Hola

Lamento mucho mi ausencia, pero ahora el trabajo me tiene ocupadísima, espero que puedan perdonarme.

Les dejo este capítulo, con la esperanza de que pueda actualizar pronto.

Saludos,

Love-Dreamer-HP

Capítulo 14

Olvídate de mí, yo también lo haré

Había pasado media hora en la que Draco no había soltado a Hermione. Ella estaba muy a gusto a su lado, siempre lo había estado, por eso él se había convertido en su mejor amigo y compañía cuando estaba en Australia.

Al terminar la canción que bailaban, Hermione se retiró por un momento, entró a La Madriguera y se dirigió directo al baño.

Al salir del lugar se detuvo en seco al ver quién estaba frente a ella.

—Hola —saludó Ron con seriedad.

—Hola —respondió la castaña y trató de abrirse paso para dirigirse afuera de nuevo.

—Espera, Hermione —la detuvo tomándola del brazo—. Tenemos que hablar.

— ¿Que hablar? —preguntó ella cruzándose de brazos.

—Sí, que hablar.

—¿Y de qué exactamente? ¿De cómo golpeaste a tu hermano como un salvaje o de lo estúpido que eres por ello?

Ron sintió que se ponía rojo de coraje, pero decidió tranquilizarse. Enojarse y pelear con ella no ayudaría mucho a la situación.

—No me llames así.

—¿Y cómo quieres que te llame? —preguntó sarcásticamente.

—Actué sin pensar, ¿ok? No era mi intención —se justificó guardando la calma.

—Pues a mí me parece que estabas muy consciente. ¿Cómo fue que pensaste que yo estaba con él?- casi le gritó sintiéndose desesperada de momento y al mismo tiempo esperando deseosa que él le respondiera con un "Porque te quiero".

—Me confundí y yo… —se detuvo mirándola a los ojos, tenía que hablar, decirle lo que sentía, quería hacerlo, quería terminar con todos sus problemas de una sola vez y ese era el momento perfecto. Dio un paso al frente y así estaba a escasos centímetros de ella—. Hermione, en este tiempo que hemos pasado juntos me he dado cuenta que yo…

—¡Ro-Ro! —se escuchó la chillona voz de Lavender.

Ron cerró los ojos y suspiró sonoramente. Aún no podía creer que la había llevado con su familia.

—Ah, aquí estás —se acercó al pelirrojo, tomó su mano y miró a Hermione triunfantemente—. ¿Qué hacen?

—Platicábamos —contestó la castaña mirando a Ron con decepción. Lo que quiera que él quisiera decirle no había podido ser gracias a la misma persona de siempre—. Pero ya los dejo, Draco debe estar esperándome —dio media vuelta y salió de la casa.

Ron la observó hasta que desapareció sintiendo que otra oportunidad se le estaba yendo de las manos.

—Afuera están todos bailando. Vamos con ellos, ¿sí? —preguntó la rubia consentidamente.

El ojiazul la miró por un momento, digiriendo la proposición y entonces su mente se iluminó.

—De acuerdo, vamos.

OoOoO

—Tardaste siglos —dijo Harry cuando ella llegó a la mesa.

—Lo siento, me entretuve por un momento.

—¿Bailas? —le preguntó.

Hermione asintió y fueron a bailar.

Ginny en ese momento bailaba con Draco mientras platicaban un poco de cómo él había conocido a Hermione y de que ahora trabajaban junto con Fred y Tiana; y ella le contaba sobre su relación con Harry. La verdad era que ese chico le agradaba, pero de alguna forma no le gustaba mucho la manera en la que veía a su amiga.

Ron y Lavender llegaron a la "pista" de baile y comenzaron a bailar junto con los demás. Al terminar la canción en la que estaban, Ron se acercó a George y le susurró un par de cosas al oído. Un segundo después el gemelo se puso junto al minicomponente y en cuanto acabó la canción se encargó de poner "su propia reproducción".

George comenzó a bailar desde el lugar en el que estaban las bocinas, después se acercó a su esposa y la "obligó" a comenzar a bailar; Fred de inmediato le siguió el juego y comenzó a bailar con Tiana a su lado; en un segundo, todos los Weasley estaban bailando juntos. George comenzó a intercambiar parejas con todos poniendo en marcha así su ingenioso plan.

—Cuando termine la canción, deberán bailar toda la siguiente con la pareja que queden, ¿recuerdan? —gritó el chico por encima de la música y anunciando el ya conocido juego familiar.

Al escuchar el anuncio, todos comenzaron a cambiar cada vez más rápido de pareja, esperando que les tocara con quien querían. Lavender era la principal que no quería perder de vista al chico con el que había asistido al lugar. Sin embargo, y de acuerdo al plan, para cuando la canción terminó, Ron y Hermione habían quedado como pareja.

Hermione miró atentamente a Ron, sabiendo que no podía zafarse del baile, conocía el juego y las reglas y prefería bailar con él a ser castigada "cruelmente" por los gemelos. El chico rodeó la cintura de ella con una mano y con la otra tomó la de ella esperando por la melodía que tuvieran que bailar. Todos a su alrededor hicieron lo mismo, claro que cuando Can't take my eyes off you en la versión de Gloria Gaynor comenzó a sonar, estar en esa posición no era lo más apropiado, así que todos se separaron y comenzaron a bailar.

Ron trataba de estar tranquilo junto a la joven, pero no podía evitar sentir a su corazón latir con fuerza al estar tan cerca de ella, especialmente porque esa canción era como su confesión lista para ser escuchada. Sin dudarlo un segundo más, la acercó a él y le comenzó a cantar al oído el coro de la canción y discretamente, mientras lo hacía, se la llevaba lejos de los demás.

Una vez que estuvo dentro de la casa, la tomó de la mano, se metió junto con ella a uno de los armarios, lo cerró y encendió la pequeña luz que ahí había. Hermione no podía creer lo que había hecho y su propio desconcierto había evitado que pusiera resistencia a ello.

—Tenemos que hablar —le dijo Ron mirándola a los ojos. Pudo notar de inmediato su cercanía, y es que el lugar no era el más grande de todos.

—Ron… —susurró la castaña sin saber qué más decir. Esa mínima distancia sólo lograba que ella se pusiera más nerviosa de lo que había estado al escuchar al pelirrojo cantarle al oído.

Sin pensarlo un segundo más, el ojiazul acortó la distancia entre ellos y comenzó a besarla delicadamente. Hermione cedió de inmediato y regresó el beso intensamente. Pasó sus brazos alrededor de su cuello, mientras él se aferraba a su pequeña cintura y la acercaba más a él, si es que eso era posible. Pronto sus lenguas se hicieron partícipes en ese esperado encuentro que ninguno quería que terminara. Ella se sentía desfallecer en los brazos de la persona de la que siempre había estado enamorada. Él sabía que en ella había encontrado al amor al fin y esta vez no tenía ganas de dejarlo ir.

Ninguno podía pensar en otra cosa que no fueran sus labios unidos, sus lenguas explorándose y sus manos recorriendo el cuerpo del otro. Después de unos minutos, se separaron con lentitud y se miraron a los ojos, azul y café fusionados en uno mismo.

—Te amo, Hermione —confesó el chico sin dejar de mirarla.

La castaña lo miró e intentó sonreír.

Fuera del lugar podía escucharse que los Weasley hablaban, al parecer la música había terminado y todos habían entrado por alguna razón. La molesta voz de Lavender se hizo notar de inmediato llamando desesperadamente a Ron.

—¿Regresaste con ella? —preguntó la ojimarrón.

—¿Qué? —Ron no podía creer que le preguntara eso. Pero debía aceptarlo, sí había regresado con la rubia.

—Solo contesta eso.

—Sí —respondió bajando la mirada.

Hermione sintió una opresión en el pecho y cómo se iba formando un nudo en su garganta. Suspiró sonoramente y asintió con la cabeza como tratando de convencerse a sí misma de que todo estaba bien.

—Bien, creo que entonces no tenemos nada de qué hablar —se acercó a la puerta y tomó la manija.

—Pero, Hermione… —intentó detenerla, le acaba de decir que la amaba ¿¡y se iba como si nada!?

—Ron, no planeo meterme en tus asuntos de nuevo, si regresaste con ella bien por ti. No planeo ser la amante de nadie. Olvídate de mí, yo lo haré también. Adiós —dicho esto salió del lugar.

El pelirrojo se quedó mirando el lugar por el cual la chica había desaparecido, no podía creer lo que acababa de pasarle, quería correr hacia ella, pero las piernas no le respondían.

Sin darse cuenta cómo, Lavender lo tenía rodeado en un caluroso abrazo que él respondió en automático, sin duda ella había sido la causa de sus problemas siempre y ese era el momento de arreglar las cosas. La pregunta que se hizo fue "¿Cómo?", bueno eso lo averiguaría pronto.

OoOoO

Caminaba rápidamente hacia la carretera para tomar un taxi, llegar a casa y olvidarse de todo. No entendía lo que le había pasado, primero la besaba, luego le decía que la amaba y luego le decía que había regresado con Lavender. Por un momento había sentido ilusión y luego sintió decepción.

Había huido, huido como lo había hecho diez años atrás, ¿por qué? simplemente porque estaba harta de lo que le pasaba, porque sentía que si no se alejaba volvería al pasado, volvería a sufrir tanto como lo había hecho hace tanto y le tenía tanto miedo a ese sufrimiento que prefería huir de él. Creía que era fuerte, creía que podría con cualquier cosa, pero Lavender en su vida era mucho más de lo que podía soportar… mucho más.

Al llegar a su departamento, se dirigió directamente a su habitación, apagó el celular, desconectó el teléfono y sin prender la luz se sentó en su cama. Comenzaba a oscurecer, se concentró lo más que pudo en llorar y sacar así todo lo que tenía, pero algo estaba mal, no podía llorar. Cerró los ojos con desesperación y esperó a que las lágrimas cayeran, sin embargo no había nada. Volvió a tomar un respiro e intentó de nuevo, pero no había nada, no podía llorar. Pasó sus manos por su cabello sintiendo la frustración dentro de ella, no podía llorar justo como diez años antes; sus manos se deslizaron por sus mejillas e inconscientemente rozó sus labios con las yemas de sus dedos recordando el intenso beso que había compartido con Ron, se regañó a sí misma por haber sido tan tonta. Se cruzó de brazos como protegiéndose de cualquier peligro que la asechara en la comodidad de su casa. ¿Qué podía hacer si no podía llorar? ¿Cómo podía quitarse el dolor que tenía dentro? Deslizó su mano derecha por su brazo izquierdo y al llegar a la muñeca se detuvo, pudo sentir una ligera elevación en su piel, la recorrió un par de veces. Horizontal, cuatro centímetros y mil secretos. Abrió los ojos que había mantenido cerrados todo el tiempo y miró su muñeca, el cuarto ya era lo suficientemente oscuro como para poder divisar algo, sin embargo ella sabía lo que veía, la pequeña cicatriz que ella misma se había provocado, la única que la había ayudado a sacar el dolor que las lágrimas jamás lograron sacar.