Una Adición Inesperada

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Capítulo 14

"¿Dónde está?"

Los niveles superiores de Erebor eran un completo alboroto, varias madres enanas estaban en varios estados de angustia y violencia al tratar de localizar a sus hijos. Bilbo había estado revisando los puestos de panadería cuando había oído a una mujer a su izquierda, gritando en voz alta a su hijo y a su hija, visiblemente molesta por haberse perdido en la multitud. Él había mirado a un lado por un momento para asegurarse de que Frodo aún estuviera sentado al lado de la plaza, sonriendo al ver a su sobrino hablando con un enano pelirrojo. Por desgracia, todo fue cuesta abajo después de eso, una madre enojada en otro pasillo gritando a un pequeño grupo de enanos varones, acusando a los cuatro de la repentina desaparición de su hijo.

Las crecientes multitudes habían empujado a Bilbo fuera del puesto de panadería, los sonidos de Gloril y su voz airada se iba desvaneciendo con los minutos. Eventualmente terminó junto a la angustiada madre, abrió los ojos cuando la vio dirigirse hacia el grupo de enanos del otro pasillo. Gloril estaba justo detrás de ella, una niña agarrada de su brazo.

"¿Dónde está mi hijo, bastardo amante de orcos?" gruñó la madre con un cuchillo de sierra en sus manos "¡Voy a tallar tus ojos si no me dices!"

"¿Y mi hija?" gritó otra madre

"¡También se llevaron a mi hijo!" acusó la madre de otro al enano de antes "Encontré su juguete tirado en el piso, él nunca lo dejaría atrás al menos que fuera por la fuerza. ¿Qué hicieron con ellos cabrones asquerosos?"

Los corazones acelerados de las madres suplicantes. Bilbo se volvió y físicamente se abrió paso entre la creciente multitud. Le llevó varios minutos, pero finalmente encontró la panadería de nuevo. Sin embargo, para su absoluto horror, ni Frodo ni el otro niño estaba allí.

"¿Frodo? ¿Dónde estás? Frodo?"

"¡¿Donel?!

El hobbit buscaba por el pasillo y vio a una mujer enana con un par de bebés llorando atadas a la espalda y tirando de sus trenzas rojas, buscando frenéticamente dentro, fuera y por las esquinas. No pasó mucho tiempo para que las piezas hicieran click en la mente de Bilbo.

"¿Tiene un niño con el pelo rojo trenzado?" preguntó Bilbo cuando él se acercó a ella. "¿No lo suficientemente mayor para tener una barba todavía? ¿Vestido con una túnica verde?"

"Oh, sí, sí", susurró la madre con alivio "¿Lo has visto? ¿Dónde está? ¡Le dije que no se moviera!"

"La última vez lo vi estaba con mi sobrino sentado justo aquí" dijo Bilbo llevándola a la panadería y puestos de carne "Pero luego me vi atrapado en la multitud y parece que los niños de varias otras han desaparecido en los últimos minutos"

La regordeta cara de la agradable madre se ensombreció ante esa declaración "¡Son esos sangrientos mineros Rhun! Todo lo que han estado haciendo estos últimos meses es estar husmeando y discutiendo con los capataces. ¡Y ahora se han llevado a mi Donel! ¿Dónde están?"

"Justo por aquí".

Ninguno de los dos se habían alejando lo suficiente cuando escucharon un desgarrador grito en una de las entradas cercanas del mercado. Bilbo sintió que la bilis se le iba a la garganta, inmediatamente al reconocer el agudo sonido perteneciente a un niño pequeño. Oyó gritos y vio como Dori salió de la multitud y se fue corriendo hacia la puerta, con sus dos espadas desenvainadas y listas para la confrontación. Varios gritos más vinieron del interior de la multitud, Bilbo brevemente vislumbró como Gloril atacaba el hombro de un enano. A pesar de su ignorancia acerca de las identidades de estos enanos, todos los demás parecían ser muy conscientes de quiénes eran y lo que podría haber hecho con los niños.

"¡Dime dónde están o de lo contrario voy a cortarte cada uno de los dedos!" gruñó Gloril, con un enorme cuchillo en la mejilla de un enano de aspecto desaliñado "Oh, así que no quieres hablar ¿eh? Entonces parece Meela tendrá un collar de dedos esta noche"

El enano gritó, pero seguía sin decir una palabra.

"O tal vez si te cortó otra cosa sería algo más convincente" ronroneó Gloril cuando bajó el cuchillo hacia la parte delantera de sus pantalones "¿Me pregunto por dónde debo empezar? Tal vez en la punta, antes de comenzar a bajara hasta llegar a la base y cortar…"

"¡Están en las minas!" gritó cuando el cuchillo Gloril comenzó a cortar sus pantalones. "¡Todos ellos! Tratamos de llevarlos hacia las puertas, pero... ¡ah!"

"¿Cuáles minas?" Ella empujó el cuchillo más profundamente. "¡Dime!"

"No quieres ir allí" fanfarroneó el otro enano. Sus dientes estaban cubiertos de sangre después del golpe que Gloril le había dado en la cara. "Bueno, eso es, a menos que quieras volar en mil pedazos"

Bilbo y la otra madre hicieron una pausa, sus ojos fijos en la puerta por donde se habían escuchado los gritos, pero no sabían si acercarse ahora que el Rhûn había dado esa ominosa advertencia.

"¿De qué está hablando?" demandó Bilbo "¿Volar en pedazos?"

"No tengo idea" dijo Gloril. Ella hizo una seña a los otros enanos y sus prisioneros para que la siguieran "Pero estoy seguro de que al rey le encantará oír hablar de eso"

Arrastraron a los enanos Rhun por los pasillos hasta el salón del trono, el Rey Bajo la Montaña ya había sido informado de la situación por un mensajero que me corría por delante del resto de ellos. Bilbo casi dio un paso atrás por el miedo, cuando vio el ceño fruncido en el oscuro rostro de Thorin, el rey enano parecía más peligroso y enfurecido que nunca en su vida. Pero el hobbit se sorprendió más aún cuando Thorin tomó a Orcrist y la estrelló en uno de los hombros de los enanos.

"Entran en mi reino y amenazan a nuestros hijos" gruñó el rey "Y por eso, tendré sus cabezas. Pero si me dices ahora donde están los pequeños, tal vez haga que sus muertes sean rápidas y sin dolor. Si ustedes se niegan... bueno, estoy seguro de que hay muchos en esta sala que les encantaría pasar unas semanas torturando sus cuerpos medio muertos. Y lo voy a permitir. ¡Por Aulë, que lo voy a cumplir!"

"¿A cuántos se han llevado?" preguntó Dwalin.

Cuatro madres y un padre dieron paso adelante, todas ellas en estados de angustia en cuanto a la seguridad de sus hijos pequeños. Cada uno de los padres dio el nombre de sus hijos, con las manos girando a medida que les hacían preguntas de los enanos que se los habían llevado.

"Mi hijo Donel"

El padre habló a continuación "Mi sobrina Farina"

"Mi sobrino Harak"

"Mi hijo Ordin" dijo la angustiada madre.

"Mi hija menor Dwina"

Bilbo fue el último en hablar "Y mi sobrino Frodo"

Todos en la sala pudieron ver como la furia de Thorin iba en aumento, sus ojos oscurecidos por la violencia y la rabia al momento de escuchar el nombre de su pequeño hobbit. Sin hacer un solo ruido, Thorin sacó un pequeño cuchillo de la cintura de su sobrino y lo colocó sobre todos los dedos de la mano izquierda del enano. Y luego se dirigió a la siguiente mano, cortando dos dedos más, apilándolos encima del resto.

"Después de encontrar a los niños" gruñó Thorin "Voy a regresar por la lengua. Pero por ahora, tus dedos tendrán que funcionar para sus padres"

Empujó al enano que gritaba y gemía hacia sus guardias, diciéndoles a que repitieran el proceso con los otros de Rhûn. Se detuvo junto a Dwalin y los padres, quienes veían como los traidores eran sacados de la sala del trono.

"No me importa lo que tengas que hacer, pero hazlos hablar" ordenó el Rey "Quiero respuestas y las voy a tener"

Se volvió hacia los padres y le dio a cada uno un dedo. No parecía molestarles en lo absoluto a ninguno de ellos en lo más mínimo, Bilbo fue el único que se encogió cuando Thorin le dio el pulgar mutilado del enano. Por unos momentos, grandes dedos cubiertos de sangre rodeaban su mano más pequeña, los ojos azules de Thorin se dirigieron hacia la chimenea en el extremo derecho de la habitación. Sin embargo, una cosa importante llamó la atención de Bilbo cuando el rey finalmente se apartó.

Thorin se había quedado con uno de los dedos para él mismo.

Una serie de explosiones ruidosas desde la entrada de la sala de trono atrajo la atención de todos, dos figuras entraban a través de ellas luchando y maldiciendo entre ellos. Nori golpeó al traidor en la cabeza, siseando algo en su oído que ocasionó que la lucha con el otro enano fuera aún más difícil. Pero Dori y Nori no eran pesos ligeros, por lo que cargarlos hasta los pies de Thorin no fue un problema.

"Mira lo que encontramos fuera del pasillo central del las minas del oeste" arrastró las palabras Nori, lanzando al enano golpeado contra el suelo. Luego le dio una patada sólo por el placer de dársela "Y este estaba parado justo al lado de esto"

Le entregó a Thorin la estatuilla de Kili que había dejado caer Frodo. El rey tomó el pequeño juguete, sus dedos gruesos acunaban la imagen de madera de su joven sobrino con el ceño fruncido.

"¿Qué sabes acerca de esto Nori?"

El tramposo de la Compañía se mantuvo firme al lado del traidor. "He estado manteniendo una estrecha vigilancia sobre sus transacciones y movimientos en las últimas semanas. Y parece que tenían previsto salir con una típica explosión, si tú me entiendes. Y me encontré con unos contenedores de explosivos en su habitación. "Le dio una patada al traidor de nuevo "Si me preguntas, esta última parte es la más condenable"

"¿Explosivos"? Respiró Bilbo con el pánico comenzando a instalarse en su pecho "¿Igual a los fuegos artificiales que Gandalf usa? Pero eso los…"

"Quemaría vivos" concluyó Nori por él "Y volaría los túneles de las minas. He oído varios rumores de un particular...polvo del extremo oriente que crean gigantescas explosiones cuando se combina con el fuego. Parecido a los fuegos artificiales de Gandalf, sólo que mucho más grande y más destructiva"

"Lo cual derrumbarían y paralizarían las defensas de Erebor y permitirían una invasión" dijo Balin "Y supongo que los niños debían ser secuestrados. En caso de que ninguno de estos polvos funcionara y tuvieran que hacer una huida rápida. También pueden utilizar a los más pequeños como garantía para que Thorin no los atacara mientras escapan. Junto con la posibilidad de que las explosiones también derrumbaran la sala del tesoro. ¿Estoy en lo cierto muchacho?"

El enano se quedó en silencio y no hizo contacto visual con ninguno de ellos. Se estremeció cuando el rey le agarró la larga barba y tiró de él para que mirara a todos en la sala. Pálido ni siquiera comenzaría a describir el rostro enfurecido de Thorin.

"Llenaron mis túneles de explosivos, ¿verdad?" dijo el rey "Habla ahora o voy a darte a mis sobrinos para sus prácticas de tiro"

Fili y Kili le dedicaron una sonrisa salvaje.

"Estoy mucho más allá del límite de mi paciencia" le advirtió Thorin. Movió el cuchillo sobre los dedos del enano y comenzó a cortarlos. "Dime dónde están los explosivos o voy a cortar todos y cada uno de tus miembros hasta que no haya más sangre que derramar en mis pasillos"

Nada más que gemidos de dolor fueron su respuesta

"Encuentra una forma de hacerlo hablar Dwalin" ordenó el Rey. Miró alrededor de la habitación hasta que finalmente encontró a los mineros de la Compañía. "¡Bifur! ¡Bofur! Reúnan un grupo con sus mejores trabajadores químicos y capataces. Quiero que cada entrada a las minas sea explorada y liberada de explosivos lo antes posible"

La sala entera entró en acción, todo el mundo moviéndose para satisfacer las demandas del Rey y asegurarse de que los planes de los traidores nunca se convirtieran en realidad. Bilbo sólo se quedó a un lado con los otros padres, con las manos retorciéndose de ansiedad mientras la madre de Donel trataba de consolar los lamentos de sus gemelas. El corazón le latía con miedo, miedo de que Frodo estuviera en alguna de las minas junto con los otros niños. Y no quería pensar en los traidores que estaban ahí abajo con ellos.

"¿Bilbo?"

El hobbit se sobresaltó cuando sintió la gran mano de Thorin en su hombro, con el corazón acelerado por el susto que acababa de recibir. Y no fue, sino hasta un momento después, que Bilbo notó un frío inusual en su mano derecha.

"No deberías hacer eso Thorin" espetó el hobbit "Podría haberte apuñalado. No, no me mires así. Estoy tan nervioso, enojado y frustrado en este momento que no me importa si apuñalo a alguien, quien sea"

"Me siento igual" admitió Thorin "Cortarle los dedos no sacia ni remotamente mis ganas de cortarles la cabeza. Y su rey va a recibir esas cabezas una vez que tenga conocimiento sólido sobre quien mandó a invadir mi reino"

"Te quedaste con uno de los dedos"

Thorin no se molestó en negarlo "Me gustaría mucho pensar que en estos momentos tengo derecho a ello. Pero, si no es así en la actualidad, espero poder ganarme ese magnífico regalo en el futuro"

De todas las oportunidades que Thorin tuvo para hacer esa declaración, tenía que haber escogido el día que Frodo había desaparecido y Bilbo se sentía como Bullroarer Tuk. El rey parecía escoger el peor momento.

"Hace tiempo te lo ganaste"

La expresión del rostro de Thorin era de esperanza, sus ojos escaneaban a Bilbo para detectar cualquier signo de vacilación o incertidumbre por parte del hobbit. Bilbo todavía no estaba muy seguro de si Thorin estaba dando a entender lo que Bilbo esperaba que él quisiera decir, pero el hobbit sería un tonto ignorante si pasaba por alto el tierno cuidado y confusa devoción que el rey le demostraba a Frodo. Podían discutir las posibilidades implícitas... más tarde, pero ellos estaban de acuerdo que su principal preocupación en estos momentos era el pequeño hobbit.

"Voy a traerlo de vuelta" prometió el rey. Todavía sostenía el juguete de Kili en la mano "Voy a cortar un miembro por cada cabello que le hayan tocado de su rizada cabeza"

"Lo sé"

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N/T: Bonito momento que escogió Thorin para hacer ese tipo de declaraciones! Jajaja Esperemos a ver qué pasa! Saludos!