Reportándose:
Oh, ya hasta me da miedito aparecerme por estos lados. Si se preguntan porque he tenido tan abandonado este fic, tengo un muy buen motivo. Si no les importa, aun así lo diré xD, me voy a excusar por el cambio drástico que le estoy dando.
Verán, ya tenía como diez hojas hechas de este capitulo. Estaba más que genial, enserio, ¡drama y toda la cosa!, pero la vida me odia, y mi computadora murió… Así es, ahora es cadáver que ocupa espacio en mi cuarto ¬¬. Como andaba toda emo por eso, no pude escribir hasta ahorita, que me ha llegado la motivación y la inspiración de cómo volver a escribir todo en poco tiempo y de buena calidad (Si, ahora ocupo una laptop TOT, no me gusta pero me aguanto) . Por eso, are viñetas a partir de ahora. Será poquito, pero así avanzara rápido y con buen sabor de boca.
Sin más, gracias por prestar atención a esto, y abajo comenzara todo n.n, espero lo disfruten.
Capitulo 14- Las cosas deben ser como deben ser
1°
Estaban paraos en las afueras de la secundaria Seigaku. Ryoga se recargo de la reja, mientras bastoneaba su raqueta, bastante serio. ¿Cómo iba a empezar a hablar? La chica de sus sueños estaba ahí, esperando que él le dijera algo. Se le veía asustada, pero tan determinada. Sabía lo que Sakuno debía estar pensando, que le iba a grita hasta de lo que se iba a morir. A reclamarle por no haberle contado la verdad sobre la relación que mantenía con su hermano mayor. Pero no lo haría, por fin comprendió todo, y aunque la quisiera y doliera verla lejos de él, era su hermano quien tenía la atención de Sakuno Ryusaki.
Sakuno se movía nerviosa. Jamás creyó tener frente a frente a Ryoga-sempai, menos después de todo el tiempo en que han pasado incomunicados. Después de cómo se habían dado las cosas. Lo había decepcionado y no merecía su perdón. Y es que ella, a su modo, quería a Ryoga en su vida. Como un sempai que fue amable y la apoyaba en todo momento; como un amigo fiel que la hacia reír, ¿y porque no?, como un futuro integrante a su familia siendo su cuñado consentido.
Pero las cosas cambiaron drásticamente, ya ni siquiera sabía que concepto tenía Ryoga Echizen sobre ella.
Por fin, después de incómodos minutos de silencio, Ryoga la encaro, dejando la raqueta en el suelo. Sakuno se tenso y espero la bronca.
-Lo siento-Fue lo primero que dijo-. No me entrometeré más entre mi aniki y tú, Sakuno-chan. Lamento que por mi la hayas pasado tan mal. Fue infantil e innecesario.
-¿Ryoga-sempai?-tartamudeó un poco- ¿Hablas enserio?
-Muy enserio. Ya hable con mi aniki. Le pedí que yo hablara contigo primero, quería pedirte disculpas.
Sakuno sonrió y casi se pone a llorar de alegría. Que Ryoga-sempai haya aceptado la relación que Ryoma-sensei y ella mantenían significaba un gran paso para que algún día, ellos estuvieran oficialmente juntos.
-Entonces, Ryoga-sempai ¿podemos volver a ser amigos?-dijo, totalmente emocionada.
-No lo se Sakuno-chan. En verdad no lo se.
Ryoga se rascaba la cabeza, con su mirada seria viendo hacia el cielo. El corazón de Sakuno dio un vuelco. En verdad no quería perder a Ryoga-sempai. Era su amigo, y una parte importante en la vida de Ryoma-sensei, por lo tanto, también una parte importante en su vida. Tal vez sea egoísta, quizá mesquino, pero no quería perderlo.
-¿No se supone que los cuñados se llevan mal? Me gusta eso de los estereotipos, no se me hace correcto el romperlos. ¿O será más bien un cliché?
Ryoga se rió entre dientes, y al final soltó una carcajada al ver el rostro de desconcierto de Sakuno. Eran tan ingenua que no pudo resistir el gastarle una pequeña broma.
-¡Mou, Ryoga-sempai!-Inflo sus mejillas, dando una pataleta al suelo- ¡Ya me lo había creído!
Lo empujo ligeramente. Ambos se soltaron a reír. Sakuno sabía que era el comienzo de un nuevo lazo, más honesto y duradero. Y le gustaba eso.
2°
Las cosas habían vuelto a un rumbo casi normal. Ryoga trataba de comprender si había caído en la monotonía. O había salido de ella.
En si, tenía un sentimiento extraño que no lo dejaba, junto con una idea que le daba vueltas por la cabeza que aun no estaba del todo realizada. Solo estaba ahí, esperando pacientemente a que Ryoga se diera cuenta de lo que él ya sabía pero aun no comprendía.
Él sabía que entrar a la preparatoria sería un gran cambio. Paso de capitán a novato en el equipo de tenis. Y ya no tenía a una chica a la cual intentar impresionar, aun cuando otras chicas (incluso las de ultimo curso) estuvieran impresionadas con el menor de los Echizen.
Bien, no tenía uno que ser genio para saber que era lo que le incomodaba, más bien, el porque le perturbaba. Sabía que había perdido a la chica, y con su hermano, y claro le dolía, pero era más bien un sentimiento como si hubieran herido su orgullo.
¿Es que no amaba a Sakuno-chan? No, era imposible. No pasó sus dos últimos años de secundaria intentando conquistar a una niña por la cual él no sintiera más que un deseo de triunfo. Igual no era algo que le quitara el sueño o la concentración, solo le molestaba no estar enterado ni de sus propias sensaciones. Él, que siempre ha sido seguro en todo lo que hace y que no duda al hacer las cosas, estaba en conflictos emocionales en su interior. Era desagradable.
-¡Bienvenido a casa, Ryoga-sempai!
Se froto varias veces los ojos y su mochila cayó de su hombro. Se asomo un momento afuera, solo para verificar que no se había equivocado de departamento (lo cual fue estupido). Era miércoles, por lo tanto sabía que Sakuno debía estar en casa estudiando ingles con su aniki. Pero la escena que encontró no era precisamente lo que esperaba ver en una clase de estudio. La que se supone estaba estudiando, tenía puesto el delantal blanco que había comprado su mamá para que ellos cocinaran (el porque seguía siendo blanco es porque jamás lo ocuparon); la casa olía a comida casera y se sentía de ese agradable calor hogareño que le recordaba a las vacaciones en Nueva York cuando iban a pasarlo en familia, mientras Ryoma estaba sentado en la sala, leyendo una nueva revista deportiva.
-¿Por qué Sakuno-chan esta cocinando?-preguntó Ryoga, acercándose a su hermano.
-Dijo algo de que no nos alimentábamos-contesto sencillamente. Desde la semana pasada dijo que haría de comer, y pidió permiso a su capitana para salir antes de la practica.
-Oi, Sakuno-chan, si nos alimentamos.
Sakuno se asomo y mostró una bolsa llena de sopas instantáneas.
-Esto no es comida saludable.
-¡Hey!-se quejó- ¿Por qué los tienes en la bolsa? No me digas qué…¡¿vas a tirar mis ramen de carne?!
-Te deje tres en la alacena, no te quejes Ryoga-sempai.
-¡Aniki, detenla! Mira que también tirara tus sopas.
Ryoga se volteo hacia su hermano mayor, su esperanza y salvación. Ryoma despego la mirada de su revista para dirigirla hacia su hermano menor, el cual vio que en verdad se veía alterado por sus sopas; vio a Sakuno, la cual le mando una mirada desaprobatoria, lo cual le hizo estremecerse un poquito. Ryoga noto ese intercambio de mirada y ese extraño sentimiento volvió a aparecer.
-Ryoga, no seas infantil. Ryusaki ya te dijo que te dejo tres sopas ¿no?
Mientras a Ryoga le salía un tic en el ojo, Sakuno canturreó un gracias y se metió a la cocina llena de energía. Los hermanos Echizen se quedaron en la sala, con un aire de derrota. Ryoga veía a su aniki como el mayor traidor del mundo.
-¿Qué paso con el departamento de solteros que teníamos?-dijo Ryoga, murmurando- ¡De hombres apuestos y deseables que viven bajo sus propias reglas!
-¿Qué ridiculeces dices?-Ryoma volteó los ojos- ¿Viste la mirada que me hizo Ryusaki? Si le decía que no tirara nada…, no, ni quiero pensar en todo lo que me hubiera dicho.
Ryoga hizo una mueca.
-En la noche podrás ir a comprar más. Y las escondes en tu cuarto para que no las vea la próxima semana, ¿Cuál es el problema?
Entonces, todo cayó de golpe. Ese raro sentimiento de no sentirse celoso ni perturbado por haber perdido a la chica lo había comprendido. Sakuno Ryusaki no era la chica de sus sueños, porque no era la chica que el necesitaba. Porque aun que Sakuno le gustara y fuera linda, él no dependía de ella, y para ser honesto, una relación entre ambos no hubiera funcionado. Y nunca se enamoro de ella, solo vio a una niña linda que era centrada y diferente a todas las chicas con las que había intentado tener algo.
Pero era la chica ideal para su hermano. Estar con ellos, era como volver a la niñez, con sus papás en casa. Rinko Echizen cocinando, esperando a que sus hijos volvieran a casa para llenarlos de cosas recién hechas, mientras Nanjiro estaba en la sala leyendo el periódico… que cubría alguna revista de dudosa decencia. Tal vez Ryoma no fuera exactamente como su padre, pero los valores familiares eran los mismos.
Su celular sonó indicando que le había llegado un mensaje.
Ni hao, Echizen-san! Tengo dos boletos para Transformers 2 ¿vas conmigo o busco a alguien más para que me acompañe?
Tal vez, él necesitaba a una niña activa, fuerte y que lo pusiera en su lugar. Una niña linda que fuera divertida, como lo era Mei-ling Li.
¿Me cambiaras por otro? Eso no se hace, Mei-chan. Dime donde es y te alcanzo en una hora.
-Ryoga-sempai-el aludido volteo a verla, haciendo un sonido de pregunta- ¿te quedaras a comer?-preguntó, con un puchero maternal. Nadie podría negarse a ese rostro.
-Solo un poco, tengo un compromiso en una hora.
-Entonces empezare a servirles.
Salir o entrar en monotonía no era importante. En realidad, ya no era importante nada… solo dejarse llevar.
3°
Sakuno amaba a cada uno de su familia. Los más importantes para ella, eran su abuela y su primo Eiji. Y su adorada y pequeña Yuzu-chan, su hermanita de seis años. Cuando la separaron de ella, se sintió triste y solitaria, siempre llevaba a Yuzu-chan al parque o comer dulces, pero ahora que había vuelto a su vida se sentía plena por completo. Yuzu-chan se quedaría en casa por todo el año mientras sus padres estaban en Hokkaido por asuntos de trabajo, y de ahí irían a otra ciudad no determinada. Yuzu-chan debía quedarse un año en alguna escuela sin moverla tanto por lo chiquita que estaba.
Ahora la casa estaba más animada. Sumire cocinaba cada semana un pastel o algún postre; cuando Eiji y Sakuno llegaban, se la pasaban jugando con Yuzu-chan, a menos que tuvieran tareas y no tuvieran tiempo de eso. O cuando alguno de los mayores tuviera una cita con sus respectivas parejas, aunque ellos nunca decían nada sobre esto.
Un día después del entrenamiento, Eiji llevo a Ryoma y Momo para conocer a su pequeña prima, jurando que la iban a amar por ser tan encantadora y tierna. Tras una advertencia de Eiji a Ryoma de que Yuzu-chan era muy pequeña para ser su novia, las risas de Momo y la mirada aniquilante del aludido, llegaron a casa de los Ryusaki, donde encontraron una pequeña revolución de muñecas, ositos de peluche crayones y maquillaje de fantasía por toda la sala. Momo piso algo blandito que chillo con una terrible voz melosa "¡dame un abrazo!", lo que le salto un brinco a él y Ryoma.
-¡Pisaste a Goro-kun!-dijo una vocecita-¡Discúlpate con Goro-kun!
De entre almohadas, salió una niña con traje de princesa de Disney, que corrio a tomar al peluche que había sido agredido. Sus coletas eran de un castaño más opaco que el de Sakuno, pero tenían esos mismos ojos grandes y brillantes. Eiji sostuvo a la pequeña en brazos y la presento como Yuzuyu Ryusaki.
-Ah, con que eres tu la prima. Eres linda-Momo le acarició la cabeza.
-¡Aun no te disculpas con Goro-kun! Le dolió… y sufre-hizo un puchero, indicando que comenzaría un mar de lagrimas.
-¡Momo, discúlpate con Goro-kun!-le regaño Eiji.
-Vamos, Momoshiro, discúlpate-dijo Ryoma, en burla de algo tan infantil que iba a hacer su mejor amigo.
-¡Discúlpame, Goro-kun!-dijo Momo, rápido y nervioso al ver a Yuzuyu apunto de llorar- ¿Qué dices?-se acerco al peluche que la pequeña sostenía- Goro-kun dice que quiere abrazos de Yuzu-chan-le sonrió.
-¿Cómo puedes hablar con Goro-kun?-frunció su ceño-. Es un peluche, él no habla.
Después de cinco segundo de perplejidad, Eiji y Ryoma rompieron a reír en burla de un avergonzado Momoshiro. Aunque Ryoma no lo iba a admitir, esa niña era bastante encantadora. Tanto como su hermana mayor, la cual debía seguir practicando porque no la veía por ningún lado.
-¿Dónde esta la abuela, Yuzu-chan?
-Fue a comprar cosas para la cena. Yuzu-chan se quedo con onee-chan-sonrió.
-¿Y donde esta Saku-chan?-preguntó Eiji, viendo el desastre de la sala- ¿Ella te dejo hacer… esto?
-Onee-chan llegó y se metió a bañar. Yuzu-chan ha estado jugando solita. Eiji-chan ¡juega conmigo!
Eiji suspiró, ahora debía limpiar el desastre de juguetes que había hecho Yuzuyu. Mientras se dirigían todos a la sala, Ryoma se quedo parado, viendo hacia las escaleras. Arriba, estaba Sakuno. Bañándose. Tan cerca y tan imposible de estar con ella…
-Hoi, O'chibi! Tienes que esperar a que baje, no es educado subir con ella bañándose.
Eiji le susurro en quedito a Ryoma, el cual dio un brinco de susto al ser sacado de sus pensamientos de forma abrupta. Eiji salió corriendo antes que Ryoma decidiera que dar golpes era una buena idea después de todo. Estupido Kikumaru y sus interrupciones, él no haría algo así… mientras estuvieran en casa de su antigua entrenadora, si estuvieran fuera no podría decir lo mismo.
Cuando iba a entrar a la sala, vio a la pequeña Yuzuyu observarle, con ojos curiosos. Tenía la misma mirada de Sakuno cuando estaba pensando algo complicado. La niña se apeno y salió corriendo a seguir levantando sus juguetes. Si, también era tan extraña como Sakuno.
Cenar en esa casa se volvía cada vez más extraño, aunque Momoshiro no pareciera inquieto. Al contrario, el comía y comía como si no hubiera un mañana. Ryoma evitaba quedarse viendo mucho tiempo a Sakuno, o su mejor amigo y antigua entrenadora sospecharían. Eiji que solo habla, hablaba y hablaba sin parar sobre cosas que el no alcanzaba a comprender. Y ahora la pequeña Yuzuyu que se le quedaba viendo extrañamente.
-Yuzu-chan, ¿no te gusto tu cena?-le pregunto Sakuno.
-¿Por qué no me senté con él?-señalo a Ryoma-. Él me gusta ¡quiero estar sentada a su lado!
Ryoma se atragantó con un pedazo de carne, y en vez que sus amigos lo ayudaran a no morir, se empezaron a reír. Sumire le daba palmaditas en la espalda a Ryoma, mientras Sakuno había quedado paralizada en su lugar, siendo observada por su hermanita que exigía que fuera sentada al lado de Ryoma.
-Vaya, O'chibi es tan popular. Hasta le gusta a Yuzu-chan-Eiji se partía de la risa, golpeando la mesa.
-¡Imagínate cuando los del equipo se enteren!-Momoshiro estaba sosteniendo su estomago.
-¡Dejen de burlarse!-les grito Ryoma.
-Onee-chan, ¿no me puedo sentar con Ryoma-sama?-dijo Yuzuyu.
Ryoma y Sakuno intercambiaron rápido una mirada de confundidos.
-ajajaja, ¡ "sama"!
Al final, Sakuno le sonrió a Yuzu-chan, y le dijo que no podía porque molestaría a los demás al moverse, que era de mala educación. La niña, no muy feliz, acepto la situación y continuo comiendo sin volver a hacer ningún otro comentario.
Momoshiro fue el primero en irse esa noche, tenía una cita con Ann-chan. Eiji ayudo a Sumire a preparar café y servir el postre, mientras Yuzu-chan veía un programa en la tele. Ryoma ayudaba a Sakuno a levantar los platos de la mesa.
-¿Pasa algo?-preguntó Ryoma-. Te ves ansiosa.
Sakuno volteo a verlo, y se sonrojó. Jugueteó con un mechón de cabello y se ponía nerviosa. Quería tomar a Ryoma-sensei de la manos y explicarle lo que había pensado durante la cena. O más bien, durante todo el ultimo mes.
-Eres amigo de Eiji-chan; mi abuela te estima y Yuzu-chan te quiere-Sakuno se rió y Ryoma hizo una mueca-. No puedo hablar por mis papás, pero ellos no es como que los tome en cuenta en lo que quiera…
-¿Ryusaki?
Sakuno respiro profundo.
-Quiero decirle a mi abuela y Eiji que estamos… saliendo. Cuando estamos en tu casa todo es tan honesto, y natural. No quiero que pase algo parecido a lo de Ryoga-sempai.
Ambos se quedaron en silencio durante un rato. Sakuno tenía razón, y estaba en todo su derecho de pedirle que fueran honestos con los demás. Yuzuyu llegó e interrumpió antes que él le dijera algo, llevándose a Ryoma arrastras para que jugara con ella antes de irse a dormir. Sakuno les siguió, sonriendo divertida, era bonito ver que Yuzu-chan estuviera tan interesada en Ryoma, siendo él como era.
Mientras Yuzu-llenaba de juguetes a Ryoma, este volteo a ver a Sakuno, que estaba sentada viendo distraídamente la televisión.
-Ryusaki.
-¿Si, Ryoma-sensei?-le presto toda su atención.
-Dime cuando quieres decirlo.
Sakuno sintió de repente como el estomago se le revolvía de los nervios. Sonrió tímidamente y dijo despacito: "Lo más pronto posible".
CONTINUARA...PRONTO, ENSERIO!
