Star vs las Fuerzas del Mal: La Guerra

Capítulo 14 Preparativos Parte II

Apenas el amanecer entró en esplendor por las ventanas del hogar de Sapotoro, Tom, al igual que sus sequitos, comenzó a sentir un tremendo dolor de cabeza que lo hizo lanzar chorros de lava ardiendo de sus manos hacia el techo debido a este mismo dolor. Pero, así como rápida y silenciosamente apareció esa dolencia, se marchó sin mayor explicación y dejando a los demonios con la respiración entrecortada.

—¡Mi techo!—gritó Sapotoro mirando los agujeros del mismo.

—¿Qué fue eso?—preguntó Marco aterrado y saliendo desde el pasillo hacia el baño con Jackie tomándole una mano y con la otra acomodando su chaqueta roja.

—Oh nada, solamente que los demonios tuvieron una jaqueca y comenzaron a gritar como chicas.—dijo Janna como si nada—Que envidia…

—¿La jaqueca?—le preguntó Jackie sin entender.

—Gritar como niña; mi padre siempre ha dicho que tengo la voz de un muchacho.—dijo ella sonriendo antes de sentarse en una posición más cómoda.

Marco decidió acercarse a Tom rapidamente este se encontraba aun sobando sus sienes y aceptando ayuda para levantarse, mientras su demonios lo hacían por cuenta propia:

—Vaya…Eso fue poderoso…—dijo Tom levantándose totalmente y comenzando a preocuparse—Algo terrible acaba de suceder.—todos se acercaron al susodicho, siendo Kelly la más cercana esta lanzó la primera pregunta.

—¿Qué fue poderoso?—preguntó Kelly tocando la frente de Tom.

—Una magia demasiado poderosa…Debemos de darnos prisa, no sé como describirlo, pero sentí como si una magia poderosa fuera usada para algo…—dijo Tom inseguro de sus palabras, quería decir "algo malo" pero había algo más en esa sensación de magia, algo que él era incapaz de describir—Nunca había sentido algo como eso antes.

Hubo un nuevo silencio, con la emboscadas de monstruos de la noche pasada, sumado a que ahora habían sentido un poder inimaginable los demonios y que se habían vuelto los criminales más buscados de las dimensiones, no eran buenos presagios para ninguno, sabían que algo había afectado a Star pero no tenían manera de conocer nada más.

—Eso no cambia nada.—dijo Marco decidido—Debemos seguir buscando a Star.—dijo definitivamente y dando dos pasos hacia la puerta de Sapotoro—Es de día, podríamos salir, ahora es seguro...

Abrió una persiana de una ventana cercana ligeramente para explorar el exterior y confirmar su teoría, e instantáneamente una piedra rompió la ventana.

—No, no es seguro.—dijo Janna sonriendo y tomando la piedra para juguetear con esta lanzándola en el aire.

—Marco, aquí estamos seguros.—lo detuvo el señor Díaz—Además, no podríamos ayudar a Star si logramos que nos maten.—dijo eso último temblando ligeramente.

—¡Rafael!—le dijo la señora Díaz molesta por haberle hablado de esa manera a su hijo, a pesar de que se veía indecisa sobre lo que quería decir.

—Solo trato de mantenerlos a salvo…—se defendió Rafael.

—¿Estar a salvo?—se mofó Tom—¿Estar a salvo?—preguntó Tom con sarcasmo—¿No escuchaste lo que dije mortal?—le dijo molestísimo—Acabo de sentir una fuerza capaz de aniquilarnos a todos aquí en segundos…

—Amo Tom, yo diría que menos tiempo.—sugirió Bob lisonjeante.

—Subestimas mi poder Bob, un par de segundos sí que puedo durar contra esa fuerza.—se jactó Tom.

—Pero amo Tom…—iba a reclamar Bob inseguro.

—Un par de segundos.—dijo más rudamente Tom provocando que su lacayo se apartara—Muy bien, Marco, yo propongo transportarnos a unas montañas cercanas, desde ellas el castillo Butterfly es visible.—sugirió Tom pasando de largo las advertencias de Rafael—Tú tienes tijeras dimensionales, pasaremos más desapercibidos con las tuyas que con las mías.

—Sigo sin estar seguro acerca de esto…—dijo el señor Díaz temeroso.

—Rafael…—se acercó su esposa tomándolo del brazo—Estoy contigo, pero no creo que haya otra opción verdaderamente.—dijo ella sonriendo de medio lado—No podemos volver a la Tierra, y definitivamente no podemos vivir en esta… Suciedad, sin ofender claro esta.—dijo lo último rápidamente a Sapotoro.

—Terrestres.—dijo Sapotoro indiferente ante la afirmación—Aunque, creo que podríamos hacer un intercambio interesante.—le ofreció a la pareja—Ustedes cuidan a mis renacuajos mientras yo acompaño a estos niños, y a cambio los vigilo por ustedes.

La propuesta fue rápidamente aceptada por Rafael, quien quiso convencer a más personas del grupo a unírseles. Pero fracaso miserablemente, todos deseaban con fervor saber lo que ocurría en el reino Butterfly, así eso les costara sus vidas. Eso provoco que el señor Díaz mirará hacia el suelo triste, pero su hijo le dio unas palmadas y un abrazo para tratar de animarlo.

—Cuídate mucho Marco.—se despidió finalmente su padre correspondiendo al abrazo en el cual Angie se unió—Estaremos esperándolos aquí.

—Oh casi lo olvido, eso es peligroso.—dijo Sapotoro sacando unas tijeras dimensionales oscuras—Tomen, en caso de que lleguen a ser atacados úsenlas para transportarse entre dimensiones, antes las usaba para espiar pero…Creo que las encontraran más útiles ustedes.—dijo con toda facilidad—Y no se olviden de mis pequeños.

—Muchas gracias señor Toro, no sabría como agradecerle.—dijo Angie Díaz conmovida—Cuídense todos.—dijo despidiéndose de todos mientras Marco abría un nuevo portal.

En este portal entraron primero Tom, seguido de sus sequitos, Janna, Kelly, Starfan13 y Jackie entraron rápidamente una detrás de la otra; Sapotoro fue el penúltimo en pasar por el portal, despidiéndose de sus bebes y Marco les lanzó una última mirada a sus padres antes de cruzar el portal, decidido a emprender su aventura hasta la última consecuencia de la misma.

Por su parte en la Tierra, se encontraba Ludo explicando su "plan maestro" a sus nuevos comandantes estrella: Brittany, Alfonzo, Ferguson y Sabrina. Estos se encontraban en la oficina del director, mirando hacia un mapa caricaturesco de la tierra, donde esta tenía boca, manos y pies, pero que Ludo lo tomaba para estrategias militares avanzadas.

—Y entonces tomaremos la zona del ojo derecho y los someteremos a todos ellos.—dijo riendo maniáticamente.

Brittany escuchaba atentamente, con sumo cuidado de todas las palabras de Ludo, esperando el momento ideal para continuar con su plan para librarse de esa amenaza, aunque con una sonrisa inteligente siempre presente. Cosa que sus compañeros eran incapaces de lograr, pues estos se encontraban nerviosos a un punto que les era imposible dejar de temblar.

—…Y luego…

—Y entonces terminamos con Star Butterflan.—dijo Britney triunfante y administrando espíritu de lucha en Ludo—Muy buen plan señor Ludo.—comenzó a dar aplausos leves, estos para en el caso de que Ludo declinara la oferta no lo sintiera como una interrupción abrupta, sino como una continuación de sus maquinaciones.

—Pero…¿Y la dominación total del planeta?—dijo Ludo un poco decepcionado antes de voltear al mapa indeciso entre ambas opciones, momento perfecto para rematar.

—Pero si usted ya es dueño del planeta.—dijo Britney en tono adulador y sumiso, aunque no mucho para no parecer una amenaza—Es decir, señor Ludo, usted solo necesita un ejercito que lo siga a usted y que vayan a la guerra a ese Miudi…

—Mewni.—corrigió Ludo.

—Eso, Miuwsi, claro.—dijo Britney sonriendo de medio lado—Para poder derrocar a Star, y de esa manera, ser dueño, no solo de la Tierra, sino también de Mewdi

Ludo se llevó una mano a la barba y comenzó a meditar ampliamente, por un lado, deseaba ver a su archienemiga Star derrocada, por el otro, aun no había disfrutado del todo en el planeta en que se encontraba y pensó en que no lo haría si aun quedaba esa pequeña amenaza con cabellos amarillos lista para frustrar sus planes.

—No estoy seguro…—dijo mientras miraba a Britney—Pero, por otro lado, si esa chica se entromete a mitad de la conquista, arruinaría todos mis planes.

—Así es, por eso hay que detenerla…—dijo Britney comenzando a acomodarse más en su asiento, segura de sus palabras—Tal vez mandar todo su ejército directo a su cama…—dio una idea que parecía vaga para que así Ludo la completara.

—Eso sería tonto.—corrigió Ludo al pensar en el castillo Butterfly y moviendo su mano negatoriamente para luego saltar de la alegría—¡Tengo una idea! Si queremos sacarnos a Star de en medio del camino, entonces deberíamos ir a atacarla directamente a su reino, Ja, esa lagartija de Tofee no sabe que yo solo puedo recuperar un castillo si así lo deseo, incompetente.

Dicha esta afirmación, Ludo comenzó a gritarle a todo su personal en la escuela para que reunieran a toda la legión de monstruos y así este pudiese mandar un ataque directo hacia el castillo Butterfly.

Finalmente se encontraba Star mirando hacia el horizonte, desde aquella planicie era posible ver el castillo en todo su esplendor, o lo que parecía ser su esplendor porque realmente comenzó a ver impotente como encima del castillo se extendía fuego y varias torres sufrían explosiones moradas que eran sincronizadas a la luminosidad de la varita de Star. Pero esa sincronía de varitas no le interesaba en absoluto a ella, a pesar de que ella tuviera la manera de ver cuando Eclipsa cometiera hechizos, y probablemente viceversa, ese parecía el menor de sus problemas comparado a la expectativa de que su madre la había lanzado contra su voluntad lejos de la acción, nuevamente.

Ella se encontraba con Hekapoo y Ponyhead, las cuales habían despertado en su totalidad por haber sido arrojadas hacia un portal y pudieron sentir el frío montañés mientras la conexión del portal era cortada repentinamente.

—¿Qué? ¿Dónde?—se preguntó Hekapoo a la vez que veía el reino a lo lejos—¡Eclipsa!—dio un salto hacia adelante como en un intento desesperado por atacar, pero rápidamente retrocedió aterrada—No, no, no, ¿Dónde esta Rhombolus?—preguntó alterada y volteando alrededor.

Star simplemente señaló con el índice hacia el frente, provocando que al alma guerrera de Hekapoo se viniera abajo y mirara desalentada hacia el castillo, sin nada que hacer o decir.

—Estamos…Estamos perdidas…—dijo ella a punto del llanto—Todo el reino, esta perdido…

—No lo estamos.—dijo decididamente Star—Somos tres, y antes ya la habían derrotado.—dijo ella confiada mientras trataba de darse ánimos, pero no lo lograba, sus palabras le sonaban vacías y huecas incluso a ella misma.

—¿Derrotado?¿Crees que la derrotamos?—dijo Hekapoo antes de lanzar una risotada sarcástica y cruel—Nunca derrotamos a Eclipsa, no…—se detuvo unos segundos para acostarse y mirar el cielo matutino con sus dos soles alzándose— Rhombolus la encerró en una emboscada que le hicimos con mucha planeación y estrategia para sorprenderla…Y aun así nos estaba esperando en la emboscada, eso fue hace miles de años y tuvimos mucha suerte, además éramos la alta comisión mágica, no solo…Yo, y dos princesas…—dijo esto último dando un resoplido fallecedero—Lo lamento chicas, pero no creo en verdad que estén listas, YO definitivamente no lo estoy… Nadie podrá vencerla…Estamos perdidos.—dijo ella sentándose y mirando hacia el castillo en el horizonte sin voltear a ver nada más.

Star y Ponyhead se miraron la una a la otra preocupadas por ese pesimismo, pero a su vez intrigadas en encontrar una solución, unas palabras de consuelo que no sonasen vacías y sin alma. Todo eso parecía imposible, puesto que la situación ameritaba no hacer nada, sin embargo, ambas querían hablar, ambas querían luchas y en sus miradas era posible ver la determinación de ellas, estaban a punto de decir algo cuando un portal dimensional fue abierto detrás de ella, las tres se quedaron viendo ese portal, esperando que sus temores se cumplieran y Eclipsa les hubiera seguido, pero se equivocaron, del portal salió Tom.

Continuara….