hola! Ha sido una larga y tediosa semana para mí... estoy a punto de viajar a la playa por el fin de semana por motivos de trabajo, y no tengo ni el pijama guardado en el equipaje jajaja... bien, como dije la semana pasada, toda la historia sigue aquí. De antemano agradezco sus reviews, favs, etc, etc... espero que este capítulo les guste, y si no, prometo en serio hacerlo mejor, pero esto del viaje me tenía con la cabeza en otro sitio y les pido disculpas si ven algo raro (si lo ven, notifíquenlo, por favor)... Sin más que decir, a leer!
14.
Para entonces, ya había pasado una semana completa entre el baile, la llegada de Moriarty y el tiroteo (caso el cual Sherlock decidió intervenir, registrando la casa del novio de la mujer asesinada y descubriendo, entre otras cosas, que efectivamente había estado en contacto con Moriarty, quien le había dejado como recado a él uno de sus sobres de papel exquisito y timbre de cera como saludo. Dentro había una nota que solo decía "¡pasaste el primer reto! ¿algo sencillo, no?). Sherlock pasaba poco tiempo en el 221B, a pesar de que tenía varios experimentos pendientes;pero el forense nuevo se había negado a convidarle unos cuantos pies planos para su investigación. ¿Para qué queríatanto conservar los piesde muertos que nadie había reclamado en meses? En consecuencia, solo debía conformarse con una córnea con miopía, y unos pocos tejidos del músculo dorsal largo, que no recordaba haber tenido antes en el refrigerador. (Si la señora Hudson no hubiese botado las coles que estaban tapando la bolsa con tejidos, no lo habría notado). De vez en cuando miraba el anillo de Molly que descansaba estratégicamente escondido detrás del cráneo, pero que asomaba lo suficiente como para dar un pequeño destello que alcanzaba a ver cuando se sentaba a tomar el té por la mañana.
Esa mañana de miércoles, Sherlock se desayunó con un mensaje de Greg informándole de un policía que había sido agredido en las afueras de la ciudad, mientras intentaba detener una riña callejera. Lo habían dejado medio muertoa las puertas de urgencias, pensando que el tiempo terminaría de hacer el trabajo, pero se encontraba hospitalizado, grave; pero sin riesgo vital. John estaba tomando el té con él esa mañana, pues tenía el día libre y (sospechaba Sherlock por sugerencia de Mary) se había pasado temprano por el piso.
-Sigo sin entender ¿por qué el interés de Moriarty en crímenes tan… comunes? –John tomó un poco de su té. Quiso usar una palabra menos cruel para referirse a la pareja de amantes muerta y al policía, pero no encontró un sinónimo.
-Quizás está probando a sus nuevas contrataciones, o quizás esté aburrido… a mí me está aburriendo ya. No veo el patrón entre robar un banco, pagar una fiesta lujosa y luego matar gente común y ordinaria. –Sherlock comenzó a mover sus dedos en los reposabrazos, ansioso. Johnarrugó la nariz ante la mención de "gente ordinaria".
-Era gente importante para algunas personas, Sherlock. Tenían familia, sueños, amigos…
-Y todas esas cosas sentimentales. –interrumpió Sherlock. John puso los ojos en blanco- ves más allá de lo obvio. John. –le dio una media sonrisa y volvió a beber de su té.
El teléfono de John emitió una alerta de mensaje, la cual se apresuró a mirar derramando un poco de té en su platillo. Sherlock alzó la barbilla, observando fijamente a su amigo.
-¿pasó algo?
-¿Necesitas que me quede por hoy? Mike Stamford me está invitando a almorzar, pero quiere verme antes…
- Ve. – dijo Sherlock sin más. La mentira de John era demasiado evidente. No hablaba con Mike hace semanas, y siempre que salían lo hacían durante la tarde-noche.
John terminó su té, algo más ansioso que hace un rato y dejó su taza en la cocina.
-Suerte con Mike –dijo maliciosamente Sherlock despidiendo a su amigo.
John bajó presurosamente las escaleras. En la esquina de Baker Street, le esperaba un lujoso automóvil negro de vidrios oscurecidos. Anthea, la secretaria de Mycroft Holmes, estaba de pie junto al vehículo. El cabello le caía por el cuello hasta los brazos, y tenía la cabeza ligeramente inclinada mientras miraba su teléfono móvil.
-Estamos algo atrasados, vamos. – habló ella. John le buscó la mirada, pero ella lo ignoró manteniendo la mirada fija en el móvil. Subieron al vehículo en silencio y ella habló nuevamente, sin dejar de mirar el móvil-
-¿Cómo va el matrimonio?
John se sintió extraño ante la pregunta. Normalmente, Anthea no era para nada comunicativa.
-bien… - murmuró más para él mismo mientras miraba por la ventana del auto.
Luego de casi treinta minutos de viaje, llegaron a las puertas del lujoso y exclusivo Club Diógenes. John descendió del vehículo, y entró solo al vestíbulo, el cual estaba en completo silencio. Habían unos seis u ocho hombres mayores leyendo y bebiendo té. John pasó entre ellos y se dirigió a una de las puertas laterales, esperando poder encontrar a Mycroft dentro. Efectivamente, el pelirrojo le esperaba sentado en un lujoso sofá bebiendo un poco de brandy.
-Doctor Watson…
-¿No es un poco temprano para beber? –indicó él mientras tomaba asiento frente a él. En medio de ellos había una lámpara tan lujosa como el cuarto en sí mismo, y unos pocos libros en una mesa. Junto a Mycroft había una pequeña mesita que tenía una botella de Brandy y un plato con galletas.
-Dietéticas –aclaró Mycroft. John no hizo gesto alguno- bien Doctor, son pocas las veces en la que usted me llama, así que estoy ansioso por conocer los motivos… -bebió un poco de su copa y se acomodó en su asiento, mirando agudamente a John.
El Doctor solamente inspiró hondo antes de comenzar a hablar.
-Hablé con Molly Hooper.
-Eso ya lo sé. Usted fue a verla a su piso. Pero no es el único que la ha visitado estos días…
-¿Cómo sabes que…? Demonios, no quiero saber…–todo lo que llevaba preparado se le desordenó a John. Había cosas que odiaba, y luego estaba el complejo Gran Hermano de Mycroft Holmes.
-¿Qué sabe usted sobre la relación de mi hermano con la forense? –interrumpió el pelirrojo. John se encogió de hombros.
-Lo que todos saben…que ella le ayudó a fingir su muerte, que está ¿enamorada? de Sherlock, no lo sé ¿quieres saber algo en específico? –John se acomodó en su asiento y desvió la mirada de Mycroft, que seguía con su rostro de hombre calculador.
-¿Ocurrió algo la noche del baile, cuando James Moriarty encontró a mi hermano? –inquirió el mayor de los Holmes. Ahora estaba siendo directo. John carraspeó.
- Molly me habló de esa noche. Lamentablemente, no te puedo contar lo que hablé con ella…
-¿Obstruye a la captura de un criminal y protege a su cómplice? –interrumpió nuevamente, agudo.
-¿Qué? No, no, no… Molly es mi amiga, ella me explicó lo que ocurrió y… Mycroft, ella necesita hablar con Sherlock, pero él por sí solo no la va a escuchar.
- ¿Por qué expondría a mi hermano a hablar con la cómplice de uno de los criminales más buscados?
-¿Puedes dejar de ser tan sobreprotector y preguntón? Sherlock es un hombre adulto, Mycroft. Se niega a hablar con Molly, pero debe hablar con ella.
-¿Por qué?
-Ambos tienen asuntos que resolver. –fue todo lo que dijo John.
Mycroft solo miró a John en silencio. Dejó su copa en la mesita junto a él y sacó su móvil del bolsillo de su chaqueta a la medida. Comenzó a manipular el móvil, y habló más para sí mismo que para el Doctor.
-Debí poner micrófonos en la casa de la señorita Hooper… a cada momento que pasa, más relevante se vuelve en medio de este caos –reflexionó Mycroft- ¿Qué deben hablar ella y mi hermano? –dejó su móvil en la mesita y retomó su brandy.
John suspiró, se sentía cabreado de tener que estar ahí con Mycroft dando explicaciones y evadiendo la mirada del pelirrojo, que más parecía dispuesto a arrancarle un pedazo de su alma que a encontrar una respuesta.
-Molly está en medio de un asunto muy delicado, Mycroft, realmente muy delicado. –habló calmadamente modulando cada palabra- necesito que en tu afán de hombre manipulador y misterioso, logres que Sherlock, tu hermano y mi mejor amigo; se siente a oír a Molly, que es un persona importante para él y para mí.
Mycroft le miró nuevamente, sonrió cínicamente e inspiró antes de hablar.
-Lo llamaré pronto doctor, gracias por su preocupación.
John dio el diálogo por terminado y salió sin despedirse de la habitación, dispuesto a volver a su casa a pasar el resto del día con Mary. Tomó el metro, y ya que era temprano se sentó y comenzó a pensar y aislar los hechos mientras veía las luces del túnel pasar frente a él.
Molly le había contado a John sobre Moriarty. Al principio se había sentido enojado, tuvo ganas de dejar a Molly ahí, sola en su apartamento y alejada de todo. Pero no pudo. Cuando Molly le pidió que esperara un poco más, cuando ella le mostró evidencia de lo que era su relación con James Moriarty, entonces John terminó de convencerse de que debía ayudarla, y que ella debía hablar con Sherlock, quien obstinado como él solo, no había vuelto a hablar de ella el resto de la semana, pese a lo mucho que se quejaba del forense nuevo y de sus procedimientos. El problema de Molly era mucho más grande y delicado de lo que Sherlock o Mycroft podían dimensionar con esos cerebros suyos tan fríos e inteligentes, y John (con ayuda de Mary, a la cual le contó todo a grandes rasgos pidiéndole discreción y privacidad por Molly) tenía que intervenir antes de que todo se pusiera peor.
Días después, volvió a ocurrir; se denunció una herencia desaparecida, mientras que por otro lado, apareció un muerto a plena luz del día afuera de la estación de metro de Aldgate East, y Sherlock enfundado en guantes de látex, mirando todas las pertenencias del occiso que habían sido puestas dentro de bolsas resellables en la oficina de Greg en NSY. John llegó un poco más tarde a la oficina por problemas con el tráfico, y el detective inspector le extendió una carpeta con los datos de este nuevo asesinato.
-Otra persona ordinaria muerta… -ironizó John en voz baja. Sherlock gruñó como respuesta- ¿Tantas veces lo apuñalaron? –se sorprendió mirando las fotos que habían llegado de la morgue del St. Barts. Su familia quería reclamar su cuerpo lo antes posible, pero aún había pericias por hacer.
-10 veces en la espalda y dos en el cuello. A las 11 de la mañana en un lugar concurrido. ¿qué pensaba ese desquisiado?
-¿Le robó algo? ¿Quizás se resistió o venía con mucho dinero en efectivo?
-Le dejó algo. – Contradijo Sherlock- estas llaves claramente no son de él. Mira su billetera, era un estudiante y trabajaba dos veces por semana, no ganaba mucho como para conducir un Audi. –Sherlock pese a lo desordenado que era a veces, en este caso manipulaba con especial cuidado la evidencia, más que nada porque no estaban en el laboratorio. Tomó las llaves del vehículo y las miró- necesito abrir el llavero. –lo agitó en el aire, y algo sonó dentro.
Sacó su estuche de herramientas del bolsillo interior de su abrigo y con un pequeño destornillador comenzó a forzar con una mano el llavero. La tapa saltó y desde dentro cayó una llave aún más pequeña. Justo entonces, Greg entró y Sherlock le extendió la pequeña llave.
-Necesitamos saber que abre esto. –sentenció frente al detective inspector.
Luego de ir a la casa del muchacho muerto, y registrar su cuarto, encontraron una pequeña caja fuerte oculta debajo de una de las tablas del viejo piso de madera. La llave coincidió con la cerradura, y entonces se descubrieron varios papeles doblados, los cuales contenían los datos para cobrar y hacer efectiva la herencia que pertenecía a una tercera persona, que no tenía ninguna relación con el muerto. Sherlock bufó ante la sola idea de comenzar a buscar gente e interrogarlos por dinero, cuando entonces recibió un mensaje de texto. Era Moriarty.
"Disculpa si te aburro, pero creo que ya pasamos la primera fase. Deberíamos tomar el té."
Sherlock guardó el móvil y salió de la casa junto con John. Ya estaba atardeciendo, y debían volver a Baker Street. Tomaron un taxi y comentaron un par de cosas del caso que estaba ocurriendo. John miró su móvil un par de veces, y antes de que el vehículo diera la vuelta por Baker Street, John cambió de tema.
refiero ir a casa, es tarde, Mary ha estado sola todo el día en casa.
-Bien… mañana podremos interrogar a los dueños de la herencia, y a los familiares del muchacho que insisten en sacar luego su cuerpo de la morgue.
-Nos vemos, Sherlock… -lo despidió su amigo.
Sherlock bajó del taxi, subiéndose un poco el cuello de su abrigo y cruzó hasta el umbral del 221B. Subió las escaleras mientras se despojaba de los guantes y los metía en el bolsillo. Luego, abrió la puerta del piso y entró.
-Sherlock.
Se miraron unos segundos. Habían pasado ya varios días. Sherlock de inmediato mutó su rostro a una máscara fría, mientras se quitaba la bufanda, y dejaba el abrigo colgado en el perchero de la entrada. Luego se quedó de pie, mirando al recién llegado "cliente" junto al fuego de la chimenea.
Molly Hooper estaba de pie junto a la silla entre ambos sofás, en medio de la sala.
gracias por leer! deja tu review y la otra semana lo responderé brevemente aquí mismo :D
Dracarys~
