Capítulo 13
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Sus pies aún estaban clavados sobre el suelo de parquet mirando a un punto fijo que no sabía si realmente era real o una alucinación lo que sus ojos realmente estaban viendo, pero las palabras de Serena comenzaron a resonar una y otra vez en su mente «no sé en donde esta mi hija» esa frase aún la tenía en su memoria como si todo ocurriese hace solo unos segundos. No podía dejar de mirar a esa niña que le había robado el alma y ahora le estaba nublando la visión por la sorpresa que se había llevado cuando la estaba peinando y acababa de hacerle los dos chonguitos a cada lado del cabello. Su cuerpo temblaba pensando en miles de posibilidades de que Usagi fuese su hija, quizás se estaba equivocando pero de algo estaba seguro esa pequeña era una Chiba su señal en forma de corazón detrás de su nuca se lo confirmaba, porque esa señal solo la tenían quienes eran miembros de la familia Chiba y pasaba de generación en generación.
Exhausto y cansado ya de tantas mentiras se dejó caer sin fuerzas sobre el suelo no podía dejar de mirar a esa pequeña que lo observaba con sus ojos cristalinos y a la vez preocupada por verlo en ese estado tan lamentable, pero él estado en otro mundo pensando en miles de posibilidades, estaba en ese mundo que todo era felicidad y no existían los problemas. Solo quería pensar y atar los cabos sueltos que tenía en su mente ya no había duda esa niña era una Chiba ahora solo necesitaba saber si era su hija, a pesar de que conocía a los padres de la pequeña también cabía la posibilidad que Usagi fuese adoptada por ellos y no fuesen sus padres biológicos.
Eran demasiadas dudas que por ahora aún no tenían respuesta.
Lágrimas caían por sus mejillas por la impotencia de no saber lo que estaba ocurriendo realmente a su alrededor. Estaba tan absorto en su mundo que no había escuchado unas pisadas acercándose a su habitación.
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Los flashes de la cámara fotográfica la cegaban luego de una hora y de posturas de varias formas sobre paneles de paisajes y edificios ya habían terminado por el día de hoy, estaba cansada y agotada por el ajetreado día que llevaba, primero habían sido la noticia sobre su hija y luego lo sucedido con Darien, sabía que no había hecho lo correcto escapándose de esa forma sin darle una respuesta adecuada pero no sabía lo que debía hacer no quería que él la volviese a buscar, no quería volver sentir como su cuerpo quemaba con su simple contacto y como su piel se erizaba cuando piel contra piel se rozaban.
Se colocó la bata de seda rosa y se fue hasta su camerino intentando alejarse de las preguntas de su hermana mientras sus pensamientos divagaban a esa caseta en donde se había vuelto a entregar al hombre que amó alguna vez. En el momento que llegó a su camerino giró la manilla de la puerta y entró en el.
Era grande y espacioso las paredes estaban pintadas de un tono rosado claro y con cuadros de ella y de sus grandes éxitos desde que comenzó en el mundo del modelaje, enfrente de ella y pegado contra la pared tenía un gran espejo con luces doradas a su alrededor y un sillón negro de cuero para sentarse y maquillarse antes de cada presentación. Se acercó a el, se sentó y comenzó a sacar el exceso de maquillaje de su rostro.
Con delicadeza pasó primero el algodón por sus parpados sacando el excepto de la mascara de pestañas y luego por su rostro viendo como poco a poco su semblante iba cambiando y se podía notar que había pasado horas llorando. No había querido llorar pero los recuerdos del pasado y del presente la avasallaron como una oleada que jamás se iba a detener. Se sentía deshecha por lo que había ocurrido hace unas horas con el peli negro no sabía si estaba arrepentida o se sentía culpable solo tenía una cosa clara no volvería a caer en sus juegos porque estaba segura que él solo quería jugar con ella y con sus sentimientos.
Se preguntaba por qué se sentía así como si con lo que pasó su mundo se derrumbase más y ya no existiese un espacio para ella. ¿No lo amaba o si? Negó con la cabeza, claro que no lo amaba solo habían tenido un desliz y un momento de bajón por parte de ella y que él se había aprovechado de su tristeza, pero algo tenía claro lo que había sentido por él había muerto el día que le arrebataron a su hija.
El sonido del celular la sacó de sus cavilaciones, se levantó del sillón y caminó hasta el perchero que tenía colgado al lado de la puerta,una vez que llegó a el abrió su bolso y suspiró molesta cogiéndolo entre su mano y viendo en el identificador de llamada de quien se trataba. No quería cogerlo pero algo dentro de su corazón le decía que se trataba de algo importante por lo que decidió responder y saber lo que quería realmente.
—¿Qué es lo qué quieres? —inquirió molesta —espero que no tenga que ver con lo sucedido por la mañana.
—Tranquila —suspiró desde el otro lado de la linea —solo te llamaba para decirte que Usagi vino hoy a verme y esta preguntando por ti.
—¿Me crees tonta verdad? —no le había creído tenía la sensación que todo era un pretexto para verla.
—Es la verdad Serena —se acercó hasta donde estaba la niña pudiendo la rubia escuchar sus llantos —ahora me crees ¿No?
La rubia llevó sus manos a su corazón su pequeña estaba ahí.
—Estoy segura que ahora mismo estas echando una sonrisa de satisfacción porque ganaste y sabes perfectamente que esa pequeña tienen un gran poder sobre mi fuerza de voluntad.
—Creo que me conoces bien princesa te esperamos o nos vas abandonar —esbozó una sonrisa que no fue vista por cierta rubia mientras se alejaba un poco y se acercaba a la cocina.
—En media hora estaré allí pero una cosa te digo —elevó un poco la voz —si intentas hacer cualquiera cosa o hablar de lo ocurrido solo te digo que te atengas a las consecuencias —colgó el teléfono lo guardó y se acercó al tocador a terminar de prepararse.
Quince minutos después estaba vestida y maquillada con un tono natural, salió de su camerino y fue a tocar a la puerta de su hermana para avisarle que ella se retiraba ya que estaba cansada y había quedado con Haruka en una cafetería, se despidió de Mina y se fue realmente hacía el apartamento del peli negro.
Como lo había dicho media hora después estaba en la puerta del apartamento del peli negro esperando a que él le abriese, había timbrado varias veces sin obtener ninguna respuesta, hasta que sintió como alguien arrastraba algo sobre el suelo haciendo que este crujiese y llevase sus manos a sus oídos por el chirrido tan fuerte que había sentido. Se tensó un poco temiéndose lo peor o que algo le pasase a la niña y por eso ninguno de los dos hacia caso a sus llamados, por lo que respiró profundamente esperando a que la puerta se abriese para mirar quien había detrás de ella.
Cerró los ojos y los volvió abrir dando un paso más hacia la puerta que lentamente se iba abriendo como si estuviese en una película de terror y se fuese encontrar con el asesino detrás de dicha puerta, pero no encontró a ningún asesino en serie o a un ladrón, si no a una niña que era su viva imagen cuando ella era pequeña solo se diferenciaban por sus cabellos que eran negros como la noche.
Había quedado estupefacta en el umbral de la puerta sin sacar su vista penetrante de la mirada de desconcierto de Usagi que la miraba entre asustada y preocupada por lo que le estaba sucediendo al peli negro y ahora también a ella. Serena sentía que sus piernas flaqueaban y que en cualquier momento llegaría a perder su equilibrio cayéndose al suelo, por lo que tuvo que apoyar su mano en el umbral para no terminar perdiendo más sus fuerzas por la imagen que tenía delante de sus ojos.
«Juraría que eres mi hija» Pero sabía que eso no era posible.
—Mi vida —movió su cabeza de un lado a a otro saliendo de su ensoñación —estas, estas hermosa — se acercó a ella la colocó en el suelo y apartó la silla hacia la pared cerrando la puerta detrás de ella —¿En dónde está Darien? —miró hacia todo los lados sin encontrar rastro de él.
—Ven comigo —la cogió de la mano y la jaló hacia la habitación del peli negro.
Siguió los pasos de Usagi sin aún poder salir de su asombro con el gran parecido que tenía con ella, sentía su mano caliente y una sensación que conocía cuando estaba a su lado, sentía calor, deseos de protegerla y darle todo ese amor que tenía guardado en el fondo de su corazón para la hija que le arrebataron de sus brazos.
En el momento que entró en la habitación quedó helada e instintivamente llevó una mano a su corazón preguntándose ¿Qué es lo qué estaba ocurriendo? y por qué Darien estaba en ese estado llorando en el suelo como un niño pequeño con falta de consuelo y alguien le de su cariño. Por qué estaba pensando así no debía de preocuparse por él lo mejor era alejarse de su lado pero no podía dejarlo solo. Lo llamó pero él nunca respondió por lo que se acercó y se sentó a su lado poniendo una mano en su hombro.
—Darien —lo llamó por quinta vez —qué sucede por qué estas en este estado tan deplorable —lo miró de arriba abajo intentando que no se notase su preocupación—parece como si hubieses visto un fantasma.
Al escucharla elevó su rostro empañado en lágrimas haciendo que la barrera de autodefensa que había creado entre ellos quisiese romperse como había pasado hace unas horas para abrazarlo, pero no podía porque estaba segura que volvería a caer de nuevo entre sus brazos aunque estuviese Usagi presente.
—Yo...yo...necesito que me digas la verdad te lo suplico —le suplicó mirándola a sus ojos celestes —no me guardes más secretos te lo ruego.
—No sé de lo que me hablas —giró su rostro hacia el otro lado —realmente no sé que verdad quieres que te diga creo que hoy en la mañana ya hablamos todo lo necesario — se sonrojó un poco sin ser vista por el peli negro al recordarse de lo sucedido en esa caseta.
—No hablamos todo lo necesario —la cogió por la muñeca haciendo que instintivamente se girase hacia él —necesito que me digas si tuvimos una hija juntos —llevó sus manos a su pecho —porque Usagi puede ser nuestra hija —susurró en su oído para que la niña no escuchase.
—¿Qué? —se alejó sorpresivamente de su lado mirando hacia la pequeña que estaba sentada al lado de la cama jugando con su osito de peluche —no..no puedo creer lo que estas diciendo y como te atreves a jugar con algo tan grave como mi hija ¡Como te atreves! —elevó la voz aguantando las ganas de no llorar y demostrarles como por dentro estaba sufriendo.
—Es la verdad —trató de calmarla —no te fijaste que sois iguales, es tu viva imagen Serena —le señaló el rostro de la niña y vio como la rubia solo afirmaba con su cabeza—y no solo eso tiene la misma señal en forma de corazón detrás de la nuca igual a la mía y sabes perfectamente que esa señal solo la tenemos quienes llevamos la sangre de los Chiba.
Se quedó callada por unos instantes Darien tenía razón hace unos momentos podía jurar que Usagi era su hija por el gran parecido que tenía con ella pero esa duda duró un largo tiempo hasta que se dio cuenta que Jedaite jamás la dejaría tenerla en Tokio en donde ella y el padre de la niña vivían. Pero lo que no sabía ahora era que pensar realmente con esta noticia. Una cosa tenía segura esa niña era una Chiba y ahora solo le quedaba averiguar si realmente se trataba de una sobrina o prima del peli negro o su hija pero lo averiguaría por su propia cuenta.
—Entonces es tu problema porque tú y yo no tenemos una hija —afirmó severamente.
—¡Estas mintiendo! Te vuelvo a suplicar dime la verdad porque si no yo mismo lo averiguaré por mi propia cuenta.
—¡Haz lo que quieras! —se levantó molesta del suelo y se fue de la habitación dejando al peli negro más confundido de lo que ya estaba.
Corrió por el pasillo y se encerró con llave en el lavado tenía la necesidad de estar sola y desahogarse. Abrió las manillas del lavamanos y introdujo sus manos por debajo del agua mojándolas completamente, se inclinó un poco y lavó su rostro sintiendo como las gotas del agua se mezclaban con sus lágrimas. Se cayó sobre el suelo y apoyando sus espaldas sobre los azulejos comenzó a llorar mientras el sonido del grifo y un ruido persistente se escuchaba escondiendo así sus llantos.
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Estaba de pie frente a su auto maldiciéndose a sí mismo porque precisamente se le había estropeado cuando ya nadie quedaba en la universidad. Abrió el capó se inclinó un poco hacia abajo y comenzó a buscar el fallo que tenía, miró los filtros de aceite, el nivel del agua y el aceite del motor encontrando todo en orden por lo que cerró el capó y miró sus manos que ahora ya no estaban blancas si no llenas de aceite y con restos de manchas negras.
Buscó el celular por el bolsillo de sus pantalones lo cogió entre sus manos y marcó el número del taller para pedirles una grúa y explicarles lo que le había sucedido a su automóvil luego de darle sus datos estaba por darle la dirección en donde se encontraba cuando de repente la llamada se cortó.
Extrañado por lo sucedido sacó el teléfono de su oreja mirando hacia la pantalla y así sabiendo lo que ocurrió realmente —¡Maldición! —golpeó con sus puños en el aire, se sentía frustrado y a la vez desesperado por lo que le estaba sucediendo ¿Qué iba hacer sin batería en el móvil y sin auto?
Se sentó en el suelo y recostó su cabeza en la puerta del conductor mientras pensaba con sus ojos cerrados lo que hacer, primero se encontraba solo sin que nadie lo pudiese a ayudar y segundo la parada de taxi estaba a media hora de la universidad. Inhaló un poco de aire maldiciéndose nuevamente por tener tan mala suerte.
—Vaya, vaya pero a quien me encuentro aquí como un mendigo —echó una sonora carcajada—dime acaso tu novia ya se aburrió de andar contigo y por eso estas así tan —lo miró de arriba abajo —tan desecho.
Al escuchar esa voz abrió sus ojos inmediatamente encontrándose con la persona menos indicada y que estaba seguro que no lo ayudaría en su desgracia. Notó como lo miraba con asco y a la vez su mirada reflejaba odio y un pequeño brillo que no supo diferenciar pero que estaba seguro que era felicidad por verlo en este estado. Se levantó del suelo y se puso frente a frente delante de la mujer que lograba sacarlo de sus estribos. Repasó con su mirada toda su figura femenina definiendo cada parte de su anatomía para luego mirarla directamente a sus ojos.
—Ya terminaste de comportarte como un mendigo—inquirió molesta colocando sus manos sobre sus caderas.
Respiró profundamente e intentó calmarse a lo mejor era ella la única persona que lo podía ayudar.
—Lo siento —se disculpó aunque no podía negar que tenía buen cuerpo —necesito que me ayudes mi auto se averió y me quede sin batería en el móvil.
Haruka comenzó a reírse.
—Yo ayudarte —se señalizó así misma —me ves cara de taxista o algo por el estilo.
El peli negro de coleta llevó sus manos a su cabeza tenía que hacer algo aunque fuese rebajarse y suplicarle de rodillas que lo ayudase.
—Por favor —juntó sus manos —si no fuese porque no tengo quien me ayude jamás te lo pediría «y tú serías a la última persona que se lo pediría» llévame a mi casa o déjame en algún lugar cercano para poder tomar un taxi.
La rubia de cabellos cenizas se lo pensó por unos segundos quería decirle que se fuera al diablo y buscase a su noviecita pero estaba disfrutando un poco al nivel que se estaba rebajando por lo que tomó una gran decisión —te llevaré pero con la condición de que primero limpies esas mugrientas manos antes de tocar mi preciada moto y mi hermosa chaqueta ¿Te quedo claro?
Seiya asintió y se acercó al maletero de su automóvil lo abrió y cogió unas toallitas de bebes y se limpió las manos, cerró el portón bordeó el auto y abrió la puerta del conductor cogiendo un trapo de color amarillo que tenía para cuando los cristales se empañaban por dentro y se las secó. Se acercó a Haruka y le enseño sus manos completamente brillantes sin ninguna gota de grasa.
Luego de verificar que no quedase ni una gota de grasa se acercaron hacia la moto de la rubia que la tenía estacionada en el final del estacionamiento de la universidad, una vez delante de la harley Haruka le entregó un casco de repuesto que tenía debajo del asiento se lo colocaron y se subieron en ella. Seiya se aferró con sus brazos a su estrecha cintura apretándola contra él, pudiendo así sentir miles de sensaciones correr por dentro de su cuerpo y como su piel quemaba simplemente con rozar sus manos por encima de su ropa sin poder evitar pensar como se sentiría tocar piel contra piel.
Escuchó el sonido del motor y vio como Haruka giraba con su mano el acelerador y la moto comenzó a correr. Sus ropas se movían por la intensidad del viento y de la velocidad que corrían por la vía. Sentía como el aire golpeaba en su cara y a veces tenía la sensación que le faltaba la respiración,disfrutaba de la velocidad pero no podía negar que tenía un poco de miedo al ver como rebasaban a los autos y corrían sin tener temor a ningún peligro.
Un tiempo después sintió como la rubia temblaba sobre sus brazos haciendo que se preocupase por ella aunque eso fuese lo último que él quería hacer pero su, mente lo había traicionado ¿Por qué estaba temblando? Estaba enferma acaso. Vio como Haruka se estacionada al lado de una parada sin siquiera bajarse de la moto por lo que se aferró más contra ella sin separar sus manos de su cintura sintieron como cada vez su cuerpo temblaba más entre sus brazos.
—Estas temblando —susurró al lado de su oído colocando su mentón sobre su hombro y así pudiendo embriagarse con el olor a frutas del bosque de su perfume.
—Es la vibración de la moto idiota —volteó a verlo quedando sus ojos a la vista a través del espejo del casco.
Estaba tan cerca de ella que sentía que todo se nublaba teniendo la necesidad de tocarla de probar esos labios que pedían ser besados,no sabía lo que le estaba sucediendo pero todos sus pensamientos se esfumaron cuando sus rostros quedaron tan pegados, se sacó su casco y luego con sus manos sacó el de la rubia rozando con sus dedos su mejilla y como estés quemaban con ese contacto, jamás había sentido algo así por una mujer como le estaba sucediendo ahora mismo con Haruka. Instintivamente fue acercando sus labios a los de la rubia, una vez que se pegaron contra los suyos al principio sintió que ella no respondía al beso hasta que con su lengua le pidió permiso para entrar, el beso era dulce y a la vez apasionado sus manos las tenían pegadas en sus cuerpos acariciándose mientras sus bocas se movían a la perfección.
Sintió como el beso se cortaba y lentamente se separaran uno del otro, con suavidad abrió sus ojos y pudo ver como ella lo miraba hasta que sintió como le daban un puñetazo en sus labios tambaleándose un poco hacia atrás y sintiendo como estés comenzaban a sangrar levemente.
—¡No vuelvas besarme en lo que te queda de vida idiota! —alzó la voz con su respiración exaltada por lo sucedido.
—No te preocupes no tengo pensado volver a tocarte —intentó mirarla con odio pero en su rostro se reflejaba otra cosa.
—Me alegra escuchar eso bájate ahora mismo y vete en onde tu noviecita y a mi no me vuelvas dirigir más la palabra.
Seiya se bajó sin ánimos de la moto la verdad no sabía lo que le estaba sucediendo pero no quería que esto terminase así.
—¿Estás celosa? —no quería irse necesitaba saberlo, vio como ella le negaba con su cabeza y lo volvía a insultar —me voy y gracias por traerme.
Siguió su camino y sintió como ella arrancaba y como cada vez se sentía más lejos el sonido del motor ,fue caminando hacia su casa que quedaba a dos cuadras de esa parada en donde había tenido ese beso que lo había dejado con sentimientos extraños, jamás pensó sentir algo así y menos por esa rubia que se pasaban la vida discutiendo. Llevó sus manos a sus labios aún con el sabor de aquellos labios que estaban prendados en los suyos. Sus manos aún las tenía calientes de rozarlas con su ropa quería sentirla completamente. Negó con la cabeza reprimiéndose así mismo por esos pensamientos todo cambiaría dentro de un tiempo cuando todos pensasen que tendría un hijo con Mina, no podía pensar en otra mujer y menos en Haruka porque estaba seguro que ella no había sentido nada con ese beso y después de esto lo odiaría más de lo que ya lo odiaba antes.
Estaba tan absorto en esos recuerdos de hace unos momentos que no se había dado cuenta que había llegado a su casa, timbró en el portal y esperó a que los señores del servicio le viniese abrir. En el momento que le abrieron los saludaron y entró en la mansión en donde vivía. Tenía unos hermosos jardines rodeados de rosas de todo los colores y una fuente con agua que hacia rotonda antes de entrar en la vivienda. Subió las escaleras blancas y entró a la casa. Caminó un poco por el gran pasillo hasta entrar al salón, se acercó al mueble cogió el teléfono entre sus manos y llamó al taller para darles la dirección de la universidad.
Después de colgar el teléfono subió hacia la planta de arriba con destino a su habitación, pero unos gritos provenientes del despacho de su padre hicieron que se voltease y fuese a ver lo que estaba sucediendo, una vez en la puerta pegó su oreja a ella dándose cuenta que estaba discutiendo con su madre.
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En el despacho de la mansión de los Kou, Luna Kou miraba a su esposo con desprecio mientras le entrega unos documentos.
—Olvídalo querida jamás obtendrás el divorcio —tiró la carpeta a sus pies mientras giraba su silla de un lado a otro.
—¡Estoy cansada de ti! —posó las palmas de sus manos sobre el escritorio —piensas mantenerme amarrada en un matrimonio que esta destruido desde hace años.
Su esposo se rió cínicamente.
—Este matrimonio lo destruiste tú misma y más piensa un poquito el escándalo que haremos si nos divorciamos piensa en el status y en la buena vida que tienes a mi lado.
—¿A tú lado? —elevó una ceja molesta —piensas que el dinero y el status me importa estas equivocado no tengo buena vida a tú lado ¿Dime ves qué sea feliz? —su esposo asintió —pues no querido no puedo ser feliz cuando mi esposo se acuesta con cualquiera ¡fulana!
—¡Cállate! —golpeó fuertemente su puño contra la mesa —sabes perfectamente que soy hombre y puedo tener las mujeres que yo quiera y tú querida a veces no me satisfacías y por eso buscaba fuera.
Se acercó a él y le dio una fuerte cachetada en su rostro —eres un maldito desgraciado dime tuviste algún hijo con otra o a saber cuantos hermanos perdidos tienen mis niños —llevó su mano a su corazón mientras la otra la tenía severamente su marido agarrada.
—Quieres saber la verdad —la peli negra asintió con la cabeza viendo como su esposo se levantaba de la silla y la agarraba con fuerza por el brazo —me acosté con varias mujeres a lo largo de nuestro matrimonio y una de ellas quedo embarazada hace varios años y por desgraciada ese niño nació.
Su esposa comenzó a llorar se sentía impotente y engañada por varios años, había escuchado que él la engañaba pero nunca lo creyó hasta que con sus propios ojos lo vio con una de sus amantes, golpeó su pecho con fuerza y vio como él la agarraba y le levantaba su mano pero en ese mismo instante la puerta se abrió.
—¡Suelta ahora mismo a mi mama! —se acercó a su padre y separó a su madre de sus brazos y la aferró a él.
—Seiya —dijeron los dos al mismo tiempo mientras Luna se aferraba en el pecho de su hijo y comenzaba a llorar sintiendo como él acariciaba sus espaldas para intentar calmarla.
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Después de dejar a Seiya se fue corriendo del lugar necesitaba estar sola y pensar como había sido tan tonta para dejar llevarse y besarlo. Se encontraba en una playa sola pensando en la tontería que había hecho, no podía dejar de pensar en sus labios como se moldeaban con los suyos aunque no quisiese pensarlo la imagen de su muñequito de indias venía a su mente una y otra vez. Se levantó de la arena y dobló un poco sus pantalones y caminó hacia abajo entrando un poco en el mar mojándose simplemente los tobillos, se agachó y comenzó a lavar sus labios para sacar ese sabor desagradable que había quedado prendado en los suyos, se frotó tantas veces que sentía dolor y lo peor el sabor de sus labios se había mezclado con la agua salina del mar.
Salió del mar y se sentó sobre la arena sintiéndose impotente no sabía lo que le pasaba con ese idiota, desde que habían salido de la universidad sentía como su piel ardía como si estuviese en un incendió y su ropa se pegaba a sus manos, realmente no había temblado por el motor si no por su cercanía, por tenerlo tan pegado a su cuerpo y sintiendo como sus brazos se aferraban contra ella, su piel se había erizado con el movimiento de sus manos y daba gracias a estar tapada completamente para que él no notase la reacción que había hecho en su cuerpo.
Se maldecía mil veces por dejar que jugase con ella cuando sabía que tenía novia y estaban muy felices juntos, Seiya le había preguntado si estaba celosa ¿Estaba celosa? Claro que no, él podía hacer lo que quisiese con su vida ni siquiera le importaba ni él ni ese estúpido beso que se habían dado y tendría que olvidar. Juró que a partir de mañana hará que este día jamás existió y quedaría en el olvido cuando lo volviese ver con sus labios pegados en otra mujer.
No pudo evitar pensar que era como su padre un hombre que jugaba con las mujeres aunque estuviese casado o tuviese novia, hoy lo había visto extraño pudiendo jurar que era el Seiya del pasado, el que conoció desde niño y había cambiando con el paso de los años, pero a lo mejor y estaba segura solo la quiso engañar para así que cayese en sus redes.
Dio un ultimo vistazo al océano y se levantó de la arena, se sacudió la ropa y se fue caminando hacia donde había dejado la moto estacionada, en el momento que llegó a su lado se colocó el casco, se subió en su moto y arrancó dirección a su casa intentando que las nuevas sensaciones que había vivido hoy desapareciesen de su cuerpo. Lo primero que quería hacer era ducharse y quemar esa ropa en donde el peli negro de coleta había colocado sus manos.
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Sentía que en cualquier momento su cuerpo se desplomaría sobre el piso por el dolor que estaba sintiendo en su corazón con las palabras que acababa de decirle la rubia. La miró con agonía y vio como ella se levantaba furiosa del suelo y se alejaba de su lado ,seguía con su vista perdida mirando la puerta de su habitación hasta que volvió en si, se puso de pie y salió detrás de ella. La buscó desesperado por todo el apartamento sin lograr encontrarla hasta que sintió el agua del cuarto baño correr con insistencia por lo que se acercó y toco la puerta sin recibir ninguna respuesta.
Estuvo golpeando la puerta con persistencia y desesperación por varios minutos hasta que sintió el ruido del cerrojo y como la puerta se abría delante de él, pudiendo ver a su princesa con sus ojos completamente rojos y sus cabellos un poco alborotados. Había estado llorando y todo por su culpa por insistirle por querer saber la verdad, le dolía verla en ese estado que sentía que su alma se desfallecería con ella.
—Puedo saber que te pasa por qué tanto alboroto —apoyó su mano en el umbral de la puerta.
No era capaz de hablar le dolía todo su cuerpo al verla en ese estado tan lamentable.
—Dime qué pasó ¿Por qué estabas llorando? —la agarró por sus hombros con preocupación.
—No estaba llorando —se alejó dos pasos hacia atrás soltándose de su agarre.
—No me mientas Serena —se acercó hacia ella, tenía intención de tocarla pero la rubia se lo impidió poniendo su mano como barrera —se que estabas llorando, dime por qué ¿Es por mi verdad?
—El mundo no gira a tú alrededor Darien —lo miró con despreció aunque en sus ojos se reflejaba un pequeño brillo que no pasó desapercibido para Darien —y más si estuviese llorando o no, no es tú problema.
—Claro que es mi problema —respondió un poco alterado — lo estuve pensando Serena tenemos que hablar aunque tú no quieras lo haremos y en el baño no es el mejor lugar —la agarró por la muñeca —acompáñame —la jaló hacia afuera y fueron caminando con sus manos entrelazadas hacia el salón.
Una vez que llegaron al salón el pelinegro le ofreció un café llevando una respuesta negativa de su parte, se sentó en el sofá y apoyó su espalda en el respaldo del asiento, mientras veía como la rubia hacía lo mismo que él. Sabía que Serena no quería hablar con él y menos escucharlo después de la manera que le venía gritando por el pasillo, pero era hora que supiese la verdad necesitaba desahogarse y decirle cual había sido el motivo de su ruptura.
—Serena yo...—no sabía como comenzar y menos explicarle lo que había ocurrido realmente en el pasado —quiero que hablemos quiero explicarte lo que ocurrió ese día que me viste besándome con Molly en el parque.
La rubia se tensó apoyando sus manos sobre sus piernas—olvídalo no quiero hablar nada que tenga que ver con ¡Esa! —expectó furibunda pero se quedó callada unos segundos sin comprender una cosa ¿Cómo había sabido qué ella estaba ahí? —¿Cómo supiste que estaba en ese parque? Estabas esperando a que te viese con la otra —lo encaró mirándolo a los ojos.
Cerró sus ojos inhalando todo el aire que le fuese posible para poder comenzar explicarle la verdad que siempre la había amado y que ese beso que le había dado a Molly no había significado nada para él solo había sido por una razón y todo para protegerla.
—No sé como explicarte esto —aún mantenía sus ojos cerrados tenía miedo abrirlos y ver su mirada de desprecio —yo.. te había visto venir aquel día en el parque corriendo hacia mi —suspiró profundamente —y la besé sabiendo que tú nos estabas viendo pero todo lo hice porque... —fue interrumpido por el sonido de una cachetada en su mejilla izquierda.
Abrió sus ojos inmediatamente al sentir el fuerte golpe batiendo contra su mejilla e instintivamente llevó su mano a la zona lastimada, elevó su vista hacia el lado encontrando el sofá vacío por lo que comenzó a buscarla encontrando de pie frente a él. Vio como lo miraba con rencor y sus ojos mostraban un semblante de furia que jamás había llegado a ver en ella, habían discutido varias veces decirse que se odiaban pero esta vez su rostro daba miedo. Se levantó del sofá y sintió como ella comenzaba a golpearlo con todas sus fuerzas sobre su pecho, realmente ese dolor no le dolía se lo merecía pero su alma estaba desecha.
—Por qué me hiciste esto ¡Maldita sea! —continuaba golpeándolo —por qué —sus lágrimas de dolor corrían por sus mejillas —todo mi sufrimiento es por tu maldita culpa te odio, ¡te odio! —seguía llorando hasta que sintió unas manos deteniéndola y abrazándola con dolor y a la vez un sentimiento de culpa y arrepentimiento.
—Lo siento Serena perdóname —acarició su espalda —por favor escúchame si después de esto quieres golpearme hazlo te dejare —la abrazó más contra si.
—¡No! —se separó bruscamente de su lado —no quiero escuchar ninguna de tus excusas baratas me lastimaste siempre fui un juguete barato para ti —alzó la voz con desesperación , le dolía lo que le había hecho en lo más profundo de su corazón.
—No jugué contigo Serena siempre te ame pero te dije que me escuches o una vez más tú padre se saldrá con la suya.
La rubia lo miró sorprendida y a la vez sin entender lo que estaba pasando.
—¿Mi padre?, Qué tiene que ver mi padre con que tu me hayas traicionado.
—Por favor siéntate —se sentó en el sofá y dio unos golpecitos en el invitando a la rubia —es una larga historia.
Vio como Serena se sentaba en la otra esquina del sofá y movía sus manos de un lado a otro esperando por esa conversación que nunca debería de haber ocultárselo, expiró un poco de aire y comenzó a recordar lo sucedido hace años atrás.
—Tú padre Serena tiene mucho que ver en que yo te haya traicionado —la rubia lo miró asombrada.
—Qué, qué hizo mi padre —preguntó nerviosa sabía que Jedaite era capaz de todo a ella misma se lo había demostrado.
Darien la miró angustiado por el gran secreto que escondía desde hace unos años no quería que la vida de Serena corriese peligro iba a protegerla y de esta vez lucharía por su amor.
—Él es el causante de todo, su odio hacia nuestra familia y mis deseos de protegerte fueron lo que me llevaron a esa traición —bajó su rostro, no podía mirarla se arrepentía de no haberla protegido.
La rubia cada vez estaba mas perdida. —No entiendo puedes explicarte bien qué fue lo que hizo y por qué querías protegerme.
Darien elevó su rostro hacia Serena al escuchar esas preguntas. La veía tan lejos pero a la vez tan cerca que decidió deslizarse hacia su lado y agarró su mano derecha entrelazando sus dedos con los suyos.
—Porque te amo Serena por eso lo hice y siempre te protegeré —besó su mano —se que no entiendes pero tu padre me amenazó, al principio pasaba de sus amenazas me había mandado cartas amenazantes y algunos de sus hombres pero nunca había llegado a golpearme hasta que —se calló unos segundos recordándose esos momentos tan catastróficos.
—Sigue, que más pasó necesito saber la verdad por favor habla —lo incitó para que hablase dándole valor y que terminase de hablar de lo ocurrido.
—Un día por la mañana temprano estaba saliendo de la casa de mi padre cuando unos hombres me atraparon y me metieron en una camioneta negra me ataron de pies y manos y me vendaron los ojos, no sabían a donde me llevaban quería gritar pero por la mordaza que tenía en la boca no podía. Cuando sentí que la camioneta se había estacionado no puede negar que tuve miedo no se en donde estaba solo sé que me tiraron y caía al suelo entre madera y algunos objetos que no sabía lo que eran. Luego de tenerme dos horas tirándome agua helada sobre el cuerpo y golpeándome llegó ...
—¿Quién llegó? —fue interrumpido por la rubia que por primera vez desde hace años lo miraba con lástima y dolor por lo que estaba más segura había que había de ser muy doloroso.
—Llego tú padre me amenazó con matarte si no me alejaba de ti al principio no quise creerle pero me enseño fotos tuyas golpeada y lastimada, cuando había visto esas fotos mi sangre hervía quería golpearlo y matarlo pero no podía por qué estaba atado de pies y manos. Me dijo que fuera la última vez que me acercase a ti que te desilusionada porque si lo desobedecía pagaría con tú propia vida, yo no quería eso solo quería protegerte saber que estarías bien no me importaba alejarme de ti sabiendo que así estarías viva y por lo menos podría verte, aunque saber que tu me odiarías me iba a doler —tomó un bocado de aire y volvió hablar —luego de amenazarme sabía que estaba diciendo la verdad pero antes de despedirse mandó a sus hombres que me golpeasen, me habían dejado casi muerto y había estado en el hospital pero supliqué que no pusiesen ninguna denuncia diciendo que había caído por las escaleras.
Serena llevó sus mano a su boca impacta por lo que acababa de escuchar del pelinegro su padre siempre había estado detrás de todo —entonces ¿Me traicionaste solo para protegerme?
—Si y lo haría las veces que fueran necesarias porque tú eres mi vida, pero ahora necesito que me digas otra cosa ¿Tú padre te golpeaba? —la rubia solo asintió — por qué nunca lo denunciaste.
—No podía —se quedó callada por unos segundos —al principio era una niña y luego una adolescente siempre me decía que nadie me iba a defender y que se lo denunciaba lastimaría a mi hermana pero después de Mina fue peor porque ya no la amenazaba a ella si no —una lágrima comenzó a resbalar por su mejilla —a la hija que me arrebató de mis brazos, él me la sacó es el culpable de que tú me abandonaras y nunca pudiera decirte que estaba embarazada,ese día en el parque fue el día que me entere que estaba esperando un hijo.
El peli negro se quedó callado por unos segundos memorizando la información que había obtenido.
—Eso quiere decir que —fue interrumpido por la rubia. No podía dejar de mirarla con un brillo de esperanza en sus ojos.
—Si Darien, tú eres el padre de mi hija.
Continuara...
Hola mis queridos lectores muchas gracias por leer mi historia y por sus comentarios y por sus palabras por facebook que son mi motor a seguir.
Por fin Serena le dijo a Darien que él era el padre de su hija y que harán ahora ¿Lo buscaran los dos juntos?
Pronto también veremos porque Seiya cambió durante ese vez y lo que sucederá entre Mina y Yaten.
¿Qué les pareció el capítulo?
Si desean me puedan agregar a mi facebook: Naiara Moon de Chiba.
Les quiero agradecer los reviews a :
princessqueen: Hola amiga gracias por tú comentario, Usagi tienen la misma señal que Darien detrás de la nuca y solo la tienen los miembros de la familia Chiba poco a poco irán descubriendo verdades. Besos y abrazos.
Faby Usako-Chiba-T :Hola amiga gracias por tú comentario, al final Darien vio la misma señal que él tienen detrás de la nuca y que también es la viva imagen de Serena. Besos y abrazos.
Mamocha Forever: Hola amiga gracias por tú comentario,me gusta creer un poquito de suspenso jeje besos y abrazos gracias por leer.
flakis: Hola amiga gracias por tú comentario,vio dos cosas la misma señal en forma de corazón que tiene él detrás de la nuca y el parecido con Serena a hacerle los dos chonguitos y Yaten sufrirá. Besos y abrazos.
Zasury923 : Hola Zaru muchas gracias por tú comentario,Darien descubrió la misma señal y que solo la tienen los miembros de los Chiba y hacerle los chonguitos vio también que era la viva imagen de Serena. Besos y abrazos.
Magguie Aino : Hola amiga gracias por tú comentario, Seiya si cambió pero pronto veremos la razón de su cambio,la niña es muy dulce y merece cariño y no estar con quienes la tratan mal,y Yaten lo esta pasando muy mal pero él mismo se lo buscó por tratarla así. Besos y abrazos amiga hablamos por face.
Adileyne : Hola amiga gracias por tú comentario, Yaten sufrirá. Besos y abrazos.
Barbielove: Hola amiga gracias por tú comentario, Serena por fin le digo la verdad a Darien sobre su hija. Besos y abrazos nos leemos y hablamos por face.
usagi de chiba: Hola amiga gracias por tú comentario,Darien le vio la misma señal que tiene él detrás de la nuca y solo la tienen que lleven la sangre de los Chiba.
2510mari : Hola amiga muchas gracias por tú comentario, Darien le descubrió la misma señal que él tiene detrás de su nuca y solo la tienen quienes son miembros de la familia Chiba y también vio el gran parecido con Serena hacerle los chonguitos. Besos y abrazos.
marsromina: Hola amiga muchas gracias por tú comentario, Darien le vio la misa señal que él tiene detrás de su nuca y solo la tienen los miembros de la familia Chiba y el gran parecido con Serena y Sere por fin le contó la verdad y se descubrió porque realmente él la había engañado. Mina y Yaten tendrían que hablar pero ella por ahora no quiere saber de él. Besos y abrazos.
Nai SD: Hola sis gracias por tú comentario,nuestro Chiba es un amor y cada vez lo queremos más. Sere lo dejo después de entregarse a él estaba confundida y solo pensaba que él quería jugar con ella. Por fin nuestro esposo ya sabe que es padre. y Yaten tendrá que luchar por ella la verdad la trato muy mal y Seiya la protegerá jjeje. Besos y abrazos tkm sis.
STARVENUS: Hola amiga gracias por tú comentario,al final Usagi tienen la misma señal que Darien detrás de su nuca y solo la tienen los miembros de la familia Chiba y también vio el gran parecido con Serena. Y sere fue tonta abandonarlo en esa caseta pero si que gozó jee pero ahora ya le digo la verdad y ya sabe que tienen una hija con ella. Yaten quería decirle la verdad pero fue interrumpido por Seiya pronto veremos que pasará. Besos y abrazos.
prics17: Hola prics gracias por tú comentario, Yaten sufrirá pero la verdad él se lo buscó por tratarla así, Serena por fin le contó la verdad a Darien y la traicción había sido solo por un motivo. Besos y abrazos.
Muchas gracias por leer y por sus reviews. Se les quiere.
Besos y abrazos que tengan un bonito fin de semana.
