo ahora, ¿pero Natsuki? ¿Qué querría ella? ¿Quizás algo más formal? ¿Quizás no? Yo no estaba en absoluto capacitada para abordar el tema.

Me sentía muy bien junto a Natsuki, como si hubiese despertado de un largo letargo emocional, como si fuese una mujer de nuevo. Definitivamente quería estar con ella, y nunca había estado más segura de que mi lugar era a su lado, así que… ¿qué se suponía que debería hacer? ¿Decirle, 'si tú me quieres estoy aquí'?

No. Sonaba realmente lindo, incluso dulce y tierno, e innegablemente era verdad, pero yo no era así, nunca lo había sido y ahora, después de todos estos años, era una persona algo más sombría, más dura, más áspera.

―¿Shizuru? ―regresé de entre mis pensamientos para notar que Natsuki estaba frente a mí, con un gesto desconcertado.

Sonreí. No podría dar el primer paso, pero de ahora en más intentaría a ayudarle para que lo diera ella, después de todo era su decisión, yo ya había tomado la mía.

Miré fijamente sus ojos, antes de invadir su espacio personal y besarla como hace tanto tiempo, con sinceridad, sin dejarme nada, sin reprimir mis sentimientos. Fue como una explosión, vibrante y esclarecedora.

―Wow ―soltó apenas hubo recuperado el aliento―… No sabía que esto fuera tan efectivo ―la miré inquisitivamente con una ceja levantada instándola a que continuara―, la festividad, Shizuru, aún no he pedido el deseo y ya parece ir viento en popa.

Un ligero sonrojo se apoderó de mis mejillas complementando una tonta sonrisa que colgaba de mis labios. Entrelacé mis dedos con los de Natsuki y volví a besarla.


Aclaraciones:

Tanabata: también conocida como festividad de las estrellas es una festividad japonesa derivada de la tradición china Qi xi ("La noche de los sietes"). La fiesta celebra el encuentro en el cielo de las estrellas Altair y Vega. Las estrellas representan a dos amantes, el pastor Hikoboshi (Altair) y la princesa tejedora Orihime (Vega). La Vía láctea, un río hecho de estrellas que cruza el cielo, separa a estos amantes, y sólo se les permite verse una vez al año, el séptimo día del séptimo que las estrellas sólo aparecen de noche, la celebración suele ser nocturna.

Hoy en día en Japón la gente suele celebrar este día escribiendo dos deseos, algunas veces en forma de poemas, en pequeñas tiras de papel o tanzaku, y colgándolos de las ramas de árboles de bambú, a veces junto con otras decoraciones.

Yukata: Es un kimono hecho de algodón. Se usa principalmente para el verano o estaciones cálidas. Es mucho más ligero porque no tiene la capa que cubre normalmente el kimono.


Gracias por leer. Agradezco infinitamente quienes siempre comentan y ¡espero que lo sigan haciendo!, porque tomaré lista y quienes tengan fallas suspende el semestre :P

Un abrazo.