Lo que pasa en las Vegas...
Disclaimer: Ningún personaje me pertenece, todos son propiedad de Stephenie Meyer. La historia original le pertenece a muggleinlove, y yo sólo me limito a traducirla, claro esto con el conocimiento de esta escritora jajajaja.
Capitulo 14: Castigos
EPOV
No sabía como Bella lo podía hacer, conocía todo. Nos estacionamos en algún punto de la parte trasera del hotel, tomamos el elevador de servicio y caminamos por algunos pasillos ocultos para poder llevar a mi hermano y a Rose a mi suite. Sí alguien los encontraba no iba a ser culpa de Bella, ella había hecho todo lo que había podido para evitarlo.
Me sentía un poco aventurero cuando nos dirigíamos a su casa, o mejor dicho nuestra casa, bueno por lo menos por la siguiente semana y media. Bella estaba manejando mientras la veía. Tenía el cabello más hermoso que conocía, brillaba con la luz de la luna y sus labios estaban medio abiertos causándome escalofríos. Era una adicción para mí.
Bella me volteo a ver cuando entramos al edificio, sus ojos me estaban viendo fijamente. Me había descubierto viéndola y no me importaba. Bella era mi novia por lo tanto podía verla las veces que quisiera-¿Qué estas viendo?-me preguntó mordiéndose el labio
-Lo sexy que eres-contesté sin ni siquiera pensar sobre lo que acaba de decir. Parecía que Bella había hecho que mi cerebro se desconectara del mundo.
-Es bueno saberlo-dijo regresando su atención al volante del carro-Pero, ¿Qué vas a hacer al respecto?-preguntó con un tono ronco
Sonreí maliciosamente saliendo del carro dirigiéndome hacía el lado del conductor para ayudarla a salir. Tan pronto como cerré la puerta del carro presione mi cuerpo con el suyo, provocando que quedara entre el carro y yo. Mis labios se encontraban a centímetros de su oído cuando dije- Creo que mereces un castigo
-¿Castigo? ¿Por qué?-susurró
-Por ser una tramposa y no terminar lo que comienzas-le explique, mis labios se acercaron a su suave y largo cuello y lo comenzaron a besar lentamente
-Edward-gimió, sus manos comenzaron a viajar debajo de mi camisa
-No se puede tocar-le advertí cargándola y llevándola directo al departamento. Mi mano se encontraba firmemente colocada en su trasero, mis dedos comenzaron a acariciarlo levemente.
Alice tenía que estar acostada y me alegraba que no teníamos que detenernos a contarle como habían salido las cosas con mi hermano. Le habíamos contado a Alice sobre mi hermano y su prometida, ya que ella era la que iba a ayudar a Rose con todo lo que necesitara.
-Vamos a hacer las cosas un poco diferentes-le dije al momento de entrar a su cuarto y cerrar la puerta detrás de nosotros. La recosté en la cama haciendo que cada parte de su cuerpo estuviera en contacto con el mío.
-¿Qué tan diferentes?-me preguntó presionando su cuerpo contra mío, su cadera contra la mía, Dios era una sensación increíble.
-Esta vez haremos las cosas lentamente- dije mientras mi nariz trazaba su cuello provocando un escalofrío en todo su cuerpo gracias a mis caricias.
Mi mano se comenzó a meter suavemente debajo de su blusa tocando su vientre y delineando su brassier mientras dejaba pequeños besos en mi camino-Edward, por favor-me suplicó tratando de besarme
Inmediatamente las caricias que le estaba haciendo lo cual provocó un gruñido de inconformidad-La paciencia siempre es recompensada-dije por su beneficio y por el mío. Necesitaba mantenerme tranquilo, para poder terminar de la forma que quería.
Bella veía fijamente mis ojos, los suyos irradiaban mucha pasión y deseo, lo cual hacía que me excitara y mucho- ¿Vas ha ser paciente?-le pregunte con mis labios muy cerca de los suyos acariciando con una mano su estomago y con la otra su pierna
-Si-susurró mis labios rápidamente se apoderaron de los suyos
-Voy a hacer que me ruegues Isabella- susurré en su oído mientras desabrochaba lentamente sus pantalones sin quitárselos- voy a hacer que te sientas tan caliente y tan enojada como nunca lo haz estado en tu vida.
BPOV
Las palabras de Edward me estaban volviendo loca. Estaba totalmente excitada y lista para él pero seguíamos completamente vestidos. Lo único que quería era arrancarle la ropa y sentirlo dentro de mí. Pero estaba empeñado en hacer las cosas lentamente, lo cual me estaba volviendo loca.
-¿Tienes idea de cuanto de deseo?-me preguntó, el sonido de sus palabras provoco que mi piel tuviera un gran escalofrío- ¿Sientes que tan duro estoy?-continuó presionando su miembro a mi pierna. Se sentía deliciosamente, quería tenerlo ya. Comenzó a quitarme lentamente la blusa mientras acariciaba cada parte por la que pasaba, podía sentir su mirada clavada en mí al momento en que se inclino para comenzar a acariciar y besar mis senos.
Quería responderle, pero era completamente inútil en esos momentos. No podía formar una frase correctamente, mi cerebro no podía pensar en esas cosas no cuando tenía miles de sensaciones que disfrutar ¿Cómo era posible que pudiera mantener semejante control? Definitivamente yo no tenía el mismo control que él.
La lengua de Edward comenzó a trazar los bordes de mi brassier, los mismos que ya habían tocado con sus dedos. Mis pezones comenzaron a responder a sus caricias a pesar de seguir atrapados en mi brassier de encaje. Su lengua los tocaba una y otra vez provocando que se endurecieran cada vez más- ¿Estás lista para mí?-me preguntó, su mano comenzó a bajar lentamente por mi estomago dirigiéndose hacía donde más lo necesitaba, en lugar de eso comenzó a bajar mis pantalones lentamente siendo muy cuidadoso en no tocar donde más deseaba que lo hiciera.
-Por favor-gemí con desesperación, no podía más, mi cuerpo comenzaba a arder desde el interior de cada parte de mí.
-Todavía no-me dijo, logre recuperar el suficiente control sobre mis brazos como para quitarle la camisa tocando la mayor de parte de su cuerpo que pudiera. Me sorprendió que me dejara quitársela. Decidí probar mi suerte dirigiéndome hacía sus pantalones pero su mano me detuvo.
-No me hagas castigarte-me susurró succionando mi cuello sin quitar las manos de mis piernas
La tortura continuaba al momento en que él lentamente me quitaba los pantalones y me besaba las piernas, dejándome únicamente en mi ropa interior. Sabía que había notado mi grado de excitación y lo estaba usando a su favor, no podía negar que me estaba gustando mucho esta sensación.
Sus labios comenzaron a succionar en algunas partes de mi cuerpo haciéndome sentir totalmente loca. Sus dedos comenzaron a acariciar mi entrepierna a través de la delgada tela de mis bragas haciendo que me mojara más de lo que ya estaba, sus dedos me acariciaban lentamente trazando figuras sobre mí.
-¿Me deseas?-me preguntó besándome de una forma muy sensual sin quitar su mano de mi entrepierna ¿Acaso quería volverme loca? ¿Qué que no se había dado cuenta que tan mojada estaba? Coloqué rápidamente mis brazos alrededor de su cuello esperando que pudiera terminar con esta tortura.
-No me obligues a amarrarte-me advirtió quitando mis brazos de su cuello
-Edward-le supliqué sin ser capaz de formar alguna otra frase además de su nombre. Mi cabeza no servía en esos momentos y lo más probable es que quedara dañada gracias al sufrimiento que estaba sintiendo en esos momentos.
Me quitó el brassier desabrochándolo lentamente liberando a mis senos de su lugar. Sus labios tomaron uno de mis pezones para chuparlo y besarlo mientras el otro lo acariciaba con su mano. Tuve que tomar una de mis almohadas para evitar gritar fuerte como respuesta a todas las sensaciones que me estaba provocando. Su nombre era la única palabra que podía escapar de mis labios.
Edward comenzó a dejar un camino con su lengua de mis senos a mi estómago, deteniéndose en mi ombligo para después comenzar a jugar con el borde de mi bragas. Pasaba su lengua por el borde de ellas y regresaba a mi estómago lamiendo para parte que pudiera. Sentía que iba a explotar en el momento en que succiono lentamente mi entrepierna.
Después de mucha tortura comenzó a quitarme con sus dientes la última pieza de ropa que poseía, muy parecido a lo que yo le había hecho anteriormente. No tenía control absoluto sobre mis movimientos, vi sorprendida como se comenzaba a quitar los pantalones lentamente para después quitarse los boxers. Su cuerpo era como él de un Dios Griego y estaba desesperada por tenerlo dentro de mí, otra vez.
Edward presiono su cuerpo entero sobre el mío, su erección contra mi estómago. Al ver sus ojos supe que tenía que estar bajo mucha concentración para mantener el control. El deseo que sentía por mí era evidente además que sentía la prueba de ello sobre mi estómago. La atracción física que sentíamos era innegable, pero ahora ya había algo de sentimientos involucrados. Sentimientos que ninguno de los dos entendía.
-Te deseo tanto Bella-me dijo en el oído, comencé a moverme debajo de él provocando un gemido como respuesta.
-Soy completamente tuya-le contesté mordiendo el lóbulo de su oreja
Edward se paró de la cama para buscar uno de los condones que guardábamos en mi tocador, para después regresar a su posición anterior. Comenzó a colocarse el condón pero al verlo lo detuve, quería hacerlo yo. Deslicé lentamente el condón tocando levemente su miembro. Había perdido ya la compostura y por fin iba a llenar ese vació que sentía en mi cuerpo. Se acomodó sobre mí besándome y tocándome antes de entrar en mí, coloqué mis piernas alrededor de él para mantenerlo en el lugar en el que lo quería.
Un sólo movimiento bastó para que entrara en mi cuerpo. pensé que iba a explotar por el placer que sentía al tenerlo por fin dentro de mí. Comenzó a moverse lentamente, sus ojos demostraban concentración. Me empecé a mover con él para que nuestros movimientos fueran más rápidos. Entendió mi mensaje moviéndose cada vez más fuerte haciendo que nuestros cuerpos encajaran perfectamente.
Sus labios buscaron rápidamente los míos, nos besamos apasionadamente, nuestras lenguas luchaban para tener el control. Nos separamos sólo porque necesitábamos respirar sino podíamos seguir con esa lucha por mucho tiempo más. Continuo moviéndose en la dirección correcta, fuerte y deliciosamente, tocando uno de mis puntos más sensibles haciendo que tuviera dos orgasmos antes que él se liberara dentro de mí.
Al terminar se acostó jalándome y colocándome encima de él, tratamos de mantener la compostura. Besé su cuello y sus hombros al sentirme incapaz de moverme para besarlo en los labios. Estaba deliciosamente cansada y feliz por estar en donde me encontraba.
Definitivamente él podía castigarme cuando quisiera...
Hola!!!!!!!!!!!!! como están todos?????......... siguen vivos después de este capitulo jajajaja..... Dios creo que quedo muy claro que todas queríamos que Edward nos castigara pero.... tengo que aceptar que con esto buenoooo...... yo feliz de la vida jajaja.... espero que a todas les haya gustado y que haya estado a la altura de sus expectativas jejeje
Me divertí mucho leyendo todos sus comments.... creo que existen muchas personitas que piensan igual que yo jajaja..... para todos aquellos que no confían en Lauren.... no se preocupen digamos que no tiene un papel muy importante en esta historia.... digamos que pronto aparecerá otra jjiiji... a la que pueda que si lleguen a odiar jajaja
Siguiente capítulo: Encabezados
Creo que el título del siguiente deja muchas cosas abiertas.... pero tengo que decir que vamos a comenzar a ver el nacimiento de algunos problemas en nuestros protagonistas jajaja.....bueno muchas gracias a todos los que me dejaron su comment y a los que no lo dejaron también jajaja.......la siguiente actualización será el viernes.
Espero saber de sus signos vitales después de este capítulo jajaja,.......y también todo sus comentarios, historias o lo que quieran contarme jijij XD
Los quiero
Sam
