.

CAPITULO 14

-EL COLOR DE LA ENERGÍA-

Cuando cierro los ojos y pienso en mi antigua vida ¿Cómo hubiera reaccionado mi otra yo ante todo esto? Frunzo el ceño, porque cuanto más intento sentir algo, no logro sentir nada. Cuando al ver a Ranma retirarse de la habitación rápidamente y ver las miradas impresionadas, llenas de lastima por él. No sentí absolutamente nada. ¿Qué se supone que debería sentir? Lo sé, o pensé que lo sabía. Traté de buscar en el fondo de mi corazón, y por primera vez, desde que estoy en este lugar, me sentí completamente vacía. Como un tronco viejo y vacío. No me sentía ni triste ni feliz. Solo era como una muñeca de porcelana vacía por dentro.

Trato de mirar atrás y cada vez que pienso en lo que pudo haber sentido la otra Akane, es como ver una película y ver a otra persona en mi lugar. Como si no fuera mi vida, o como si hubiera sido mi otro yo en una vida pasada y todas estas personas que dicen quererme, no me importaran más.

-¿No vas hacer nada? – el grito de Ukyo me trae de vuelta a realidad. Me mira con los ojos abiertos. Furiosa. Indignada - ¡¿Vas a quedarte ahí parada?!

-Creo que necesita un tiempo a solas.

Ella solo suelta un suspiro lleno de asombro, con una sonrisa adornando su cara.

-Esto es increíble. Eres… - arruga la boca, sé qué quiso decir alguna mala palabra, pero se contuvo –Así que es cierto, te despojaron de tus sentimientos.

-No lo hagas sonar como si la hubieran convertido en un zombi – renegó Ryoga parándose a mi lado.

-¿Y no es eso lo que es? Porque parece que estuviera muerta. Se ve que no tiene absolutamente nada por dentro.

-¡Al contrario de ti! Akane tiene mucho más corazón que tu – Ryoga alzó la voz.

-¡¿Corazón?! ¡¿Llamas tener corazón a alguien que desprecio tus sentimientos y tu esfuerzo frente a los demás?!

-¡Ranma sabía a lo que se enfrentaba si venia! ¡Nadie lo obligo a venir! Es su culpa.

-¡Y tú eres un traidor!

-¡Basta los dos! – Yu grito –Es una falta de respeto para con mi morada. Akane, si no controlas a estas personas, será mejor que todos se vayan.

Dicho esto Yu salió hecho una fiera. Lo seguí con la mirada hasta que lo perdí de vista. Mousse, Shamppo, Moonling y Moning se veían realmente incomodos. El anciano estaba dándole vueltas a su collar con la insignia del dragón en su centro, entre sus dedos. Moning aclaro su garganta y nos invitó a sentarnos. Pero antes de que alguien se moviera dije:

-Ryoga tiene razón. Por algo no quería que Ranma estuviera aquí, así que todo esto es su responsabilidad y tú no tienes ningún derecho de reprocharme nada. Mucho menos cuando dijiste que me alejara de él porque estaba conmigo solo por lastima –Ukyo trago saliva – Oh, ¿No me digas que lo olvidaste? Puede que haya perdido mis sentimientos, Ukyo. Pero no olvido ni una sola palabra de lo que me dijiste en el hospital.

El silencio reino en la habitación. Ryoga tomo mi mano y me llevo hasta la mesa. Estaba agradecida por tenerlo a mi lado. Sentía lo mismo por Ryoga, sabía que era mi amigo y siempre había sido así. Trate de comparar esos sentimientos con los de Ranma, pero no había nada, ni siquiera sentía lo mismo que sentía por Ryoga. Era muy extraño. Pero no quería pensar en eso ahora, solo quería comer porque sabía que el entrenamiento de hoy no iba hacer solo trepar árboles.

Cuando me había cambiado, estaba lista para salir y buscar a Yu. Pasé por el lago y vi de pie observando el horizonte. Siempre hacia eso.

Me acerque silenciosamente y me paré a su lado.

-¿Ese era tu prometido?

-Fue un compromiso impuesto por nuestros padres.

-Me sorprende que en esta época se siga haciendo ese tipo de compromisos – sonrió un poco, pero era una sonrisa vacía –Hubo un tiempo en que mi padre me comprometió con una princesa. Era la hija de un semi-Dios y una diosa poderosa. Pero, pero creo que aun en el mundo de los dioses, no nos gustaba esa ley.

-¿Los obligaban a casarse? Pensé que tenían más libertar que nosotros.

-Al contrario de ti. Yo pensé que los humanos tenían más libertades. Los dioses nos regimos por las reglas y la preservación de nuestra raza.

Lo miré de soslayo. El seguía mirando hacia el frente. Pero ahora su mirada era melancólica.

-Y… ¿Qué paso? ¿Te casaste? – Miré hacia su mano –Disculpa, pero no veo un anillo en tu dedo.

Yu soltó una risa y escondió su mano de mí. Me sentí de nuevo orgullosa de haberlo hecho sonreír.

-Las bodas de los humanos ¿Por qué siempre les importa las ceremonias y las cosas materiales? A diferencia de ustedes, nosotros no usamos anillos para demostrar el compromiso que nos ata de por vida.

Sus ojos ámbar ardieron y por un segundo pude ver fuego en sus ojos. Aparte la mirada de él.

-No lo sé, son cosas de humanos –no me gustaban los silencios incomodos, así que dije lo primero que se me vino a la cabeza -¿Qué paso entonces? ¿Te casaste o no?

Yu soltó un suspiro.

-No, no lo hice – dijo moviéndose incómodamente –Pasaron muchas cosas. Imprudencias de mi parte que hicieron que cometiera muchos errores.

-¿Cómo un adolescente rebelde? ¿La dejaste plantada?

-No. Yo, me enamoré – dijo soltando el aire de sus pulmones.

-¿De otra princesa, o diosa o como se les diga?

Yu guardo silencio por unos segundos. Tenía tanta curiosidad saber de su vida pasada. Yu era como un gran libro sin fin. Había vivido tanto tiempo que tal vez, hubiera podido sentarme y escuchar sus historias por horas y horas sin cansarme.

-De una humana.

/

No habíamos tocado más el tema. Cuando Yu confeso que se había enamorado de un humano hace muchos años, sabía que no debía preguntar más. Pues viendo su rostro supe que no debía meterme por ahora. Pero en el fondo tenia gran curiosidad por saber quién había sido esa mujer de la cual se enamoró Yu. Nos dirigimos por un sendero que no nos llevó hasta los grandes árboles de sauco. Habíamos permanecido en silencio. Pero ahora no era incómodo.

Cuando estabas con Yu podías disfrutar del silencio y prestar atención a los sonidos de la naturaleza –a excepción de conversaciones incomodas- pero este era uno de los raros momentos en que podría haber caminado a su lado por días enteros, sin decir una palabra, pero estar cómoda. Me entretuve mirando la espalda de Yu. Era ancha y bien trabajada, su brazos debajo de su ropa podían verse musculosos, pero no exageradamente musculosos. Era parecido a Ranma. Pero más alto. Su cabello negro como la noche bailaba con el movimiento de su cuerpo. Y siendo realmente sincera, no podía negar que tenía una excelente retaguardia.

-Bien. Llegamos.

Había un espacio abierto. Estaba lleno de flores y la yerba resplandecía en su tono verde.

Era realmente hermoso. El sol daba directo hacia nosotros y podía ver que la piel de Yu era blanca y suave. No había necesidad de tocarlo.

-¿Qué hacemos aquí? ¿No hay más árboles?

-No. Hoy trabajaremos diferente. Lo que vamos hacer hoy es para tu futuro entrenamiento – su rostro se volvió serio –Es tan fuerte y peligroso que necesitas hacer esto para poder llevarlo a cabo.

Me revolví incomoda. Pero entonces comencé a sentir ese subidón de adrenalina queriendo hacerse presente.

-¿De qué se trata?

-Ven conmigo – extendió su mano.

Una corriente recorrió mi espina. Dude por unos segundos, pero luego la tome. Caminamos hasta el centro del prado y nos sentamos en el suelo. Rodeados de flores y césped.

-Te enseñare a sacar tu fuerza interior. A elevar tu nivel de energía. El que había perdido por culpa de la maldición.

Mi corazón comenzó a latir fuerte ¿Recuperaría mi fuerza por completo? Y como si Yu me hubiera leído la mente enseguida dijo:

-No recuperaras por completo tu fuerza, Akane. Pero esto te ayudará a resistir un poco más. Lo necesitas.

Una decepción se apodero de mí. Pero enseguida fue reemplazada por la emoción de aprender algo nuevo.

-Ahora, sienta recta… así… bien, ahora quiero que cierres los ojos y trates de dejar tu mente en blanco.

Obedecí. Pude sentir sus ojos clavados en mí.

-No te sonrojes.

¡Dios! Creo que me sonroje aún más. No se supone que le digas a alguien que no se sonroje cuando está sonrojándose.

Me revolví en mi puesto y traté de concretarme.

-Ahora quiero que imagines un color. El primero color que se te venga a la mente y trates de enfocarte lo más que puedas en el ¿Puedes verlo?

Fruncí el ceño y olvide todo lo que había a mi alrededor. Solo imagine. Se me vinieron algunos colores a la cabeza y me sentí tan liviana, cómoda, que traté de pensar en un color en específico. Pude sentir como mis ojos se movían debajo de mis parpados. Entonces lo vi, un color que salió del fondo de mí ser. Era azul, un azul fuego que emergía como una llama e iba creciendo poco a poco.

Sonreí.

-Azul – dije casi en un susurro.

-Bien – Pude escuchar el tono de satisfacción en su voz –Eres rápida. Ahora. Quiero que trates de atraer ese color y concentres toda tu fuerza en él. Al principio puede llegar a ser difícil pero con práctica lo lograras.

-No… no entiendo ¿Qué tengo que hacer? – dije aun con los ojos cerrados y ese color azul frente a mí.

-Trata de retenerlo. Puede llegar hacer como un elástico y tal vez quiera regresar al fondo de tu alma. Pero tú tienes que retenerlo, retener la fuerza que está justo frente a ti.

Arrugue el entrecejo. Ahora esto se estaba volviendo difícil. Me sentía tan impotente al tratar de tomar la energía y retenerla. Yu tenía razón, era como un elástico que trataba de regresar a su posición original. En momentos esa llama se volvía pequeña y se alejaba de mí, como si algo la jalara fuera de mí. Me concentré aún más y creció. Sabía que estaba frente a mí, pero también sabía que no la había tomado por completo. Quería sacarla, quería sacar todo lo que estuviera con ella para que no regresara.

Entonces sentí un empujón en mi pecho. Y el rostro de Ranma apareció frente a mí. Sus ojos iguales al azul de mi energía. Ojos que me miraban con dolor y odio.

Abrí los ojos de golpe. Estaba respirando con dificultad, sentí mi frente húmeda por el sudor y mi boca entre abierta tratando de conseguir todo el aire posible.

-Nunca lo consigues a la primera ¿Cómo te sientes? – pregunto un poco preocupado.

-Eso fue agotador – dije respirando con dificultad.

-Estoy orgulloso de ti. Conseguir ver el color de tu energía a la primera es casi imposible.

-Pero no logré retenerla – me sentí defraudada.

Yu sonrió.

-Eres especial, Akane. Desde que te vi pude ver la determinación en tus ojos.

Sonreí de vuelta ¿Tenía que decirle que vi a Ranma? No, sentí que era un secreto que debía de guardar. ¿Por qué lo vi? ¿Por qué por un segundo sentí tanto dolor en mi pecho? ¿Por qué sentí tantas ganas de buscarlo y decirle lo mucho que lo sentía? Pero igual que un elástico, ese sentimiento se fue. Estaba agotada y necesitaba una siesta.

/

Después de tomar un baño, no tenía ganas de hablar con nadie. Shamppo se había acercado para preguntarme como me había ido, le dije que muy bien pero que ahora estaba cansada. Ella prometió mantener a raya a Ukyo y a Mousse que estaban insistiendo en que les contara la historia de nuestro viaje y de cómo el señor Moonling me despojo de mis sentimientos. Ryoga se estaba encargando de ellos también.

Yu le había ordenado a Moning preparar habitaciones para más huéspedes, algo que me asombró.

¿Dónde estaría Ranma? Me pregunte algunas veces.

..

El cielo estaba realmente despejado. Era un perfecto día para practicar.

Ahí estaba yo. De pie, descalza y con mi ropa de entrenamiento. Busque con la mirada a Yu, pero estaba sola. Miré hacia todos lados y tenía la esperanza de verlo. Pero nada. Camine un poco tocando con mis pies descalzos las flores. Hacían cosquillas.

Entonces un segundo de inconciencia paso y ahora me encontraba sentada, y frente a mi estaba Yu. Su cabello seguía siendo del mismo porte. Su ropa era diferente y algo en él se veía más jovial. No parecía el Yu que conocía, pero en el sueño, era el Yu que siempre había conocido. Era extraño tener ese sentimiento de tanta confianza con él. Sentí mi pelo hacer cosquillas en mi brazo, entonces lo toque un poco. Era largo y estaba feliz de llevarlo así.

Sonreí con frustración.

-Nunca lo consigues a la primera ¿Cómo te sientes? – su voz era suave. Sonreía y parecía divertido y orgulloso.

Vi su mirada ámbar cargada con una admiración y adoración que hizo que mi corazón latiera deprisa.

-Contigo mirándome de esa manera es imposible concentrarme – dije riendo tímidamente.

-Vamos, tienes que hacerlo una vez más – dijo golpeando ligeramente su dedo en mi frente -¿Cómo piensas impresionar a mi gente si no te esfuerzas?

-Creo que me estoy arrepintiendo de todo esto. Creo que mejor seré la esposa de Moning – dije con algo de humor en mi tono de voz.

-Moning tiene una rara manera de entrenar. Muy agotadora. Créeme, te lo digo porque él me entrenó. Además, querida, sé que no es tu tipo.

-Y según tu ¿Quién es mi tipo? – mordí mi labio.

Entonces abrí mis ojos. Y Yu ya no estaba frente a mí. Ahora estaba Ranma. Sus ojos azules brillaban con una intensidad que hacía que los bellos de mi cuerpo se erizaran. Un ardor en mi pecho me invadió y pude sentir una pasión desbordada entre los dos. Como dos imanes que se atraen.

El miedo me recorrió.

-Yo – dijo con voz ronca y firme –Y no olvides, que tú me perteneces. Ahora y para el resto de la eternidad.

Desperté y mi cuerpo estaba mojado de sudor ¿Qué diablos había sido eso? Me senté deprisa, miré hacia la ventana y estaba lloviendo de una manera infernal. Diablos, con esta lluvia no podía salir a caminar y despejarme.

/

/

RANMA

/

¿Cuántas veces me habían dicho que mi karma llegaría por haberme portado como un imbécil? Muchas, y ahora lo estaba viviendo. En vez de ser yo quien jugara con los sentimientos de Akane, como antes solía hacerlo. Ahora era ella quien me lastimaba. Que irónica es la vida.

No sé cuánto tiempo paso, hasta que sentí las gotas de lluvia caer en mi cuerpo. Pude sentir la transformación. Solté un suspiro y me encamine hacia el palacio.

Había pasado en el bosque, caminando en círculos, tratando de controlar el nudo en mi garganta ¿Cómo se atrevía ella haberme tratado con tanta indiferencia? ¿A mí? ¿A su prometido?

Había pensado seriamente en tomar mis cosas y volver por el mismo camino. Pero no quería. No me atrevería a dejar Akane, no de este modo. Estaba enojado, muy enojado por todo lo que estaba pasando. Pero no iba a dejar que Akane se olvidara de mí tan fácilmente. Iba hacer lo posible por conquistarla de nuevo.

Caminando por el pasillo, me topé con el anciano blanco que había visto en la mañana. Me detuve esperando que se moviera. Pero no lo hizo.

-La vida nos sorprende de maneras muy maravillosas – dijo con una sonrisa misteriosa.

Miré hacia mis lados y luego por detrás de mí.

-Eh… perdón ¿Está hablando conmigo?

El anciano sonrío.

-Eres más divertido de lo que recordaba.

-Sí, claro. Supongo que este es el momento donde asiento con la cabeza, finjo que lo entiendo y me retiro ¿Verdad?

Mi voz de mujer sonaba tan desesperada por salir de ahí. No tenía ganas de aguantar a un viejo senil

-Veo que sufres la maldición del hombre ahogado. Solo grandes artistas marciales son capaces de entrenar en las fosas. Pero, por cuestiones de la vida, son algunos desafortunados en caer en ellas por accidente.

-¿Cómo sabe usted…? Espere, ¿Es alguna especie de brujo o algo?

-Soy un anciano con mucha sabiduría. Lo sé todo en China y me atrevo a decir que en todo el mundo. Pero solo estaría alardeando de mis habilidades.

-¿Entonces sabe lo que paso en las fosas? ¿Sabes que no hay más cura para la maldición?

-Claro, se lo que pasó. Se dé la pelea que hubo allí y sé que fuiste tú quien derroto a Saffron – sostuvo el aire y luego volvió a sonreír – Siempre desafiando a tus superiores ¿No? No te conformas con seguir las reglas.

-Usted no me conoce ¿De acuerdo? No hable de mí como si lo hiciera.

El anciano me miró con intensidad por unos segundos. Me sentí incómodo y mucho más en mi cuerpo de mujer.

-Moning te preparó el baño. Será mejor que te metas antes de que pesques un resfriado.

-El resfriado ya lo tengo. Gracias.

El anciano asintió y camino hacia un pasillo. Lo seguí. Había algo en el que me causaba mucha intriga. Había algo en todo este maldito lugar que me causaba mucha intriga. No dejaría a Akane aquí sola. Mucho menos estando rodeada de gente extraña.

Desde mañana la seguiría como a un perro. Así tenga que enfrentarme al mismo demonio.

/

-¿Dónde está Akane? – pregunté al segundo de entrar en el comedor.

Todos estaban comiendo. Todos menos ese muchacho llamado Yu y Akane.

Ryoga me miro con desprecio.

-Será mejor que no la molestes, a esta hora está entrenando y necesita concentrarse.

-Ahora haces su horario de entrenamiento ¿Qué sigue? ¿Una dieta balanceada y horas de siesta?

-No lo molestes, Ranma – dijo Ukyo con voz fuerte.

-Solo quiero saber dónde está – insistí.

-Está entrenando, ya te lo dijeron. Desayuno temprano y se fue. No la molestes – dijo Shamppo.

-¿Desde cuándo son amigas? Me refiero a que, ahora veo que la defiendes ¿Por qué?

Shamppo se sonrojó, pero no se atrevió a mirarme.

-Algunas personas pueden cambiar de opinión respecto a alguien.

-Akane está en el lago. Le gusta estar allí. Creo que se concentra más.

Sonreí de satisfacción. Algunos suspiraron de frustración por que el anciano me dijo dónde estaba. Salí a toda velocidad antes de que alguien me detuviera. El día estaba un poco frio y camine hacia el gran lago. Pude ver a Akane, y para mi suerte, estaba sola.

Me acerqué sigilosamente hacia ella. Su piel se veía blanca y suave. Una necesidad casi torturante me hacía querer tocarla, acariciarla. Apreté mis manos para contenerme. Camine despacio, sin hacer ruido. Estaba sentada, con las piernas cruzadas, se veía que estaba muy concentrada ¿Qué estaría haciendo?

Pero, en vez de decir algo, me quedé en silencio. La observé y la admiré. Dios, ella era tan hermosa, no había cambiado absolutamente en nada. Ver su rostro sereno, sus cejas un poco fruncidas, su nariz respingada, sus mejillas, sus labios carnosos y rosados, sus pestañas un poco rizadas, su cabello bailando con el viento ¿Le haría cosquillas? Entonces me volví a enamorar.

Mi corazón dio un respingón y supe que por nada del mundo la dejaría sola. Puede que ahora no sienta nada. Pero Akane, ella me pertenecía, mi corazón le pertenecía al igual que suyo a mí. Me senté sobre una roca sin hacer ruido y me limité a observarla.

No sé cuánto tiempo pasó, hasta que abrió los ojos.

Sus ojos se posaron en mí. Estaba asustada, pero luego se compuso.

-¿Qué haces aquí?

-Nada – dije automáticamente.

-Será mejor que te vayas ¿Qué no ves que estoy ocupada?

-Por un momento pensé que te habías quedado dormida – dije sonriendo.

-No eres gracioso, si eso piensas ¿No tienes otra cosa que hacer?

-No.

-Vete.

-No quiero.

-¿Por qué? – pregunto con impaciencia.

-Porque no.

-¡Eres molesto!

-Y tú una gruñona.

Akane soltó un bufido y volvió a cerrar los ojos. Por un momento tuve tantas ganas de reír. Sabía que la estaba incomodando. Entonces se sonrojo.

-¿Cómo puedo concentrarme si estas todo el tiempo mirándome?

-Te vi desnuda ¿lo sabias? Esa noche en el lago.

No sé por qué había dicho eso. Tal vez porque estaba enojado por cómo me trato. Tal vez porque no dejaba de comportarme como un idiota, pero quería ver la reacción en su cara. Frunció las cejas tanto que pensé que me mataría, pero pude ver como se contenía. Necesitaba hacerla enojar. Quería que me gritara y luego dijera que era un pervertido, un mal prometido, que me golpeara, que me insultara. Tenía tantas ganas de que ella hiciera algo, algo que compensara lo idiota que había sido.

Entonces, lo único que hizo fue levantarse. Me sentí tan decepcionado. Sentí un arranque de irá en ese momento que vi que se disponía a irse.

-¿Qué diablos pasa contigo? – dije sosteniéndola de los hombros.

Al sentir mis manos sobre su piel, una corriente me invadió por completo. Mi corazón se estrechó y la desesperación que había tenido por encontrarla me golpeó duro. Ya no era ira lo que sentía…

-Akane ¿Dónde estás? – dije buscándola en sus ojos cafés. Esta Akane que estaba frente a mí se sentía tan irreal. Aunque fuera físicamente ella, yo era la única persona que se daba cuenta de que en realidad no era ella completamente.

-No hagas esto – dijo tratando de separarse de mí.

Me aferré más hacia ella.

-¿Qué hicieron contigo? No puede ser posible que no me recuerdes.

-¡Si te recuerdo, Ranma! ¡Recuerdo a todos!

-¡Entonces porque me miras como si no lo hicieras!

Ella abrió la boca y luego la cerró. Sus ojos estaban fijos en mí, buscando, analizando, me sentí enfermo. Preparándome para lo que venía.

-Porque no siento absolutamente nada por ti. Lo siento, Ranma. Sé que en el pasado te amé, pero, pero ahora…

-¡No lo digas! Por favor. No lo digas. No.

La abracé fuerte. Estreché su cuerpo con el mío y sentí un alivio que duro unos segundos. Akane, no hizo nada, simplemente dejo que la abrazara ¿Era una especie de consolación? Me sentí tan estúpido. Me alejé. Mis ojos picaban. La miré fijamente.

-Esto no se quedará así. Tu. Me perteneces. Desde antes de nacer y para toda la eternidad.

Ella pareció estremecerse con mis palabras. Eso me dio pie para seguir.

-Cuando acabe todo este circo, regresaras conmigo a casa. Y no dejaré que nada nos vuelva a separar ¿me oíste? Porque, aunque pasen muchas cosas entre nosotros, aunque te quiten lo que sientes, aunque se caiga el mundo. Te amo. Y sé que en el fondo tú también me amas.

Me aleje unos pasos. Ella parecía en shock.

-Ahora. Dejaré que entrenes. Pero nos volveremos a ver.

Antes de que dijera algo. Antes de que me rechazara de nuevo, me fui.

/

/

Hola chicos! Aquí con un nuevo capítulo. Y creo que aún estoy a tiempo para desearles a todos un feliz día del padre –Solo para los que si son padres y hombres- jejeje el que alce la mano quien tenga un hermoso hijo. Bueno, yo no tengo, pero tengo 8 sobrinos y hoy estuvieron en casa con su abuelo. Y también les cuento que el 17 de junio fue mi cumpleaños y celebre así que recién pude subir este capítulo nuevo hoy. Jejej espero que les haya gustado. Cuando tenga tiempo contestaré sus comentarios. Muchas gracias por las cosas lindas que me dicen y espero sigan comentando y alegrándome el día.

Un millón de besos para todos.