¡Hola lectores! Los dejo con un nuevo capítulo. Muchísimas gracias por comentar este fic, sus reviews me alegran el día :D Los deseo una buena lectura :D
Apartamento de Draco Malfoy, Londres Muggle
Draco llevó Lisette a su casa y regresó de inmediato en su apartamento. Pidió a Spiderman que le trajera un whiskey de fuego. Se sentó en su sofá y tomó un libro, todavía no encontraba la inspiración para continuar su novela, se quedó atorado como dijo Granger. Esto le hizo pensar en la castaña, en su manera de besar, sus caricias. Estaba perdido, Hermione Granger había logrado su propósito, él Draco Lucius Malfoy estaba atraído por la castaña y se lo hizo saber. Se habían besado y lo único que quería era volverlo a hacer y más. Ahora cuando no estaba con ella se preguntaba lo que estaba haciendo con el Weasley ese. El pellirrojo no se le había quitado las manos de encima durante toda la cena, como le gustaría romper sus manos, pensó Draco enfurecido. Bebió el resto de su whiskey de un solo trago y se fue a dormir, pensando en su viaje hasta Este Horsley para la mañana.
Apartamento de Hermione Granger, Londres Muggle
Después de haber pretextado tener jaqueca para no dormir con Ron, Hermione se dirigió en su estudio. No podía soportar las miradas ni las atenciones de Ron sin sentirse culpable. Lo había engañado conscientemente esta tarde con ni más ni menos que Draco Malfoy, la persona que se encargaba de fastidiarles el día a sus amigos y a ella en Hogwarts. Había besado al enemigo, pero este enemigo podía besar tan bien. Sus besos siempre tenían la virtud de aturdirla hasta que se olvidara por completo que tenía un prometido. Se sentía atraída por él, y no solo por su físico, sí era un hombre muy atractivo pero también se sentía atraída por su personalidad. Esta personalidad que no dejaba entrever, era un hombre muy enigmático, muy reservado con su vida a pesar de ser el heredero de una de las familias más ricas en todo el país.
Cuando estaba con él, se sentía a gusto, podía ser todo un imbécil y al mismo tiempo ser un hombre de pocas palabras que le hacía sentir tranquila y en confianza. Sentada en su sillón con una taza de té en la mano se preguntó si Draco se había quedado con Lisette y lo que estaban haciendo. Pasó una mano por su cabello, imaginarlo con ella le provocaba ira, desesperación. Todas estas emociones creando un torbellino de sentimientos que la dejaba con un dolor de cabeza y confusa.
Pensó en el hombre que estaba dormido en su habitación y se volvió a odiar a sí misma. Como le podía hacer esto a Ron, como pudo llegar tan lejos con el rubio. Ron no se lo merecía, merecía una prometida fiel y enamorada y eso iba a ser de ahora en adelante. Esto que estaba sucediendo con Malfoy, fuese lo que fuese tenía que parar. No lo iba a ver ni llamar, tenía que apartarse de él, Malfoy y ella no podían ser más que unos colegas o hasta amigos, pero nada más. Volvió a pensar en la sensación de sus labios sobre su cuello y supo que no iba a ser tan fácil alejarse de él. Pero por Ron lo iba a intentar, tenía que intentar.
East Horsley, en la mañana
Draco apareció en la ciudad de East Horsley, el día siguiente en la mañana. Apareció en el centro de la ciudad. Unos negocios estaban abiertos y las calles estaban llenas, jóvenes que iban a la escuela y otros que iban a trabajar. Otros estaban sentados en los cafés, leyendo el periódico hablando de las últimas noticias. Imaginó Granger andar por estas calles, tomando su café en estos mismísimos cafés acompañada por unos amigos o tal vez con un novio que habría tenido. Tomó un taxi y le pidió que lo llevara a dar una vuelta por el centro y sus alrededores. Pasó un lago, otros negocios, casas grandes otras más humildes después de unas horas dando vueltas en la ciudad Draco bajó del taxi y pagó al taxista que tomó los billetes con una sonrisa, deseándole un buen día.
Entró en un café del centro y pidió un café.
-"Hola señor ¿Usted es nuevo por aquí? Es la primera vez que lo veo y yo tengo muy buena memoria."- preguntó Herny, el gerente del café, el estaba secando unas copas con un trapo.
-"Tengo una amiga que vivía aquí y quisiera saber si todavía puedo encontrarla, hace tanto que no la veo" – mintió el rubio.
-"¿Y cómo se llama su amiga joven?"- preguntó Herny.
-"Hermione Granger, señor"- Herny frunció los ceños y no dijo nada por unos minutos.
-"Hermione Granger, me suena este nombre pero no estoy seguro. Recuerdo una muchacha que estudiaba aquí, solía venir aquí con otro muchacho de su edad o más o menos. Si quiere le puedo dar la dirección de los padres del muchacho a ver si con esto le puedo ayudar."- propuso Herny. Draco no podía creer su suerte, aceptó la dirección que le propuso Herny. Tomó otro taxi después de acabar su café y se fue a la dirección indicada. Pagó al taxista y se bajó del taxi. Puso sus gafas de sol y observó a su alrededor. Estaba en las afueras de la ciudad, había una casa de campo a unos metros. Caminó la distancia que lo separaba de la casa y llegó en frente de una puerta con cristales laterales. La casa parecía grande con un enorme jardín con flores floreciendo en ciertas partes.
Vaciló por un momento antes de sonar el timbre, quería tener las respuestas a sus preguntas. Esperó unos minutos y un hombre le abrió la puerta. Draco miró al hombre y se quitó las gafas, era alto y tenía el pelo castaño.
-"¿Hola, le puedo ayudar en algo?"- preguntó Raymond, mirando al rubio con curiosidad. No lo conocía pero no parecía ser de East Horsley, se vestía de manera demasiada formal y se veía que tenía mucho dinero, por su manera de vestir. Creyendo que se trataba de un vendedor a domicilio, Raymond hizo una mueca de desaprobación. Draco notó su cambio de expresión y sonrió para inspirar más confianza al hombre.
-"Hola señor, soy un amigo de Hermione y una persona me indicó esta dirección si yo quería saber donde estaba ahora. ¿Creí entender que ya no vivía aquí?"- mintió Draco, sabía perfectamente bien que Hermione ya no vivía aquí, pero era la única forma de tener más informaciones sobre su estancia en la ciudad.
-"¿Y cómo se llama usted?"- preguntó Raymond con suspicacia, observando el rubio de pies a cabeza.
-"Alex Tompson, fuimos al mismo colegio hasta que ella decidió irse a estudiar aquí"- mintió el rubio, sonriente.
-"Alex Tompson, no me suena. Pero no se quede afuera, pásale."- Raymond invitó Draco a entrar y lo llevó en la terraza, detrás de la casa sonde estaba la piscina. Activó el sistema de rociadores para regar el jardín y Draco se sorprendió. No conocía por completo todas las invenciones de los muggle todavía a pesar de vivir en Londres muggle. Raymond le sirvió una bebida fresca y Draco vio una mujer acercarse a él, era morena y parecía muy amable de lejos. La mujer le dio un beso en la mejilla y se sentó al lado de su marido.
-"¿Usted es amigo de Hermione, verdad? Qué raro, nunca lo había mencionado antes. Perdóneme, no me he presentado, soy Annie Edison y el es mi marido Raymond"- se presentó con una sonrisa.
-"Y usted. ¿Por qué decidió buscar a Hermione ahora, ella nunca habló de usted, nunca lo vimos por acá? ¿Si sabia donde vivía porque no la fue a ver?"- preguntó Raymond, gruñón, no sabía porque pero este rubio le daba mala espina. Annie reprendió a su marido por hablarle tan secamente al muchacho.
-"Bueno, es que estaba en los Estados unidos por un tiempo y no pude ir a verla y ahora parece que llego tarde."- contestó Draco con calma. Draco observó la pareja y parecía gente de bien, al pasar por el salón no pudo observar correctamente y saber más de ellos.
-"Y ustedes como conocieron a Hermione"- Raymond pareció ofenderse de la pregunta, quien era este paliducho para andar preguntando cómo conoció a quien, como si fuera un investigador privado. Sin embargo Annie solo se rió, lo que sorprendió al rubio, acaso había metido la pata.
-"Vamos a decir que la conocimos cuando era estudiante en la escuela de arquitectura, ahora somos familia."- contestó Annie con una sonrisa. Draco frunció los ceños al saber esto, como Hermione podía ser relacionada con ellos. ¿Podían tratarse de sus tíos, tal vez? Se estaba devanando los sesos para tratar de entender y asimilar esta nueva información.
-"¿Pero cómo?"
-"La conocimos por nuestro hijo, pasaban mucho tiempo juntos."- contestó Raymond con un tono seco. Draco pensó en el muchacho que le había mencionado el gerente del café. Tal vez pueda hablar con él y preguntarle por Hermione. Porque la verdad este Raymond lo miraba con cara de pocos amigos y no le gustaba, se sentía incomodo. La única que le parecía amable era Annie.
-"¿Y usted sabe cómo me puedo comunicar con su hijo?"- preguntó Draco, optimista. Pero se le pasó la esperanza cuando vio la expresión que tenia Annie y por primera vez desde su venida en la ciudad, dudó de su plan. Venir en East Horsley no era una idea tan buena.
-"Lo siento pero no va a ser posible, ya no es de este mundo. Se murió hace unos años."- contestó Raymond, reprochándole con su tono haber preguntado y apenar a su esposa. Draco se sintió más incomodo aún, no sabía que decir para remediar la situación que había causado.
-"Lo siento mucho, no sabía"- se disculpó.
-"No se preocupe usted no podía saber, como lo iba a saber. Nuestro hijo dejó tantas cosas, una carrera prometedora, una bellísima esposa…"- Annie no pudo continuar, su voz se cortó por la emoción.
-"¿Y sería posible saber dónde está su esposa?" – preguntó Draco, incierto. Raymond asintió, sonriente, lo que sorprendió el rubio. Draco alzó una ceja, perplejo viendo el cambio radical de expresión del hombre.
-"Claro, de hecho estaba a punto de llamarla, porque no se queda con nosotros un momento en lo llegue nuestra nuera."- sugirió Raymond, dejó el rubio con Annie en la terraza y se apresuró a llamar la esposa de su hijo. Compuso el número que le había dado su nuera y esperó a que contestara la llamada.
-"¿Bueno?"- contestó una voz femenina.
-"Hola, habla Raymond. Necesito que vengas en la casa inmediatamente, si puedes."
-"¿Qué pasó? ¿La familia está bien?"- preguntó alarmada.
-"Todos estamos bien pero este hombre preguntó por ver la esposa de nuestro hijo y necesito que vengas, me da mala espina este Drake Tompson"- contestó Raymond echando un vistazo para vigilar al rubio.
-"Esta bien llego en seguida"- La conversación se cortó y Raymond regresó a la terraza acompañando a su esposa, los tres esperando la llegada de la mujer.
Surrey, East Horsley, en casa de los Edison, una hora después.
Draco empezaba a impacientarse, además las miradas que le lanzaba Raymond no lo tranquilizaban. El hombre dudaba de él, se veía en su expresión. Annie le estaba mostrando unas fotos de su familia, en unas aparecía su hijo, supo que se llamaba Alec. Se veía muy joven, Annie le dijo que tenía 22 años cuando se murió. Se había casado muy joven, pensó Draco. A esta edad él ni pensaba en casarse, menos en instalarse y formar una familia.
El hijo de Annie debía de amar a su esposa por casarse tan joven. Por lo que le dijo Annie, fue un momento muy difícil para la esposa de su hijo que en un momento de desespero había intentado suicidarse. Fueron unos momentos de angustia para todos, recordó Annie, triste, lagrimas le caían por los ojos. Sobre las fotos Draco vio un joven alto, con el pelo moreno revuelto, unos ojos verdes, se parecía mucho a su padre, pensó Draco. Pero tenía en su mirada una especie de chispa, como si se tratara de una persona muy traviesa.
Draco oyó como un carro se parqueaba en la entrada de la casa y Raymond corrió a abrir la puerta. Annie sonrió y cerró su álbum de fotos.
-"No se preocupe joven, mi nuera es muy amable y estoy segura que le va a dar mucho gusto volver a ver un viejo amigo"- Draco no tuvo el tiempo de entender el sentido de su frase porque en el mismo momento apareció Hermione Granger en compañía de Raymond. Hermione abrió los ojos como platos al ver el rubio allí en la casa de sus suegros. Nunca se hubiera imaginado que Malfoy iría a investigar hasta East Horsley. Para ella esta casa era como fuera de límite, esta ciudad era como parte de su vida, una parte de la cual pocas personas estaban enteradas. Draco se dio cuenta con mucho asombro que la mujer con la que Alec se había casado tan joven era ni más ni menos que Hermione Granger.
-"Allí está el hombre que preguntaba por ti Hermione. ¿Lo conoces?"- preguntó Raymond. Draco no podía creer lo que acababa de descubrir, estaba totalmente asombrado. Hermione miró Draco a los ojos, se sentía decepcionada y sobre todo enojada.
-"¿Sí como has estado Drake? Hace mucho que no te veo" – dijo Hermione con sorna.
-"Sí, mucho tiempo. Siento mucho lo de tu esposo" – dijo Draco sincero, dándose cuenta que tal vez se había pasado esta vez, con su visita en East Horsley. Eso lo podía ver en la actitud y la expresión de Granger. El no era insensible y quería dar sus condolencias, aunque no haya conocido al hijo de Annie y Raymond.
-"Gracias"- contestó con un tono seco sin realmente hacerle caso al rubio, se acercó de Annie y saludó a la mujer con un abrazo.
-"Hermione, hija te quedas a desayunar con nosotros. ¿Verdad?"- preguntó Annie. Hermione no quería pasar otro minuto en presencia de Draco Malfoy pero aceptó por sus suegros, no quería decepcionarlos, ya que estaban tan contentos de verla.
La cosa se puso peliaguda por el rubio a la hora de comer, Annie era la única que le sonría, Raymond trató de conversar con él, ya que tenía la certeza de que conocía a Hermione y que podía confiar en él. Pero la que lo preocupaba era Granger, no le había dirigido la palabra en todo el almuerzo. Ni para pasarle la sal, nada. Observó como Annie y Raymond trataban a Hermione como una hija, como Annie le repetía a la castaña que no trabajara demasiado tarde y que se cuidara. Raymond echó un vistazo al vehículo de Hermione antes de que regresara a Londres porque quería asegurarse que el vehículo estuviera en buen estado.
Cuando vino la hora de irse ya eran las cinco de la tarde, a Hermione no le molestaba conducir de noche pero Annie insistió en que se fuera temprano para no conducir de noche. Hermione sonrió y se despidió de Raymond y Annie prometiéndoles de volver el sábado. Annie invitó Draco a venir a pasar a verlos cuando quisiera, Hermione ni se ocupó y se dirigió hacia su vehículo. Draco se despidió de la pareja y siguió Hermione hasta su vehículo. Se sentó en el asiento del pasajero y Hermione arrancó en seguida.
Los dos no se hablaban, Hermione tenía la mirada fijada sobre la carretera y Draco observaba el paisaje por la ventanilla. Hasta que Draco no soportó más el silencio y acabó por hablar.
-"¿Piensas quedarte callada durante todo el viaje?"- Preguntó molesto.
-"Que quieres que te diga Malfoy, quieres que te felicite por meterte en mi vida privada"- dijo secamente.
-"No venía con la intención de meterme en tu vida privada"- se defendió.
-"¡Por supuesto que sí Malfoy! ¿Qué esperabas descubrir aquí? Era necesario venir hasta aquí, haciendo preguntas."- preguntó Hermione, enojada.
-"Solo quería respuestas, es todo"- contestó Draco, enojándose también.
-"Y que tipo de respuestas Malfoy"
-"¡Respuestas que no me querías dar, por eso las busque en otra parte!"
-"¡Solo tenias que preguntar, sabes!"
-"¡Como si me habrías contestado!"- se exasperó Draco. Hermione se calló y no dijo más hasta que llegaran a Londres. Draco sabía que había sido un error ir a East Horsley pero como podía saber que iba a descubrir lo que descubrió. Como podía suponer que Hermione había estado casada y que había perdido su esposo. Esto nunca lo habría creído si una persona se lo hubiera dicho. Como Granger, la que dejaba plantados a sus novios en el altar podía haber estado casada una vez. Esto demostraba lo poco que conocía a Hermione Granger, se preguntó si había una persona que la conocía de verdad, porque parecía que ni sus ex novios la conocían. Se dio cuenta de que no tenía nada que ver con el artículo, ya no le importaba el artículo, quería conocerla porque ella lo intrigaba como persona, como mujer. Y él quería conocerla, si solo ella lo quisiera.
-"De verás no tenía idea de lo que iba a encontrar Granger, pero quiero que sepas que siento realmente lo de tu esposo."- dijo Draco, se aproximaban de su residencia y Hermione parqueó el vehículo una vez que habían llegado en frente del complejo residencial de lujo.
-"Lo sé"- dijo mirándolo y luego se dejó car sobre su asiento y inclinó su cabeza hacia atrás como si quisiera dormir. –"Me gustaría que no hablaras de esto en tu artículo, por favor. Fue una época muy feliz de mi vida y no me gustaría que se convirtiera en un asunto del que la comunidad mágica se pusiera a chismosear."- ladeó la cabeza mirándolo, esperando su respuesta.
-"No, no te preocupes por esto"- dijo sin tener que pensarlo, se veía tan decepcionada, contrastaba con su forma de ser burbujeante y chispeante habitual.-"Sigues enojada Granger".
-"Como reaccionarias si yo me pusiera a husmear en tu vida privada Malfoy"
-"No estoy husmeando en tu vida privada Granger. Además ya te dije que no fue intencional, alguien me indicó la dirección de Annie y Raymond y yo fui a averiguar. Pero en ningún momento fue mi intención, espiar ni husmear como tú dices." – dijo ofendido, tomando la mano de Hermione.
-"No me gustó, East Horsley es el único lugar en el que me siento en casa, tranquila y saberte allí andando haciendo preguntas me pone mal. No tenías porque irte así nada más. ¿Por qué no me hablaste primero?"- dijo con calma mirándolo a los ojos, no hizo ademan de retirar su mano del agarre del rubio.
-"Por favor Granger, habrías encontrado cualquier pretexto para que no fuera. ¿Me equivoco?"- Draco llevó una mano al rostro de Hermione y acarició su mejilla. Inconscientemente Hermione inclinó su cabeza, queriendo sentir sus caricias.
-"No me habría opuesto"- contestó, Draco se acercó, sus caras ahora a centímetros de distancia. Sus orbes grises inquisitivas, en la poca luz que bridaban las luces del coche.
-"¿Pero no me habrías ayudado a ir?"- esperó su respuesta y Hermione no dijo nada.-"Eso es lo que pensaba"- dijo antes de besarla, Hermione acarició el cuello de Draco, luego su mejilla y profundizó el beso. Draco sintió Hermione morder suavemente su labio inferior y volvió a profundizar el beso. Alguien tocó a la ventanilla del lado pasajero y Draco emitió un leve gruñido al tener que acabar el besó. Hermione pulsó el botón para abrir la ventanilla y los dos vieron el portero mirarlos.
-"Perdón pero hace un rato que el vehículo está aparcado y quería averiguar si no había un problema."- dijo el joven, sonrió al ver Hermione.
-"Todo está bien, gracias"- contestó Draco con un tono seco. El portero asintió y regresó a su puesto.-"Bueno, ya me voy. Te veo mañana Granger, tenemos que hablar."
-"No sé, es que tengo mucho trabajo en la oficina…"- Draco no la dejó acabar, sabía que estaba buscando pretextos. Unió sus labios con los de la castaña en un beso suave y se bajó del carro.
Hermione suspiró y manejó rumbo para su apartamento con una sola idea en mente, irse a dormir temprano con una buena taza de té. Tratando de bloquear imagines de Draco Malfoy y no pensar en todo lo que hacía sentir cuando estaban juntos.
¿Les gustó? ¡Comenten :D!
