Capítulo 12 : El cumpleaños de Vegeta

N/A: Buenas, he llegado con otro capitulo, quizás uno bastante esperado por muchos. Les comento que bueno, este cap tiene lemon...

Si, ya se que muchos dirán "Ya lo sabemos, nos advertiste antes"... pero es mi obligación avisar siempre.

Bien, les digo que es un lemon un poco diferente a lo que por ahí algunos están acostumbrados y les comento que es el primero, pero definitivamente, no el ultimo!.

Es por eso que le voy a dar solo un color naranja.… tranquilas aún falta para algo rojo o negro..pero habrá!, Pido discreción, porque si tiene contenido sexual, escenas violentas y lenguaje vulgar...lean bajo su propia responsabilidad…

Les comento, aunque lo dije en mi otro fic, pero por las dudas lo vuelvo a comentar, ya que el publico se renueva, que este es el ultimo capitulo hasta nuevo aviso!.

Ojo, no piensen mal, es solo porque ha llegado el día de mis vacaciones y creo que lo había mencionado anteriormente, este es un dia muy esperado para mi!

Así que , no andaré por estos rumbos por algunas emanas, es por eso que les dejo capitulo doble!

Sin mas que decir, agradezco infinitamente los comentaros tan lindos que me han llegado y que me sigan a mi y a esta historia.

Tengan mucha alegría en sus corazones y disfruten esta extraña, pero perturbante historia...

Saludos, nos vemos, cuando vuelva!

Luxia.


La noche había llegado para la ansiedad de muchos. Las mejores familias del planeta estaban presentes y miembros de la aristocracia de planetas cercanos también.

La sorpresa fue la llegada de los antiguos reyes, padres del rey Vegeta, abuelos del príncipe.

Esa noche ellos ocuparon el trono en símbolo de respeto. Los reyes tomaron el lugar de los príncipes y Vegeta solo ocupo el lugar de agasajo, osea, en el centro, pero debajo del altar.

Los reyes y los abuelos de Vegeta estaban orgullosos del heredero y habían traído las mejores cosas para el muchacho.

Todo el planeta se encontraba en el palacio, bebiendo comiendo con gran animo. Trayendo lo mejor para su futuro rey que observaba a todo el mundo con su típica mueca de orgullo.

El antiguo rey Vegeta, miraba con ansias a su nieto, era todo lo que él le había exigido una vez a su hijo y nuera, de verdad esos dos habían hecho un gran trabajo.

De lejos divisó a sus nietos bastardos, aquellos de su hija ilegitima y también sintió una pizca de orgullo. Estos eran hombres fuertes y unos orgullosos guerreros, pero él jamás los podría reconocer, eso era un sacrilegio total.

Bajó la mirada y la vio parada conversando con un solado, seguramente era su compañero, se alegro que no haya sido el inepto de clase baja que la había dejado embarazada tantas veces hace años atrás y hoy se declaraba padre de sus nietos. Pues a pesar de ser ilegítima y no poder reclamarla, ella llevaba su sangre, sangre real, y moría de odio al verla con alguien inferior.

La mujer se sintió observada y levantó la vista y choco su mirada con la de su padre biológico. Está hizo una reverencia que fue correspondida y corrió la mirada al instante.

Sin duda la mujer había heredado las hermosas facciones de su antigua amante, aquella que fue muerta por la mano de su reina, al dar a luz.

Los recuerdos se apoderaron de Vegeta abuelo y trató de sacar esos pensamientos lo más que pudo.

Ahora debía sentir orgullo de su nieto, el verdadero heredero e ignorar los siete u ocho... restante, por el el bien de todo.

La ceremonia se llevaba a cabo con total tranquilidad. Habían pasado horas y el encuentro se había extendido más de a cuenta.

El joven príncipe estaba feliz, todos sus obsequios había sido excelentes. Su madre le había regalado una nave nueva, era perfecta, mucho más veloz, más grande, y muy resistente. Era solo para el, podía usarla como y cuando quería.

A la reina le había costado mucho conseguirla, pero después de unas cuantas visitas a uno de los mejores planetas tecnológicos, la había conseguido, y la ocultaba para que nadie la viera y sobre todo que Frezzer no la conociera.

Sus abuelos habían traído las mejores armaduras forjadas del más resistente material. Los hombres que la construyeron, pasaron casi un año haciéndolas, y algunos habían perdido la vida por eso. Esas armaduras eran dignas sólo de un futuro rey y su abuelo se llenó de orgullo cuando se las había entregado y ver la expresión de encanto de su heredero.

Todo el consejo real también estaba presente, cada uno con sus respectivos obsequios.

La gente había traído de todo un poco, cosas quizás de menos valor, pero de igual forma Vegeta agradeció el agasajo.

Sin embargo, faltaba algo. El regalo de su padre. El rey pasó de largo con una sonrisa perversa y le había dicho que el jamás se olvidaría de darle un presente, pero que no podía dárselo en público.

El príncipe sonrió de una manera lasciva, sin duda, ese sería el mejor, la hembra que de seguro su padre le daría. Lo sabía, él no era tonto, el rey nunca lo defraudaría y siempre sería el vencedor de todos.

Ansioso, el príncipe espero a que finalizara la fiesta. Como siempre, los ciudadanos estaban muy divertidos y no parecían querer irse, lo que hizo enojar a Vegeta y expresar su frustración a sus padres en silencio.

La reina como siempre era la única que captaba las indirectas de su hijo.

-Mi rey… creo que el príncipe ya fue agasajado correctamente… Es hora de que tome su obsequio…

El rey sonrió. Su esposa no era tonta, siempre sabía lo que él tramaba y aunque estaba un poco asustado por la reacción de su mujer al saber que estuvo tan cerca de Zou, suspiro aliviado, ella era tan segura que jamás le dijo nada al respecto.

Ella era única.

El rey se puso de pie. Pidió el respeto de todos, de sus padres y de su esposa. Realizó un brindis en honor a su hijo y lo despidió con honores. Todos los presentes alzaron sus copas y reverenciaron al muchacho. El rey avisó que la fiesta seguiría para honrar a los antiguos reyes, pero que el joven príncipe podía ir a descansar.

Vegeta sonrió triunfante, mostró sus respetos, primero a sus abuelos, después a su padres y luego a su pueblo.

Camino hasta la salida calmado mientras todos reverenciaban y una vez fuera, corrió rápido hacia su habitación, pues apostaba todo su reino, que ahí estaba el regalo de su padre.

Y no se equivoco…


-Bien, antes de que preguntes como se todo eso, debes saber que he conocido mucha gente y he recolectado información de todos lados y….

Bulma miró al joven sacerdote sorprendida.

-Estas nervioso?...

-No te mentiré… lo estoy… no paro de temblar.

-Padre, no quiero asustarlo, pero lo que le contare no es nada con lo que vino después… cálmate, eso ya paso. Yo logre superarlo…

-Lo se. Es bueno perdonar, pero no niego que me siento impotente… fuiste un regalo sexual… Eso no tiene perdón de Dios!.

Bulma sonrió dulcemente.

-Aún no le conté nada padre… si quiere no lo hago…

-Hazlo… necesito saber por todo lo que pasaste.

La peliazul suspiro y miró los ojos celestes del muchacho.

-Bien… Le contaré.


Vegeta corrió lo más rápido que pudo hasta quedar enfrente de su puerta. Se detuvo, trató de calmarse y suspiro pesadamente. Estaba tan ansioso que la emoción lo hacía poner nervioso, como si fuera la primera vez que tomaría una mujer. No, claro que no, pero sabía que su padre se esmeraba por complacerlo.

Tomó el picaporte y abrió las puertas de su habitación encontrando todo en penumbras. La oscuridad se había apoderado del lugar, solo la hermosa luna menguante alumbraba un poco la habitación desde la ventana.

El joven frunció el ceño, no entendía porque la oscuridad. Si había una mujer ahí dentro, pues no debía ver mucho así.

El príncipe entró y cerró la puerta detrás de él. Caminó unos pasos y de repente sintió una fragancia exquisita que venía del lado izquierdo de su cama, aquel que no se dejaba ver desde la entrada por culpa de las cortinas que cubrían su lugar de descanso. Dio la vuelta, camino y se quedó quieto al ver un hermoso cuerpo femenino que le daba la espalda.

La oscuridad no dejaba distinguir colores, pero gracias a su ojo desarrollado si podía ver el cuerpo deslumbrante que tenía frente a él.

Su sonrisa se hizo notoria, sin duda había visto muy poco, pero ya le gustaba. Se sacó los guantes rápidamente y su rastreador. Deslizó su capa hacia el suelo, se quitó su armadura de gala y se deshizo de sus botas. Una vez despojado del estorbo, miró a la mujer que tenía enfrente y se acercó despacio.

Poco podía ver, pero realmente no le importo. Lo que se distinguía lo estaba excitando. La hembra dejaba ver su cuerpo en silencio, y eso llamó su atención.

Él estaba completamente acostumbrado a entrar a una habitación y llamar completamente la atención. Todas las hembras al verlo lo reverenciaban y comenzaban a tocarlo sin pudor alguno. Mínimo emitían palabras solo para subir su ego y eso, eso no estaba pasando en ese momento. Realmente se estaba inquietando.

La mujer delante de él no se movía y no decía nada y eso lo frustraba.

Quizás tenía miedo, no era fácil manejar la brutalidad del príncipe. Quizás no hablaba, o estaba nerviosa. Había muchos quizás, pero él no perdería tiempo en averiguar alguno.

Vegeta se acercó por atrás y la tomó de la cintura, atrayendola fuertemente contra su cuerpo. Hundió su cabeza en el cuello de la chica deleitándose con su exquisito aroma. Posó sus manos sobre sus senos y los apretó con fuerza mientras empujaba su miembro completamente duro contra la cadera de la chica.

Vegeta alzó una ceja.

Nada.

La mujer no decía nada. No se movía, no se estremecía, no fingía!.

El joven comenzó a molestarse cada vez más. Eso era una insolencia y él no lo permitiría.

Se alejó de la joven y fue directo a su mesa de noche, tomó la lámpara de la mesita y encendió el foco. Se giró y miró de frente a la mujer que tenía en su cuarto.

Su corazón se detuvo un instante.

Dio un paso atrás cuando al fin pudo ver al hermoso regalo que tenía enfrente de él. Su aliento se entrecortaba de golpe, mientras el corazón le latía con fuerza. Su cola se desprendió de su cintura y reclamaba cercanía con la chica. Todo su cuerpo había reaccionado ante su visión.

-La loca…. -Susurro más para él que para la chica.

Vegeta no entendía nada. Tantos días pensando en esa mujer y en lo imposible que era tomarla y ahí estaba, parada frente a él de la manera más sensual vestida y preparada para satisfacer sus caprichos.

El joven se acercó y levantó una mano, pero se detuvo un momento. De golpe su esclava vino a su mente.

Milk, su confidente. El había hecho una promesa y no podía fallarle. No a ella que era fiel con él y solo pedía respeto para ella y esa hembra que tenía semidesnuda frente a sus ojos.

Su cuerpo le exigía tomar a la hembra, pero su honor le decía que no, que aunque sea solo una estúpida niña y esclava, era una buena chica que lo obedecía y no lo juzgaba.

Vegeta suspiró aliviado y enojado. Odiaba a su madre, ella lo obligaba siempre a cumplir toda promesa que él formulaba. Y en ese momento no quería hacerlo.

Levantó la vista y vio el cartel de la chica, lo tomó y leyó. La letra de Zou. Sonrió.

Seguramente su padre había ido a buscarla personalmente al prostíbulo, pero, como demonios había llegado la loca allí?... acaso se había escapado de nuevo?... no sabía, pero regañaría muy seriamente a su esclava por no vigilarla.

El joven se acercó a Bulma y la contemplo una vez más. La chica seguía perdida, mirando la nada.

-Quizás… si la toco un poco ella no diga nada… -Vegeta se acercó despacio y miró sus ojos. -Dime… si yo te toco y hago algunas cosas… tu le dirás a tu amiga?...

Bulma seguía sin hablar.

-Es inútil… estás loca y te mereces ser fornicada hasta el amanecer… pero no puedo… Malditas humanas… malditas mujeres del demonio!...

Vegeta la miró detalladamente, pero con la luz encendida, dejando ver todo lo que su padre y Zou habían preparado para él.

La hembra estaba hermosa, maquillada perfectamente, peinada,vestida muy sensualmente con un vestido rosa semitransparente, apretando su perfecta figura,dejando ver su hermoso cuerpo tan deseable, sus lindas piernas, sus pechos, caderas….Todo…

Vegeta tuvo que dejar de mirarla, ya no aguantaba más, la mujer era hermosa y él la deseaba. Si, la había deseado desde la vez que la muy bastarda se había dejado ver toda desnuda y mojada en su laguna, mostrando así lo malo que era para él cumplir algunas promesas.

Él tenía derecho a tomarla, pero no podía. Abrió sus ojos y grande fue la sorpresa que tuvo al ver a la humana que fijaba sus enormes ojos azules en los negros de él.

Si, Bulma había fijado la vista en él por primera vez. Y él sonrió de lado. La hembra lo estaba desafiando con los ojos. No sabía si era enserio, si la mujer era loca o solo actuaba, pero no le importo nada.

No le importo Milk, ni la promesa, ni nada, él quería a esa mujer y punto final. No existía nadie en el universo que se lo impidiera.

Ella era su regalo y con solo mirarlo, le recordó quién era él… y el príncipe de los saiyajins jamás se dejaba pisar con nada y menos por una estúpida esclava.

Vegeta mando su promesa al demonio y su honor. Las inquietudes quedarían fuera por el momento.

El príncipe se sentó en la cama y giro a Bulma para que lo enfrente. Está bajó la mirada y siguió sus ojos negros en cada movimiento.

-Quítate la ropa… ahora!

Nada.

La chica lo miraba, pero no se movía ni nada. Vegeta que ya se había hartado por completo, la tomó bruscamente de la mano y la acercó hacía él. De un tirón rompió todo el vestido y la dejó totalmente desnuda, dejando así ante sus ojos la hermosa vista.

-Así se debe hacer… recuerdalo para la próxima!

La próxima?... y por que no?!, Milk tenía la culpa, él se lo advirtió y el príncipe saiyajin cumple sus amenazas y promesas… bueno, algunas.

De un solo movimiento, Vegeta tiro a la chica a la cama dejándola tendida por completo con los brazos y piernas abiertas. El joven admiro aquel hermoso cuerpo a su merced y se estremeció con solo pensar en las cosas que le haría. No se contendría, no dudaría, nada lo detendría. Levantó la mirada y observo su rostro. Bulma miraba el techo y se quedaba quieta otra vez mirando la nada.

Vegeta se volvió a molestar, pero ya no le importaba. De un asalto se quitó la ropa y se quedó completamente desnudo arriba de la chica. Sin medir fuerza, comenzó a tocar todo el cuerpo de la muchacha bruscamente.

Con las manos apretaba fuerte sus pechos, los estrujaba y los mordía con los dientes, pasaba su lengua por todos lados dejando así todo el resto de su saliva que le marcaba todo el camino. Bajaba despacio y lamia todo lo que podía.

-Vas a ser mía…

El joven seguía con su trabajo, dejando marcas rojas en la delicada piel blanca, porque a pesar de que él se contenía y trataba de no usar mucha fuerza, la piel de la chica se marcaba toda. La miró esperando alguna queja.

Nada.

Siguió apretando cada monte de piel y saboreando la carne como un delicioso manjar, se acercó a su cuello y se inundo de su perfecto aroma. La tomó del cabello y corrió su rostro para depositar sus lindos dientes en él y morder el lugar, succionar y lamer todo rincón sin cuidado.

Despacio acercó su miembro y lo apoyo sobre la pelvis de ella, empezó a moverse y a frotarse con brusquedad, tratando de calmar un poco el deseo que tenía, pues esa mujer lo había hecho desear tanto que ya hasta temía lastimarla al momento que la penetrara.

Levantó sus blancas y delicadas piernas hacía arriba y las junto atrapando su propio miembro, seguía moviéndose para apaciguar el dolor que sentía con fuerza, dejando más marcas en todo el lugar.

Nada.

-Maldita… deja de actuar!...

El joven comenzó a moverse más fuerte, hasta que tuvo que parar, pues si no lo hacía, mataría a la chica. Hizo que flexionara un poco las piernas y tomó las manos de Bulma para que lo tocara, pero obviamente, ella no respondía a lo que el demandaba.

Vegeta se harto por completo, no sabía si actuaba o realmente estaba con un cadáver.

Por el bien de su mente y el cuerpo de la maldita, acabaría pronto con aquello, realmente era decepcionante y frustrante.

De repente Bulma giro su cabeza y miró hacía el costado.

Sería esa la manera de la chica de demostrar algo?, que le gustaba o que no… era una señal?... Vegeta no sabía qué pensar, la mujer lo estaba desesperando.

Ella no se movía sola, no hacía ningún ruido y se notaba que estaba como en otro mundo. Y lo peor, no le prestaba atención y eso lo enojaba más.

De nuevo la comenzó a tocar bruscamente, tratando de sacarle algún gemido, algo, pero no pasaba nada. Sus manos viajaban desde sus pechos hasta sus caderas, las que apretó con fuerza. Dejando la zona roja. Estaba siendo más brusco de lo normal, al menos quería sacarle un grito de dolor.

Nada.

Vegeta se canso de su indiferencia y abrió sus piernas,creyendo que quizás así, la chica dejaría de actuar y lo miraría. Si estaba actuando la haria pagar y pensó que una vez dentro de ella está reaccionaria a su cuerpo y comenzaría a prestarle atención.

No dudo más, y de un solo movimiento se hundió hasta el fondo en el interior de la mujer.

Sin querer, a él se le escapó un gruñido, pues la chica estaba seca y él se adentro tan bruscamente que le hizo doler.

-Maldición, eres virgen… Eso debió dolerte más a ti que a mi….

Nada.

Tremenda frustración sintió cuando la mujer ni siquiera se movió al sentirlo en su interior.

Vegeta quería matarla, de verdad estaba harto de aquella vergonzosa situación. La mujer lo estaba humillando y ni siquiera sabía si lo hacía o no a propósito.

La miró a los ojos buscando alguna respuesta, algo y la estudió detenidamente, pero la chica era como una estatua sin vida.

El estaba tomando un ser inanimado y eso le causaba un poco de risa, mostró su sonrisa perversa y dejó escapar una leve carcajada. La situación lo estaba sobrepasando.

Y fue allí… en ese momento que Vegeta río, que Bulma lo miró de repente y clavó sus hermosos zafiros en las cuencas negras de él.

Lo que Vegeta no sabía, era que Bulma recordaba una sola cosa, una sola mueca del horror que había vivido. La sonrisa sádica del hombre que había destruido su planeta.

Ambos se miraron fijamente y por primera vez, después de tanto tiempo, tanto esfuerzo, tanta frustración, Bulma hablo.

-Te matare….

Vegeta abrió sus ojos con gran sorpresa. Lo último que se podía imaginar en aquel momento, era escuchar la voz de la loca. No lo negó, por un instante lo hizo dudar de seguir con todo aquello, pero pensó que la hembra al fin había reaccionado y que de ahora en más podría ser divertido.

Sonrió más con las palabras escuchadas. La chica lo quería matar y él necesitaba humillarla y vengarse por aquellos malos minutos.

-Mujer… no se si te diste cuenta, pero justo en este momento, estas en desventaja… mira quién está dentro de quién… podría matarte con solo moverme…

Bulma sonrió

-Enserio?... no sentí nada… pues no parece que estuvieras dentro...deberías avisarle a la próxima mujer que aburras con tus acciones sexuales… Para ser mi primera vez, fue bastante decepcionante, esperaba algo mejor…

Lo hizo, lastimo el ego y virilidad del guerrero. Su orgullo… El hombre se puso serio enseguida.

-Que demonios estas diciendo?... Pareces que si hablas y solo dices idioteces...

-No te preocupes, no es tu culpa… eres solo un niño, cuando crezcas quizás aprendas… ahora no puedes complacer a nadie.

Vegeta se encendió de ira. La maldita puta lo estaba insultando y minimizando como si él no fuera nadie. Lo estaba tratando de algo inferior en la intimidad. Definitivamente no se lo permitiría.

Comenzó a embestir a Bulma con odio, era bruto, salvaje y lo hacía con mucha fuerza. La miró de reojo y vio como ella giró la cabeza y miraba hacía el costado. Demostrándole que no provocaba nada en ella.

La furia se apoderó de su ser tan inmensamente que aceleró sus movimiento mientras apretaba el cuerpo de la chica. Las marcas rojas eran notorias y cada vez más grandes. Sin medir sus actos, Vegeta le dio una fuerte estocada, terminando en el interior de la mujer que había osado insultarlo.

Su respiración se había agitado un poco, pero estaba tan furioso que creyó que no le daría la vida para humillar a esa estúpida.

Bulma bostezo.

Vegeta se separo y la miró con los ojos abiertos, no podía creer lo que estaba pasando. Sin dudarlo más, la dio vuelta y la hizo abrir las piernas, mientras seguía acostada. Sin medir su fuerza, entró rápidamente de nuevo en la chica, pero por atrás, y comenzó a embestirla sin piedad. Lo único que quería era escucharla gritar y pedir piedad.

Nada.

El odio aumento de golpe y su excitación se fue al extremo. La embestía como si hubiera pasado años sin tener sexo. Solo quería humillarla y la muy bastarda lo hacía excitar más.

Al momento que sintió que venia su segundo orgasmo, sacó su miembro rápido y dejó caer toda su esencia en la espalda de la chica. Quería humillarla, doblegarla, que se arrepintiera de todas las palabras que la maldita había dejado salir de su boca.

Pero Bulma no dijo nada cuando sintió el líquido caliente esparcirse por toda su espalda.

Al contrario, giró la cabeza, lo miró a los ojos y sonrió.

-Puedo irme ya?... tengo sueño y esto está muy aburrido…

Vegeta se levantó de golpe empujándola, haciendo que se cayera sobre la almohada. La miró seriamente con un profundo odio y desprecio. La mataría… lo haría, pero antes, tenía que humillarla. Como sea, lo haría. Se contuvo, de verdad quería golpearla y seguir tomándola sin piedad, pero no podía. Estaba demasiado enojado y no podría contenerse, la mataría de un solo golpe.

Se sentó en la cama en silencio analizando como fue que aquella loca lo había insultado de esa manera y encima la muy cínica le sonreía, como si lo que dijera fuera verdad y la verdad no doliera ni ofendía.

-Yo te voy a matar a ti…. Vete ahora mismo de mi habitación!...

Bulma se levantó, sonriendo. Se acercó despacio a la puerta, pero antes se giró y lo miró de vuelta en silencio.

Vegeta se dio cuenta y la miró a los ojos estudiándola nuevamente. Ambos se quedaron callados, pero Bulma rompió el silencio incomodo.

-Como asesino eres muy bueno,pero como hombre eres toda una decepción. Eres un maldito mono salvaje que solo sabes destruir y matar…. Pero quiero que recuerdes algo… Yo voy a destruirte… yo acabare contigo…

Vegeta se levantó, caminó hasta ella y se paro enfrente, se tentó de golpearla, pero no lo hizo. Decidió levantar su mentón con orgullo y comenzó a reírse burlándose de la mujer.

-Tu a mi?... eres inferior en todo sentido. Eres una maldita puta sin dignidad, no sirves ni siquiera para complacer a un hombre, algo que deberías saber hacer por naturaleza, al ser mujer… Cuando tengas la fuerza suficiente, ven a destruirme, aquí te espero…

Bulma volvió a sonreír

-Ríete todo lo que quieras, porque aunque físicamente no puedo hacerlo, encontrare algún idiota que lo haga por mi… sabes por que?

Vegeta la miró serio.

-Yo tengo algo que a ti te falta… -Bulma se acerco y le susurro. -Tú tendrás mucho musculo, pero yo tengo cerebro...

Vegeta se acercó a la mujer y la tomó del mentón.

-A si?... cerebro defectuoso… no eres más que una puta loca!

-Ya veremos...

Bulma lo miró seria y corrió su rostro hasta liberarse del agarre. Sonrió irónicamente y salió del cuarto del joven dejándolo con un odio enorme y una terrible frustración.